Aranguren

Problemas de corazón

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Pretendían atacar el corazón del programa económico nacional”.  Con ese argumento salió a justificarse el diputado nacional de Cambiemos, Luis Pastori, el único misionero que votó en contra de la posibilidad de que la Provincia tenga un impuesto cero a la transferencia de los combustibles, como arma para combatir las asimetrías con Paraguay y Brasil.
La iniciativa formó parte de una batería de proyectos impulsados por la oposición para ponerle freno a los tarifazos en la energía.
La dramática defensa de Pastori deja al desnudo que no hay plan B al ajuste de tarifas sobre el consumidor para parchar un déficit fiscal que sigue creciendo en paralelo a la inflación y al endeudamiento.
Si ese es el corazón, se entienden los problemas cardíacos. Pastori acusó a la oposición de pretender mellar la salud del Gobierno frenando sus políticas con “proyectos improvisados”, similar argumento al que utilizó cuando rechazó la declaración de la emergencia yerbatera, a la que calificó de “una mentira”. La avanzada desreguladora del Presidente y la amenaza de un nuevo tractorazo, demuestran, un año después, que la crisis estaba latente.
No hacía falta tanta obediencia, entienden incluso en el radicalismo. Con una abstención o incluso, votando a favor, no cambiaba el resultado final de la votación en el Congreso, pero simbólicamente no se ponía (ni a la UCR) a favor de los tarifazos y en contra de los misioneros.
El apuro no parece ser el problema real, sino la voluntad política de encontrar soluciones. A fin de cuentas, la ley Pymes, de la que él fue promotor con la esperanzadora inclusión del artículo 10 con herramientas específicas para combatir las asimetrías, pasó por todas las formalidades y todavía sigue sin reglamentarse en su totalidad.
“No solo apuntábamos a la nafta, sino a la reactivación de la economía, a que haya un mayor movimiento y una mayor fuente de ingresos por recaudación. Eso es lo que perdió Misiones en este ida y vuelta de caprichos. Nos perjudican los caprichos cuando no hay racionalidad. Las veces que tuvimos que acompañar cosas que creímos que hacían bien al país, lo hicimos”, señaló el diputado Ricardo Wellbach como síntesis de una sesión en la que el oficialismo bloqueó todas las iniciativas de la oposición al requerir los dos tercios de los votos.
La Nación nunca atendió ni entendió las problemáticas fronterizas. Las asimetrías ahora pasaron a ser “exageradas”, pero las colas para ir a Paraguay siguen siendo eternas y el combustible está mucho más barato, nueve pesos menos que en Posadas. Ya hay una consecuencia directa. La venta de combustibles cayó entre 12 y 15 por ciento desde la eliminación del ITC diferenciado. Pero discutir algún remedio es “apurado”.
Hasta ahora el único ajuste real vino por el lado de las tarifas y la eliminación de subsidios que recae sobre el usuario de a pie. En los últimos dos años, la tarifa eléctrica aumentó 2.500 por ciento y la única aspirina es un pago en cuotas de una parte de la factura. Es un costo político que recae sobre la Nación y que se acrecienta ante cada suba. El bolsillo es mucho más transparente que las preferencias políticas. No miente. Y eso hace al descontento, indisimulable.
El Presidente advirtió el malhumor creciente. Y para evitarse un mal mayor, pretendió trasladar ese costo a los gobernadores, a través de un pedido de bajar impuestos en las tarifas. Si la responsabilidad es de todos, no es de ninguno en especial.
Pero la realidad marca que el escenario es dispar. Hay provincias como Buenos Aires, con una carga impositiva que supera el 15 por ciento. Otras están por la mitad y Misiones, en el promedio de cinco por ciento de Ingresos Brutos a la distribución de energía. Ante un aumento del 2500 por ciento, la quita de un impuesto que significa el 5 por ciento, no modifica sustancialmente la ecuación final.
El pedido presidencial de un “costo compartido” por los gobernadores, responde al malhumor social por las tarifas, que no estaba en los planes.
Hace apenas unos meses se firmó el Pacto Fiscal en el que se acordó la reducción gradual de Ingresos Brutos a los servicios de electricidad gas y agua del 5 por ciento a cero en 2022. Pretender cambiar las reglas de juego apenas unos meses después no es la mejor muestra de solidez ni previsibilidad.
Incluso se barajó en un momento un proyecto de ley del propio Gobierno para bajar todos los impuestos, incluido el IVA –que alcanza al 27 por ciento en el sector comercial-. Eso significaría perder recaudación en un impuesto que además se coparticipa. Nunca hubo un mínimo replanteo que apunte a la ganancia empresaria.
De todos modos, la primera en salir a cumplir los deseos de Macri, fue María Eugenia Vidal, quien ordenó una rebaja de impuestos que ella misma había restablecido este año. No se pagaban desde 2016, pero la favorita presidencial apeló a la Justicia para volver a cobrarlos. Ahora, convenientemente, anunció una rebaja del 15 por ciento, lo mismo que representaban el Fondo Especial de Desarrollo Eléctrico y el Fondo Especial para Grandes Obras que ella reinstauró.
