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Aumentaron los impuestos a los combustibles: cuánto suben la nafta y el gasoil

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A partir de este sábado 1° de agosto, cargar combustible vuelve a ser más caro. El Gobierno nacional oficializó una nueva actualización parcial de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una medida que impactará directamente sobre el precio de la nafta y el gasoil en los surtidores de todo el país.

La decisión quedó establecida mediante el Decreto 693/2026 publicado el viernes 31 de julio, mantiene la estrategia aplicada durante los últimos meses: habilitar únicamente una parte de la actualización pendiente de los tributos específicos y postergar el resto para evitar un traslado inmediato de todo el incremento al consumidor.

La modificación autoriza que durante agosto se aplique un aumento de $10,572 por litro en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos para todas las variedades de nafta sin plomo y la nafta virgen. A ello se suma una actualización de $0,648 por litro correspondiente al Impuesto al Dióxido de Carbono. En conjunto, la carga tributaria sobre las naftas aumenta $11,22 por litro.

En el caso del gasoil, el incremento autorizado será de $9,511 por litro en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos, más $1,084 por litro del Impuesto al Dióxido de Carbono. Además, continuará vigente el tratamiento diferencial para las provincias patagónicas y zonas alcanzadas por el beneficio fiscal, donde el componente específico del impuesto se incrementa $5,150 por litro.

Aunque el impacto final dependerá de la política comercial que adopte cada petrolera, estos incrementos impositivos suelen trasladarse rápidamente al precio de venta al público. De este modo, agosto comenzará con un nuevo ajuste en los surtidores, en un contexto donde el costo del transporte y la logística continúa siendo uno de los principales factores que inciden sobre la inflación.

Sin embargo, el dato más relevante del decreto es que el Gobierno volvió a diferir una parte importante de la actualización impositiva acumulada. Los aumentos pendientes correspondientes a las actualizaciones de 2024, 2025 y del primer trimestre de 2026 no se aplicarán completamente durante agosto, sino que fueron postergados hasta el 1° de septiembre de 2026.

La decisión responde, según explica el texto oficial, al objetivo de sostener el proceso de estabilización económica y evitar un impacto más fuerte sobre los precios. En otras palabras, el Ejecutivo optó por aplicar un incremento parcial ahora y trasladar el resto para el mes siguiente.

Para consumidores particulares, transportistas, productores agropecuarios y empresas de logística, esto implica que el costo de los combustibles continuará ajustándose en forma escalonada. El gasoil, insumo clave para el transporte de mercaderías y las economías regionales, seguirá siendo uno de los principales costos de la actividad productiva, mientras que las sucesivas actualizaciones impositivas podrían seguir presionando sobre los costos de distribución.

Así, agosto llegará con una nueva suba en los surtidores impulsada por la actualización parcial de los impuestos nacionales, pero el decreto deja en claro que el proceso todavía no concluye: el remanente de los incrementos fiscales ya tiene fecha de aplicación y comenzará a regir desde el 1° de septiembre, por lo que el mercado ya anticipa un nuevo ajuste en los precios de los combustibles.

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YPF reúne a las petroleras y define si traslada la suba del petróleo a los surtidores

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YPF encabezará este lunes una reunión clave con las principales petroleras del país para definir qué ocurrirá con los precios de los combustibles tras el vencimiento del mecanismo de “buffer” aplicado desde abril para contener el traslado de la suba internacional del petróleo a los surtidores locales.

La discusión llega en un contexto de fuerte volatilidad global. El Brent todavía opera por encima de los USD 100 por barril, mientras persiste la tensión geopolítica en Medio Oriente tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán. A eso se suma la actualización de impuestos sobre combustibles líquidos y dióxido de carbono dispuesta por el Gobierno nacional desde mayo.

El resultado de esa combinación puede impactar directamente sobre inflación, logística, transporte y consumo interno, especialmente en provincias periféricas como Misiones, donde el costo del combustible tiene incidencia estructural sobre la economía regional.

Se termina el “buffer” que desacopló el petróleo internacional del precio local

El mecanismo impulsado por el CEO de YPF, Horacio Marín, comenzó el 1° de abril y vence el próximo 15 de mayo.

