alimentos

Si no te lo comes todo, lo ponés para llevar

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El Gobierno porteño dará inicio a partir de octubre a una campaña para la reducción consciente del desperdicio de alimentos. La prueba que iniciará en la Ciudad de Buenos Aires, que incluye 40 restaurantes y copia el estilo de los “doggy bags” que se implementa en USA, busca que la gente pueda llevarse la comida que no quiere más y la regale a personas en situación de calle o se la dé a su mascota. En la ciudad se desperdiciaron 9.500 toneladas de comida en el 2016, y anualmente se desperdician un tercio de todo lo que se produce en el mundo.

Muchos desconocemos cifras en cuanto a las personas que no tienen que comer, tiramos comida en nuestras casas y ni hablar cuando se sale a comer algo en un restaurante. Y es que alrededor de 805 millones de personas carecen de alimentos en todo el mundo, razón por la cual, muchos países han apostado por aprovechar la sobras, que para darle un nombre más lindo llaman “cocina reciclable”.
Por ello la Argentina optó por copiar el modelo “doggy bags” que se implementa desde hace tiempo en los Estados Unidos, y a partir de octubre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires arrancará el programa “Llévatelo”, en el que eligió a 40 restaurantes porteños para que les entreguen a sus clientes una cajitas en las que podrán llevar la comida que no quieran comer más, esto con el fin de que puedan regalárselas a alguien que se encuentre en situación de calle, o simplemente, se la lleve a su mascota.
La prueba piloto que arranca el mes que viene, se probará por un lapso de tres meses. La iniciativa se debe a los resultados que arrojó un estudio pagado por el Gobierno porteño, que reveló que en la ciudad se desperdiciaron 9.500 toneladas de comida en el 2016, lo que representa en plata 2.380 millones de pesos.
Según el estudio, los alimentos que más se desperdiciaron en la Ciudad de Buenos Aires fueron las frutas y verduras,  los lácteos, panificados y comidas preparadas.
La idea de “Llévatelo” es que la gente use las cajitas de cartón para poner los restos de comida que no tenga más ganas de comer en ese momento, y a su vez, desde octubre los 40 locales de comida seleccionados habrá capacitaciones técnicas y se promocionará entre los clientes los hábitos de cocina reciclable y responsable. Luego de los primeros tres meses de prueba se realizará una evaluación de los primeros resultados y se integrará a más locales.
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La nueva app que ayuda a elegir alimentos saludables

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‘Know your food’ es la nueva app desarrollada por un grupo de investigadores y alumnos de la Fundación UADE que ayuda a interpretar la calidad nutricional de los alimentos a partir del código de barras del envase. La app se encuentra disponible para descargar en forma gratuita en dispositivos Android.

‘Know your food’ es la nueva app desarrollada por un grupo de investigadores y alumnos de la Fundación UADE que ayuda a interpretar la calidad nutricional de los alimentos a partir del código de barras del envase. Se trata de la primera app colaborativa de Argentina que interpreta gráficamente las etiquetas de los alimentos envasados para saber cuán saludable es consumirlos.

La app, disponible para descargar en forma gratuita en dispositivos Android, fue desarrollada en conjunto por las carreras de Alimentos, Informática, y Diseño de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

El funcionamiento de la aplicación se basa en el armado de una base inicial de datos única en el país con más de 1.000 alimentos, su información nutricional y el contenido de aditivos. La gran ventaja que presenta es que esta base se irá ampliando de manera colaborativa con el aporte de los usuarios, que podrán ir incluyendo nuevos productos. Después de ser validados, se incorporarán en los registros de la app.

‘Know your food’ se basa en la información presente en la etiqueta de los alimentos. Los usuarios pueden escarnearla desde su celular, y realiza una clasificación sobre la calidad nutricional de los mismos. Ofrece una visión simple y comparativa de cuán saludable o no es el alimento envasado.

Por el momento, la app tiene habilitados los siguientes rubros: aderezos, lácteos, galletitas y bebidas sin alcohol. Se espera sumar más cantidad de rubros para ofrecer al consumidor una herramienta visual y simple que colabore con una mejor calidad de vida.

