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El mercado eleva pronóstico de inflación al 21,2% para 2017

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El Relevamiento de Expectativas Económicas (REM) de marzo, elaborado por expertos privados a instancias del Banco Central (BCRA), elevó de 20,8% a 21,2% la perspectiva para el IPC-GBA del corriente año, de acuerdo con la información difundida esta tarde por el ente monetario.

“Los participantes del REM revisaron al alza sus pronósticos de inflación del nivel general del IPC-GBA para 2017 (de 20,8% en el relevamiento anterior a 21,2%), mientras que la inflación esperada para los próximos 12 meses cayó de 19,5% en febrero a 18,9% en marzo”, señaló un comunicado del BCRA.

Por otra parte, en el relevamiento de marzo se elevaron las proyecciones de la tasa de política monetaria y se redujeron las expectativas de tipo de cambio nominal y de crecimiento económico para este año.

Las proyecciones de los analistas indican que la tasa mensual de inflación minorista medida a través del IPC Nivel general para el Gran Buenos Aires (GBA) sería de 1,9% en abril, reflejando la corrección esperada de precios regulados, y luego disminuiría a 1,6% en mayo, 1,5 en junio y hasta 1,4% desde agosto.

Respecto al REM de febrero, la proyección de inflación mensual disminuyó 0,1 puntos porcentuales para el mes de abril y se elevó en igual cuantía en mayo, en tanto que se mantuvo constante para los demás períodos mensuales relevados.

En lo que hace a la denominada Inflación-Núcleo, aquella que mide la evolución de los precios con la excepción de los regulados (tarifas de servicio públicos) y de los que experimentan significativos cambios estacionales, no se registraron mayores variaciones en el REM de marzo respecto al de febrero.

Así, el Relevamiento confirmó la proyección de variaciones mensuales del IPC-GBA núcleo de 1,5% en promedio para los próximos seis meses e implícitamente de 1,3% promedio mensual para el último trimestre de 2017.

Con respecto al REM de febrero, la inflación núcleo mensual esperada experimentó cambios marginales, con un sesgo a la baja por la corrección de -0,1 puntos porcentuales en la inflación núcleo esperada para junio.

También hubo una importante corrección en las expectativas sobre la evolución de la Tasa de Política Monetaria, es decir, la tasa en pesos de pases a siete días de plazo, que se ubicó, para abril de 2017, en 24,8%, 0,5 puntos porcentuales por encima de lo que esperaba el REM del mes de febrero.

Los expertos que elaboran el trabajo pronostican una disminución gradual de la tasa de pases a partir de mayo, en la medida en que avance el proceso de desinflación, hasta un valor del 20% para finales de año.

En lo que hace a las perspectivas del tipo de cambio nominal peso/dólar, el REM prevé un camino de crecimiento, aunque estable, a lo largo del período relevado, por lo que el promedio esperado para los próximos seis meses se ubica entre los 15,6 y los 16,8 pesos por dólar, con modificaciones a la baja respecto del relevamiento anterior.

Para finales de este año, el dólar se ubicaría en 17,8 pesos por dólar, por debajo del pronóstico de febrero, mientras que en diciembre de 2018 se redujo a 20,1 pesos por unidad de la divisa estadounidense.

En lo que hace a la actividad económica, se estima que durante el año 2017 el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) será de 2,8%, una reducción de 0,2 puntos porcentuales con relación al pronóstico de un crecimiento del 3% reflejado en los cuatro relevamientos anteriores.

Finalmente, los analistas del mercado proyectan tasas de crecimiento del PIB de 3,2% para 2018 (sin modificaciones con relación al relevamiento de febrero de 2017) y de 3,5% para 2019 (se mantiene estable desde que se releva el período).

Cabe destacar, que el REM consiste en un seguimiento sistemático de los principales pronósticos macroeconómicos de corto y mediano plazo que habitualmente realizan analistas especializados, locales y extranjeros, sobre la evolución de variables seleccionadas de la economía argentina.

Del mismo, en esta oportunidad contó con la participación de 52 informantes (3 menos que en la última ocasión), de los cuales 29 corresponden a consultoras y centros de investigación locales, 15 entidades financieras de Argentina y 8 analistas extranjeros.

