Alberto Fernandez

Alberto Fernández, al mercado: “Estoy trabajando para recuperar los superávit gemelos”

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El presidente Alberto Fernández comenzó el jueves (02/01) con una extensa nota en Radio 10 con el periodista Gustavo “Gato” Sylvestre. Allí habló de las leyes que prevé mandar al Congreso y como lo obsesiona lograr los “superávit gemelos”.

El presidente Alberto Fernández se mostró confiado en el cambio de autoridades en el Fondo Monetario Internacional y las negociaciones que están llevando adelante: “Le prestaron plata a Macri para ganar la elección sabiendo que sabía que no podía pagarse. Hoy hay otra conducción en el Fondo, hoy están entendiendo mejor lo que pasa”. A su vez, reveló que su obsesión es recuperar los superávit gemelos.

El presidente de la Nación, Alberto Fernández, fue enfático al hablar de economía.

En medio de la polémica suspensión de la fórmula de movilidad jubilatoria, el mandatario insistió en que “los jubilados serán los privilegiados de las medidas de este de gobierno, tenemos que recuperar el poder adquisitivo de los que menos ganan”.

Respecto al temor de una nueva disparada de precios de los productos alimenticios básicos por la vuelta del 21% del IVA, dijo: “Hablamos con los que producen y venden alimentos para decirles que eso no podía pasar. En Argentina se construye inflación por expectativa de un modo peligrosísimo. El gobierno anterior decía que si ganábamos nosotros era el caos y muchos por las dudas empezaron a aumentar precios, esos aumentos tenían poca razón de ser”

“Hoy comienza Precios Cuidados y vamos a estar atentos a que ese acuerdo no se rompa”, cerró.

Fernández se mostró al tanto de lo que ocurre en la economía a diario: “Queremos que la economía se tranquilice, es imposible vivir así. En Argentina la demanda cae estrepitosamente y los precios suben, algo está mal”.

“Es la primera vez que trabajadores, Estado y empresarios se unen para decir a los acreedores: ‘primero debemos crecer para luego afrontar sus obligaciones’. Es un mensaje contundente al FMI

La Mesa de Enlace nos pidió más tiempo para analizar institucionalmente el acuerdo, confío en que lo analicen y se sumen, no quiero que queden excluidos.

Sienten que el gobierno quiere agredirlos. Pero en realidad queremos sumarlos, el campo es importante y como exportan pueden ayudarnos a salir de esto”, dijo sobre la renegociación de la deuda externa pública.

En una externa entrevista a Radio 10, el jefe de Estado dijo sobre la emergencia económica que “los más enojados son los que pagan bienes personales y en el exterior, eso es una expresión de riqueza y eso les permite pagar más impuestos”.

Pero su obsesión es “recuperar los superávit gemelos”.

El presidente Alberto Fernández confirmó que en 2020 enviará al Congreso el proyecto para legalizar el aborto.

“Lo que tenemos que resolver es un problema de salud pública, que la mujer que aborta pone en riesgo su vida. Mi decisión es mandar el proyecto en este ejercicio 2020. Quisiera un debate sensato, no el que tuvimos”, afirmó en una entrevista con Radio Continental.

Además, el Presidente llamó a terminar con la confrontación “del pañuelo verde contra pañuelo celeste” y aseguró que “la lógica del Boca-River con el que lo tratamos (el proyecto) fue una mala idea”.

“Tenemos que garantizarle a todos, todo: a la mujer que quiera abortar, que pueda hacerlo y a la mujer que quiera tenerlo, que pueda tenerlo. Esto quiere decir generar un debate sobre las familias de tránsito, definir mecanismos rápidos de adopción y también mejorar la educación anticonceptiva”, especificó.

Para disipar las especulaciones que pudieran surgir acerca de su postura, el Presidente fue contundente: “Todos saben lo que pienso sobre el aborto, no hace falta que lo diga una vez más. Saben que estoy decidido a que este tema se trate y lo voy a impulsar”. Y agregó que “tenemos que terminar con la lógica que dice que ‘el pañuelo verde es pobrecita y el pañuelo celeste es un retrógado’. Son miradas, posiciones religiosas todas respetables”.

