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Carne: los argentinos comen 14 asados menos que en 2023

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El asado sigue ocupando un lugar central en la cultura argentina, pero aparece cada vez menos en la mesa. Según datos difundidos por el Instituto Argentina Grande, el consumo interno de carne vacuna por habitante cayó 13,13% respecto de noviembre de 2023.

El consumo per cápita pasó de 53,3 kilos anuales en noviembre de 2023 a 46,3 kilos en julio de 2026.

La diferencia es de siete kilos de carne vacuna por argentino al año. Traducido a una imagen cotidiana, y tomando como referencia medio kilo de carne por asado, equivale a unos 14 asados menos por persona en doce meses.

La caída del consumo interno contrasta con el desempeño exportador de la cadena bovina.

Más dólares por exportaciones

Durante los primeros siete meses de 2026, los ingresos generados por las exportaciones de carne vacuna fueron 62,4% superiores a los registrados en igual período de 2023, según el relevamiento del IAG.

Solamente en julio, las ventas externas del sector generaron USD 461 millones.

La comparación muestra dos caras diferentes de una misma actividad: mientras el sector encuentra una fuente creciente de ingresos en los mercados internacionales, el consumo doméstico permanece considerablemente por debajo del nivel previo al cambio de Gobierno.

Esto no significa que exista una relación automática entre ambos fenómenos. Los mercados externos demandan determinados cortes y productos y la estructura exportadora no replica exactamente la composición del consumo argentino.

Sin embargo, la evolución simultánea de ambos indicadores resulta relevante: crecen los dólares provenientes de la carne argentina vendida en el exterior mientras cae la cantidad que consume cada habitante dentro del país.

La retracción del consumo de carne vacuna se convierte así en otro indicador del comportamiento de los hogares y de la pérdida de espacio de algunos consumos tradicionales dentro del presupuesto familiar.

La caída desde 53,3 hasta 46,3 kilos significa que cada argentino dispone, en promedio, de casi 600 gramos menos de carne vacuna por mes que a fines de 2023.

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Simplifican el Código Alimentario: menos trámites para importar insumos y más poder de control para el Senasa

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El Gobierno nacional avanzó con una profunda reforma del Código Alimentario Argentino (CAA) al publicar el Decreto 697/2026, una norma que busca reducir la burocracia en la importación de alimentos, ingredientes y aditivos, acelerar los procesos de autorización para la industria y concentrar en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) la mayor parte de las funciones operativas del sistema de control alimentario.

La medida forma parte de la estrategia de desregulación impulsada por la administración de Javier Milei y modifica una serie de decretos vigentes desde hace décadas para adaptar el régimen sanitario a un esquema basado en el reconocimiento de certificaciones internacionales y en la simplificación de procedimientos administrativos.

Uno de los cambios más relevantes para la industria alimentaria es que los productos, aditivos, ingredientes, coadyuvantes tecnológicos y envases provenientes de países con sistemas sanitarios reconocidos por Argentina o que aplican las normas del Codex Alimentarius (FAO/OMS) ya no deberán atravesar el proceso de incorporación previa al Código Alimentario Argentino. Bastará con presentar la certificación correspondiente y una declaración jurada de importación, sin que la autoridad sanitaria pueda exigir requisitos adicionales.

Hasta ahora existía una diferencia regulatoria que permitía importar alimentos terminados elaborados con determinados insumos, mientras esos mismos ingredientes no podían ser utilizados por fabricantes argentinos sin atravesar largos procesos de aprobación. El Gobierno sostiene que esa asimetría perjudicaba la competitividad de la industria nacional y encarecía la incorporación de nuevas tecnologías y desarrollos productivos.

La reforma también introduce cambios en los plazos administrativos. Las autoridades sanitarias deberán responder los pedidos de autorización de nuevos productos en un máximo de 30 días y, si ese plazo vence sin resolución, las empresas podrán comenzar a comercializarlos utilizando el número de trámite hasta que se complete la aprobación definitiva. Asimismo, las solicitudes para incorporar nuevos ingredientes, procedimientos o tecnologías al Código Alimentario deberán resolverse en un plazo máximo de 60 días.

