Billeteras digitales

Pagos digitales: la Generación Z lleva a empresas a adaptarse a una “economía del impulso”

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Según un estudio presentado en abril de 2026 por la empresa OKTO PAYMENTS, el 52,5% de estos usuarios espera que una transacción se complete en menos de 30 segundos, mientras que un 15,4% de la Generación Z exige tiempos de apenas cinco segundos. El dato no es técnico: expone una transformación en curso que puede redefinir la competitividad de plataformas, fintech y comercios. La pregunta que subyace es si el ecosistema financiero —incluido el regulador— podrá adaptarse a esta lógica de inmediatez o si quedará rezagado frente a nuevas demandas de consumo.

Una nueva arquitectura de consumo digital

La Generación Z y los Millennials están elevando los estándares de lo que se considera una experiencia aceptable de pagos digitales, y una nueva investigación de OKTO PAYMENTS muestra que el margen de error se está reduciendo rápidamente. El estudio reveló que el 52,5% de los consumidores de estas generaciones espera que los pagos se completen en menos de 30 segundos. En el caso específico de la Generación Z, un 15,4% considera aceptable un tiempo de espera de cinco segundos o menos, la proporción más alta entre todos los grupos etarios analizados.

Los datos evidencian un cambio claro en el comportamiento del consumidor digital, con implicancias directas para empresas que operan en sectores como el comercio electrónico, iGaming y trading. Está emergiendo un patrón definido por OKTO PAYMENTS como la “Economía del Impulso”: un modelo en el que la decisión, el pago y la experiencia ocurren casi de forma simultánea, impulsados por una cultura mobile-first y hábitos de consumo cada vez más espontáneos. En Argentina, por ejemplo, el 59% de los usuarios accede a internet exclusivamente a través de sus teléfonos móviles, además, en promedio, 8 de cada 10 personas utiliza su dispositivo móvil para realizar compras y transacciones, según el último estudio anual presentado por CertiSur.

Este cambio se ve acelerado por la adopción masiva de sistemas de pagos en tiempo real en la región, incluyendo Pix en Brasil, billeteras digitales en Argentina y Chile, SPEI en México y Yape en Perú, entre otros.

Impacto en el negocio y presión sobre el sistema

“Lo que estamos viendo es un cambio estructural en las expectativas”, señala Filippos Antonopoulos, fundador y CEO de OKTO PAYMENTS. “Estas generaciones han crecido con sistemas de pago instantáneos, autenticación en tiempo real y confirmaciones inmediatas. Para ellos, si un pago tarda demasiado, se percibe como fallido. Y cuando eso ocurre en un momento de impulso, la plataforma no solo pierde la venta, sino que muchas veces también pierde al cliente”, agrega.

Las cifras muestran un impacto directo en los ingresos de los negocios digitales por dos vías. Cerca del 30% de los usuarios abandona completamente una transacción tras un solo problema en el proceso de pago, mientras que otro 48% posterga la compra. Entre los consumidores de la Generación Z, un 47% afirma haber abandonado múltiples depósitos en el último año debido a procesos de pago lentos o excesivamente complejos, en comparación con un 34% entre consumidores de 46 años o más. Asimismo, el 43,6% de la Generación Z declara tener cada vez menos tolerancia a las demoras en los pagos, cifra que cae a solo un 4,1% entre los mayores de 56 años.

La demanda, además, se concentra en ventanas de tiempo muy acotadas. Más del 55% de los comercios reporta que un tercio de su volumen total de transacciones ocurre dentro de los primeros cinco minutos de un evento, como una oferta relámpago. En esos momentos de alta demanda, cerca del 40% de los consumidores afirma que su tolerancia a los tiempos de espera disminuye aún más.

El informe completo, “Playing Differently in LatAm: How a New Generation of Players is Redefining the Payment Experience”, se basa en 620 entrevistas a empresas y consumidores en Brasil, Argentina y Chile, realizadas durante el primer trimestre de 2026.

