Argentina se enfrenta a Inglaterra con un doble desafío: romper una racha de 36 años y reavivar un clásico de los Mundiales
La Selección argentina volverá a protagonizar uno de los duelos con mayor carga histórica del fútbol mundial. Este miércoles, el equipo dirigido por Lionel Scaloni enfrentará a Inglaterra por un lugar en la final del Mundial 2026, en un partido que trasciende la instancia deportiva por el peso simbólico de una rivalidad construida durante más de seis décadas y por un dato estadístico que la Albiceleste buscará dejar atrás.
Más allá de la posibilidad de disputar una nueva final del mundo, Argentina intentará romper una racha que se extiende desde Italia 1990: hace 36 años que no derrota, en los 90 minutos o en el tiempo suplementario, a una selección campeona del mundo en una Copa del Mundo. La última victoria de ese tipo fue el 1-0 sobre Brasil en los octavos de final de Italia 1990, con el recordado gol de Claudio Caniggia tras la asistencia de Diego Maradona.
Desde entonces, el seleccionado nacional logró superar a algunos campeones únicamente en definiciones por penales, como ocurrió frente a Italia en las semifinales de Italia 1990, Inglaterra en Francia 1998 y Francia en la final de Qatar 2022, pero no consiguió imponerse dentro del tiempo reglamentario o el alargue. En ese período también sufrió eliminaciones frente a Alemania en tres ediciones consecutivas (2006, 2010 y 2014), cayó ante Inglaterra en la fase de grupos de Corea-Japón 2002 y fue eliminado por Francia en Rusia 2018.
El encuentro de este miércoles adquiere un significado adicional porque reaviva uno de los enfrentamientos más emblemáticos de la historia de los Mundiales. Argentina e Inglaterra disputaron cinco partidos en la Copa del Mundo, una serie atravesada por episodios deportivos inolvidables y por un fuerte componente político e histórico derivado de la Guerra de Malvinas.
La primera vez que ambos seleccionados se enfrentaron fue en Chile 1962, con victoria inglesa por 3-1 en la fase de grupos. Cuatro años después, en el Mundial organizado por Inglaterra, protagonizaron uno de los partidos más polémicos de la historia, marcado por la expulsión del capitán argentino Antonio Rattín y un clima de extrema tensión que alimentó una rivalidad que continúa vigente.
Sin embargo, el punto de inflexión llegó en México 1986. En los cuartos de final, Diego Maradona escribió una de las páginas más memorables del fútbol al marcar primero el controvertido gol conocido como la “Mano de Dios” y luego el considerado por muchos como el mejor gol en la historia de los Mundiales. Aquella victoria por 2-1 quedó grabada como uno de los grandes hitos deportivos argentinos y consolidó definitivamente el carácter simbólico de este enfrentamiento.
Doce años más tarde, en Francia 1998, la rivalidad sumó otro capítulo inolvidable. Tras igualar 2-2, Argentina avanzó por penales luego de la recordada expulsión de David Beckham por una reacción sobre Diego Simeone, una acción que marcó la carrera del mediocampista inglés y alimentó durante años el debate en ambos países.
El último antecedente mundialista corresponde a Corea-Japón 2002, cuando Inglaterra se impuso 1-0 con un penal convertido por Beckham, en un resultado que terminó siendo determinante para la eliminación temprana del conjunto argentino en la fase de grupos.
Aunque el historial mundialista favorece levemente a Inglaterra con dos victorias, Argentina logró imponerse en los cruces de eliminación directa más recordados, especialmente en 1986 y 1998. Esa historia convierte al partido de Atlanta en mucho más que una semifinal.
Con Lionel Messi enfrentando por primera vez a Inglaterra en una Copa del Mundo y con Lionel Scaloni insistiendo en que “es solo un partido de fútbol”, la Selección buscará escribir un nuevo capítulo en una rivalidad que combina historia, tensión, grandes figuras y momentos imborrables. Al mismo tiempo, intentará quebrar una estadística que se mantiene inalterable desde hace más de tres décadas para volver a instalarse en la final del torneo más importante del fútbol.
