Alberto Fernández fue la figura excluyente de la semana. Tras ganar las PASO con contundencia hace siete días, fue la figura que llevó calma a los mercados al decir que el dólar a 60 pesos estaba bien.
A continuación, repasamos una entrevista de las varias que concedió ayer -esta con el diario Clarin- donde deja definiciones políticas, exhibe sus diferencias con el kirhnerismo duro y deja una definición. “Somos algo nuevo, somos mcho más que el kirchnerismo”.
Además, critica al Gobierno por sus fracasos. “Me cuesta encontrar algo que hayan hecho bien”, señaló.
—
Usted no ganó las elecciones generales, pero consiguió una amplia diferencia en las PASO ¿Se siente Presidente?
-No, Presidente voy a ser el día en que la gente me elija,
todavía no me eligió. Sí creo estar cerca y sí creo que la gente ya me asigna
la responsabilidad de un Presidente electo, pero no lo soy. No lo soy. Esto lo
digo porque pienso seguir haciendo campaña. Quiero convencer a más argentinos.
Tengo ganas de que muchos argentinos más me acompañen. Porque estoy decidido a
reconstruir el país con todos, sin nadie afuera.
-¿Cómo le llamaría a
este período entre las PASO, con un resultado contundente, y lo que queda hasta
octubre y diciembre? ¿Es una transición?
–Si la gente me elige a partir del 27 de octubre, seré el
Presidente electo y ya tendré otra responsabilidad institucional. Habría que
preguntarle al Gobierno si es una transición, para ver cómo lo siente. Yo lo
que creo, lo he dicho, es que el Gobierno está pasando un mal momento porque
acaba de recibir un golpe duro en las urnas. Y bueno, ha quedado muy, muy
enflaquecido políticamente por ese resultado.
-¿Esperaba la
magnitud de esta diferencia?
-Nosotros teníamos encuestas presenciales, por eso nos
llamaba mucho la atención lo que se publicaba. Las encuestas telefónicas nos
daban entre 5 y 7 puntos. Las encuestas presenciales nos daban entre 9 y 11.
Hubo una de Hugo Haime que nos dio 13 puntos de diferencia. Y la verdad es que
nosotros confiamos mucho en esas encuestas presenciales.
-Siempre se decía
desde la oposición y de otros sectores que el Gobierno tenía una maquinaria
electoral formidable ¿Qué cree usted que pasó?
-Pasó que el Gobierno se quedó sin política y no pudo
explicar nada. Que es la razón por la que se ganan y se pierden elecciones,
simplemente. Esa teoría de que el que maneja el big data es el dueño de la
verdad y la mentira es la teoría que dice que tenés un buen publicitario y
ganas elecciones. Es falsa esta discusión. Yo hace ocho o nueve años que enseño
comunicación política en España y es la discusión que tengo sistemáticamente
con los consultores políticos. Es falso que una campaña de big data o una
campaña publicitaria resuelva tu insuficiencia política. Es falso. El secreto
es el contenido político, y al Gobierno lo que le pasó es que no pudo explicar
un montón de cosas.
-¿Pero eso influyó
más que la economía?
-El gran problema que tiene la Argentina hoy es la economía
y lo que los argentinos padecen es una caída de la calidad de vida, porque la
economía los está maltratando. La única retórica que tuvo el Gobierno es el
regreso al pasado, pero lo que no tuvo en cuenta fue que el Gobierno es el
pasado. El pasado son los cuatro años inmediatamente para atrás. Es muy difícil
esa retórica, la podés aplicar cuando sos es una expectativa. Pero Macri no es
una expectativa. Es un hecho verificado, y tiene que explicar lo que hizo y ahí
es donde todo se le hace muy difícil.
-Hoy hay un candidato
que fue el más votado por 12 millones y medio de personas, pero que todavía no
es presidente electo. ¿Cómo se atraviesan estos dos meses?
-Con responsabilidad y seriedad. Todos tenemos que ser
responsables y serios. Por eso yo le dije al Presidente que entiendo la
situación en la que está, pero le pedí que resuelva si va a ser candidato o si
va a ser Presidente, porque si va a actuar como candidato nos va a meter en
muchos problemas. Ya lo veo venir. Ya las primeras medidas que tomó son muy
complejas. Y ahí está actuando como candidato, no está actuando como
Presidente.
