Albania

El pueblo unido… en Discord

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Los guionistas de ciencia ficción suelen imaginar el futuro de la humanidad dominado por la tecnología, la IA y robots peligrosos. Desde la Metrópolis de Fritz Lang a Terminator, Matrix y Black Mirror. Pero no hay que esperar demasiado. En el presente, la tecnología comienza a moldear movimientos políticos, como lo demostró la irrupción  de líderes como Donald Trump, Jair Bolsonaro o Javier Milei, impulsados por las interacciones en redes sociales y discursos rupturistas. Pero nunca, como hasta ahora, se ha visto que directamente, la tecnología reemplace mecanismos democráticos tan simples como ir a votar. Hasta ahora. 

Aunque la tecnología está incorporada al día a día, parece que gran parte de la población se está quedando atrás en la toma de decisiones sobre su propio futuro. La política, ni lerda ni perezosa, sabe muy bien que su incorporación es necesaria aunque aparecen casos extremos. 

Los casos de Nepal y AlbanIA 

La inteligencia artificial arremetió en nuestras vidas como un toro embravecido contra su verdugo en una plaza. Hoy en día está en cada paso del ser humano, desde el diseño de imágenes falsas hasta en la ayuda constante en niveles educativos. Estos ejemplos son para demostrar su impacto en la cotidianidad. 

Albania dio un paso más allá. En criollo, los albanos se pasaron dos paradas por lo menos. No tuvieron la mejor idea que nombrar una inteligencia artificial como ministro, con todas las polémicas que eso conlleva. 

Diella, el nombre que recibe la ministrIA de Albania, está encargada del área de licitaciones para obras públicas. Su rol principal es el de ejecutar con mayor y mejor precisión, e imparcialidad las decisiones a la hora de elegir empresas e individuos con los cuales pueda trabajar el Estado. Diella dio un discurso en el parlamento y la respuesta fue obvia: todo terminó a las piñas

Si bien esta IA ya tenía funcionamiento como asistente virtual en eAlbania, su “nombramiento” ministerial causó indignación y repudio en la oposición y en parte de la población, sobre todo por la posible manipulación de sus decisiones. Si bien es ficticio su ministerio, ya que la constitución albanesa exige tener ministros humanos (como si fuera imposible no serlo), su aparición resultó digna de un análisis más grande como ciudadanos globales. 

Nepal es otro caso digno de reflexionar sobre el punto tecnológico en el que estamos. Este país pasó por un desmadre total que decantó en la renuncia del primer ministro Sharma Oli y todo su gabinete. ¿El motivo? Prohibir o restringir más de 25 apps -Facebook, Instagram, WhatsApp y WeChat,  entre otras, por no haberse registrado en el país-. Esta fue la simple excusa para movilizarse tras años de evidente corrupción y nepotismo en el estado nepalí. Tras intensas jornadas de brutalidad y caos en las calles que dejaron más de 50 muertos, se logró la caída total del gobierno. 

Desde 2008, Nepal tuvo 14 primeros ministros en 17 años. Un promedio de 450 días por gobierno.

Los nepalíes formaron un servidor en la famosa plataforma gaming Discord, llamada “Hami Nepal” con más de 130 mil miembros. Allí deliberaron y debatieron acerca de posibles nombres para suceder al caído presidente. Lograron crear canales de difusión, verificación de hechos y discusiones, simulando una suerte de elección que terminó en la designación de Sushila Karki, ex presidente jueza de la Corte Suprema. Lo más llamativo es que esto fue avalado oficialmente, y esta mujer asumió el 12 de septiembre con el encargo de estabilizar el país y armar la transición a las elecciones de marzo del año que viene. Esta fue la primera experiencia en donde se elige a un mandatario vía una app gaming

La generación Z sacó del poder al gobierno por vetar apps y terminó utilizando una plataforma gaming para elegir al nuevo mandatario. El poder joven es algo que no pierde vigencia. 

La real utopía actual 

Black Mirror es una popular serie que demuestra cómo sería el mundo en pantallazos de múltiples posibles futuros dominados por la tecnología. Ni ellos fueron tan lejos como Albania y Nepal. 

Habrá que empezar a pensar hasta dónde llegan los límites de la tecnología y dónde se separa de lo humano. 

¿Es realmente posible limitar a la tecnología? Nepal supo demostrar que genuinamente es un arma para poder organizarse en pos del bien común, y Albania parece demostrar que es una excusa para no atacar directamente a la corrupción que afecta a su país. 

Hasta dónde llega la flacidez mental humana que empodera a una inteligencia artificial. Albania, en vez de atacar a la corrupción y condenar a los corruptos que abusan del Estado, termina recurriendo a una IA. Literalmente están aceptando que no pueden frenar la corrupción y que solo algo que es externo a lo humano y, en los papeles, “incorruptible” puede servir como mediador en este asunto. Suena como a una burda tomada de pelo al pueblo albanés. ¿Qué diría el mariscal Tito si estuviera vivo? De seguro que sentiría una decepción por la falta de valentía para combatir a los males nacionales. 

