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Ecolatina: estabilidad cambiaria y fuerte inyección de pesos tras las elecciones

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El dólar oficial cayó 2,3% y el Tesoro inyectó $4,6 billones: la estabilidad cambiaria se consolida tras las elecciones, según la consultora Ecolatina

La divisa oficial cerró en $1.436 y las brechas se mantuvieron en torno al 1%. El Tesoro logró un rollover del 60% en su licitación y aumentó la liquidez en pesos, mientras la Reserva Federal de EE.UU. recortó tasas por segunda vez consecutiva.

Estabilidad cambiaria y señales de normalización del mercado

El tipo de cambio oficial descendió 2,3% en la jornada del miércoles y cerró en $1.436 por dólar, lo que representa una baja cercana al 4% respecto al nivel previo a las elecciones del 24 de octubre, según el informe económico diario de Ecolatina. Con este movimiento, el Banco Central acumuló reservas brutas por USD 40.765 millones, consolidando un escenario de relativa estabilidad tras semanas de fuerte presión preelectoral.

En el mercado paralelo, los dólares financieros también mostraron retrocesos moderados: el dólar MEP se ubicó en $1.469 (-0,2%), el contado con liquidación (CCL) medido en CEDEARs cerró en $1.483 (-0,2%) y el blue retrocedió 0,7%, a $1.460. El dólar minorista, por su parte, terminó la rueda en $1.464 (-1,6%). De esta manera, la brecha cambiaria promedio se redujo al 1%, reflejando un nivel de convergencia inédito en los últimos meses.

Los contratos de dólar futuro acompañaron la tendencia con bajas del 1,9% en el tramo octubre-diciembre. Las posiciones proyectan un valor de $1.445 para octubre, $1.481 para noviembre y $1.515 para diciembre, lo que implica una expectativa de ajuste de entre 0,6% y 5,5% mensual hacia fin de año.

Tesoro: rollover del 60% y expansión monetaria por $4,6 billones

El Ministerio de Economía enfrentó una licitación clave en medio de la escasez de liquidez en pesos y la volatilidad de las tasas. Según Ecolatina, el Tesoro tenía vencimientos por $11,4 billones y recibió ofertas por $7,8 billones, adjudicando finalmente $6,8 billones, lo que representa un rollover del 60%.

El resultado implica una inyección neta de $4,6 billones al mercado, lo que aporta alivio a la plaza financiera luego de semanas de tensión. Los instrumentos colocados incluyeron BONCAP y LECAP con vencimientos entre noviembre de 2025 y abril de 2027: S28N5, T30E6, S30A6, S30O6 y T30A7.

Las tasas efectivas mensuales (TEM) de las letras se ubicaron en torno al 3%, mientras que las tasas internas de retorno anual (TIREA) oscilaron entre 35% y 44%, niveles significativamente menores a los registrados antes de los comicios. En cambio, las letras dólar linked —atadas al tipo de cambio oficial— quedaron desiertas, reflejando una menor demanda de cobertura cambiaria.

El alivio en las tasas busca estimular el crédito privado y reducir la carga financiera del Tesoro, en un contexto donde el equipo económico intenta recomponer la curva de pesos y estabilizar expectativas tras el ciclo electoral.

Factores externos: la Reserva Federal baja tasas y mejora la liquidez global

En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) volvió a reducir su tasa de interés, ubicándola en el rango de 3,75%–4%, en línea con las expectativas de mercado. Es el segundo recorte consecutivo decidido por el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), que además anunció el fin del programa de absorción monetaria (quantitative tightening) a partir del 1° de diciembre de 2025.

La medida implica una mayor liquidez en la economía global, lo que favorece el flujo hacia mercados emergentes y genera condiciones más favorables para la deuda soberana argentina. En ese sentido, los bonos soberanos mostraron cinco jornadas consecutivas de subas: los Bonares avanzaron 0,8% y los Globales 0,5%.

El índice S&P Merval, medido en dólares (vía CCL con CEDEARs), subió 5,1%, acumulando una ganancia semanal del 40% y cerrando en USD 1.888, lo que refleja la recomposición del apetito por activos argentinos tras la consolidación política post electoral.

Perspectivas

La combinación de baja del dólar, reducción de tasas locales y mayor liquidez internacional configura un escenario de transición hacia la normalización financiera. No obstante, analistas advierten que la recuperación dependerá de la consistencia de la política fiscal y de la capacidad del Gobierno para mantener el equilibrio monetario sin acelerar la inflación.

La estrategia de recompras de bonos y licitaciones graduales del Tesoro apunta a reducir la presión sobre la deuda en pesos y recomponer la curva de confianza, mientras el Banco Central busca sostener reservas en torno a los USD 41.000 millones.

En el corto plazo, el desafío será contener la expansión monetaria y consolidar la convergencia cambiaria, sin sacrificar la estabilidad lograda tras el ciclo electoral.