Chile y Ecuador fueron los países pioneros en establecer un rotulado nutricional que permite distinguir a simple vista aquellos alimentos menos saludables. Incorporan un sello de advertencia en alimentos con alto contenido de grasas, sodio o azúcar. Pero la legislación vigente en Argentina aún no contempla un formato similar. Incluso no hay obligación de informar el azúcar libre en la información nutricional.

Los alimentos se clasifican en función del valor de 2 índices. Por un lado, se encuentra el índice GAS (grasas, azúcares y sodio), el cual se calcula a partir de la suma de los nutrientes -presentes en la etiqueta del producto- ponderada con el factor de ingesta diaria recomendada de cada uno. Cuánto mayor cantidad de grasa, azúcar y sodio contenga mayor será dicho índice. El índice GAS se correlaciona también con las calorías que aporta el producto.

Por otro lado, está el índice de aditivos, que se calcula teniendo en cuenta la cantidad de aditivos presentes, ponderado por su nivel de riesgo potencial. En el Código Alimentario Argentino (CAA) hay cientos de aditivos permitidos de uso alimentario, pero no todos son iguales en cuanto al riesgo que pueden ocasionar sobre la salud. Algunos son totalmente inofensivos, otros pueden provocar alergias u otros tipos de malestares generales. Cuanto mayor sea el número de aditivos presentes y mayor el riesgo potencial de cada uno, mayor será el valor del índice de aditivos.

El rotulado es la información que indica al consumidor sobre las características del alimento, su preparación y las propiedades nutricionales. Tal como se explica en una nota publicada por Télam, en los rotulados se incluyen:

-Ingredientes: Se trata de las sustancias, entre los que se incluyen los aditivos alimentarios, que se usan para la fabricación del alimento, y que se encuentran en el producto final, en su forma original o modificada.

-Nutrientes: Son las sustancias que se encuentran en los alimentos y que son fundamentales para el crecimiento, el desarrollo y mantenimiento de la salud. Se los divide en macronutrientes (al día se necesitan grandes cantidades de hidratos de carbono, proteínas y grasas) y micronutrientes (al día se necesitan pequeñas cantidades de vitaminas y minerales). Estos últimos son lo que ayudan a una buena utilización de los macronutrientes.

-Aditivos: Se trata de agregados que buscan modificar las características de los alimentos como conservantes, colorantes, antioxidantes o espesantes. Sólo se agregan aquellos que están autorizados por el código alimentario y la cantidad debe ser la mínima para lograr el efecto que se busca. Se encuentran en la lista de Ingredientes y aparecen con el nombre de la función que cumplen como espesante o colorante, y el nombre del aditivo.

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Los precios de los alimentos juegan a favor del BCRA

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La inflación diluye su intensidad en el 2017, en una lenta pero sostenida convergencia (desde arriba) a las metas establecidas por el Banco Central, las que se consolidan como una referencia para anclar expectativas.

La desaceleración del ritmo de crecimiento de los precios se verifica en las distintas canastas de productos que hacen al gasto habitual de una familia, incluyendo el rubro alimentos, donde la inflación se muestra incluso varios por puntos por debajo del nivel general.

Desde otra perspectiva, los precios de los alimentos, creciendo a tasa decreciente y por debajo de la general, han contribuido a desacelerar la inflación y descomprimir la presión que ejerce la suba precios sobre el ingreso familiar. La importancia de este fenómeno se acrecienta al considerar el impacto diferencial y mayor que tiene la canasta de alimentos en el gasto de familias de bajos ingresos.

Esta columna repasa lo sucedido con los precios de este segmento de productos y se analizan con más detalle dos grandes grupos: productos lácteos y carnes.

 

Dinámica de precios de alimentos

En los últimos 12 meses los precios de los alimentos han aumentado un 18%, tanto en el relevamiento que hace el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (IPC CABA) como el que realiza el gobierno de la provincia de Córdoba (IPC CBA). Otra coincidencia es que, en ambas jurisdicciones, la inflación en alimentos se encuentra 5 puntos por debajo de la inflación general (23%). A julio de 2016 los precios de los alimentos crecían a una tasa del 42%/43% interanual, por lo que la desaceleración se acerca a los 25 puntos porcentuales.

