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El BCRA ya compró más de US$1.100 millones en enero

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) continúa consolidando su estrategia de acumulación de divisas en el mercado oficial. En lo que va de enero, la entidad ya compró más de US$1.100 millones y llevó las reservas brutas a US$46.240 millones, el nivel más alto desde agosto de 2021. El dato refuerza el giro de la política monetaria en la denominada “fase 4” del programa oficial y se posiciona como una de las señales económicas más relevantes del inicio del año.

Compras sostenidas y récord de reservas en cuatro años y medio

Este jueves, el Banco Central adquirió US$52 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), marcando la decimonovena rueda consecutiva con saldo comprador. Con esta operación, las reservas brutas cerraron en US$46.240 millones, lo que implicó un incremento diario de US$81 millones respecto del miércoles.

El nivel alcanzado representa el máximo stock de reservas desde agosto de 2021, cuando habían superado los US$46.200 millones. Además de las compras netas en el mercado mayorista, la suba estuvo influenciada por la evolución del precio del oro. El Gobierno nacional posee aproximadamente 1,98 millones de onzas troy, cuyo valor de mercado superó los US$5.000, aportando un efecto positivo sobre el balance de reservas.

Desde el inicio de la denominada “fase 4” del programa monetario, el BCRA, presidido por Santiago Bausili, acumula US$1.134 millones en compras netas, consolidando una tendencia sostenida de absorción de divisas en el mercado oficial.

El nuevo esquema monetario y el objetivo anual de acumulación

Bajo el esquema vigente, el Banco Central definió que sus intervenciones estarán limitadas a compras de hasta el 5% del volumen diario operado en el mercado, una regla que busca compatibilizar la acumulación de reservas con el funcionamiento del régimen monetario.

En ese marco, el presidente del BCRA señaló que la autoridad monetaria podría acumular entre US$10.000 millones y US$17.000 millones a lo largo del año, en función de la expansión de la base monetaria en relación con el Producto Bruto Interno (PBI). Con los US$1.134 millones ya adquiridos, la entidad superó el 10% del piso mínimo proyectado para el año.

El desempeño de enero muestra una dinámica particularmente activa. Entre el 5 y el 29 de enero, el Banco Central registró compras prácticamente diarias, con picos destacados como los US$187 millones del 14 de enero y los US$125 millones del 16 de enero, que explican buena parte del avance mensual.

Detalle de las compras diarias del BCRA en enero:

  • 5 de enero: US$21 millones
  • 6 de enero: US$83 millones
  • 7 de enero: US$9 millones
  • 8 de enero: US$62 millones
  • 9 de enero: US$43 millones
  • 12 de enero: US$55 millones
  • 13 de enero: US$55 millones
  • 14 de enero: US$187 millones
  • 15 de enero: US$47 millones
  • 16 de enero: US$125 millones
  • 19 de enero: US$21 millones
  • 20 de enero: US$8 millones
  • 21 de enero: US$107 millones
  • 22 de enero: US$80 millones
  • 23 de enero: US$75 millones
  • 26 de enero: US$39 millones
  • 27 de enero: US$32 millones
  • 28 de enero: US$33 millones
  • 29 de enero: US$52 millones

Impacto económico y señales para el mercado

La acumulación de reservas en este volumen tiene implicancias directas sobre la estabilidad cambiaria, la política monetaria y las expectativas del mercado. En el plano económico, el refuerzo del stock de divisas fortalece la posición del Banco Central para sostener el esquema monetario vigente, reduce la vulnerabilidad externa y mejora la capacidad de respuesta ante eventuales shocks.

Desde una perspectiva institucional, la continuidad de las compras durante 19 ruedas consecutivas refuerza la señal de disciplina operativa del BCRA y marca un contraste con períodos previos de fuerte pérdida de reservas. Al mismo tiempo, el rol del precio del oro en la valorización de los activos evidencia la importancia de la composición de las reservas en un contexto global volátil.

De mantenerse este ritmo, el sendero de acumulación podría convertirse en uno de los pilares centrales de la estrategia económica del Gobierno durante 2026, aunque el desempeño futuro dependerá del comportamiento del comercio exterior, la demanda de dinero y la evolución de la actividad económica.

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Fase de Remonetización: el Gobierno redefine el esquema cambiario y lanza un programa de acumulación de reservas

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Según la consultora Ecolatina el Gobierno lanzó la “Fase de Remonetización” y redefine el esquema cambiario y monetario desde 2026

El Gobierno anunció al cierre de la rueda del lunes una nueva etapa del programa económico, denominada “Fase de Remonetización”, que introduce cambios relevantes en la política cambiaria y monetaria. El nuevo esquema contempla un programa de acumulación de reservas, la indexación del crawling peg a la inflación y la normalización gradual de encajes, en un contexto marcado por la necesidad de recomponer reservas, sostener la desinflación y consolidar el acceso al financiamiento.

