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Hologramas con historias para potenciar “El Camino de los Jesuitas” y la integración turística

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Generar valor agregado en el corredor turístico del cual forma parte Misiones, agilizar el ingreso a Misiones y brindar alternativas que fortalezcan la labor de los guías turísticos, son algunos de los principales desafíos planteados para el turismo pospandemia.  

Más de doscientos grupos se presentaron a la convocatoria Smart Challenge del Banco de Desarrollo Interamericano (BID). Jesuitas y Primeros Pobladores (Holográficos) te cuentan la historia, la propuesta impulsada por Carlota Stockar, misionera con reconocida trayectoria en el sector empresario y turístico, fue una de las seleccionadas dentro de los 10 ganadores. 

El proyecto, que fue desarrollado con Mix Consultores, un grupo de consultores liderado por Gonzalo Dominguez, abocados a la tecnología innovadora para eventos, consiste en la complementación de tecnología holográfica para el diseño y creación de personajes históricos que generen un valor diferencial recreando y socializando las historias.

El consultor Gonzalo Dominguez contó a Economis que para cada área del Camino de los Jesuitas se incorporará una narrativa particular, “es por eso que nosotros proponemos hacer a jesuitas, guaraníes y primeros pobladores para que puedan contar la historia desde su propia perspectiva, involucrando a las comunidades y a los actores claves locales, ya sean hoteles, restaurantes, empresas de viajes, gobiernos locales y otros servicios”. De esta manera se plantea una dinamización de las economías regionales y locales, ya que el turismo genera beneficios transversales para la comunidad toda. 

Por su parte, Carlota explicó que a “partir de la generación de transferencia tecnológica, el recurso holográfico se presenta como un valor agregado a la totalidad del circuito turístico, oficiando como un recurso de complemento a la labor de los guías de turismo”.

Uno de los principales desafíos para mejorar la oferta y garantizar la integralidad de los servicios turísticos pospandemia consiste en la cuestión logística – administrativa de agilizar el ingreso a Misiones en la Aduana Posadas – Encarnación. 

Esto es, generar alguna alternativa que permita mejorar el cruce de los vehículos turísticos ya sea a través de carriles exclusivos u otra estrategia para evitar las demoras y retrasos y sobre todo poniendo en consideración a los turistas que eligen el destino Misiones. En Iguazú por ejemplo, esta cuestión fue resuelta con la puesta en funcionamiento de un doble carril sumado a la gestión del permiso exclusivo para turistas. 

La única operadora turística de Argentina y Paraguay seleccionada en el Smart Challenge del BID, es misionera y lleva unos cuantos años ofreciendo el destino Misiones al mundo. En una interesante y amena conversación con Economis, Carlota no puede disimular su entusiasmo, pasión por lo que hace y capacidad de gestión. Explicó que su agencia ofrece servicios turísticos tradicionales integrales y se encuentra certificada bajo Normas ISO 9001 a través de una consultora miembro de UCA, organización líder entre las empresas autorizadas para certificación de ISO.

Respecto del Camino de los Jesuitas, explicó que “es un producto que ofrecemos desde 2009, y que cubre los 30 pueblos jesuíticos de sudamérica, distribuidos entre Paraguay Argentina y Brasil, pero además hay una extensión de la chiquitanía boliviana que no forma parte de estos 30 pueblos, como así también en la Florida uruguaya. Por otro lado, otro gran grupo de jesuitas estuvo en Córdoba. Pero el grueso y donde comienza toda la evangelización, es en estos 30 pueblos”.

Uno de los principales desafíos para mejorar la oferta y garantizar la integralidad de los servicios turísticos pospandemia consiste en la cuestión logística – administrativa de agilizar el ingreso a Misiones en la Aduana Posadas – Encarnación. 

Acerca del Smart Challenge. En vistas a apoyar a los países de Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Brasil, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) desarrolló una estrategia que apunta a la integración regional basada en el desarrollo de corredores productivos. Entre  ellos se encuentra el corredor turístico jesuítico conformado por los 5 países que conforman el cono sur y cuenta con 55 sitios de patrimonio jesuítico de los cuales 19 fueron declarados por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad. 

