ALFAJOR

El ISES tiene el mejor Alfajor Artesanal Misionero

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El Instituto Superior Espíritu Santo (ISES) se enorgullece en anunciar la destacada participación y victoria de una de sus estudiantes en el Primer Campeonato que premió al Mejor Alfajor Artesanal Misionero. Este evento, que reunió a particulares y emprendedores gastronómicos de la región, se llevó a cabo del 13 al 17 de mayo y contó con la participación de Carla Fernández Engler, estudiante de tercer año, y Rocío Belén De los Santos, estudiante de segundo año, ambas de la Tecnicatura Superior en Gastronomía del ISES.

En esta competencia, organizada por ChocoMisio, se premiaron tres categorías: mejor alfajor simple, mejor alfajor misionero y mejor alfajor de maicena. La estudiante Rocío Belén De los Santos logró el máximo galardón en la categoría Mejor Alfajor Misionero, premiada con un microondas y la Medalla de Oro, junto con una orden de compra por $30.000.

El jurado estuvo conformado por destacadas personalidades del ámbito gastronómico, incluyendo a Críticos Posadas, influencer y crítico gastronómico de la ciudad de Posadas; Marianela Giménez (Chu), técnica gastronómica y chef pastelera en Soffio Café; Sofía Azarkevich, técnica gastronómica y profesora en ChocoMisio; Kike Kraus, pastelero profesional y periodista gastronómico; y Facundo Romañuk, fundador de Genovesa Pastelería y conductor de TV y radio en Canal 12.

La participación de las estudiantes del ISES fue posible gracias al apoyo de la institución, que proporcionó las instalaciones de su cocina y los insumos necesarios para la elaboración de las recetas. Bajo la supervisión de la profesora de Pastelería, Gabriela Da Silva, Carla y Rocío se prepararon meticulosamente para el campeonato. Este esfuerzo culminó en la victoria de Rocío, cuya creatividad y habilidad en la preparación del alfajor artesanal misionero impresionaron al jurado y al público.

Reconocimiento y Oportunidades Futuras

Días después del concurso, Rocío Belén De los Santos fue recibida por el Director Gastronómico del Ministerio de Turismo de Misiones, Virgilio Fontana, y el Ministro de Turismo, José María Arrúa. Durante este encuentro, destacaron el producto de Rocío y la importancia de utilizar ingredientes propios de Misiones. Además, ofrecieron la posibilidad de promocionar el alfajor ganador en diversos eventos turísticos, subrayando la calidad y originalidad del producto.

Este reconocimiento no solo celebra el talento individual de Rocío, sino que también pone en valor el compromiso del ISES en brindar oportunidades significativas a sus estudiantes. La conexión establecida con el Ministerio de Turismo de Misiones abre nuevas puertas para la promoción de productos locales y el crecimiento profesional de los estudiantes de gastronomía del ISES.

Celebración del Logro

El logro de Rocío Belén De los Santos en el Primer Campeonato de Alfajores Artesanales Misioneros es un testimonio del nivel de excelencia y dedicación que el Instituto Superior Espíritu Santo inculca en sus estudiantes. Este éxito refleja el esfuerzo conjunto de alumnos y docentes, y fortalece la reputación del ISES como una institución que fomenta la creatividad, la innovación y el desarrollo profesional en el ámbito gastronómico.

El ISES continuará apoyando y promoviendo a sus estudiantes en futuros eventos y competencias, reafirmando su compromiso con la educación de calidad y la excelencia académica. Felicitamos a Rocío y a Carla por su esfuerzo y dedicación, y agradecemos al cuerpo docente y a la comunidad del ISES por su apoyo incondicional.

Así es el alfajor ganador

El alfajor que llevó a Rocío Belén De los Santos a ganar el Primer Campeonato de Alfajores Artesanales Misioneros es un producto de la pastelería que combina ingredientes locales con técnicas gourmet.

Masa: La base del alfajor es una masa sable de maní, que aporta una textura crocante y un sabor distintivo, característico de la región.

Relleno: El corazón del alfajor está compuesto por una ganache de chocolate amargo, que equilibra perfectamente el dulzor del postre. En el centro, un núcleo de reducción de cítricos añade una nota fresca y ácida que contrasta maravillosamente con el chocolate, proporcionando una explosión de sabores en cada bocado.