La medida fue presentada tras una colocación de deuda en dólares por debajo de lo esperado y un mercado cambiario que no reaccionó con el optimismo previsto luego del resultado electoral de octubre. En ese marco, el rediseño busca corregir desequilibrios del esquema vigente, evitar una apreciación real persistente del tipo de cambio y sentar las bases para una mayor estabilidad macroeconómica hacia 2026, aunque introduce nuevos interrogantes sobre la velocidad de la desinflación y el grado de discrecionalidad del Banco Central.

Programa de compras de reservas y nuevo crawling peg indexado

El eje central de la Fase de Remonetización es el inicio, a partir del 1° de enero de 2026, de un programa de acumulación de reservas por parte del Banco Central, alineado con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado de cambios. Según el escenario base oficial, la Base Monetaria pasaría del 4,2% del PIB actual al 4,8% del PIB en diciembre de 2026, lo que equivale a compras de divisas por aproximadamente USD 10.000 millones, con la posibilidad de extenderse hasta USD 17.000 millones adicionales si la relación base-producto aumentara un punto porcentual.

Las compras estarán condicionadas por la oferta de divisas del balance de pagos, en particular de la Cuenta Financiera, y por la evolución de la demanda de dinero. El BCRA no intervendrá de manera automática: el monto diario de compras no superará inicialmente el 5% del volumen operado en el mercado de cambios y podrá ajustarse según la liquidez disponible, con el objetivo explícito de evitar presiones alcistas sobre el dólar. Además, se habilita la posibilidad de realizar “compras en bloque” por fuera del mercado, modalidad que el Tesoro ya utilizó durante 2025.

En paralelo, el Gobierno anunció una modificación sustancial del esquema cambiario. A partir de enero de 2026, las bandas cambiarias se ajustarán mensualmente según el último dato de inflación publicado por el INDEC. En enero, el crawling peg será del 2,5% mensual, correspondiente a la inflación de noviembre, y se actualizará en los meses siguientes conforme a los nuevos registros. Este rediseño reemplaza el esquema previo, en el que el techo de la banda crecía al 1% mensual mientras la inflación se ubicaba en torno al 2%.

Como resultado, el nuevo esquema evita la apreciación real que venía acumulándose. De acuerdo con estimaciones basadas en la mediana del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, el techo de la banda alcanzaría en diciembre de 2026 los $1.860 (o $1.930 según otras proyecciones), entre un 8% y un 12% por encima del nivel que habría resultado con un deslizamiento del 1%, que lo habría ubicado en torno a $1.720.

Efectos macroeconómicos, reservas y discrecionalidad del esquema

Desde el punto de vista macroeconómico, la indexación del crawling peg presenta efectos contrapuestos. Por un lado, permite que el tipo de cambio real deje de apreciarse e incluso se deprecie en el margen, mejorando la competitividad externa. En un contexto internacional en el que la Reserva Federal muestra un sesgo más moderado y la inflación en Estados Unidos sorprendió a la baja en noviembre, el escenario de tasas internacionales más bajas hacia 2026 podría favorecer el apetito por deuda emergente y un dólar global más débil, ampliando el margen de competitividad cambiaria.

Por otro lado, el tipo de cambio dejará de funcionar como ancla nominal del programa económico, lo que introduce un componente inercial en la dinámica de precios y podría derivar en una desinflación más lenta. Además, el esquema arranca con un tipo de cambio real que, si bien mejoró cerca de un 20% desde la implementación de las bandas en abril, todavía luce bajo en términos históricos.

En este contexto, el comportamiento del dólar dentro de la banda será clave y dependerá de la oferta y demanda de divisas y de las expectativas del mercado. Tras el anuncio, el Tesoro habría interrumpido su racha compradora en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Entre la semana pasada y el martes posterior al anuncio, los depósitos del Tesoro crecieron de USD 309 millones a USD 2.077 millones, impulsados por compras en el MULC, el ingreso del BONAR y movimientos con organismos internacionales. Sin embargo, luego del anuncio, Hacienda pasó a contener la cotización mediante ventas de instrumentos dólar linked en el mercado secundario y ventas directas de USD 13 millones y USD 150 millones en el MULC, lo que explicó la estabilidad del dólar en torno a los $1.450 durante cuatro jornadas consecutivas, con un volumen operado cercano a USD 600 millones.