Las autoridades turísticas de los países, junto con el BID y la Organización Mundial del Turismo, buscan identificar soluciones empresariales capaces de acelerar la integración de la oferta turística del Camino de los Jesuitas de Sudamérica. En ese contexto, se lanzó el Smart Challenge, una apuesta por la creatividad e innovación empresarial como instrumentos para acelerar un desarrollo turístico integrado del legado jesuita.

La convocatoria estableció diversas líneas de trabajo, tales como logística, diseño de las ofertas turísticas, gestión y necesidad de recuperación de la crisis bajo nuevos paradigmas, entre otros. 

Recientemente se presentó un sitio web  que busca promocionar el Camino de los Jesuitas de Sudamérica, principal corredor turístico de América del Sur hacia el mercado turístico internacional. De esta manera la web http://www.caminodelosjesuitas.com oficiará como plataforma que operará asociada a una intensa presencia en redes sociales impulsando así campañas promocionales.

A través de la cooperación técnica regional y el apoyo a un plan de institucionalidad turística, el BID fue el principal partner para lograr este proyecto que representa un reto de innovación turística empresarial, en el marco de un ambicioso plan de marketing.

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Gobierno aprueba contrato de préstamo del BID por US$ 20 millones

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El Gobierno aprobó el Modelo de Contrato de Préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por US$ 20 millones, destinado a financiar el Programa de Innovación para Respuesta a Situaciones de Crisis y Gestión de Prioridades Estratégicas.

Lo hizo a través del decreto 970/2020 publicado hoy en el Boletín Oficial, que precisó que el objetivo general de la iniciativa es mejorar la efectividad en la coordinación y gestión de Programas Gubernamentales Estratégicos (PGE), priorizando aquellos necesarios para dar respuesta y recuperación a la crisis generada por la pandemia de Covid-19.

La asistencia apunta al fortalecimiento de funciones claves y el desarrollo de iniciativas innovadoras para el logro de los objetivos de Gobierno.

Asimismo, el decreto puntualizó que los objetivos específicos del programa son mejorar la calidad de la planificación, el monitoreo, la toma de decisiones y la evaluación para el cumplimiento de PGE y fortalecer las capacidades de innovación y promover prácticas innovadoras en la gestión pública, sector privado y sociedad civil, para dar respuesta a las crisis y sus consecuencias.

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Oportunidades para fortalecer las finanzas subnacionales en la post pandemia

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La pandemia del coronavirus (COVID-19) que azota a América Latina y el Caribe (ALC) desde el primer trimestre del año, ha tenido un profundo impacto no solo en materia sanitaria sino también en las finanzas públicas de todos los países de la región, tanto a nivel nacional como subnacional. Se prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) real se reduzca en un 8.1% en 2020 en la región y se recupere moderadamente en el 2021, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Previo a la llegada del COVID-19, las finanzas intergubernamentales de ALC ya venían experimentando diversos problemas sistémicos y prevalentes. Sin embargo, la pandemia ha expuesto y exacerbado estos problemas, poniendo en riesgo la capacidad de los gobiernos subnacionales (GSN) de proveer bienes y servicios públicos de calidad para sus ciudadanos.

Fortalecer las capacidades de los gobiernos subnacionales cobra mayor relevancia dado el rol protagónico que han jugado enfrentando la pandemia. Dando continuidad al apoyo ofrecido por el BID a los GSN de la región, recientemente, desde la División de Gestión Fiscal organizamos un webinar con nuestra red de expertos en descentralización y gestión fiscal subnacional, para discutir los desafíos y oportunidades de reforma a mediano plazo que la pandemia abre para las finanzas intergubernamentales en la región[1]. Este webinar es parte de una serie de diálogos virtuales que hemos realizado con nuestra red. En mayo realizamos varios encuentros virtuales  para discutir la respuesta de los gobiernos subnacionales a la crisis y las lecciones aprendidas al enfrentar la pandemia.

Nuestro más reciente evento contó con presentaciones introductorias de Andrés Muñoz, especialista en gestión fiscal del BID, y Paul Smoke, profesor en la New York University, intervenciones de la mayoría de los países de la red, y comentarios finales de Richard Bird, profesor de la Rotman School of Management de la Universidad de Toronto. A la luz de lo presentado y lo compartido por los países, resumimos aquí los problemas expuestos, oportunidades de reforma, e ideas sobre cómo implementarlas.

