BCRA

Tras el pedido de la Justicia al BCRA, este informó que “no existen contratos que registren el envío de oro al exterior”

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) quedó en el centro de una controversia institucional de alto impacto económico y político tras un fallo de la Justicia que lo obliga a brindar información pública sobre el eventual envío de reservas de oro al exterior. La decisión judicial, adoptada por la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, reavivó el debate sobre la transparencia en la gestión de activos estratégicos del Estado, el riesgo de embargos en el marco del juicio por la expropiación de YPF y la estrategia oficial para obtener rendimientos financieros en un contexto de escasez de dólares.

El conflicto enfrenta al Gobierno nacional, que alega razones de seguridad y confidencialidad, con sectores sindicales, legislativos y de control que reclaman acceso pleno a la información, al amparo de la Ley de Acceso a la Información Pública. En paralelo, el BCRA sostuvo ante la Justicia que “no existen contratos que registren el envío de oro al exterior”, una afirmación que profundiza la incertidumbre sobre el destino y el uso de las reservas.

El fallo judicial y la obligación de informar

La Sala V de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, integrada por los jueces Guillermo Treacy y Pablo Gallegos Fedriani, dispuso que el Banco Central debe brindar información pública vinculada al eventual traslado de lingotes de oro fuera del país. La resolución revocó un fallo de primera instancia que había avalado la negativa del organismo monetario a responder los pedidos de información formulados por la Asociación Bancaria.

La presentación judicial se inscribió en el marco de la Ley de Acceso a la Información Pública y contó con el respaldo de directores de la Auditoría General de la Nación (AGN), que asiste al Poder Legislativo en el control externo del sector público. Para estos actores, la falta de información constituye un “escándalo institucional”, mientras que desde el Poder Ejecutivo se argumenta que revelar datos sensibles podría exponer las reservas a eventuales embargos por parte de acreedores externos.

El trasfondo inmediato es el juicio por la expropiación de YPF, que se tramita en tribunales de Nueva York y que podría derivar en reclamos por más de USD 18.000 millones. En ese contexto, la localización precisa de activos estratégicos, como el oro del BCRA, es observada con atención por fondos de inversión de alto riesgo, conocidos como “fondos buitre”.

El oro del Banco Central y la estrategia financiera oficial

Según la información disponible, el envío de oro al exterior impulsado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del BCRA, Santiago Bausili, tuvo un antecedente directo en 2017, cuando durante la gestión de Federico Sturzenegger se transfirieron al Banco de Inglaterra activos por un valor estimado en USD 462 millones, con el objetivo de obtener rentabilidad en el mercado internacional.

La actual administración sostiene que la operatoria apunta a hacer rendir activos ociosos en un contexto de restricciones externas severas. En ese marco, se analizan operaciones de tipo Repo, que consisten en la venta de un activo —en este caso oro— con el compromiso de recomprarlo en un plazo y precio determinados, a cambio de liquidez inmediata en dólares para afrontar vencimientos.

El BCRA afirma que el stock declarado de oro, equivalente a 1,98 millones de onzas, se mantiene estable desde hace al menos cinco años y que las reservas de oro están valuadas actualmente en USD 4.900 millones. Sin embargo, tanto la oposición como la AGN reclamaron precisiones sobre fechas, destino, bancos custodios y tipo de operación financiera involucrada.

La controversia se profundizó cuando trascendió que, según la respuesta oficial del Central, “los contratos de colocación de lingotes de oro con el BIS y/o cualquier otro depositario del exterior no existen a la fecha ni los había al 31/12/2024”, y que, en consecuencia, “no se han tenido que elaborar informes del servicio jurídico del BCRA”.

Antecedentes históricos y disputa política

El oro en cuestión tiene un fuerte contenido simbólico y económico. Fue incorporado mayoritariamente durante la gestión de Néstor Kirchner, cuando el BCRA adquirió 54,8 toneladas del metal por un desembolso estimado entre USD 700 y 750 millones, anticipando la revalorización internacional del oro tras la salida de la Convertibilidad. Esa estrategia generó, según estimaciones, una ganancia contable de USD 2.600 millones para el Banco Central.