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Se enrarece el ambiente

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Las tibias señales de recuperación insinuadas en el segundo semestre del año 2016, cuando la economía creció 0.5% (1.1% anualizado), fueron seguidas de algunos indicadores todavía menos favorables durante los primeros meses de 2017 (industria, ventas minoristas, confianza del consumidor). De todas maneras, la mejora en salarios y jubilaciones en moneda constante que se daría en el segundo trimestre permitiría que éstos se ubiquen alrededor de 3% por encima del promedio observado el año pasado.

Esto ayudaría a lograr una modesta recuperación del consumo privado que, a finales de año, todavía no mostraba ningún signo en ese sentido. Al revés de lo ocurrido con el PIB mensual, el consumo privado en el segundo semestre cayó 1.4% respecto del segundo trimestre del año pasado.

Respecto de la inflación, y luego del salto observado en febrero, la tasa de marzo volvería a ubicarse alrededor del 2% mensual, un valor todavía alejado de la meta oficial. La información semanal recopilada por FIEL también muestra un aumento en la inflación núcleo, que según nuestro análisis debería desaparecer en pocos meses.

Los cambios de precios relativos bruscos (tarifas, por ejemplo) tienen un impacto negativo pero transitorio sobre la inflación núcleo, según surge de un análisis econométrico de los componentes de la variación mensual de precios.

En ese contexto, el gobierno ha anunciado algunas medidas puntuales que procuran acelerar el ritmo de recuperación: el regreso de las cuotas sin interés (a menores plazos), la simplificación de los requisitos para crear una empresa, con algún apoyo creditico para las nuevas empresas a tasas subsidiadas, o el acuerdo con el sector automotriz.

Algunas de estas medidas tienen aspectos positivos para el mediano plazo (como es el caso de la simplificación de requisitos para crear una empresa), pero en otras se utilizan desgravaciones impositivas como instrumento de política industrial, ignorando la evidencia empírica internacional y local del impacto sobre el bienestar de la sociedad de este tipo de medidas. Además, esto va en contra de uno de los requisitos que debería incluir una reforma tributaria ambiciosa que es ampliar la base imponible para poder bajar alícuotas. Así, por ejemplo, se suman a los generosos incentivos fiscales para el aumento del contenido nacional en los vehículos fabricados en el país, la también generosa desgravación de los aportes de capital a las empresas Pymes, que el Poder Ejecutivo incluyó en el proyecto de Simplificación que acaba de aprobar el Congreso Nacional.

También se han propuesto desde otros ministerios que se otorguen incentivos fiscales a la construcción de viviendas para alquiler. En ese contexto, no sorprende que el sector privado solicite más desgravaciones como la propuesta para los pagos con tarjeta de crédito en hoteles. Perforar la recaudación de impuestos vía desgravaciones de todo tipo atenta contra los objetivos de largo plazo de lograr un desarrollo equitativo porque éstas afectan negativamente la asignación de recursos y porque quienes disfrutan de la rebaja de impuestos son, generalmente, las personas de mayores ingresos. Las urgencias de corto plazo deberían resolverse sin generar daños en el mediano plazo.

 

En el conflicto con los docentes en la Provincia de Buenos Aires, la decisión del gobierno parece haber sido la opuesta. Se eligió avanzar sobre ineficiencias estructurales, como el generoso sistema de licencias, para tratar de mejorar la oferta salarial.

Está por verse si el gobierno bonaerense podrá lograr imponer su propuesta, pero sería el primer caso en el cual se ceden recursos a cambio de reformas estructurales.

En otros casos, se hizo lo contrario (devolución del 15% de la coparticipación a las provincias, devolución de los fondos retenidos por el gobierno anterior a las obras sociales sindicales, mejora en los planes sociales), lo cual generaba dudas de que el resto de los actores acuerde en algún momento una mejora en las normas que regulan su actividad.

Finalmente, los datos fiscales del primer bimestre del año deben ajustarse para poder proyectarlos a mediano plazo porque incluyen ingresos que no se repetirán en el futuro (blanqueo y algunos dentro de rentas de la propiedad) y otros egresos también transitorios (como los pagos de sentencias a jubilados dentro del programa de reparación histórica). Los ingresos tributarios “depurados” habrían aumentando 29% en el primer bimestre del año comparado con el mismo período del año anterior, mientras que los egresos primarios “depurados” lo habrían hecho 34%.