Problemas expuestos y exacerbados por la pandemia: tres temas salientes

Hay tres problemas salientes de las finanzas intergubernamentales de la región que la crisis del coronavirus está exacerbando:

Crecientes desequilibrios verticales. Antes del flagelo de la pandemia, los GSN de ALC ya exhibían una alta dependencia de transferencias, que representan en promedio aproximadamente un 5% del PIB, porcentaje que es mayor que para otras regiones en desarrollo. Esta alta dependencia debilita la rendición de cuentas de los GSN con sus ciudadanos, redundando en pereza fiscal, baja calidad del gasto y menores incentivos a la responsabilidad fiscal, entre otros problemas. Este año, la crisis está aumentando los gastos y menguando los ingresos de los GSN de la región, por lo que estos desequilibrios fiscales verticales (la diferencia entre ingresos propios y necesidades de gasto de los GSN) se están ampliando de manera rápida y significativa. Como agravante, los recursos que reciben los GSN por transferencias también se están viendo afectados, lo que pone en riesgo no solo la sostenibilidad fiscal sino también la provisión de bienes y servicios subnacionales esenciales para la población.

Amplias disparidades regionales. En ALC existen importantes disparidades económicas y fiscales entre los GSN de cada país. Por ejemplo, durante 2018 la diferencia entre los gobiernos intermedios (provincias, estados) de ALC que gastaban más a nivel per cápita y los que gastaban menos era en promedio de cuatro veces, mucho mayor que para los países de la OCDE[2]. Esto se traduce en grandes disparidades en acceso y calidad de los servicios públicos entre regiones de un mismo país[3]. También la pandemia está teniendo impactos regionales asimétricos que, probablemente, incrementarán aún más las disparidades territoriales existentes[4].

Frágil sostenibilidad fiscal. Antes de la pandemia, los déficits fiscales y la deuda a nivel subnacional eran crecientes, aunque relativamente bajos y en la mayoría de los casos aún manejables. En promedio, los GSN de los países más grandes de la región mostraban un déficit de alrededor del 0.5% del PIB y una deuda cercana a 6% del PIB en los países más grandes de la región y con mayor uso de instrumentos de financiamiento. No obstante, esta aparente sostenibilidad fiscal oculta un comportamiento fiscal pro-cíclico, muchas veces provocado por marcos y reglas fiscales rígidas, que promueven reducciones en la inversión pública subnacional y empeoran las perspectivas de crecimiento económico futuro. La pandemia vino a agravar esta situación, generando en los GSN problemas de liquidez y un debilitamiento de la capacidad de pago de sus servicios de la deuda. Adicionalmente, la pandemia está obligando a los gobiernos tanto nacionales como subnacionales a reorientar recursos para atender la emergencia sanitaria, forzando a parar y/o postergar proyectos de infraestructura, acrecentando aún más este problema.

En resumen, la pandemia en curso está exacerbando estos tres problemas tradicionales de las finanzas intergubernamentales de nuestra región.

¿Qué hacer ante la situación? Posibles temas para la futura agenda de reformas

Dada la coyuntura, es probablemente imperativo que los países de la región comiencen a diseñar planes de acción y reformas a las finanzas intergubernamentales para abordar los problemas tradicionales del sector. El objetivo de estos esfuerzos debe basarse en principios claves como la profundización de la autonomía local, el reconocimiento de asimetrías territoriales, la búsqueda de un desarrollo regional más balanceado, el fortalecimiento de la coordinación y cooperación intergubernamental, y la integralidad entre los distintos pilares de los sistemas de descentralización fiscal. Entre las prioridades a considerar destacan:

1. Mejor gestión, revisión y expansión de potestades tributarias de los GSN. Los GSN de la región necesitan tener suficiencia de ingresos, mayor eficiencia en la recaudación, y un crecimiento equitativo de su recaudación. En cuanto a la suficiencia, la clave es tener ingresos más robustos, diversificados y menos distorsivos. En cuanto a la eficiencia recaudatoria, aspectos como la integración e interoperabilidad de las administraciones tributarias son cruciales, además de la necesidad de realizar una revisión profunda de los modelos de administración tributaria de cada país teniendo en cuenta las asimetrías entre sus GSN. Para el tema del crecimiento equitativo, el impuesto predial y la captura de plusvalías son instrumentos que cobran especial relevancia dada su progresividad y su menor incidencia negativa sobre el crecimiento económico local.