La estrategia oficial refleja un rasgo central del nuevo programa: la preferencia por la discrecionalidad antes que por reglas rígidas. La política de encajes se ajustará gradualmente según la evolución de las variables monetarias y cambiarias, y el límite del 5% de participación del BCRA en el mercado es indicativo, no obligatorio. Esto deja abierta la posibilidad de jornadas sin compras o con intervenciones superiores a ese umbral, así como operaciones fuera del mercado cambiario formal.

Repercusiones en el mercado y el desafío del Riesgo País

En el corto plazo, el dólar oficial se mantuvo dentro del techo de la banda ($1.400–$1.450) y cerró en $1.450, con una suba semanal del 0,6%. Las Reservas Netas habrían retornado a terreno positivo y se estiman en torno a USD 1.400 millones. En contraste, los dólares alternativos mostraron alzas: el dólar minorista subió 0,7% hasta $1.474, el blue avanzó 2,8% a $1.485, el CCL con CEDEARs trepó 2,1% a $1.547 y el MEP con AL30 aumentó 1,5% a $1.494. La brecha cambiaria promedio se ubicó cerca del 4%.

Los contratos de dólar futuro también reflejaron el nuevo escenario: los vencimientos cortos subieron 0,3%, mientras que los contratos desde marzo de 2026 avanzaron 1,1%. Las devaluaciones implícitas cerraron en +0,5% para diciembre, +2,9% para enero y +5,0% para febrero.

Hacia adelante, el principal interrogante es la compatibilidad entre la recomposición de reservas y el respeto del techo de la banda cambiaria. Para que el escenario base del Gobierno se materialice, será clave una nueva baja del Riesgo País que habilite al Tesoro a regresar al mercado de capitales en 2026 y comenzar a rollear vencimientos. A ello se sumarían ingresos por la Cuenta Financiera, una mayor oferta del sector agropecuario y potenciales inversiones extranjeras bajo el régimen RIGI, además de colocaciones internacionales que podrían habilitarse si el Presupuesto 2026 se aprueba en el Congreso.

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Respaldo del FMI a la estrategia monetaria y cambiaria anunciada por el Gobierno

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) celebró este lunes las medidas económicas anunciadas por el gobierno de Javier Milei, que incluyen cambios en el esquema de bandas de flotación cambiaria y el lanzamiento de un programa de compra de reservas por parte del Banco Central. El organismo destacó el acceso al mercado y el refuerzo del marco monetario y cambiario, y aseguró que trabaja “estrechamente con las autoridades” en la implementación de estas decisiones, consideradas clave para recomponer reservas y apuntalar el crecimiento.

Respaldo del FMI al nuevo marco monetario y cambiario

El aval del organismo internacional llegó luego de los anuncios oficiales sobre la actualización del régimen de bandas cambiarias y la estrategia de acumulación de reservas a partir de 2026. A través de un mensaje difundido en redes sociales, la portavoz del FMI, Julie Kozack, valoró “el reciente acceso al mercado y las medidas anunciadas para fortalecer el marco monetario y cambiario, reconstituir los colchones de reservas e impulsar reformas que impulsen el crecimiento”.

“Estamos colaborando estrechamente con las autoridades en la implementación de estas importantes medidas”, afirmó la funcionaria, en una señal política e institucional de respaldo a la hoja de ruta económica del Gobierno.

El pronunciamiento del FMI se produjo tras la confirmación de que, a partir del año próximo, las bandas de flotación cambiaria pasarán a actualizarse según la inflación de los dos meses previos, modificando el esquema vigente que ajusta el piso y el techo al 1% mensual. La decisión apunta a dotar de mayor previsibilidad al régimen cambiario y alinearlo con la dinámica inflacionaria.

Programa de compra de reservas y metas para 2026

En paralelo, el Banco Central (BCRA) anunció que desde el 1° de enero de 2026 pondrá en marcha un programa de compra de reservas con el objetivo de acumular entre u$s10.000 millones y u$s17.000 millones durante el próximo año. La estrategia se concentrará en fortalecer el balance de la autoridad monetaria sin generar presiones inflacionarias.

Según el comunicado oficial, la base monetaria aumentaría del 4,2% actual al 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI) hacia diciembre de 2026. Ese incremento podría ser abastecido mediante la compra de u$s10.000 millones, condicionada a la oferta de flujos de la balanza de pagos. Incluso, el BCRA anticipó que si la demanda adicional de dinero alcanzara el 1% del PBI, las compras podrían ampliarse hasta u$s17.000 millones.

