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El BCRA vuelve a expandir la base monetaria y el crédito acelera: qué muestran las cifras de julio

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El proceso de normalización monetaria comenzó a mostrar en julio una señal que, hasta ahora, había permanecido ausente: la base monetaria volvió a crecer en términos reales después de diez meses consecutivos de contracción. El dato aparece acompañado por una recuperación de la demanda transaccional de dinero y por una aceleración del crédito al sector privado, en un contexto que el Banco Central (BCRA) vincula con la consolidación del proceso de desinflación.

Según el Informe Monetario Mensual correspondiente a julio, publicado este viernes, la base monetaria aumentó 0,2% en términos reales y sin estacionalidad. En valores nominales, el stock se incrementó en $0,5 billones respecto del cierre de junio. El cambio adquiere relevancia porque interrumpe una secuencia de diez meses de contracción y lleva la base monetaria a representar el 3,9% del PIB, todavía 0,4 puntos porcentuales por debajo del nivel registrado en julio de 2025.

La expansión no respondió a una reapertura del financiamiento monetario al Tesoro. Por el contrario, el principal factor expansivo fue la compra neta de divisas al sector privado. Durante julio, el BCRA adquirió USD 2.162 millones, operación que generó una expansión monetaria de $3,2 billones. Parte de ese efecto fue compensado por las operaciones del Tesoro a través de su cuenta en pesos y por la esterilización realizada por la autoridad monetaria mediante operaciones de mercado abierto y repos.

El mecanismo resulta central para interpretar la fotografía monetaria de julio: la expansión de la base se produjo asociada a la acumulación de activos externos, mientras que el resto de las operaciones funcionó como contrapeso sobre la liquidez. En términos acumulados, las compras de divisas del BCRA alcanzaron USD 13.337 millones durante los primeros siete meses del año. Las reservas internacionales, en tanto, finalizaron julio en USD 47.599 millones, USD 2.729 millones por encima del cierre de junio.

El segundo dato relevante aparece del lado de la demanda de dinero. El M2 privado transaccional creció 1,8% real y sin estacionalidad en julio y acumuló tres meses consecutivos de expansión. La recuperación estuvo explicada principalmente por los depósitos a la vista transaccionales, que avanzaron 2,7% real, mientras que el circulante en poder del público aumentó 0,4%. El comportamiento es consistente, según el BCRA, con una recuperación de la demanda de dinero en un escenario de moderación de la inflación.

La contracara estuvo en los instrumentos remunerados. Los depósitos a plazo fijo del sector privado disminuyeron 0,4% real y sin estacionalidad, con una dinámica diferenciada entre hogares y empresas. Mientras las personas incrementaron levemente sus colocaciones, las empresas redujeron sus depósitos a plazo y aumentaron sus tenencias de depósitos a la vista remunerados. Como resultado, el M3 privado cayó apenas 0,1% real en julio y se ubicó en el equivalente a 12,9% del PIB, 1,9 puntos porcentuales por encima del mínimo observado en abril de 2024.

El crédito privado aportó otra señal de mayor profundidad financiera. Los préstamos en pesos crecieron 1,2% real y sin estacionalidad durante julio, con un incremento promedio de $3,0 billones. El BCRA señaló que se trató del mayor crecimiento mensual desde fines de 2025 y que, en términos interanuales, el crédito en pesos mantuvo una expansión real de 1,7%. Su participación sobre el PIB permaneció en 9,2%, mientras que al incorporar los préstamos en moneda extranjera el crédito total al sector privado alcanzó 12,5% del producto.

La composición del crédito también ofrece una lectura relevante para la actividad económica. Por tercer mes consecutivo, los préstamos comerciales fueron el principal motor de la expansión, con una suba de 2% mensual real y sin estacionalidad. Dentro de esa categoría, los adelantos en cuenta corriente crecieron 7,6%, mientras que las financiaciones mediante documentos prácticamente no se movieron.

El crédito hipotecario, por su parte, continuó exhibiendo una trayectoria expansiva. Los préstamos con garantía real aumentaron 0,8% real en julio, impulsados por las financiaciones para vivienda, que crecieron 2,1% mensual y acumularon más de dos años de variaciones positivas. En términos interanuales, el crédito para la compra de vivienda avanzó 50,2% real, principalmente por el comportamiento de los préstamos ajustables por UVA.