Dos países que están implementando acciones en la materia son Perú, que está impulsando un sistema integrado de recaudación tributaria municipal, junto a la actualización de los catastros urbanos; y Guatemala, que está incorporando mejoras dentro de su Sistema Integrado de Administración Financiera para Gobiernos Locales para apoyar la recaudación municipal.

2. Delineación y coordinación de responsabilidades de gasto. Los GSN, en coordinación con el gobierno central, necesitan hacer más con menos, reduciendo ineficiencias del gasto.

Para ello, una de las claves es una mayor claridad en las responsabilidades de cada nivel de gobierno. Esto ayudaría a tener menos duplicación del gasto, además de generar mayor transparencia e incentivos para una mejor rendición de cuentas de los GSN. Por otro lado, la coordinación juega un rol fundamental para la post pandemia, mediante, por ejemplo, compras colaborativas o de agregación de demanda, apoyando la mejora de capacidades y creando arreglos para la planificación intergubernamental de la inversión pública.

En este último tema, numerosos países de la región (Argentina, Chile, Colombia y Honduras por nombrar algunos) están diseñando diversas iniciativas orientadas a mejorar la consistencia y capacidad de vinculación entre la planificación nacional y regional, buscando incrementar el impacto de cada uno de los proyectos individuales.

3. Abordar las disparidades fiscales territoriales. Para el gasto corriente, es clave avanzar en transferencias de igualación que compensen en función de la diferencia entre las necesidades de gasto y la capacidad fiscal a nivel subnacional. De esta manera, se busca que los GSN puedan prestar similares servicios públicos en cantidad y calidad a lo largo del territorio, en base a un esfuerzo fiscal similar. Un enfoque parecido aplica al gasto de capital, estableciendo transferencias de capital con criterios de equidad que compensen en función del stock acumulado de infraestructura de los GSN, o estableciendo transferencias de convergencia económica regional.

Al momento, en Chile el gobierno ya envió al Congreso un proyecto de Ley que, entre otros temas, busca reestructurar las transferencias a los gobiernos regionales siguiendo fines de equidad territorial. En Perú, por su parte, se está reformando el Fondo de Compensación Regional (FONCOR) vigente, incrementando su cuantía y mejorando su capacidad distributiva en el territorio.

4. Establecimiento de mecanismos de estabilización. Para los GSN la predictibilidad en los flujos de transferencias del gobierno central es vital para cumplir con sus servicios públicos y sus compromisos financieros.

Hay diferentes formas de mitigar la volatilidad de las transferencias, que van desde incluir elementos contra-cíclicos como, por ejemplo, su vinculación a una tasa fija de crecimiento real, como hizo Colombia por muchos años, hasta la creación de fondos de estabilización, donde México constituye un ejemplo interesante pues, desde hace más de una década, estableció el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF) con estos fines. Más recientemente, a causa de la pandemia, el gobierno mexicano cambió las reglas de operación y desarrolló un nuevo esquema de financiación del fondo que ayudará a mantener la predictibilidad de recursos hacia los GSN. Por otro lado, Perú está en la etapa de diseño de un mecanismo (Fondo de Estabilización del Canon y Regalías – FOCAR) que ayudará a enfrentar la alta volatilidad de los recursos de transferencias derivados de recursos naturales.

¿Cómo implementar estas reformas para fortalecer las finanzas subnacionales en el mundo post COVID-19?

