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COP30: Las negociaciones climáticas en Brasil se concluyen en horas extra, sin abordar los combustibles fósiles

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Por Fermín Koop, Tom Baxter, Qiwen Cui, Lin Zi / Dialogue Earth – En una dramática plenaria final, los países presentes en la conferencia climática COP30 en Belém, Brasil, llegaron a un acuerdo.

Su acuerdo estableció un nuevo objetivo de triplicar la financiación para adaptarse a los efectos de la crisis climática, y creó un mecanismo para una transición justa hacia la energía limpia, pero evitó referencias a minerales críticos o a hojas de ruta para evitar los combustibles fósiles y la deforestación.

La cumbre climática, la primera celebrada en el bioma amazónico, tuvo lugar 10 años después de la adopción del Acuerdo de París. Con ese tratado, los países habían acordado evitar que la temperatura media global aumentara más de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, y con lo ideal para mantener este aumento por debajo de 1,5 °C.

Al inicio de la COP30, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió a los países que acordaran una hoja de ruta para la transición alejándose de los combustibles fósiles. Hace dos años, en la COP28, los países incluyeron la primera referencia a esa transición en un acuerdo final de la COP, pero no se pusieron de acuerdo sobre cómo llevarla a cabo. Se esperaba que esto se acordara en la COP30.

Un grupo de más de 80 países apoyó la llamada de Lula en Belém, pero esto no fue suficiente para que la hoja de ruta se integrara en el texto final. En cambio, el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, anunció en la sesión plenaria final que creará la hoja de ruta durante el resto de su mandato, que durará hasta la COP31 del próximo noviembre.

“Algunos de vosotros teníais grandes ambiciones en algunos de estos temas, pidiéndonos que haciéramos más para luchar contra el cambio climático. Intentaré no decepcionaros durante mi presidencia”, dijo.

Al quedar claro que los combustibles fósiles no aparecerían en la decisión de la COP31, Colombia y los Países Bajos anunciaron que el próximo abril acogerían la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición Justa para Alejarse de los Combustibles Fósiles. Esta conferencia, que se celebrará en Santa María, Colombia, será independiente del proceso climático de la ONU pero está diseñada para complementar los esfuerzos para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

Se lograron avances en la adaptación al cambio climático, con la COP30 adoptando el primer conjunto global de indicadores para medir el progreso en este tema.

Los 59 indicadores se redujeron a partir de una lista corta de 100 que los expertos habían presentado en los últimos dos años. Ayudarán a mostrar dónde y cómo se están implementando las acciones de adaptación, y si son suficientes. Observadores dijeron a Dialogue Earth que la lista se acordó a puerta cerrada y que algunos indicadores clave habían sido eliminados. Una que se había eliminado medía qué tan bien integran los gobiernos la adaptación en sus políticas públicas. La fuerza de los demás se había debilitado, añadieron.

Los países tampoco dispondrán de financiación para utilizar realmente los indicadores para medir el progreso, algo cuestionado por observadores y negociadores. La principal negociadora de Colombia, Daniela Durán, afirmó en la sesión plenaria de clausura que el “resultado sobre la adaptación no cumple” y que la lista de indicadores “no se basa en una decisión inclusiva, con tiempo insuficiente para revisarla.”

Además de los indicadores, los países acordaron triplicar el apoyo de países desarrollados a países en desarrollo para la adaptación: de 40.000 millones de dólares a 120.000 millones de dólares anuales. Los países en desarrollo habían solicitado que el nuevo objetivo se fijara en 2030, como se incluía en borradores anteriores, pero al final la fecha límite se fijó para 2035.

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Hoja de ruta para la financiación climática

El año pasado, en la COP29 en Azerbaiyán, los países acordaron triplicar la financiación climática, pasando de 100.000 a 300.000 millones de dólares anuales para 2035, con los países desarrollados “liderando” la entrega de esos recursos.

En la misma conferencia, los países también acordaron desarrollar una hoja de ruta para alcanzar 1,3 billones de dólares al año para 2035. Los fondos para este objetivo más aspiracional vendrían de “todas las fuentes”, es decir, no solo gobiernos desarrollados, sino también fuentes privadas, bancos multilaterales de desarrollo y otras vías.

Esa hoja de ruta se presentó en Belém. Las medidas que propuso incluyen impuestos internacionales sobre las emisiones de carbono y sobre el transporte aéreo y marítimo, reformas en la arquitectura financiera global y el uso de swaps de deuda para la acción climática.

El texto final de la COP30 “decide avanzar urgentemente en acciones” para aumentar la financiación y alcanzar el objetivo de 1,3 billones de dólares. También “enfatiza la necesidad urgente” de alcanzar el objetivo mínimo de 300.000 millones de USD al año para los países en desarrollo para 2035.