Además, el mandatario afirmó que quiere que el debate tenga la seriedad que el tema se merece, que hay mujeres que mueren a causa de abortos clandestinos y que “no quiere hacerse el distraído”.

“Son discusiones de la hipocresía argentina, por eso me exaspero tanto con el tema. Muchas veces, las que abortan son hijas de familias pudientes que van a misa pero que no pueden soportar el oprobio de tener una hija soltera con un hijo. Terminemos con la hipocresía. La mujer que quiera abortar, va a abortar, y la que quiera tener un hijo, que lo tenga. Y démosle las condiciones para que su hijo viva feliz en el mundo”, dijo para cerrar el tema.

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Un país con otras prioridades

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Empezamos a recorrer un nuevo camino, y somos conscientes de que fuimos electos para hacer un profundo cambio en las prioridades.

Desde el gabinete nos vamos a ocupar diariamente de cuidar los intereses de los argentinos. Vamos a volver a poner a la producción antes que la especulación, y a trabajar para que no les falten los medicamentos a nuestros mayores ni las vacunas a nuestros chicos.

Nos han dejado un país enormemente endeudado, y los dólares que ingresaron no se usaron para hacer crecer la producción. Al revés: las fábricas cerraron, el desempleo aumentó de forma sostenida y tenemos casi 5 millones de nuevos pobres.

La situación social está al límite y nos exige actuar con seriedad. Necesitamos un Estado presente, que deje de poner el foco en el marketing y las redes sociales y salga al encuentro de los argentinos. Estamos convencidos de que la mejor forma de unir a este país es reforzar los lazos sociales y dejar atrás la cultura del individualismo.

Por eso también la prioridad que nos encomendó el Presidente es combatir el hambre, porque creemos que salir de la cultura del sálvese quien pueda tiene que ver con que nunca más a ningún argentino le parezca natural que otro argentino no llegue a tener su plato de comida al final del día. Queremos unirnos en la indignación que produce esa inmoralidad, y ponernos a trabajar entre todos para remediarla.

Casi todo nuestro gabinete estará integrado por gente que se formó en la universidad pública. Creemos en la educación pública como motor de la movilidad social, como la posibilidad que tienen muchos jóvenes de abrirse paso a un futuro mejor.

Estamos convencidos de la importancia de la ciencia para el crecimiento. Por eso vamos a devolverle la dignidad a nuestros científicos. A traerlos de vuelta al sistema y a convocarlos a que se queden en el país porque los necesitamos para salir de esta situación en la que nos dejaron.

Venimos a cuidar lo público, lo que es de todos, y volver a darle el valor que nunca debió haber perdido.

Nuestro gabinete es el reflejo de un gobierno diverso y de un camino marcado por la convicción de que la Argentina necesita priorizar la unidad por sobre las diferencias secundarias. Tenemos experiencia en la gestión del Estado.

Vamos a honrar los compromisos que hicimos durante la campaña. Nuestro país, como el resto de América Latina, nos está diciendo algo y tenemos que prestarle atención. Nuestro pueblo nos está pidiendo que lo escuchemos, que hagamos crecer a nuestra democracia con igualdad real y que generemos un nuevo encuentro entre los argentinos.

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El acceso a la salud como motor fundamental de la justicia social

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Recuperamos el Ministerio de Salud para restablecer su autoridad sobre todo el sistema y para reconstruir su capacidad para conducir un Sistema Federal mejor regulado, más justo y con servicios de calidad accesibles. Eso va a permitir disminuir las arbitrariedades, las ineptitudes y las inequidades, que aumentan el gasto de los hogares y hacen ineficiente el uso de los recursos.

Trabajaremos sobre cuatro ejes fundamentales: calidad, acceso, equidad y talento humano.

La prioridad inicial es la recuperación de los programas que desmanteló el gobierno anterior: el peor ejemplo es el de la vacunación, que favoreció el resurgimiento de enfermedades, como el peor brote de sarampión de los últimos 20 años. Nos han dejado prácticamente sin stock de varios medicamentos y vacunas. Por eso nuestro primer compromiso es declarar la emergencia sanitaria para asegurarle los bienes y servicios de salud a los que tienen derecho todas las argentinas y todos los argentinos.