Posteriormente, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y con Mercedes Marcó del Pont al frente del BCRA, el stock se elevó a 61,74 toneladas, el nivel más alto de la historia reciente. En los años siguientes, parte de esas reservas se utilizó como respaldo crediticio y se vendieron cerca de cinco toneladas para afrontar compromisos externos, una porción de las cuales fue recomprada durante la pandemia.

El actual conflicto refleja un quiebre político profundo. Desde sectores del oficialismo se considera que la exigencia de información favorece a los acreedores externos, mientras que desde el gremio bancario y la AGN se insiste en que el acceso a la información pública es un principio básico del control democrático. La tensión se trasladó incluso al funcionamiento de la auditoría, cuyos integrantes denunciaron que el BCRA solo ofreció acceso restringido a datos “sensibles”, sin posibilidad de copias ni registros, lo que imposibilita técnicamente la tarea de control.

Un escenario abierto y de alto impacto institucional

Con el fallo judicial firme, el Banco Central deberá ahora ratificar su postura en sede judicial y definir el alcance de la información que entregará. El desenlace del caso tendrá implicancias directas sobre la relación entre el Poder Ejecutivo y los organismos de control, la credibilidad institucional del BCRA y la percepción de riesgo por parte de los acreedores externos.

Mientras tanto, el debate por el oro del Banco Central se consolida como uno de los focos más sensibles de la agenda económica y política, en un contexto donde la escasez de divisas, la presión judicial internacional y la disputa interna por la transparencia configuran un escenario de alta incertidumbre.

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CEPA cuestiona el Presupuesto 2026 y advierte por proyecciones cambiarias y ajuste fiscal

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En el marco de las Sesiones Extraordinarias de diciembre de 2025, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) presentó su informe “Análisis del Presupuesto 2026”, un documento crítico que pone el foco en la regla fiscal, la consolidación del ajuste, las inconsistencias macroeconómicas y el impacto institucional del proyecto enviado al Congreso. El análisis plantea interrogantes de fondo sobre la sostenibilidad del programa económico, el reparto del esfuerzo fiscal y el rol del Estado en áreas clave.

El trabajo advierte que el Presupuesto 2026 consolida una estrategia de reducción del gasto público, con efectos directos sobre provincias, partidas esenciales y metas físicas, al tiempo que sostiene una estructura tributaria regresiva y abre interrogantes sobre el programa financiero que respalda las proyecciones oficiales.

Regla fiscal, ajuste y tensiones macroeconómicas

Uno de los ejes centrales del informe de CEPA es el análisis de la regla fiscal, que —según el documento— opera como ancla para profundizar la consolidación del ajuste. En ese marco, el centro de estudios remarca que las proyecciones macroeconómicas presentan inconsistencias, especialmente en lo referido al sector externo.

El informe señala que las proyecciones del tipo de cambio incluidas en el Presupuesto 2026 no contemplan las modificaciones de política monetaria implementadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en la jornada de ayer, lo que introduce un factor adicional de incertidumbre sobre la coherencia del escenario macro previsto. Esta desconexión entre supuestos macroeconómicos y decisiones recientes de política monetaria abre interrogantes sobre la robustez del esquema planteado.

Cuestión tributaria, ajuste territorial y recorte del Estado

CEPA también identifica inconsistencias e interrogantes en materia tributaria, subrayando la consolidación de una estructura tributaria regresiva. Según el análisis, el diseño impositivo que acompaña al Presupuesto 2026 no corrige desigualdades estructurales y refuerza un esquema donde el peso del ajuste no se distribuye de manera equitativa.

Otro punto destacado es el ajuste a las provincias y a partidas esenciales, que se combina con una reducción de metas físicas, reflejando —según el informe— un Estado que continúa en retroceso en términos de capacidades y presencia territorial. Esta dinámica tiene implicancias directas sobre la ejecución de políticas públicas y la provisión de servicios en distintos niveles de gobierno.

En ese contexto, el documento remarca la derogación de las leyes de emergencia en discapacidad y financiamiento universitario, una decisión que introduce un cambio institucional relevante y genera impacto sobre sectores sensibles del entramado social y educativo.