El texto también creó un programa de trabajo de dos años sobre la financiación climática y acordó organizar una mesa redonda ministerial de alto nivel. Carola Mejía, coordinadora de justicia climática en LATINDADD, una red de la sociedad civil latinoamericana, dijo que estas decisiones “solo contribuyen a un proceso burocrático que, en 30 años, no ha logrado resolver una crisis urgente que está cobrando vidas, se vuelve más grave cada día y para la que se acaba el tiempo.”

Altas expectativas, baja entrega de los bosques

La presidencia brasileña había presentado la Instalación Bosques Tropicales Para Siempre como una de las iniciativas emblemáticas de la COP. Pero no recibió el apoyo esperado, con solo unos 5.600 millones de dólares recaudados de los 10.000 millones inicialmente previstos.

A diferencia de los fondos tradicionales de conservación, que dependen de subvenciones temporales o basadas en proyectos, la instalación está diseñada para ser un fondo de inversión permanente y autofinanciado, reembolsando a inversores y recompensando a los países por la conservación de sus bosques.

Brasil e Indonesia comprometieron 1.000 millones de dólares cada uno, Alemania 1.150 millones y Noruega 3.000 millones de dólares. Sin embargo, varios países desarrollados importantes no cumplieron compromisos sustanciales. Francia prometió 500 millones de dólares, mientras que el Reino Unido no prometió ninguno.

Informes anteriores indicaban que China probablemente haría un compromiso financiero, pero al final el país ofreció apoyo en lugar de dinero.

“China puede tener varias dudas sobre el diseño y funcionamiento de la instalación, especialmente si realmente entregará el retorno prometido de la inversión”, afirma Li Shuo, director del China Climate Hub en el Asia Society Policy Institute.

Sin embargo, más fundamentalmente, China probablemente considera que los países desarrollados deberían haber tomado un liderazgo más fuerte en el compromiso financiero.

Anteriormente en la conferencia, el presidente Lula había pedido que se incluyera en el texto de la COP30 una hoja de ruta para detener la deforestación. Pero el texto final “enfatiza” la importancia de detener y revertir la deforestación y la degradación forestal para 2030, sin hacer referencia a ninguna hoja de ruta.

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Trabajador cosecha bayas de açaí cultivadas en un proyecto agroforestal, Salvaterra, estado de Pará, Brasil (Imagen: Marcelo Camargo / Agência Brasil)

Minerales críticos omitidos en los últimos días

Una de las decepciones de la COP fue no incluir referencias a minerales críticos, como el litio, el cobalto y el cobre, en la vía de negociación del Programa de Trabajo de Transición Justa.

Esto a pesar del apoyo vocal de bloques negociadores como el Grupo Africano de Negociadores, la Alianza de Pequeños Estados Insulares y el Grupo de Integridad Ambiental, así como de países del Sur Global como Sudáfrica, Tanzania, Etiopía y Uruguay, y un impulso concertado de organizaciones de la sociedad civil.

A fecha de 18 de noviembre, el borrador del texto del programa incluía dos puntos sobre minerales críticos. Uno subrayó los “riesgos sociales y medioambientales asociados a la ampliación de las cadenas de suministro”, como los derivados de la minería. La otra subrayó la necesidad de una minería y procesamiento “responsables” de minerales. Pero la versión final, publicada el 21 de noviembre, eliminó ambas referencias.

“Los minerales son la columna vertebral del cambio alejándose de los combustibles fósiles; dejar su gobernanza fuera de la planificación de transición justa socavará los esfuerzos para acelerar las energías renovables para 2030, un objetivo clave que la COP ya ha fijado”, dijo Antonio Hill, asesor del Natural Resource Governance Institute, una organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos.

La principal oposición a la inclusión de minerales críticos en el texto provino de China, cuyas empresas mineras y metalúrgicas dominan las cadenas globales de suministro de minerales críticos. La delegación china argumentó que no debería mencionarse debido a la falta de alineación en la definición de minerales críticos, dijeron observadores a Dialogue Earth.

Una fuente cercana a la delegación china afirmó que China no estaba preparada para debatir el tema, algo que no esperaba que surgiera tan fuerte en el contexto de negociaciones climáticas de la ONU. Además, consideró que el lenguaje propuesto perjudicaba los intereses de las empresas chinas y beneficiaba a la UE.