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Banco Macro compra el 50% de Banco Sáenz y acelera su jugada fintech en el sistema financiero

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Banco Macro confirmó la compra del 50% de Banco Sáenz y dejó planteado un movimiento con impacto más amplio que el de una operación societaria aislada. La adquisición, que todavía debe ser aprobada por el Banco Central, se suma al ingreso concretado en enero a Personal Pay, la billetera digital de Telecom Argentina, también con una participación del 50%, y consolida una estrategia que apunta a unir banca tradicional, estructura regulada y servicios financieros digitales en un mismo ecosistema. El dato no es menor: en un mercado donde las billeteras virtuales cambiaron hábitos, velocidad y expectativas de los usuarios, Macro eligió no resistir esa transformación desde la vereda clásica del sistema bancario, sino meterse de lleno en el nuevo tablero. La pregunta que abre esta jugada no pasa solo por el negocio. También interpela el mapa de poder del sector: si se trata de una expansión táctica o del comienzo de una nueva etapa de concentración y alianzas entre bancos y plataformas.

Una compra que excede el cambio accionario

En los papeles, la operación indica que Banco Macro adquirirá la mitad del paquete accionario de Banco Sáenz, mientras el 50% restante quedará en manos de Fintech Digital LLC. Pero el sentido político y económico del movimiento aparece en otro plano. Macro no compró solo una participación. Compró una vía para reforzar su arquitectura digital en un momento en que la disputa por los usuarios ya no se resuelve únicamente con sucursales, depósitos o créditos tradicionales, sino con experiencia móvil, velocidad operativa y capacidad de ofrecer productos integrados desde una aplicación.

La operación, además, no llega sola. Se encadena con el desembarco de enero en Personal Pay. Esa secuencia muestra una hoja de ruta: primero, asociarse con una billetera digital que ya tiene presencia en el mercado; después, sumar una estructura bancaria que permita ampliar la oferta de servicios dentro de ese ecosistema. No es un movimiento defensivo. Es una construcción deliberada de escala.

Banco Sáenz seguirá operando con independencia en una primera etapa y no habrá cambios inmediatos para los usuarios. Sin embargo, el objetivo de fondo está explicitado en el texto base: integrar servicios con el tiempo, combinando cuentas, pagos, créditos y otras herramientas financieras en una misma experiencia digital. Traducido a términos de mercado, Macro busca reducir la distancia entre la lógica bancaria y la lógica fintech.

El giro de la banca tradicional frente al avance de las billeteras

El contexto de esta decisión es decisivo para entender su dimensión. En los últimos años, el crecimiento de las billeteras virtuales en Argentina alteró las reglas del juego. Millones de usuarios empezaron a administrar su dinero sin pasar por una sucursal ni por la experiencia tradicional de un banco. Esa mutación no solo modificó la relación con el cliente; también obligó a las entidades a revisar su modelo de negocios.

Macro parece haber asumido que la competencia ya no se da en compartimentos separados. La banca tradicional comparte tablero con apps, billeteras virtuales y plataformas tecnológicas que operan con otra velocidad, otra interfaz y otra lógica de fidelización. En ese marco, la compra del 50% de Banco Sáenz funciona como una pieza de enlace entre dos universos que hasta hace pocos años competían con fronteras más nítidas.

La estrategia que aparece detrás es la de un modelo híbrido. No se trata de abandonar la estructura bancaria, sino de usarla como soporte para ampliar la presencia en el terreno digital. La entidad busca combinar la seguridad y la formalidad del sistema bancario con la flexibilidad del mundo fintech. Esa es la lectura central de la doble jugada con Banco Sáenz y Personal Pay.

Banco Central, regulación y el nuevo equilibrio del sistema

Hay un punto institucional clave: la operación todavía necesita la aprobación del Banco Central. Ese paso no es un trámite menor. En el sistema financiero, cada movimiento de adquisición o participación accionaria reordena no solo balances y negocios, sino también relaciones de poder bajo supervisión regulatoria. Que la compra esté sujeta a validación oficial recuerda que, a diferencia de parte del universo fintech, la banca sigue operando dentro de un marco normativo mucho más exigente.

Ese detalle también explica por qué la apuesta de Macro tiene peso estratégico. La entidad no busca crecer únicamente en el terreno de la innovación, sino hacerlo sin salir del perímetro regulado. La combinación entre un banco con licencia, una billetera digital y una estructura capaz de escalar productos puede convertirse en una ventaja competitiva importante en un momento en que el sistema financiero local redefine sus bordes.

La continuidad operativa independiente de Banco Sáenz durante la primera etapa refuerza esa lógica gradual. No habrá un cambio brusco para el cliente, pero sí una acumulación progresiva de capacidades. En política empresaria, esa metodología importa: evita fricciones inmediatas, conserva marcas y tiempos propios, y permite construir integración sin desordenar de entrada el vínculo con los usuarios.