Por supuesto, en Cambiemos y los medios se elogió el “gesto” desprendido. Pero ese gesto va de la mano de una enorme caja extra que recibió Vidal gracias al desprendimiento –forzoso– del resto de las provincias. Cuarenta mil millones adicionales de coparticipación que antes se repartían en porciones a cada Estado. Semejante incentivo, lo menos que puede despertar es la generosidad.
En Misiones, pese a los recursos cedidos, el Gobierno hizo un enorme esfuerzo para que la tarifa no suba en la misma proporción que los aumentos que llegaban. Absorbió parte de los mayores costos de la energía que se compra al sistema federal y ahora subsidió la tarifa final para el usuario. Antes, por decisión del gobernador Hugo Passalacqua, se había congelado el Valor Agregado de Distribución. Ese esfuerzo se tradujo en una transformación sorprendente, que pone en cuestionamiento el mito de que en Misiones se paga la energía más cara del país. Según datos de la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina, a marzo, Emsa estaba entre la cuarta y la segunda distribuidora con tarifas más bajas del país y al mismo tiempo, entre las de menor carga impositiva.
Pese al permanente latiguillo opositor, Emsa es hoy una empresa que está muy cerca de alcanzar el equilibrio financiero, se enorgullecen en el Gobierno. Ven como un acierto la elección de Passalacqua al poner al frente a Guillermo Aicheler, un outsider que vino con mano de hierro a sanear la empresa. También destacan la decisión del Gobernador de congelar el VAD  para que el bolsillo sienta menos.
Seguramente será uno de los temas a analizar por el Gobernador en su discurso del 1 de Mayo en la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial. Hay mucha expectativa por el texto del discurso, que se mantuvo encerrado bajo siete llaves. Cada palabra será estudiada con lupa para encontrar alguna señal sobre el año político que se avecina.
Los primeros escarceos muestran a una Renovación unida y a una oposición que se esfuerza por mostrar despliegue con suerte dispar. Los socios radicales de Cambiemos no pudieron nominar a candidatos para disputar espacios en el Instituto de Previsión Social. El mismo problema tienen a la hora de desembarcar en los barrios. Una cosa es el dirigente que necesita mostrarse y ser parte. Otra cosa el militante, que debe explicar que el cambio que hoy se siente en el bolsillo, es a la larga lo más conveniente.
Del otro lado, como depredadores cuando huelen sangre, los opositores que hasta ahora se habían lamido las heridas de las derrotas electorales, descubrieron que juntos, pueden poner en apuros al Gobierno. El peronismo “federal”, el más kirchnerista y otras corrientes, se encontraron de pronto, juntos en posiciones similares en contra del aumento de las tarifas. Pero hasta el radicalismo y la siempre dispuesta Lilita Carrió descubrieron la debilidad del Gobierno que se desgasta al defender el ajuste como respuesta a todo. Dispararon fuego amigo, buscando salir lo menos dañados del mal momento de los socios.
Ese es el verdadero costo político, incluso mayor que el descontento social, que deberá pagar el Gobierno nacional por su política de ajustes. La oposición encontró puntos en común para construir desde la diversidad. Esa cercanía no existía hasta el tarifazo. La foto en Córdoba, con Juan Schiaretti como anfitrión de un variopinto escenario político, todavía sin liderazgos claros, revela que al oficialismo le ha nacido un potencial rival.
Y mientras atiende el frente político, el Gobierno debió lidiar con el económico, el que hasta ahora menos dolores de cabeza le había dado. Pero un día todo junto pareció flaquear. El dólar se disparó en una preocupante corrida y obligó al Banco Central a una fuerte intervención para frenar la sangría. En una semana se usó todo un arsenal: suba de tasas y ventas por 4343 millones de dólares. Pero el dólar cerró por encima de los 21 pesos. Cinco pesos por encima del pronóstico de Alfonso Prat Gay, cuando advertía que un dólar a 16 pesos sería un fracaso del Gobierno.
El presidente del Banco Central, Federico Struzenegger es, pese a todo, el menos cuestionado en medio de la tormenta. Las peores críticas se las llevan el jefe de Gabinete, Marcos Peña y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
El enojo empresarial está en alza. Sienten que las tasas altas terminan influyendo en la inflación y conspiran contra la posibilidad de crecimiento. Tampoco comparten la política para contener al dólar. Y algunos voceros lo hacen público: “No apostamos al cambio para esto”. En definitiva, viven de las ventas y el mercado interno no repunta salvo en sectores puntuales.
Ahora, una de las entidades empresarias de mayor peso en la Argentina, será comandada por un misionero: Gerardo Díaz Beltrán fue electo presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y quiere aportarle una mirada federal a la entidad. “Estamos en un país que tiene un discurso permanentemente federalista, pero que no se da en la práctica.  Por qué, no empezar por casa e iniciar  ese federalismo, por CAME era el momento de hacerlo”.

