Benjamín Netanyahu

Especialistas israelíes colaboran en Venezuela en la evaluación estructural de edificios afectados por el terremoto

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Tienen la misión de asistir a las autoridades locales en una de las etapas más críticas de la recuperación de ciudades afectadas por el sismo.

Por decisión del primer ministro Benjamín Netanyahu y del ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar, Israel envió una delegación de asistencia humanitaria a Venezuela para colaborar con las tareas de recuperación luego del devastador terremoto que afectó al país la semana pasada y que dejó más de 2.200 muertos y 11.600 heridos.

La misión está integrada por decenas de especialistas, entre ellos ingenieros, expertos en evaluación estructural y oficiales del Comando del Frente Interno, cuya principal tarea consiste en inspeccionar edificios e infraestructura dañados para aportar a las autoridades locales información técnica que permita avanzar con una reconstrucción segura.

Las evaluaciones estructurales constituyen una fase decisiva después de un terremoto.

Según informó la Embajada de Israel en la Argentina a partir de inspecciones de ingeniería, los especialistas determinan si las construcciones pueden seguir utilizándose, si requieren obras de rehabilitación o si deben ser demolidas. Ese diagnóstico resulta fundamental para definir el regreso seguro de las familias a sus hogares, la reapertura de edificios públicos y la recuperación de la infraestructura esencial.

Además del trabajo sobre el terreno, la delegación comparte con profesionales venezolanos metodologías, protocolos y conocimientos desarrollados por Israel a partir de décadas de experiencia en la gestión de emergencias y en misiones internacionales de asistencia humanitaria.

La misión refleja la política sostenida de Israel de brindar ayuda a países afectados por desastres naturales, independientemente de la existencia de relaciones diplomáticas. “No tenemos relaciones diplomáticas con Venezuela, pero enviamos una delegación integrada por expertos del Comando del Frente Interno para asistir a quienes fueron afectados por esta grave tragedia. La ayuda a las personas en momentos tan difíciles no está relacionada con la política; es un acto humanitario”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar.

El próximo embajador de Israel en México Yoed Magen, quien encabeza la delegación del Ministerio de Relaciones Exteriores, señaló: “Es desgarrador ver las imágenes que llegan desde Venezuela. El instinto natural —israelí y también judío— es ayudar, rescatar, asistir y compartir el conocimiento y la experiencia que hemos acumulado durante años”.

La delegación diplomática está encabezada por el embajador Yoed Magen, quien pasó parte de su infancia en Venezuela y habla español con fluidez. Fue embajador de Israel en Panamá, Colombia y Uruguay, además de embajador concurrente en Paraguay,

El componente operativo de la misión está bajo el mando del general de brigada Elad Edri, jefe de Estado Mayor del Comando del Frente Interno. Edri integró las delegaciones israelíes enviadas tras los terremotos de Nepal y México y, en 2023, encabezó la misión desplegada en Turquía luego del sismo que afectó a ese país. Durante la guerra “Espadas de Hierro” comandó la Brigada de Rescate antes de asumir su cargo actual.

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Israel bombardea infraestructura petrolera en Teherán y escala la guerra con Irán

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La guerra entre Israel e Irán entró en una nueva fase este sábado cuando la fuerza aérea israelí atacó reservas petroleras y refinerías en Teherán, ampliando el alcance estratégico de la ofensiva militar iniciada en las últimas semanas. El primer ministro Benjamín Netanyahu confirmó la continuidad de las operaciones y aseguró que Israel continuará el ataque “con toda la fuerza”, en lo que describió como una campaña que ya está “cambiando el rostro de Oriente Medio”.

Los bombardeos, reportados por la radiodifusora estatal israelí y por corresponsales internacionales en la capital iraní, se produjeron mientras el sistema de defensa israelí activaba sus baterías antimisiles tras nuevos lanzamientos desde territorio iraní. La secuencia marca una escalada que combina ataques directos a infraestructura energética, represalias militares y advertencias cruzadas que elevan el riesgo de un conflicto regional de mayor escala.

La ofensiva también abre una pregunta estratégica: ¿Israel busca debilitar al gobierno iraní o está redibujando el equilibrio de poder en toda la región?

Golpear la energía: el objetivo estratégico detrás del ataque

El ataque contra reservas petroleras y refinerías en Teherán introduce un cambio relevante en la lógica militar del conflicto. No se trata únicamente de objetivos militares directos, sino de infraestructura clave para la economía iraní.