Concertaremos un plan con visión federal y enfoque territorial, que articule un nuevo pacto social con las provincias. Para elaborarlo convocaremos a representantes de municipios, obras sociales, universidades, colegios profesionales, sociedades científicas, asociaciones de trabajadores y empresariales, y la sociedad civil.

En cuanto al eje del talento humano, reconstruiremos los mecanismos de concertación y participación para que sean protagonistas de esta reforma, y reformularemos los incentivos para recompensar la capacidad, la responsabilidad y el esfuerzo de quienes trabajan en el sector.

El otro motor que impulse los cambios será la modernización del sistema de salud: no podemos aplicar tecnología del siglo XXI con criterios administrativos del siglo XIX. Vamos a reducir los tiempos de espera y las colas para lograr un turno. Pero la modernización también debe ayudar a la gestión sanitaria. Sin innovación tecnológica no será posible mejorar los viejos temas, ni afrontar los nuevos desafíos.

Algunas de las prioridades que asumimos son:

  • garantizar la provisión del 100% del Calendario Nacional de Vacunación a cargo del Estado Nacional;
  • promover una política integral de medicamentos y reactivar de manera inmediata el Plan Remediar, la Salud Sexual y Reproductiva y los sistemas de provisión de medicamentos contra la Tuberculosis, oncológicos, VIH/SIDA, hepatitis y Chagas, entre otros;
  • fortalecer la industria nacional de medicamentos y vacunas, y la red de laboratorios públicos;
  • impulsar la legalización del aborto y restituir el protocolo para la interrupción legal del embarazo;
  • promover la alimentación saludable, reducir la malnutrición y poner a todo el sistema de salud al servicio del plan “Argentina contra el hambre”;
  • mejorar la calidad y la seguridad de las personas en la atención médica y las intervenciones;
  • asignar mejores incentivos para las residencias prioritarias y jerarquizar la función de las farmacéuticas y los farmacéuticos;
  • mejorar la formación y aumentar significativamente la cantidad de profesionales en enfermería;
  • incentivar y proteger el trabajo en lugares críticos y en localidades o barrios más pobres o menos poblados;
  • reducir la fragmentación y la inequidad entre las distintas coberturas de salud a través de un sistema de reaseguro para las enfermedades de alto precio, para garantizar la provisión de todos los sectores en cualquier punto del país;
  • promover nuevas instancias de participación ciudadana en las políticas de salud;
  • priorizar la perspectiva de género y el abordaje de la violencia en todo el sistema de salud.

En definitiva, vamos a restablecer los derechos y poner nuevamente en marcha los programas desmantelados en los últimos cuatro años. Pero, además, asumimos el compromiso de construir y conducir los consensos necesarios para reformar el sistema: así haremos que la Salud sea un pilar fundamental para superar el hambre y la pobreza, un motor genuino del desarrollo nacional, y una vía troncal para alcanzar la justicia social para todas las argentinas y todos los argentinos.

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Economía de año bisiesto: entre el año del compensar los desfases y el de la confusión

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El 2020 será año bisiesto. Remontémonos a Roma año 49 antes de cristo. El calendario romano era impreciso. En un viaje a Egipto, Julio César encuentra que ese calendario era más exacto que el romano. Encomendó a Sosígenes de Alejandría (astrónomo, matemática y filósofo) la misión de diseñar un nuevo calendario. El astrónomo hizo la entrega entre el 48 y 46 antes de Cristo. El calendario tenía duración de 365 días y un día adicional cada cuatro años para compensar un desfase generado por la revolución no sincrónica de la tierra en torno al sol. Para compensar esos desfases el 46 antes de cristo fue el año más largo de la historia con 446 días de duración.