El esquema operativo prevé que, en una primera etapa, el monto diario de acumulación de reservas se alinee con una participación del 5% del volumen del mercado de cambios. En función de la volatilidad observada en las últimas semanas, las compras diarias podrían oscilar entre u$s10 millones y u$s30 millones.

Impacto económico y señales al mercado

El respaldo explícito del FMI a las medidas anunciadas refuerza la señal de coordinación entre el organismo y el Gobierno en un contexto de redefinición del régimen cambiario y monetario. La combinación de bandas ajustadas por inflación y un programa explícito de compra de reservas busca consolidar expectativas, fortalecer los “colchones” externos y dar sustento al proceso de reformas económicas.

Para los mercados, el acompañamiento del FMI funciona como un ancla de credibilidad institucional, especialmente en lo referido a la sostenibilidad del esquema monetario y a la capacidad del Banco Central para recomponer reservas sin alterar la estabilidad de precios. Al mismo tiempo, el foco en la acumulación de divisas y en la consistencia macroeconómica anticipa un 2026 marcado por una estrategia gradual de normalización financiera y cambiaria.

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Caputo negocia crédito por hasta US$7.000 millones y proyecta baja del riesgo país

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Caputo confirmó que negocia un crédito de hasta US$7.000 millones con bancos privados para sostener las reservas y reducir el riesgo país

El ministro de Economía, Luis Caputo, reveló que avanza en negociaciones con entidades financieras privadas para obtener un financiamiento de entre US$6.000 y US$7.000 millones destinado a cubrir el pago de intereses de enero sin afectar el nivel de reservas. El funcionario aseguró que el acuerdo, junto con el paquete de leyes que el Gobierno enviará al Congreso, será clave para bajar el riesgo país y recuperar acceso al crédito internacional.

Negociación por US$7.000 millones y objetivo central: mantener las reservas en enero

Al participar del encuentro “Líderes”, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Gobierno trabaja con bancos privados en un esquema de financiamiento por hasta US$ 7.000 millones, que tendría como finalidad evitar una caída de reservas durante el pago de intereses previsto para enero.

Los bancos nos ofrecieron US$6.000/7.000 millones y estamos viendo cuánto le tomaremos”, señaló el titular del Palacio de Hacienda. Y remarcó el propósito central de la operación:
“Queremos asegurar que el pago de enero no haga que bajen las reservas”.

El acuerdo aparece como un puente financiero de corto plazo para ordenar el frente externo, mientras el Gobierno busca reconstruir la demanda de pesos y normalizar el flujo de dólares hacia la cuenta financiera.

Además, Caputo afirmó que espera una reducción del riesgo país en las próximas semanas, impulsada tanto por la negociación con bancos como por el paquete de leyes que el Ejecutivo enviará próximamente al Congreso Nacional, un elemento que considera clave para generar previsibilidad macroeconómica.

Desmentida sobre un préstamo de US$20.000 millones y señales al mercado

En su intervención, el ministro negó categóricamente que existieran gestiones para obtener un financiamiento por US$20.000 millones provenientes de bancos privados.

No hay ninguna posibilidad de que los bancos le presten a un país US$20.000 millones. No hablábamos con los bancos, hablábamos con Estados Unidos y dos más para hacer un fondo para juntar esos US$20.000 millones”, precisó.

Caputo afirmó que finalmente el Gobierno decidió no avanzar con ese mecanismo:
Cuando se descomprimió el riesgo ‘kuka’, elegimos ‘hacerla por las nuestras’, porque es mucho más fuerte la señal de que podemos hacerlo solos”.

En ese contexto, explicó que la oferta de entidades privadas se convirtió en el camino más adecuado para evitar la pérdida de reservas y enviar una señal de orden fiscal y monetario.

El ministro también anticipó que la cartera económica comunicará formalmente el proceso de acumulación de reservas y los detalles del acuerdo con bancos, al tiempo que proyectó que “la lógica diría que en los próximos meses debiera bajar el riesgo país”.

Bandas cambiarias, demanda de dinero y posibilidades de acumulación de reservas sin emisión neta

Caputo sostuvo además que el esquema de bandas cambiarias continuará vigente, por la limitada dimensión del mercado local:
El mercado de cambios argentino es muy chico, con días de operaciones de US$90 millones. Una intervención para comprar reservas distorsionaría el precio”, explicó.

Aseguró que la oferta de divisas deberá provenir de la cuenta financiera, lo que consideró positivo porque “eso es inversión”.

