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El consumo cerró 2025 en alza interanual, pero terminó el año con señales de enfriamiento

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El consumo de los hogares cerró 2025 con una suba interanual del 2,5% respecto de 2024, aunque el último tramo del año mostró una desaceleración clara, con diciembre en terreno negativo. Los datos del Indicador de Consumo (IC) de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) confirman una recuperación parcial tras un año previo de fuerte contracción, pero también exponen tensiones sectoriales, cambios en la composición del gasto y un escenario de mayor cautela de cara a 2026.

Un rebote anual con cierre débil y presión inflacionaria

Según el Indicador de Consumo (IC) de la CAC, el consumo de bienes y servicios de los hogares logró cerrar 2025 con una expansión del 2,5% interanual, en contraste con el desempeño negativo registrado durante 2024. Sin embargo, el último bimestre del año dejó señales de advertencia: noviembre registró una caída del 2,8% interanual y diciembre una baja del 1,4%, marcando dos meses consecutivos en rojo.

En términos mensuales, diciembre mostró un incremento del 1,2% frente a noviembre, lo que refleja cierta recomposición puntual, aunque insuficiente para revertir la contracción interanual. Desde la CAC explicaron que esta dinámica debe analizarse en función de la evolución de los precios: “Cabe enmarcar esta evolución del consumo en términos de lo que ocurrió con los precios, dado que en el segundo semestre del 2025 se registró una leve aceleración de la inflación”.

El desempeño del año dejó en evidencia una recuperación heterogénea, con sectores que lograron recomponerse y otros que volvieron a mostrar retrocesos hacia el cierre del período, en un contexto de ingresos reales aún ajustados y cambios en las decisiones de gasto de los hogares.

Desempeño sectorial dispar y cambio en la composición del consumo

La evolución del consumo durante diciembre mostró comportamientos divergentes entre los distintos rubros. El segmento de indumentaria y calzado registró un crecimiento interanual del 4,9%, lo que permitió contrapesar parcialmente la caída del índice general, con un aporte positivo de 0,4 puntos porcentuales (pp.).

En contraste, el rubro de transporte y vehículos exhibió una caída del 2,8% interanual, con una incidencia negativa de 0,3 pp. sobre el IC. Desde la CAC destacaron que, pese a un 2025 de ascenso continuo en el patentamiento de automóviles y motocicletas, el consumo asociado a estos bienes comenzó a estancarse, profundizando la caída del sector hacia fin de año.

También recreación y cultura mostró un retroceso significativo, con una baja del 4,3% interanual, que aportó 0,4 pp. negativos al índice general y cortó una racha de recuperación que se había extendido durante gran parte del segundo semestre de 2025.

En sentido contrario, el rubro de vivienda, alquileres y servicios públicos fue uno de los más dinámicos, con un crecimiento interanual del 6,8%, que explicó 1 punto porcentual del índice general. En tanto, el resto de los rubros agrupados presentó una caída interanual del 38% en diciembre, con un impacto de 2,1 pp. negativos sobre el IC.

La CAC subrayó que, en términos estructurales, los bienes durables continúan ganando participación en el consumo de los hogares, desplazando al consumo masivo, aunque de manera menos marcada que en meses anteriores.

Crédito, bienes durables y la contracara del boom importador

Otro factor clave en la dinámica del consumo fue el crédito, que mostró señales de consolidación luego de la fuerte caída registrada a comienzos de 2024. En particular, el financiamiento a hogares y familias mantuvo un incremento sostenido, aunque tras casi dos años de expansión comenzó a mostrar signos de agotamiento hacia el cierre de 2025.

A esta tendencia se sumó el patentamiento de automóviles, mientras que las escrituras de inmuebles continuaron impulsando el crédito general, con variaciones interanuales positivas, aunque de menor intensidad que las observadas a comienzos del año.

En este contexto general, el mercado de electrodomésticos se destacó como uno de los grandes ganadores de 2025. De acuerdo con un informe de NielsenIQ, el sector cerró el año con una expansión del 23% interanual en las ventas, posicionándose entre los segmentos más dinámicos de los bienes durables.

Las categorías de línea blanca y pequeños electrodomésticos lideraron el crecimiento, con una suba anual del 36%, muy por encima del promedio del sector. Este desempeño se explicó por una combinación de apertura de importaciones, mayor disponibilidad de productos y una baja sostenida de precios, favorecida por la desregulación del comercio exterior.