Bien le vendría a Argentina contar con 81 días adicionales para negociar con el FMI sin que se modifique el calendario juliano actual de 365 días. Sería como crédito de “tiempo” que no tuvo el actual gobierno pero lo está obligando a tomar decisiones poco felices. En términos criollos un “impuestazo” para mejorar las cuentas fiscales vía mayor recaudación que permita despejar los peligros de incumplimiento de pagos futuros en el caso de lograr un acuerdo con los organismos internacionales y acreedores privados que se llevan un tercio de la deuda total de Argentina.

Puertas para adentro los sacrificios abarcan a muchos sectores. Para el caso de los jubilados la suspensión de la fórmula jubilatoria con bonos de $5000 para diciembre y enero pero aún sin conocer como será en marzo queda la incógnita de cuánto se podría ahorrar del gasto primario público por esta vía en el primer semestre de 2020 que con la fórmula suspendida luego de perder siempre frente a la inflación la misma podría darle resultado positivo.

Para el caso de las pymes por un lado tenemos moratoria “excepcional” con plan de facilidades tendrá un plazo máximo de 60 cuotas para aportes personales con destino al Sistema Único de la Seguridad Social y para retenciones o percepciones impositivas y de los recursos de la seguridad social. En tanto que para las restantes obligaciones, tendrá un plazo de 120 cuotas. La tasa de interés será fija del 3% mensual durante los primeros 12 meses y luego será la tasa variable equivalente a BADLAR utilizada por los bancos privados. Sin embargo se incorpora doble indemnización, se congelan las rebajas de los aportes patronales establecido en la última reforma tributaria y no se plantea al menos por ahora ningún tipo de disminución impositiva hacia el microempresario ni en el plan pase “monotributo” a “responsable inscripto” que vencerá en febrero 2020 heredado de la gestión Macri.

Por su parte, bienes personales, impuesto al dólar ahorro, dólar turista, dólar streaming (ahora 8%) golpean fuerte a una clase media que en la gestión Macri ya estuvo golpeada. A su vez, la ley de emergencia aprobada en el Congreso de la Nación plantea que los golpes serán como mínimo 5 años. La clase media ruega que Martín Guzmán durante ese período pueda ejecutar el “pragmatismo” prometido y logre que el “peso argentino” recupere valor y que Argentina no tenga que vivir con desdoblamientos cambiarios permanentes y que los incentivos estén puestos en que los argentinos blanqueen sus activos y no los escondan producto de que bienes personales le saca con impuestos aún más de lo que ya pagó al adquirirlos.

Las retenciones a las exportaciones no implican solo bienes del campo sino un sector como servicios que también era deseable impulsar con la “ley de economía del conocimiento”. Quienes trabajan y prestan servicios al exterior generan divisas por más de u$s6.300 millones deben liquidar con retención del 5 % a partir de la reglamentación de la “Ley de Emergencia”. Por la anterior resolución en virtud de lo establecido por el Dto. 1201/18, el derecho de exportación aplicable hasta el 31 de diciembre de 2020 era del 12%, el que no podría exceder de $ 4 por cada dólar estadounidense del valor imponible determinado. Sin embargo, quienes ahora reciben dólar a $56 cuando realizan un viaje de negocios a Uruguay lo pagan a $ 81,90 si no consiguen pasaje por Aerolíneas Argentinas y si tienen que reponer insumos en dólares y no son mayoristas deberán tener sus dólares a la espera adquirido en el mercado informal como le sucede a cualquier Pyme.

Como la ley de emergencia implica “solidaridad” no es solo sacar vía impuestos sino redistribuir vía el Estado “ahorro” de la clase media, porción de viajes al exterior, cuota parte de una casa o un auto, porción de la producción en bienes y servicios, entre otros. De acuerdo al CEPA implica bono a los jubilados en diciembre y enero, de hasta $5.000 para alcanzar en el 60% de los jubilados el monto de $19.068. Esta erogación implica unos $15.282 millones (2.765.708 jubilados hasta la mínima y 581.355 hasta $19.068 aproximadamente).

La AUH tendrá un bono de $2.000 en diciembre par a implementación de la tarjeta de alimentos para aquellos/as perceptores/a de AUH con hijos/as menores de 6 años, embarazadas desde los 3 meses de gestación y para aquellos/as que tengan hijos/as discapacitados/as, en montos que van de $4.000 (en caso de tener un/a hijo/a) y de $6.000 (dos o más hijos/as) sumará otros $4.410 millones mensuales al consumo, en este caso, de alimentos.