El esquema funcionó como una herramienta de amortiguación temporal frente a la disparada del petróleo internacional. Mientras el Brent llegó a superar los USD 120, las refinadoras continuaron operando internamente con un valor de referencia cercano a los USD 70 por barril, equivalente al precio vigente en marzo.

La diferencia entre el valor real y el valor reconocido internamente quedó registrada en cuentas compensadoras a saldar posteriormente si el precio internacional descendía.

Participaron del acuerdo: refinadoras, empresas integradas, y productoras puras del sector. Entre ellas: YPF, Shell, Axion, Puma, Raízen, Trafigura, Tecpetrol, Pluspetrol, y Fénix.

La decisión permitió moderar el impacto inmediato de la crisis energética global sobre los consumidores argentinos, aunque el mercado ahora espera una corrección gradual del atraso acumulado.

El petróleo bajó, pero la presión sobre los surtidores sigue intacta

Durante los últimos días, el mercado internacional mostró cierta desaceleración tras las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán.

El WTI cayó hasta los USD 95 por barril, mientras el Brent retrocedió a la zona de USD 101–104. Sin embargo, las petroleras consideran improbable un regreso a los valores previos al conflicto, cuando el crudo cotizaba cerca de los USD 60.

La expectativa del sector es que el petróleo permanezca en torno a los USD 90 incluso si disminuye la tensión militar.

Eso mantiene abierta la presión sobre los surtidores argentinos.

Desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, los combustibles acumularon un incremento cercano al 23% en el país.

El Gobierno actualizó impuestos y suma otra presión sobre los precios

La discusión entre las petroleras no se limita al petróleo internacional.

El 30 de abril, el Gobierno nacional oficializó una actualización del 0,5% en los impuestos sobre combustibles líquidos y dióxido de carbono.

Según cálculos difundidos por SDC Asesores Tributarios, la carga impositiva implicaría un aumento potencial de: $11,035 por litro de las naftas, incluyendo impuestos líquidos y CO₂.

La decisión de trasladar total o parcialmente ese costo quedó en manos de las compañías.

La caída del consumo condiciona la decisión de las petroleras

El mercado enfrenta además otro dato sensible: la demanda comenzó a retroceder. Según un informe citado por el sector, las ventas de combustibles cayeron 1,8% en marzo de 2026, mientras la nafta súper registró una baja interanual del 4,1%.

El dato refleja: menor uso de vehículos, deterioro del poder adquisitivo, y límites crecientes para seguir trasladando aumentos al consumidor. Ese escenario explica parte de la cautela que mantuvieron las petroleras durante las últimas semanas.

En provincias como Misiones, el precio de los combustibles tiene efectos más amplios que en los grandes centros urbanos. Cada suba del gasoil repercute sobre: costos logísticos, precios minoristas, competitividad exportadora, y márgenes industriales.

Además, las llamadas asimetrías fronterizas amplifican el problema. Cuando el combustible aumenta en Argentina, la diferencia de costos frente a Paraguay y Brasil afecta el comercio local y el consumo interno.

La presión energética global termina así trasladándose a las economías regionales con más intensidad que en áreas metropolitanas.

La decisión de YPF también tiene impacto político

El rol de YPF durante la crisis energética volvió a posicionar a la petrolera de mayoría estatal como actor central en la administración de precios sensibles para la economía.

El “buffer” permitió desacelerar parcialmente el traslado inmediato del shock internacional sobre inflación y consumo.

Ahora, el fin de ese esquema abre una nueva discusión: cuánto del atraso acumulado absorberán las compañías, cuánto se trasladará a surtidores, y qué margen político existe para nuevos aumentos en un contexto de caída de ventas.

La reunión de este lunes será observada tanto por el mercado energético como por el Gobierno nacional, que enfrenta el desafío de administrar inflación y actividad económica bajo un escenario internacional todavía inestable.

Un mercado pendiente de Medio Oriente y del precio del Brent

La evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán seguirá condicionando las decisiones locales. El sector energético observa especialmente: el comportamiento del Brent, la estabilidad del estrecho de Ormuz, y el impacto de nuevas tensiones militares sobre el comercio global de petróleo.

Por ahora, el mercado descuenta que habrá ajustes en surtidores. La incógnita es la magnitud, el ritmo y la capacidad del consumo argentino para absorber otro incremento en combustibles.

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