En materia de exportaciones, el decreto elimina requisitos adicionales impuestos por Argentina cuando el país de destino no los exige. Desde ahora, los alimentos destinados al mercado externo deberán cumplir únicamente con las normas sanitarias y comerciales establecidas por el comprador internacional, mientras que el Estado nacional emitirá los certificados correspondientes cuando sean requeridos.

Otra de las modificaciones estructurales consiste en el fortalecimiento del Senasa como autoridad operativa del sistema. El organismo concentrará el registro de productos alimentarios importados, la fiscalización de establecimientos, los controles higiénico-sanitarios, la administración de una base única nacional de datos, las inspecciones y la aplicación de sanciones por infracciones al Código Alimentario.

En paralelo, el Ministerio de Salud, a través de la Secretaría de Gestión Sanitaria, conservará la rectoría normativa en materia de salud pública. Será el encargado, junto con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, de actualizar el Código Alimentario Argentino, incorporar nuevos alimentos y establecer criterios sanitarios, microbiológicos y toxicológicos.

La norma también modifica el régimen de importaciones. Los alimentos certificados por países incluidos en el listado reconocido por Argentina podrán ingresar mediante una declaración jurada acompañada por un certificado de libre venta o documento equivalente. Solo los productos provenientes de otros mercados deberán someterse al proceso completo de inscripción en los registros nacionales y a controles analíticos antes de su comercialización.

No obstante, el decreto mantiene la posibilidad de realizar controles preventivos cuando existan riesgos comprobados para la salud humana, animal o vegetal, cuando se detecten signos de deterioro de la mercadería o inconsistencias documentales durante el proceso de importación.

Otro cambio con impacto directo sobre trabajadores y empresas del sector es que los carnets de manipuladores de alimentos dejarán de tener vencimiento, aunque continuarán siendo emitidos por las autoridades sanitarias competentes y mantendrán validez en todo el territorio nacional.

Desde la perspectiva oficial, la reforma busca compatibilizar la protección de la salud pública con un sistema regulatorio más eficiente, reduciendo costos administrativos, eliminando duplicación de controles y facilitando tanto las importaciones de insumos como las exportaciones de alimentos argentinos.

El desafío ahora será que la simplificación administrativa no implique una disminución en los estándares de control sanitario. En ese sentido, el Gobierno apuesta a reemplazar procedimientos previos por mecanismos de fiscalización posteriores, apoyados en certificaciones internacionales reconocidas y en una mayor capacidad operativa del Senasa para supervisar el cumplimiento efectivo del Código Alimentario Argentino.

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La inflación en el NEA volvió a desacelerar y tuvo la menor suba en nueve meses

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 1,9% en el mes de junio de 2026, presentando una nueva desaceleración respecto al mes anterior y marcando su mejor resultado desde septiembre 2025. A nivel acumulado del primer semestre los precios del nordeste crecen 19,9% y 36,5% en la trayectoria interanual; en los dos últimos los casos, el NEA muestra la mayor suba de precios del país.

En el NEA, la suba mensual de junio 2026 presentó una desaceleración de 0,7 puntos porcentuales respecto al mes previo (2,6% en mayo 2026), mayor a la observada para el total país (-0,2 p.p.). A nivel interanual, la suba de precios fue del 36,5%, en este caso acelerando contra el mes anterior y llegando al mayor nivel desde junio de 2025.

En la comparación con las otras regiones del país, el NEA presentó la segunda mayor suba mensual de precios de todo el país, al tiempo que sostiene el incremento más alto en el acumulado anual y en la trayectoria interanual.

Otra vez, Vivienda y servicios empujó la suba en la región

Desagregando por divisiones, durante junio hubo seis divisiones que mostraron expansiones superiores al total general regional: la más fuerte se vio, por tercer mes al hilo, en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles con 5,0% que estuvo explicado fundamentalmente por nuevas subas en tarifas de electricidad y gas (6,4%); le siguió Salud con 3,0% impulsado por medicamentos; y más atrás se ubicaron completó el podio Recreación y Cultura y Educación (2,8% en cada caso); Bebidas alcohólicas y tabaco (2,4%) y Bienes y servicios varios (2,2%).