El programa financiero y los interrogantes abiertos

Finalmente, el informe de CEPA plantea una pregunta central: ¿qué esconde el programa financiero?. El centro de estudios advierte que el esquema de financiamiento del Presupuesto 2026 presenta aspectos que requieren mayor claridad para comprender cómo se sostendrá el equilibrio fiscal proyectado y cuáles serán las fuentes efectivas de recursos en un contexto de ajuste.

El análisis presentado durante las Sesiones Extraordinarias se inscribe así en el debate legislativo sobre el Presupuesto 2026, aportando una mirada crítica sobre sus fundamentos económicos, su impacto político e institucional y las consecuencias previsibles de un modelo que prioriza la disciplina fiscal con recortes en áreas estratégicas.

Análisis del Presupuesto 2026 CEPA by CristianMilciades

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Caputo defendió el nuevo régimen del dólar y aseguró que el crawl bajará con la desinflación

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El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a respaldar la modificación del régimen cambiario anunciada por el Banco Central (BCRA), que desde enero ajustará el techo y el piso de las bandas de flotación del dólar en función de la inflación pasada. Aunque reconoció que en el arranque el ritmo de incremento será mayor —2,5% en enero—, aseguró que se trata de un efecto transitorio y que, a medida que avance la desinflación, el crawling peg “va a ser más bajo” y perforará el 1% mensual, consolidando el proceso de estabilización macroeconómica.

Bandas indexadas por inflación y un crawl variable

Caputo defendió los anuncios oficiales pese a que días atrás había señalado que el esquema cambiario no sufriría modificaciones. Según explicó, el sistema de bandas “se mantiene” y el cambio introducido es “muy menor”, ya que no implica una aceleración deliberada de la devaluación sino una adecuación técnica para reducir la incertidumbre.

“El cambio no quiere decir que el ritmo de ajuste de devaluación va a subir, sino que va a ir al ritmo de la inflación”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda. En ese sentido, reconoció que en enero el techo de la banda se incrementará a un ritmo superior al actual —2,5% frente al 1% mensual vigente— debido a la indexación, pero remarcó que luego el deslizamiento será más bajo. “Si tiene razón el presidente y en nueve meses el número de la inflación empieza con cero, el ritmo de ajuste va a ser menor”, argumentó.

En declaraciones al streaming La Casa, Caputo rechazó que se trate de una “microdevaluación” y sostuvo que el nuevo esquema introduce un crawling peg variable: “Que hoy esté por arriba es solamente circunstancial”. Según su análisis, a medida que se equilibre el mercado monetario, la inflación local “va a terminar convergiendo a la inflación internacional”.

Reacomodamiento empresario y cambio de mentalidad

Consultado por la caída de la actividad industrial, el cierre de plantas como Whirlpool y el impacto de las importaciones, Caputo vinculó la situación al fin de un modelo que, según sostuvo, se sostenía en distorsiones cambiarias extremas. Recordó que durante el esquema anterior existía “una brecha del 200% entre el dólar oficial y el dólar libre”, lo que generaba rentas extraordinarias para algunos sectores.

“Muchos empresarios seguramente ganaron mucha plata, pero porque les permitían comprar dólares a $300 cuando valía $1.000”, señaló, y calificó ese esquema como “fatal para la gente”. En ese marco, pidió un “reacomodamiento de los empresarios”, que incluya un “cambio de mentalidad”. “Muchos lo están haciendo, están dispuestos a invertir y competir, pero otros se han acostumbrado a 20 años de hacerla fácil”, apuntó.

El BCRA, las reservas y la estrategia monetaria

Desde el Banco Central, su presidente Santiago Bausili defendió el esquema de bandas y sostuvo que “es el mejor régimen cambiario” para las condiciones actuales de la economía argentina. Explicó que la entidad proyecta un aumento en la demanda de dinero que permitirá adquirir divisas sin alterar el funcionamiento del mercado de cambios, con una participación estimada en torno al 5% del volumen operado.