Al analizar lo sucedido con las principales aperturas (GBA, CABA y Córdoba), se observa que hay grupos de productos cuyos precios han subido por encima de la media y otros por debajo. Los que han ido por arriba son los siguientes (inflación 12 meses, a julio de 2017):

• Aceites y grasas (entre 26% y 39%);

• Lácteos (entre 26% y 33%);

• Dulces (entre 23% y 32%);

• Pan y cereales (entre 20% y 23%).

Los precios de las frutas muestran una variación interanual cercana a la media, de entre 17% y 21%. Mientras que quedan por debajo las carnes (+15% en las tres jurisdicciones) y las hortalizas, cuyos precios se han mantenido en promedio estables en Córdoba y han bajado entre el 7% y 12% en las otras dos jurisdicciones.

Dentro del rubro la dinámica de precios ha sido muy heterogénea; esto no debe sorprender dadas las particularidades de los distintos productos, de sus mercados y las diferentes situaciones de coyuntura que pueden estar atravesando.

Por ejemplo, las hortalizas son productos que se venden “en fresco”, sus precios presentan una marcada estacionalidad, en general están muy influidos por lo que sucede con el clima y la oferta (usualmente local / regional) y son relativamente poco transables; las frutas comparten algunas características con las hortalizas pero en ellas suele ser mayor la influencia de precios internacionales y tipo de cambio (peras, manzanas, limones).

Hay un grupo de “alimentos de primera transformación”, caso de los aceites vegetales o las harinas de cereales, se trata de productos muy transables, de provisión bastante uniforme a lo largo del año, que operan en mercados vinculados a condiciones de exportación (demanda mundial, precios internacionales, tipo de cambio, política comercial), con alta participación de la materia prima en costos y por ende gran sensibilidad a lo que sucede con ella.

También se encuentran “alimentos de segunda transformación” o de “mayor elaboración”; esta categoría incluye a los panificados, las carnes procesadas o los quesos semiduros y duros, en ellos es más alta la incidencia de los costos laborales, de la energía, el almacenamiento, el marketing, etc., sus ofertas son también relativamente estables a lo largo del año, pero a diferencia del grupo anterior, el rastro de las materias primas se encuentra un poco más diluido y sus precios dependen relativamente más de lo que sucede con otros precios de la economía (servicios fundamentalmente). 

En alimentos es importante la vinculación entre tipo de cambio y precios.

En lo que lleva de tiempo el actual gobierno sigue siendo positiva y alta la correlación entre la variación del tipo de cambio y la variación de precios minoristas de alimentos (Cuadro 1), aunque ésta es menor a la que se observaba con el anterior gobierno para un período relativamente similar (con devaluación de por medio en ambos casos).

No debe sorprender que se observe una relación directa y positiva entre tipo de cambio y precios de alimentos. Es de esperar que en todos los grupos de productos antes referidos, con diferencias de grado, haya vinculación entre estas variables.

Una depreciación del tipo de cambio incrementa el precio en pesos de las operaciones de exportación y por ende aumenta el costo de oportunidad para la industria de alimentos de dirigir productos al mercado interno. En función de que tan fácil o difícil sea la sustitución de mercados, más o menos completo (y rápido) será el traslado a precios de una depreciación. También influye lo que suceda con los márgenes de distribución y comercio interno; mientras más fuerza y condiciones (menos competencia) tengan los eslabones finales para mantener sus márgenes constantes mayor y más rápido será el traslado a precios.

En la desaceleración de los precios de los alimentos ha influido sin dudas la desaceleración del ritmo de depreciación del peso. En los últimos 12 meses la moneda extranjera ha subido un 15,2%; más aún, entre diciembre 2016 y mayo 2017 el dólar estuvo cuasi estabilizado en un valor cercano a los $15,5.