El impacto en precios fue significativo. Entre noviembre de 2025 y noviembre de 2024, las heladeras bajaron un 39,5% en dólares y los lavarropas un 45%. En pesos, las caídas también fueron relevantes: 10% y 18%, respectivamente, lo que implicó una deflación sectorial durante varios meses y una reducción del precio relativo frente al Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Sin embargo, el boom importador tuvo una contracara en el empleo industrial. La mayor competencia externa afectó la producción local, derivando en reducciones de plantillas y de volúmenes de fabricación, como ocurrió con Whirlpool, que cerró su planta de lavarropas en Pilar.

Eduardo Echevarría, Market CS Manager de NielsenIQ, explicó que “la combinación de mayor oferta, precios más bajos en términos relativos y un sistema financiero más activo en crédito al consumo generó un escenario muy favorable para la recuperación del sector”.

Perspectivas para 2026: más estabilidad y menor cambio en la composición

De cara a 2026, desde la CAC señalaron que el año comienza con “perspectivas de mayor estabilidad relativa” en materia de consumo. Según el análisis de la entidad, la composición del gasto de los hogares tendería a dejar de modificarse, tras un período prolongado de reacomodamientos entre consumo masivo y bienes durables.

En definitiva, el consumo logró recuperarse levemente tras un 2024 de fuerte caída, pero cerró 2025 con señales mixtas: desaceleración en los últimos meses, sectores aún frágiles y un crecimiento de los bienes durables sostenido más por precios y crédito que por una mejora estructural del ingreso real.

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Tras un rebote anual del 10,3%, el consumo cerró 2025 con su primera baja en 15 meses

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El consumo acumuló un crecimiento del 10,3% a lo largo de 2025, impulsado por la expansión del crédito y la compra de bienes durables, aunque cerró el año con una señal de alerta: en diciembre registró su primera caída interanual en 15 meses. El retroceso fue del 2,5% frente a diciembre de 2024 y se dio en un contexto de estancamiento que, según la serie desestacionalizada, se prolonga desde agosto. El dato introduce dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación del consumo en el inicio de 2026.

La información surge de un índice elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP), construido a partir del procesamiento econométrico de una amplia batería de indicadores vinculados al gasto de los hogares. El informe muestra que, pese al fuerte crecimiento anual, el impulso perdió tracción en la segunda mitad del año.

Un año de rebote explicado por la baja base de comparación

El crecimiento del consumo en 2025 respondió, en gran medida, a la baja base de comparación de los primeros meses de 2024, período que estuvo marcado por la brusca devaluación convalidada por el Gobierno de Javier Milei a pocos días de asumir, un shock que impactó con fuerza en los salarios reales y en el poder adquisitivo.

Desde ese piso, la mayor estabilidad de la inflación y la reactivación del crédito, especialmente hasta comienzos de 2025, favorecieron una recomposición del consumo, aunque de manera desigual entre distintos rubros. La UP advierte que el rebote fue más intenso en segmentos asociados a financiamiento y bienes durables, mientras que otros sectores ligados al consumo cotidiano y a los servicios mostraron desempeños más débiles.

En términos interanuales, el índice de la universidad muestra que diciembre de 2025 cayó 2,5% respecto del mismo mes de 2024, marcando la primera variación negativa desde septiembre de 2024. Además, en la comparación mensual, se registró la tercera baja consecutiva, con un retroceso del 1%. “Si se deja de lado la recuperación de septiembre, desde agosto que el indicador no muestra señales de crecimiento”, detalló la entidad académica.

Crédito y bienes durables, los principales motores del consumo

El informe de la UP identifica al crédito como el principal canal de expansión del consumo durante 2025. Entre los indicadores relevados, los mayores incrementos acumulados del año se observaron en:

  • Préstamos hipotecarios: +232%
  • Préstamos personales: +137,9%
  • Compra de autos: +56,8%
  • Compras con tarjeta: +51,6%
  • Adelantos en cuentas corrientes: +47,2%

El patentamiento de autos se destacó como uno de los indicadores más dinámicos del año, reflejando tanto la recuperación del crédito como la demanda de bienes durables como resguardo de valor en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica.