En paralelo, el financiamiento en dólares mantuvo un ritmo particularmente intenso. Los préstamos al sector privado en moneda extranjera aumentaron USD 1.115 millones durante julio y alcanzaron un stock de USD 24.826 millones, con un crecimiento interanual de 45,4%. El BCRA señaló que la expansión se explica principalmente por documentos a sola firma destinados a financiar operaciones de comercio exterior, en una trayectoria ascendente prácticamente ininterrumpida desde enero de 2024.

La otra pieza del esquema monetario que comienza a tomar forma es institucional. Durante julio, el Gobierno envió al Congreso un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA que establece la preservación del valor de la moneda como misión primaria y fundamental de la entidad. El texto propone prohibir el financiamiento al Tesoro mediante Adelantos Transitorios, eliminar mecanismos de transferencia de reservas y restringir la distribución de utilidades a aquellas realizadas y líquidas, una vez constituidas las reservas correspondientes.

El proyecto busca, en términos del propio informe, impedir que el financiamiento del Gobierno por parte del Banco Central genere expansiones monetarias que no estén respaldadas por una mayor demanda de dinero. La propuesta también contempla transitoriamente la posibilidad de utilizar utilidades bajo el criterio normativo vigente para cancelar saldos pendientes de Adelantos Transitorios y Letras Intransferibles, con el objetivo de mejorar la calidad del activo del BCRA.

El cuadro de julio, por lo tanto, combina tres movimientos que merecen ser observados en conjunto: una base monetaria que deja atrás diez meses de contracción, una demanda transaccional que acumula tres meses de crecimiento y un crédito privado que vuelve a ganar dinamismo. La clave para la sostenibilidad de esta trayectoria estará en que la mayor cantidad de dinero y crédito continúe acompañada por una demanda monetaria creciente, acumulación de reservas y una disciplina que limite la creación de pesos desvinculada de la actividad económica.

Para Misiones y el NEA, el dato más tangible aparece en el canal crediticio. La recuperación de los préstamos comerciales puede traducirse en mayor disponibilidad de capital de trabajo para empresas, mientras que el crecimiento del financiamiento en dólares mantiene una conexión directa con actividades vinculadas al comercio exterior. El desafío ya no es solamente que el crédito vuelva a crecer, sino que esa expansión logre transformarse en inversión, producción y capital de trabajo a costos compatibles con la rentabilidad de las economías regionales.

El informe del BCRA deja así una fotografía menos centrada en la cantidad absoluta de pesos y más en su composición: mientras la base monetaria recupera terreno, los depósitos transaccionales crecen, el crédito privado gana profundidad y las reservas aumentan. La evolución de estos cuatro indicadores será determinante para saber si la recuperación monetaria de julio representa apenas un cambio estadístico o el comienzo de una etapa de mayor intermediación financiera con estabilidad nominal.

Informe Monetario Mensual 2026 07 by CristianMilciades

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Restricción monetaria y expansión del crédito: El nuevo escenario de liquidez para el sector productivo

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En abril de 2026, la Base Monetaria profundizó su ciclo contractivo con una caída real del 3%, acumulando ocho meses de retroceso. Sin embargo, el quiebre de tendencia en el crédito al sector privado (+0,6% real) y la robusta compra de divisas por USD 2.770 millones por parte del BCRA configuran un entorno de estabilización que impacta directamente en el costo financiero de las empresas del NEA.

El último Informe Monetario Mensual del Banco Central revela una economía que opera bajo una estricta disciplina de agregados. Mientras los medios de pago tradicionales (M2 privado) retroceden, el ahorro se desplaza hacia instrumentos remunerados, estabilizando el M3 privado en un 13% del PIB. Para Misiones, este escenario de “escasez de pesos” se ve compensado por una reactivación del financiamiento bancario, vital para sectores de ciclo largo como el forestal y el yerbatero, que dependen de la preventa y el apalancamiento para sostener stocks.

El retorno del crédito, oxígeno para la industria y el agro

Tras un bimestre de parálisis, el stock de préstamos en pesos al sector privado creció un 0,6% real. Este dato es disruptivo para la microeconomía local:

Financiamiento de Capital de Trabajo: La expansión del crédito, sumada a un incremento de USD 1.400 millones en préstamos en moneda extranjera, facilita la prefinanciación de exportaciones para los complejos de té y madera.