Para concretar una reforma a las finanzas intergubernamentales, su diseño técnico es apenas el primer paso, y probablemente el más sencillo. Al respecto, es fundamental entender e incorporar consideraciones de economía política, incluyendo su debate legislativo. Algunas ideas para incrementar la probabilidad de éxito de la reforma incluyen:

Identificar los problemas y los puntos de entrada tácticos. En las etapas iniciales de reforma, es aconsejable ir por aquellos ajustes que serán más sencillos de implementar en el corto plazo, que darán los mayores beneficios y generarán menor resistencia por parte de otros actores involucrados (ir por los “mangos bajitos”). Los resultados de corto plazo tienden a legitimar la reforma ante los diversos grupos involucrados (incluyendo la opinión pública), y ayudan a reforzar la voluntad política necesaria para avanzar con la reforma. También es vital identificar claramente los problemas que se busca resolver, junto a su origen, para evitar desperdiciar recursos limitados y desmotivar a los interesados. Por ejemplo, se pueden realizar grandes inversiones en actualización de catastros sin ningún efecto en los resultados de recaudación; esto porque la ciudadanía puede optar por no pagar el impuesto predial porque siente que los servicios públicos provistos por el gobierno son inadecuados. En casos como este, tal vez convenga invertir primero en campañas de difusión donde se explique a las personas por qué es importante el pago del impuesto para la mejora de los servicios[5].

Construir acuerdos políticos e institucionales. En cualquier reforma, y en particular en aquellas a la descentralización fiscal, es importante identificar socios que puedan asumir el compromiso de impulsar su implementación. Con esto en consideración, es clave tener la mente abierta a negociar por lo menos ciertos aspectos de lo propuesto. Para estas negociaciones es básico establecer -y empoderar- los mecanismos de coordinación intergubernamental para el diseño e implementación de las políticas; crear, dentro de las reformas, incentivos al desempeño (ya sean legales, políticos, o financieros) para mejorar su implementación; y tomar muy en cuenta las asimetrías de los GSN. En resumen, es esencial incluir en la reforma elementos que vengan de los propios GSN; ya que muchos procesos de reforma tienden a tomar en cuenta los objetivos del gobierno central, pero dejan de lado las demandas y objetivos de los propios GSN.

Construir capacidades en secuencia apropiada. Es esencial que, durante la implementación de las reformas, desde el gobierno central se apoye en el monitoreo y asistencia técnica a los GSN que lo requieran. En la medida de lo posible, y pasando la etapa de pandemia, esta asistencia debería darse in situ para generar confianza y lazos más fuertes entre los diferentes niveles de gobierno. Asimismo, en el diseño de reformas deberá enlazarse la asistencia y construcción de capacidades a las funciones específicas que vayan siendo asumidas por los GSN. Finalmente, es clave construir capacidad en temas de gobernanza, y no solo enfocarse en las capacidades técnicas.

Reflexiones finales

Desde la División de Gestión Fiscal del BID, sabemos que atender las necesidades de corto plazo derivadas de la pandemia del coronavirus es apremiante para todos los países de ALC. No obstante, la post pandemia está a la vuelta de la esquina y aquellos gobiernos que estén mejor preparados, con planes más avanzados y concretos, serán los que mejor naveguen esta próxima etapa.


Referencias

[1] Webinar “Descentralización fiscal y coronavirus: desafíos y oportunidades para la post pandemia”, organizado el 24 de Septiembre de 2020 en el marco de las actividades de la Red de Descentralización y Gestión Fiscal Subnacional de ALC.

[2] Cifra estimada usando los datos de la Plataforma de Información Fiscal Subnacional del BID.

[3] Para más información sobre la desigualdad en la región, ver: “BID. (2020). La crisis de la desigualdad: ALC en la encrucijada”.

[4] Ya hay evidencia en Brasil de los impactos fiscales regionales asimétricos derivados de la pandemia (MacDowell y Rossi, de próxima publicación).

[5] Para más información, ver: “El potencial oculto: Factores determinantes y oportunidades del impuesto a la propiedad inmobiliaria en América Latina”.

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El día que Trump se robó el BID

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Los chinos utilizan dos pinceladas para escribir la palabra crisis. Una pincelada significa peligro, la segunda oportunidad. En toda crisis, toma conciencia del peligro, pero reconoce la oportunidad.” Esta frase, pronunciada por John F. Kennedy en 1959, parece describir la política exterior de Estados Unidos en tiempos de Donald Trump. 