La quita de IVA a alimentos continuará solo para AUH y Jubilados con devolución de IVA por $700. 77.292 casos de AUE y de 3.923.040 casos de AUH. Esto implica $8.000 millones adicionales en diciembre.

Por su parte al sector privado empresario se le pedirá un esfuerzo más con bono a los trabajadores que sería de $6.000 a $9.000 dividido entre enero, febrero y marzo. Unos $30 mil millones al consumo que son anticipados de futuros adelantos en paritarias.

Por su parte de acuerdo a Elypsis el congelamiento de tarifas por 180 días implica un ahorro en familias y pymes de $107.925. $65.033 millones de ahorro/subsidio de gas y $42.892 millones de ahorro/subisidio en electricidad.

Es año bisiesto. Tenemos un día más. Al año para compensar los desfases del calendario romano con 445 días de duración e iniciar un año desde cero se lo llamó “año Juliano” o el “año de la confusión”. Los Argentinos no saben si ese año es el que se está por ir o el que está por venir. Al brindar en familia el deseo será que el “año de la confusión” haya sido el que se fue.

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Las bases para 2020

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Los primeros 20 días de la gestión de Oscar Herrera Ahuad ya tienen una marca registrada, con una gestión que marcha a un ritmo frenético, casi sin pausas. El Gobernador no se guardó nada para el 2020 que se inicia en las próximas horas. Apenas comenzó la semana, presentó una moratoria fiscal, junto al flamante director de Rentas, el joven Rodrigo Vivar, que marca el pulso del modelo que pretende imponer: una economía humanizada y más cercana a quien es, en definitiva, el que genera los recursos. La amplia moratoria abarca todos los impuestos y permanecerá abierta hasta abril, con lo que se pretenden recuperar 600 millones de pesos de deuda y, sobre todo, permitir que las Pymes y pequeños contribuyentes, se pongan al día. Se busca cambiar la imagen de un fisco persecutorio por uno más amistoso.

En el modelo de la Renovación, la política fiscal es un pilar fundamental que ha permitido que la Provincia salga casi indemne y sin endeudarse, de una crisis que todavía persiste. La economía está sólida y el Gobierno cuenta con recursos para sostener el andamiaje. No es casualidad que el Gobernador haya anunciado el pago de un bono para los estatales de cinco mil pesos en dos cuotas entre enero y febrero. Es dinero del Estado pero que vuelve en actividad económica y consumo. 

Los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos muestran que Misiones, durante octubre tuvo ventas en supermercados por un total de 1.032,2 millones, lo que implica un incremento a precios corrientes de 66,1 por ciento; mientras que, comparado con septiembre, un 10,8. A precios constantes (para medir la evolución en términos reales), las ventas crecieron 7,3 por ciento. De ese modo, los supermercados de Misiones tuvieron el crecimiento más alto de todo el país tanto a precios corrientes como constantes. 

Al igual que la semana anterior, la agenda incluyó nueva tanda de reuniones con la primera línea del gobierno de Alberto Fernández. Con Alejandro Vanoli, nuevo titular de la Anses, analizó la deuda de Nación por la caja previsional. Junto a Sebastián Oriozabala, se reunió con Luis Basterra, ministro de Agricultura de la Nación, para analizar algunos sectores del agro misionero: tabaco, planes forestales, sistemas de financiamiento para cosecha de Yerba Mate y té, ganadería y “el compromiso de trabajar para fortalecer a los actores de las cadenas agroindustriales de la provincia”. La situación de los tareferos fue analizada en particular con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, en un encuentro que también tuvo como protagonista a la ministra de Trabajo de Misiones, Silvana Giménez. 

La semana cerró con la visita de Matías Lammens, el primer ministro del nuevo gobierno que visita Misiones. El titular de la cartera de Turismo y Deportes quedó impactado por el Centro Provincial de Alto Rendimiento Deportivo y el Centro de Convenciones y aseguró que la Argentina debe mirar a Misiones como ejemplo de políticas de Estado que redundan en resultados positivos para todo el país. 