Apalancamiento de Inversión: Con un ratio de crédito total sobre el Producto del 12,3%, la profundidad financiera comienza a despegar de niveles históricamente bajos, permitiendo renovar bienes de capital en aserraderos y secaderos.

Liquidez en FCI: El crecimiento de los depósitos en Fondos de Money Market ofrece a las empresas misioneras una herramienta de gestión de caja eficiente frente a la volatilidad de los ingresos estacionales.

La dinámica de las divisas y el comercio

A diferencia de los grandes centros urbanos, donde la contracción monetaria impacta principalmente en el consumo de servicios, en Misiones la dinámica está atada al mercado de cambios. La compra de USD 2.770 millones por el BCRA en abril inyectó $0,9 billones al sistema (base monetaria de fin de mes), traccionada en gran medida por la liquidación de exportaciones regionales.

No obstante, las asimetrías fronterizas juegan un rol crítico: la contracción real de los medios de pago tradicionales (efectivo y cuentas corrientes) limita la capacidad de los comercios locales para competir con los flujos de precios en Paraguay y Brasil. La estabilidad del M3 privado sugiere que el excedente se refugia en el ahorro, ralentizando la velocidad de circulación del dinero en las ciudades de frontera.

Perspectiva de las Entidades Financieras

El sistema financiero muestra una solidez estructural con una expansión de depósitos a plazo, lo que mejora el fondeo para las líneas productivas. La intervención del Tesoro Nacional como factor de absorción monetaria garantiza que la expansión generada por las divisas no se traduzca en una presión inflacionaria inmediata, preservando la previsibilidad de los contratos de mediano plazo en el sector productivo.

Escenario a mediano plazo

La recuperación del crédito es un síntoma de “normalización”, pero su sostenibilidad depende de que el ratio crédito/PIB supere el actual 12,3%. En Misiones, el dato clave será la evolución de las líneas en moneda extranjera: un incremento sostenido en este rubro indicaría una mayor agresividad de los sectores exportadores para capturar mercados externos ante la estabilidad del consumo interno. La persistencia de la contracción de la Base Monetaria sugiere que el sesgo de la política seguirá siendo de “pesos caros”, obligando a las empresas a una eficiencia extrema en la gestión de su flujo de fondos.

Informe Monetario Mensual Abr 26 by CristianMilciades

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El BCRA ya compró más de US$1.100 millones en enero

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) continúa consolidando su estrategia de acumulación de divisas en el mercado oficial. En lo que va de enero, la entidad ya compró más de US$1.100 millones y llevó las reservas brutas a US$46.240 millones, el nivel más alto desde agosto de 2021. El dato refuerza el giro de la política monetaria en la denominada “fase 4” del programa oficial y se posiciona como una de las señales económicas más relevantes del inicio del año.

Compras sostenidas y récord de reservas en cuatro años y medio

Este jueves, el Banco Central adquirió US$52 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), marcando la decimonovena rueda consecutiva con saldo comprador. Con esta operación, las reservas brutas cerraron en US$46.240 millones, lo que implicó un incremento diario de US$81 millones respecto del miércoles.

El nivel alcanzado representa el máximo stock de reservas desde agosto de 2021, cuando habían superado los US$46.200 millones. Además de las compras netas en el mercado mayorista, la suba estuvo influenciada por la evolución del precio del oro. El Gobierno nacional posee aproximadamente 1,98 millones de onzas troy, cuyo valor de mercado superó los US$5.000, aportando un efecto positivo sobre el balance de reservas.

Desde el inicio de la denominada “fase 4” del programa monetario, el BCRA, presidido por Santiago Bausili, acumula US$1.134 millones en compras netas, consolidando una tendencia sostenida de absorción de divisas en el mercado oficial.

El nuevo esquema monetario y el objetivo anual de acumulación

Bajo el esquema vigente, el Banco Central definió que sus intervenciones estarán limitadas a compras de hasta el 5% del volumen diario operado en el mercado, una regla que busca compatibilizar la acumulación de reservas con el funcionamiento del régimen monetario.

En ese marco, el presidente del BCRA señaló que la autoridad monetaria podría acumular entre US$10.000 millones y US$17.000 millones a lo largo del año, en función de la expansión de la base monetaria en relación con el Producto Bruto Interno (PBI). Con los US$1.134 millones ya adquiridos, la entidad superó el 10% del piso mínimo proyectado para el año.