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,8%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (1,5%), Restaurantes y Hoteles (1,2%), Prendas de vestir y calzado (0,7%), Transporte (0,4%) y Comunicación mostró caída de precios (-0,1%).

En el análisis de la comparación interanual, la división de Vivienda y servicios sostiene el liderazgo en la región con una suba del 70,7%, casi dos veces más que el nivel general regional (36,5%); le sigue Educación (42,3%) y Restaurantes y Hoteles (41,1%); en el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado (14,4%) muestra la menor suba año/año.

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La inflación fue de 1,9% en junio y acumuló 16,8% en el primer semestre

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La inflación retomó la senda descendente en junio y consolidó el proceso de desaceleración que el Gobierno busca sostener como principal ancla macroeconómica. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual de 1,9%, el mismo nivel observado en agosto de 2025, convirtiéndose en el registro más bajo de los últimos diez meses. Con este resultado, la inflación acumuló 16,8% en el primer semestre y 33,5% en los últimos doce meses, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El dato quedó en línea con las proyecciones privadas y refuerza el escenario de moderación de precios que impulsa el Ministerio de Economía, en un contexto de menor emisión monetaria, estabilidad cambiaria y una demanda interna todavía contenida.

La composición del índice muestra que la desaceleración no fue homogénea. El rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles encabezó las subas con 3,9%, impulsado principalmente por aumentos en alquileres y servicios públicos. Le siguieron Recreación y cultura, con un incremento de 4%, y Salud, que avanzó 3,2% por el encarecimiento de medicamentos y cuotas de medicina prepaga.

En contraste, el componente de mayor peso dentro del índice, Alimentos y bebidas no alcohólicas, aumentó apenas 1,2%, contribuyendo a moderar la inflación general. Dentro de este rubro se destacó la fuerte baja de las frutas (-2,6%), mientras que las carnes y derivados prácticamente no registraron variaciones (0,1%). La principal presión provino de verduras, tubérculos y legumbres, que subieron 8,3%, reflejando factores estacionales.

En términos regionales, el comportamiento fue relativamente uniforme. El Gran Buenos Aires y el Noreste Argentino (NEA) registraron una inflación mensual de 1,9%, la región Pampeana alcanzó el 2%, mientras que Noroeste, Cuyo y Patagonia mostraron variaciones de entre 1,6% y 1,7%.

Para el NEA, donde se encuentra Misiones, el informe revela algunas particularidades. El mayor incremento correspondió a Electricidad, gas y otros combustibles, con una suba de 6,4%, seguido por Vivienda. En el extremo opuesto, la adquisición de vehículos mostró una caída de 0,7%, mientras que los servicios de telefonía e internet descendieron 0,7%.

En la comparación acumulada del primer semestre, los mayores aumentos continúan concentrándose en los servicios regulados. Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles acumula una suba de 23,9% a nivel nacional, mientras que Educación avanzó 25,4% y Restaurantes y hoteles 17,5%. En alimentos, el incremento acumulado llegó al 17,3%, apenas por encima del índice general.

La medición interanual también refleja un cambio de tendencia respecto de los picos registrados durante 2024 y comienzos de 2025. El 33,5% anual representa una marcada desaceleración frente a los registros superiores al 100% observados meses atrás, aunque persisten fuertes incrementos en rubros como Vivienda (43,3%), Transporte (42,5%) y Restaurantes y hoteles (35,1%).

Otro dato relevante es el comportamiento de las canastas de referencia para medir la pobreza. Durante junio, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 1,3%, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) avanzó 2,2%, una dinámica que mantiene cierta presión sobre el costo de vida de los hogares pese a la desaceleración del índice general.

El dato de junio fortalece la estrategia oficial de consolidar una inflación mensual por debajo del 2%, un umbral que el Gobierno considera clave para mejorar las expectativas, sostener el proceso de desinflación y avanzar hacia una mayor normalización macroeconómica durante el segundo semestre.

ipc_07_26D38930EEA5 INDEC by CristianMilciades

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Actualizan las reglas para la leche UHT: la nueva norma del Mercosur impacta en la industria láctea

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La Secretaría de Agricultura y la ANMAT incorporaron al Código Alimentario Argentino un nuevo reglamento técnico del Mercosur para la leche UAT (Ultra Alta Temperatura o UHT). La medida actualiza los estándares de identidad, calidad, rotulado y control sanitario, alineando la normativa argentina con los criterios regionales y otorgando mayor previsibilidad para la producción y el comercio de productos lácteos.

