Beatriz Sarlo

Pasar el invierno

Compartí esta noticia !

Hay que pasar el invierno. La frase quedó eternizada como sinónimo de ajuste y políticas en contra de los trabajadores. La pronunció Alvaro Alsogaray, recién ungido ministro de Economía de Arturo Frondizi para poner en marcha un feroz plan de ajuste en medio de una escalada inflacionaria y las primeras privatizaciones. El discurso de Alsogaray del 28 de junio de 1959, tiene enorme “actualidad”: “Muchos años de desatino y errores nos han conducido a una situación muy crítica. Es muy difícil que este mes puedan pagarse a tiempo los sueldos de la administración pública. […]. Todavía seguiremos por algún tiempo la pendiente descendiente que recorremos desde hace ya más de diez años. […]. Las medidas en curso permiten que podamos hoy lanzar una nueva fórmula: ‘Hay que pasar el invierno”.
El “Plan de Estabilidad y Desarrollo” hizo que el salario real cayese 24 por ciento en 1959, hubo miles de despidos en el Estado y se puso en marcha un plan de flexibilización laboral que se profundizó años después y que sobrevuela el presente.
A lo lejos, en tiempo y distancia, la frase del economista radical liberal cobra otro significado en Misiones, donde el Estado, lejos de batirse en retirada, asume protagonismo para pasar el invierno, entendido como estación del año y de la economía.
Ante el frenesí de los aumentos de precios, la corrida financiera y el Gobierno nacional cada vez más volcado al ajuste para cumplir con su programa y las pautas de ajuste impuestas por el Fondo Monetario Internacional, Misiones toma pequeñas medidas de aliento a la economía y de protección al bolsillo. Primero fueron subsidios a la energía de industrias y comercios, después un creativo programa de financiación de compras bautizado Ahora Misiones, que parió al tiempo el Ahora Papá, el Ahora Pan y esta semana el Ahora Gas.
El Ahora Misiones fue una eficaz herramienta para sostener el consumo dentro de la provincia, agobiada por una sangría permanente de recursos hacia Paraguay y Brasil en busca de precios más bajos. El Ahora Pan congeló durante 90 días el precio del francés, emblema del consumo en la mesa familiar que estaba sintiendo los efectos de una inflación que doblegó todas las proyecciones oficiales, incluso las recalibradas por el mejor equipo. El Ahora Gas va en el mismo camino: cuidar el bolsillo de cientos de familias con el mango justo para parar la olla.

El gobernador Hugo Passalacqua intuye que sin una mano del Estado, la situación de cientos de familias misioneras sería muy compleja, pese a que Misiones es de las pocas provincias que todavía soportan el embate de la crisis, con una economía privada que se mantiene a flote, bajo desempleo y con finanzas en orden. Las fronteras, especialmente Paraguay, más allá de las quejas de los comerciantes por las asimetrías, funcionan como una válvula de escape para hacer rendir un poder adquisitivo deprimido.
En el Gobierno provincial advierten que “si no se revierte la tendencia económica nacional tendremos que profundizar medidas como el Ahora Misiones”, aunque si el tipo de cambio real se sigue manteniendo alto habrá un microclima económico favorable.
La preocupación por el estado de la economía recorre todos los estamentos. El Gobierno lo expresa en sus acciones, los empresarios marcan cada vez más distancia con el cambio que les había seducido.

En la Legislatura también comienza a alzarse la voz para advertir que los problemas se están profundizando. El jueves, el presidente del bloque Renovador, Marcelo Rodríguez, presentó una iniciativa que pretende instruir a los legisladores nacionales a que generen herramientas para el financiamiento de las pymes de todo el país, pero especialmente de Misiones.