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Nueve de cada 10 pymes considera abusivas o desproporcionadas las tarifas de los servicios regulados

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El rechazo generalizado al nivel de las tarifas de los servicios regulados surge de la encuesta a más de 275 empresas nacionales pymes de 22 provincias que realiza la Asociación de Empresarios Nacionale – ENAC – periódicamente.
La Encuesta de Expectativas Económicas tiene como objetivo determinar variables cualitativas y cuantitativas de las unidades productivas que dependen fundamentalmente del mercado interno (profesionales, cooperativas, empresas recuperadas, pequeñas, medianas y grandes empresas) además de conocer la expectativas de los empresarios nacionales al respecto de la marcha de la economía real de la Argentina.
Durante el primer trimestre del 2018 las empresas comenzaron a recibir el aumento tarifario regulado por el Ministerio de Energía tanto de los servicios de gas, luz y electricidad como el de combustible.

Consultados sobre la capacidad de pago de las tarifas un 52% de las empresas afirma que aún puede afrontar las mismas mientras que un 48% indica distintos niveles de dificultad al respecto.
En cuanto al nivel vigente tarifario, indistintamente si tienen o no capacidad de afrontar las facturas, un 96% considera que las mismas son abusivas o desproporcionadas.
Durante el primer trimestre del 2018 las empresas comenzaron a recibir el aumento tarifario regulado por el Ministerio de Energía tanto de los servicios de gas, luz y electricidad como el de combustible.
Consultados sobre la capacidad de pago de las tarifas un 52% de las empresas afirma que aún puede afrontar las mismas mientras que un 48% indica distintos niveles de dificultad al respecto.
En cuanto al nivel vigente tarifario, indistintamente si tienen o no capacidad de afrontar las facturas, un 96% considera que las mismas son abusivas o desproporcionadas.
La política tarifaria del Ministerio de Energía claramente atenta deliberadamente contra la competitividad en particular, pero no exclusivamente, del sector industrial pyme.
Si a esto sumamos la política de apertura indiscriminada de las importaciones estamos frente a una presión hacia el sector empresarial para aumentar los precios de los bienes y servicios ó para reducir las nóminas de trabajadores.
En este sentido la Asociación de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino – ENAC – solicitó al Congreso de la Nación que declare la “Emergencia Tarifaria” a fin de retrotraer las tarifas a valores del 2017.
“No consideramos que desfinanciar a los distintos niveles de gobierno, nacional, provincial o municipal, quitando el IVA solucione la cuestión de fondo que es la fijación discrecional de la política tarifaria por parte del “ex” Ceo de Shell Juan José Aranguren”, señaló la entidad empresaria.

