El presidente de la Corte Suprema y del Consejo de la Magistratura de la Nación, Horacio Rosatti, participó hoy en la edición 2026 del AmCham Summit, evento organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina, con una presentación titulada “La institucionalidad como pilar del desarrollo”.
Durante su exposición, sostuvo que “los aspectos jurídicos son tan relevantes como los económicos para generar desarrollo y cambios exitosos”, y destacó entre los factores clave para medir la fortaleza de un país “la calidad institucional, la certeza en las decisiones, la independencia del Poder Judicial y el acatamiento obligatorio de los fallos de la Corte”.
En tal sentido, afirmó que las sentencias del máximo tribunal “deben ser de obligatorio acatamiento” para todas las instancias inferiores, y que esta condición constituye una de las herramientas con las que cuenta el Poder Judicial “para tomar las mejores decisiones”.
“Esto es importante para darle previsibilidad a una inversión: entonces todos sabemos a qué atenernos y hay seguridad para el inversor y para quien recibe la inversión; porque si la seguridad jurídica no es para todos, no es segura”, expresó.
Subrayó, asimismo, que la Justicia interviene “en ambos componentes que integran la seguridad jurídica: el normativo, porque interpreta las reglas y debe decidir sobre su constitucionalidad; y el institucional, vinculado al funcionamiento del sistema republicano y la independencia de poderes”.
Además, recordó que la Corte Suprema argentina “analiza no solo cuestiones vinculadas a garantías constitucionales y violación de derechos fundamentales sino que, muchísimas veces, es la encargada de resolver cuestiones de competencia y, a diferencia de la norteamericana, interviene más en lo que hace a dirimir conflictos entre jurisdicciones”.
“La Corte de los Estados Unidos resuelve entre 80 y 100 causas por año, la nuestra unas 15.000. Hay un requerimiento y una necesidad de respuesta muy superiores”, indicó Rosatti.
El ministro de Economía, Luis Caputo, se presentó este martes ante empresarios en la cumbre de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham) y pidió confianza en el programa económico del Gobierno. Allí aseguró que el país “será el que más crecerá en los próximos 30 años” y proyectó que los próximos 18 a 20 meses podrían marcar el mejor desempeño en décadas.
El mensaje se dio en una jornada atravesada por dos variables clave: la difusión del índice de inflación de marzo —que, según lo esperado, rondaría el 3%— y el inminente viaje del equipo económico a Washington para avanzar en la revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el objetivo de destrabar un desembolso de US$1000 millones.
Estabilización, FMI y señales al mercado
La exposición de Caputo se inscribe en una estrategia del Gobierno para consolidar expectativas en el sector privado. El ministro defendió que la actual gestión implementó un esquema económico inédito en el país y sostuvo que la estabilidad macroeconómica es el eje central del programa.
En ese marco, destacó la utilización de herramientas como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que acumula 35 proyectos por un total de US$85.000 millones, según lo informado. La iniciativa apunta a generar previsibilidad y atraer capital en sectores estratégicos.
La agenda oficial también incluye negociaciones con el FMI, donde el Gobierno busca cerrar la segunda revisión del acuerdo vigente. Esa instancia resulta clave para sostener el flujo de financiamiento externo.
Nueva lógica económica y reconfiguración del consumo
Uno de los ejes del discurso fue la reinterpretación del comportamiento económico actual. Frente a las señales de caída en algunos indicadores, Caputo rechazó la idea de una contracción generalizada y planteó que existe una “heterogeneidad” en la actividad.
Según explicó, el cambio de modelo —basado en la reducción del déficit, menor presión impositiva y mayor apertura— modificó los incentivos. En ese nuevo escenario, algunas empresas reducen operaciones mientras otras expanden su actividad e incluso exportan.
El ministro vinculó esta dinámica con una transformación del consumo. Afirmó que ya no responde a conductas defensivas frente a la inflación —como el sobrestockeo— sino a decisiones más racionales en un contexto de mayor estabilidad.
Respaldo condicionado del sector privado
El planteo del Gobierno apunta a consolidar apoyo empresarial en una etapa de transición. La presencia de ejecutivos, gobernadores y funcionarios en el evento refleja la centralidad del mensaje político: sostener el rumbo económico pese a señales mixtas en la actividad.
Caputo también dejó una definición implícita sobre el rol del sector privado: la adaptación al nuevo esquema será determinante. En su exposición, diferenció entre empresas que ajustan su estructura y aquellas que invierten para competir en un mercado más abierto.
Inflación, inversión y empleo en transición
El ministro insistió en que la inflación “va a tener certificado de defunción”, vinculando su evolución a la demanda de dinero, la confianza y la baja de tasas de interés. En paralelo, proyectó una recuperación de la actividad impulsada por la inversión, más que por el consumo.
En el plano laboral, reconoció que algunos sectores industriales registran caídas, mientras el empleo total crece con mayor peso de la informalidad. Según explicó, este fenómeno responde a un proceso de reconversión hacia servicios, que ya representan cerca del 60% de la economía local.