Esto revela las dificultades que existen para reducir el déficit primario estructural. La Argentina necesita cumplir sin dilaciones con su programa fiscal de mediano plazo. El cociente deuda / PIB está influido positivamente por el atraso cambiario.

El acceso al financiamiento permite hacer una corrección gradual, pero esta no puede volver a demorarse porque podría correrse el riesgo de enfrentar, primero, un aumento en los spreads y, luego, dificultades para colocar más deuda neta en un país que carece de colchones significativos en moneda extranjera.

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Cambiemos, desafiado por un nuevo tipo de movilización

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La relevancia de la Marcha del Si, el #1A en apoyo al gobierno (y “la democracia”, según las consignas de la convocatoria), aún está por verse. El gobierno nacional recibió la noticia con entusiasmo, cual señal de afirmación, tras la mala racha del mes de marzo. Pero Cambiemos no produjo esta noticia, y eso conlleva algunas dosis de incomodidad.

Algunas de las características de la marcha nos recuerdan a las grandes manifestaciones opositoras de 2012, como el 8N y sus precedentes. La convocatoria nació de usuarios de redes sociales sin rol dirigencial, se expandió gracias a la difusión de los grandes canales de televisión, y tuvo como sentimiento aglutinador al antikirchnerismo. El PRO, la Coalición Cívica y otros partidos entonces opositores se vieron beneficiados por la iniciativa, aunque tuvieron poco que ver con su organización. Sin embargo, en este caso hay una importante y obvia diferencia: todo lo anterior se mantiene, salvo que los movilizados en la calle esta vez eran oficialistas y no opositores. Como tales, tienen un derecho especial a reclamar que el gobierno preste atención a sus demandas. Son nada más y nada menos que la base electoral de Cambiemos.

No casualmente, la casi totalidad de los dirigentes del oficialismo se manifestó en contra de la  realización de la marcha. Temían que fueran pocos, y también temían que fueran muchos. Sucedió lo segundo: hubo una concurrencia importante, superior a las expectativas, que dejó en claro que el gobierno también tiene sus movilizados, y que pueden ocupar los lugares simbólicos de la política argentina.

El PRO, columna vertebral de Cambiemos, es un partido refractario a esa idea. Formalmente, su discurso sostiene que las movilizaciones en la calle pertenecen a una cultura política perimida -la de los movimientos populares argentinos, el radicalismo y el peronismo-, y que la nueva cultura política que encarna tiene otros métodos mejores para comunicarse con el votante. De hecho, dice que la cultura de la movilización es irreal: los que marchan irían por el viático y el refrigerio, y su presencia sólo expresaría el poder del billete organizador. Ahí aparecen la proximidad, el timbreo y las reuniones con vecinos como algo alternativo y superador. Y, sobre todo, la cualidad personal de Mauricio Macri, líder indiscutido del partido amarillo, de saber escuchar al interlocutor. Dijo Emilio Monzó en la mesa de Mirtha Legrand que uno de los motivos por los que el Presidente confía en él es su frontalidad: a Macri no le gustan los aduladores, le gusta que le digan la verdad.

Así y todo, esa receptividad que facilitaría el diálogo con el votante y ayudaría al dirigente a ser mejor dirigente, no es participación. La participación es un camino de ida y vuelta, que va más allá del saber escuchar. El participante tiene una cuota de poder. Entonces, si las movilizaciones peronistas son por el choripan pero este gobierno escucha, ¿qué hacía toda esa gente en la calle?

El PRO no tiene, en general, experiencia con la participación de sus bases. No organiza actos populares, no hay grandes elecciones internas para elegir autoridades o candidatos, no realiza convenciones masivas, no admite muchos afiliados. Resulta difícil de imaginar que Macri pueda perder el control de su partido. Que es una estructura pequeña, concisa, poco preparada para las numerosas demandas sociales que recibe un gobierno nacional.