Sumergido en una brutal crisis sanitaria y económica, el actual presidente estadounidense tomó una de las decisiones más controversiales de su mandato: nominar, por primera vez en la historia, a un estadounidense al frente del Banco Interamericano de Desarrollo. El 12 de septiembre, en un escenario conflictivo, Mauricio J. Claver Carone fue electo presidente de esa institución y asumió sus funciones el 1 de octubre. En su reciente historial laboral se destaca su actividad como Asistente Adjunto del Presidente de los Estados Unidos.

El candidato estadounidense fue la única opción porque Argentina, quien también presentó postulante, retiró a último momento su aspirante. De manera conjunta con otros países intentó postergar la votación, en señal de protesta a la vulneración de la tradición de gobernanza regional. Desde su creación, 1959, el BID fue presidido por un representante latinoamericano, dado que Estados Unidos posee el 30% de las acciones. Así como la dirección del Fondo Monetario Internacional tradicionalmente es encabezada por un europeo y la jefatura del Banco Mundial por un estadounidense. 

Entonces, ¿qué llevó a Trump a romper esta regla no escrita que rigió la institución durante seis décadas? Siguiendo la frase de Kennedy, se puede entrever que identificó tres oportunidades en distintos escenarios. En primer lugar, una oportunidad en el contexto de elecciones internas. Enardecido por fortalecer alianzas, decidió “conquistar” al influyente legislador republicano de Florida, Marco Rubio. Este estado y el voto latino son claves para la campaña electoral, y Mauricio Claver Carone proviene del círculo íntimo del senador.  

En segundo lugar, la oportunidad estuvo en la política internacional. Estados Unidos observa con desconfianza el avance de China en América Latina y la presidencia del BID podría representar una oportunidad de colocar barreras a este. Washington pretende condicionar los préstamos del BID en la región, con el objetivo, a largo plazo, de reducir la proyección de China y la capacidad de los inversionistas chinos. Especialmente plantea disminuir las inversiones en infraestructura y energía. Por lo tanto, América Latina se convierte en un daño colateral de la “guerra comercial” entre Estados Unidos y China.

Y, en tercer lugar, el contexto regional le brindó la oportunidad de llevar adelante sus estrategias anteriores. Trump aprovechó el nivel de fractura y fragmentación de América Latina como región, así como la falta de consenso de sus líderes, que quedó expuesta cuando se hizo pública la candidatura estadounidense: Brasil, Colombia, Paraguay, Honduras, Haití apoyaron la nominación de inmediato (Brasil retiró su candidato). Mientras que Argentina y México se opusieron energéticamente, y buscaron apoyo de los países extra región para el candidato argentino Gustavo Beliz. 

No pasa inadvertida y preocupa a más de uno la tensión entre Argentina y el nuevo jefe del BID, principalmente por las posibles consecuencias para el país. De igual modo, este cruce comenzó tiempo atrás, en vísperas de la asunción de Alberto Fernández. El día del acto, Claver Carone, representante de Trump para la ocasión, decidió no participar porque estaba invitado un miembro del gabinete de Nicolás Maduro y cuestionó la postura del presidente argentino sobre la democracia. Las tensiones continuaron escalando con la decisión de Estados Unidos al nominarlo. Y llegó a un momento álgido cuando, el recién electo, Claver Carone declara en la prensa que Argentina trató de secuestrar las elecciones y era un actor subversivo, aludiendo al último proceso militar de nuestro país. No obstante, algunos especialistas son optimistas y entienden que las únicas restricciones que va a tener Argentina derivarán de sus recursos de poder y estrategia de negociación. 

Retornando al análisis de peligro y oportunidad, el triunfo de Claver Carone es una verdadera victoria para Trump. El actual presidente de los Estados Unidos que tendrá un aliado en el BID durante la próxima media década aunque pierda las elecciones. El Banco Interamericano de Desarrollo siempre ocupó un lugar relevante dentro de las economías latinoamericanas, pero su importancia aumentó exponencialmente debido a la crisis sanitaria provocada por el COVID 19. Se proyecta que el organismo realizará préstamos de miles de millones de dólares a los países de la región durante el proceso de recuperación. 