La demanda también influye obviamente en la dinámica de los precios. En efecto, si bien los alimentos son bienes en los que por naturaleza (nula o baja sustituibilidad) debe esperarse una baja respuesta de la demanda a cambios de ingresos y precios relativos, ello no implica que la condición y decisión del consumidor no sean variables relevantes en la evolución y en el nivel en el que se ubican los precios de los distintos productos.

Por caso, frente a situaciones de estrés económico, un consumidor puede realizar sustituciones entre carnes (de menos a más baratas), modificar la forma de consumir la misma carne (hamburguesa casera vs hamburguesa industrial), consumir la misma carne pero bajando la calidad (cortes “premium” vs “populares”) y/o reducir la ingesta mensual de carnes. En todos los productos la posibilidad de trasladar subas de costos, restricciones de oferta, etc., estará limitada en menor o mayor grado según sea la reacción del consumidor.

Mercados de productos seleccionados

Lácteos: Los precios de los lácteos han aumentado mucho en el último año, entre el 26% y el 33% según las mediciones de las distintas jurisdicciones, por encima del promedio de los alimentos (+18%). De acuerdo a precios relevados en CABA, la manteca experimentó la mayor variación (+49%), mientras que los yogures la menor (+21%). En una situación intermedia se ubicaron tanto la leche entera común como la leche en polvo (+31% y +32%). Los quesos quedan por debajo de la media del rubro (+24% en el caso del queso en barra).

Los lácteos se han encarecido respecto a otros alimentos y bienes de la economía por factores específicos a su mercado; los precios se rezagaron hacia fines de 2015 y comienzos de 2016 por una oferta excedente de lácteos, y están recuperando terreno en 2017, en una situación de mercado más estrecha.

La producción de leche cruda, materia prima base, tuvo una fuerte caída en 2016, que se prolongó hasta bien entrado 2017. Rentabilidad negativa en tambos por precios bajos en 2015 y condiciones climáticas adversas derrumbaron la oferta y presionaron la suba de precio de la leche cruda a partir del segundo semestre 2016. Entre enero y abril de este año el principal insumo de la industria ha recompuesto su valor a un ritmo de +80% interanual; este aumento de costo y otros se han ido trasladando a los precios de los lácteos. 

El mercado se encuentra hoy más nivelado en cuanto a condiciones de oferta y demanda respecto a los dos años previos (2015 y 2016). De no haber problemas climáticos ni un cambio significativo en las condiciones externas (precios internacionales), con números más equilibrados al interior de los tambos, la producción de leche cruda debería sostener el crecimiento iniciado en los últimos meses y por ende permitir abastecer a una demanda interna que se presume será creciente en el último trimestre del año y todo 2018.

En un mercado más normalizado, la dinámica de precios de este grupo de productos no debería desviarse en forma significativa de la evolución del resto de precios de la economía.

Carnes: El costo de una canasta de carnes ha subido un 15% en los últimos 12 meses, tanto en CABA, Gran Buenos Aires como en Córdoba, por debajo de lo que se ha encarecido la canasta completa de alimentos. Factores específicos de mercado explican el abaratamiento de las carnes. Así como en el mercado de lácteos restricciones de oferta explican su encarecimiento, exactamente lo contrario sucede en el mercado de carnes.

Los distintos cortes de carne bovina muestran variaciones de entre 10% y 18%. Los productos con algún grado de elaboración, como chorizos y salchichas presentan tasas superiores al 20% en algunos casos. En contraposición, el pollo entero ha subido sólo un 9% en un año. Una particularidad de las canastas que monitorean los organismos de estadística es que no incluyen el consumo de carne fresca de cerdo, pese a que en los últimos años la misma ha ido ganando terreno en la dieta argentina.

El precio minorista de la carne bovina se ha comportado de forma bastante parecida a la de su insumo clave, la hacienda en pie. Por lo tanto el abaratamiento de la carne bovina conlleva por detrás una caída del poder de compra de la hacienda y de los márgenes ganaderos.

A pesar de lo anterior el ciclo ganadero se mantiene todavía en zona de optimismo: un nivel de faena de hembras que es consistente con un aumento, leve, del stock ganadero. La entrada a una fase de liquidación de vientres luce poco probable, aunque es un fenómeno a monitorear.