Más allá de la discusión sobre la representatividad del 1A, o su grado de empatía con lo que sucede en otras capas sociales, para el PRO la segunda buena noticia fue que esta movilización de sus bases fue mansa y no elevó demandas fuertes dirigidas a sus líderes. Como si lo hizo, claramente, la marcha de la CGT del 7 de marzo. El paro general del 6 de abril es una consecuencia de las demandas expresadas en aquella oportunidad.

Pero ojo: en las redes sociales y la calle se respiró la convicción de que el 1A fue un producto propio, y que tuvo lugar a pesar de los dirigentes de Cambiemos. Aún los tuiteros organizadores de aquél 8N, como Luciano Bugallo, no adhirieron a este 1A, porque ahora ellos son dirigentes de Cambiemos y acataron la posición del oficialismo. La movilización, en este marco, comienza a producir sus propias referencias “no políticas”, provenientes de los medios. Como Juan Campanella, quien discrepó con los políticos y apoyó a los que marcharon. Una de las cuentas de twitter que iniciaron la convocatoria, lo hizo reclamando que Alfredo Casero, Fernando Iglesias y Facundo Manes integren las listas de Cambiemos en octubre. “Gente como nosotros, políticos no”, agregaba. Primeros indicios de que este nuevo cambiemismo callejero, el “casero-campanellismo”, puede comenzar a tener algunas ideas propias acerca de lo que debe hacer su gobierno. Le conviene a Cambiemos asumir que el 1A fue un hecho político, y ponerse al frente del mismo, antes de que las “bases” de la antipolítica comiencen a pedir pista.

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Dinosaurios vivos

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“La ciudad evoluciona. Hay que adaptarse”, describió con frialdad el empresario y dirigente del PRO, Diego Barrios. Respondía así a una noticia sobre el cierre de 254 comercios en Posadas durante el primer año de gobierno de Mauricio Macri. La opinión contradice abiertamente a la postura de la Cámara de Comercio, que supo presidir, que desde hace tiempo reclama de la Nación un abordaje distinto para que Misiones pueda hacer frente a la caída del consumo, la inflación y los tarifazos que no hicieron más que profundizar las asimetrías con Encarnación.

Los 254  comercios que bajaron las persianas son menos empleo y menos recursos circulando. Solo el año pasado se perdieron más de dos mil puestos de trabajo formales en Posadas según los datos oficiales del Gobierno nacional. La Confederación Económica de Misiones sostiene que Posadas es apenas un ejemplo de la situación que se vive en toda la provincia por la recesión y la caída del consumo. Estima que son muchos más los locales que se vaciaron en las principales ciudades. La CEM encara también ingentes esfuerzos en conjunto con el Gobierno provincial para que las demandas de la Provincia sean atendidas por la Nación.

La teoría darwinista expresada por Barrios no es propia ni original. Es sostenida por el ministro de Producción, Francisco Cabrera y el de Trabajo, Jorge Triaca. Respondieron así al cierre de empresas en el resto del país.

La idea de evolución de Darwin es clara. Las especies que no se adaptan, perecen, desaparecen o mutan en otra cosa. Sustentó después la concepción del capitalismo más salvaje, en el que sólo los poderosos tienen la posibilidad de crecer y expandirse. Los que no se adaptan, quedan fuera del sistema. Bajan las persianas, cierran, quedan desempleados. En la pobreza. En la miseria.

La contracara es la inclusión. De todos, del más pobre, a través de una mejor -nunca es igual-, distribución de la riqueza. Es la presencia del Estado como ordenador de las tensiones económicas, inclinando la balanza hacia el más débil. El último ejemplo es la lucha yerbatera por el cumplimiento de los precios de la materia prima. El gobernador Hugo Passalacqua dejó claro desde un principio que el Gobierno estaba del lado de los eslabones más débiles de la cadena productiva, los pequeños productores y los tareferos. Bajo esa premisa la Renovación se hizo fuerte en la última década, en coincidencia con un modelo político nacional que iba en paralelo.