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Un camión de mineral de cobre en la mina Zaldívar, en la región norte de Antofagasta de Chile (Imagen: Antofagasta Minerals / FlickrCC BY NC ND

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Medidas comerciales unilaterales

El texto final de la COP30 estableció que las partes “deberían cooperar” para promover un sistema económico “favorable y abierto”. Las medidas adoptadas para abordar el cambio climático “no deben constituir un medio de discriminación arbitraria o justificable ni una restricción disfrazada” al comercio, señaló. El texto también pidió acoger dos diálogos en 2027 y 2028 para tratar las barreras comerciales y aumentar la cooperación internacional, con la participación de la Organización Mundial del Comercio y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

En un evento paralelo en el Pabellón de China sobre “Colaboración Corporativa y Transición Justa”, Wang Mou, de la Academia China de Ciencias Sociales, afirmó que las medidas unilaterales, como el impuesto al carbono de la Unión Europea, denominado Mecanismo de Ajuste Fronterizo de Carbono (CBAM), son preocupantes.

“Se supone que los flujos financieros deben trasladarse de países desarrollados a países en desarrollo. Sin embargo, medidas unilaterales como la CBAM podrían revertir esta tendencia haciendo que el flujo de dinero de los países en desarrollo hacia los países desarrollados fluya hacia ellos”, afirmó.

Otros países en desarrollo, así como China, expresaron su oposición a estas medidas comerciales en la COP de este año, incluyendo Pakistán, Vietnam y Turquía.

El 7 de noviembre, la presidencia de la COP lanzó el Foro Integrado sobre Cambio Climático y Comercio, para abordar cuestiones de clima y comercio, que actualmente no tienen un lugar evidente en el sistema de la ONU. La nueva iniciativa será independiente, pero vinculada a los procesos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Organización Mundial del Comercio. El jefe de la delegación china, Li Gao, dio la bienvenida al foro.

Un mecanismo de transición justa

Durante la primera semana de negociaciones, el Grupo de los 77 y China pidieron el establecimiento de un nuevo Mecanismo de Transición Justa, que incluiría financiación, apoyo tecnológico y fortalecimiento de capacidades.

La propuesta fue bien recibida por la Alianza Independiente de América Latina y el Caribe, el Grupo Africano, los Países Menos Adelantados, los Países en Desarrollo Afines, la Asociación de Pequeños Estados Insulares y el Grupo Árabe. Sin embargo, se enfrentó principalmente a la resistencia de las economías desarrolladas, que argumentaban que un nuevo mecanismo duplicaría las instituciones existentes del Acuerdo de París y añadiría complejidad burocrática.

El texto final de la COP30 creó un mecanismo para “reforzar la cooperación internacional, la asistencia técnica, el fortalecimiento de capacidades y el intercambio de conocimientos, y permitir transiciones equitativas e inclusivas y justas”. Ahora los países tendrán que definir los detalles del mecanismo para la COP31.

Teresa Anderson, responsable global de justicia climática en ActionAid International, afirmó que este es un legado importante para el mundo: “Es una gran victoria para los trabajadores, las mujeres y los grupos de la sociedad civil que vinieron a suplicar un marco para garantizar que la acción climática también proteja los empleos y mejore vidas.”

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COP30: Brasil lanzó el plan internacional de adaptación climática centrado en la salud

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Brasil presentó el jueves el primer plan mundial de adaptación climática dedicado exclusivamente a la salud. Fue durante la 30ª Conferencia de las Partes (COP30) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebra en Belém hasta el 21 de noviembre.

En el documento Plan de Acción de Salud de Belém. El Ministerio de Salud de Brasil propone medidas concretas para fortalecer los sistemas sanitarios frente a los efectos del cambio climático. Con especial atención a las poblaciones más vulnerables.

El ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha, destacó que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva encomendó al país la misión de hacer de la COP30 la conferencia de la implementación y de la verdad. “La respuesta de Brasil es clara: es hora de pasar de la reflexión a la acción conjunta. Ante un clima ya alterado, no nos queda otra alternativa que gobiernos y políticas públicas que nos permitan adaptarnos y enfrentar el cambio climático.”

Asimismo, el funcionario indicó que lideró la elaboración del plan junto con Reino Unido, Egipto, Azerbaiyán y Emiratos Árabes Unidos, países que integran el denominado grupo de Bakú.

Desafíos entrelazados entre el clima y la salud

“El reto que nos presenta esta COP30 es afrontar juntos, en un verdadero esfuerzo colectivo, los desafíos entrelazados entre el clima y la salud. Necesitamos una estrategia de adaptación coordinada, que reconozca las necesidades y los contextos locales. Y que valore la fuerza del multilateralismo y de la cooperación internacional”, afirmó.

El plan internacional se implementará en tres ejes principales: el monitoreo de datos sobre clima y salud, construir infraestructuras sanitarias más resistentes a desastres y garantizar atención continua a comunidades vulnerables.vrdhJQ

Padilha señaló que se destinarán recursos existentes del presupuesto nacional y se buscará financiamiento privado y multilateral para implementar las medidas.