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Bonos en alza y riesgo país en 690 puntos: el Gobierno se acerca a emitir deuda en dólares

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La contundente reacción financiera posterior a las elecciones legislativas —con una baja de más de 400 puntos del riesgo país en apenas dos jornadas— acercó al Gobierno a su objetivo central: recuperar el acceso al crédito internacional hacia fines de 2025.

La combinación de precios récord en bonos, expectativas de estabilización macroeconómica y un resultado político que el mercado leyó como “ordenador” activó apuestas sobre una inminente normalización del financiamiento externo.

Reacomodamiento financiero tras las legislativas: señales de mercado y expectativas oficiales

El movimiento decisivo se produjo tras los comicios del domingo. En solo 48 horas, el riesgo país cayó de la zona de 1.100 puntos a 690, un derrumbe que revirtió completamente la tendencia negativa del año y consolidó un escenario que, hasta hace semanas, parecía distante.

El indicador de JP Morgan, que mide el diferencial de tasas que paga la deuda argentina sobre el Tesoro de EE.UU., venía de operar en los 1.080 puntos el viernes previo. La combinación de mayor demanda por bonos soberanos y una lectura política favorable redujo ese margen a mínimos de 2025.

El Gobierno planifica volver a emitir deuda internacional con dos objetivos explícitos:

  1. Refinanciar vencimientos, especialmente los pagos de cupones por USD 4.500 millones previstos para enero próximo, que el presidente Javier Milei definió como “perfectamente manejables”.
  2. Financiar infraestructura, energía, transporte y tecnología, pilares centrales del programa de crecimiento proyectado por el equipo económico.

El propio Milei recordó que, desde su asunción, la Argentina “pagó USD 30.000 millones de deuda” y afirmó que nunca estuvo en duda el cumplimiento de obligaciones. Esa señal de consistencia es leída por el mercado como un ancla para reducir el riesgo regulatorio y financiero.

Bonos en rebote y tasas en retroceso: las condiciones para volver al crédito externo

El rally de los bonos en dólares —que entre lunes y martes recuperaron toda la pérdida acumulada en el año— fue el motor directo de la compresión del riesgo país. Actualmente, los títulos rinden por encima del 11%, un nivel aún elevado para una salida al mercado, pero la tendencia apunta a perforar el 9%, umbral que analistas consideran razonable para una emisión.

El equipo de Luis Caputo trabaja con un objetivo explícito: llevar el riesgo país a la zona de los 450 puntos en las próximas semanas. De alcanzarse ese nivel, Argentina podría colocar deuda internacional por debajo del 10%, una tasa considerada aceptable para recuperar financiamiento.

La última emisión relevante de bonos en dólares se remonta a enero de 2018, cuando se colocaron USD 9.000 millones, en un contexto donde el riesgo país rondaba los 350 puntos. Esa ventana se cerraría luego con la crisis cambiaria de 2018-2019 y la posterior reestructuración a cargo de Martín Guzmán desde 2020.

Los analistas consultados por agencias financieras coinciden en un punto: el principal freno para que subieran los bonos era el factor político. Con el resultado legislativo despejando escenarios de parálisis, el mercado evalúa que el Gobierno podrá avanzar en acuerdos con gobernadores para fortalecer gobernabilidad y acelerar reformas pendientes. Ese marco es clave para mejorar expectativas, sostener la caída del riesgo y facilitar la reconstrucción de reservas vía endeudamiento externo.

Impacto económico y político: proyecciones hacia 2026

La posibilidad de volver a los mercados globales tiene implicancias estructurales:

  • Finanzas públicas: un acceso a tasas de un solo dígito permitiría refinanciar vencimientos sin tensionar la caja y ordenar el perfil de deuda.
  • Inversión y actividad: financiamiento para infraestructura y tecnología impactaría directamente en productividad, logística y competitividad exportadora.
  • Sector privado: un riesgo país más bajo ayuda a reducir el costo financiero empresario y estimula el ingreso de capital privado.
  • Sistema político: un acuerdo mínimo entre Nación y provincias será clave para sostener la percepción de estabilidad regulatoria que alimenta la recuperación de precios.

Con el riesgo en 690 puntos y un objetivo oficial de 450, el mercado ya descuenta un cambio de ciclo. Si la tendencia se mantiene, Argentina podría volver al mercado internacional de deuda antes de fin de año, un escenario inverosímil meses atrás, pero ahora cada vez más probable.

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Bonos argentinos se disparan hasta 7% con el respaldo político y financiero de Donald Trump

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Bonos argentinos suben hasta 7% y el riesgo país quedó al borde de perforar los 1.000 puntos tras la reunión Milei–Trump

El encuentro entre Javier Milei y Donald Trump en Nueva York impulsó una fuerte recuperación de los bonos en dólares y llevó al riesgo país a su menor nivel en años. El mercado espera definiciones sobre la asistencia financiera del Tesoro de Estados Unidos para afrontar los próximos vencimientos de deuda.