La defensa del misionerismo es intensa ahora y lo fue antes. Los nuevos valores que regirán a la yerba mate, que se conocieron extraoficialmente en la noche del viernes, no son los que quería la Provincia y mucho menos, el sector productivo. Para la hoja verde apenas se arañó los seis pesos, bastante por debajo de los 50 centavos de dólar pretendidos como precio ideal por el Gobierno provincial. Para la canchada, se alcanzaron los 22 pesos, por debajo de los costos estimados por el sector industrial, que no puede competir con precios imposibles del producto en las góndolas de Buenos Aires. Dos marcas líderes tienen la yerba de un kilo a 24 pesos, 25 por ciento por debajo de cualquier empresa tradicional de Misiones. Es decir, lejos de alcanzar una solución, los nuevos valores extienden una agonía que agobia por igual a pequeños productores y a las grandes industrias. “Temo por la permanencia en el mercado de nuestras empresas”, contó preocupado un ejecutivo de una firma yerbatera.

Mientras tanto, los grandes problemas del sector siguen sin resolverse. Apenas se dilataron.

En diciembre de 2015 llegó el “sinceramiento” de la economía. El ajuste apuntó a los subsidios que alimentaban el consumo  y el empleo. La economía entró en una profunda recesión de la que no sale y las caídas, comparadas ya con los primeros meses del propio Macri, son más profundas. Sin embargo, el déficit fiscal siguió en aumento, la deuda externa se multiplicó y la fuga de divisas se hizo incontenible. En febrero, comparado con el primer febrero de Macri, la industria se contrajo seis por ciento y la construcción, cayó 3,4 por ciento.

La enfermedad se agravó a la espera de una milagrosa cura que no aparece. Como en toda “evolución”, hay quienes salen incluso más fortalecidos. Los sectores financieros, algunos industriales y la patria sojera, son los claros ganadores de los primeros doce meses del cambio. “La economía todavía no arrancó para mucha gente”, admitió el propio Mauricio Macri.

La economía no arranca porque se desmanteló el mercado interno y hay una brutal caída del consumo y del poder adquisitivo. El Gobierno no ha tenido hasta aquí una política clara para que haya una reactivación, sino que, por el contrario, cada medida profundizó un poco más la caída, como los tarifazos eléctricos o la nueva suba del gas, que aumentará 400 por ciento en relación con el invierno pasado. Los precios “transparentes”, eliminando la financiación en cuotas a través de las tarjetas de crédito no hicieron más que profundizar el desplome. Tanto que hubo que dar marcha atrás y reimplantar el programa heredado del kirchnerismo, en doce, seis y tres cuotas sin interés. Pero así no se genera confianza. Las cuotas sin interés, no eran, como se ve, una estafa.

Tampoco hay un volumen suficiente para hablar de reactivación del crédito hipotecario, en otro de los programas que sobreviven al cambio. El Procrear fue relanzado con cambios y distintas modalidades. “Hasta ahora hay más marketing que realidad. Pocos son los que cumplen con todos los requisitos”, coincidieron fuentes bancarias que operan en Misiones. Es que, como también sucedía durante el kirchnerismo, los créditos están pensados para un núcleo duro del país central, con ingresos mucho más elevados que los que se perciben en el norte argentino.

Se observa que dos de los programas emblemáticos del kirchnerismo sobreviven. No hubo ideas nuevas ni mejores.

Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años. Pero están vivos en la imaginación de miles de chicos y grandes que desde esta semana disfrutan de Tecnópolis en Posadas. La megamuestra heredada y transformada, al fin en federal por el gobierno nacional, exhibe lo mejor de la ciencia y la tecnología al alcance de la mano. Obviamente, los enormes monstruos de la prehistoria son el atractivo principal para los más pequeños, llegados desde todos los rincones de Misiones, muchos de los cuáles tienen una doble felicidad: es la primera vez que salen de la colonia y llegan hasta “la capital” y pueden ser protagonistas de un evento que garantiza el asombro.

Tecnópolis es una forma de inclusión social, política y educativa muy importante”, destacó Passalacqua durante la inauguración de la megamuestra. Misiones es la primera provincia en recibir a Tecnópolis durante 2017 y se espera superar los 700 mil visitantes, un número incluso mayor al de Salta, durante el año pasado. Y es probable. Después del turno escolar, miles de familias disfrutaron el sábado de cada punto de la enorme feria de ciencias, distribuida en el Parque del Conocimiento, una perla de la evolución misionera de los últimos años.