El desempeño de enero muestra una dinámica particularmente activa. Entre el 5 y el 29 de enero, el Banco Central registró compras prácticamente diarias, con picos destacados como los US$187 millones del 14 de enero y los US$125 millones del 16 de enero, que explican buena parte del avance mensual.

Detalle de las compras diarias del BCRA en enero:

  • 5 de enero: US$21 millones
  • 6 de enero: US$83 millones
  • 7 de enero: US$9 millones
  • 8 de enero: US$62 millones
  • 9 de enero: US$43 millones
  • 12 de enero: US$55 millones
  • 13 de enero: US$55 millones
  • 14 de enero: US$187 millones
  • 15 de enero: US$47 millones
  • 16 de enero: US$125 millones
  • 19 de enero: US$21 millones
  • 20 de enero: US$8 millones
  • 21 de enero: US$107 millones
  • 22 de enero: US$80 millones
  • 23 de enero: US$75 millones
  • 26 de enero: US$39 millones
  • 27 de enero: US$32 millones
  • 28 de enero: US$33 millones
  • 29 de enero: US$52 millones

Impacto económico y señales para el mercado

La acumulación de reservas en este volumen tiene implicancias directas sobre la estabilidad cambiaria, la política monetaria y las expectativas del mercado. En el plano económico, el refuerzo del stock de divisas fortalece la posición del Banco Central para sostener el esquema monetario vigente, reduce la vulnerabilidad externa y mejora la capacidad de respuesta ante eventuales shocks.

Desde una perspectiva institucional, la continuidad de las compras durante 19 ruedas consecutivas refuerza la señal de disciplina operativa del BCRA y marca un contraste con períodos previos de fuerte pérdida de reservas. Al mismo tiempo, el rol del precio del oro en la valorización de los activos evidencia la importancia de la composición de las reservas en un contexto global volátil.

De mantenerse este ritmo, el sendero de acumulación podría convertirse en uno de los pilares centrales de la estrategia económica del Gobierno durante 2026, aunque el desempeño futuro dependerá del comportamiento del comercio exterior, la demanda de dinero y la evolución de la actividad económica.

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Fase de Remonetización: el Gobierno redefine el esquema cambiario y lanza un programa de acumulación de reservas

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Según la consultora Ecolatina el Gobierno lanzó la “Fase de Remonetización” y redefine el esquema cambiario y monetario desde 2026

El Gobierno anunció al cierre de la rueda del lunes una nueva etapa del programa económico, denominada “Fase de Remonetización”, que introduce cambios relevantes en la política cambiaria y monetaria. El nuevo esquema contempla un programa de acumulación de reservas, la indexación del crawling peg a la inflación y la normalización gradual de encajes, en un contexto marcado por la necesidad de recomponer reservas, sostener la desinflación y consolidar el acceso al financiamiento.

La medida fue presentada tras una colocación de deuda en dólares por debajo de lo esperado y un mercado cambiario que no reaccionó con el optimismo previsto luego del resultado electoral de octubre. En ese marco, el rediseño busca corregir desequilibrios del esquema vigente, evitar una apreciación real persistente del tipo de cambio y sentar las bases para una mayor estabilidad macroeconómica hacia 2026, aunque introduce nuevos interrogantes sobre la velocidad de la desinflación y el grado de discrecionalidad del Banco Central.

Programa de compras de reservas y nuevo crawling peg indexado

El eje central de la Fase de Remonetización es el inicio, a partir del 1° de enero de 2026, de un programa de acumulación de reservas por parte del Banco Central, alineado con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado de cambios. Según el escenario base oficial, la Base Monetaria pasaría del 4,2% del PIB actual al 4,8% del PIB en diciembre de 2026, lo que equivale a compras de divisas por aproximadamente USD 10.000 millones, con la posibilidad de extenderse hasta USD 17.000 millones adicionales si la relación base-producto aumentara un punto porcentual.