El texto fue en realidad una excusa. El mensaje, estructurado con el conductor de la Renovación, Carlos Rovira, estaba en la argumentación. Rodríguez utiliza la palabra “estanflación”, para referirse al momento económico: “Un fenómeno que se caracteriza por un elevado índice de inflación (la inflación semestral del 15% ya ha consumado la meta anual), recesión y estancamiento o enfriamiento de la economía, y pérdida del poder adquisitivo de la moneda que se traduce en una pérdida en el poder de compra de la gente”.
“A esto debemos sumarle una devaluación de nuestra moneda en el primer semestre superior al 40%, una caída del consumo masivo y de las ventas en el mismo periodo (caída de la venta minorista que en junio fue del 4,2 % interanual); gravitando en torno a incrementos permanentes en el precio de los combustibles y en el costo de las  tarifas de los Servicios Públicos”, explicó el legislador.
La preocupación de Rodríguez no es exagerada. “Todo indica que el presente año se caracterizará por un proceso de estanflación; esto es: la combinación de estancamiento con inflación”, señala el último reporte del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, titulado “El regreso de la estanflación”. Sería el tercer episodio del Gobierno de Macri.
“Las Pymes necesitamos pasar URGENTE, del reconocimiento que tenemos en la economía nacional  a disponer de herramientas laborales, financieras e impositivas que nos permitan seguir sosteniendo empleo formal. Es importante y necesario para las Pymes, bajar el “costo laboral”, no el salarial, necesitamos consumo para retroalimentar la actividad”, advirtió el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, el misionero Gerardo Díaz Beltrán. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene, recordó que la provincia está reclamando medidas especiales para recuperar competitividad más allá de los vaivenes de las asimetrías.
Lejos de atender la demanda de los empresarios que generan trabajo, el Banco Central mantiene una política que solo encuentra ganadores en la especulación financiera. Ahora es Luis Caputo en lugar de Federico Sturzenegger, pero la tasa de interés se mantiene por encima del 40 por ciento. Es la más alta del mundo.
“El BCRA mantendrá el actual sesgo contractivo de la política monetaria hasta que la trayectoria de la inflación, así como la inflación esperada, se alineen con la meta de diciembre 2019”, dijo el banco en el comunicado que acompañaba la decisión. Pero la inflación, lejos de disminuir volverá a estar por encima del 30 por ciento annual, como consecuencia de la devaluación.
La complejidad del momento económico preocupa a otros gobernadores, pero no todos cuentan con recursos y una relación aceitada con los actores económicos como para poner en marcha medidas similares.
La situación económica es muy mala”, admitió el jujeño Gerardo Morales, apenas unas horas después de cenar con el presidente Mauricio Macrio. El radical es uno de los ultraoficialistas de Cambiemos, pero advirtió que “los dos o tres meses que vienen serán difíciles y el desafío central del Gobierno nacional, me parece, es que los que tenemos responsabilidades en las provincias evitemos que caiga la economía”.
¿Fuego amigo? No fue el único. La gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal y el intendente porteño, Horacio Rodríguez Larreta, coincidieron en reconocer la “difícil situación económica”. Ambos son puntales de la alianza gobernante, pero actúan como si fueran espectadores.
La misma actitud tienen los referentes de Cambiemos en Misiones. La crisis es algo que está pasando allá a lo lejos, de la que no se sienten responsables ni obligados a dar cuentas, pese a que sus vaticinios y promesas hasta ahora no se han cumplido, como el famoso artículo 10 de la ley Pymes. Ya sin timbreos, las reuniones políticas son escasas, porque es difícil explicar que estamos mal pero vamos bien. Las redes sociales son casi el único refugio.  
Cuanta será la preocupación que el propio Macri reconoció “temas de la propia gestión” como disparadores de la crisis que tiene en vilo a la sociedad. Sin embargo, el Presidente ratificó que el remedio será profundizar el modelo. Cómo hará el mismo modelo para mutar es una incógnita.
Como en aquel invierno de Alsogaray, la receta es más ajuste y volver a privatizar los activos del país. Eso es lo que aparece en la letra chica del acuerdo firmado con el FMI, que se conoce recién ahora. Las exigencias serán extenuantes. Profundizar la baja de subsidios a la energía y el transporte, reducir salarios en el Estado y las transferencias a las provincias, demorar hasta 2020 la implementación de algunas disposiciones establecidas en la reforma tributaria (la reducción de cargas laborales para los empleadores y la posibilidad de deducir impuesto al cheque del impuesto a las Ganancias), bajar 15 por ciento el gasto público en bienes y servicios, durante el año que viene, son los principales puntos del acuerdo. Se estima un ajuste de 300 mil millones para el 2019 y que la mitad de ese recorte sea absorbido por las provincias.
También se sugiere “recortar empleados no prioritarios” en 2018 y congelar las contrataciones en el sector público en 2019 y 2020, excluyendo a las universidades, además de limitar la suba nominal de los salarios del sector público (incluyendo pagos no remunerativos) al 8% entre junio de 2018 y junio de 2019.
En cuanto al Presupuesto 2019, que comienza a delinearse, se pretende “reducir las transferencias a las provincias un 1,2% del PBI en 2019, y asegurar que esa reducción se complete con recortes en los gastos provinciales en bienes, servicios y salarios”. De esta manera, se impulsa que la reducción del déficit fiscal se refuerce a nivel provincial.
Y, por último, una medida intrínseca del modelo: privatizar. El Fondo sugiere “vender tierras e inmuebles públicos y amortizar los activos en fondos de pensión (el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES) para financiar parcialmente el gasto público en antiguos litigios judiciales por jubilaciones”.
Esta parte del acuerdo se elaboró luego de que concluyeran las negociaciones  del auxilio por US$50.000 millones, que pidió la Argentina. Si estas cláusulas se hubieran conocido antes, quizás no hubiese sido tan sencillo para el Gobierno argumentar sobre las bondades del acuerdo que, impone condiciones gravosas para millones de argentinos, que son, en definitiva, quienes pagan las consecuencias, con intereses.
Lo que va a quedar ahora va a ser un país peor que el que dejó Menem“, definió, con crudeza, la pensadora Beatriz Sarlo, hasta hace no demasiado tiempo una entusiasta  del cambio.
Compartí esta noticia !