Qué sectores ganan y qué señales recibe el mercado

El sector que sale fortalecido de esta operación es, en primer lugar, el de los bancos que logran anticiparse al nuevo esquema competitivo. Macro no solo amplía presencia; envía una señal al resto del sistema. La señal es clara: el negocio financiero digital ya no puede pensarse como un complemento periférico. Pasó al centro de la estrategia.

También gana peso el modelo de asociación entre banca y tecnología. La referencia de Personal Pay a la combinación entre universo techco y banca no es un detalle retórico. Marca un tipo de alianza que probablemente empuje a otros jugadores a revisar su posición. Si un banco tradicional puede sumar potencia digital a través de participaciones cruzadas y estructuras complementarias, el resto del mercado difícilmente quede inmóvil.

En ese punto aparece la lectura de poder. El movimiento de Macro anticipa un escenario de mayor competencia, pero también de posible reordenamiento. Otros bancos podrían acelerar alianzas, adquisiciones o desarrollos propios para no perder terreno. La competencia ya no se dará solo por tasa, cartera o red física. Se va a jugar cada vez más en quién logra construir una experiencia financiera más completa, más rápida y más integrada.

Para los usuarios, el impacto no será inmediato, pero sí potencialmente profundo. Si el plan avanza, podrían acceder a una oferta más amplia de productos desde plataformas digitales, con una lógica de uso más simple y centralizada. En términos de negocio, eso puede ampliar bancarización, formalización y consumo de servicios financieros. En términos de mercado, puede aumentar la presión sobre quienes todavía no resolvieron su transición digital.

La innovación como herramienta de posicionamiento

Las declaraciones incluidas en el anuncio ayudan a ordenar el mensaje político-corporativo de la operación. Jorge Brito sostuvo que la compra refuerza el compromiso con la innovación financiera. Juan Parma la presentó como un paso clave para integrar servicios en una experiencia más simple. Y Martín Heine habló de redefinir la experiencia financiera con soluciones más rápidas, seguras y personalizadas.

Más allá del tono institucional, esas definiciones muestran cómo quiere presentarse la jugada. No como una expansión convencional, sino como una evolución del negocio. Macro intenta ocupar el lugar de actor que no solo se adapta, sino que busca conducir parte del cambio en el sistema financiero local. En un mercado donde la narrativa de innovación también construye valor, ese posicionamiento no es accesorio.

La elección de avanzar con participaciones del 50% tanto en Personal Pay como en Banco Sáenz también merece lectura. No supone absorción plena ni disolución de identidades, sino un esquema de sociedad con capacidad de control compartido. Esa ingeniería sugiere una estrategia de cooperación con autonomía relativa, útil para un sector donde la velocidad tecnológica y la exigencia regulatoria suelen empujar en direcciones distintas.

Un sistema financiero que entra en otra fase

La compra del 50% de Banco Sáenz no agota su relevancia en la operación misma. Funciona, más bien, como síntoma de un momento más amplio del sistema financiero argentino. Los bancos ya no discuten solo cómo defender su negocio histórico, sino cómo reposicionarse en una economía donde el usuario espera inmediatez, integración y disponibilidad permanente desde el celular.

Macro decidió intervenir en esa transición con una doble jugada: billetera digital por un lado, estructura bancaria complementaria por el otro. La maniobra le permite construir volumen, ampliar servicios y disputar un terreno donde hasta hace poco la banca llegaba con más lentitud. El dato político-empresarial es ese: en lugar de esperar que el mercado termine de definirse, la entidad eligió participar en su rediseño.

Quedará por ver cómo responde el regulador, qué velocidad toma la integración efectiva entre Banco Sáenz y el ecosistema digital, y hasta dónde esta experiencia empuja una nueva ronda de alianzas en el sector. Porque si algo deja este movimiento es una certeza provisoria: la frontera entre banco y fintech ya no ordena el sistema como antes, y varios jugadores empiezan a actuar en consecuencia.

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La expansión de los eventos masivos acelera nuevos hábitos de seguridad digital

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La temporada de festivales, recitales y partidos multitudinarios volvió a instalarse con fuerza en la agenda social argentina, y con ella emergen nuevas conductas vinculadas al uso del dinero digital. Un relevamiento difundido el 12 de marzo de 2026 muestra que 3 de cada 4 argentinos planea asistir a eventos masivos en los próximos seis meses, mientras que 6 de cada 10 ya adopta hábitos específicos para proteger su celular y sus cuentas digitales durante este tipo de encuentros.