Como ejemplo, mencionó que en la jornada el Tesoro compró u$s320 millones en un mercado con un volumen de u$s300 millones, y advirtió que sin esa intervención la estabilidad podría haberse visto afectada. Bausili aclaró que la acumulación de reservas no implica que el tipo de cambio “tenga un sesgo hacia arriba”, sino que responde a una mayor demanda de pesos que, sin intervención, apreciaría fuertemente la moneda local.

El titular del BCRA remarcó que la actualización de las bandas por inflación pasada (T-2) no condiciona la trayectoria futura de los precios, sino que apunta a “disminuir la incertidumbre” cambiaria. Además, señaló que la estrategia es consistente con un escenario de desinflación, ya que se espera que la demanda de dinero crezca más rápido que la oferta asociada a la compra de reservas.

En la conferencia también participó el director Federico Furiase, quien recordó que la base monetaria históricamente promedió el 7,5% del PBI y que actualmente se ubica en 4,2%. El BCRA prevé elevarla a 4,8% del PBI para diciembre de 2026, lo que podría abastecerse mediante la compra de u$s10.000 millones, sujeta a los flujos de la balanza de pagos.

Compras del Tesoro, vencimientos y vínculo con el FMI

En paralelo a los cambios monetarios, el Tesoro aceleró la compra de divisas. Tras adquirir u$s220 millones la semana pasada, este lunes sumó otros u$s320 millones en el mercado oficial, con el objetivo de afrontar los vencimientos de enero. El equipo económico enfrenta pagos por u$s4.200 millones, mientras que, según datos al 5 de diciembre, el Tesoro contaba con apenas u$s210 millones depositados en el BCRA. Con las compras recientes y otras fuentes, el Gobierno acumula cerca de u$s1.500 millones.

Bausili descartó modificaciones a las restricciones cambiarias vigentes y negó la existencia de una “tasa de política monetaria” tradicional, al señalar que ese concepto se asocia a un esquema de metas de inflación que no es el actual. Sí precisó que las tasas de los REPOs pasivos tenderán a ser relativamente bajas para incentivar que la liquidez se canalice hacia LECAPs.

El presidente del BCRA también destacó la “relación de trabajo muy fluida” con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En ese marco, la vocera del organismo, Julie Kozack, expresó en redes sociales: “Acogemos con satisfacción el reciente acceso a los mercados y las medidas anunciadas para fortalecer el marco monetario y cambiario, reconstruir las reservas y avanzar en reformas que mejoren el crecimiento. Estamos trabajando estrechamente con las autoridades mientras implementan estas importantes medidas”. La próxima revisión del Fondo se estima para febrero.

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Bonos y acciones en alza tras el nuevo esquema cambiario, el riesgo país roza mínimos del año

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Los activos argentinos prolongaron este lunes el rally iniciado tras los anuncios oficiales en materia cambiaria y monetaria: los ADRs treparon hasta 3,1% en Wall Street, los bonos soberanos en dólares registraron subas de hasta 2,8% y el riesgo país descendió hasta la zona de los 602 puntos básicos, quedando a un paso de perforar el umbral de los 600. El mercado siguió de cerca la estrategia del Gobierno para la compra de divisas, la acumulación de reservas y el pago de vencimientos por cerca de u$s4.000 millones previstos para el 9 de enero.

Reacción positiva de acciones y ADRs tras los anuncios cambiarios

La rueda financiera mostró una reacción mayormente favorable a las definiciones del Gobierno en torno al nuevo esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación, la decisión de sostener tasas reales positivas y el lanzamiento de un programa de acumulación de reservas por parte del Banco Central (BCRA).

En el plano local, el índice bursátil avanzó 1,1% en pesos hasta los 3.012.680,81 puntos, aunque medido en dólares cedió 0,2% y cerró en 1.969,88 puntos. Las acciones líderes exhibieron mayoría de alzas, con subas de hasta 3,8%, encabezadas por Bolsa de Valores, seguida por Grupo Supervielle (+3,4%) y Grupo Financiero Galicia (+1,9%).