Impacto indirecto en Misiones y el NEA
Aunque el discurso tuvo un alcance nacional, las definiciones económicas tienen impacto en las economías regionales. En provincias como Misiones, donde la estructura productiva combina industria, servicios y economías primarias, los cambios en consumo e inversión pueden traducirse en dinámicas dispares.
La evolución del crédito, la obra pública —como los corredores viales anunciados— y la llegada de inversiones bajo el RIGI aparecen como variables a seguir para medir el efecto territorial del modelo.
Inflación, financiamiento y reacción del mercado
El Gobierno enfrenta un escenario donde las expectativas juegan un rol central. La publicación del índice de inflación, el resultado de la negociación con el FMI y la respuesta del sector privado serán determinantes para validar —o tensionar— el diagnóstico oficial.
También quedará bajo observación la evolución del consumo, el empleo industrial y la capacidad del programa para sostener un crecimiento basado en inversión.
El rumbo está definido, pero su consolidación dependerá de variables que todavía no terminan de estabilizarse.
Las empresas norteamericanas enroladas en la cámara AmCham Argentina celebraron el anuncio del marco Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos entre los Estados Unidos y la Argentina, y dijeron que representa una “señal contundente de confianza mutua y de la visión estratégica compartida hacia una mayor apertura e integración con las economías occidentales”.
“En un contexto global cada vez más fragmentado, competitivo e incierto, este paso demuestra que nuestro país tiene las condiciones necesarias para volver a ocupar un rol protagónico en el comercio internacional”, señaló la Ancham en un comunicado, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
“Estados Unidos es la principal economía y el mayor importador del mundo. En este escenario, el nuevo acuerdo coloca a la Argentina en una posición favorable, especialmente frente a los cambios que atraviesa el comercio global”, indicaron.
Afirmaron que el acuerdo anunciado “abre la puerta a la consolidación de un canal bilateral de incentivos que permitirá dinamizar el comercio exterior, facilitar el intercambio y fortalecer el acceso a un mercado clave como el de los Estados Unidos”.
“La potencial eliminación de barreras arancelarias y paraarancelarias mejorará la competitividad del sector exportador argentino, impulsando su internacionalización y posicionando al país como un destino atractivo para nuevas inversiones, especialmente en sectores estratégicos”, indicaron.
Asimismo, señalaron que este marco “resulta coherente con la reconfiguración global de las cadenas de valor y con la creciente demanda de proveedores alternativos.En línea con las tendencias de nearshoring y friendshoring promovidas por los Estados Unidos. La competitividad relativa de la Argentina, combinada con sus ventajas sectoriales, crea una oportunidad concreta para integrarse a estos nuevos flujos comerciales y de inversión”.
En este escenario, desde AmCham destacaron la relevancia de “promover acuerdos que refuercen la previsibilidad, la cooperación y la confianza entre países”.
“Instrumentos como este contribuyen a crear no solo condiciones más favorables para la producción. Agregar valor a las cadenas ya existentes y generar empleo genuino. Sino a bajar sustancialmente los costos para el consumidor argentino, potenciando de esa manera el crecimiento de nuestra economía”, señalaron.
Además, AmCham Argentina reafirmó su “compromiso de continuar acompañando y facilitando todos los esfuerzos orientados a atraer inversiones. Modernizar la estructura productiva y capitalizar las oportunidades que ofrece este nuevo mapa económico global. Contribuyendo al desarrollo sostenible del país y al fortalecimiento del vínculo bilateral”.
AmCham Argentina representa a más de 700 empresas que emplean directamente a 420.000 personas y representan 42 rubros de la actividad económica. Aportando el 24% del PBI, el 39% de la recaudación fiscal, el 35% de las importaciones y el 45%de las exportaciones de nuestro país.
La Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham) dijo que el resultado de las elecciones es un “signo positivo” pero advierte por las reformas y la llegada de capitales.
La Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham) calificó el resultado de las elecciones del domingo como un “signo positivo” y un “espaldarazo” a los cambios estructurales que impulsa el gobierno de Javier Milei.
Más precisamente fue Nicolás Henrichsen, director de comunicación de la entidad, quien dijo que este triunfo le otorga “cierta solidez al modelo y previsibilidad para lo que se viene”.
Henrichsen señaló, en diálogo con un radio provincial, que esta previsibilidad era “un poco el pedido del sector privado” para facilitar los negocios en el país.
Pero así y todo, moderó las expectativas sobre la llegada de capitales en el corto plazo.La batalla no está ganada
Dijo también que “todavía no avizoramos una gran lluvia de inversiones“, y explicó que las empresas se mantenían en una actitud de “wait and see” (esperar y ver) a la espera de las legislativas y que si bien “hay gran parte del recorrido hecho”, lo cierto es que la “batalla no está ganada” y “todavía falta mucho por hacer“.
AmCham bajó la expectativas por el triunfo: “todavía falta”, aseguró.
