Argentina Week Nueva York

Costo marginal

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“El ajuste lo paga la política, jaja”. El posteo en redes sociales de Victoria Villarruel, la titular del Senado, se burla del jefe de Gabinete, Manuel Adorni y el paseo con su esposa en Nueva York en medio de una gira oficial. 

La ironía del comentario no pasó inadvertida: en pocas palabras, la Vicepresidenta condensó una crítica implícita al relato de austeridad del Gobierno y dejó expuestas, una vez más, las fisuras internas que atraviesan al oficialismo mientras se discute hasta dónde llega -y a quién alcanza realmente- el ajuste.

Argentina Week no será recordada por la lluvia de inversiones generada, sino por el affaire Adorni, que fue a “deslomarse” a Nueva York en compañía de su esposa, a quien subió al avión presidencial contradiciendo el decreto que él mismo anunció hace unas pocas semanas, que limitaba el número de funcionarios en los viajes y excluía a familiares y amigos.

El paseo puede costarle caro al jefe de Gabinete y hombre de confianza de Karina y Javier Milei. No por los reproches que los hermanos puedan hacerle -salieron a “bancarlo” en forma instantánea-, sino porque el desliz daña el contrato tácito con la sociedad: los libertarios prometían “ser mejores” y el paseo por la Gran Manzana, pagado “con la del contribuyente” es una réplica del deterioro de la casta a la que se vino a combatir. 

El Presidente ensayó una suerte de defensa de Adorni y su esposa con un argumento economicista que no alcanza a cubrir -ni a entender- la magnitud del problema: “Costo marginal”, dijo Milei y sus acólitos salieron a repetirlo como un mantra. ¿Qué es el costo marginal? Como el avión debía volar a Estados Unidos y sobraba un asiento, la esposa de Adorni no significó un gasto extra. Mismo argumento podrían ahora utilizar kirchneristas residuales y futuros inquilinos de la Casa Rosada. Incluso, si el avión de todos modos iba a ir a Río Gallegos, no había nada de malo en llevar los diarios a Cristina. Era un costo marginal irreprochable según la lógica presidencial. 

Sin embargo, lo está en discusión no es una fórmula matemática, sino la ética de un funcionario que hace lo contrario a lo que pregona desde el atril. La estatura moral se derrumba por eso, no por un puñado de dólares extra. 

La fractura expone a Adorni con gustos que no condicen con su nivel de ingresos. Viajes en avión privado pagados por el Estado, como confesó su amigo a quien visitó en Punta del Este y gastos de tarjeta de crédito que no coinciden con su sueldo. Un repaso de movimientos de consumo de acceso público muestra un dato difícil de pasar por alto: tras la victoria legislativa de fines de octubre de 2025, los gastos con tarjetas atribuidas a Manuel Adorni y a su esposa, Bettina Angeletti, se dispararon.

Solo con una tarjeta del Banco Galicia, Adorni habría registrado consumos cercanos a los 30 millones de pesos frente a ingresos por unos 10,5 millones. En paralelo, la tarjeta a nombre de Angeletti suma gastos por más de 65 millones en los últimos meses, sin ingresos conocidos en ese período. En total, entre ambos plásticos, los consumos entre agosto y enero rondarían los 115 millones de pesos contra ingresos declarados cercanos a los 21 millones. Un contraste que, al menos, merece explicaciones que no sean ecuaciones matemáticas ni evasivas. Fin. 

En definitiva, el affaire Adorni rompe la conexión que le quedaba intacta al Gobierno: la promesa de borrar a la casta del poder. Sin ese acuerdo electoral, la alianza libertaria no tiene muchos más éxitos que mostrar, por más que el relato se esmere en contar éxitos donde no los hay. Incluso, el presidente tiene más problemas para explicar su vínculo con el escándalo $Libra y aparecen contactos fluidos entre él y los promotores, junto a su hermana, quien tiene su propio escándalo con la Andis. Manchas que quitan lo impoluto. 