Con el Plan de Acción de Salud de Belém, Brasil busca colocar la salud humana en el centro de la acción climática global. Así como promover respuestas coordinadas ante la crisis climática y sanitaria que enfrenta el planeta.

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Guardaparques refuerzan controles en el parque provincial Salto Encantado

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Durante el fin de semana guardaparques del Parque Provincial Salto Encantado, pertenecientes al Grupo Operativo Sur (GOS), dependientes del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables realizaron un patrullaje preventivo por los alrededores del Área Protegida.

El operativo abarcó un extenso sector. En el recorrido, los agentes desactivaron un total de un salero, tres cebaderos y siete sobaderos, todos en actividad. Además, se retiró del lugar una jaula trampa que se encontraba lista para la captura de fauna silvestre.

Durante la tarea, los guardaparques caminaron aproximadamente 8 kilómetros y realizaron un recorrido de 135 kilómetros con el móvil oficial. Se registraron los trayectos mediante track GPS y se tomaron puntos de interés para reforzar el control en futuras inspecciones.

Estos trabajos de patrullaje se desarrollan de manera continua, con el objetivo de proteger la flora y fauna silvestre y garantizar la conservación de los recursos naturales dentro y en el entorno del Parque Provincial Salto Encantado.

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Milei reorganiza ministerios: Turismo, Ambiente y Deportes pasan a la Jefatura de Gabinete

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Reestructuración del Gabinete Nacional, Milei elimina la Secretaría de Comunicación y traslada competencias de Turismo, Ambiente y Deportes a la Jefatura de Gabinete

El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 793/2025 redefine la Ley de Ministerios, concentra funciones en la Jefatura de Gabinete y traslada Migraciones al Ministerio de Seguridad. El Gobierno busca “optimizar la gestión y reducir estructuras”, en un nuevo paso hacia la reorganización del Estado.

Reconfiguración del organigrama ministerial

El presidente Javier Milei firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia 793/2025, publicado el 11 de noviembre en el Boletín Oficial, que introduce una profunda modificación en la Ley de Ministerios N° 22.520. La medida, dictada en acuerdo general de ministros, apunta a “dotar de mayor eficiencia” a la estructura del Poder Ejecutivo mediante la supresión de organismos y reasignación de competencias estratégicas.

El decreto elimina la Secretaría de Comunicación y Medios de la Presidencia de la Nación, cuyas funciones pasarán a depender directamente de la Jefatura de Gabinete de Ministros. Además, centraliza bajo esta última la gestión de las políticas de turismo, ambiente y deportes, hasta ahora a cargo del Ministerio del Interior.

Simultáneamente, se dispone que el Ministerio de Seguridad Nacional asuma la administración de las políticas de migración, inmigración y registración de personas, incluyendo el control tutelar sobre la Dirección Nacional de Migraciones (DNM) y el Registro Nacional de las Personas (Renaper), funciones históricamente ligadas al área del Interior.

“Las modificaciones a la Ley de Ministerios resultan impostergables para la gestión de gobierno”, fundamenta el texto firmado por Milei, junto al jefe de Gabinete Manuel Adorni, los ministros Luis Petri, Patricia Bullrich, Luis Caputo, Sandra Pettovello y Federico Sturzenegger, entre otros.

La medida, que entra en vigencia con su publicación, deberá ser tratada por la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, conforme a lo dispuesto por la Ley 26.122, que regula los DNU.

La Jefatura de Gabinete asume un rol ampliado

La Jefatura de Gabinete de Ministros se consolida como eje central de la coordinación ejecutiva del Gobierno Nacional, al incorporar competencias de turismo, deportes, medio ambiente y comunicación, que se suman a sus tradicionales funciones de articulación administrativa y presupuestaria.

El artículo 3° del decreto incorpora 35 nuevas atribuciones al artículo 16 de la Ley de Ministerios, otorgando a la Jefatura potestad para:

  • Determinar políticas nacionales de turismo, deporte y medio ambiente.
  • Administrar el Fondo Nacional de Turismo y coordinar el Consejo Federal de Turismo.
  • Supervisar el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) y la ejecución de obras de infraestructura deportiva y turística.
  • Formular políticas de comunicación gubernamental, difusión institucional y administración de los medios públicos nacionales, incluyendo la radio y televisión estatal.
  • Ejercer la coordinación del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) y administrar programas internacionales de financiamiento vinculados al cambio climático.

En materia ambiental, la norma faculta a la Jefatura a “entender en la formulación, implementación y ejecución de la política ambiental y su desarrollo sostenible como política de Estado”, en el marco del artículo 41 de la Constitución Nacional.

De esta forma, el decreto fusiona áreas que históricamente operaron en carteras separadas y que, en administraciones previas, contaron incluso con rango ministerial (Turismo, Medio Ambiente y Deportes).