Cobertura: El alfajor está elegantemente terminado con tiras de chocolate y trocitos de confituras de yacaratiá*, un ingrediente autóctono que añade un toque de dulzura natural y una textura ligeramente masticable.

Este exquisito alfajor no solo deleitó al jurado con su sabor y presentación, sino que también resaltó el uso de ingredientes misioneros, subrayando la riqueza y diversidad de la gastronomía local.

*¿Qué es el yacaritiá?

El yacaratía, también conocida como Jacaratia spinosa, es una especie de planta con flor de la familia de las Caricaceae. Popularmente pronunciada en castellano como yacaratiá, esta planta es única por su característica excepcional de ser una madera comestible.

Hábitat y Crecimiento: el yacaratía suele crecer en lugares con sombra dentro de la selva, encontrando su sitio ideal bajo árboles mayores. Puede alcanzar alturas que van desde los 10 hasta los 30 metros. A diferencia de otros árboles maderables, su sistema circulatorio tiene una alta concentración de agua y carece de celulosa, lo que permite su consumo.

Distribución Geográfica: el yacaratía tiene una distribución exclusiva en el continente americano, encontrándose en países como Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Guyana Francesa, Guyana, Surinam, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Argentina y Paraguay.

Características Comestibles: Conocida como la única madera comestible del mundo, el yacaratía contiene aproximadamente un 90% de humedad, lo que hace necesario su consumo rápido para evitar que se pudra. Este árbol, también llamado el “árbol del pan” por los guaraníes y jesuitas, presenta una curiosa mezcla de sabor y consistencia que atrae a los intrépidos de la gastronomía en busca de platillos exóticos y novedosas apuestas culinarias.

La inclusión del yacaratía en el alfajor ganador de Rocío Belén De los Santos no solo aportó un toque exótico y regional, sino que también destacó la innovación y la capacidad de la gastronomía misionera para incorporar ingredientes únicos y autóctonos en sus creaciones.

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Hacer alfajores del desecho de cerveza, la innovación de una cooperativa

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La cooperativa Perlecop de La Plata, inventó una máquina para procesar el desperdicio de la producción cervecera “Bagazo” y convertirla en una harina con muchos nutrientes.

Al cocer los granos en la producción de cerveza, tanto artesanal como industrial, tanto la malta como la cebada se cocinan con agua. Liberan azúcares y el brebaje pasa a la siguiente etapa de la producción. Los granos mojados quedan en la olla y conforman lo que en la jerga birrera se conoce como “bagazo”.

Este producto es un dolor de cabeza para los productores, porque al acumularse en grandes cantidades, tiene que descartarlo rápido por los olores nauseabundos. Y no sólo se trata del olor, sino que al exponerse al sol se transforma en gas metano, que en grandes cantidades es perjudicial para el medio ambiente.

Y cómo se suele descartar, mediante el consejo de antaño: tirarlo a los chanchos. Los productores porcinos utilizan el bagazo, como alimento para los chanchos.

Una estrategia de innovación para el aprovechamiento del bagazo

En La Plata, trabajadores cerveceros comenzaron hace tres años la cooperativa Perlecop, para producir la cerveza artesanal La Farra. Su idea era llegar a las góndolas con una cerveza artesanal, de alta calidad que compitiera con los precios de las marcas industriales.

Los granos en el proceso. Fuente: INAES

En paralelo, comenzaron a estudiar alternativas para el bagazo. “Después de mucho buscar, dimos con una fábrica en Nueva York que no tenía campos a disposición para descartar el bagazo y se las ingeniaron para hacer un tipo de galleta. Como esas galletas de cereales que vemos en el supermercado. Eso nos abrió la cabeza y comenzamos a estudiar el bagazo para consumo humano”, contó Julián Varga, presidente de Perlecop.

“Tuvimos que inventar una máquina para hacer un proceso de secado del bagazo. Luego lo convertimos en harina. Este proceso, le otorga el doble de proteínas, quince veces más fibra y menos gluten”, amplió Varga.

Para la investigación, la cooperativa contó con la ayuda del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). “El INTI, nos hizo la tabla nutricional. Quedaron sorprendidos con lo que les llevamos, por la calidad del producto y por el alto valor nutricional que tiene”, remarcó Varga.

