ARMADA

Se creará la primera guarnición militar conjunta en Tierra del Fuego

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El ministro de Defensa, Jorge Taiana, firmó hoy una resolución mediante la cual se crea la Guarnición Militar Conjunta en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, que “por su ubicación adquiere un gran valor estratégico” y cumple con el objetivo de “fortalecer la presencia militar en el sur del territorio nacional”.

En la nueva unidad militar estarán asignados efectivos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, según indicaron desde la cartera de Defensa a través de un comunicado.

“Cada Fuerza pondrá a disposición del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO) los recursos y materiales que se demanden para la instrumentación, apertura y desarrollo de la Guarnición Militar Conjunta”, según se precisó.

Para ello, el Ejército Argentino desplegará e instalará un elemento de al menos nivel subunidad independiente en la localidad fueguina de Tolhuin, como parte de la primera guarnición.

Por su parte, la Armada Argentina hará lo propio en la nueva Base Naval Integrada que se está construyendo en la ciudad de Ushuaia, mientras que la Fuerza Aérea Argentina propondrá como parte de la Guarnición el despliegue e instalación de una base aérea que esté en capacidad de brindar apoyo operativo y logístico.

Desde el inicio de su gestión, Taiana “viene insistiendo en la importancia estratégica de fortalecer la presencia militar en el sur del territorio nacional con proyección a la Antártida, al Atlántico Sur y a la Argentina bicontinental”, resaltaron desde el Ministerio de Defensa.

En esta línea se interpretan los últimos hitos desplegados por el Ministerio de Defensa en la Patagonia como la instalación de un radar de vigilancia del espacio aéreo en Río Grande; la construcción de la nueva Base Naval Integrada en Ushuaia; y la apertura de nuevos puentes aéreos de LADE entre Río Gallegos (Santa Cruz) y Tierra del Fuego.

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Misionero recuerda su Jardín América natal destinado en la Armada Argentina

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Pedro Eliseo Malla es misionero, nació en la ciudad de Jardín América a unos 100 kilómetros de Posadas, y hoy es Suboficial Principal de la Armada Argentina. “Cuando yo vivía ahí era un pueblo, pero hoy se ha convertido en una gran ciudad”, introdujo el marino de 47 años. 

Sus tareas diarias como encargado de la Secretaría General de su destino, están relacionadas a su escalafón Furriel y estrechamente relacionadas con lo administrativo y jurídico de la Institución. 

Los furrieles son los administrativos navales que realizan tareas administrativas relativas al personal y a las finanzas; asimismo asesoran en cuestiones reglamentarias, documentos vigentes, y trámites internos de la Institución, entre otras labores. 

“Este es mi segundo año en el destino” contó. Pero a lo largo de su carrera naval estuvo destinado en varios lugares como el detall del Estado Mayor General de la Armada, el aviso ARA “Alférez Sobral”, la Escuela de Suboficiales de la Armada (ESSA) en la Base Naval Puerto Belgrano, la Dirección de Personal y la Dirección de Abastecimientos Navales, entre otros. 

De Jardín América al mar 

A la corta edad de 15 años, Pedro Malla decidió dejar su Misiones natal con la firme convicción de ingresar en alguna escuela militar en Buenos Aires. Un año y medio más tarde, ingresó a la Armada Argentina. “Un día pasé por la vereda de la Escuela de Suboficiales de la Armada, entré a averiguar por la carrera y es increíble pero ya pasaron 30 años”, dijo con una sonrisa. 

Por aquel entonces, en el año 1991, tenía 17 años. “Tuve que mandar los papeles a Misiones, para que los firmen mis padres en mi casa porque era menor de edad”, detalló. 

Cuando conoció Buenos Aires recordó que todo le parecía nuevo. “Fue un impacto”, describió. De hecho, se pasó los primeros dos años y medio sin volver a Misiones. Confesó que siempre que podía, volvía a descansar a su ciudad natal: “Un lugar para estar en familia, en mi casa, y disfrutar de la naturaleza y el silencio”. 

Antes de ingresar a la Armada, este misionero no había tenido la oportunidad de conocer el mar. Su primera navegación fue a bordo del aviso ARA “Alférez Sobral” con el que viajó al sur, rumbo a Ushuaia (Tierra del Fuego). “Mi encuentro con el mar fue encantador”, confesó. 