La Jefatura también concentrará la estrategia de comunicación institucional, incluyendo la “difusión de los objetivos de la gestión de gobierno y la proyección de la imagen del país”, así como la “administración, operación y explotación de los servicios de radiodifusión sonora y televisiva del Estado Nacional”.

Seguridad Nacional amplía su alcance: migraciones, fronteras y registro civil

Uno de los cambios más significativos del DNU 793/2025 es la transferencia del régimen migratorio y del Registro Nacional de las Personas al Ministerio de Seguridad Nacional.

El artículo 5° redefine el artículo 22 bis de la Ley de Ministerios, otorgándole al área encabezada por Patricia Bullrich competencias en políticas migratorias, de identificación ciudadana y manejo del fuego, además de las ya tradicionales de seguridad interior y control fronterizo.

La cartera será responsable de la aplicación de la Ley de Migraciones N° 25.871, de la Ley de Registro Nacional de las Personas N° 17.671 y de la Ley de Manejo del Fuego N° 26.815, que ahora quedan bajo su jurisdicción directa.

El decreto aclara que “toda referencia normativa efectuada a dichas leyes al Ministerio del Interior deberá entenderse referida al Ministerio de Seguridad Nacional”, consolidando así la reasignación de funciones.

La medida refuerza también la coordinación de políticas de frontera, control de pasajes internacionales y seguridad aeroportuaria, al tiempo que dispone la intervención de Seguridad en el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil (Ley 27.287).

Este rediseño unifica la gestión de la seguridad fronteriza, migratoria y civil bajo un mismo ministerio, con el objetivo declarado de mejorar la eficiencia en el control y la prevención del delito transnacional.

Un nuevo esquema político y administrativo

Con la firma del DNU 793/2025, el presidente Milei avanza en una reconfiguración institucional profunda que consolida la reducción del aparato estatal y la concentración funcional en áreas estratégicas.

El Ministerio del Interior mantiene su rol político federal y electoral, pero cede áreas operativas clave —migraciones, turismo y ambiente— que durante décadas formaron parte de su estructura. En contrapartida, se refuerza su responsabilidad en la relación con las provincias, los municipios y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como en materia de derechos políticos y comunidades indígenas.

“Las tareas necesarias para posibilitar la actividad del Presidente de la Nación serán atendidas por las Secretarías General, Legal y Técnica, de Inteligencia de Estado y de Cultura”, detalla el decreto, que deja sin efecto la Secretaría de Comunicación y Medios y faculta al Presidente a crear o suprimir organismos según lo considere necesario.

La decisión se enmarca en la estrategia gubernamental de simplificación institucional y reducción del gasto público, que ha implicado la eliminación o fusión de diversas dependencias desde el inicio de la gestión.

Impacto político e institucional

El DNU 793/2025 genera un nuevo mapa de poder dentro del Ejecutivo:

  • La Jefatura de Gabinete pasa a ser el núcleo de las políticas estratégicas transversales.
  • El Ministerio de Seguridad amplía su control operativo sobre áreas de frontera y documentación.
  • El Ministerio del Interior se concentra en funciones políticas e institucionales.

La medida puede tener repercusiones en la articulación federal y en la gobernanza interministerial, ya que fusiona áreas con agendas diversas bajo un mando centralizado.

Asimismo, el decreto implicará una readecuación presupuestaria y administrativa: los créditos, bienes y personal de la disuelta Secretaría de Comunicación y Medios serán transferidos automáticamente a la Jefatura de Gabinete.

El DNU será remitido a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que tendrá un plazo de diez días hábiles para emitir dictamen sobre su validez.

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Los refugios climáticos buscan salvar vidas durante las olas de calor urbanas

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Escribe Nadia Luna / Dialogue Earth – Desde Barcelona hasta Boston, pasando por Buenos Aires y Rosario, los veranos cada vez más intensos obligan a las ciudades a crear refugios climáticos para refrescarse. ¿Qué tan exitosos han sido?

La evidencia científica sobre los impactos del calor en la salud y su relación con el cambio climático es cada vez más contundente. En Europa y América Latina, el calor ya provoca miles de muertes cada verano, muchas de ellas atribuibles al calor adicional que provoca la crisis climática. En una región tan desigual como América Latina, la falta de acceso al agua potable y la atención primaria agravan los riesgos.

El impacto del calor se siente especialmente en las grandes ciudades que, por su densidad de edificios y la falta de zonas verdes, experimentan temperaturas más altas formando “islas de calor urbanas” donde las temperaturas son más altas que en las zonas circundantes. Ante esto, cada vez más ciudades están implementando redes de refugios climáticos: espacios que brindan confort térmico a cualquier habitante que necesite resguardarse del calor. Pueden ser abiertos, como parques, reservas y plazas, o cerrados, como museos, escuelas y centros comunitarios.