El INAES, ofició de nexo entre Perlecop y la Nirva, empresa recuperada por sus trabajadores que produce el popular alfajor Grandote. Hoy la Nirva comenzó a producir los clásicos conos de dulce de leche, con una galleta de bagazo, como base.

Ahora la innovación que llega al alfajor

Con una tercera cooperativa, La Salamandra, harán un alfajor. Con la harina de bagazo de Perlecop se harán las tapas de alfajor, mientras que La Salamandra pondrá el relleno de dulce de leche. De esta forma, La Nirva producirá el primero de sus alfajores con sello cooperativo y se convertirá en la primera empresa en producir alfajores con harina de bagazo.

La planta Perlecop. Fuente: INAES

“La Nirva, utiliza el 30% de nuestra harina, mezclada con la común, porque es difícil de maniobrar y no hace masa, no liga. Pero, con ese 30% es más saludable y tiene un gran poder nutritivo. Y si bien no es apta para celiacos, sí tiene mucho menos gluten”, explicó Varga.

La visión social de la cooperativa

Perlecop, confiesa que hoy está abocada a la producción de harina de bagazo, que a la cerveza artesanal. “La idea es que las cervezas artesanales y demás puedan sacarle otro rendimiento a eso que antes tiraban. Con el bagazo seco, se pueden hacer desde panificados, hasta galletitas, todo lo que sea de masa se puede hacer”, expresó.

En este sentido, el presidente de la cooperativa manifestó “La harina de cebada o garbanzo, que pueden tener valores nutricionales similares, te salen entre 500 y 600 pesos el kilo. Esta harina que hacemos se puede vender al mismo precio que la harina común. Por ejemplo, se pude hacer una galletita saludable, que se venda en bastante cantidad de galletas a precio bajo. Se puede pensar en panes para comedores, en abastecer a panificadores. Creemos que puede marcar la diferencia, no solo como negocio, sino a nivel social”.

Este producto, no solo sirve para fabricar cerveza, sino para la producción de otras bebidas espirituosas. “Con el líquido que le sacamos, se puede hacer una variedad de alcohol como el gin u otras bebidas fermentadas”.

Sin duda, la capacidad de estos empleados en la búsqueda de una solución abrió las puertas a un negocio, que no solo los beneficia a ellos, sino a la comunidad.

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La Oma, alfajores artesanales de chocolate de Andresito al mundo

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Cada vez que su madre, doña Maria Eduviges Otto, hacía alfajores de maizena, su padre Carlos Zimmermann, sugería la idea de que se anime al chocolate. Era el sabor que más le gustaba, pero los calores de Andresito hacían difícil encontrarle el punto justo al chocolate.
Años después, Carla, quien heredó la mano de su madre para los dulces, decidió hacer realidad el gusto de su padre y comenzó con la producción artesanal de unos generosos alfajores de chocolate. Gruesos y bien cargados, se venden con rapidez a razón de unas diez docenas por semana. Tanto que La Oma, marca en homenaje a la mamá, comenzó a verse fuera de Andresito.
 
La distancia es un desafío, pero cada vez de más ciudades piden los alfajores de la Oma para que se vendan en otras reposterías.
“La pastelería es un arte que heredé de mi mamá y que descubrí de grande”, cuenta Carla “Puly” Zimmermann. Y es un homenaje a las raíces que no se olvidan. Pasó su infancia rodeada de olores y sabores que salían de la cocina de su mamá, quien le enseñó los secretos y le dio las primeras herramientas.
“Primero fue como ayudante y después me dijo seguí vos. Y ahí comencé a capacitarme como profesional con maestros pasteleros”, cuenta Puly.

“Lo de los alfajores salió recordando a mi padre. Empecé con prueba y error, haciendo distintas masas,combinando, haciendo probar a las amigas. Cuando gustó, le puse la marca La Oma por mi mamá y el sueño de mi papá”, explica. El logo es, incluso, un dibujo en miniatura de la mamá.
Puly atiende una demanda creciente y piensa en el desafío de exportar, aunque por ahora se ocupa del mercado local, que es cada vez más competitivo. La caja de seis alfajores, bañada a mano, sale hoy a 150 pesos. Y vuelan.

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