En contraste, varios rubros vinculados al consumo masivo y a los servicios cerraron el año con caídas acumuladas, lo que evidencia una recuperación incompleta y segmentada. Entre los descensos más relevantes se encuentran:

  • Ventas de autoservicios mayoristas: -7,6%
  • Espectáculos y juegos infantiles: -6,8%
  • Perfumería y farmacia: -6,2%
  • Ropa y accesorios deportivos: -2,1%
  • Restaurantes tradicionales: -1,3%

Señales de estancamiento y desafíos hacia adelante

La combinación de una caída interanual en diciembre y cinco meses consecutivos de estancamiento en la serie desestacionalizada plantea interrogantes sobre la evolución del consumo en los próximos meses. Si bien el crecimiento anual fue significativo, el informe sugiere que el impulso asociado a la recuperación del crédito comenzó a agotarse hacia la segunda mitad del año.

El desempeño dispar entre bienes durables y consumo cotidiano refleja un escenario en el que la mejora no se tradujo de manera homogénea en todos los sectores, con impactos diferenciados sobre la actividad comercial y de servicios. En este marco, la evolución del crédito, los salarios reales y la estabilidad macroeconómica aparecen como variables clave para determinar si el consumo logra retomar una senda de crecimiento sostenido o si consolida una fase de desaceleración en el arranque de 2026.

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La confianza del consumidor cayó en septiembre y refleja un clima económico dispar en Argentina

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El Índice de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), descendió 0,3% en septiembre y se ubicó en 39,81 puntos, un retroceso leve respecto de agosto, pero que profundiza la tendencia de estancamiento iniciada a fines de 2024. Aunque el nivel actual es 2,08% superior al de un año atrás, el indicador acumula una caída de 13,5% desde diciembre de 2024, reflejando la dificultad de los hogares para sostener expectativas positivas en medio de la inestabilidad económica y política del país.

Un termómetro fragmentado: regiones e ingresos muestran realidades opuestas

El relevamiento —realizado entre el 5 y el 15 de septiembre sobre una muestra nacional de 1.000 casos en grandes centros urbanos— mostró diferencias marcadas según región e ingresos:

  • CABA registró un fuerte repunte del 9,58% mensual, con un índice de 40,63 puntos, señal de cierta recuperación de expectativas.
  • Gran Buenos Aires (GBA), en contraste, cayó 0,84% y se mantiene 1,93% por debajo de septiembre 2024.
  • Interior del país retrocedió 3,73% en el mes, aunque todavía se ubica 7,07% por encima interanual2025-09 ICC Informe.

El análisis por estratos socioeconómicos también evidenció una brecha:

  • Los hogares de ingresos bajos mejoraron 6,65% en septiembre, ubicándose un 10,67% arriba interanual.
  • En cambio, los hogares de mayores ingresos retrocedieron 5,2% mensual y quedaron 4,02% abajo respecto de un año atrás, reflejando la cautela de los sectores con mayor poder adquisitivo frente a la volatilidad cambiaria y financiera.

Expectativas a futuro vs. condiciones presentes: un desfasaje creciente

Dentro de los subíndices, se destacó el incremento de la Situación Macroeconómica (+7,41%) y la Situación Personal (+3,17%), aunque ambas mantienen caídas en la comparación interanual (-3,34% y -0,36%, respectivamente).

El contraste más fuerte se dio en el componente de Bienes Durables e Inmuebles, que cayó 14,87% mensual, señal de retracción en las decisiones de consumo de largo plazo. Aun así, permanece 17,33% por encima de septiembre 2024, mostrando que parte de la recuperación del crédito y las compras de electrodomésticos aún se sostiene2025-09 ICC Informe.

Al segmentar por horizonte temporal: Las Expectativas Futuras crecieron 6,59% en septiembre, aunque siguen 3,34% por debajo interanual. Las Condiciones Presentes retrocedieron 9,83%, en una señal de deterioro inmediato, aunque todavía están 12,30% arriba frente al año pasado.

Repercusiones: señales mixtas para la economía y la política

El ICC se consolidó en torno a los 40 puntos, un valor que los analistas consideran frágil para encarar el último tramo del año y el proceso electoral de octubre. Según Sebastián Auguste, director del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT, el índice refleja que “los hogares de menores ingresos mantienen expectativas positivas, pero la desconfianza en los sectores altos y en el Gran Buenos Aires marca un límite al optimismo generalizado”.

De cara al futuro, la brecha entre expectativas y condiciones presentes abre un interrogante: si el gobierno logra estabilizar las variables macroeconómicas, el rebote de la confianza podría sostenerse. De lo contrario, el riesgo es que la caída en las decisiones de consumo de bienes durables se traslade al resto de la economía real.