La inflación lejos está de ser contenida y ya lleva diez meses consecutivos en alza, con un acumulado de 280 por ciento desde que asumió en diciembre de 2023. En febrero marcó 2,9 por ciento, muy lejos de las promesas optimistas de llegar a cero en el segundo semestre. Pese a la nula emisión y el inédito ajuste, el ministro de Economía, Luis Caputo, justificó la ausencia de éxitos en la contención de los precios, en que la economía atraviesa “un proceso de corrección de precios relativos” tras “dos décadas de acumular distorsiones”. Para agosto, septiembre u octubre, insistió, la inflación será cero. 

El impacto de los precios se visualiza en la caída del consumo.En febrero, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las ventas pymes cayeron 5,6% interanual, con un acumulado del 5,2% en lo que va del año.
El informe de la Came es contundente: “El consumo se concentró en bienes de subsistencia y artículos escolares por la reasignación del gasto de los hogares. La demanda operó con selectividad, priorizando ofertas y financiamiento para sostener las operaciones”.

El relato se agranda en la voz del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien rechazó que el modelo destruya empleo y, por el contrario, aseguró que en dos años se crearon 400 mil empleos. Los propios números oficiales lo desmienten, pero para el siempre presente funcionario, el dato no mata relato. Sin embargo, hay 200.941 empleos registrados menos desde que asumió Javier Milei. En paralelo, hay un fuerte incremento de la informalidad y el empleo asalariado representa apenas el 71,9 por ciento de los ocupados totales, cuando hace un año eran de 74,8%. El boom del Delivery o chofer de App. Los únicos sectores que están generando empleo son los vinculados a Vaca Muerta y las finanzas. 

Sturzenegger tiene a la yerba como un fetiche. En Argentina Week aseguró que la eliminación de la autoridad regulatoria del sector y de su capacidad para fijar precios redujo a la mitad el valor del producto para el consumidor -en realidad, aumentó por debajo de la inflación-, al tiempo que impulsó un aumento del 29% en la producción durante 2024 y llevó a casi 58 millones de kilos las exportaciones en 2025, un récord histórico.

En esa mezcolanza, Sturzenegger omite que la producción está hundida en la miseria y que la propia industria atraviesa momentos delicados.

El semáforo de Coninagro revela un mapa muy distinto a lo que exhibe Sturzenegger. Son ocho las economías que están en rojo, dos más que el mes pasado y apenas cuatro en verde y siete en amarillo. La yerba mate está en rojo desde la desregulación del mercado en diciembre de 2023. Se desplomaron los precios de la materia prima y, aunque la industria recuperó presencia en el mercado interno y bate récord de exportaciones, también atraviesa una crisis por encarecimiento de costos operativos, como energía y combustible y una menor rentabilidad. El argumento tiene números concretos: en conjunto, las principales industrias yerbateras deben a los bancos 230 mil millones de pesos, el equivalente al 83 por ciento de la canchada en stock.

Las consecuencias del “éxito” de Sturzenegger se sienten en la provincia. No sólo en la yerba mate, sino en el té y el sector forestal, con caída de exportaciones y rentabilidad por el suelo. La Provincia intenta contener a los distintos sectores con las pocas herramientas que tiene. La yerba es la mayor preocupación por el volumen de productores afectados, aunque son pocas las alternativas para mejorar su situación. El precio de referencia, que sugirió Misiones al Instituto Nacional de la Yerba Mate, tuvo una recepción negativa en la industria. El principal argumento fue que se trata de un mercado privado en el que cada empresa tiene estructuras de costos diferentes, por lo que consideran difícil establecer un valor único.

En la reunión con la industria que se hizo esta semana, el Gobierno insistió en que contar con un valor orientativo podría ayudar a ordenar el mercado y a sostener el sistema productivo frente a las distorsiones actuales.

Además, los funcionarios señalaron que un precio de referencia permitiría mejorar las condiciones de financiamiento del sector, ya que hoy las empresas enfrentan dificultades para obtener crédito mediante warrants debido a la ausencia de valores de mercado claros para la yerba mate.

En ese marco también se mencionó la implementación de herramientas de monitoreo y trazabilidad como el CeTYM, impulsado tras la desregulación del sector, con el objetivo de seguir la evolución de la cadena yerbatera.

