Bicameral

El Gobierno autoriza por DNU ejercicios militares con Estados Unidos y elude al Congreso

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El Gobierno avanzó este jueves con una decisión políticamente delicada: mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 264/2026 autorizó la realización de los ejercicios militares combinados “DAGA ATLÁNTICA” y “PASSEX”, que implican tanto el ingreso de fuerzas de Estados Unidos al país como la movilización de tropas argentinas en la Zona Económica Exclusiva.

La medida, firmada el 16 de abril, fija fechas concretas —entre el 21 de abril y el 12 de junio para el primer ejercicio, y del 26 al 30 de abril para el segundo— y se apoya en un argumento central: la falta de tratamiento legislativo de un proyecto de ley enviado previamente al Congreso para habilitar este tipo de operaciones.

El dato no es menor. La autorización de movimientos de tropas extranjeras y nacionales fuera del territorio requiere, en condiciones normales, aval parlamentario. El Ejecutivo decidió sortear ese paso con un DNU, invocando la urgencia operativa y la imposibilidad de esperar los tiempos legislativos. La pregunta que se abre es inmediata: ¿se trata de una decisión táctica frente a la inacción del Congreso o de un nuevo avance sobre atribuciones sensibles?

El marco legal y la reconfiguración del control político

El decreto se inscribe en la Ley 25.880, que regula la autorización para el ingreso y egreso de tropas, y en el mecanismo constitucional que habilita los DNU en situaciones excepcionales. En este caso, el Ejecutivo argumenta que el proyecto de ley que contemplaba estos ejercicios —dentro del programa anual entre el 1° de septiembre de 2025 y el 31 de agosto de 2026— aún no fue tratado por la Cámara de Diputados.

Ese vacío legislativo habilita la decisión política. Pero también redefine, al menos en los hechos, el equilibrio de control en materia de defensa. El decreto no sólo autoriza ejercicios, sino que fija escenarios concretos: la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar Córdoba y la VII Brigada Aérea en Moreno serán puntos de despliegue del ejercicio “DAGA ATLÁNTICA”, mientras que el “PASSEX” se desarrollará en el mar, con unidades estadounidenses como el portaaviones USS “NIMITZ” y el destructor USS “GRIDLEY”.

El argumento oficial se apoya en la necesidad de mejorar la interoperabilidad, estandarizar procedimientos y fortalecer la capacidad de operar en escenarios combinados. Traducido a términos políticos: profundizar la cooperación militar con Estados Unidos y reposicionar a la Argentina como socio activo en materia de seguridad internacional.

Pero el instrumento elegido —el DNU— desplaza la discusión del terreno técnico al institucional.

Entre la cooperación estratégica y la tensión institucional

La decisión fortalece al Ejecutivo en dos planos. Por un lado, le permite sostener una agenda de alineamiento y cooperación internacional en defensa, con impacto directo en la formación y capacidad operativa de las Fuerzas Armadas. Por otro, le otorga margen de acción frente a un Congreso que no avanzó con el tratamiento del proyecto original.

Sin embargo, ese mismo movimiento puede reactivar tensiones políticas. El decreto debe ser revisado por la Comisión Bicameral Permanente y luego por ambas cámaras del Congreso, en un plazo de diez días hábiles para el dictamen inicial. Ese será el primer test político.

La oposición —o sectores críticos dentro del propio esquema legislativo— podría cuestionar no el contenido de los ejercicios, sino el mecanismo: el uso del DNU en un área donde la Constitución prevé intervención parlamentaria explícita. El oficialismo, en cambio, tiene un argumento concreto: la demora legislativa impedía ejecutar ejercicios con fechas ya definidas.

En paralelo, hay una dimensión estratégica que excede la discusión institucional. La presencia de medios militares estadounidenses, incluso en ejercicios, reconfigura señales en el plano regional e internacional. El decreto menciona explícitamente la mejora en la “reputación como socio confiable”, un concepto que remite a política exterior tanto como a defensa.

Un movimiento táctico con derivaciones abiertas

El DNU 264/2026 no es un hecho aislado, sino una pieza dentro de una lógica más amplia: la utilización de herramientas ejecutivas para sostener decisiones consideradas urgentes frente a un Congreso que no responde en los tiempos esperados por el oficialismo.

En lo inmediato, el foco estará en la Bicameral y en la eventual reacción parlamentaria. También en la ejecución misma de los ejercicios, que comienzan en cuestión de días, lo que limita cualquier margen de reversión política en el corto plazo.

Pero el trasfondo es más profundo. Cada uso de un DNU en áreas sensibles redefine, aunque sea parcialmente, la relación entre poderes. Y en este caso, se suma un componente adicional: la política de defensa y el vínculo con actores internacionales.