Sarlo: “Macri va a dejar un país peor que el que dejó Menem”

Compartí esta noticia !

Siempre polémica y con fuertes declaraciones, la ensayista e intelectual Beatriz Sarlo criticó fuertemente la gestión de Mauricio Macri, analizó el escenario electoral para el 2019 y advirtió sobre el rol de Cristina para las próximas elecciones: sería la “supporting actress” de Macri, posibilidad abierta por un peronismo “que no está en condiciones de presentar una alternativa”.
La ensayista e intelectual, Beatriz Sarlo, criticó fuertemente la gestión de Mauricio Macri y advirtió que el Gobierno de Cambiemos dejará “un país peor que el que dejó Menem”. También, analizó cómo se está reconstruyendo el peronismo para presentar una alternativa en el 2019 y remarcó que esa alternativa no puede ser la ex mandataria y senadora nacional, Cristina Fernández.
En una entrevista con ‘El Cronista’, la escritora lanzó un contundente pronóstico sobre el macrismo: “Creo que es una Argentina donde las condiciones de injusticia en la desigualdad de la riqueza se acentúan enormemente, donde el problema fundamental de esa Argentina, que es el 30% de pobres y dentro de ellos los chicos y los jóvenes, sigue intacto o en crecimiento, y cuyas consecuencias finales las vamos a ver dentro de unos años, como con el menemismo”.
Advirtió que “se está destruyendo lo que fue una trama argentina muy tradicional, que tenía que ver con las pequeñas empresas, los trabajadores independientes, no sólo con los obreros en las grandes empresas, esa es una trama muy tradicional de la Argentina que hacía que se diferenciara el país de los otros países de América latina” y puntualizó que “hoy los números de la Argentina son parecidos a los de otros países de la región en términos de pobreza y de exclusión”.
“Es decir, en términos que ya no se arreglan, como ya no se arregla la pobreza que dejó Menem. O sea que van a pasar muchas décadas antes de arreglar esa pobreza”, sentenció.
Asimismo, se refirió al caballito de batalla de Macri durante la campaña de 2015 que fue su promesa de “pobreza cero”, a lo cual, consideró que “es disparado porque tiene que ver con cómo se la mide, en Alemania la pobreza se mide por la mitad del salario básico”.
“Todo lo que dijo Macri al principio uno tiene que pensar si lo dijo por ignorancia, por hipocresía o por cinismo. Quizá sea una combinación de las tres”, disparó Sarlo.
De cara al 2019, la ensayista analizó el escenario electoral y arrojó que el mandatario “quiere mantener a Cristina como supporting actress, en el sentido pleno de la palabra supporting actress: es la actriz que lo va a soportar en una próxima elección”. En ese punto, advirtió que “hay que pensar qué decide hacer el peronismo, porque si Cristina puede seguir siendo la supporting actress de Macri es porque el peronismo no está en condiciones políticas ni organizativas de presentar otra alternativa”.
Frente a las internas que suceden dentro del seno pegotista, la escritora estimó que “Barrionuevo no va a quedar colgado de una bandera burocrática d onde está, sino que va a volver a reubicarse si el peronismo logra unificarse por otro lado” por lo cual consideró que “depende de la fuerza que tenga el kirchnerismo ahí para imponer a CFK. Si va a una interna, posiblemente la gane, y por tanto Macri va a tener barato un nuevo contrato con su supporting actress”.
“Me preocupa pensar las cosas no perdiendo la temporalidad de los 10 años de Menem, que es algo que las capas medias tendrían que volver a pensar: cuando le entregaron su voto por segunda vez, y lo entregaron porque había convertibilidad, el dólar estaba uno a uno, porque se iban a Miami… Pensar que esas temporalidades largas, en el caso de Menem, dejaron un país desconocido hasta ese momento”, apuntó Sarlo y arremetió que el país que va dejar Macri “va a quedar ahora va a ser un país peor que el que dejó Menem”.