Lo que mantiene los precios de las carnes por debajo de la tasa de inflación es una situación de mercado holgada entre oferta y demanda. Se estima que la producción de las tres carnes principales crecerá en forma importante este año, con un excedente para mercado interno de 86 mil toneladas de carne bovina, 104 mil toneladas de carne aviar y 58 mil toneladas de carne porcina (en este último caso se agrega un aumento importante de importaciones).

En términos per cápita, la oferta neta consolidada permitiría incrementar el consumo promedio anual en 4,5 kilos (+4% aproximadamente). Salvo que se produzca una aceleración importante en las exportaciones y/o una profundización de la retención de vientres bovinos, dos fenómenos de relativa baja probabilidad, los precios internos de las carnes no deberían recuperar poder de compra en lo que resta del año, lo cual es una muy buena noticia para el plan de estabilización macroeconómica pero no tan buena para los productores de animales y carnes.  

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La Cofra se prepara para ampliar su producción de alimentos balanceados

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La Cofra es sinónimo de cooperativa y sinónimo de diversificación. Trabajando desde hace más de 25 años con un sistema productivo agroindustrial integrado que vincula la producción primaria (cría, recría y engorde de porcinos y bovinos), con la industria (alimentos balanceados, faena de porcinos y vacunos, cortes frescos, embutidos y chacinados) y su posterior comercialización, la Cooperativa Frigorífica Leandro N. Alem Limitada se propone arrancar el 2018 con una expansión de su producción de alimentos balanceados para abastecer no solo a los socios, sino al comprador minorista de toda la provincia.
El objetivo es aumentar diez por ciento su producción de alimentos para alcanzar las 12.500 toneladas, 800 toneladas para peces, dos mil para aves y diez mil para cerdos, la principal oferta de la cooperativa, que a la vez, retroalimenta su producción principal, de chacinados.
Sergio Peñalva, gerente de producción primaria de la Cofra, explica que el proyecto ya está encaminado y que servirá para potenciar a la cooperativa como productora de alimentos, además de bajar los costos no sólo para los asociados, sino para todos los productores misioneros que quieran comprar a la entidad, que podrán ahorrar hasta un 50 por ciento en comparación con los precios de mercado.
Peñalva es veterinario y docente y confiesa ser un apasionado del trabajo cooperativo, con la camiseta puesta de la Cofra. “La organización cooperativa es la expresión más viva de la dinámica productiva”, expresa.
Con amplia experiencia en el sector público, Peñalva se sumó a la Cofra primero como asesor externo y luego ya como ejecutivo pleno de la asociación que está integrada por más de 600 productores, en la única cooperativa con sistema integrado de producción porcina del país.  
“Tenemos una cooperativa sólida, más allá de las dificultades financieras. El balance social siempre es positivo. Tenemos más de 250 empleados, 210 productores primarios, 120 socios y el resto integrados. Más productores de maíz y de ganado en feed lot. Salvando las distancias, en escala somos igual que Sadía –el gigante brasileño-“, enumera Peñalva.
La Cofra inauguró en 2015  su segunda planta elaboradora de alimentos balanceados y se convirtió así en uno de los principales productores de alimento balanceado en el norte argentino
El principal insumo para la elaboración de los alimentos para cerdos es el maíz, que se mezcla con soja y núcleos proteicos. En 2014 la Cofra utilizó unas 8.000 toneladas de maíz y solo 2.500 toneladas fueron de productores locales.
Con la nueva escala de producción de alimentos, la Cofra ofrece a sus asociados aumentar su propia producción con alimentos y capacitación. La producción además tendrá su propio valor comercial en toda la provincia. “Hay demanda de alimento y de asistencia técnica y es fundamental transferir conocimiento”, asegura el gerente de la cooperativa.
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La agroecología permite desarrollar una producción sustentable, afirma Karen Albuja

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La agroecología es una disciplina científica relativamente nueva, que frente a la agronomía convencional se basa en la aplicación de los conceptos y principios de la ecología al diseño, desarrollo y gestión de sistemas agrícolas sostenibles. Bajo estos preceptos Karen Albuja Carbonell creo la cooperativa Agroecológica La Abundancia en Misiones.