Lammens garantizó el respaldo de la Nación para la continuidad de los vuelos low cost, que fueron fundamentales para que las Cataratas superaran las 1,6 millones de visitas -se espera cerrar el año con 1.650.000-. El turismo es una actividad fundamental para la economía de Misiones, con un movimiento de 14 mil millones de pesos y 24 mil empleos directos e indirectos.

El ex presidente de San Lorenzo también prometió respaldar a la Provincia en la pulseada con Air Europa, para conseguir la continuidad del vuelo Madrid-Cataratas, pero al mismo tiempo, fue por más y sostuvo que hay que apuntar a conseguir un vuelo directo entre Chile y Puerto Iguazú. Herrera Ahuad también negocia con Estados Unidos un vuelo San Antonio-Cataratas.

Pero el mismo viernes y casi a la misma hora, se dio otro hecho trascendente pensando en la Misiones de dentro de diez o quince años. El Gobernador, junto a Paolo Quintana, flamante ministro de Energía, presentó el plan estratégico que buscará implementar durante su gestión. 

Al igual que Vivar, Quintana debutó con alta exposición. Con solvencia, fue detallando el plan diseñado que contempla nuevas líneas, redes, el aprovechamiento de biomasa -abundante en Misiones- y el fomento del uso de gas, que es más barato que el combustible fósil y genera menor contaminación. 

Es un plan a mediano plazo, para el que habrá que buscar financiación, pero que apunta a una industria que, si se recupera, demandará más energía. La apuesta máxima es conseguir los recursos necesarios para la extensión del gasoducto hasta Misiones, un anhelo eterno que será el broche de oro para cualquier gestión.

Lejos de un “tiempo de adaptación”, Herrera Ahuad se muestra activo en la búsqueda de soluciones y la financiación para el gasoducto es una de sus obsesiones. 

El fin de año encuentra a la Argentina en una calma impensada hasta hace unos meses. La economía, que sigue en terapia intensiva, por lo menos no se agravó más y las primeras decisiones políticas del nuevo Gobierno apuntan a una normalidad de la que el país carecía. El contraste es necesario porque hace al todo. Apenas asumido Mauricio Macri eliminó todos los controles de cambio y después borró las retenciones. Resultado, la Argentina se quedó sin dólares ni recursos y comenzó la lenta pero inexorable crisis que después derivó en el endeudamiento más rápido y abultado de la historia. 

La ley de Reactivación Productiva Para una Argentina Inclusiva y Solidaria va en sentido contrario: un impuesto a la compra de divisas, con excepciones necesarias para la compra de pasajes para viajes a países limítrofes y distinta para la adquisición de algunos servicios digitales, apunta a frenar la sangría de dólares, fomentar el ahorro en pesos y que quienes más tienen, más paguen. 

Llamativamente, es la oposición, hasta hace 20 días en el Gobierno, la que habla de “impuestazos”, cuando lo que se intenta es corregir variables del desastre económico que todavía sigue mostrando consecuencias abrumadoras, pero que se pueden condensar en dos o tres ejemplos: pobreza del 40 por ciento, desempleo del 12 por ciento y una inflación del 55 por ciento. Hace dos años, un 28 de diciembre, algunos marcan como el inicio de la caída, cuando el entonces superpoderoso Marcos Peña echaba por tierra las metas de inflación que había fijado el Banco Central. Sobrevinieron una corrida cambiaria, suba del riesgo país, sobreendeudamiento y una inflación desbocada. Desde entonces, la credibilidad del Gobierno fue dando tumbos y el resultado fue la derrota electoral en primera vuelta. 

El nuevo Gobierno tiene que lidiar con las consecuencias del rumbo tomado por Mauricio Macri. Las primeras medidas buscan corregir, parchar y acomodar piezas rotas. Tiene a favor que las expectativas están puestas en la reactivación económica antes que en otras demandas. Mover la rueda es fundamental para poder atacar después otros problemas de fondo, pero sin empleo y sin actividad, poco podrá modificarse de la triste realidad del 40 por ciento de los argentinos en la pobreza. 

Los sectores que se oponen a las decisiones anunciadas por Alberto Fernández son, precisamente, los mayores ganadores del modelo de Cambiemos. La patria sojera busca cobijo en la alianza que tiene a Macri como un espectador en vacaciones. 

El impuesto de 30 por ciento a la compra de pasajes al exterior y a los consumos y gastos con tarjeta realizados en otros países, la vuelta de las retenciones y la reforma fiscal en Buenos Aires, busca conseguir recursos en el sector más acomodado de la sociedad. De ahí la lógica de solidaridad: quien tiene capacidad para viajar al exterior, puede hacer un aporte por los que menos tienen, sostener el sistema previsional y aportar a la construcción de viviendas. El cepo hard, como lo denomina la prensa porteña, incorpora esta vez algunas excepciones para la economía de frontera y el turismo: los viajes pagados en pesos en agencias no tributarán el recargo, lo mismo que los viajes vía terrestre a países vecinos. Tiene lógica, aunque en el excel figuren igual, no son idénticos los recursos de quien viaja a Camboriú durante 24 horas en un ómnibus, que quien realiza un paseo de compras en un shopping de Miami. 

Un estudio del Centro de Economía Política Argentina, revela que la salida de dólares por el rubro Turismo y Viajes acumula US$ 6.391 millones en los últimos 12 meses, alcanzando unos US$ 500 millones mensuales. 

De ese valor, cerca del 40% son pagos locales por consumos con tarjetas, a través de servicios y plataformas como Netflix, Spotify, Airbnb (con un recargo del 8%) y compras en el servicio Puerta a Puerta (por caso, vía Amazon). 

La relevancia de estos gastos al interior de la cuenta Turismo y Viajes (lo cual se determina por una estimación realizada desde el Banco Central) explica la aplicación del 30% del impuesto también en estos casos. Cabe agregar que las personas que viajaron al exterior por turismo y ocio en el último año, considerando sólo las salidas desde los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque, fueron sólo el 4% de la población argentina, por lo que se trata de un impuesto que afecta a una porción muy minoritaria de la población. Ese 4% contiene incluso pasajeros que han viajado repetidamente más de una vez en el año, lo que todavía implica un menor impacto de la medida.

De todos modos, la grieta está intacta. Muchos de quienes no votaron al Gobierno están en asamblea permanente y en Buenos Aires, Cambiemos se mostró como el garante de sus votantes al frenar una reforma fiscal que pretendía cobrar más a quienes tienen más propiedades. “Impuestazo”, se justifican en la provincia que María Eugenia Vidal dejó con una enorme deuda en dólares y con una de las pobrezas más altas de la Argentina. 

“El 75 por ciento de aumento de impuestos en Buenos Aires no fue aceptado por Juntos por el Cambio. Defender nuestros principios y lograr acuerdos razonables, chocó contra la intransigencia del gobierno de la Provincia. Diálogo, no escribanía es el camino. Felicitaciones a nuestros representantes”, celebró Patricia Bullrich, la combativa presidenta del PRO, hasta hace pocos días ministra de Seguridad de un Gobierno que dejó tarifazos del más del mil por ciento en los servicios públicos. 

Pero ¿de dónde salió el escandaloso “impuestazo” del 75 por ciento? “Del impuesto Inmobiliario Rural, donde la suba de 75 por ciento en realidad aplicaría solamente sobre los/as contribuyentes con una superficie mayor a 2.000 hectáreas y una valuación fiscal mayor a $3.000.000”, explica la economista Julia Strada.

De los 300 mil propietarios que pagan el impuesto inmobiliario, sobre 18 millones de habitantes de Buenos Aires, apenas unos 200 serían los únicos alcanzados por el aumento de hasta el 75%. El 50 por ciento de los propietarios (que son 2,2 millones) tendría un aumento menor a mil pesos en todo el año, algo así como 80 pesos al mes. Para las propiedades de menor valor, los aumentos serían del 15% al 35%, muy por debajo de la inflación, lo que revela progresividad y, nuevamente, solidaridad. 

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