El dato no es menor. El teléfono móvil pasó de ser un accesorio a convertirse en la llave de acceso a múltiples funciones dentro de los eventos: desde las entradas digitales hasta los pagos. Ese cambio tecnológico está transformando la relación entre consumo, seguridad y experiencia en espacios de alta concentración de público.

En este escenario, el uso de herramientas digitales para pagar o gestionar gastos se consolida como una práctica dominante. Según el relevamiento realizado por Mercado Pago, el 87% de los encuestados toma recaudos adicionales al momento de pagar, mientras que el código QR se posiciona como el método preferido con el 63% de las elecciones, desplazando al efectivo y a las tarjetas físicas en contextos de alto movimiento.

Del celular como billetera al celular como punto de riesgo

La creciente digitalización de los pagos no solo redefine la forma de consumir dentro de festivales o espectáculos deportivos. También introduce nuevos desafíos de seguridad personal y digital.

El estudio muestra que el 62% de los asistentes adopta medidas de prevención para proteger su dispositivo. Entre las prácticas más frecuentes aparece una conducta sencilla pero significativa: el 46% evita sacar el teléfono en áreas muy concurridas y lo utiliza únicamente para realizar pagos.

A su vez, el 35% utiliza mecanismos físicos de sujeción, como riñoneras, fundas con correa o mosquetones, con el objetivo de reducir el riesgo de extravío o robo.

El fenómeno refleja una adaptación progresiva de los usuarios a la lógica de los pagos digitales. En contextos donde el celular concentra dinero, identidad digital y accesos financieros, su cuidado deja de ser solo una cuestión material para convertirse también en un asunto de seguridad económica.

Seguridad digital: avances y brechas en los hábitos de protección

El relevamiento también revela un contraste interesante entre adopción tecnológica y conciencia de riesgo.

Por un lado, el 52% de los encuestados utiliza herramientas de protección como biometría o reconocimiento facial para reforzar la seguridad de sus cuentas digitales. Estas funciones buscan evitar accesos indebidos incluso cuando el dispositivo está desbloqueado.

Sin embargo, el informe advierte que el 48% todavía no utiliza ninguna capa adicional de protección, principalmente por una baja percepción del riesgo. Dentro de ese grupo, el 33% considera que no es necesario implementar medidas de seguridad adicionales.

Este dato abre un interrogante sobre la madurez digital de los usuarios en un contexto donde las billeteras electrónicas concentran cada vez más operaciones financieras cotidianas.

Aun así, la encuesta identifica un avance en el conocimiento de los protocolos de reacción ante incidentes. Seis de cada diez argentinos sabe que debe reportar el robo o pérdida del teléfono en su cuenta digital para bloquear el acceso, mientras que el 45% identifica el bloqueo del propio dispositivo como una medida clave.

La economía digital entra al corazón del entretenimiento

El crecimiento de los pagos digitales en eventos masivos no responde únicamente a una cuestión de comodidad tecnológica. También refleja una transformación más profunda en los hábitos de consumo.

El QR, que encabeza las preferencias con el 63% de las elecciones, combina rapidez operativa con menor manipulación de efectivo en espacios de alta circulación. Para organizadores y comercios dentro de festivales o estadios, esa dinámica permite agilizar ventas y reducir tiempos de transacción.

Para los usuarios, en cambio, implica una nueva ecuación: la experiencia del evento depende cada vez más de la disponibilidad y seguridad del teléfono.

La consecuencia es visible. El dispositivo móvil se convierte en una herramienta central para ingresar al evento, comprar productos, enviar dinero o administrar gastos en tiempo real.

Una temporada de espectáculos que también redefine conductas digitales

Con una agenda cargada de recitales, festivales y competencias deportivas en todo el país, el fenómeno promete intensificarse durante los próximos meses.

El crecimiento de la asistencia a eventos masivos y la consolidación de las billeteras digitales como herramienta de pago dibujan un nuevo escenario donde entretenimiento, tecnología y seguridad conviven en un mismo espacio.

El desafío hacia adelante no parece ser únicamente tecnológico. A medida que el celular se consolida como centro de la vida financiera cotidiana, la adopción de hábitos de protección y la educación digital se vuelven variables cada vez más determinantes para los usuarios.