En Wall Street, los ADRs acompañaron el movimiento alcista y subieron hasta 3,1%, con Grupo Supervielle a la cabeza. También se destacaron Grupo Financiero Galicia (+3%), Central Puerto (+2%) y Banco Macro (+1,7%). Operadores de la city subrayaron el buen desempeño del sector bancario, impulsado por la expectativa de un marco cambiario más previsible y un esquema monetario consistente.

Bonos en dólares, riesgo país y la mirada puesta en los vencimientos

Los títulos soberanos en dólares mantuvieron el rebote y cerraron con subas generalizadas. El Global 2029 lideró las ganancias con un avance de 2,8%, seguido por el Global 2041 (+1,9%) y el Global 2035 (+1,5%). En este contexto, el riesgo país elaborado por J.P. Morgan se ubicó en torno a los 602 puntos básicos, muy cerca de quebrar la barrera psicológica de los 600 puntos.

El mercado sigue con atención las alternativas oficiales para afrontar los vencimientos del 9 de enero, cuando deberán pagarse bonares y globales por un monto cercano a los u$s4.000 millones. En ese marco, resultó clave la colocación del Bonar AN29, concretada el miércoles pasado por un total de u$s910 millones, a una tasa del 9,26%, apenas por encima del objetivo oficial, que se ubicaba por debajo del 9%. Los fondos obtenidos permiten cubrir la mayor parte de las amortizaciones de Bonares previstas para enero, estimadas en torno a los u$s1.000 millones.

Cambios en el programa monetario y expectativas hacia 2026

De cara a 2026, el Gobierno introdujo modificaciones relevantes en su programa monetario. El BCRA anunció que las bandas cambiarias pasarán a ajustarse en función de la inflación de los dos meses previos, dejando atrás el esquema vigente de actualización mensual del 1%. De este modo, el 1° de enero las bandas se ajustarán al 2,5%, en línea con el IPC de noviembre.

Además, la autoridad monetaria confirmó la implementación de un programa de recompra de reservas con el objetivo de acumular hasta u$s17.000 millones durante 2026, condicionado al crecimiento de la demanda de dinero y a la liquidez del mercado de cambios. En paralelo, ratificó la intención de mantener tasas reales positivas y avanzar en una flexibilización de los encajes bancarios, que continúan en niveles elevados.

Estas definiciones reforzaron la percepción de un marco monetario más ordenado, lo que se tradujo en una mejora del apetito por riesgo argentino y en una compresión adicional del riesgo país.

Chubut evalúa volver al mercado

El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, señaló que la provincia evalúa una colocación de deuda por un monto de entre u$s400 y u$s550 millones, durante su viaje a Estados Unidos en el que se reunió con empresarios, inversores y directivos de bancas multinacionales. De esta forma, la provincia patagónica se convertirá en la tercera en salir a colocar deuda internacional. De hecho este boom de bonos subsoberanos se suma a las emisiones de empresas privadas que, entre ambos, lograron alcanzar los u$s7.000 millones en los últimos 45 días.

Cabe resaltar que la primera en salir a buscar financiamiento internacional tras las elecciones fue la Ciudad de Buenos Aires. El distrito gobernado por Jorge Macri consiguió u$s600 millones a una tasa del 7,8% con una vida promedio de 7 años. Posteriormente Santa Fe logró colocar u$s800 millones con un plazo de nueve años y una tasa anual del 8,1%. Ahora parece ser el turno de Chubut. En su último viaje a Nueva York, Torres confirmó la información tras reunirse con autoridades del J.P. Morgan, de UBS Asset Management, Goldman Sachs e Invesco Asset Management.

Paralelamente trascendió que el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, también quiere subirse a este boom, según publicaron diversos medios. Desde esta provincia quieren aprovechar la baja del riego país y prevén emitir bonos por u$s500 millones con el objetivo de rollear deuda vieja. La colocación se proyecta para fines de enero o principios de febrero y con legislación de Nueva York a través de bancos extranjeros, uno de capital estadounidense y otro europeo.

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Bonos, pesos y dólares: cómo enfrenta el Tesoro los vencimientos de enero

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El Tesoro ajusta su programa financiero en pesos en un contexto de reservas netas negativas y dólar estable. El análisis de la consultora Ecolatina.