Así como los dinosaurios, las prácticas autoritarias de la política, se pensaba, estaban extinguidas. Sin embargo, todavía se perciben signos de que resta mucho por hacer para fortalecer la democracia.

El mundo se escandalizó por el fallo del Tribunal Supremo de Venezuela, que anuló la inmunidad de los legisladores y se arrogó poderes del Legislativo. Los principales gobiernos de la región denunciaron un autogolpe de Nicolás Maduro, el denostado heredero de Hugo Chávez. Le acusan, entre otras cosas, de desconocer las leyes y la propia Constitución. De gobernar por decreto. Y tienen razón, Mauricio Macri, Michel Temer, Donald Trump y varios otros.

Maduro ha logrado descomponer un poderío político y económico que fue reconstruido por Chávez y perdió todo el respeto internacional. Mucho de eso fue producto de los embates de una derecha internacional que no cesa en sus ataques y de la propia oposición interna, conformada por los ricos petroleros que perdieron sus privilegios y que se apoderó del Poder Legislativo bloqueando las principales decisiones del Ejecutivo.

Maduro no es Chávez y el poder no se hereda. Muchos consideran que en Venezuela se vive un Fujimorazo, el recordado autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en Perú, cuando disolvió el Parlamento e intervino el Poder Judicial con respaldo de las Fuerzas Armadas.

Y tiene sus paralelos. En Perú cerca del 80 por ciento de la población apoyó la jugada por el desprestigio del Poder Legislativo. En Venezuela, la población no salió a las calles en contra de Maduro.

El oficialismo venezolano sostiene en su defensa que lo que el Tribunal Supremo evitó, fue justamente que la oposición inicie un “golpe blando”, como el que logró destituir a Dilma Rousseff en Brasil o el que tumbó a Fernando Lugo en Paraguay. La “opinión publicada” no hace referencia a la otra cara del conflicto, que, obviamente, es repudiable. Por suerte –para Maduro y Venezuela-, tras la presión internacional, el Tribunal decidió “no asumir” los poderes de la asamblea.

Curiosamente fue Michael Temer uno de los que repudió el “golpe” en Venezuela, pese a que asumió a través de un impeachment cuestionado desde su raíz contra Dilma Rousseff. Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados y principal promotor de la caída de la presidenta, fue sentenciado a quince años de prisión por hechos de corrupción que no pudieron probarle a Dilma.

Lugo no se pronunció sobre Venezuela, más preocupado por los avances de la enmienda constitucional que teje junto a su rival, el presidente Horacio Cartes. El apuro por contar con la reforma constitucional que permitiría la reelección del segundo y la nueva postulación del ex obispo, desató una batalla campal en Asunción, que dejó al menos un muerto y el Congreso destrozado por los manifestantes. En Paraguay también se desconoció la letra constitucional, con una reforma amañada a puertas cerradas por parlamentarios del oficialismo y sus aliados que permite avanzar con la idea de reelección. Un símbolo: la enmienda fue aceptada en una de las oficinas del Frente Guazú, que lidera Lugo. Afuera, se vivía otro Marzo Paraguayo, similar a aquel de la última semana de marzo de 1999 cuando siete jóvenes que protestaban por el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, fueron masacrados presuntamente por orden del presidente Raúl Cubas y la complicidad del general Lino Oviedo, quien terminó refugiado en la Argentina de Carlos Menem.

El proyecto de reforma constitucional aprobado en Paraguay establece que los presidentes y vicepresidentes del país podrán buscar un periodo más, sea de manera continua o alternada. El partido de Lugo respalda la enmienda para que el ex obispo pueda presentarse a las elecciones de 2018, y el gubernamental Partido Colorado, para que lo haga el presidente paraguayo, Horacio Cartes.

Cartes no habló al país tras los incidentes. Apenas escribió unas líneas que difundió a través de redes sociales en las que acusó a la oposición de querer destruir la democracia. Raro. Parte de la oposición, lo acompaña en la búsqueda de la reelección.