Las compras estarán condicionadas por la oferta de divisas del balance de pagos, en particular de la Cuenta Financiera, y por la evolución de la demanda de dinero. El BCRA no intervendrá de manera automática: el monto diario de compras no superará inicialmente el 5% del volumen operado en el mercado de cambios y podrá ajustarse según la liquidez disponible, con el objetivo explícito de evitar presiones alcistas sobre el dólar. Además, se habilita la posibilidad de realizar “compras en bloque” por fuera del mercado, modalidad que el Tesoro ya utilizó durante 2025.

En paralelo, el Gobierno anunció una modificación sustancial del esquema cambiario. A partir de enero de 2026, las bandas cambiarias se ajustarán mensualmente según el último dato de inflación publicado por el INDEC. En enero, el crawling peg será del 2,5% mensual, correspondiente a la inflación de noviembre, y se actualizará en los meses siguientes conforme a los nuevos registros. Este rediseño reemplaza el esquema previo, en el que el techo de la banda crecía al 1% mensual mientras la inflación se ubicaba en torno al 2%.

Como resultado, el nuevo esquema evita la apreciación real que venía acumulándose. De acuerdo con estimaciones basadas en la mediana del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, el techo de la banda alcanzaría en diciembre de 2026 los $1.860 (o $1.930 según otras proyecciones), entre un 8% y un 12% por encima del nivel que habría resultado con un deslizamiento del 1%, que lo habría ubicado en torno a $1.720.

Efectos macroeconómicos, reservas y discrecionalidad del esquema

Desde el punto de vista macroeconómico, la indexación del crawling peg presenta efectos contrapuestos. Por un lado, permite que el tipo de cambio real deje de apreciarse e incluso se deprecie en el margen, mejorando la competitividad externa. En un contexto internacional en el que la Reserva Federal muestra un sesgo más moderado y la inflación en Estados Unidos sorprendió a la baja en noviembre, el escenario de tasas internacionales más bajas hacia 2026 podría favorecer el apetito por deuda emergente y un dólar global más débil, ampliando el margen de competitividad cambiaria.

Por otro lado, el tipo de cambio dejará de funcionar como ancla nominal del programa económico, lo que introduce un componente inercial en la dinámica de precios y podría derivar en una desinflación más lenta. Además, el esquema arranca con un tipo de cambio real que, si bien mejoró cerca de un 20% desde la implementación de las bandas en abril, todavía luce bajo en términos históricos.

En este contexto, el comportamiento del dólar dentro de la banda será clave y dependerá de la oferta y demanda de divisas y de las expectativas del mercado. Tras el anuncio, el Tesoro habría interrumpido su racha compradora en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Entre la semana pasada y el martes posterior al anuncio, los depósitos del Tesoro crecieron de USD 309 millones a USD 2.077 millones, impulsados por compras en el MULC, el ingreso del BONAR y movimientos con organismos internacionales. Sin embargo, luego del anuncio, Hacienda pasó a contener la cotización mediante ventas de instrumentos dólar linked en el mercado secundario y ventas directas de USD 13 millones y USD 150 millones en el MULC, lo que explicó la estabilidad del dólar en torno a los $1.450 durante cuatro jornadas consecutivas, con un volumen operado cercano a USD 600 millones.

La estrategia oficial refleja un rasgo central del nuevo programa: la preferencia por la discrecionalidad antes que por reglas rígidas. La política de encajes se ajustará gradualmente según la evolución de las variables monetarias y cambiarias, y el límite del 5% de participación del BCRA en el mercado es indicativo, no obligatorio. Esto deja abierta la posibilidad de jornadas sin compras o con intervenciones superiores a ese umbral, así como operaciones fuera del mercado cambiario formal.

Repercusiones en el mercado y el desafío del Riesgo País

En el corto plazo, el dólar oficial se mantuvo dentro del techo de la banda ($1.400–$1.450) y cerró en $1.450, con una suba semanal del 0,6%. Las Reservas Netas habrían retornado a terreno positivo y se estiman en torno a USD 1.400 millones. En contraste, los dólares alternativos mostraron alzas: el dólar minorista subió 0,7% hasta $1.474, el blue avanzó 2,8% a $1.485, el CCL con CEDEARs trepó 2,1% a $1.547 y el MEP con AL30 aumentó 1,5% a $1.494. La brecha cambiaria promedio se ubicó cerca del 4%.

Los contratos de dólar futuro también reflejaron el nuevo escenario: los vencimientos cortos subieron 0,3%, mientras que los contratos desde marzo de 2026 avanzaron 1,1%. Las devaluaciones implícitas cerraron en +0,5% para diciembre, +2,9% para enero y +5,0% para febrero.