Compartí esta noticia !

“¡Qué cambie Cambiemos!” / Durísima crítica de Beatriz Sarlo al Gobierno de Macri

Compartí esta noticia !

“Las huelgas no contribuyen a nada. No suman.” Frase de Mauricio Macri. Acompaña Marcos Peña: “No nos cambia nada esta medida de fuerza”.
El jefe de Gabinete acostumbra confundir firmeza con terquedad. La ministra de Seguridad se refirió a “paros que tiraron gobiernos”. A ver, señora Bullrich, usted ya es grande y debería conocer un poco más de historia reciente.
A Alfonsín no lo tiraron las 13 huelgas generales de Ubaldini, más los 3 mil paros sectoriales, cifra única en el mundo, según quien los padeció, y lo recuerda Hugo Quiroga en su libro La Argentina en emergencia permanente, que deberían leer quienes piensan que la función arranca cuando ellos llegan.
A Alfonsín lo desplazó el fracaso de un plan económico y una crisis fogoneada por gente irresponsable, que esparció por el mundo la idea de que ese gobierno no tenía salida.
A De la Rúa lo sacó una crisis financiera que demostró que los blindajes del FMI sirven de poco; cayó por las infinitas torpezas de su gobierno, comenzando con la renuncia del vicepresidente Carlos Alvarez provocada por el sainete corrupto de los votos comprados con una Banelco; y, finalmente, las manifestaciones ciudadanas del “Que se vayan todos”. Cavallo estuvo presente en esos escenarios.
Y Cavallo no es, que se sepa, un portavoz del sindicalismo (corrupto o revolucionario). El país se quemaba en un incendio al que notables ciudadanos le echaron nafta desde el exterior. Recomiendo otro libro: Trece meses cruciales en la historia argentina, de Roberto Lavagna, el ministro de Economía de Duhalde que, en dos años, dejó atrás la crisis del 2001, con un crecimiento que es el doble del obtenido en las predicciones de Macri (que, por ahora, se ha quedado en predicciones y fracasos).
Sofismas. Durante el paro general del lunes 25, por las radios y la televisión se escuchó muchas veces, como si fuera una verdad científica: “El paro no cambia nada”. Ningún paro de un día cambia nada. Es una manifestación de descontento, un instrumento como otros a fin de mostrar fuerzas. El paro es la forma en que se hace visible un conflicto.
¿Sirve para algo timbrear por barrios suburbanos o semirrurales? El Presidente repite tales acciones, porque le sirven a él para presentarse de un modo humano y simpático (por lo menos, eso es lo que intenta y se cree capaz de lograr). La otra superficialidad que los medios reiteraron durante el paro concernía al “transporte”.
Durante horas, machacaron sobre esa incógnita: ¿qué habría pasado si los trabajadores de trenes, colectivos y subtes no hubieran adherido al paro? Quedaba flotando la incomprobable hipótesis de que la gente habría ido a trabajar.
A nadie se le ocurrió preguntarse si las razones por las que pararon los trabajadores del transporte no eran similares a las que sostuvieron el paro de otros gremios. ¿Los bancarios pararon porque no había subtes y no quisieron sacar el auto o tomar un taxi entre cuatro? ¿Los trabajadores de las automotrices cordobesas pararon porque no pudieron llegar a las fábricas en sus habituales motitos? ¿Todos los que pararon querían ir a trabajar, pero estaban sometidos a condiciones externas a su voluntad?
¿En las localidades más pequeñas, los trabajadores viven tan lejos de sus empleos como en el conurbano bonaerense?
Si ni siquiera se han planteado estas preguntas y, por tanto, los medios no difunden respuestas sino insinuaciones y supuestos, quien se informe por esos mensajes (mayoritariamente audiovisuales) podría llegar a la conclusión de que los trabajadores del transporte pueden convertirse en la vanguardia desestabilizadora de cualquier gobierno.