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Misiones se hace cargo de buena parte de los aumentos tarifarios de Nación

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El diputado nacional, Luis Pastori hizo responsable a la empresa misionera EMSA de los aumentos siderales en las boletas, pero el secretario de Energía, Sergio Lanziani, salió al cruce y pidió que los dirigentes de Cambiemos “se hagan cargo” de los aumentos, ya que en el caso de Misiones, es más lo que absorbió la Provincia que lo que llega a los usuarios.

“Siempre opinan sobre cuestiones energéticas personas que no tienen el suficiente conocimiento como para hablar, y sólo lo hacen en términos políticos”,cruzó Sergio Lanziani tras escuchar las declaraciones del congresista radical. En tanto, sugirió que se lean los informes que publica el mismo Ministerio de Energía de la Nación en la que sostiene que sólo hay 10 distribuidoras en el ranking nacional que le entrega el MWh más baratos que EMSA.
En ese marco, detalló que tuvo un encuentro con Mauricio Macri y Juan José Aranguren, y les expresó que la provincia de Misiones ha realizado un esfuerzo para afrontar los costos de la energía determinados por Nación. Además, Lanziani recalcó que desde que asumió la nueva gestión se ha tomado la decisión de eliminar los subsidios que en el 2015 había llegado a unos 9 mil millones de dólares por el costo del megavatio hora (MWh).
“Hay que hacerse cargo. Esta es una decisión política que ha llegado el gobierno nacional de llevar los costos mayoristas de las tarifas a dólares, al costo pleno”, deslizó a fin de contrarrestar las expresiones de los dirigentes afines a Cambiemos.
El ministro de Energía misionero considera que para el 2019 no existirán más subsidios y el consumidor deberá pagar el costo total del MWh estimado en 75 dólares, cuando hoy todas las provincias pagan 50 dólares. “Todavía falta aumentar un 50% de la tarifa en dólares”, estimó el ingeniero nuclear, y señaló que aumentos tarifarios están atados al precio de la moneda extranjera.
También aseguró que con los aumentos del gas impactarán “sin lugar a dudas” en el costo energético, ya que el 65% que se consume en el país se produce quemando gas.
Por otro lado, Lanziani replicó las declaraciones del Presidente Mauricio Macri, quien había cuestionado los costos operativos de EMSA, y comentó el planteo personal que le hizo al mandatario argentino: “Si usted agarra el balance de la empresa desde el 2015, de cada 10 pesos que se gastaban por el servicio eléctrico 9 pesos se gastaban adentro de la provincia, es decir que eran costos nuestros y sólo un peso iba para pagar el precio del mayorista. Hoy esa ecuación se ha invertido totalmente”, aseguró el jefe de la cartera energética de la provincia.
En esa línea agregó el Ingeniero que cada peso que se le transfiere a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) por el costo interno tiene que pagar 0,80 pesos, es decir que los misioneros están transfiriendo más dinero a la Nación que gastada por los costos internos.
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Precios libres: en Misiones fue donde más aumentó la nafta súper en el último año

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En los últimos doce meses, el precio de los combustibles sube por encima de la inflación. En promedio, la nafta súper aumentó 33,1% interanual, y la Premium lo hizo un 36,1%. En valores absolutos, en la Patagonia los precios de estos combustibles mantienen una quita de 20%, aproximadamente. En cambio, Misiones es la más castigada por la liberación de los precios que impuso el ministro de Energía, Juan José Aranguren: la nafta súper aumentó 50,5 por ciento interanual, acentuando las asimetrías con Encarnación, donde el mismo combustible se consigue hoy por ocho pesos menos el litro.
En el caso de la nafta Premium, las mayores subas se observaron en Buenos Aires (45,2% interanual), Chubut (41,3%), Tierra del Fuego (41,2%) y Santa Cruz (40,6 %).
Respecto de la nafta súper, el incremento más significativo se observó en Misiones (50,5% interanual), seguida por Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, en dónde el aumento fue de 38,2%.
Un estudio de la fundación Mediterránea, a partir de datos provistos por el Ministerio de Energía y Minería de la Presidencia de la Nación, muestra la evolución de los precios de los combustibles (cobrados al público) de manera mensual para cada una de las provincias del país. Para realizar una comparación admisible, se considera en todos los casos una misma bandera: YPF – Yacimientos Petrolíferos Fiscales, tomando como referencia la capital de cada provincia analizada. Entre los combustibles considerados se encuentran la Nafta Súper (entre 92 y 95 Ron) y la Nafta (Premium) de más de 95 Ron.
Mientras que la Nafta súper aumentó en promedio a nivel nacional el 33,1%, la Nafta Premium lo hizo en un 36,1%. A nivel regional, son las regiones Patagónica y Noreste las que más han crecido en lo que va del año, con subas del 36,9% y del 36,1% respectivamente.