Y recordó haber tenido la dicha de que en su primera navegación le tocó un “mar de aceite”, como se denomina al mar calmo y planchado, en la jerga marinera: “El mar parecía un espejo de agua. Haber navegado por el sur de nuestro país fue una experiencia inolvidable”, agregó. 

La camaradería, un vínculo fuerte 

Hoy, a tres décadas de su ingreso continúa eligiendo la Institución cada día: “La experiencia dentro de la Armada Argentina es positiva” señaló y destacó que “lo más sobresaliente es el espíritu de camaradería que se vive; más que nada cuando se está embarcado. Al momento de trabajar y de actuar, todos somos uno”. 

El Suboficial Malla se siente realizado profesionalmente y en todos los destinos por los que pasó trató de dejar lo mejor, y la gente con la que compartió se lo ha hecho saber. “Siempre di lo máximo desde donde me tocó estar, tanto a nivel laboral como a la hora de interactuar con los demás. No digo que haya tenido una carrera ejemplar, pero sí una linda carrera ”. 

La camaradería es lo que más disfruta del ámbito naval, y la definió como «ese vínculo difícil de romper”. “La camaradería que se forma en un grupo permanece siempre, a pesar de los cambios de destinos. Es un espíritu de equipo que se mantiene en el tiempo”, sostuvo. 

A la hora de realizar un balance de todos estos años, dijo: “La Armada Argentina es una experiencia inolvidable; el balance siempre es positivo. Siempre fue una experiencia favorable estar en la Armada. La vocación fue lo que me motivó a ingresar, la disciplina y el hecho de pertenecer a una Fuerza. Cuando uno se acostumbra de chico a eso, es difícil cambiarlo”. 

Transitando los últimos años en la Armada, su expectativa es “tratar de volcar en los demás, lo que aprendí en la Institución. Es importante transmitir a los más jóvenes nuestra experiencia y enseñar a quererla desde el principio”, recalcó. 

Con orgullo, manifestó que cuando escucha las marchas militares y el Himno Nacional fuera del ámbito naval, en los actos de la escuela de su hija por ejemplo, siente “un temblor por dentro que lo hace emocionar. Creo que es por todo aquello que aprendí acá, y pienso que no lo sentiría, si no quisiera a la Armada como la quiero”. 

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De San Pedro a Chipre, la historia de Sergio Álvez en la Armada

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“La Armada Argentina para mí es mi casa; es parte de mi vida”, afirmó el Cabo Segundo de Infantería de Marina Sergio Aarón Álvez de San Pedro, Misiones

Su padre, también Infante de Marina, le hizo conocer la Institución y en el 2015 ingresó a la Escuela de Suboficiales de la Armada. Hacia fines de mes llegará a la isla de Chipre para ser parte de la Misión de Paz de las Naciones Unidas en ese país.

El Cabo Segundo de Infantería de Marina Sergio Aarón Álvez tiene 22 años y es uno de los integrantes del contingente Chipre LIV que será desplegado a la Misión de Paz de Naciones Unidas en ese país los últimos días de agosto.

Este joven Cabo de la Armada Argentina nació en San Pedro, Misiones, y a los 18 años viajó a Buenos Aires para incorporarse a las filas de la Armada. Ya conocía sobre la Institución porque su padre, Sergio Alberto Álvez, es Suboficial Primero. De él no sólo heredó su primer nombre sino también su vocación y el respeto hacia el Componente al que pertenecen: la Infantería de Marina.

El pasado 12 de julio, Aarón se formó orgulloso en la Plaza de Armas de la Base de Infantería de Marina Baterías (BIMB) donde fue la ceremonia de despedida del contingente Chipre LIV, presidida por el Comandante de la Infantería de Marina, Contralmirante Humberto Mario Dobler.

El acto marcó la finalización del alistamiento que –junto a otros 55 efectivos de la Armada, entre miembros del contingente y observadores militares– recibió en el Comando de Instrucción y Evaluación de la Infantería de Marina (COIE).

Tras esa instrucción que los prepara para desempeñarse en la Misión de Paz de Naciones Unidas en Chipre, pusieron rumbo al Departamento de Educación del Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (CAECOPAZ) en Campo de Mayo, Buenos Aires, donde se unieron al Grupo de Tareas conformado por miembros de las otras Fuerzas Armadas que integrará junto a ellos la Fuerza de Tarea Argentina 54 (FTA54).