La Resolución Conjunta 7/2026, publicada en el Boletín Oficial, reemplaza las normas vigentes desde la década de 1990 e incorpora al ordenamiento argentino la Resolución GMC 13/23 del Mercosur. El cambio no introduce una nueva categoría de producto, sino que moderniza las especificaciones técnicas y los parámetros de calidad exigibles para la leche UHT, un segmento clave dentro del mercado de lácteos de larga vida.

Para las empresas del sector, la principal implicancia es la unificación de criterios regulatorios con los demás socios del bloque, reduciendo diferencias normativas que pueden generar costos adicionales en procesos industriales, certificaciones y comercio intrarregional.

Una actualización técnica con impacto en la competitividad

La nueva regulación redefine las condiciones bajo las cuales un producto puede comercializarse como leche UAT (UHT). El Código Alimentario Argentino establece ahora que deberá elaborarse mediante un proceso continuo de calentamiento de entre 135°C durante 10 segundos y 150°C durante 2 segundos, o tratamientos equivalentes que garanticen la estabilidad microbiológica durante toda su vida útil.

Además, mantiene la clasificación en tres categorías: Leche entera; Leche semidescremada o parcialmente descremada y Leche descremada.

La resolución también actualiza los parámetros físico-químicos mínimos para cada categoría, incorpora referencias internacionales de análisis (ISO y AOAC), redefine exigencias microbiológicas y establece nuevos criterios sobre acondicionamiento, rotulado e higiene industrial.

Desde la perspectiva empresarial, la resolución apunta principalmente a homogeneizar estándares de producción dentro del Mercosur más que a modificar procesos industriales ya consolidados.

Entre los aspectos relevantes aparecen:

  • Actualización del Código Alimentario Argentino conforme al reglamento técnico del Mercosur.
  • Armonización regional de requisitos de identidad y calidad.
  • Nuevos parámetros técnicos para composición, estabilidad microbiológica y controles analíticos.
  • Ratificación del uso de estabilizantes autorizados, incluyendo fosfatos y citrato de sodio bajo las condiciones establecidas.
  • Actualización del régimen de rotulado, incorporando precisiones sobre las distintas categorías comerciales y la información obligatoria sobre contenido graso.

Un marco regulatorio más uniforme para exportar

La resolución señala que la incorporación del reglamento responde al compromiso asumido por los países del Mercosur de armonizar normas técnicas para favorecer la libre circulación de bienes dentro del bloque.

Para las industrias lácteas con operaciones de exportación, disponer de especificaciones equivalentes reduce la necesidad de adaptaciones regulatorias entre mercados regionales y facilita los procesos de certificación sanitaria.

Aunque la medida no modifica aranceles ni condiciones comerciales, sí fortalece la previsibilidad regulatoria para empresas que comercializan leche larga vida tanto en Argentina como en otros países del Mercosur.

La actualización normativa resulta relevante para distribuidores, industrias alimenticias, cadenas comerciales y operadores logísticos que comercializan productos lácteos provenientes de otras provincias.

La estandarización también beneficia a fabricantes de envases, laboratorios de control de calidad y proveedores tecnológicos vinculados al procesamiento UHT, ya que establece un marco regulatorio uniforme sobre el cual desarrollar inversiones y procesos industriales.

La actualización representa un cambio eminentemente regulatorio, pero con efectos sobre la competitividad de mediano plazo. El desafío para la industria será adaptar la documentación técnica, los protocolos de calidad y los sistemas de control a las nuevas exigencias, mientras el Mercosur continúa avanzando hacia normas alimentarias cada vez más armonizadas, un factor que adquiere relevancia para las empresas con estrategia exportadora.

Anexo Resolución Conjunta 7/2026 by CristianMilciades

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