El nuevo Marzo Paraguayo dejó en evidencia las diversas varas con las que se mide. A diferencia de Venezuela, ningún país salió a cuestionar que se vulnere la letra constitucional entre gallos y medianoche. Ningún presidente condenó la brutal represión de la Policía que dejó decenas de heridos –entre ellos el presidente del Senado, que se opone a la enmienda y el presidente del opositor Partido Liberal, Efraín Alegre- y al menos un muerto.  No hubo reunión de urgencia de los cancilleres ni mensajes de los Jefes de Estado. Pero Paraguay arde, como Latinoamérica que después de una década comenzó un lento viraje político. Ecuador será hoy la ratificación de ese giro o la excepción en la región. A través de su delfín, Lenin Moreno, Rafael Correa pone a prueba la continuidad de sus políticas.

En la Argentina el nuevo modelo cruje y enfrenta a la calle que se moviliza constantemente. El 6 de abril la tímida CGT hará un paro nacional. Son pocos los que se animan a salir a la calle en defensa del Gobierno. La marcha de la tarde del sábado dejó en evidencia que el voto PRO quizás no haya sido por amor, sino por hastío. Pero sostienen al Presidente y sus políticas un núcleo duro que permanece leal. Es el mismo corte de la sociedad que apuró a Cristina desde la 125 y que hizo fuerte a Cambiemos.

Uno de los pocos motivos para celebrar que tiene el Gobierno es el resultado del blanqueo. Se alcanzaron los 115 mil millones de dólares. Una cifra superior a la esperada. Sin embargo, esa noticia no necesariamente es buena para Misiones. El volumen declarado solo hará más firme el atraso cambiario, con la profundización de las asimetrías como consecuencia directa. En la provincia también se hizo un blanqueo, cuyos resultados todavía son difíciles de estimar, pero que pueden traer aparejado el traslado de esos recursos a la compra de bienes o vehículos, lo que reactivará la economía.

Como los dinosaurios, los jueces eternos también se extinguirán en la Argentina. El fallo de la Corte que pone un límite de 75 años a los cortesanos y jueces inferiores abre una enorme caja de Pandora. La jueza Romilda Servini de Cubría, una piedra en el zapato del presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, cree que el fallo apunta a excluirla a ella, después de que haya quedado firme la continuidad de Elena Higthon de Nolasco. En realidad, hay cerca de una treintena de jueces federales que está al borde de la jubilación forzosa. Son cargos que podrá cubrir a gusto el Presidente. Una Justicia a su medida.

La continuidad de los jueces de más de 75 dependerá del aval del Congreso y del visto bueno presidencial, lo que echa por tierra un precepto básico de la independencia de los magistrados: si quieren seguir, deberán agradar al poder de turno.  Por caso, Elisa Carrió ya pidió por la continuidad de Leopoldo Schiffrin, uno de los que debe dejar su despacho. Más allá de los pergaminos, un juez amigo del poder. 

A través de una carta enviada a Macri, la socia fundadora de la alianza Cambiemos consideró que la decisión de ratificar la edad límite para los jueces en 75 años, como lo fijó la Convención que reformó la Constitución en 1994, está “digitada” en contra de los magistrados Servini de Cubría y Schiffrin y que Lorenzetti tiene “razones de lo más espurias” para promover ese fallo.

Pero el fallo ya comenzó a generar movimientos en la Justicia. El Superior Tribunal de Justicia comenzó a analizar el impacto en Misiones. “El impacto será beneficioso, porque asegurará el recambio en una estructura envejecida y permitirá la incorporación de una nueva generación de magistrados con nuevos bríos”, contó un ministro que analiza la adecuación local. Evolución.

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La Confederación Económica advierte que “en Misiones nunca se registró una crisis similar”