El Contingente Argentino Chipre LIV se sumará en el país mediterráneo a los Cascos Azules de diferentes países que integran la Misión de Mantenimiento de Paz en Chipre (UNFICYP). La República Argentina aporta desde 1993 Cascos Azules a la UNFICYP, que fue establecida operacionalmente por la ONU el 27 de marzo de 1964 para evitar que se reanude la lucha entre las comunidades grecochipriota y turcochipriota que se enfrentaron por una disputa territorial.

“Desplegarme a esta misión de paz me parece un orgullo y un logro personal y profesional muy grande, más siendo tan joven”, contó el Cabo Segundo Álvez de Misiones.

Previo a ser informado de esta trascendente participación en la vida de cualquier integrante de las Fuerzas Armadas, Aarón estaba destinado en el Batallón de Infantería de Marina N° 2 “Capitán de Fragata Pedro Edgardo Giachino”, que el pasado 15 de julio cumplió 79 años desde su creación.

“Pertenecer a la Infantería de Marina es un orgullo. Cuando llegamos a la Escuela de Suboficiales de la Armada fue la especialidad que me interesó y me atrajo desde el primer momento”, dijo. “Me encanta la especialidad y esta experiencia en Chipre estoy seguro de que será muy enriquecedora”.

“La Armada para mí es mi casa; es parte de mi vida. Esto no es un trabajo, es una forma de vida”, expresó convencido.
 
Desde Misiones al mar
 
Aarón Álvez cumplió la mayoría de edad y emigró de San Pedro, Misiones, ciudad que lo vio nacer y desarrollarse. Su meta era ingresar a la Armada Argentina siguiendo los pasos de su papá y así lo hizo.
 
Nació en la tierra de las araucarias o pino Paraná, como también se lo conoce. Allá quedaron su mamá y sus abuelos. También los amigos y demás familiares.

Cerca de él está su padre, quien en la actualidad cumple funciones en el Batallón Comando y Apoyo Logístico (BICA), que depende de la Fuerza de Infantería de Marina de la Flota de Mar.

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Raíces misioneras en la Armada Argentina

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Cintia Fernández y Sergio Rodríguez nacieron en Misiones, ella en Garupá y él en Oberá, y ambos son los primeros de sus familias en ser parte de la Armada Argentina. El mes pasado recibieron sus uniformes y juraron fidelidad a la bandera nacional. Lejos de su provincia, luego de 6 meses de su ingreso a la Institución, los jóvenes misioneros continúan creciendo en su carrera naval en la Escuela de Suboficiales.

PUERTO BELGRANO – Cintia Macarena Fernández y Sergio Omar Rodríguez viajaron más de 1600 kilómetros en febrero de este año para arribar desde Misiones al sur de la provincia de Buenos Aires, a la Escuela de Suboficiales de la Armada Argentina (ESSA), un lugar para ellos desconocido, al que tuvieron que acostumbrarse y apropiarse.

Los dos nacieron en la tierra colorada donde el calor agobia pero que ahora extrañan, en estas frías mañanas de julio en Puerto Belgrano y cerca del mar. Tanto Sergio como Macarena encontraron lejos de su casa un porvenir y una vocación que día a día crece mientras cursan las diferentes materias que los están formando como futuros suboficiales; y recorren destinos navales donde desarrollan sus prácticas profesionales.

Mientras que Cintia de 21 años es aspirante de 1° año del escalafón Electricidad y le queda un año y medio para egresar como Cabo Segundo, Sergio tiene 26 años y entró con una profesión: era camarero e ingresó a la ESSA para realizar el Curso de Integración Militar del que egresará el próximo mes de agosto, también con la jerarquía de Cabo Segundo.

“Desde chico siempre supe que quería ser militar. Cuando terminé el secundario, cursé en la Universidad el Profesorado de Informática y Administración de Empresas, pero finalmente dejé. Empecé a trabajar en un hotel donde me perfeccioné como camarero, volví a mi idea de ingresar a la Armada, y acá estoy”, contó Sergio.

