La yerba, un símbolo que une a la Argentina con Annobón, un sufrido pueblo de África
En Sudamérica, la yerba mate no es solo una infusión: es un ritual compartido, una contraseña cultural, un símbolo que atraviesa generaciones y fronteras. Hoy, ese símbolo adquiere un sentido inesperado y profundo: por primera vez, une a Argentina con la isla africana de Annobón, en Guinea Ecuatorial, en un gesto de reconocimiento histórico y justicia cultural largamente postergado. Yerba Mate Annobón nace como puente, como reparación y como declaración: ningún pueblo merece ser condenado al olvido.
La presentación oficial del producto -realizada el 30 de noviembre, Día Nacional del Mate- marcó un hito sin antecedentes. Una comitiva encabezada por el Primer Ministro de la República de Annobón, Orlando Cartagena Lagar, inició una gira diplomática en Paraguay, donde se presentó públicamente esta yerba creada en homenaje directo al genocidio y la persecución sistemática que sufre el pueblo Ambô bajo el régimen de Guinea Ecuatorial. Por primera vez, Annobón y Argentina sellan un hermanamiento real y concreto a través del mate, la infusión que resume como ninguna otra la identidad sudamericana.
La iniciativa es impulsada por Molinos Unidos Argentina S.A., una joven empresa familiar del norte argentino, muy cerca de la frontera con Paraguay, que viene ganando reconocimiento por sus proyectos culturales de alcance internacional dentro del sector yerbatero. Su director, Alejandro Trapine, explicó el espíritu del proyecto con una claridad desarmante:
“Después de estudiar profundamente el caso de Annobón, entendimos que podíamos aportar visibilidad desde lo que mejor sabemos hacer: el mate. Es un puente natural entre pueblos, unificador y universal”.
Ese puente nace de una herida compartida. La historia conecta de manera silenciosa -y dolorosa- al antiguo Virreinato del Río de la Plata con Annobón: desde esa pequeña isla partieron miles de personas esclavizadas hacia Buenos Aires y Montevideo. Es un capítulo apenas nombrado en los manuales, pero decisivo para comprender la profundidad del vínculo que hoy resurge. Sudamérica tiene una deuda histórica con Annobón, y esta yerba pretende, al menos en parte, iluminarla.
Una tragedia que el mundo empieza a mirar
El lanzamiento de Yerba Mate Annobón ocurre en un contexto de extrema gravedad para la isla. La Organización de las Naciones Unidas ha documentado segregación étnica, torturas, aislamiento forzado y persecución sistemática contra los annoboneses. El pueblo Ambô vive hoy una situación límite: sin comunicaciones, bajo presión militar y con un régimen que intenta borrar su identidad.
En ese marco, esta yerba no es un simple producto: es un acto de resistencia cultural. Un recordatorio, desde Sudamérica, de que Annobón no está sola.
La construcción de un hermanamiento histórico
Yerba Mate Annobón es una marca registrada en Argentina y su identidad visual incorpora símbolos culturales, históricos y estéticos del pueblo Ambô. El objetivo, explican desde la empresa, es “reconocer a una nación negada y resistida por el régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, el dictador más longevo del mundo”.
Alejandro Trapine ya había impulsado otras acciones de diplomacia cultural, como la histórica hermandad entre Lungro (Italia) y Colonia Italiana (Córdoba). Esta vez, el puente se extiende hasta África: un gesto inédito desde el sector privado argentino que abre una nueva forma de vinculación internacional basada en símbolos, memoria y respeto.
Muy pronto, la Yerba Mate Annobón llegará a comercios de todo el país, consolidando este cruce cultural sin precedentes.
Cuando un paquete de yerba cuenta una historia
Por primera vez, Annobón encuentra un espacio en el imaginario sudamericano desde un lugar positivo, digno y reparador. El mate -esa ceremonia cotidiana que acompaña sobremesas, rutas y fogones- se convierte en vehículo para contar la verdad sobre la persecución que vive el pueblo Ambô, para sostener su identidad y para recordar la raíz africana que atraviesa, de manera profunda pero frecuentemente silenciada, la historia rioplatense.