Hacia adelante, el principal interrogante es la compatibilidad entre la recomposición de reservas y el respeto del techo de la banda cambiaria. Para que el escenario base del Gobierno se materialice, será clave una nueva baja del Riesgo País que habilite al Tesoro a regresar al mercado de capitales en 2026 y comenzar a rollear vencimientos. A ello se sumarían ingresos por la Cuenta Financiera, una mayor oferta del sector agropecuario y potenciales inversiones extranjeras bajo el régimen RIGI, además de colocaciones internacionales que podrían habilitarse si el Presupuesto 2026 se aprueba en el Congreso.

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Respaldo del FMI a la estrategia monetaria y cambiaria anunciada por el Gobierno

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) celebró este lunes las medidas económicas anunciadas por el gobierno de Javier Milei, que incluyen cambios en el esquema de bandas de flotación cambiaria y el lanzamiento de un programa de compra de reservas por parte del Banco Central. El organismo destacó el acceso al mercado y el refuerzo del marco monetario y cambiario, y aseguró que trabaja “estrechamente con las autoridades” en la implementación de estas decisiones, consideradas clave para recomponer reservas y apuntalar el crecimiento.

Respaldo del FMI al nuevo marco monetario y cambiario

El aval del organismo internacional llegó luego de los anuncios oficiales sobre la actualización del régimen de bandas cambiarias y la estrategia de acumulación de reservas a partir de 2026. A través de un mensaje difundido en redes sociales, la portavoz del FMI, Julie Kozack, valoró “el reciente acceso al mercado y las medidas anunciadas para fortalecer el marco monetario y cambiario, reconstituir los colchones de reservas e impulsar reformas que impulsen el crecimiento”.

“Estamos colaborando estrechamente con las autoridades en la implementación de estas importantes medidas”, afirmó la funcionaria, en una señal política e institucional de respaldo a la hoja de ruta económica del Gobierno.

El pronunciamiento del FMI se produjo tras la confirmación de que, a partir del año próximo, las bandas de flotación cambiaria pasarán a actualizarse según la inflación de los dos meses previos, modificando el esquema vigente que ajusta el piso y el techo al 1% mensual. La decisión apunta a dotar de mayor previsibilidad al régimen cambiario y alinearlo con la dinámica inflacionaria.

Programa de compra de reservas y metas para 2026

En paralelo, el Banco Central (BCRA) anunció que desde el 1° de enero de 2026 pondrá en marcha un programa de compra de reservas con el objetivo de acumular entre u$s10.000 millones y u$s17.000 millones durante el próximo año. La estrategia se concentrará en fortalecer el balance de la autoridad monetaria sin generar presiones inflacionarias.

Según el comunicado oficial, la base monetaria aumentaría del 4,2% actual al 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI) hacia diciembre de 2026. Ese incremento podría ser abastecido mediante la compra de u$s10.000 millones, condicionada a la oferta de flujos de la balanza de pagos. Incluso, el BCRA anticipó que si la demanda adicional de dinero alcanzara el 1% del PBI, las compras podrían ampliarse hasta u$s17.000 millones.

El esquema operativo prevé que, en una primera etapa, el monto diario de acumulación de reservas se alinee con una participación del 5% del volumen del mercado de cambios. En función de la volatilidad observada en las últimas semanas, las compras diarias podrían oscilar entre u$s10 millones y u$s30 millones.

Impacto económico y señales al mercado

El respaldo explícito del FMI a las medidas anunciadas refuerza la señal de coordinación entre el organismo y el Gobierno en un contexto de redefinición del régimen cambiario y monetario. La combinación de bandas ajustadas por inflación y un programa explícito de compra de reservas busca consolidar expectativas, fortalecer los “colchones” externos y dar sustento al proceso de reformas económicas.

Para los mercados, el acompañamiento del FMI funciona como un ancla de credibilidad institucional, especialmente en lo referido a la sostenibilidad del esquema monetario y a la capacidad del Banco Central para recomponer reservas sin alterar la estabilidad de precios. Al mismo tiempo, el foco en la acumulación de divisas y en la consistencia macroeconómica anticipa un 2026 marcado por una estrategia gradual de normalización financiera y cambiaria.

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