En ese cruce entre consumo, tecnología y prevención todavía hay comportamientos en evolución. Y la próxima temporada de grandes eventos probablemente siga mostrando cómo se ajusta ese equilibrio.

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Pagos digitales superan al efectivo y consolidan al QR como canal dominante en Paraguay

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El ecosistema de pagos en Paraguay atraviesa un punto de inflexión. El uso del teléfono móvil como instrumento de pago ya supera con claridad al efectivo en los comercios adheridos y consolida al código QR como el canal dominante en el punto de venta. Los datos más recientes de Bancard muestran un cambio estructural en los hábitos de consumo y en la operatoria comercial.

Actualmente, 7 de cada 10 pagos en comercios adheridos se realizan con QR. El salto se reflejó con fuerza al cierre de 2025: en diciembre, el QR alcanzó un récord de 20 millones de transacciones en un solo mes y el año cerró con más de 180 millones de operaciones con tarjetas de débito y crédito cursadas bajo ese formato.

En términos de participación, el QR concentró el 64% de los pagos digitales en diciembre de 2025. Si se suma el 4,7% correspondiente a billeteras como Apple Pay y Google Pay, el celular explicó el 68,4% del total de pagos electrónicos. El contraste histórico confirma la aceleración: en 2024 el pago con celular representaba el 55,2% y en 2023 apenas el 34,3%. En sentido inverso, hoy solo 3 de cada 10 pagos electrónicos se realizan con tarjeta física.

Ticket promedio y consumo cotidiano

El cambio no solo es cuantitativo, sino cualitativo. Durante 2025, el ticket promedio con QR fue de G. 110.000, levemente por debajo de los G. 123.000 de las tarjetas en general y 4% menor al registrado en 2024. Esto sugiere que el QR ya no es un medio ocasional, sino que se consolidó en el consumo cotidiano, desde supermercados y restaurantes hasta estaciones de servicio.

Desde Bancard destacan que el celular desplazó a la billetera física como herramienta central de pago. El fenómeno revela un patrón regional que también se observa en otros mercados de América Latina: el teléfono se convierte en la “llave financiera” del consumidor.

Interoperabilidad y escala

Uno de los factores que explica la expansión del QR es la interoperabilidad. El sistema desarrollado por Bancard interopera hoy con más de 75 aplicaciones locales, entre bancos, financieras, cooperativas y billeteras digitales. Además, permite cobrar con débito y crédito —marcas nacionales e internacionales— desde un único código QR.

La red supera los 120.000 comercios activos y los 3 millones de usuarios realizando pagos con QR. La adopción es transversal, aunque con mayor intensidad en gastronomía, supermercados y estaciones de servicio.

Acreditación, antifraude y servicios híbridos

El modelo también avanzó en eficiencia operativa. Según la procesadora, el QR ofrece acreditación en tiempo real para tarjetas de débito y en 48 horas para crédito, sin tope por transacción. Incorpora anulaciones, contracargos y monitoreo antifraude 24/7.

Al mismo tiempo, el sistema incorporó funciones que tradicionalmente dependían del efectivo, como el retiro de dinero en comercios o la posibilidad de solicitar vuelto. Esto configura un escenario híbrido: el efectivo sigue presente, pero pierde centralidad en el punto de venta.

En materia tecnológica, Bancard opera con un Datacenter certificado Tier III, con procesamiento en milisegundos y disponibilidad continua, un factor clave para sostener altos volúmenes transaccionales.

Un cambio estructural

Entre 2023 y 2025, el pago con celular pasó de ser una alternativa en crecimiento a convertirse en el canal dominante. Los datos muestran una sustitución progresiva del plástico físico y una reducción del protagonismo del efectivo.

Para el sistema financiero regional, el fenómeno paraguayo funciona como caso testigo de cómo la interoperabilidad, la regulación y la infraestructura tecnológica pueden acelerar la transición hacia una economía cada vez más digitalizada.

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Nuevas reglas para billeteras virtuales: ARCA redefine el control sobre activos digitales

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) modificó el régimen de información aplicable a las plataformas digitales que administran, gestionan o procesan movimientos de activos virtuales, incluidos los Proveedores de Servicios de Pago (PSP), mediante la Resolución General 5804/2025, dictada el 23 de diciembre de 2025 y publicada en el Boletín Oficial el 24 de diciembre. La medida actualiza la Resolución General 4.614, con el objetivo de adecuar los requerimientos informativos a la evolución del sector, mejorar la precisión analítica de los datos recabados y avanzar en la simplificación normativa en línea con los lineamientos del Poder Ejecutivo.