La Provincia sabe que las herramientas con las que cuenta son pocas. Pero el gobernador Hugo Passalacqua se muestra decidido a utilizarlas a fondo para sostener el equilibrio interno. Promoción para el turismo en Perú, obras públicas en la medida que se pueda y austeridad al máximo, como la prohibición de compras de nuevos vehículos para el Estado, forman parte de la misma preocupación: sostener el empleo.

La realidad, esa que en Buenos Aires se esmeran en combatir, marca que Misiones registró en diciembre de 2025 unos 98.721 trabajadores en el sector privado formal, con un descenso del 0,4% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de unos 403 empleos.

De este modo, se observa una profundización en el deterioro del mercado de trabajo misionero en este segmento, ya que de los doce meses del año solo creció en tres (enero con +0,2%, abril con +0,5% y mayo con +0,2%), en tanto que cayó en los otros nueve meses, con descensos consecutivos entre junio y  diciembre. El saldo del año en Misiones fue negativo en 4.675 empleos.

Desde que asumió Milei, en tanto, la caída es de 10.152 empleos (-9,3% vs. noviembre de 2023). En este caso, la provincia  presenta la sexta caída más fuerte del país. A la par, otro agravante de suma a la situación: el volumen actual de empleo es el más bajo desde enero de 2021, momento donde el trabajo estaba transitando una recuperación  luego de los impactos de la pandemia. 

Empleo privado registrado en el NEA – Diciembre

Provincia 2024 2025 Variación
Misiones 99,6 95 -4,7%
Corrientes 80,1 78,1 -4,3%
Chaco 73,7 70,5 -4,3%
Formosa 22,5 22,1 -1,8%

Misiones: el empleo privado registrado cerró diciembre con 95 mil puestos, lo que implica una caída de 4,7% interanual. El nivel representa 10.152 empleos menos (-9,3%) respecto de noviembre de 2023.

En el ámbito nacional el empleo privado formal cayó 0,2% mensual  en diciembre, perdiendo 12.399 asalariados privados en todo el país respecto al mes  anterior. Este descenso se explica principalmente por las caídas en sectores como la Minería (-1,0%), Hoteles y Restaurantes (-0,6%) e Industria Manufacturera (-0,5%), entre otros. 

A nivel acumulado de la era Milei (diciembre 2025 vs. noviembre de 2023,  desestacionalizado) son 200.941 los empleos perdidos en el sector privado formal (-3,2%).

Raro el contraste. Sturzenegger jura que se crearon 200 mil empleos por año desde que llegó Milei. La realidad, esa que se empecina en decir otra cosa, marca que son pocos los sectores con saldo positivo. La industria manufacturera argentina comenzó el año con una señal clara de enfriamiento. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada se ubicó en enero en apenas 53,6%, un nivel inferior al registrado en el mismo mes de 2025, cuando había alcanzado el 55%. El dato no solo confirma una caída interanual, sino que además representa el peor inicio de año para la actividad industrial desde la crisis económica de 2002.

El indicador mide qué proporción de la capacidad productiva instalada en las fábricas está efectivamente en uso. Cuando ese porcentaje desciende, significa que las plantas industriales trabajan por debajo de su potencial, ya sea por caída de la demanda, aumento de importaciones o dificultades macroeconómicas que afectan la producción.

Los sectores más golpeados por la caída de la demanda y el cambio en el escenario comercial son la industria automotriz, que operó en enero con apenas el 24% de su capacidad instalada, mientras que los productos textiles utilizaron solo el 23,7%. La metalmecánica -excluyendo automotores- registró un nivel del 31,4%, el sector de caucho y plástico 36,1% y los productos minerales no metálicos 45,5%.

La caída más marcada se observa en la metalmecánica, donde el uso de capacidad instalada descendió desde el 38,1% de enero de 2025 hasta el 31,4% en el inicio de 2026. El informe vincula este retroceso principalmente con la fuerte reducción en la fabricación de maquinaria agrícola y de electrodomésticos, dos segmentos que experimentaron una contracción significativa de la producción.