La región Noroeste creció en 31,5% y la región Cuyo lo hizo en un 29,8%. Por otro lado, en la región Pampeana, aumentaron los precios de este tipo de combustible en un 32,1%. Entre las provincias, el precio más alto se registró en Formosa, Chaco y Corrientes (a un valor de $28), mientras que los precios más bajos se observaron en Tierra del Fuego, Neuquén y Río Negro, con un precio de la Nafta de $19,1, $19,4 y $19,8 respectivamente.
En lo que refiere a la Nafta Premium, los precios oscilan entre los 22 y los 31 pesos, con diferencias a favor de la región patagónica (cuyos precios alcanzan en promedio los $23,4). Por encima del promedio nacional, se encuentra la región Noroeste ($30,4) y la región Noreste ($31).

Si bien el precio de los combustibles, depende tanto de la materia prima, como de la carga impositiva que rige en cada ciudad, resulta llamativo que el incremento – de la Nafta súper como de la Nafta Premium- superó ampliamente la inflación observada en el mes de marzo de 2018 (cercana al 25%). Cabe recordar que –en algunos casos – el precio del combustible es utilizado como variable de referencia para la determinación de otros precios de la economía, por lo cual su seguimiento resulta de interés.

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¿Vuelven a aumentar los combustibles?

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Desde el 1º de enero el Gobierno dejó de intervenir oficialmente en la conformación de los precios de los combustibles los cuales a partir de esa fecha, son determinados “libremente” por las petroleras en función de dos variables fundamentales: la cotización internacional del petróleo y el valor del dólar.
Por esta causa las nafta y el gasoil aumentaron alrededor del 13 por ciento este año, casi el mismo porcentaje de inflación estimado para todo 2018. Qué sucederá en los próximos meses es una incógnita, sin embargo dos especialistas de reconocida trayectoria analizaron para Surtidores las perspectivas del mercado en un contexto de marcada incertidumbre.
Cristian Folgar, ex Subsecretario de Combustibles de la Nación en dos oportunidades, opina que el conflicto bélico que involucra a países árabes influirá para agregar incertidumbre en la oferta de crudo.
El mundo en general está creciendo, con lo cual la demanda estará firme y acompañando el crecimiento. Si hay dudas sobre la oferta, eso presionará los precios del crudo al alza. ¿Cómo seguirá el conflicto en Siria? Pocos lo saben. ¿Cuál será el impacto en los precios? Tampoco lo podemos medir hoy. Si podemos decir que el contexto actual sostiene o empuja precios para arriba”, pronostica.
A su turno, Daniel Gerold, Director de G&G Energy Consultants, puso en duda una nueva suba por el momento, especialmente por la intervención oficiosa del Gobierno a pesar de la desregulación.
No obstante, admite que en nuestro país los valores de las naftas están retrasados. Folgar en tanto puntualiza que todavía tendrían margen “aritmético” para subir si se tienen en cuenta la evolución del crudo en los últimos meses, el tipo de cambio y la inflación local.
“Más allá de cualquier frío cálculo matemático hay un mercado que no parece poder absorber un incremento posible de los combustibles en el poste. Ahí, las políticas comerciales de las refinerías serán importantes, fundamentalmente las de YPF”, considera Folgar.
En este orden  reconoce que la actividad de refinación está operando con buenos márgenes, y no hay perspectivas que estos se reduzcan a corto plazo. Gerold, sin embargo, juzga que no le resulta un retorno atractivo. “Es inferior al rendimiento de un bono del Estado”, concluyó.
 
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