La ofensiva se produce en el marco de una campaña militar que, según el propio Netanyahu, apunta a debilitar al gobierno iraní en múltiples frentes. Durante una declaración televisada emitida tras el final del sabbat, el primer ministro aseguró que Israel dispone de “un plan organizado con muchas sorpresas” para la próxima etapa de la guerra.

En ese mismo mensaje, el jefe del gobierno israelí reiteró que la operación militar no se detendrá.
“La guerra contra Irán continuará sin pausas y sin compromisos”, afirmó.

El discurso incluyó además un mensaje dirigido a los miembros del aparato estatal iraní. Netanyahu aseguró que quienes depongan las armas no serán atacados, mientras advertía que integrantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica están “en la mira” de las fuerzas israelíes.

La declaración también incorporó un elemento político: el mandatario afirmó que Israel se ha convertido en “una potencia regional” y sostuvo que la ofensiva militar está modificando la correlación de fuerzas en Medio Oriente.

Estados Unidos entra en la ecuación estratégica

El conflicto también refleja el peso de las alianzas internacionales.

Netanyahu agradeció públicamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su “liderazgo histórico”, y afirmó que la relación bilateral se mantiene “más fuerte que nunca”.

En paralelo, informes difundidos por medios internacionales señalaron que aviones de combate de Estados Unidos e Israel participaron en ataques contra instalaciones petroleras en Teherán, lo que profundiza la percepción de una operación coordinada entre ambos países.

La posición estadounidense se endureció en las últimas horas. Trump sostuvo que no habrá acuerdos con el gobierno iraní si antes no acepta una capitulación total, una formulación que eleva el tono político del conflicto y reduce los márgenes para una negociación inmediata.

El escenario se volvió aún más complejo cuando la embajada de Estados Unidos en Bagdad fue atacada con cohetes, según una fuente del Ministerio del Interior iraquí citada por agencias internacionales.

Irán responde con ataques en el Golfo y amenaza al tráfico marítimo

La reacción iraní también comenzó a desplegarse en distintos frentes.

Un vocero militar iraní advirtió que los “buques enemigos” que ingresen al Golfo terminarán “en el fondo del mar”, en una amenaza directa al tráfico marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del planeta.

El Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) informó que atacó un petrolero con bandera de las Islas Marshall, identificado como “Louise P”, mediante un dron en medio del Golfo.

La organización militar también afirmó haber atacado otro buque petrolero en el estrecho de Ormuz, identificado como “Prima”, luego de que ignorara advertencias emitidas por fuerzas navales iraníes.

Las autoridades iraníes sostienen que todos los activos estadounidenses e israelíes en la región serán considerados objetivos militares legítimos, lo que extiende el campo de batalla más allá de las fronteras directas del conflicto.

El estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del comercio mundial de petróleo, vuelve así al centro de la tensión geopolítica.

El punto de quiebre que desató la escalada

La escalada militar tiene un antecedente inmediato.

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques masivos contra Irán que provocaron la muerte del líder supremo Ali Khamenei, junto con varios comandantes militares de alto rango y cientos de civiles.

Irán respondió con misiles y drones contra objetivos de Estados Unidos e Israel en distintos puntos de la región, iniciando una secuencia de ataques cruzados que ahora se extiende al Golfo y a infraestructura energética dentro de territorio iraní.

Ese episodio cambió la naturaleza del conflicto. Lo que durante años fue una confrontación indirecta entre potencias regionales pasó a convertirse en un enfrentamiento militar abierto.

Un conflicto que puede redibujar el mapa regional

Las últimas operaciones militares sugieren que el conflicto está entrando en una fase más amplia y potencialmente más peligrosa.

El ataque a instalaciones petroleras en Teherán, los bombardeos cruzados, los ataques a buques en el Golfo y la participación indirecta de actores regionales indican que el conflicto dejó de ser un enfrentamiento bilateral para convertirse en una crisis regional.

En ese escenario, la guerra podría extenderse a nuevos frentes: rutas marítimas, infraestructura energética, bases militares y representaciones diplomáticas.

Las próximas semanas serán determinantes para medir el alcance real de la escalada. La ofensiva israelí continúa, Irán promete responder y el tablero geopolítico de Medio Oriente vuelve a moverse con rapidez.

Lo que todavía permanece abierto es si esta fase de la guerra consolidará un nuevo equilibrio regional o si apenas marca el inicio de una confrontación más prolongada.

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