Sobre la capacidad de compra de reservas, el ministro detalló el marco monetario que permitiría absorber dólares sin necesidad de esterilizar: Si la base monetaria se mantiene constante en relación con el PBI, crecería 25% en términos nominales, lo que habilitaría la adquisición de US$7.000 millones sin expandir por encima de ese nivel. Si la demanda de dinero se recuperara un punto del PBI, permitiría comprar otros US$7.000 millones adicionales. Con una recuperación de dos puntos, la capacidad teórica ascendería a US$20.000 millones, también sin necesidad de esterilizar.

El ministro alertó que esta estrategia depende de que exista oferta de dólares y que la demanda tenga capacidad de absorber la emisión asociada a la compra. “Si hay una oferta muy grande y no acompaña la demanda, la compra con pesos emitidos sin demanda generará presiones inflacionarias”.

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Base monetaria creció 35% en siete meses, el doble que la inflación

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La base monetaria creció el doble que la inflación en siete meses y suma presión al monitoreo del BCRA

En los primeros siete meses de 2025, la base monetaria se expandió un 35%, duplicando la inflación minorista acumulada en el mismo período (17%), según el último informe de la consultora Quantum Finanzas. El incremento, que totalizó $10,385 billones, se explica principalmente por la transferencia de utilidades del BCRA al Tesoro y el desarme de las LEFIs, aunque fue parcialmente esterilizado por depósitos del Tesoro y ventas de títulos. El fenómeno se produce en un contexto de inflación mensual en descenso y un aumento incipiente de la demanda de dinero, con niveles de monetización históricamente bajos.

Un crecimiento monetario acelerado en dos etapas

Quantum identifica dos períodos diferenciados en la dinámica de la base monetaria:

  • Enero-abril: con el inicio de la Fase 3 del programa económico y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que incluyó el levantamiento del cepo para personas humanas y un esquema de flotación con bandas divergentes ($1.000 como piso decreciente y $1.400 como techo creciente), la base aumentó $2,97 billones. Las compras netas de divisas fueron casi nulas, y la expansión provino de $11,976 billones de utilidades transferidas por el BCRA al Tesoro, en gran parte esterilizadas mediante depósitos y ventas de títulos.
  • Mayo-julio: tras el cambio de régimen monetario y cambiario, la base se incrementó $7,414 billones (+22,7%), impulsada sobre todo por el desarme de LEFIs por $12,155 billones en julio. Esta expansión se compensó parcialmente con emisiones de deuda del Tesoro y depósitos en el BCRA, mientras que hubo financiamiento neto en pesos negativo por cancelación de deuda.

Del total de $24,385 billones de emisión primaria originada en utilidades del BCRA y desarme de LEFIs, un 82% fue neutralizado mediante:

  • Depósitos del Tesoro en el BCRA: $8,165 billones.
  • Superávit fiscal: $2,295 billones.
  • Ventas de títulos en cartera del BCRA: monto no especificado, pero con impacto directo en absorción de liquidez.

Según Quantum, el Tesoro acumuló $14,397 billones en caja entre enero y julio, de los cuales $11,976 billones provinieron de utilidades del BCRA y el resto del superávit.

Los fondos acumulados se distribuyeron en:

  • $8,165 billones en depósitos en el BCRA.
  • $2,729 billones en depósitos en pesos en bancos.
  • $3,502 billones en compras de divisas, inicialmente en el mercado y luego mediante operaciones directas con privados.

De las utilidades transferidas por el BCRA, $3,811 billones tuvieron impacto monetario neto, mientras que el resto quedó inmovilizado en depósitos, aumentando el stock de pesos bajo observación del Central.

El aumento de la base monetaria se reflejó en:

  • $3,887 billones (+22%) más de circulante en poder del público.
  • $6,573 billones (+67,5%) de incremento en la integración de efectivo mínimo de los bancos.

A partir del 1° de agosto, el BCRA reforzó la esterilización elevando los encajes bancarios, lo que absorbió parte del excedente de liquidez generado por la expansión previa.

El crecimiento de la base se da en un marco de inflación mensual decreciente y demanda de pesos en recuperación desde un piso histórico equivalente al 5% del PBI. La administración busca compatibilizar el orden fiscal con un programa monetario que acompaña la transición hacia un esquema cambiario más flexible. Sin embargo, la magnitud del aumento en términos reales refuerza la necesidad de un monitoreo constante de la liquidez para evitar que se traslade a precios.

El análisis de Quantum concluye que el BCRA deberá administrar con precisión la política de encajes y la coordinación con el Tesoro para sostener la estabilidad monetaria en un año de transición hacia un esquema más abierto y con metas de reservas flexibilizadas por el FMI.

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