La semana financiera estuvo marcada por un intenso rally de licitaciones del Tesoro, la colocación del primer bono soberano en dólares en ocho años y una serie de definiciones cambiarias que reordenan el esquema monetario. Con un dólar oficial estabilizado en la zona de $1.400-$1.450 y reservas netas nuevamente en terreno negativo, el foco del mercado se desplazó hacia la sostenibilidad del programa financiero en pesos y la capacidad del Tesoro para afrontar los vencimientos de enero.

Licitaciones, deuda en dólares y señales del mercado

La semana estuvo cruzada por el rally de licitaciones del Tesoro y una serie de novedades en el plano cambiario. Mientras tanto, el dólar spot cerró hoy en $1.441 y se ubicó 0,4% por encima del viernes de la semana anterior.

Dentro de las novedades, se encontró la baja de retenciones y el pago de BOPREAL del BCRA, que no afectó a las Reservas Brutas, pero sí a las Netas. Dentro de las licitaciones, Finanza captó USD 910 M (USD 1.000 M VNO) en la colocación del nuevo BONAR 2029 a una tasa del 9,26% TNA. Dentro de los aspectos a mejorar, la tasa convalidada aún sigue en niveles elevados (levemente por encima de las expectativas, aunque las vueltas a los mercados suelen ser graduales), lo cual podría explicarse por la incertidumbre generada ante la falta de acumulación de Reservas y las dudas sobre el esquema cambiario en el corto plazo. Por otro lado, el Tesoro obtuvo un rollover del 102% en la licitación en pesos de la semana. Con el Tesoro dando señales de mayores compras de dólares en el MULC, la cuestión pasa por el programa financiero en pesos. Para cancelar los compromisos totales en moneda dura de enero (USD 4.600), la exigencia en pesos rondaría los $4,6 bn al tipo de cambio actual, superior al stock de depósitos (rondarían los $3,3 bn). Para robustecer las cuentas, el Tesoro tendrá disponible en el corto plazo los ingresos correspondientes al superávit fiscal y a depósitos disponibles en bancos públicos, y hacia adelante un eventual giro de Utilidades por parte del BCRA.

En síntesis, el programa financiero podrá salir airoso en enero. Para lo que resta del 2026, vemos un Tesoro con sus cuentas robustecidas por un nuevo giro de Utilidades del BCRA y siendo una pieza fundamental en el esquema de agregados monetarios, influyendo y testeando la demanda nominal de dinero en las diferentes licitaciones de Finanzas.

Reservas, retenciones y compras de dólares

La semana estuvo cruzada por el rally de licitaciones del Tesoro y una serie de novedades en el plano cambiario. Mientras tanto, el dólar spot cerró hoy en $1.441 y se ubicó 0,4% por encima del viernes de la semana anterior. En este sentido, la divisa norteamericana se mantiene firme en la zona de flotación post-electoral ($1.400 – $1.450) y los contratos de dólar futuro se encuentran alineados al interior de la banda cambiaria al menos hasta junio del próximo año.

Empezando por las novedades, el martes por la mañana Caputo anunció una nueva baja permanente de retenciones a las exportaciones para el sector agropecuario: la Soja pasó de 26% a 24%; los Subproductos de soja de 24,5% a 22,5%; Trigo y cebada de 9,5% a 7,5%; Maíz y sorgo de 9,5% a 8,5%; y Girasol de 5,5% a 4,5%. En otro orden, los datos monetarios confirmaron que el BCRA pagó el vencimiento de BOPREAL por diciembre por el orden de USD 1.000 M, movimiento que no afectó las Reservas Brutas, pero sí las Netas. En detalle, tras el pago las Reservas Brutas se mantuvieron estables en el orden de los USD 41.900 M, debido a que parte de los dólares se mantuvieron en el sistema y se encajaron en el Central. No obstante, la medición de Reservas Netas (Brutas – SWAPs – Encaje – REPOs – SEDESA) pasó de USD 580 M el 27/11 (previo al pago) a terreno negativo por el orden de los USD 400 M en la actualidad.

Por otro lado, Finanza captó USD 910 M (USD 1.000 M VNO) en la colocación del nuevo BONAR 2029 a una tasa del 9,26% TNA. De esta forma, el país volvió a colocar deuda en dólares luego de ocho años y lo hizo a una tasa inferior a lo que reflejan los bonos argentinos bajo legislación local comparables en el mercado (cerca de 100 puntos básicos por debajo). Si bien el resultado es positivo, ya que es un nuevo paso de cara al retorno a los mercados internacionales en 2026, dejó sabor a poco producto del optimismo con el que se encaró la previa a la licitación.

Incluso, el Central pavimentó una mayor participación en la previa mediante una batería de normativas: 1) Redujo la restricción cruzada de 90 a 15 días para personas que participen en la licitación y para aquellas que quieran reinvertir los pagos que percibirán el próximo enero; y 2) Introdujo un plazo de 90 días (antes era 300, pero incluía sólo emisiones corporativas) el límite que tienen las entidades financieras para vender en el mercado secundario los títulos en dólares del Tesoro adquiridos en licitaciones primarias (de hacerlo, se ven obligadas a compensarla con otro instrumento del Tesoro de igual duration denominado en USD). Por su parte, el Tesoro habilitó a que las aseguradoras puedan apalancarse en cauciones en dólares siempre y cuando se suscriban a letras en dólares emitidas en el mercado primario.

El desafío del programa financiero en pesos

Volviendo al resultado, ¿cuáles son los aspectos para mejorar? En primer lugar, la tasa convalidada aún sigue en niveles elevados (levemente por encima de las expectativas, aunque las vueltas a los mercados suelen ser graduales), lo cual podría explicarse por la incertidumbre generada ante la falta de acumulación de Reservas y las dudas sobre el esquema cambiario en el corto plazo. A su vez, pese a rechazar ofertas (se recibieron ofertas por USD 1.400 M), el Tesoro captó apenas el 22% de los vencimientos en USD que deberá cancelar a principios de enero con bonistas privados (USD 4.200 M en total). Por tal motivo, es probable que para cubrir el remanente de vencimientos las autoridades recurran a un nuevo REPO con bancos privados. Recordemos que Caputo confirmó que tienen negociaciones avanzadas por hasta USD 7.000 M, pero que la cifra final a adjudicar aún no estaba definida por parte del equipo económico.

En este marco, el Tesoro habría acelerado las compras de dólares. En un mix entre mayores señales de compras que demanda el mercado y la necesidad per se de cara a los vencimientos de enero (sólo USD 4.200 M corresponden a bonos), el Tesoro quebró la racha de ventas con la que inicio diciembre en el MULC (estimamos -USD 60 M) y comenzó a comprar. En detalle, el viernes 5/12 compró USD 47 M y, según la prensa, habría comprado USD 50 M y USD 220 M entre el miércoles y el jueves, respectivamente. De todas formas, habrá que esperar los datos para confirmar si fue así y si corresponde a compras al mercado o BCRA.

De esta forma, sumándole los ingresos netos de Organismos Internacionales, el stock de depósitos en dólares en el BCRA pasó de USD 108 M el 1/12 a USD 309 M el 9/12, y llegaría a los USD 579 M si sumamos lo trascendido por los medios. A esta suma, habrá que restarle egresos brutos con OOII por USD 188 M que restan por diciembre, aunque habrá que tener en cuenta potenciales ingresos (el 5/12 ingresaron USD 65 M). Contemplando también el ingreso de la licitación que ocurrirá hoy, los depósitos podrían llegar a los USD 1.300 M a comienzos de la semana próxima.