Sin embargo, desde un análisis geopolítico es una clara muestra de debilidad de los Estados Unidos.  Principalmente, porque está exagerando la proyección de China en la región y sobredimensionando la amenaza. El peso relativo de la potencia norteamericana dentro del Banco es decisivo por el porcentaje de acciones que posee, ostentar la cabeza administrativa es una muestra de pérdida del poder simbólico. Además, esta competencia con China reduce los márgenes de maniobra de los países, deberán tomar lado, y desestabiliza América Latina.

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¿Cómo puede la naturaleza apoyar una recuperación económica verde e inclusiva?

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Por Gregory Watson | Mariana Silva Zuñiga | Guy Edwards – En medio de la crisis pandémica, la naturaleza de repente se siente mucho más cerca. Muchos de nosotros generalmente oímos una sinfonía de cantos de pájaros desde nuestras oficinas improvisadas en casa, mientras que los parques locales están demostrando estar en línea con nuestra salud mental y física. A medida que los países planean suspender el confinamiento, los parques y otros espacios verdes pueden estar entre los primeros lugares donde las personas se encuentran, los cuales serán importantes para restablecer la confianza.

Pero no debemos olvidar que los conflictos humanos con la naturaleza contribuyeron a dar inicio a esta crisis. Sabemos que las enfermedades infecciosas, incluido el coronavirus, provienen principalmente de la vida silvestre y están aumentando debido a nuestra relación destructiva con la naturaleza y el cambio climático.

Mientras celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente el 5 de junio, este es un momento único para que reflexionemos sobre el valor de la naturaleza para nuestras economías, la salud y todas las especies de la Tierra. Esta reflexión también es una necesidad: a medida que los países se preparan para la fase de recuperación de la pandemia, las soluciones basadas en la naturaleza pueden crear empleos, generar ingresos, aprovechar la inversión del sector privado y proteger los ecosistemas críticos.

América Latina y el Caribe es una superpotencia de biodiversidad

La región de ALC es una superpotencia de biodiversidad que posee el 40% de la biodiversidad del mundo, más del 30% del agua dulce de la tierra y alrededor del 50% de los bosques tropicales.

Esta capital nos proporciona bienes y servicios vitales, incluido el aire que respiramos y los alimentos que comemos. También genera enormes beneficios para la regulación climática y el soporte vital. El World Wildlife Fund estima que la naturaleza proporciona USD 125 billones al año en apoyo gratuito a la economía mundial a través de, por ejemplo, la polinización de insectos como las abejas, que son fundamentales para la producción mundial de alimentos.

La Plataforma Intergubernamental de Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas mostró que los ecosistemas globales están absorbiendo actualmente el 25% de las emisiones. Las soluciones basadas en la naturaleza podrían proporcionar el 40% de los recortes de emisiones de carbono necesarios para limitar el calentamiento a menos de 2°C al 2030.

Sin embargo, los recursos naturales están bajo amenaza. América Latina sigue perdiendo la mayor cubierta arbórea cada año con la expansión de la frontera agrícola con una cantidad incalculable de especies que se pierden.

A nivel mundial, esta relación destructiva con la naturaleza pone en riesgo nuestra propia salud. Las estimaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. muestran que las tres cuartas partes de las enfermedades nuevas o emergentes que infectan a los humanos, como el nuevo coronavirus, el ébola, el dengue y el zika, se originan en la vida silvestre. Un estudio reciente sugiere que el próximo brote podría provenir de la deforestación en América Latina.

Al enfrentar la pandemia y plantar la recuperación, no debemos volver al mundo pre-pandémico y su camino de crecimiento insostenible. En cambio, deberíamos ver cómo la región puede utilizar de manera sostenible su riqueza natural para impulsar rápidamente la recuperación y sentar las bases de una economía de cero emisiones netas, resiliente e inclusiva.

¿Cómo pueden las soluciones basadas en la naturaleza impulsar la recuperación?

Aprovechar el poder de las soluciones basadas en la naturaleza para proteger la biodiversidad y enfrentar la crisis climática será fundamental para la recuperación en áreas rurales y ciudades por igual.

Estas soluciones incluyen la restauración y conservación de los arrecifes de coral y los bosques de manglares para mejorar la resistencia contra las inundaciones costeras y la reforestación de las laderas para reducir los deslizamientos de tierra. Llevan múltiples beneficios para aumentar la capacidad de recuperación al garantizar la seguridad del agua y el agua de los alimentos, reducir los riesgos físicos, como las inundaciones y las emisiones de carbono reducidas a través del secuestro de carbono y las emisiones evitadas.