La industria automotriz también refleja un deterioro considerable. Con apenas el 24% de su capacidad en uso, el sector registra una caída significativa frente al 34,8% del mismo mes del año pasado. La producción de vehículos retrocedió más de 30% interanual, lo que explica buena parte del menor dinamismo industrial.

Algo similar ocurre con el sector textil, que en enero utilizó apenas el 23,7% de su capacidad instalada. La caída responde principalmente a la disminución en la producción de tejidos y de hilados de algodón, que registraron retrocesos superiores al 30% interanual.

El 53,6% de utilización de capacidad instalada registrado en enero refleja que casi la mitad de la capacidad productiva del sector industrial permanece ociosa. Para encontrar un inicio de año con un nivel inferior hay que remontarse a enero de 2002, en pleno colapso económico de la Argentina, cuando la industria utilizaba apenas el 48,2% de su capacidad productiva.

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Sturzenegger llevó la desregulación argentina a Nueva York y puso a la yerba mate como símbolo del nuevo modelo económico

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En medio de la estrategia del Gobierno por consolidar respaldo internacional a su programa económico, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, presentó en Nueva York un balance político y económico de las reformas impulsadas por la administración de Javier Milei. Lo hizo durante el Argentina Week, ante inversores y referentes del sistema financiero en la sede del Bank of America, en un encuentro organizado junto al Council of the Americas.

El eje del mensaje fue claro: la desregulación como motor de crecimiento. Y para ilustrarlo, el funcionario eligió un caso emblemático de la economía regional argentina: la yerba mate. Según explicó, la eliminación de la autoridad regulatoria del sector y de su capacidad para fijar precios redujo a la mitad el precio del producto para el consumidor, al tiempo que impulsó un aumento del 29% en la producción durante 2024 y llevó a casi 58 millones de kilos las exportaciones en 2025, un récord histórico.

La exposición no se limitó a una presentación técnica. Funcionó como una señal política hacia el mercado internacional: mostrar que el proceso de reformas económicas iniciado por el Gobierno no sólo continúa, sino que busca consolidarse como el nuevo marco estructural de la economía argentina.

La pregunta que sobrevuela ese mensaje es si la estrategia de desregulación logrará consolidar una nueva arquitectura económica duradera o si enfrentará resistencias internas capaces de frenar su avance.

La yerba mate como símbolo político de la desregulación

El caso de la yerba mate ocupó un lugar central en la presentación. Para Sturzenegger, el mercado yerbatero representa un ejemplo concreto de lo que el Gobierno describe como liberación de sectores productivos históricamente regulados.

Según los datos que expuso ante inversores, la disolución del esquema de intervención estatal que ejercía el Instituto Nacional de la Yerba Mate eliminó la capacidad de fijar precios mínimos para la materia prima. En la lectura del ministro, ese cambio permitió reducir costos para el consumidor y expandir la producción.

El argumento apunta a un punto sensible del debate económico argentino: el rol del Estado en la regulación de cadenas productivas regionales. Durante años, el mercado yerbatero funcionó bajo un sistema de precios acordados que buscaba equilibrar el ingreso de productores, secaderos e industria.

La decisión de desactivar ese esquema forma parte del giro económico impulsado por el Gobierno, que plantea que la intervención estatal generaba distorsiones de precios y restricciones a la expansión productiva.

La elección de la yerba mate como ejemplo ante inversores internacionales no es casual. Se trata de un producto profundamente asociado a la identidad económica del nordeste argentino y, al mismo tiempo, de un mercado históricamente atravesado por tensiones entre regulación estatal y competencia.

Una batería de cifras para defender el programa económico

La exposición del ministro incluyó un recorrido más amplio por los resultados que el Gobierno atribuye a su agenda de desregulación.

Entre los datos presentados ante la comunidad financiera internacional, Sturzenegger mencionó que el precio de los alquileres cayó 30% tras la eliminación de la ley que regulaba ese mercado. También sostuvo que las exportaciones de pequeñas y medianas empresas yerbateras crecen a una tasa anualizada del 40%.