Entre los cambios centrales, la norma eleva los umbrales monetarios a partir de los cuales las plataformas deben reportar información detallada sobre sus usuarios, fijándolos en $50 millones para personas humanas y $30 millones para personas jurídicas, y redefine el detalle de datos a suministrar respecto de cuentas, saldos y movimientos, tanto en pesos como en moneda extranjera y criptomonedas.

Adecuación normativa y simplificación administrativa

La resolución se inscribe en la política de simplificación de trámites administrativos impulsada por el Estado Nacional y formalizada a través del Decreto 353/2025, que encomendó a ARCA la revisión y adecuación de los regímenes de información, fiscalización y control bajo su órbita. En ese marco, el organismo consideró “aconsejable adecuar la normativa del citado régimen, con el fin de ajustar la solicitud de información a los cambios estructurales y a la evolución de las modalidades de prestación de los servicios del sector”.

El régimen original, establecido en el Título II de la Resolución General 4.614, alcanza a los sujetos que operan plataformas electrónicas o digitales que canalizan movimientos de activos por cuenta y orden de personas humanas o jurídicas residentes en el país o en el exterior, incluidos los PSP que ofrecen cuentas de pago. La modificación busca optimizar la calidad de la información tributaria, alineándola con el crecimiento y diversificación de las herramientas digitales vinculadas a activos virtuales.

Nuevos umbrales, conversiones y alcance del reporte

Uno de los cambios más relevantes se produce en el artículo 3°, que redefine el alcance del régimen de información. A partir de ahora, las plataformas deberán reportar datos únicamente respecto de aquellos usuarios cuyos ingresos, egresos totales o saldo final mensual resulten iguales o superiores a $50.000.000 en el caso de personas humanas y $30.000.000 para personas jurídicas.

La norma establece criterios precisos para la conversión de monedas. Cuando los importes estén expresados en moneda extranjera, deberán convertirse a pesos al tipo comprador del Banco de la Nación Argentina, vigente al cierre del último día hábil del mes informado. En el caso de monedas digitales o criptomonedas, la conversión deberá realizarse utilizando el último valor de cotización fijado por el propio sujeto obligado, también al cierre del mes correspondiente.

Además, el régimen exige informar la nómina de cuentas de cada cliente, incluyendo altas, bajas y modificaciones, aun cuando se trate de cuentas otorgadas por otras entidades, siempre que sean administradas o controladas a través de la plataforma informante.

Mayor detalle sobre titulares, cuentas y movimientos

La modificación del artículo 5° amplía y sistematiza el detalle de información que deberá suministrarse mensualmente. Las plataformas alcanzadas deberán informar, entre otros aspectos, el carácter del sujeto dentro de la cuenta, su nacionalidad, datos identificatorios, fecha de alta y cierre, cantidad de cuentas asociadas y los saldos al último día hábil del mes, incluyendo aquellos invertidos en Fondos Comunes de Inversión u otros instrumentos, siempre que estén disponibles a través de la billetera virtual.

En relación con los movimientos, se exige el reporte del monto total de ingresos y egresos, discriminados por tipo de operación, que incluyen efectivo, transferencias, préstamos, rendimientos de inversiones, compra y venta de moneda extranjera y pagos con transferencia bajo el esquema de “Transferencias 3.0” del Banco Central de la República Argentina. Asimismo, cuando determinados movimientos superen el 5% del umbral establecido para personas humanas, deberá informarse la CBU o CVU de origen o destino.

Vigencia y repercusiones para el sector digital

La resolución establece que entra en vigencia desde su publicación en el Boletín Oficial, aunque las adecuaciones en la información a brindar serán exigibles para las declaraciones juradas cuyos vencimientos operen a partir de mayo de 2026. Este esquema otorga un plazo de adaptación operativa a los sujetos alcanzados.

Desde el punto de vista institucional, la medida refuerza el control fiscal y la trazabilidad de los movimientos de activos virtuales, al tiempo que reduce el universo de operaciones reportables mediante la elevación de los umbrales. Para el sector fintech, billeteras virtuales y plataformas de activos digitales, la norma implica una readecuación de sistemas y procesos internos, con un enfoque más selectivo y analítico del flujo de información hacia el organismo recaudador.

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