-¿Por qué?
-Porque cuando el Presidente de repente dice ‘Voy a atender
lo que no atendí en cuatro años’ y entonces te dice ‘Voy a bajar el IVA a los
alimentos y voy a bajar Ganancias’, lo que el Presidente no se está dando
cuenta es que está dejando a las provincias con 1.500 millones de dólares
menos. Y las provincias no están en condiciones, porque en estos cuatro años
cerraron empresas, comercios, generaron desempleo y cayó el consumo. Si le
sacás esos recursos a las provincias, se hace enormemente peligroso.
-¿Le adelantó alguna
de esas medidas?
-No, no. Tampoco tenía por qué hacerlo. Ahí hay un tema a
resolver. Si me preguntan si el sentido de las medidas está bien o está mal, el
sentido de medidas está bien. Entonces ¿por qué las crítico? Porque el contexto
en el que las toma está muy mal. Porque cuando hablo de corregir el salario de
corregir el ingreso de los jubilados lo hacía en un marco de acuerdo que me
servía de paraguas de contención. Ahora, arreglar esto en este contexto, sin
ninguna contención y con un gobierno electoralmente lastimado, me parece
peligroso.
-Con el tema de la
inflación, los equipos técnicos, los economistas que lo asesoran ¿Qué impacto
esperan que tenga la devaluación en la inflación?
-Muy alto. El cálculo que habíamos hecho era que con un
dólar de 57 pesos, y la inflación iba a estar superando el 50 por ciento a fin
de año.
-Esa será la herencia
que va a recibir si gana en las elecciones de octubre.
-Yo les prometo a los argentinos que no voy a hablar de la
herencia, porque yo conozco el problema. No voy a ocupar ni un segundo en
echarle la culpa a nadie. La Argentina ya está harta de que le echen la culpa
al otro. Respecto del pasado, creo que la gente ya hizo mérito, y por eso votó
como votó. Entonces no tiene sentido contarle a la gente quién tuvo la culpa
ahora. Por otro lado, la solución del problema inflacionario es muy
parecida a la solución del problema del consumo. El problema central que tuvo
Macri fue una mala lectura de cómo combatir la inflación. Ahí radica el caos
económico que se generó. Macri pensó que el problema inflacionario era
netamente monetario. Y él pensó que restringiendo la moneda y restringiendo el
consumo se garantizaba que los precios bajaran, porque si bajás el consumo y no
tenés dinero para comprar, baja la demanda, y si baja la demanda bajan los
precios. Eso ocurre sólo en los manuales que ellos estudian, porque la realidad
no funciona así. El daño que hizo es que él no tuvo en cuenta que esa política
la estaba practicando en una sociedad que consume el 70 por ciento de lo que
produce. Entonces, si vos afectás el consumo, afectás la producción, y si
afectás la producción afectás el empleo y cuando afectás el empleo empezás a
empujar a gente a la pobreza. Lo único que produjo Macri en cuatro años fueron
casi cinco millones de pobres. Bajar la inflación no es una pavada como dice
Macri, es un problemón. Si yo termino el mandato y tengo la inflación en un
dígito voy a estar muy contento. Son cuatro años de mucho esfuerzo.
-¿Cómo cree que
sostendrá el Gobierno el tipo de cambio?
-Yo espero que el Presidente preste atención a las
recomendaciones del Banco Central, que es la de tratar de preservar las
reservas. Porque es lo único que nos queda después de todo el daño que se ha
hecho. Me parece que la actuación del Central en ese tema es la más sensata. No
es que estoy con esto elogiando lo que ha hecho el Banco Central, porque pone
74 puntos de interés de las Leliq. Pero bueno, en la práctica de ellos parece
más razonable esto que lo que inicialmente se vislumbró, que fue liquidar
reservas para bajar el dólar. Si el lunes hubieran puesto todas las reservas
del país, no hubieran parado el precio del dólar.