Habrá que observar si el Congreso convalida, rechaza o demora el tratamiento. Y, sobre todo, si este episodio marca un precedente operativo o queda como una excepción justificada por el calendario militar.

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Pastori preside la Comisión Bicameral de Control de los fondos de la Seguridad Social

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El diputado nacional de Cambiemos Luis Pastori, fue electo presidente de la estratégica comisión integrada por 6 diputados y 6 senadores nacionales. La función de la Comisión es supervisar el destino de los fondos de la ANSES, que representa la mitad del gasto público nacional.
En el marco de la reunión constitutiva de las nuevas autoridades de la Comisión Bicameral de Control de Fondos de la Seguridad Social del Congreso, asumió como presidente, el diputado misionero de Cambiemos Luis Pastori, quién fue electo por unanimidad entre sus pares. Esta comisión, compuesta por seis diputados y seis senadores nacionales elegidos por sus respectivos cuerpos, fue creada en el 2009 para supervisar e intervenir en las definiciones de los procedimientos y reglamentaciones administrativas de los recursos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) y del importante Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), como así también elaborar proyectos parlamentarios con el fin de mejorar la eficiencia del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA),
La Comisión puede requerir información, formular las observaciones, propuestas y recomendaciones que estime pertinentes y emitir dictamen en los asuntos vinculados a la ANSES que es el área que más recursos eroga de la Administración Pública Nacional, ya que se encarga no solo del pago de las jubilaciones y pensiones, sino también de suministrar fondos para las asignaciones familiares, AUH, entre otras.
La Ley 26.425 del Sistema Integrado Previsional Argentino establece en su artículo 11 que “La ANSES, entidad actuante en la órbita del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, gozará de autonomía financiera y económica, estando sujeta a la supervición de la Comisión Bicameral de Control de los Fondos de la Seguridad Social creada en el ámbito del Honrable Congreso de la Nación”.
Los 12 integrantes de la Comisión Bicameral
Por la Cámara Alta, integran los siguientes senadores: Gladys González, María Teresa González, María de los Ángeles Sacnun, José Miguel Ángel Mayans, Julio César Martínez, y Pedro Braillard Poccard. Por la Cámara Baja, integran los siguientes diputados nacionales: Luis Pastori, Carlos Nuñez, Fernanda Vallejos, Luana Volnovich, Sergio Javier Wisky y Oscar Alberto Macias.
La Seguridad Social en la Argentina en Números
El gasto del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIPA) equivale a más de 40% de los gastos totales de la administración pública nacional para el 2018. Adicionalmente, entre las Asignaciones Familiares y la AUH (7% entre ambas) y las Pensiones No Contributivas (5%), más otros conceptos de menor cuantía, el gasto en la finalidad seguridad social representa el 75% del gasto social total y, en consecuencia, supera la mitad del gasto total de la Administración Pública (51,5%). “En otras palabras, uno de cada dos pesos que eroga la Administración Pública Nacional se destina a la seguridad social”, destaca un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Pública Financiera (ASAP).

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El macrismo aceptó el pedido para crear una Comisión Bicameral de control de la deuda externa

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El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, se pronunció este lunes a favor de “agilizar” la conformación de la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento y Control de la Gestión de Contratación y de Pago de la Deuda Exterior de la Nación.

“Me parece bien que se integre la comisión de seguimiento de la deuda argentina para que todos los bloques estén informados de cómo se están cubriendo las necesidades de financiamiento de nuestro país”, dijo a Télam Pinedo, quien afirmó que es probable que este mismo mes se conforme el cuerpo que deberá estar integrado por diez senadores y diez diputados.

El objetivo de la comisión, cuya creación fue estipulado en la ley aprobada hace más de un año sobre el pago a los fondos buitre, es el seguimiento de la evolución, gestión y pagos de la deuda exterior de la Nación.

La necesidad de agilizar la conformación de la comisión fue expresada por legisladores del Frente para la Victoria, como el formoseño Héctor Mayans, que preside la comisión mixta Revisora de Cuentas, al manifestar que “es alto el endeudamiento que estamos teniendo y que le quita al país un futuro de crecimiento y bienestar”.

Entre los nombres que figuran para integrar la comisión figuran por parte del oficialismo la senadora por Tucumán Silvia Elías de Pérez, Pamela Berasay, Oscar Martínez y por el peronismo, además de Mayans, Miguel Pichetto, Juan Manuel Abal Medina, Marcelo Fuentes, Sigrid Kunath.

La Cámara de Diputados también debe elevar en los próximos días los nombres de los miembros de la comisión, entre los que se menciona a Luciano Laspina, por el oficialismo.

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