En cuanto a las presiones sobre quienes querían abrir sus negocios o sus oficinas, no hay mucha información, porque el Mundial tenía ocupados a los que habitualmente se encargan de trasmitir esas noticias. Indignación gratuita.
De todas formas, el Mundial dejó tiempo para indignarse con el Pollo Sobrero, que (seamos honestos y veraces) se disculpó en las redes sobre su exclamación acerca de la deseable caída del Gobierno. Las palabras del Pollo Sobrero (“hasta que caiga el Gobierno”) fueron excesivas como lo es un discurso de barricada. Lo que dijo es que las cosas no pueden seguir así para los pobres.
Todavía no escuché a ninguno del Gobierno disculparse por difundir ilusiones sin fundamento, del tipo “ya ha pasado lo peor”.
Decir las cosas con un tono menos exaltado no las mejora. Los gritos de Sobrero, interpretados como una llamada a la insurrección general, no tienen las consecuencias que tuvieron las visitas de conocidos políticos y técnicos a las organizaciones financieras internacionales para aconsejar que no se ayudara a la Argentina, como lo hicieron notorios personajes en el 2001 y comienzos del 2002.
Estamos de acuerdo en algo. Muchos de los dirigentes sindicales cargan con demasiado pasado irrefutable. Algunos de ellos, como el Pata Medina, ya están presos. Pedraza, ex dirigente de la Unión Ferroviaria e instigador del asesinato de Mariano Ferreyra, fue juzgado y condenado en abril de 2013. No se vio a la gente del PRO preocupada por esta muerte ni asistiendo a las sesiones del tribunal oral.
En efecto, muchos de estos dirigentes de la CGT son una desgracia. Pero aquí aflora una cuestión complicada, que tiene una larga historia sindical en Argentina. La corrupción de Moyano no afecta el apoyo de su propio sindicato, donde los camioneros acaban de obtener un aumento superior al de otras paritarias. Estas son contradicciones indeseables. Sería más ejemplar que los aumentos los hubiera conseguido un dirigente impoluto.
Tan puro como el mar de las offshores donde se bañan o se bañaron desde el presidente Macri y su familia hasta el presidente del Banco Central. Lo que sucedió el lunes 25 fue un paro general. La corrupción de los sindicalistas no puede confundirse con los motivos de ese paro que expresó una protesta, sean cuales sean sus dirigentes.
Un paro no anuncia otra cosa que el descontento, la creciente injusticia distributiva, la dureza de las condiciones que favorecen a algunos y hunden a otros. Olvidaba: puede ser también una eficaz arma de negociación para los dirigentes que lo convocaron. Puede ser la forma en que el Gobierno los vuelva a sentar alrededor de una mesa. Los dirigentes (corruptos y no corruptos) tienen experiencia en tales cambios de decorado. Agregado sobre el régimen político.
La Argentina es un país hiperpresidencialista. A mediados de 1980, el gran jurista Carlos Nino impulsó, apoyado por Alfonsín, reformas que podrían haber conducido del presidencialismo a un régimen semiparlamentario. No pudo ser, como no fueron tantas de las reformas de aquellos años. Una sombra inerte de esas reformas quedó en la Constitución de 1994.
En los sistemas parlamentarios, un gobierno puede caer sin que eso signifique el fin del mundo. Cayó Rajoy, el conservador recalcitrante amigo de Macri; puede caer la poderosa y humanitaria Merkel. En un régimen parlamentario, la exaltación del Pollo Sobrero habría sido un reclamo sin escándalo.
 

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin