BOLSA DE COMERCIO DE ROSARIO

Agro en modo récord: las exportaciones superan los 50 millones de toneladas

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La agroindustria argentina atraviesa uno de los años más dinámicos de las últimas décadas. Con una cosecha que podría superar las 165 millones de toneladas, el complejo agroexportador consolidó durante los primeros cinco meses de 2026 un desempeño histórico en materia de comercio exterior, impulsado principalmente por el trigo y el maíz, mientras la soja recupera protagonismo de la mano de mejores precios internacionales.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y mayo se embarcaron 50,4 millones de toneladas de productos agroindustriales, el mayor volumen registrado para ese período. Del total exportado, el 68% correspondió a granos y el 32% a productos industrializados, como aceites, harinas y pellets.

El ingreso de camiones a puerto se encuentra en máximos, con el 73.5% concentrado en el Gran Rosario y explicado principalmente por las descargas de maíz y soja. Las importaciones de fertilizantes en el primer cuatrimestre fueron las más altas desde 2021.

1. Trigo y maíz apuntalan las exportaciones de granos

El 2026 es un año relevante para el agro argentino a la espera de concretar una cosecha total de granos que se estima terminará por encima de las 165 Mt, abasteciendo sobradamente el mercado interno y convirtiendo a Argentina en el origen más competitivo para un amplio abanico de productos agro. Este grado de competitividad viene siendo convalidado por la demanda externa, que absorbe granos a un ritmo extraordinario: sólo entre enero y mayo inclusive se embarcaron 50,4 millones de toneladas, el 68% como grano y el 32% como subproductos industriales -aceites, pellets y/o harinas.

Los principales protagonistas son el trigo y el maíz, con 10,6 Mt y 17,1 Mt exportadas respectivamente en los primeros cinco meses del año. Ello es, un 67% y 14% más que lo exportado para la misma altura el año pasado. El otro cultivo que está dando la nota en este 2026 es el girasol, con una absorción externa equivalente de 3,7 Mt entre semillas, aceite y harina. Además, desde abril comenzaron a intensificarse las exportaciones de soja, con 1,9 Mt exportadas de grano hasta ahora y 13,6 Mt que se procesaron para embarcar aceite y harina de soja.

En tándem con un ritmo exportador récord, el ingreso de camiones a puerto está en máximos, con 1.313.635 unidades vehiculares ingresando a descargar en los puertos de todo el país, computando hasta el 26 de mayo del corriente año. De ese total, un 73,5% se concentran en la zona del Gran Rosario (unos 965.000 vehículos), ingresando en la región casi 200.000 camiones más que el año pasado.

En términos comerciales, la logística está jugando un rol fundamental en el mercado de granos durante este año. Entre la combinación de una cosecha récord de maíz y la relevancia de los planteos tempranos de esta campaña, sumado a la llegada de las toneladas de soja desde mediados de abril, el 65% de los 965.000 camiones que ingresaron al Gran Rosario en 2026 es explicado por las descargas conjuntas de soja y maíz en los últimos dos meses. 


2. La fijación de precios en soja aceleró un 70% en mayo

Las subas en el precio de exportación del complejo soja han venido traccionando el poder de compra del sector industrial/exportador en plena época de cosecha, lo que en parte ayudó a la recuperación de los precios en el mercado disponible. Actualmente las ofertas de compras con entregas inmediatas en el Gran Rosario rondan los AR$ 460.000/t por soja, muy cerca del FAS teórico de AR$ 470.000/t, cuando apenas comenzado el mes de abril el mercado físico se había desplomado hasta los AR$ 430.000/t. Las subas de los precios ofertados para la compra atrajeron más ventas en el mercado interno y dispararon el pricing de soja: el volumen de mercadería a la que se le puso precio en mayo creció un 70% con relación al acumulado entre enero y abril. El volumen de mayo alcanza las 4,13 Mt entre compraventa a fijar y fijaciones de precio, de las cuáles el 85% fueron por nuevos contratos, 2,3 veces el volumen del mes pasado.

Este mes el precio negociado por soja en Chicago promedió los US$ 442/t, la cotización más alta en lo que va del año y un 15% por encima del nivel de todo 2025, alcanzando máximos desde abril del 2024. Este nuevo “escalón” de precios donde se está negociando la oleaginosa vino traccionado por el impulso a biocombustibles en Estados Unidos y por el conflicto en Medio Oriente. Ambos dos llevaron las cotizaciones del aceite de soja cerca de los US$ 1.700/t en Chicago, una suba del 53% en lo que va del año. Al mismo tiempo, los fondos especulativos jugaron un rol fundamental, posicionándose en todo el complejo soja y llegando esta semana a mantener una cartera comprada por 481.000 contratos entre futuros y opciones, una variación de cartera de más del 1.000% en el año habiendo comenzado vendidos el 2026.

Esta dinámica del mercado internacional se traslada al mercado local vía revalorización del precio de exportación industrial. Tanto el precio del aceite como el de la harina de soja estuvieron subiendo desde que comenzó el año, alcanzando su valor más alto en plena cosecha. Actualmente el precio promedio FOB industrial ronda los US$ 494/t, un 8% más alto que a comienzos de año y el nivel de cotizaciones más altas para esta altura desde los extraordinarios valores del 2021 al 2023. 

Si bien la soja le quitó parte del protagonismo a los cereales en el mercado interno, las búsquedas de maíz por parte de la exportación siguen siendo intensas. El line up de maíz es de 1,8 Mt para los próximos quince días y la oferta de compra promedió US$ 181/t en la semana para originación inmediata o contractual, un premio de US$ 5/t respecto a las propuestas para descargas de maíz tardío. 

Sin embargo, el nivel de precios por maíz viene presionado por la dinámica en Chicago, que luego de haber alcanzado máximos de un año el 5 de mayo pasado, acumula pérdidas del 6% en una oleada continuada de ventas por parte de los fondos especulativos. En las últimas tres semanas, los fondos redujeron su posición comprada en un 30% con ventas netas por el equivalente a 12 Mt de maíz. El avance de la siembra y el clima favorable en Estados Unidos se combinaron con la caída en las cotizaciones del petróleo, disparando la salida de posiciones largas por parte de los especuladores, presionando los precios del cereal a la baja. Lo que se ha venido traduciendo en una caída del precio FOB del maíz argentino y consecuente presión sobre los precios internos, que esta semana promediaron 1% menos y 4% por debajo que a comienzos de mayo.


3. Se desinfla el precio de la urea

A pesar de la crisis derivada de la guerra en Medio Oriente y su consiguiente impacto en el mercado global de fertilizantes, la Argentina logró mantener un ritmo de importaciones del insumo más que aceptable en el primer cuatrimestre. En este escenario, las compras externas de fertilizantes nitrogenados -entre los que se incluye la urea- alcanzan las 273.000 tn y superan lo visto en 2022 a esta altura, cuando el mercado atravesaba la crisis de insumos por la guerra ruso-ucraniana.

Paradójicamente, este nivel de importaciones de nitrogenados es impulsado, ante todo, por guarismos superiores en el segundo bimestre, con volúmenes más altos en la serie para este periodo, y duplicando lo registrado en el primer bimestre. Para esta categoría, las importaciones en marzo y abril de 2026 fueron 63% superiores al promedio del último lustro, respectivamente. Sin embargo, para esta misma comparativa, pero hecha para el primer bimestre, la variación contra la media quinquenal arroja una caída del -30%. 

Profundizando en la coyuntura más reciente del mercado, los precios internos de la urea acumulan una segunda semana de descenso y la importación comenzó a mostrar un mayor pulso, sobre todo debido a la necesidad estacional de fosfatados. Actualmente, los precios ofrecidos para urea por proveedores locales se encuentran en torno a los US$ 830 y 840/tn. Respecto a su punto más alto alcanzado en abril, las referencias de urea importada cayeron entre US$150 y $185/tn y la producida en fábricas locales alrededor de US$100 /t. 

Otra buena noticia para el mercado de urea es que China -uno de los mayores productores de fertilizantes del mundo- volvió a habilitar sus exportaciones. Con la canilla del gigante asiático abierta, los precios internacionales deberían sentir un alivio. 

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Trigo acelera la siembra a un ritmo récord mientras el maíz pierde valor y la soja encuentra sostén en el mercado internacional

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La campaña triguera 2026/27 comenzó con una velocidad inusual. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), ya se implantó el 32% del área proyectada a nivel nacional, el avance más rápido registrado desde que existen estadísticas comparables, al menos desde la campaña 1998/99. El dato refleja una estrategia defensiva de los productores frente a un escenario complejo de costos y volatilidad de mercados: aprovechar la humedad disponible en los perfiles superficiales del suelo antes de que las condiciones climáticas cambien.

La dinámica de siembra contrasta con las señales comerciales. Aunque el cereal muestra un fuerte ritmo de implantación, los negocios para la nueva campaña permanecen rezagados. Al cierre de esta semana se habían comercializado unas 1,84 millones de toneladas de trigo 2026/27, un volumen 30% inferior al promedio de los últimos cinco años y también por debajo del ciclo pasado.

El ritmo de siembra de trigo avanza a paso firme. Los precios se desploman en Chicago por oleada de ventas de los fondos. En el mercado local, cae el precio del trigo y el maíz, pero la soja resiste.

1.    Trigo: Se completó el 32% del área de intención, un máximo desde que se tengan registros

La siembra de trigo puso quinta y alcanza su ritmo más alto desde por lo menos la 1998/99. Pese a la complejidad que imponía el panorama del mercado de insumos y los altos precios de los combustibles, los productores comenzaron sus labores y ya hicieron sus planteos sobre un 32% del área total proyectada a nivel país, según datos de la Secretaría de Agricultura y Pesca. 

Este ritmo de siembra relativamente vertiginoso se explica por la necesidad de aprovechar el agua disponible en los primeros centímetros del suelo mientras esté disponible, explica GEA-BCR en su informe, aunque prevé un recorte del 12% interanual en el área sembrada de zona núcleo para la nueva campaña. 

En términos comerciales, al miércoles de esta semana ya se acumulan negocios por aproximadamente 1,84 Mt de trigo correspondiente a la 2026/27; un 30% por detrás de del promedio de los últimos cinco años y el ciclo pasado. Los precios a cosecha estuvieron ajustando fuertemente en las últimas semanas, presionados por el mercado global y la inminente llegada de la oferta desde el hemisferio norte. La curva de futuros en A3 se desplazó un 4% hacia abajo en las últimas dos semanas, con la cotización a enero bajando US$ 11,5/t.

Estados Unidos comenzó la trilla de su tan golpeado trigo de invierno, para el cual se prevé la cosecha más baja desde la campaña 1972/73. Sin embargo, al mismo tiempo, el resto de los orígenes relevantes para el mercado global de trigo, como lo son Rusia, Ucrania, Canadá y la Unión Europea, se preparan para encarar la trilla con buenas expectativas productivas en términos generales. Agencias privadas rusas proyectan una cosecha de trigo por encima de las 90 Mt, de mínima 4 Mt más que las primeras estimaciones del WASDE de mayo. En Francia las condiciones del trigo sembrado superan ampliamente las del año pasado a esta altura, mientras que en Ucrania esperan levantar una cosecha de granos que sería mejor que durante el año pasado. 

En este escenario, el trigo norteamericano se presenta como el menos competitivo entre todos los orígenes relevantes, y esto se evidencia en un ritmo exportador reducido. Además, la presión de oferta por la cercanía de la entrada a la cancha de las cosechas del hemisferio norte también juega en el mismo sentido. Como respuesta a estos hechos, los fondos especulativos comenzaron un fuerte desarme de posiciones compradas en el cereal, tras lo cual los precios comenzaron a caer sin parar en Chicago. El contrato de futuro de trigo más cercano tocó los US$ 214/t durante esta semana, lejos del pico bianual alcanzado a mediados de mayo de US$ 249/t.


2- Se desplomaron los precios por maíz

En Chicago, el maíz se desplomó más de US$20/t en cuatro semanas, tendiendo a converger con los niveles anteriores a la implosión del conflicto en Medio Oriente. 

El 5 de mayo pasado los contratos de futuro por maíz alcanzaban máximos de un año, llegando a US$ 191/t para el contrato más operado en Chicago. El cierre del estrecho de Ormuz, la suba en el petróleo y los fertilizantes y el rol de maíz como insumo para bioetanol aportaron los fundamentos para que las cotizaciones del cereal escalaran un 11% en el año. El rally fue convalidado por los fondos especulativos, que en su apetito por commodities pasaron de estar vendidos en 2 Mt de maíz a principios de año, hasta alcanzar la posición comprada más importante desde febrero del 2025 con el equivalente a 43,6 Mt. Sin embargo, desde entonces los fondos no hicieron más que vender y la cartera comprada se redujo en un 72% en solo veinte ruedas.

Aunque Ormuz haya sido un game changer para el mercado de commodities, la oferta de maíz global para esta campaña 2025/26 es récord: Estados Unidos consumaría la mayor cosecha de su historia, Argentina haría lo propio y Brasil levantaría la segunda más importante. A la vez, la siembra 2026/27 avanza sin problemas en Norteamérica, con el 67% de los cultivos ya implantados en condiciones buenas a excelentes y expectativas climáticas favorables. Entre el aluvión de granos sudamericanos, las buenas perspectivas para la nueva campaña estadounidense, el peso de la oferta, los reacomodamientos del petróleo y las tomas de ganancias de los fondos, se explica el abrupto cambio de tendencia de las últimas semanas.

Bajo este escenario, el precio de exportación para la cosecha tardía en Argentina pasó de negociarse en US$ 220/t a caer por debajo de los US$ 200/t en el último mes, trasladándose al mercado interno y presionando sobre la curva de futuros en A3. Los contratos de maíz, desde julio a diciembre cayeron entre un 3,6% y 2,4%, para volver a niveles de precios anteriores a la guerra. La cotización disponible con descarga en Rosario, ajustado por inflación, está al mismo nivel que a fines de marzo pasado cuando la pizarra se desplomaba con el ingreso del maíz temprano.

De la mano de las caídas en las cotizaciones por maíz, el ritmo comercial por el cereal ha ido mermando. Al mismo tiempo, el precio de la soja exhibió una relativa mejora, invirtiendo así la dinámica comercial del mercado: si durante el primer cuatrimestre del año, el maíz fue el protagonista de los negocios; desde mayo en adelante, de la mano de la entrada de la nueva cosecha y la mejora en precios, la soja se lleva el protagonismo.

Vale aclarar, sin embargo, que los compromisos de maíz en el mercado interno ya alcanzan las 26,7 Mt, el segundo registro más alto y con el 94% de esas compras en manos del sector exportador. Al mismo tiempo, las registraciones de DJVE a esta altura apenas superan las 18 Mt, por lo que el sector está más “calzado” que nunca en términos de ventas externas.  Con un tipo de cambio estable durante todo el año, sin volúmenes de equilibrio por los que competir y con un cronograma de reducción arancelaria hacia delante, los incentivos a adelantar DJVE no son demasiado fuertes.

En materia de competitividad, Argentina sigue siendo el origen más atractivo para comprar en el mercado global, ganándole la pulseada en el mercado internacional al maíz safrinha que ya se está empezando a levantar. El ritmo de exportación para esta campaña viene siendo récord, con 14,2 Mt embarcadas a la fecha. Es de esperar, además, que las ventas al exterior vuelvan a acelerarse con la llegada del maíz tardío a partir de julio. El avance de cosecha a nivel nacional es del 53%, en línea con el promedio de los últimos años.

En Brasil la zafra de segunda apenas si está arrancando con 0,6% de la superficie objetivo ya cosechada, 1,2 p.p. por detrás del promedio. En términos generales las perspectivas son buenas, con excelentes condiciones para el centro del país, sobre todo en Mato Grosso, aunque algunas preocupaciones sobre el sur por las faltas de lluvias y altas temperaturas de mayo. El organismo oficial brasilero espera una cosecha total de 140 Mt, con 108 Mt de maíz safrinha, apenas por debajo del récord del año pasado.


3- El aceite de soja no para de subir en Chicago

El complejo soja fue el que menos padeció el desarme de posiciones por parte de los fondos especulativos, quienes llegaron a mantener la posición comprada más importante que se tengan registros hace tan solo unas semanas. Sin embargo, la soja no escapó a la tendencia bajista en granos y acumula pérdidas de un 4% en las últimas cuatro semanas, mientras que la harina retrocedió solo un 1%. Lo que más soporte le está aportando al mercado viene por el lado de los aceites, que ya superó los US$ 1.730/t, máximos desde junio del 2022, acumulando ganancias del 59% en el año y a tan solo un 15% de alcanzar el precio máximo histórico nominal en Chicago. 

Debido a que buena parte de los fundamentos que impulsan las cotizaciones del aceite de soja en Chicago son propios de la coyuntura norteamericana (Estados Unidos consume internamente casi todo el aceite de soja que produce), el precio FOB del aceite argentino no copió con la misma intensidad el rally alcista de la plaza norteamericana. Sin embargo, funcionó de sostén para los precios en plena presión de cosecha argentina. Esta dinámica viene manteniendo el poder de compra industrial y el precio disponible en el mercado interno.

Mientras los precios de compra ofertados por trigo y maíz en el mercado local vienen cayendo, los de soja se mantienen dentro de los AR$ 460.000 y AR$ 465.000/t. Con precios relativamente más atractivos, en la última semana se comprometieron 1,3 Mt de soja, el 67% con precio hecho. Con los últimos datos disponibles, los compromisos acumulados de la campaña llegan a las 18,5 Mt de soja para la 2025/26 de las cuáles un 32% se concertó en las últimas cinco semanas.

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El RIGI ya supera los US$133.000 millones en proyectos y consolida a la energía y la minería como los grandes motores de inversión

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A menos de dos años de su puesta en marcha, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) comienza a exhibir la magnitud de la apuesta oficial para transformar la matriz exportadora argentina. Con proyectos presentados por más de US$133.000 millones, el esquema impulsado a través de la Ley Bases se convirtió en el principal vehículo para canalizar inversiones de gran escala en sectores estratégicos, particularmente energía y minería, que concentran prácticamente la totalidad de los capitales comprometidos.

Los datos relevados por la Bolsa de Comercio de Rosario muestran que más del 22% de las inversiones ya obtuvo aprobación administrativa, mientras el resto continúa atravesando distintas etapas de evaluación. El volumen involucrado coloca al régimen en el centro de la estrategia económica del Gobierno nacional, que busca acelerar el ingreso de divisas y ampliar la capacidad exportadora del país mediante proyectos intensivos en capital.

Con foco en energía y minería, el RIGI suma más de US$ 133.000 millones en proyectos presentados (aprobados y en evaluación), con provincias protagonistas como Neuquén y San Juan. Un proyecto de “Súper RIGI” busca sumar inversiones en nuevas industrias.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), incorporado en el marco de la Ley Bases es instrumento para canalizar inversiones de gran escala en sectores estratégicos de la economía argentina. Desde su implementación, las inversiones presentadas al régimen ya superan los US$ 133.000 millones, reflejando el interés de empresas nacionales e internacionales por participar en iniciativas vinculadas principalmente a energía, minería, infraestructura e industria. Del total relevado, más del 22% del capital solicitante ya obtuvo aprobación oficial, mientras que una porción significativa continúa en diferentes etapas de evaluación administrativa.

La composición sectorial de las inversiones muestra un marcado enfoque en actividades asociadas a la minería y energética. En conjunto, estos dos sectores explican más del 99% del monto total presentado al RIGI, consolidándose como los sectores de mayor relevancia dentro del régimen.

En particular, la energía concentra cerca del 64% del volumen de inversiones presentadas, con iniciativas por más de US$ 85.456 millones. Actualmente, el sector registra alrededor de US$ 66.353 millones bajo análisis, mientras que US$ 19.103 millones ya fueron aprobados. Por su parte, la minería lleva US$ 9.952 millones aprobados sobre un total cercano a US$ 46.000 millones. El 22% del capital aplicado al RIGI en energía ya tiene aprobación administrativa, proporción que se ubica en el 21% en el caso de la minería.

Dentro de los proyectos mineros presentados en el marco del RIGI, las iniciativas vinculadas al cobre concentran la mayor parte de las inversiones, con montos comprometidos por aproximadamente US$ 31.500 millones. Este total surge de proyectos de gran escala como El Pachón, Vicuña, Minera Agua Rica (MARA), Los Azules y San Jorge.

No obstante, gran parte de estas inversiones continúa en etapa de evaluación. Del total asociado al cobre, US$ 3.563 millones ya fueron aprobados, mientras que el litio presenta un mayor volumen de capital autorizado, con proyectos aprobados por más de US$ 4.528 millones. Por su parte, el oro y otros proyectos mineros completan el esquema minero del régimen, con inversiones aprobadas cercanas a US$ 1.861 millones.

Dentro del sector energético, los proyectos vinculados a petróleo y gas concentran la mayor parte de las inversiones comprometidas en el marco del RIGI, con montos por aproximadamente US$ 55.300 millones. Las recientes presentaciones de los proyectos LLL Oil y El Trapial por parte de YPF y Chevron apuntalaron fuertemente las solicitudes en este sector. 

Por otro lado, el GNL aparece como el segundo segmento de mayor relevancia, con inversiones aprobadas por US$ 15.156 millones. Esta inversión se concentra exclusivamente en el proyecto de licuefacción de gas natural de Southern Energy, reflejando el interés por impulsar la capacidad de licuefacción y exportación de GNL en Argentina. Asimismo, los proyectos asociados a infraestructura midstream totalizan más de US$ 11.000 millones, combinando iniciativas ya aprobadas y otras aún bajo análisis. En menor medida, también se observan inversiones vinculadas a energías renovables, petroquímicas y procesamiento de gas, completando el mapa energético de proyectos presentados al régimen.

Distribución provincial de las inversiones presentadas al RIGI

Las inversiones presentadas en el marco del RIGI tienen varios protagonistas a lo largo del país. Neuquén lidera el ranking provincial con proyectos por aproximadamente US$ 62.434 millones, equivalente a cerca del 47% del total relevado. En segundo lugar, se ubica San Juan, con US$ 25.000 millones, seguida por Rio Negro con US$ 19.588 millones, concentrando estas dos provincias el 19% y 15% de las aplicaciones al RIGI respectivamente.

En conjunto, estas tres provincias concentran alrededor de US$ 107.000 millones, superando el 80% de las inversiones presentadas relevadas bajo el régimen. La composición sectorial explica buena parte de esta concentración, dado que en dichas jurisdicciones predominan proyectos vinculados a energía y cobre, que implican elevadas necesidades de capital y con una orientación fundamental hacia la generación de exportaciones.

Por detrás aparecen Catamarca, con inversiones cercanas a US$ 9.615 millones, y Salta, con aproximadamente US$ 8.748 millones, aquí con protagonismo de proyectos de litio. El resto de las provincias reúnen en conjunto alrededor de US$ 7.700 millones, mostrando una participación significativamente menor dentro del total presentado al régimen. La distribución geográfica refleja el peso estratégico que poseen las provincias cordilleranas y patagónicas en materia de recursos naturales, infraestructura energética y proyectos exportadores de gran escala.

No debemos perder de vista que existen dos RIGIs muy relevantes para el agro argentino. Primeramente, ya se encuentra aprobada y en ejecución la Terminal Multipropósito Timbúes en Santa Fe, una nueva terminal para el Gran Rosario, el principal nodo portuario agroexportador del mundo. Asimismo, Pampa Energía espera ingresar al RIGI para construir una planta de fertilizantes en el Polo Industrial de Bahía Blanca. Con el denominado proyecto Fertil Pampa podría incrementarse la producción nacional de urea en 2,1 millones de toneladas, aproximándose a duplicar la capacidad productiva del país para este fertilizante estratégico.

En paralelo al avance de los proyectos actualmente presentados bajo el RIGI, el Gobierno nacional envió al Congreso un proyecto de ley para crear un nuevo régimen orientado a promover inversiones en actividades económicas sin desarrollo previo en el país, denominado informalmente “Súper RIGI”.

La iniciativa apunta a proyectos de gran escala, con un piso mínimo de inversión de US$ 1.000 millones, y contempla beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios superiores a los del régimen vigente. Entre las actividades que podrían quedar alcanzadas se mencionan desarrollos de hidrógeno verde, plantas de GNL onshore, infraestructura vinculada a inteligencia artificial y data centers abastecidos con gas natural, además de iniciativas asociadas al agregado de valor de minerales críticos.

El nuevo esquema también busca incentivar industrias vinculadas a la electromovilidad, biotecnología avanzada, infraestructura digital y manufacturas tecnológicas de alto valor agregado. A nivel fiscal, el Súper RIGI aplica una tasa del 15% en el impuesto a las Ganancias. En cuanto a la amortización, este esquema permite un beneficio acelerado: se deduce un 60% durante el primer año y un 20% en cada uno de los dos años posteriores.

En el ámbito del comercio exterior, el llamado Súper RIGI elimina los derechos de exportación desde el primer momento (a diferencia del RIGI, que lo hace recién a partir del tercer año). Además, libera de aranceles a todas las importaciones que sean indispensables para arrancar el proyecto, un marco más amplio que la limitación del RIGI, que solo aplica a bienes de capital e informática.

Por su parte, se elimina progresivamente la obligación de liquidar las divisas generadas por exportaciones de productos adheridos al proyecto: será obligatorio liquidar el 80% de las divisas en el 1° año y el 60% en el 2° año. Finalmente, desde el 3° año no será obligatorio liquidar divisas por estas operaciones.

Por último, para que este nuevo régimen entre en vigencia a nivel local, los gobiernos provinciales y municipales deben adherirse bajo dos condiciones clave: limitar el cobro de Ingresos Brutos a un máximo del 0,5% y garantizar que las tasas municipales no se calculen en base al nivel de facturación.

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La industria del biodiésel opera con 75% de capacidad ociosa y espera una nueva ley que reactive la producción

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La industria argentina del biodiésel atraviesa otro año marcado por la baja utilización de su capacidad instalada, la caída de las exportaciones y una creciente dependencia del mercado interno. Aunque los datos del primer cuatrimestre de 2026 muestran una leve recuperación interanual en los niveles de producción, el sector continúa muy lejos de los volúmenes que supo alcanzar en sus años de mayor expansión y mantiene expectativas centradas en una eventual reforma del régimen de biocombustibles que permita recomponer la demanda.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Energía, entre enero y abril de este año se produjeron 308.565 toneladas de biodiésel, un 16% más que en igual período de 2025. Sin embargo, el dato adquiere otra dimensión cuando se compara con el promedio de los últimos cinco años: la producción actual se ubica un 25% por debajo de ese nivel y constituye el tercer registro más bajo desde 2010.

La producción de biodiesel en Argentina sigue limitada en el comienzo de 2026, a pesar de una leve mejora interanual. Se opera muy por debajo de su capacidad y se depende cada vez más del mercado interno dada las limitadas posibilidades de exportación.

La producción de biodiesel en Argentina transita un nuevo año de una actividad limitada. De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía, la producción acumulada en primer cuatrimestre del año alcanzó 308.565 toneladas, 16% por encima del año pasado, pero aún 25% por debajo del promedio de los últimos 5 años y el tercer total más bajo desde 2010.

Esta tendencia declinante de la industria de biodiesel en Argentina no es reciente. En términos anuales, la producción nacional alcanza un máximo histórico en 2017 con 2,8 Mt, situación que se comienza a revertir desde entonces, hasta alcanzar un piso de 0,83 Mt en el año 2023. Si bien ese año estuvo afectado por una sequía histórica, tras la recuperación en la producción de soja entre 2024 y 2025, el total producido de biodiesel fue de 1,1 y 0,97 Mt para dichos años. 

Si se considera la capacidad instalada de producción de biodiesel a nivel nacional, que se ubica en torno a 3,8 Mt anuales y mayormente en la provincia de Santa Fe, los volúmenes producidos dejan una capacidad ociosa anual en torno al 75%. Más allá de que siempre fue un desafío incrementar el uso de la capacidad instalada, la producción de los últimos dos años se ubica 50% por debajo del promedio histórico para la industria y el 2026 parece que no logrará un repunte relevante en términos de actividad.

Es importante mencionar que, la industria de biodiesel en Argentina funciona con un sistema dual, con empresas mayormente pyme que operan y abastecen exclusivamente el mercado doméstico según la tasa de corte establecida y, por otro lado, se encuentra las empresas integradas que abastecen exclusivamente la demanda de exportación sin poder abastecer el corte de gasoil a nivel local.

Si se considera la producción destinada a las ventas al corte y el resto de las ventas que, en conjunto consolidan la demanda doméstica, en el año 2025 se alcanzó una comercialización total de 703.304 toneladas, por encima del promedio de los últimos 5 años, aunque levemente por detrás del 2024 cuando se alcanzaron las 777.218 toneladas. Mientras que, el volumen de exportación de 2025 fue de tan solo 273.386 toneladas, el total más bajo desde el comienzo de la serie. Teniendo en cuenta que los stocks de la industria son relativamente acotados, las ventas domésticas y de exportación explican, en conjunto, cerca del 100% de la producción anual.

Tal como se puede ver en el siguiente gráfico, desde 2022 se comenzó a disparar el share de las ventas locales respecto al total hasta representar un máximo del 72% en 2025 y del 90% en el primer cuatrimestre de 2026, lo cual da cuenta de que la caída en la producción se explica mayormente por la merma en las exportaciones del sector. Igualmente, se destaca que las ventas domésticas de los últimos años están 30% por debajo de los mejores años entre 2015 y 2019.

En términos absolutos, en el primer cuatrimestre de 2026 se realizaron ventas en el mercado doméstico por 271.751 toneladas y exportaciones por solo 30.360 toneladas. Para igual período de años anteriores, este registro de exportaciones es el más bajo desde que comenzó la producción de biodiesel en Argentina hacia el año 2008. De esta manera, se logra observar cómo una industria que nació más bien enfocada en la exportación actualmente está supeditada al nivel de ventas del mercado interno y donde las empresas que operan en la exportación no pueden participar de las ventas al corte doméstico. A esto se agrega que, la Unión Europea, nuestro único mercado para las exportaciones de biodiesel, podría adoptar una resolución que dejaría vedada nuestras posibilidades de seguir haciendo envíos a dicho destino. (Ver) 

¿Cuál es la propuesta oficial para actualizar la Ley de Biocombustibles que ingresó al Senado? 

Tal como se mencionó anteriormente, el desempeño de la industria de biodiesel en Argentina no atraviesa su mejor momento y, con un esquema en el cual la tasa de corte de biodiesel en gasoil es relativamente baja en comparación histórica y mercados importadores que buscan limitar nuestras exportaciones.

Es en este contexto que la discusión legislativa adquiere un rol central. Un nuevo régimen que brinde previsibilidad al promover mayores tasas de corte y mejore las condiciones de comercialización podría generar un piso de demanda más sólido para la industria y disminuir la gran capacidad ociosa que existe actualmente. Esto, en sintonía con las políticas que vienen aplicando los principales países productores y competidores de aceites vegetales, que fomentan la expansión de las cadenas de valor agroindustriales y de biocombustibles en particular, en post de diversificar las matrices energéticas y consolidar la Seguridad Energética de sus propios países.

El oficialismo ingresó un proyecto para discutir un nuevo marco regulatorio para el biodiesel que proyecta un incremento de la tasa de corte al 10% luego de 12 meses desde la sanción de la ley. En perspectiva comparada, dicha tasa de corte volvería a niveles previos con los cuales funcionó la industria en ciertos períodos, pero aun mostrando cierta distancia de lo que rige en el caso de Brasil y lo que se podría efectivizar hacia adelante en dicho país.

Más allá del nivel de corte, uno de los cambios tiene que ver con el mecanismo propuesto para la comercialización de biodiesel. El proyecto contempla reducir progresivamente la porción de abastecimiento que se determina vía cupos coordinados por el Estado, mientras se incrementan proporcionalmente la participación que se negociaría libremente a través del “Mercado Electrónico Transparente” donde podrían participar tanto las empresas integradas como las no integradas. Esta migración del sistema de cupos hacia un mercado más flexible está estipulada para comenzar a partir de la entrada en vigor del corte del 10%, cuando la mitad del corte será abastecido por la negociación libre entre partes. Este proceso continuará progresivamente hasta 2030, momento en el que 3 puntos porcentuales (p.p) del corte obligatorio estarán garantizados para las empresas no integradas y los 7 p.p restantes se negociarán en el mercado libre, donde las mezcladoras –que realizan coprocesamiento– podrán acaparar hasta 3 puntos porcentuales.

Por otro lado, las operaciones en este Mercado Electrónico contemplarían regiones geográficas para optimizar costos logísticos, y se tendría libertad contractual para celebrar acuerdos de abastecimiento a futuro. Finalmente, se estipula un precio máximo que estará condicionado por el valor de paridad de importación de biodiesel, el cuál será calculado periódicamente por un organismo independiente y siempre en base a fuentes reconocidas del mercado internacional.

El proyecto contempla la posibilidad de que empresas mezcladoras, por voluntad propia, puedan añadir biodiesel al gasoil en porcentajes superiores a los obligatorios. Además, prevé la habilitación de la circulación de vehículos flex fuel que utilicen mezclas con porcentajes superiores. En esta sintonía, se permitiría la instalación de surtidores exclusivos en las estaciones de servicio para despachar estos cortes incrementales al público. Además, se abre la posibilidad de importar biocombustibles para mezclas superiores al corte o en los casos donde hubiese faltante de oferta para satisfacer la demanda por corte obligatorio.

En términos del impacto que se podría tener en términos productivo, teniendo en cuenta el consumo promedio anual de gasoil en Argentina durante los últimos cinco años, se necesitarían alrededor de 1,3 Mt de biodiesel anuales de aprobarse el corte del 10%, un 33% más que el escenario donde se mantiene la tasa de corte actual del 7,5%. Esto podría ponerle un piso a la producción más allá de las posibilidades de exportación. 

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La minería proyecta exportaciones récord por más de US$ 9.000 millones y una inversión extranjera histórica

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La minería consolida su transformación en uno de los pilares estratégicos de la economía argentina. Mientras el país busca ampliar sus fuentes genuinas de divisas, el sector se encamina a protagonizar un nuevo salto histórico en 2026, con exportaciones que podrían superar los 9.000 millones de dólares y alcanzar una participación superior al 10% del total de las ventas externas nacionales.

El escenario surge de un informe elaborado por la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que muestra una combinación de factores favorables: el crecimiento sostenido del litio, la fortaleza internacional de los precios del oro y la plata, y un flujo récord de inversión extranjera directa que continúa alimentando nuevos proyectos y ampliaciones productivas.

El litio sigue creciendo en producción, mientras el declive en volumen del oro y plata se ve compensado en las exportaciones por la vía de los precios. La inversión extranjera en minería crece 27% en 2025 y alcanza récords históricos.

La minería se destaca como uno de los motores de generación de divisas para la Argentina. En 2025, las exportaciones mineras alcanzaron US$ 6.075 millones, lo que representó el 6,9% de las exportaciones totales del país, y un crecimiento de +31% frente a 2024, sosteniendo cinco años consecutivos de expansión. Según el último Resumen Productivo publicado por CAEM, las proyecciones para 2026 anticipan un nuevo escalón: las exportaciones del sector podrían superar los US$ 9.000 millones, posicionando a la minería como un componente cada vez más relevante del balance comercial argentino. De cumplirse estas previsiones, las exportaciones mineras en 2026 podrían crecer más de un 50%.

De cumplirse estas previsiones, la participación de la minería en las exportaciones argentina podría alcanzar un nuevo máximo histórico. La última proyección de exportaciones del REM del BCRA estima las exportaciones argentinas del 2026 en US$ 96.056 millones. Considerando ese dato, la participación de la minería pasaría de cerca del 7% a más del 10% de las exportaciones nacionales. 

De esta manera, en 2026 se espera que la minería genere 1 de cada 10 dólares exportados por Argentina. Junto con la agroindustria y, más recientemente, el sector energético, la minería es de los pocos aportantes netos de divisas del país. En efecto, durante 2025 las mineras exportaron bienes por US$ 6.075 millones, mientras que realizaron importaciones por apenas US$ 202 millones.

Detrás del buen desempeño exportador conviven dos dinámicas bien diferentes, que ponen en riesgo la consolidación de la minería como pilar de las exportaciones argentinas. Esto se debe a que el declive productivo de los metales preciosos (oro y plata) tiene como consecuencia el incremento de los costos operativos, que sin embargo el contexto internacional compensa vía suba de los precios internacionales. La contracara es el avance estructural del litio, que combina expansión de volúmenes y una recuperación de precios en 2026. 

Oro: cae la producción, pero suben exportaciones por efecto precio

Durante 2025, la producción de oro en Argentina volvió a descender y alcanzó 1.184 mil onzas, lo que nos indica una caída del 6% interanual y una merma del 42% respecto a una década atrás. La marca deja al país incluso por debajo del piso de la pandemia y refleja un factor estructural: el agotamiento natural de operaciones maduras, en un contexto donde los incentivos no lograron impulsar suficientes inversiones en exploración y desarrollo que permitan compensar las menores leyes minerales.

Aun así, el ingreso de divisas creció con fuerza. Las exportaciones de oro sumaron US$ 4.094 millones en 2025 (+30% vs. 2024), sostenidas por un salto del precio internacional de referencia. Para 2026, se proyecta una producción que sostiene la marca (baja) del año previo, gracias a la incorporación de Río Negro como productor aurífero, con el inicio de Calcatreu, y reactivación de Casposo en San Juan, compensando otras bajas productivas de operaciones maduras.

A pesar de la magra producción esperada para este año, se anticipa un nuevo salto exportador: el oro podría alcanzar US$ 5.129 millones (+25% vs. 2025), impulsado por un precio promedio proyectado de US$ 4.353 por onza. 

Plata: mínimo productivo y más dependencia del efecto precio

La plata replicó la lógica del oro, pero con caídas productivas aún más marcadas. En 2025, la producción cayó a 22,1 millones de onzas (-7,8% interanual y -35% vs. 2019), ubicándose en el nivel más bajo en la última década. Sin embargo, las exportaciones sumaron US$ 785 millones (+22% vs. 2024), apalancadas por un aumento del precio promedio a US$ 38,8 por onza.

Para el 2026, el escenario proyecta una baja de producción a 19,5 millones de onzas (-10% vs. 2025). Sin embargo, la proyección es contundente por el efecto precio: las exportaciones de plata podrían trepar a US$ 1.172 millones (+49% vs. 2025). Con un precio promedio proyectado de US$ 60 por onza, nuevamente, el componente decisivo es el precio: la plata exporta más dólares aun produciendo menos. 

El protagonismo del litio: en 2025 por volumen; 2026 por volumen y precio

Si oro y plata sostienen su nivel exportador por la vía de precios, el litio es el que aporta crecimiento de producción año tras año. En 2025, la producción alcanzó 116 mil toneladas LCE, un salto de +56% interanual y +241% vs. 2018, explicado por expansiones y ramp-up de operaciones (Salar Olaroz, Mina Fénix, Cauchari-Olaroz) y la incorporación/crecimiento de nuevos proyectos. Aun con una caída del precio (el precio promedio de exportación bajó a US$ 8,7 por kilo), el volumen empujó las exportaciones a US$ 911 millones (+44% vs. 2024), mostrando que el litio logró crecer incluso con precios internacionales menos favorables.

Un nuevo salto espera aparecer en 2026: la producción proyectada de un escenario intermedio se espera alcance las 172 mil toneladas LCE (+48% vs. 2025), en línea con una mayor utilización de capacidad instalada y el avance de proyectos. La diferencia respecto de 2025 es que en 2026 se espera una combinación de más volumen y mejor precio: el precio promedio de exportación está proyectado en torno a los US$ 14,9 por kilo. De esta manera, las exportaciones podrían escalar a US$ 2.559 millones, lo que implica +181% vs. 2025. De esta manera, el litio pasaría de ser el “motor por volumen” en 2025 a un “motor por volumen y precio” en 2026. 

La inversión extranjera en minería alcanza récords históricos

Además del aporte comercial vía exportaciones, la minería también canaliza divisas a través de la inversión extranjera directa (IED). Según datos del BCRA, la IED en las diversas actividades del sector minero mostró un salto de peso en los últimos dos años. El 2024 trajo uno de los años de mayor ingreso de capitales por IED en la minería argentina, con más de US$ 4.517 millones invertidos. No obstante, el 2025 también cerró con elevados niveles de inversión del sector, superando los US$ 3.767 millones, apuntalando aún más el ingreso de inversión extranjera para seguir potenciando a la minería argentina.

De esta manera, la minería muestra su impacto exportador sobre el frente externo, con sus ventas al exterior fortaleciendo el balance comercial. Sin embargo, también se observa la fuerza de la minería sobre la economía argentina a través de las inversiones directas, que contribuyen a aumentar el stock de capital de la economía nacional mientras financian ampliaciones, ramp-ups y nuevas capacidades productivas.

En 2025 las inversiones extranjeras de la minería en Argentina crecieron un 27% respecto al año anterior y un 88% con relación al 2023. Además, si se compara el último trimestre del 2025 con el mismo período del 2017, el crecimiento asciende a 202%. En este marco, al último día del 2025, el stock de inversiones extranjeras en minería marcó un récord histórico, superando los US$ 17.645 millones.

De la mano del RIGI, uno de los protagonistas centrales de la IED en Argentina es el cobre, que aspira a volver a producirse a gran escala en el país en los años venideros. Vale la pena destacar que la minería es el principal sector de ingreso neto de divisas por inversión extranjera directa en Argentina desde el 2003, es decir, hace más de dos décadas. 

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