Nepal es la contracara. Expuso la falta de organización y el exceso de burocracia en el cual está inmerso e intoxicado el Estado nepalí y su poder político. La propia voluntad del pueblo ha servido como el motor electoral de manera virtual, demostrando una vez más que “el pueblo unido jamás será vencido”.

Todo este tema de la tecnología y la política desnuda otro tema: la desigualdad. Si nos mudamos automáticamente a un sistema electoral y de funcionamiento político totalmente virtual, sin el acompañamiento y el compromiso estatal – empresarial de sumar a la población, las decisiones importantes y las elecciones pasarán a ser monopolio de unos pocos. No solo de los jóvenes, por ser los más avezados en uso tecnológico sino aquellos que tendrán más acceso a estas herramientas, profundizando la diferencia entre ricos y pobres. A fin de cuentas, no importa que tantas nuevas tecnologías existan, sino que el debate es el mismo, quien puede acceder y de qué manera a ellos.

Hasta la vista, Baby!

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Albania: inteligencia artificial se suma al gabinete para combatir la corrupción

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Corrupción estructural y necesidad de modernización. El primer Ministro, Edi Rama apuesta a la tecnología para combatir la corrupción y modernizar el Estado

El gobierno de Albania anunció un paso sin precedentes: la inteligencia artificial (IA) Diella fue designada como ministra contra la corrupción, en el marco del cuarto mandato del primer ministro Edi Rama. Se trata de la primera vez en Europa que un sistema digital asume responsabilidades ministeriales, con el objetivo de detectar irregularidades administrativas, reducir la burocracia y garantizar mayor transparencia en la gestión pública.

Albania enfrenta desde hace décadas graves problemas de corrupción y debilidad institucional, señalados en informes de la Unión Europea y organismos multilaterales como uno de los principales obstáculos para el desarrollo y la integración regional.

La decisión de Rama responde a la necesidad de reformar el aparato estatal con nuevas herramientas de control. “La inteligencia artificial no tiene intereses personales ni vínculos políticos, por lo que puede garantizar transparencia y objetividad en la gestión pública”, afirmó el primer ministro durante la presentación oficial de Diella.

La propuesta había sido adelantada en agosto de 2025, luego de un proceso de consultas con expertos en tecnología y gobernanza digital. El anuncio se concretó ahora, en el inicio del nuevo período presidencial, acompañado de ajustes legales y capacitaciones a funcionarios para facilitar la integración de la ministra digital.

Funciones de Diella: control de datos y eficiencia administrativa

La inteligencia artificial Diella tendrá acceso directo a bases de datos gubernamentales, con la capacidad de analizar en tiempo real grandes volúmenes de información para identificar patrones de corrupción, prácticas administrativas irregulares y eventuales conflictos de interés.

Además de la supervisión anticorrupción, la IA estará orientada a:

  • Optimizar la eficiencia del Estado, reduciendo trámites y tiempos burocráticos.
  • Mejorar los servicios públicos, mediante la automatización de procesos y la eliminación de duplicidades administrativas.
  • Alertar sobre posibles delitos o irregularidades, permitiendo respuestas más rápidas de los organismos de control.

Rama calificó la medida como un “paso decisivo hacia un Estado moderno, eficiente y libre de corrupción”.

La incorporación de Diella generó reacciones dispares en el ámbito político y social. Mientras que sectores oficialistas celebran la apuesta innovadora que podría posicionar a Albania como referente internacional en gobernanza digital, críticos advierten sobre riesgos legales y éticos vinculados a la protección de datos, los derechos ciudadanos y la capacidad de una IA para interpretar contextos políticos y sociales complejos.

En el plano internacional, el caso albanés será observado con atención por la Unión Europea, donde Albania busca avanzar en su proceso de adhesión. Expertos anticipan que, si resulta exitoso, el modelo podría convertirse en un laboratorio de referencia para otros países que enfrentan problemas similares de corrupción y burocracia.

Entre el experimento político y la innovación global

El nombramiento de Diella abre un debate de fondo sobre el futuro de la inteligencia artificial en la política. Aunque por ahora su rol es limitado a la lucha contra la corrupción y la gestión administrativa, analistas no descartan que pueda ampliarse hacia otras áreas del Estado.

Si bien la medida es vista como audaz y disruptiva, su eficacia dependerá de la capacidad de integración institucional y de la supervisión humana que acompañe al nuevo ministerio digital.

Con esta decisión, Albania se convierte en pionera en Europa y en el mundo, abriendo un capítulo que combina política, tecnología y ética democrática en un terreno todavía inexplorado.

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