Desde la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham) afirman que al Gobierno de Javier Milei aún le falta mucho por hacer…
En ese sentido habló de la necesidad de una reforma tributaria y laboral: “son indispensables”, dijo para que la Argentina “pueda terminar de despegar”.
Subrayó que falta “generar consensos” y “volver a construir el diálogo dentro del Congreso” para que se puedan aprobar estas leyes para “simplificar el sistema laboral” y “simplificar el sistema tributario”, que actualmente presenta una alta complejidad. Y puso como ejemplo a Paraguay, que “dejó muy pocos impuestos“, lo que, según dijo, fomenta la actividad comercial.Un “gravísimo problema”
Henrichsen destacó las “grandes oportunidades” en sectores clave como el energético, el minero y la agroindustria, con Vaca Muerta y el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), que “es un buen marco regulatorio que da previsibilidad a las empresas para que inviertan”, pero lanzó otra advertencia:
“Tenemos un grave, gravísimo problema de infraestructura, que es lo que no permite tampoco que las industrias puedan terminar de desarrollarse”, afirmó, refiriéndose a las dificultades para transportar materias primas a los puertos
Finalmente, se refirió al vínculo bilateral con Estados Unidos y sostuvo que en el actual contexto, Argentina “se posiciona como un actor clave y estratégico” y “el aliado de Estados Unidos” en Sudamérica.
El presidente de AmCham y titular de JP Morgan Argentina advirtió que la estabilidad macroeconómica no es suficiente y reclamó reformas tributarias, laborales y mejoras en infraestructura e institucionalidad.
En la apertura del AmCham Summit 2025, Facundo Gómez Minujín, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), trazó un diagnóstico claro: la Argentina necesita ir más allá de la estabilización macroeconómica y avanzar en reformas estructurales para potenciar su competitividad y atraer inversiones.
“El desafío es consolidar señales en un rumbo claro y sostenido. Desde AmCham Argentina creemos que llegó el momento de transformar el potencial en realidad”, afirmó ante un auditorio colmado de empresarios, diplomáticos y funcionarios.
Gómez Minujín valoró los logros recientes en términos de déficit fiscal, mercado cambiario y lucha contra la inflación, pero alertó que estos avances son apenas el primer paso. “No alcanza con estabilizar: necesitamos un marco que permita planificar, invertir y crecer”, sostuvo, haciendo hincapié en la necesidad de previsibilidad para fomentar decisiones productivas de largo plazo.
El titular de AmCham destacó que Argentina cuenta con activos estratégicos —como recursos naturales, talento humano y una comunidad empresarial con vocación inversora— pero enfrenta “barreras estructurales que frenan su desarrollo”.
“Construir una Argentina competitiva no es tarea de uno solo. Es tarea de todos. Requiere visión. Requiere consensos. Requiere coraje”, sostuvo, llamando a una articulación eficaz entre el sector público y privado.
Reforma tributaria: menos presión, más eficiencia
Uno de los ejes centrales del discurso fue el reclamo de una reforma tributaria “profunda e inteligente”. Gómez Minujín describió al sistema impositivo como “asfixiante, superpuesto e incierto”, y remarcó que desalienta tanto la inversión como la formalidad.
“No se trata solo de bajar impuestos. Hay que ampliar la base, reducir la evasión y formalizar la economía”, afirmó.
Reforma laboral: mayor flexibilidad para generar empleo formal
En línea con el eje de competitividad, también planteó la necesidad de una reforma laboral integral. Según Gómez Minujín, el empleo formal en Argentina tiene un costo “entre 1,8 y 2 veces mayor que en Brasil o Chile” por la “rigidez normativa y alta litigiosidad”, lo cual contribuye al avance de la informalidad.
“La legislación laboral debe ser más moderna, flexible e inclusiva”, enfatizó.
Infraestructura y logística: clave para exportar más y mejor
Otro punto destacado fue la necesidad de mejorar la infraestructura logística. “El 94% de las cargas en Argentina se transportan en camión. Los costos logísticos representan el 30% del valor exportado, el doble que en países como Chile”, advirtió.
Reclamó inversión en rutas, trenes, puertos, energía y conectividad para reducir costos y ampliar la competitividad regional.
El presidente de AmCham también remarcó la importancia de instituciones sólidas y transparencia. “No hay inversión sin seguridad jurídica. No hay innovación sin reglas claras. No hay desarrollo con inestabilidad regulatoria ni burocracia excesiva”, declaró, al tiempo que lamentó la falta de avances en iniciativas como la Ley de Ficha Limpia.
Gómez Minujín concluyó recordando que la competitividad no puede desvincularse del desarrollo humano: “No puede haber competitividad en un país con casi el 40% de pobreza. El crecimiento tiene que ser inclusivo”, sentenció.
Cambio en la presidencia de AmCham
Finalmente, anunció que Mariana Schoua, CEO de Aconcagua Energía Generación, asumirá la presidencia de AmCham a partir de junio, siendo la primera mujer en ocupar ese cargo en más de 100 años de historia de la institución.