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La Confederación Económica de Misiones (CEM) conforma con sus pares de provincias limítrofes una comisión específica en el ámbito de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) con el objetivo de abordar la crítica situación actual.
Desde esta manera se complementan otras gestiones, que la CEM viene asumiendo  además de con su entidad madre, con el gobierno provincial en una tarea mixta con el fin de que se concreten medidas urgentes.
En la primera reunión de la comisión que integran entre otros, representantes del sector privado de Mendoza, afectada por su proximidad con Chile, desde la CEM se  insistió  con la necesidad de aplicar  políticas fronterizas de fondo que contrarresten las asimetrías y permitan recuperan competitividad con alcances sostenidos en el tiempo.
“Se están buscando soluciones de fondo porque la situación es muy crítica, esto así no puede seguir. La situación es muy negativa, no podemos seguir sosteniendo este contexto”, aseguró Gerardo Díaz Beltrán, presidente de la entidad gremial empresaria provincial.Preocupación
El feriado por el Día de la Memoria, profundizó  la disparidad entre  las provincias y los países limítrofes, entre ellas la de Misiones, en la que según un relevamiento de CAME,  agudizó  la baja en las ventas, como consecuencia del éxodo a Brasil y Paraguay, este último caso, sigue siendo el  de mayor  impacto.
Al respecto, Díaz Beltrán afirmó “queremos sostener el empleo porque se está viendo con mucha fuerza la pérdida de puestos de trabajo y si seguimos así los que dependen de un sueldo no van a tener ni siquiera la posibilidad de ir a Paraguay. Venimos pidiendo medidas urgentes  desde hace tiempo y que tienen que ver con la posibilidad de establecer un régimen impositivo diferenciado para la provincia (uno de las solicitudes es la reducir el IVA al 10.5)”.
“Por la crisis cerraron en la provincia alrededor de mil comercios, según la Confederación  Económica de Misiones”, cita en su exposición, la CAME.

Éxodo y sangría
Según el relevamiento que dio a conocer la entidad gremial empresaria nacional, “en 2016, sólo por el puente Posadas-Encarnación, pasaron 12 millones de personas. Por este paso que une ambas ciudades cruzan diariamente entre 40 a 45 mil personas; en dos años, lo hicieron por tren dos millones. En el feriado largo del Carnaval 2017, se trasladaron 190 mil argentinos, gastando 124 millones de pesos” detalla, sin especificar datos del último fin de semana largo que mostró un panorama diferente.
Se estima que por mes los posadeños en Encarnación dejan unos 40 mil millones de guaraníes a los comerciantes paraguayos (115 millones de pesos. Es decir, 1.380 millones de pesos anuales aproximadamente, sin contabilizar los feriados) y agrega que según información publicada por el diario paraguayo ABC “las compras de argentinos en la ciudad de Encarnación se triplicaron en los últimos meses”.

Peaje en el puente, ¿una solución?
Una de las alternativas, que está en estudio es la de cobrar un canon para cruzar hacia Encarnación desde Posadas, a través del Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz. Aunque desde Nación no han brindado considerables detalles al respecto, ya se especula con esta alternativa. “No tenemos muy claro cómo se va a implementar, no sabemos que van a hacer con los fondos, pero lo que planteamos es que si se recauda algún fondo y se pudiera financiar alguna tasa para nosotros (compensar la reducción del IVA, como pide Misiones, sería una posibilidad ), terminaría devolviéndole al consumidor la baja de costo local; pero tiene que estar dentro de un paquete de medidas de fondo, no pasa por cobrar un peaje, una medida independiente no va a solucionar la situación”, aseguró Díaz Beltrán.

Crisis, sin antecedentes
El informe  de CAME advierte “que en Misiones nunca se registró una crisis similar. “Si la fuerte presión tributaria no baja, la caída será peor”, señala.
En la comisión de provincias fronterizas de CAME, se instaló en la agenda las diferencias en materia impositiva con Paraguay y Brasil, cuya falta de competitividad se ve incidido por el  retraso cambiario.
Para destacar algunas diferencias: el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que en Argentina es del 21%, en Paraguay sólo alcanza el 10% y en Brasil el impuesto equivalente, denominado Impuesto a la Circulación de Mercaderías y Servicios o ICMS (aunque en este caso es un impuesto de cada Estado), tiene tasas que varían según el producto dentro del rango del 7% al 19%.
Otro caso es el del impuesto a las Ganancias, que en nuestro país es del 35%, mientras que en Paraguay asciende al 10% y en Brasil según la actividad varía entre el 15% y el 25%.
Estos dos ejemplos claramente muestran que una menor presión fiscal en los países vecinos, lo cual explica los menores precios que se pueden encontrar cruzando la frontera.

 
 
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