En paralelo, mostró un gráfico sobre la reducción del empleo público desde diciembre de 2023. Según afirmó, la plantilla estatal se redujo en 65.000 personas, sin impacto en la calidad de los servicios.

El ministro vinculó esos cambios con una narrativa más amplia sobre el crecimiento económico. En ese marco, señaló que la economía creció 6,6% en el primer año de gestión y 3,5% en el segundo, con 400.000 empleos creados durante ese período.

La lógica del mensaje fue presentar un patrón: menos regulación, mayor actividad económica.

Internet satelital, aviación regional y apertura productiva

Otro de los ejemplos que el funcionario utilizó para ilustrar el impacto de las reformas fue el del internet satelital. Según explicó, una normativa previa impedía su uso en el país para proteger a proveedores tradicionales. Tras eliminar esa restricción, el servicio comenzó a expandirse rápidamente, alcanzando zonas que históricamente carecían de conectividad.

El ministro también destacó cambios en el mercado aerocomercial. De acuerdo con los datos presentados, 1,2 millones de argentinos tienen ahora un vuelo comercial a menos de 50 kilómetros de su hogar, gracias a la operación de aerolíneas que utilizan aeronaves de seis a 19 asientos en rutas regionales.

Se trata de un esquema que apunta a expandir la conectividad aérea en rutas de baja densidad, un segmento históricamente poco atendido por la aviación comercial tradicional.

A esa agenda se suman otras medidas de apertura económica mencionadas en la presentación, como la habilitación de la importación de bienes de capital usados, que permitiría a empresas acceder a maquinaria a una fracción de su costo anterior, y la autorización del uso de bitrenes, camiones capaces de transportar dos contenedores en lugar de uno, con potencial de reducir hasta 40% los costos logísticos.

Patentes, ciencia y la relación tecnológica con Estados Unidos

Uno de los anuncios más relevantes de la exposición fue la intención de avanzar con la adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT).

Sturzenegger definió esa decisión como el mayor progreso posible para el sistema científico y tecnológico argentino en décadas. Según explicó, la ausencia de Argentina en ese sistema obliga a investigadores a patentar sus desarrollos en otros países, lo que genera intermediaciones que pueden absorber entre 10% y 15% del capital accionario de los proyectos tecnológicos.

El punto conecta con la agenda bilateral con Estados Unidos y con la estrategia del Gobierno de integrar más profundamente a la Argentina en el sistema global de innovación.

Economía política de las reformas

Más allá de los datos económicos, el ministro ofreció una lectura política del proceso de reformas.

En su exposición identificó tres actores que, según su visión, históricamente bloquearon cambios estructurales en la Argentina: los sindicatos, el capitalismo de amigos y el kirchnerismo. Los describió como los vértices de un “Triángulo de las Bermudas” institucional que habría impedido reformas durante décadas.

La estrategia de desregulación, según planteó, busca desarticular la arquitectura legal que permitió la consolidación de esos actores. En esa lógica ubicó la reforma laboral, la apertura comercial y la implementación de la Boleta Única de Papel, aprobada por el Congreso en 2024.

La exposición, así, combinó argumentos económicos con una narrativa de confrontación política que apunta a legitimar el proceso de reformas.

El mensaje a los inversores y lo que viene

La presentación en Nueva York tuvo un destinatario claro: la comunidad financiera internacional. Argentina busca atraer inversión y consolidar credibilidad en su programa económico en un contexto global todavía cauteloso respecto al país.

El mensaje central fue que el proceso de desregulación no se detendrá.

Sin embargo, la sostenibilidad política de esas reformas sigue siendo una variable abierta. La agenda económica del Gobierno avanza en paralelo con un escenario político dinámico, donde las reformas estructurales pueden generar apoyos, pero también resistencias.

El recorrido de las próximas medidas —como la adhesión al tratado global de patentes o la continuidad del proceso de desregulación— será un indicador clave para medir hasta dónde puede avanzar el rediseño institucional que propone el Gobierno.

Por ahora, el mensaje en Nueva York buscó instalar una idea simple: que la transformación económica argentina ya está en marcha. Pero el verdadero test de ese modelo todavía se juega en el terreno político y productivo del propio país.

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