En la mañana de hoy Karen Albuja Carbonell fue elegida como la empresaria del año por la Comisión de Jóvenes Empresarios de la Confederación Económica de Misiones. Ella es ingeniera agrónoma recibida en la universidad Earth de Costa Rica y desde el 2010 viene impulsando este proyecto agroecológico en la provincia de Misiones.

Este año por primera vez la Confederación Económica de Misiones (CEM) hace estas distinciones a los jóvenes empresarios. Eligieron cuatro rubros en los cuales premiar a los jóvenes, basándose en la capacidad competitiva, la innovación, la creación de riqueza y el fomento del empleo.

Karen Albuja fue destacada en el rubro de Desarrollo Productivo Regional y a la par fue escogida como la empresaria del año por la CEM. Ella es ecuatoriana y llegó a la tierra colorada por amor, desde el 2013 lleva adelante este emprendimiento sustentable.

La joven plantea que la cooperativa busca producir de forma orgánica y biodinámica. Su principal eje es la biodiversidad productiva. El principal producto es una yerba orgánica, pero cuentan con más de 40 productos. “Lo que apuntamos es valorizar el trabajo del productor, de la familia productora, buscando que el productor pase a ser un empresario que vive de la chacra, limitando así la migración de los jóvenes a las ciudades” explicó al recibir la mención.

En sus años de estudiante en Costa Rica, en la prestigiosa universidad Earth, conoció y se enamoró de Pablo Baumgratz, un misionero becado por el instituto Línea Cuchilla para formarse en aquella universidad. Cuando ambos culminaron sus estudios decidieron formar una familia en Puerto Rico, Misiones.

Desde el 2010 vienen impulsando este proyecto agroecológico. En el año 2013 se conformó legalmente la cooperativa Agroecológica La Abundancia de la cual participan actualmente 11 familias productoras de Misiones. Familias asentadas desde Jardín América hasta Andresito.

Luego de la premiación Karen Albuja charló con Economis y resaltó que “el amor me trajo a Misiones”. Muy feliz por el premio recordó que estuvo a punto de no presentarse porque el pasado 16 de enero nació su primer hija Valentina.

Con solo 29 años esta ingeniera agrónoma impulsa esta cooperativa de productores orgánicos y biodinámicos. Explicó que buscan fortalecer los sistemas productivos diferenciados en la provincia de Misiones. Como cooperativa ofrecen una estructura sólida para la cadena de valor de la materia prima orgánica y biodinámica certificada.

Actualmente producen más de 40 productos. Albuja indicó que “actualmente nuestro cultivo principal es la Yerba Mate Orgánica y Biodinámica. Pero también producimos jugos cítricos; Mermeladas; Jaleas; Hierba para infusiones; Extractos de plantas medicinales; Cremas y Jarabes.

“Tenemos una diversidad de productos en base a estas plantas, todo apuntando a un ámbito natural, orgánico y sin uso de agroquímicos” dijo. Además, la comercialización se hace por canales de clientes organizados, a los cuales se provee de forma directa.

Explicó que a nivel país hay grupos de consumidores organizados en Córdoba, Buenos Aires y Rosario. Son familias que se agrupan para comprar a productores orgánicos. Además, participan de la asociación para la Agricultura Biodinámica Argentina, que está compuesta por personas que apoyan la producción biodinámica, son productores y consumidores organizados.

Buscan una comercialización “más directa” donde el consumidor conoce al productor y se produce un “intercambio más justo” explicó Albuja.

La otra parte del trabajo de la Cooperativa se basa en realizar charlas y capacitaciones donde con profesionales del país y del exterior concientizan sobre la producción sustentable.

En Misiones tienen dos locales donde comercializan la producción, uno en Puerto Rico y otro en Posadas. También comercializan a través de su página de Facebook o el sitio web de la Cooperativa.

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