Argentina finanzas

El riesgo país se ubica en 412 puntos básicos

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En el comienzo de una nueva semana financiera en la Argentina, el riesgo país bajó y las acciones subieron. Todo se dio en el marco de la presentación del programa financiero del gobierno de Javier Milei hasta el año 2027. 

Fue el propio ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien lo dio a conocer y sostuvo, previendo un segundo mandato de Milei, que el objetivo para “el fin del segundo mandato de Javier Milei es que Argentina sea investment grade”. En este sentido, aseguró que el regreso del país a los mercados internacionales no es un objetivo, sino “una opción” gubernamental.

En este contexto, este lunes el riesgo país cayó a los 412 puntos básicos, marcando el piso más bajo en la era Milei. Antes, había llegado a los 403 el 24 de abril de 2018. 

Además, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de la Ciudad de Buenos Aires subió 1,6%, ubicándose en los 3.240.000 puntos. 

También fue una jornada positiva para los ADR y las acciones de las compañías argentinas que se negocian con dólares en Wall Street, y se extendieron las ganancias. Éstas fueron lideradas por los títulos bancarios, con BBVA (+7,5%) y Banco Supervielle (+6,9%) entre los primeros lugares.

¿Cómo fue la jornada para los bonos?

En promedio, los bonos soberanos en dólares, como los Globales y los Bonares, aumentaron 0,2%.

¿Qué dijo el ministro Caputo?

El ministro Luis Caputo señaló: “Hay que entender que desde el día uno este es un Gobierno que optó por cumplir con todas las obligaciones”. Asimismo, marcó que “la nueva deuda se emite exclusivamente para refinanciar el capital de la deuda heredada”.

En relación a esto, resaltó que “los intereses se pagan con superávit fiscal” y contó que “la mayoría refinancia capital e intereses, nosotros solo refinanciamos el capital. Esto es importante porque la deuda se mide entre cantidad de deuda y PBI. Si la deuda es creciente esa ratio aumenta y te vuelve intertemporalmente insolvente. En el caso nuestro no hay opción y lo que siempre se ha decidido es que el ratio deuda-PBI sea cada vez más bajo para ser intertemporalmente solvente. Manteniendo deuda y cancelando, ese ratio se hace menor y el peso de la deuda respecto de la economía es cada vez más bajo”.

Argentina y los mercados internacionales

Por otro lado, Caputo indicó: “el programa tiene opcionalidad. Es un programa conservador. Hay muchas cosas que estamos trabajando desde hace mucho tiempo y hay otra que es salir a los mercados este año y el año que viene. Pero puede ser una opción. Para nosotros es una opción más, no un objetivo”, en relación a la posibilidad de la colocación de nuevos bonos en el exterior.

A su vez, sumó que “refinanciar a una tasa cada vez más baja es muy importante. Nos estamos financiando al 6% a 10 años. La menor tasa significa tener un menor esfuerzo fiscal. O tener mayor superávit para seguir bajando impuestos. Es positivo para ir reduciendo la dependencia que Argentina tuvo de Wall Street”. Y sostuvo que “el orden macroeconómico blinda al país de shocks externos o internos”.

¿Cómo les fue a los activos argentinos este lunes 6 de julio?

La semana comenzó de manera positiva. Los activos argentinos marcaron un alza contenida por el moderado avance de las acciones de los Estados Unidos, ya que, en la medida que disminuía la presión en el sector tecnológico, los precios del petróleo fueron estabilizándose. De esta forma, los inversores evaluaron la posibilidad de la publicación de los datos económicos en Estados Unidos con el fin de obtener información en relación con la economía, así como la posible suba de tasas de interés.

El Nasdaq Composite subió 0,8%, el S&P 500 0,5% y el Dow Jones Industrial Average 0,2%. Además, en cuanto a las acciones tecnológicas, éstas impulsan las ganancias mostrando confianza dentro del sector de la inteligencia artificial, luego de la baja de las acciones de semiconductores en la última parte del mes de junio.

En este sentido, Hon Hai, quien le provee a Nvidia (+0,9%), pero también es conocido como Foxconn (+5%), dio a conocer en el cierre del fin de semana que hubo un incremento de las ventas el último trimestre por encima de lo esperado. Al respecto se sabe que esto enfocó la atención en los resultados del trimestre de la empresa Samsung Electronics, con el 2,8% positivo, que se dará a conocer mañana, para lo cual se aguarda un aumento de 18 veces en sus ganancias de manera interanual para el mayor fabricante a nivel planeta de chips de memoria, imponiéndose a las ventas del pasado año 2025.

¿Qué sucedió con el precio del petróleo?

Por su lado, los precios del petróleo mostraron una caída del 0,2%. El barril de Brent llegó a los 72 dólares para el mes de septiembre, luego de que el grupo OPEP+ decidiera incrementar su producción, al tiempo que los flujos se volvieran a activar mediante el Estrecho de Ormuz, tras su reapertura, mostrando alivio respecto de la preocupación en relación con las posibles presiones inflacionarias.

Por último, en el área macroeconómica, la atención estuvo puesta en los datos del sector de servicios de Estados Unidos, con el fin de obtener información sobre el ámbito económico. Todo, luego de que el informe de empleo de junio modificara las expectativas en relación con los tipos de interés, lo cual prepara el espacio destinado a la publicación de las actas de la primera reunión de la Reserva Federal del miércoles de Kevin Warsh.