Octubre en clave política y económica

Con las elecciones legislativas a la vista, el comportamiento del ICC será clave para medir la capacidad del oficialismo de consolidar apoyo social. El informe advierte que, si persiste la presión cambiaria y el aumento de la incertidumbre, la confianza de los consumidores podría cerrar 2025 en niveles similares a los del inicio del año, limitando las chances de recuperación del consumo interno como motor del crecimiento.

LA CONFIANZA DE CONSUMIDORES CAE 0,3% SEPTIEMBRE by CristianMilciades

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Los bienes durables y el agro en el podio de los sectores que lideran el rebote en 2021

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La producción automotriz con un repunte del 54,4% estimado para este año, Informática, tv y comunicaciones con el 36,2 y aparatos de uso doméstico con el 24,5% son los sectores que muestran la mejor performance en 2021, sobre todo porque compensan holgadamente las grandes pérdidas de 2020, cuando la cuarentena derrumbó un 10% al PBI, según un informe de ABECEB.

El año pasado, la producción automotriz se contrajo un -18,7; el rubro de la informática, tv y comunicaciones, el -6,4; mientras que los aparatos de uso doméstico tuvieron una retracción del 2,5%.

La brecha cambiaria, la dificultad para ahorrar en dólares y el resguardo contra la inflación son los principales factores que explican el impulso de estos sectores, por lo que puede estimarse que este alto nivel de demanda en los bienes durables está llegando a su techo.

No obstante, en lo que hace a la producción, las empresas enfrentan altibajos en su dinamismo debido fundamentalmente a la pandemia con contagios que obligan a paradas de planta e incertidumbre por futuras restricciones ante la severidad de las nuevas cepas.  

El agro también exhibe números positivos, pero no debido a las cantidades que disminuyeron sino debido fundamentalmente a los altos precios internacionales de los commodities: con un aumento del 28,5% proyectado para este año, cura la pérdida del -11,2 del año anterior. 

En cambio, el sector que muestra el número más negativo es el de la carne bovina que este año caería el -4,7% cuando en 2020 había mostrado un aumento del 1%. Los cierres parciales a las exportaciones dan señales negativas a los productores en un contexto en el que el consumo interno sigue a la baja, mientras que los precios aumentan por arriba de la inflación. Las restricciones a las exportaciones tendrán implicancias a lo largo de toda la cadena. Si bien en el corto plazo podría otorgar cierta mejora en el consumo interno, en el largo plazo será perjudicial.

La construcción recupera con una estimación de crecimiento del 23,3% para este año, contra la caída del -19,7% que registró en el año de la cuarentena más extensa y restrictiva, la siderurgia crecerá el 24,3% contra la baja del 21,4% de 2020 y la industria mejora el 11,3% remando la caída del 7,6 de 2020.

En tanto, la minería va recuperando con un 20% para 2021 pero tenía una merma del 19,8 en 2020, lo mismo que la refinería que crece el 12,6 pero había caído el 12,1% en 2020.

La industria textil y del calzado muestran mejoras pero no logran levantar cabeza. Con una estimación de suba de 17,5% la primera y 24,6% el segundo, no consiguen salvar el rojo de -19,9 y 28,8%, respectivamente de 2020.

“Si levantamos la mirada más allá del rebote y las ventanas de oportunidad de la regulación, son pocos los sectores productivos con perspectivas de una expansión sostenida. Los sectores competitivos continúan ampliando la brecha con los demás, en un contexto de aceleración de la adopción tecnológica ligado a la pandemia y con un mercado más chico donde no hay espacio para la inversión”, explicó Belén Rubio, economista de ABECEB.

Agregó que “ante una economía administrada, condicionada al ciclo político, y con una mirada de corto plazo; la estrategia de los negocios pasa más por movilizar la voluntad del regulador que por delinear una estrategia de crecimiento sostenida en el tiempo”.

De esta manera “estamos en un piso en términos de restricciones al comercio exterior, lo que implica un desafío de adaptación tanto para la producción como para los canales de comercialización. Poseemos niveles muy bajos de demanda de dólares de turismo, atesoramiento y compras al exterior por factores ajenos a la vida cotidiana y, sin embargo, ya algunos sectores productivos como la industria automotriz y la de bienes de capital tienen restricciones para garantizar el abastecimiento a la demanda”, alertó.

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