Negocios de selección: de Messi a Mac Allister, inversiones en hoteles, vino y bebidas con yerba
Si hay un nombre que sintetiza la transformación del futbolista moderno en empresario global, ese es Lionel Messi. El capitán de la Selección Argentina no solo domina dentro de la cancha: también lidera un entramado de negocios que abarca desde hoteles de lujo hasta desarrollos inmobiliarios, gastronomía, vinos y contenidos audiovisuales.
Con ingresos estimados en torno a los US$130 millones anuales, Messi consolidó una estructura empresarial que trasciende el fútbol. A través de firmas como Play Time y Leo Messi Management, administra su marca global, mientras que con su productora 525 Rosario avanza en la industria del entretenimiento.
En paralelo, su estrategia se apoya en activos concretos. La cadena MiM Hoteles, con presencia en destinos turísticos premium de España y Andorra, refleja su posicionamiento en el segmento de lujo. A esto se suman inversiones inmobiliarias como el proyecto Carrasco M en Rosario, junto a Ángel Di María, orientado a un público de alto poder adquisitivo.
También diversifica en consumo: participa en el negocio gastronómico con El Club de la Milanesa y en el mundo del vino con etiquetas propias desarrolladas en alianza con bodegas internacionales.
Pero el modelo Messi no es una excepción aislada. Es, en realidad, el punto más alto de una tendencia que atraviesa a toda la Scaloneta: futbolistas que construyen marca, invierten y piensan el retiro mucho antes de colgar los botines.
Mac Allister y la yerba mate: la apuesta por el consumo global
En ese esquema, Alexis Mac Allister representa una nueva generación de jugadores-emprendedores que buscan capitalizar la identidad argentina en mercados internacionales.
El mediocampista del Liverpool lanzó Hearth, una bebida energizante natural elaborada a base de yerba mate, pensada específicamente para el mercado británico. La propuesta combina salud, funcionalidad y cultura: un producto sin azúcar agregada ni aditivos artificiales, rico en antioxidantes, vitaminas y minerales.

“En Argentina, la yerba mate es más que una simple bebida, es un estilo de vida”, explicó el jugador al presentar el proyecto, con el que busca traducir ese hábito local en un formato global, listo para consumir.
La jugada no es menor. En un contexto donde el consumo de bebidas energizantes crece sostenidamente pero enfrenta cuestionamientos por su composición, el posicionamiento “natural” aparece como una ventaja competitiva. Mac Allister no solo pone su imagen: es co-propietario y principal embajador de la marca, apostando a escalar en uno de los mercados más competitivos del mundo.
Bebidas, vinos y activos: la diversificación de la Scaloneta
El avance sobre el consumo masivo no se limita al caso Mac Allister. Rodrigo De Paul también incursionó en el rubro con Shhh!, una bebida energizante endulzada con miel, con proyecciones de facturación millonaria en su primer año.
En paralelo, el negocio del vino se consolidó como uno de los favoritos. Leandro Paredes lanzó su bodega Mi Victoria, mientras que Lautaro Martínez desarrolló la línea Cittanina junto a un proyecto enoturístico en Mendoza.
A esto se suman inversiones en economía real, como la estancia de Paulo Dybala en Córdoba, pensada para producción agrícola y ganadera, o los desarrollos en diseño y moda vinculados a las familias de los jugadores.
El patrón es cada vez más claro: la Selección campeona del mundo también juega en otra liga, la de los negocios.
Ya no se trata solo de salarios y transferencias. Los futbolistas argentinos están construyendo:
- Marcas globales propias
- Activos productivos e inmobiliarios
- Negocios escalables en consumo
- Proyectos con identidad argentina exportable
Messi abrió el camino. Mac Allister lo adapta a la nueva economía del consumo saludable. Y el resto de la Scaloneta sigue ampliando el mapa.