-Habló con el
Presidente de la renegociación con el FMI ¿Cree que tienen que hacerla cuanto
antes o que tienen que esperar?
-Creo que el Presidente tiene que asumir que él ha sido el
que incumplió el pacto con el Fondo. El firmó un pacto muy nocivo para la
Argentina, que además nunca cumplió. Yo se lo dije cuando hablamos por
teléfono. Porque en verdad, la Argentina no cumplió ni con la meta
inflacionaria, ni con la meta de crecimiento, ni con la meta fiscal. Y además
se comprometió a devolver el préstamo en condiciones imposibles. Lo que yo le
dije es ‘bueno, si vos acordaste todo esto y no cumpliste, te pido que te hagas
cargo de explicar por qué no cumpliste y de renegociar esto. Y si querés, yo
estoy a disposición para hablar con el Fondo y buscar mejores condiciones. Pero
es algo que debés asumir, porque vos fuiste el que firmaste esto’. Y la verdad
es que ni (Roberto) Lavagna, ni yo, ni ningún otro candidato tenemos la obligación
de ir a responder por sus incumplimientos.
– Cuándo usted le
pide a Macri que actúe como Presidente y no como candidato ¿Le está pidiendo
que se baje de la carrera?
-No es lo que pretendo. Yo lo que le pido es que advierta
que tiene responsabilidades concretas en este presente y que ayude. Yo estoy
dispuesto a ayudarlo, lo voy a ayudar para que concluya su mandato y para que
la economía argentina se estabilice, pero han cometido muchos errores y cuando
leo y escucho algunos discursos post elecciones de alguna, o de algunas, digo:
‘¿Habrán entendido?’.
– Respecto del Fondo
¿se imagina cómo sería su relación con ellos?
Correcta. ¿Por qué no? Siempre la tuvimos.
– El gobierno de
Cambiemos hizo una especie de emblema de su relación con el FMI.
-Sí, pero el problema es que el vínculo que el Gobierno
propuso con el Fondo es un vínculo de sometimiento. Y yo propongo un vínculo de
respeto. Está claro que somos los deudores, y por lo tanto la parte más débil
de esa relación, pero ser deudor no te convierte ni en obsecuente ni en sumiso.
Vos lo que debés hacer es defender la posición argentina. El gobierno eso dejó
de hacerlo y en eso el ministro de Economía tiene gran responsabilidad. Yo
diría que hay una sola realidad incontrastable y es que la Argentina en estas
condiciones no está pudiendo pagar las obligaciones que asumió. En verdad que
si a Macri no lo hubiera auxiliado el Fondo Monetario estaría en default.
Cuando dicen que ellos han logrado que Argentina esté en el mundo, yo no sé por
qué lo dicen, porque el mundo dejó de prestarle dinero y nadie del mundo vino a
invertir en la Argentina. Entonces, yo lo que creo es que debemos ser realistas
en cualquier discusión y en cualquier debate.
-¿Eso implica buscar
un programa de facilidades extendidas?
-Es buscar una solución, porque la verdad es que si nosotros
no producimos, exportamos y generamos dólares, es muy difícil pagar esta deuda.
Lo que ya hicimos con Lavagna en 2003 fue decir ‘hacete socio de mi
crecimiento’. Ya lo hicimos con el famoso bono con la cláusula del PBI de
crecimiento del PBI. Esas son todas alternativas, todas atendibles y todas
posibles. Pero lo más importante es que entendamos en qué situación estamos.
Tenemos que entender que estamos virtualmente en condiciones de default, y por
eso los bonos argentinos valen lo que valen, porque el mundo se da cuenta que
no se puede pagar. Hay que actuar con sensatez, y sensatez es que Argentina
debe cumplir sus obligaciones. No me hablen del default, porque el que recibió
la Argentina en default fuimos Néstor y yo. Sabemos mejor que nadie lo nocivo
que es caer en default. Pero tampoco me hablen de fantasías. El Gobierno es muy
fantasioso en todo su discurso.
-¿La meta llegar al
déficit fiscal cero es cumplible?
-El déficit fiscal nunca es cero, porque el Gobierno tiene
alrededor de 4 o 5 puntos, ahora debe ser poco menos por la devaluación, pero
tiene 4 o 5 puntos de déficit financiero, que es déficit fiscal y tampoco tiene
el déficit de un punto que se comprometió, va a tener casi 2 puntos de déficit
primario, después de todo lo que hizo. Y va a tener 2 puntos habiendo
suspendido toda la obra pública. Yo lo que digo es ‘hablemos de verdad’. Del
mismo modo que decía ‘este no es el valor del dólar’ y quedó demostrado que no
era el valor del dólar, digo ‘por favor, hablemos francamente y digámosle a la
gente la verdad’. Mucha gente pensó que el G20 era un canal de acercamiento al
mundo donde iban a llover inversiones, y nunca pasó nada.
-¿Usted debe
participar desde ahora de una eventual renegociación con el FMI?
-Yo no tengo problema en ayudarlo al Presidente a renegociar
en el sentido que yo propongo, pero lo que sí tengo mucho problema es tener que
ir a explicarle al Fondo los incumplimientos del Presidente. Eso que lo
explique el presidente.
– Hay economistas
opositores que sostienen que una renegociación con el FMI debería comprender
una suspensión de los pagos para asegurar un rápido crecimiento.
-Yo no voy a hablar de esas cosas, porque la verdad es que
hay que hablar con quien corresponde, que es el acreedor. Hay que sentarse con
el acreedor y ver qué podés hacer. Lo que sí creo es que en la Argentina no se
producen dólares. No tiene dólares para poder pagar esa deuda. Entonces, lo que
nosotros primero tenemos que hacer es volver a hacer crecer la economía. Mi
primer objetivo es que la Argentina exporte. Haré todo lo necesario para que
pueda exportar porque así la Argentina produce dólares. No hay otro modo.
Mientras tanto, hablaré con los acreedores a ver qué podemos hacer. Los que
tienen los poseedores de títulos argentinos. Pero eso es toda una tarea de
negociación. La verdad es que estas cosas son negociaciones. No hace falta
discutirlas teóricamente. Hay que sentarse a discutir uno por uno, como hicimos
con la deuda en su momento. Acuérdense de que nosotros le pedimos a los
tenedores de bonos que acepten una quita del 75 por ciento y era una discusión
de uno por uno. Ese es el gran trabajo que hizo Guillermo Nielsen en su
momento.
-¿Tiene pensado cuál
podría ser su gabinete si gana la elección?
-No, no. Porque si yo tengo que armar el gabinete hoy, voy a
armar el gabinete con mis amigos. Si yo gano, voy a poder armar un gabinete con
los mejores y voy a tratar de hacer, no el mejor equipo de 50 años, sino que
voy a tratar de llevar al Estado los que más conocen el Estado.
-¿Eso incluye, por
ejemplo, a alguno de los que están ahora en la actual gestión?
-No lo sé. Macri, la verdad, conservó un ministro (Lino
Barañao) que sólo fue cómplice de él en la destrucción de la ciencia y la
tecnología.
-Si tuviera que
elegir un área del gobierno de Macri que le parece destacable …
-Cada vez que me preguntan eso la verdad yo siento una
situación muy incómoda, porque parece antipático decir que no hay nada bien.
Por momentos siento que si es que el Indec recuperó autonomía y recuperó
capacidad de trabajar autónomamente, bienvenido sea. Y eso habría que
defenderlo y preservarlo. Por momentos siento también que algunas leyes, como
la Ley de Economía del Conocimiento, es una buena ley que habría que cuidar y
preservar. Pero me cuesta mucho encontrar más cosas que eso.
-Habló de generar
dólares ¿Cómo imagina su relación con el campo, teniendo en cuenta la relación
que tuvo el kirchnerismo desde la 125?
-Para mí es un tema terminado, donde cada uno asumió su
cuota de responsabilidad. Y la mayor responsabilidad la tuvo el Gobierno, de
eso no tengo dudas. Pero ya pasó, porque de verdad la Argentina no puede pensar
un país sin el campo. No puede. Tampoco puede pensar un país sin industria. El
campo hace un aporte mayor o menor, porque siempre la discusión de cuánto
aporta el campo a la economía argentina, pero por poco que sea es mucho. Y por
lo tanto, nadie puede prescindir de un buen vínculo con el campo. Porque son
traccionadores de producción, de recursos, de divisas, de trabajo. Hay ciudades
enteras en el interior que viven de lo que el campo hace. Entonces uno no puede
prescindir del campo. Ya está. Lo que pasó, pasó. Yo lo guardo en mi memoria
como un error que nunca más voy a repetir. Lo que más lamento es no haber hecho
lo que siempre hice. Por eso recuerdo muy bien aquella pregunta a Martín
Lousteau ‘¿Esto lo hablaste con el campo?’. ‘Está todo hablado’, me dijo. Nunca
una medida así se puede tomar sin hablar con los actores que tienen que
soportarla. Las retenciones existen y Macri no para de ponerlas. Si alguien puso
retenciones, es Macri y terminó poniendo retenciones a la industria y a la
agroindustria. Las retenciones a la industria son inconcebibles. Las
retenciones a sectores centrales en las economías regionales, el olivo en Cuyo
y las peras y las manzanas en el Valle patagónico, eso es inadmisible.
-¿Iría con
retenciones cero en esos puntos?
-Pero obvio, esas son economías que sufren. Eso no se puede
hacer en todo lo que sea agroindustria. Todo una locura. Después, si vos me
decís, en un país con cinco o seis puntos de déficit fiscal real es difícil
bajar las retenciones a la producción primaria, eso lo entiendo. Ahora hay que
poner la menor cantidad de retenciones para que ese sector logre un equilibrio
que le permita producir y exportar porque necesitamos que exporten.
-Aquél conflicto con
el campo dio lugar después a la grieta, esa situación rupturista que se
mantiene hasta hoy. ¿Cómo piensa salir de la grieta?
-Es una decisión en la que todos tenemos que decir ‘podemos
seguir así’. Que la locura de uno no termine diciendo que alguien por trabajar
en un diario es un antipatria y que la locura de un diario no diga que todo lo
que está enfrente se llama corrupción y delincuencia. Las dos cosas hacen
falta. Porque a mí me parece que la grieta básicamente queda promovida en ese
ámbito. Después se expande a otros, pero básicamente esos son los dos focos que
irradian grieta, por decirlo de algún modo. Hay que terminar con esa locura.
Los dos focos que irradian grieta son los locos que dicen que por escribir en
un diario te convertiste en un traidor a la patria o por pensar de otro modo a
ellos te convertiste en un traidor a la patria, y lo que a veces pregonan una
situación de conflicto permanente.
-¿Pero entonces usted
dice que la grieta principal es entre el kirchnerismo y algunos medios?
-No, lo que digo es que los dos sectores irradian grieta.
Eso hay que terminarlo. Tenemos que respetarnos. Yo toda mi vida fui un crítico
de Cristina y no me expliquen cómo ahora me convirtieron en un kirchnerista
ultra. No lo entiendo. Y son muchos medios, no quiero decir ustedes (en
referencia al diario Clarín). Son muchos medios los que hacen eso. Por eso digo
que hay que terminar con esto. Es una decisión nuestra. Lo que todos tenemos
que entender es que no se puede vivir en un país así. No se puede vivir en un
país que pone figuras de periodistas para que otros lo escupan. No se puede
vivir en un país que monta noticias que no son ciertas.
-¿Usted se ve a sí mismo
como un dirigente kirchnerista?
-Si, yo soy un dirigente kirchnerista. Yo fundé el
kirchnerismo con Néstor. Pero también fui crítico de otra etapa del
kirchnerismo. Nosotros somos algo nuevo, somos mucho más que kirchnerismo. Es
el reencuentro de un movimiento que alguna vez estuvo junto y otra vez se
separó. Nosotros somos un tiempo de reencuentro, donde el kirchnerismo es una
parte muy importante.
-O sea que no sería
el candidato del kirchnerismo.
-Quiero ser el candidato de los argentinos, eso es lo que
quiero. Terminemos de ponernos rótulos.
-Usted suele decir
que el 80 por ciento de votos que tuvo originalmente son de Cristina Kirchner.
-Son de Cristina, y eso es verdad. Fue la gran base de
sostén. Sigue siéndolo. Cristina es muy valorada por un número importante de
argentinos. Y el resto es el peronismo, es Sergio Massa, es Vicky Donda, es
Claudio Lozano y De Genaro. El resto es Pino Solanas e independientes como
Lammens. Y el resto es Alberto Fernández. Parece estar siendo suficiente,
porque la verdad es que nos da un número importante para pensar en la victoria.
-¿Es más que el
peronismo?
-El espacio es más que el peronismo. Yo diría que somos el
frente del encuentro, del reencuentro, de los que alguna vez estuvimos juntos y
alguna vez nos distanciamos y supimos superar la grieta. Si ustedes quieren
buscar un modelo de resolución de la grieta, piensen en Cristina y en Alberto
Fernández. Lo que nosotros necesitamos es que la grieta se termine. No se puede
vivir en una sociedad de los unos contra los otros, es imposible.
-¿Su diálogo con el
Presidente fue un paso adelante en ese sentido?
-Yo la verdad es que siempre he reivindicado el diálogo, no
entiendo la política sin diálogo.
-Sobre resolver la
grieta ¿ve la predisposición en el otro polo para resolverla?
-Veo una necesidad. No se puede vivir así. Siempre están los
polos que son más resistentes, pero los polos que se convierten en posiciones
extremas no deben preocuparnos. A mí me preocupa todo lo que hay en el medio,
esa amplia base de argentinos que saben que no es bueno vivir así. Yo voy a
trabajar todos los días para terminar con esto.
-¿Volvería con una
nueva ley de medios?
-Yo lo que creo es que siempre en el mundo hay un debate
sobre el rol de los medios. Yo todos los días verifico que no existe mucha
incidencia de los medios sobre el pensamiento de la gente. Creo que
difícilmente nosotros podríamos haber sacado la cantidad de votos que sacamos
si los medios pesaran sobre la conciencia ciudadana. Por lo menos en materia
política. Tal vez en otras cosas sí, pero en materia política, no. ¿Qué quiero
decir con esto? Que hay que sacarle dramatismo a lo que los medios dicen en
materia política. Hay que sacar el dramatismo.
-¿Qué rol le asigna a
los medios en la sociedad?
-Bueno, son mecanismos para tener una lectura de la
realidad. Todas son válidas. Para informar, si es que quieren informar, y
también para conocer opinión, para difundir opinión, que también es válido. A
mí me parece que esas tres cosas hay que rescatarlas, y diría que es como lo central
de los medios de comunicación. Pero también digo que los medios de comunicación
no están primeros en mi agenda, porque vamos a recibir casi cinco millones de
gente pobre nueva. Vamos a tener 15 millones de personas en situación de
pobreza. La verdad, ponernos a discutir de los medios es medio loco. Hay tantas
cosas urgentes antes…
-En una entrevista
rechazó programas como “6,7,8”…
-Lo que pasa es que creo que los medios públicos no están
para eso. El problema es que somos todos porteños, y algunos creen que Canal 7
tiene que competir con las señales de noticias. Pero el tipo que está en Jujuy,
el nene que está en Formosa, el único canal que le queda es Canal 7. La verdad
me va a matar si yo lo acribillo con noticias porteñas.
– Hay un interrogante
enorme sobre cómo sería un gobierno con usted como Presidente y Cristina como
vicepresidenta…
-Yo estoy feliz, porque voy a tener voy a tener a la mejor
vicepresidenta de la Historia. La vicepresidenta más preparada que tuvo la
Historia. Estoy feliz por eso. El resto es un problema de inseguridad de
ustedes, no mío. Yo sé lo que tengo que hacer como Presidente. Yo sé lo que
tengo que hacer. Y entonces, qué suerte tengo de tener a Cristina que me ayude
a pensar la Argentina, qué suerte tengo. Es mi amiga, soy el primer
vicepresidente que tiene un amigo de vicepresidente. Qué más puedo pedir a la
vida. El resto son conjeturas. Es una vicepresidenta con mucho poder político.
Es una vicepresidenta que sabe quién es el presidente, que nunca me hizo sentir
otra cosa. Y es una amiga mía con la que una vez nos distanciamos, nos
reencontramos. Y gracias a Dios hemos logrado un vínculo espléndido. Si
Cristina quería ser Presidenta lo hubiera podido hacer. Vamos a hablar
claramente. Y la verdad es que lo que yo no entiendo es cómo no le agradecen a
Cristina la lectura que tuvo. Porque el primer gesto de ponerle fin a la grieta
fue de Cristina. La grieta tenía como dos actores: Macri y Cristina. Cristina
se corrió para facilitar ponerle fin a la grieta y ¿a quién propuso? A alguien
que la criticó durante casi todo su gobierno.
– Uno lee la decisión
de Cristina como una estrategia electoral, porque no le alcanzaba.
-Escucho lo mismo de La Cámpora, y La Cámpora retrocede
prácticamente a la mitad del poder que tiene en el Congreso. Y eso no se lee.
Es un gesto enorme de La Cámpora y ¿a favor de quién resignan todo esto?. A
favor de Lammens, que es un independiente; a favor de Pino Solanas, que fue
siempre un opositor a Cristina; de Vicky Donda, que siempre la cuestionó; de
Sergio Massa, que fue un gran cuestionador; de Alberto Fernández. Y la verdad
es que todavía tienen culpa. No. Yo solamente tengo gratitud a la grandeza que
tuvieron y un reconocimiento a la grandeza que tuvieron. Esto es un gran mérito
de Cristina, porque esto lo vio Cristina, ni yo lo vi. Cuando Cristina me lo
planteó, yo dudé. Y la verdad, acepté porque entendía que la política me exigía
que lo hiciera. Pero inicialmente no estaba convencido, porque yo estaba seguro
de que Cristina podía ser. Después me puse la mochila al hombro, salí y
conseguí todos los votos que hacían falta más allá de los que Cristina tenía
para poder ganar.
– Donald Trump y Jair
Bolsonaro ¿son dos problemas a resolver en una eventual presidencia suya?
-No, a ver: Bolsonaro propuso un debate en el que yo caí
nunca debí haber caído. Porque me molesta la forma y la prepotencia con la que
habla, entre otras cosas. Pero la verdad, Brasil es mucho más importante que
Bolsonaro. Por eso la verdad es que no quiero hablar de Bolsonaro y con Trump pasa
otro tanto. Trump es un presidente de la primera potencia del mundo. Entonces,
hay que llevarse con esa potencia, hay que tener una relación madura. Bolsonaro
y Trump fueron los presidentes que eligieron los brasileños y los
estadounidenses y punto. Yo no tengo nada más que decir al respecto, tengo que
tratar con ellos. Y tratar de un modo que defienda los intereses de Argentina.
-¿Cree que hay que
revisar el acuerdo con la Unión Europea?
-Esa fue otra mentira del Gobierno. El tratado no existe, lo
que existe es una serie de puntos a acordar que va a demandar dos años de
negociación. La historia de la Unión Europea dice que se avanzó hace muchos
años, que después quedó absolutamente postergado, que con Néstor lo revivimos
en el primer encuentro de Unión Europea y Mercosur. Y que después entró en
terreno muerto y ahora parece querer revivir otra vez. Y la verdad lo celebro,
porque yo entiendo que la globalización existe y lo que entiendo es que es un
desafío que tenemos como país. Lo que no entiendo es la lógica del Presidente,
que piensa que la globalización nos condena a ser vendedores de productos
primarios. Eso no lo creo. Yo lo que voy a hacer con el acuerdo de la Unión
Europea es en, estos dos años, tratarlo, estudiarlo, tratar de sacar las
mayores ventajas para Argentina, rechazar las cosas nocivas. Y si podemos
llegar a un acuerdo, bienvenido sea. Todo lo que signifique ampliar el comercio
para la Argentina, bienvenido sea. Pero ampliar el comercio a costa de la
industria o de la producción argentina, para eso no cuenten conmigo.