“Tener este tipo de espacios es absolutamente necesario porque estamos teniendo olas de calor cada vez más intensas y frecuentes”, explica Pilar Bueno Rubial, subsecretaria de Cambio Climático de la ciudad de Rosario en Argentina.

Algunas de las redes climáticas que han surgido en todo el mundo han tenido un gran éxito, mientras que otras han tenido dificultades para atraer usuarios.

Un informe de Greenpeace que analizó los refugios de 16 ciudades españolas encontró deficiencias como horarios de apertura limitados, áreas de descanso insuficientes y el hecho de que no todos los refugios son de acceso gratuito. Otros obstáculos son la dificultad de supervisar la eficacia y la relación costo-beneficio de las iniciativas, así como la comunicación adecuada de la existencia de los refugios.

Averiguar qué funciona y qué no es una tarea cada vez más urgente para investigadores y urbanistas.

¿Qué son los refugios climáticos?

Un refugio climático es un espacio donde las personas pueden refugiarse del calor extremo.

Se han implementado redes de estos refugios en muchos lugares donde el calor amenaza la salud humana. Algunas ciudades han definido estos refugios de manera amplia, incluyendo parques, paradas de autobuses con aire acondicionado y edificios públicos existentes. Otras utilizan el término de manera más restrictiva para referirse a instalaciones diseñadas y abiertas específicamente para proporcionar a las personas refugio contra el calor.

Es probable que se necesiten más refugios de todo tipo a medida que el planeta se calienta.

Barcelona: de los centros de enfriamiento a los refugios climáticos

Barcelona fue la primera ciudad en crear una red formal de refugios climáticos en 2019. Sin embargo, Ana Terra Amorim-Maia, investigadora del Basque Centre for Climate Change, cuenta que la idea de abrir espacios para que la gente acuda en una situación de calor extremo ya existía en ciudades de países como Estados Unidos y Canadá, bajo el nombre de cooling centers (centros de enfriamiento).

“Barcelona aprendió del concepto de cooling centers, que estaban más destinados a poblaciones vulnerables, amplió el acceso a cualquiera que necesitara refugiarse del calor y los llamó refugios climáticos”, explica.

Hoy tienen 409 refugios climáticos en la ciudad, a los que se dirige a las personas si necesitan refrescarse. Entre ellos se incluyen bibliotecas, mercados, piscinas, museos y clubes deportivos.

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Hoy en día hay 409 refugios climáticos en Barcelona, entre los que se incluyen bibliotecas, mercados, piscinas y museos como el Real Monasterio de Santa María de Pedralbes (Imagen: José Antonio Gil Martínez / FlickrCC BY)

Un desafío que tuvieron fue llegar a barrios más vulnerables que carecían de espacios públicos. Otro reto fue la difusión. Según un relevamiento realizado por Terra Amorim-Maia en un barrio popular (La Prosperitat), en 2022 solo el 15% de las personas encuestadas los conocía, mientras que en 2023, apenas llegaban al 30%según otra encuesta realizada por el ayuntamiento.

“Así, en un año, el porcentaje de la población que conocía su existencia se había duplicado aproximadamente, pero aún había un 70% que no sabía nada de ellos”, dijo la investigadora. “Los inmigrantes, principalmente quienes provenían de países del Sur Global, tenían siete veces menos probabilidad de haber escuchado sobre la red de refugios climáticos”.

Las mujeres resultaron ser quienes más los necesitan. “Los hombres hacen recorridos más directos, de la casa al trabajo, mientras que las mujeres hacen un zigzag por la ciudad, por los roles de cuidado que les caen. Entonces van a llevar a los niños al colegio, luego pasan por la farmacia, van al mercado y así”, agrega.

Respecto a la relación costo-beneficio, indica que no hay estudios que lo cuantifiquen pero como son espacios que requieren poca adaptación, y teniendo en cuenta el servicio que brindan, no hay dudas de que “el beneficio existe”.

Boston: muchos refugios, poca concurrencia

En los últimos años, los veranos en la ciudad de Boston, en el noreste de Estados Unidos, no solo han sido más cálidos, sino también más húmedos, con cuatro o cinco olas de calor por temporada.

Asientos de colores bajo toldos rojos en un centro comunitario, junto a un camión de helados

Las zonas de juegos acuáticos gratuitas para niños (y adultos) forman parte de la red de centros de refrigeración de Boston. Sin embargo, la gente suele preferir refrescarse en sus propios hogares, según afirma una experta (Imagen: City of Boston / City of Boston Heat Plan)

Mientras Barcelona aprendió de las experiencias de América del Norte, Boston, a su vez, aprendió varias cosas de Barcelona para mejorar su propia red de cooling centers, afirma Zoe Davis, jefa de proyectos de la Oficina de Resiliencia Climática de Boston.