Cintia, por su parte, dijo: “Soy la primera en mi familia en ser militar. El padre de una amiga de mi hermana que trabaja en el liceo ‘Almirante Storni’ nos motivó a ingresar, ella se quedó por el camino y yo sigo”.
En sus rostros se les nota el orgullo por haber ingresado a la Fuerza y más cuando hacen referencia a un paso trascendental dentro de la carrera naval como fue la entrega de uniformes y la jura de la bandera nacional que realizaron el pasado 20 de junio en la escuela.

“Me sentí muy contento y mi familia muy orgullosa. Ellos no pudieron viajar pero sabía que a la distancia estaban conmigo”, contó Sergio Rodríguez. “Respecto del uniforme, estoy orgulloso de portarlo y de decir hasta acá llegué y puedo llegar a más”. “Para mí –dijo Cintia– fue un orgullo inmenso. Aunque mi familia no pudo venir. Ser parte de la Armada es impresionante; te sentís muy importante porque das un gran paso en tu vida”.

Y desde Misiones al mar, en Puerto Belgrano, ambos lo conocieron por primera vez. Sergio vio el mar durante una campaña en la Base de Infantería de Marina Baterías. “Fue una experiencia muy linda, una de las tantas cosas que me está dando la Armada.” Cintia conoció el mar el mismo día que tuvo la oportunidad de visitar la fragata ARA “Libertad” y el rompehielos ARA “Almirante Irízar”, dos embarcaciones con apostadero en Buenos Aires pero que se encuentran ahora en dique seco en el Arsenal Naval Puerto Belgrano.

En cada paso de estos jóvenes misioneros están sus instructores y profesores que a diario les transmiten su experiencia y, con paciencia, los guían en estos primeros meses dentro de la Armada Argentina.

Cintia y sus recuerdos de Garupá

La Aspirante Fernández estudió en Garupá –localidad y municipio misionero dentro del Departamento Capital– que significa en lengua guaraní “refugio de canoas”. La primaria la hizo en la Escuela N° 699 y el secundario en el BOP 86. Si extraña algo de Misiones, dice que es el clima, a la familia, los amigos y jugar al vóley en la playa.

En Garupá quedó su mamá Susana y sus ocho hermanos. “Somos un montón y yo soy una de las hermanas del medio”, sonrió. “Al principio me costó acostumbrarme a la Armada, pero el ambiente es muy contenedor. Encontrás gente de todos lados del país con realidades muy diferentes, pero con mucho compañerismo; somos como una familia”.

Hoy, más allá de sus recuerdos y añoranzas, Cintia se enfoca en su carrera; quiere progresar día a día y se detiene un segundo para mirar hacia adelante: sueña con navegar algún día en el rompehielos ARA “Almirante Irízar” y conocer la Antártida.

Sergio de Oberá

Al hablar de su ciudad natal a Sergio Rodríguez se le dibuja una sonrisa: “Es muy linda y lo que más rescato de ella es su gente, el buen trato, el compañerismo, y siempre las ganas de compartir las cosas”.

Cursó la primaria en la Escuela N° 448 “Conrado Teodoro Falk” y el secundario en el Bachillerato con orientación provincial N° 10 “Hugo Wenceslao Roque Amable”.

En Oberá está su papá Victoriano, su madrastra y sus siete hermanas mujeres y dos varones. “Yo soy el más chico y el único que pertenece a la Institución”, explicó. Allá ya quieren verlo con el uniforme y él también tiene ganas de ir a su casa, encontrarse con sus amigos, tomar mates en la plaza y salir a correr por las calles de su ciudad.
Sueña también con salir a navegar pronto y asegura que en la Armada descubrió que “puedo más de lo que creo; dentro de mí hay fuerzas que me permiten salir adelante; me gusta servir a la Patria, portar el uniforme y ser el orgullo de mi familia. La Armada te ofrece mucho, te abre muchas puertas hacia lugares y cosas que jamás te imaginaste hacer”, concluyó.

Sueños, desafíos y orgullo

La Escuela de Suboficiales de la Armada brinda a los jóvenes argentinos provenientes de diferentes provincias del país, la posibilidad de formarse y convertirse en Suboficial de la Armada Argentina.

Hoy como ayer, varones y mujeres desarrollan en esta escuela de formación su mayor potencial tanto personal como profesional, inspirado en valores éticos y morales al servicio de la grandeza de una sociedad y en defensa de la Patria desde el mar. Un estilo de vida distinto y apasionado, signado por la camaradería y la disciplina.