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El Gobierno busca USD 250 millones más con el Bonar 2027 para enfrentar vencimientos clave

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El Ministerio de Economía intenta consolidar financiamiento en dólares mientras se acerca un pago de deuda por USD 4.200 millones

El equipo económico que conduce Luis Caputo volverá esta semana al mercado financiero con un objetivo concreto: captar otros USD 250 millones mediante el Bonar 2027 (AO27) para reforzar la caja del Tesoro de cara al vencimiento de deuda de USD 4.200 millones previsto para julio. La operación, que forma parte de una estrategia de colocaciones quincenales, no es sólo un movimiento técnico de financiamiento: funciona como un test político y financiero para el modelo que el Gobierno intenta consolidar tras meses de restricciones de crédito externo.

El antecedente inmediato alimenta el optimismo oficial. En la primera licitación del instrumento, la Secretaría de Finanzas logró captar USD 250 millones con una tasa menor a la esperada, en un contexto de fuerte demanda. El resultado dejó una señal que el Ministerio de Economía busca capitalizar: existe liquidez en dólares dentro del sistema financiero local y el Gobierno pretende canalizarla hacia deuda pública. La pregunta ahora es si ese interés se sostendrá o si el mercado exigirá rendimientos más altos a medida que avance el programa de emisiones.

Un test para el esquema de financiamiento del Gobierno

La estrategia oficial gira alrededor de una hipótesis central: existe un volumen elevado de dólares ociosos en el sistema financiero local, concentrado en depósitos privados en dólares, fondos comunes de inversión y cuentas de inversores minoristas.

Con ese diagnóstico, el Ministerio de Economía diseñó un esquema gradual de emisiones. El plan contempla licitaciones cada 15 días con un límite de USD 250 millones por subasta, hasta alcanzar un tope total de USD 2.000 millones.

El primer paso dejó señales que el Gobierno interpreta como positivas. Según el resultado oficial de la subasta inicial, las ofertas alcanzaron USD 868 millones, es decir 5,79 veces el monto finalmente adjudicado. En términos relativos, la demanda superó en 479% el volumen colocado.

El comportamiento del mercado secundario reforzó esa lectura. El rendimiento del Bonar 2027 descendió al 5,64%, por debajo del 5,89% que marcó la tasa de corte de la licitación, una señal que los analistas interpretan como indicio de demanda sostenida.

Para el Gobierno, ese dato tiene un valor político adicional: confirma —al menos en esta primera etapa— que el mercado local está dispuesto a financiar al Tesoro en dólares, incluso en ausencia de acceso pleno al crédito internacional.

El desafío estructural: cubrir un vencimiento de USD 4.200 millones

La necesidad de financiamiento no es menor. El pago de deuda previsto para julio representa uno de los compromisos más relevantes del calendario financiero del año.

Incluso si el plan oficial alcanzara su máximo potencial —es decir, USD 2.000 millones emitidos mediante el Bonar 2027— el Tesoro todavía debería cubrir al menos USD 1.800 millones adicionales, considerando el nivel actual de los depósitos en dólares.

En ese marco, cada licitación se convierte en una pieza dentro de un rompecabezas más amplio: garantizar liquidez sin alterar el equilibrio financiero ni presionar el mercado cambiario.

La arquitectura del nuevo bono busca justamente responder a esa lógica. El Bonar 2027 ofrece cupones mensuales, una amortización bullet —que concentra el pago al vencimiento— y una duration acotada de 1,57, características que apuntan a atraer inversores interesados en flujos de corto plazo y riesgo moderado.

Liquidez financiera y correlación de incentivos

El contexto actual del sistema financiero explica parte del interés por estos instrumentos. Los depósitos privados en dólares se mantienen en niveles récord, mientras que los fondos comunes de inversión en moneda extranjera manejan un volumen considerable de liquidez.

Ese escenario le da margen al Gobierno para sostener su estrategia de financiamiento local. En términos políticos, también le permite evitar —al menos por ahora— dos escenarios más complejos: recurrir a financiamiento extraordinario o generar presión sobre el mercado cambiario.

Sin embargo, el equilibrio es delicado. Analistas advierten que si la demanda comenzara a agotarse, las próximas licitaciones podrían requerir tasas de corte más altas para completar el cupo de emisión.

Ahí aparece el rasgo central del diseño oficial: la gradualidad. El Ministerio de Economía busca que el ritmo de emisiones permita que los nuevos ahorros en dólares del sistema financiero se vayan canalizando hacia el bono, evitando saltos abruptos en tasas o precios.

Lo que se juega en las próximas licitaciones

La próxima subasta del Bonar 2027 funcionará como un nuevo termómetro del vínculo entre el Gobierno y el mercado financiero local.

Si la demanda se mantiene sólida, el equipo económico podría consolidar una herramienta clave para financiar los vencimientos de deuda sin depender exclusivamente de organismos internacionales o crédito externo. En cambio, si el interés se diluye, el esquema gradual podría enfrentar sus primeros límites.

Más allá de la cifra puntual —otros USD 250 millones en esta licitación— lo que está en juego es la credibilidad del mecanismo que el Ministerio de Economía diseñó para administrar el calendario de pagos en dólares.

El mercado, por ahora, mostró disposición a participar. La incógnita es cuánto durará ese margen.

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