Una de ellas fue sumar parques a la red, ya que los cooling centers se caracterizaban por ser edificios públicos. Otros espacios que fueron agregando fueron bibliotecas públicas y juegos acuáticos de uso libre.

Pero, ¿qué se sabe de quiénes y cuántos los utilizan? “Esa es probablemente una de las preguntas más difíciles que hemos buscado responder en los últimos dos años. Tenemos un proceso de registro para llevar un control, pero es algo básico”, considera Davis.

Mientras continúan trabajando en una metodología que pueda registrar mejor la concurrencia, Davis comenta algunas observaciones. “Hemos escuchado que los ciudadanos de Boston prefieren mantenerse frescos en sus casas. Nos han llegado reportes de que hay una subutilización”, cuenta.

Ahora, se están instalando techos verdes en las paradas de autobús para reducir el impacto del calor y acercar más refugios a las personas.

Un autobús con aire acondicionado espera en el tráfico junto a una zona con árboles y vegetación

Boston ha instalado techos verdes, compuestos por un manto de suculentas, en muchas de sus paradas de autobús como forma de reducir la exposición al calor de los usuarios del transporte público (Imagen: City of Boston)

Patricia Fabian y Jonathan Lee son investigadores de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston y forman parte de B-COOL, una iniciativa conjunta con el gobierno local para monitorear la temperatura en distintos barrios.

“Está claro que debemos tener opciones para la gente que no tiene aire acondicionado en sus casas, pero es súper difícil ver el impacto que la medida tiene en la salud”, señala Fabian, y agrega que ellos han realizado estudios evaluando las características de los centros pero falta evidencia sobre su eficacia.

En tanto, Lee adelanta que están trabajando junto al gobierno de la ciudad para analizar más en detalle el presupuesto destinado a los refugios. El balance que hacen a priori es que se están gastando muchos recursos para una medida que no está teniendo el público esperado.

¿Fracaso o éxito?

En Chelsea, una ciudad separada de Boston por el río Mystic, también la experiencia con los cooling centers ha sido en gran medida fallida. El primer centro se abrió en una escuela a principios de esta década.

Cuando se inauguró, se llevó a cabo una prueba de tres días en la que solo una familia lo utilizó en un día. Luego se abrieron más refugios, pero tampoco lograron atraer a un gran número de personas.

Flor Amaya, directora de Salud Pública de la ciudad, cuenta que luego de esa experiencia decidieron abrir refugios en espacios que la gente suele frecuentar y en los que hay actividades para hacer, pero aun así no logran captar gran audiencia.

“Las personas tienden a ir a espacios con los que ya tienen un vínculo. Si eso no está, es difícil que digan ‘voy a ir allí nada más para utilizar el aire acondicionado y refrescarme’”, reflexiona Amaya.

A pesar de ello, Chelsea planea continuar con la iniciativa por el momento.

Dos ciudades en las que los refugios han funcionado bien son Nueva Orleans, en el estado de Luisiana, al sureste, y Phoenix, en el estado de Arizona, al suroeste.

En el primer caso, como es una ciudad con apagones recurrentes debido a los huracanes, la organización Together New Orleans impulsó la iniciativa Community Lighthouse (Faro Comunitario), una red de edificios equipados con paneles solares que sirven también como refugios climáticos. Ya hay 15 “faros” y quieren llegar a los 500.

Un refugio grande y moderno con hileras de camas y grupos de personas caminando

En Phoenix, una red de refugios, incluido este, ofrece camas y aire acondicionado a las personas que viven en las calles de la ciudad durante las olas de calor (Imagen: Eduardo Barraza / ZUMA Press / Alamy)

En tanto, la ciudad de Phoenix está situada en medio del desierto y tiene una red de refugios que la población usa bastante. “Hay mucha gente que vive en las calles y que no tienen adónde ir cuando hace mucho calor. Creo que en Phoenix lograron acoger a esa población vulnerable mejor que en otros lugares”, señala Lee.

Buenos Aires: la sencillez ante todo

Uno de los primeros países latinoamericanos en implementar refugios climáticos para paliar los impactos del calor fue Argentina y lo hizo en dos de sus ciudades más populosas: la Ciudad Buenos Aires, con una red de 69 refugios, y Rosario, con 87.

Patricia Himschoot, gerenta de Cambio Climático de la Ciudad de Buenos Aires, cuenta que el proyecto comenzó en 2017, en una charla con gente de Barcelona y Bogotá durante un evento de la Red C40, una red global de ciudades unidas frente al cambio climático.