Los futuros marinos adquieren conocimientos, competencias y habilidades para desempeñarse en el ámbito militar con el privilegio de operar los medios navales de la Nación y se convierten así en profesionales con vocación de servicio. La carrera le permitirá al aspirante naval egresar con la jerarquía de Cabo Segundo.

Infantes de Marina, maquinistas, aeronáuticos, mecánicos, cocineros, informáticos, electricistas, peluqueros, músicos, hidrográficos, enfermeros, son algunas de las especialidades navales que la escuela ofrece y en muchas de ellas, egresan con títulos de nivel técnico reconocidos por el Ministerio de Educación.

Los aspirantes compartieron su experiencia: por qué ingresaron, qué aprendieron y cuál es el camino que eligieron seguir; sus sueños, desafíos y el orgullo de pertenecer a la Armada Argentina.

Las inscripciones a la Escuela de Suboficiales de la Armada Argentina se encuentran abiertas hasta el 27 de septiembre del corriente año. Para más información, dirigirse a la Delegación Naval u Oficina de Incorporación más cercana a su domicilio www.incorporacion.armada.mil.ar

Escuela de Suboficiales de la Armada Argentina (ESSA) en Base Naval Puerto Belgrano:  http://www.essa.ara.mil.ar, teléfonos y correos electrónicos de Secretaría 02932 489858 secretaria.essa@yahoo.com.ar, Certificaciones y Títulos 02932 486902 departamentoestudioessa@gmail.com, Relaciones Públicas 02932 489867 essarrpp@ara.mil.ar, CENS 02932 489938 cens453@hotmail.com, y Admisión 02932 486894 oficinapuntaalta@ara.mil.ar 

Delegación Naval Posadas en calle Rebollo 2481 (N3300MDG) Posadas, Misiones;  teléfonos (0376) 442 7893 y Fax DIBA (0376) 442 0189, celular (0376) 15 4853 3361 ingresoposadas@armada.mil.ar e ingresoaramnes@ciudad.com.ar 

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Se realizó la ceremonia por el Día de la Armada Argentina en el Liceo Storni

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Se descubrieron dos placas recordatorias de los dos tripulantes misioneros del Submarino ARA San Juan, en el marco de un proyecto  de cadetes de la Institución. Estuvieron presentes familiares de los submarinistas misioneros, cadetes, docentes,Plana Mayor y dotación del liceo.
Se llevó a cabo en el Liceo Naval Militar “Almirante Storni” la ceremonia por el Día de la Armada Argentina.
Tuvo lugar en la Plaza de Armas del liceo y estuvo presidida por el Director General de Educación de la Armada Contraalmirante Fernando Emir Maglione, acompañado del Director de la Escuela Naval Militar Contraalmirante Jorge Juan Siekan y el Director del Liceo Naval Militar “Almirante Storni”, Capitán de Navío Infantería de Marina Francisco Daniel Pellegrino.
Iniciada la ceremonia, luego del izado de pabellón, se dieron las tres voces de “Viva la Patria”, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y se leyó una alocución. Luego, los presentes entonaron la Marcha de la Armada. 
Por otra parte, se descubrieron dos placas recordatorias de los tripulantes misioneros del Submarino ARA “San Juan”, una en el camarote femenino de cadetes en homenaje a la Teniente de Navío Eliana María Krawczyk, y otra en el camarote masculino en honor al Cabo Principal Jorge Isabelino Ortíz. El evento fue en el marco de un proyecto del “Área Problemática Ciudadana de la Argentina Contemporánea” a cargo de la Profesora Paola Riveros, donde los cadetes de 2º año Báez María Eugenia, Giménez Candela, Leoni Facundo y Bewig Cáceres Alejo presentaron el proyecto “Su vocación y pasión era navegar en los mares”, que consistió en nombrar los camarotes a modo de homenaje con el fin de destacar valores como el espíritu de sacrificio, vocación y el permanente servicio a la Patria. Así como también ser un ejemplo a seguir para todos los cadetes. Durante el evento participaron familiares de los submarinistas.
Posteriormente se compartió el tradicional chocolate naval entre los presentes. 

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