También pueden ser alternativas más baratas a largo plazo y son opciones más sostenibles en comparación con la infraestructura gris como el cemento para la construcción de diques. Según la Universidad de Stanford, si la industria del cemento fuera un país, sería el tercer mayor emisor de dióxido de carbono del mundo con hasta 2.800 millones de toneladas, solo superado por China y Estados Unidos.

La naturaleza puede ayudar a crear empleos, generar ingresos, aprovechar la inversión del sector privado y proteger los servicios críticos del ecosistema. Durante la Gran Depresión de la década de 1930, el Cuerpo de Conservación Civil del New Deal empleó a 3 millones de personas para plantar árboles y construir barreras contra inundaciones. Otra investigación encuentra que las inversiones en capital natural generalmente crean empleos de baja habilidad e implementación rápida: las inversiones basadas en la naturaleza crean casi 40 empleos por cada millón de dólares invertidos más de 10 veces de las inversiones en combustibles fósiles.

Valorar la naturaleza adecuadamente puede desbloquear su potencial

Para liberar el poder de la naturaleza para la recuperación, necesitamos evaluarlo adecuadamente. Actualmente, la preservación de la naturaleza se percibe como un costo a pesar de su asombroso valor. La falta de financiación adecuada también ha sido hasta la fecha una barrera importante para la implementación de estas soluciones.

Una estimación reciente de McKinsey sobre la brecha financiera para la naturaleza muestra que, a nivel mundial, necesitamos entre 300 y 400 mil millones de dólares anuales para preservar y restaurar los ecosistemas, pero los proyectos de conservación reciben solo 52 mil millones de dólares principalmente de fuentes públicas y filantrópicas.

La conversión del valor de los activos naturales en capital financiero puede proporcionar los recursos para ayudarnos a hacer la transición hacia un futuro sostenible y llenar el vacío financiero anual en conservación y restauración. Podemos llenar este vacío de dos maneras.

Primero, necesitamos integrar la biodiversidad y la NBS en todo el gobierno, alineando las políticas en todos los ministerios para mejorar la eficiencia de las finanzas públicas y haciendo un mejor uso de los fondos existentes al respaldar el gasto público en infraestructura o agricultura.

En segundo lugar, también tenemos que aportar nuevas finanzas mediante la acumulación de más inversión privada. El capital filantrópico puede tener un gran impacto al probar nuevos modelos, sembrar fondos, asumir riesgos y acumular capital. El capital privado puede invertir en estos nuevos modelos de negocios y apoyar a las corporaciones que están incorporando la biodiversidad en sus cadenas de suministro y servicios de infraestructura.

Celebremos el Día Mundial del Medio Ambiente valorando verdaderamente la naturaleza

A medida que los países desarrollen planes de recuperación económica, será importante que estos paquetes de estímulo alcancen múltiples objetivos. Los fondos escasos deben usarse para proyectos que tienen los mayores rendimientos, crean empleos y generan ingresos. También deben estar alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los objetivos del Acuerdo de París, las metas nacionales de biodiversidad y los planes de desarrollo e infraestructura.

Ahora es el momento para que los países, los inversores y aquellos que pueden ofrecer apoyo, como los BMD y los académicos, identifiquen estos proyectos que pueden crear “victorias múltiples” y realizar la transición hacia un nuevo modelo de crecimiento. Estos desafíos son exactamente lo que el Laboratorio de Capital Natural del BID está enfrentando al ayudar a los países de ALC a desarrollar proyectos innovadores para combatir la deforestación, invertir en soluciones basadas en la naturaleza, facilitar la transición a una agricultura climáticamente inteligente, así como preservar y restaurar la biodiversidad

Para el Día Mundial del Medio Ambiente 2020, estamos celebrando un seminario web con los principales formuladores de políticas y expertos en capital natural para analizar exactamente cómo la naturaleza puede desempeñar un papel vital para apoyar una recuperación económica verde e inclusiva. No perdamos esta oportunidad.

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