“No los llamábamos refugios climáticos pero hablábamos de un lugar donde la gente pueda ir cuando hace mucho calor”, recuerda.

La red de Buenos Aires tiene espacios abiertos y cerrados, como museos, parques, bibliotecas y reservas naturales. Todos están identificados con un cartel y se chequea que tengan características mínimas, como el confort térmico.

Un parque con mesas bajo árboles frondosos

La Reserva Ecológica Costanera Sur forma parte de un número cada vez mayor de refugios climáticos en Buenos Aires. Se están llevando a cabo talleres de participación ciudadana para escuchar las necesidades locales, mientras que las autoridades municipales trabajan para ampliar la red (Imagen: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires)

Actualmente trabajan en ampliar la red y han realizado talleres de participación ciudadana para escuchar sus necesidades. “También se lo ofrecimos a varias empresas pero todavía no se animan”, comenta Himschoot.

En la ciudad de Rosario, situada en la provincia de Santa Fe, la idea surgió en 2022. Primero los llamaron “centros de amortiguación” y estaban pensados para resguardar a personas en situación de calle, pero luego de conocer la experiencia de España, ampliaron el público y cambiaron la denominación a refugios climáticos.

La primera temporada (2023-2024) constó de 25 refugios, todos en edificios públicos con elementos básicos mínimos: que sea de acceso libre y cuente con agua potable, área de descanso e información sobre la crisis climática. Para la segunda temporada (2024-2025), los organizadores de los refugios añadieron casi 50 espacios verdes e incorporaron bebederos de agua potable para mascotas en algunas zonas.

“Hicimos una evaluación sobre qué había funcionado y qué no, pero vimos que hubo una concurrencia muy importante [en ambas temporadas]”, cuenta Bueno Rubial, subsecretaria de Cambio Climático de la ciudad. Ahora están trabajando para ampliar la cobertura en los barrios más vulnerables y mejorar la recolección de datos sobre su uso.

Otra ciudad argentina que está empezando a trabajar en su red de refugios es Mendoza. Investigadoras del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) están construyendo un prototipo para instalar 12 refugios climáticos en distintos puntos de la ciudad. Mientras que otras ciudades han utilizado edificios y espacios ya existentes, estos refugios serán estructuras nuevas de 2×2 metros, similares a las paradas de buses.

Están diseñados para que puedan sentarse dos adultos y dos niños, además de cuatro adultos de pie, y cuentan con una fuente de agua potable y capacidad para cargar teléfonos celulares. Los investigadores están considerando fabricarlos con materiales reciclados y esperan tener el primer prototipo listo para el próximo verano.

“La idea era sumar espacios que permanezcan abiertos sin restricción de horarios”, explica Belén Sosa, investigadora del CONICET y una de las impulsoras del proyecto, que cuenta con financiamiento de la Municipalidad de Mendoza. “Acá los picos de uso van a ser en el horario de la siesta, que es cuando las reparticiones públicas están cerradas”, agrega Silvina López, coordinadora de Ambiente del municipio.

“Creemos que la iniciativa tiene potencial para ser replicada en distintos territorios”, afirma Julieta Villa, jefa del Departamento de Gestión Climática de la ciudad de Mendoza.

Otras ciudades latinoamericanas que están implementando sus refugios para el calor son Santiago de Chile, con una red de 35 espacios que incluye edificios municipales, parques y cuarteles de bomberos; y Medellín, en Colombia, que diseñó un sistema de espacios verdes y jardines verticales que atraviesan espacios densamente poblados.

Un sendero urbano bajo un paso elevado de hormigón, bordeado de árboles y conos, donde la gente corre y monta en bicicleta al fondo

Residentes de Medellín, Colombia, disfrutando de uno de los muchos corredores verdes instalados en el corazón de la ciudad para reducir el calor urbano (Imagen: Daniel Romero / VWPics / Alamy)

La adaptación salva vidas

Para los y las expertos consultados, es fundamental que cada vez más ciudades se animen a implementar sus redes de refugios. “Es una medida que permite democratizar un derecho: el de poder habitar las ciudades, sin que eso dependa de lo que cada uno tenga en sus viviendas”, apunta Sosa.

Varias lecciones se pueden extraer de las experiencias en marcha.

“Cualquier ciudad puede hacerlo con la información y los recursos que ya están disponibles”, dice Bueno. “¿Y por qué deben hacerlo? Porque la adaptación salva vidas y eso es algo que nos tenemos que grabar en un contexto de crisis climática”.

A medida que el mundo continúa calentándose, cada vez más personas necesitarán algún tipo de refugio para cuidar su salud.

*Nadia Luna es una periodista argentina especializada en ciencia y ambiente con una perspectiva latinoamericana y de género. 

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