Para el mismo lapso, y como contrapartida de dichos movimientos, los depósitos en pesos rondarían los $3,3 bn. Este número contempla la última licitación del año realizada por Finanzas, donde adjudicó $21,3 bn (sobre ofertas por $23,4 bn) y obtuvo un rollover del 102%. Los títulos a tasa fija concentraron cerca del 38% de lo adjudicado, con cortes de entre 31% y 33% TIREA en los vencimientos de 2026 y 2027 (S17A6, S29Y6, S30N6 y T31Y7). Por su parte, los instrumentos CER explicaron aproximadamente el 48% del total, con rendimientos que oscilaron entre 6,3% y 8,9% para plazos de 2026 a 2028 (X29Y6, X30N6, TZXY7 y TZX28). En tanto, el bono TAMAR M31G6 absorbió alrededor del 12% de la colocación y cortó con un margen de 4,43%. Finalmente, la demanda por instrumentos dólar linked fue marginal: sólo se adjudicaron $0,05 billones en la D30A6, con una tasa del 2,72%.

Así las cosas, la cuestión pasa por programa financiero en pesos. Si bien de cara a los vencimientos de enero se podría seguir acumulando dólares en el mercado (máxime con una gran campaña de trigo por delante), la activación del REPO para alcanzar un potencial remanente no alivia las necesidades de liquidez en pesos¿A qué nos referimos? Ya sea vía mercado o REPO (lo realiza el BCRA y el Tesoro deberá adquirirlos), se necesitarán los pesos para comprar dólares necesarios. Hagamos un ejercicio sencillo. Decíamos que el Tesoro va a llegar a USD 1.300 M, teniendo en cuenta los vencimientos de enero totales por USD 4.600 M (sumamos OOII+OFI), eso arroja una necesidad cercana a los USD 3.300 M que requeriría un total de $4,7 bn a un tipo de cambio de $1.438. A esto, se le suman vencimientos de instrumentos en pesos en enero por $29,3 bn (estimamos cerca de $17,5 sacando BCRA), que para facilitar el ejercicio podríamos suponer que Finanzas obtendrá un rollover rondando el 100%.

En este último tiempo por diversas razones venimos mencionando que vemos probable un nuevo giro de Utilidades del BCRA al Tesoro el próximo año. Dicho giro suele producirse una vez se presente el balance contable anual del BCRA, el cual en los últimos siete años se produjo entre abril y mayo del año siguiente. ¿Cuál será el puente hasta entonces? La cuenta del Tesoro se podrá robustecer mediante los ingresos correspondientes al superávit fiscal y a los depósitos en los bancos públicos. El último dato disponible a septiembre ubicó los depósitos en $15 bn, los cuales una parte se pueden inyectar a las cuentas del Tesoro (como en feb-25). Teniendo en cuenta que en promedio durante 2024 se ubicó en $8,8 bn (a precios de septiembre) y que en diciembre producto de pagos de aguinaldo el sector público incurriría en un déficit (como en dic-24), un número conservador arroja que podrían inyectar como mínimo $4 bn a las cuentas del Tesoro.

En síntesis, el programa financiero podrá salir airoso en enero. Para lo que resta del 2026, vemos un Tesoro con sus cuentas robustecidas por un nuevo giro de Utilidades del BCRA y siendo una pieza fundamental en el esquema de agregados monetarios, influyendo y testeando la demanda nominal de dinero en las diferentes licitaciones de Finanzas.

Dólar oficial estable

Con un dólar estabilizado en el orden de los $1.400-$1.450, el dólar spot finalizó en $1.441 y se ubicó 0,4% por encima del viernes de la semana anterior. Por otro lado, las Reservas Netas (Brutas – Swap CH y USA – Encajes – REPOs – SEDESA) habrán finalizado en terreno negativo por -USD 400 M.

La brecha cambiaria se estabiliza

Los dólares alternativos finalizaron mixtos: el dólar minorista subió 0,1% ($1.465) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar blue aumentó 1,4% ($1.445) y, por el contrario, el dólar CCL operado con CEDEARs bajó 0,7% ($1.515) y el dólar MEP operado con AL30 cayó 0,1% ($1.472). En este contexto, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 3%.

Los futuros de dólar neutros

Los contratos a futuro del dólar se ubican en sintonía a la semana previa. En detalle, los contratos cortos con vencimiento entre diciembre a febrero subieron levemente 0,1%, y aquellos con vencimiento desde marzo 2026 bajaron 0,1%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación del +0,8%, +3,2% y +5,2% para diciembre, enero y febrero, respectivamente.

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