Rally financiero tras el respaldo político de Washington

Los bonos soberanos en dólares extendieron este martes 23 de septiembre su tendencia alcista, con subas de hasta 6,8% en el Bonar 2029, mientras el riesgo país medido por el JP Morgan cayó 6,1% a 1.023 puntos básicos, rozando el umbral clave de los 1.000.

La reacción del mercado estuvo directamente vinculada a la reunión de 15 minutos en Nueva York entre Javier Milei y Donald Trump, en la que el presidente estadounidense calificó al mandatario argentino como “un líder verdaderamente fantástico y poderoso”, celebró la baja de la inflación y lanzó un contundente mensaje: “Tiene mi completo y total respaldo para la reelección como presidente. ¡Nunca los defraudará!”.

El respaldo político vino acompañado de la confirmación de que la administración norteamericana trabaja en un auxilio financiero bilateral, un esquema que se negocia con el Tesoro de Estados Unidos y que busca asegurar el pago de compromisos de deuda. Argentina enfrenta vencimientos por USD 4.000 millones en enero y USD 4.500 millones en julio de 2026, dentro de un calendario total que supera los USD 27.500 millones hasta fines del año próximo.

El anuncio disparó expectativas sobre un eventual ingreso de liquidez que permita al Banco Central recomponer reservas y ganar margen de maniobra en la política cambiaria.

Analistas privados señalaron que el interrogante central pasa por el formato de la ayuda de Estados Unidos y si la misma habilitará al BCRA a iniciar un “sendero virtuoso de acumulación de reservas con tipo de cambio flexible”, eliminando las bandas y los controles cambiarios remanentes.

En paralelo, el Gobierno argentino avanza con la reducción temporal a cero de las retenciones a granos y carnes, una medida orientada a acelerar liquidaciones de exportaciones y anticipar el ingreso de dólares, aunque con un costo fiscal estimado en 0,15 puntos del PBI en recaudación. La estrategia oficial apunta a reforzar las reservas en un año de fuerte exigencia por pagos de deuda.

Bolsa local y ADRs: reacciones dispares

En el mercado bursátil, el S&P Merval avanzó 0,2% hasta los 1.815.381 puntos, aunque medido en dólares ganó 2% y se acercó a los 1.300 puntos. Las subas fueron lideradas por Metrogas (+12,2%), BYMA (+8%) y Transener (+6,9%), mientras que entre las bajas destacaron Loma Negra (-4,4%), Supervielle (-3,6%) y Cresud (-2,9%).

En Wall Street, los ADRs argentinos cerraron con resultados mixtos. Se destacaron las alzas de Edenor (+2,6%), Banco BBVA (+2,4%), YPF (+2%) y Central Puerto (+2%), en tanto que otros papeles se mostraron más estables.

El espaldarazo político de Trump y la expectativa por un auxilio financiero norteamericano abren una ventana de alivio para la deuda argentina. Sin embargo, la sostenibilidad de la mejora dependerá de cómo se estructure la asistencia, el ritmo de acumulación de reservas y la evolución del frente fiscal.

En los próximos meses, el mercado estará atento a tres ejes:

  1. Los términos concretos del apoyo de Estados Unidos.
  2. La capacidad del BCRA para sostener el flujo de divisas.
  3. El efecto político del respaldo internacional en el clima electoral argentino.
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Mercados en alerta: bonos argentinos se hunden hasta 15% y el riesgo país supera los 1.450 puntos

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Los activos financieros argentinos atravesaron una semana de extrema volatilidad, con caídas de hasta el 15% en bonos soberanos y retrocesos generalizados en ADRs, que impulsaron al riesgo país por encima de los 1.450 puntos básicos, su nivel más alto en un año. La incertidumbre sobre la capacidad de pago de la deuda, sumada a la intervención del Banco Central con ventas de reservas, encendió las alarmas entre los inversores locales e internacionales.

El golpe a los bonos y la reacción del mercado

El derrumbe se concentró en los títulos en dólares: el Global 2030 perdió 3,2% en la última rueda de la semana, seguido por el Global 2029 (-2,3%) y el Bonar 2030 (-1,8%). En contraste, los bonos más largos, como el Global 2046 (+2,2%) y el Global 2041 (+1,3%), lograron revertir parte de las pérdidas.

En el balance semanal, el golpe fue mucho más fuerte: el Bonar 2030 cayó 14,6%, el Global 2035 retrocedió 12,9% y el Global 2038 perdió 11,8%. Solo el Bonar 2035 consiguió salvar la semana con una tenue ganancia del 0,2%.

La tensión se desató el jueves, cuando los bonos se hundieron hasta 13,4% en una sola jornada, disparando el riesgo país por encima de los 1.400 puntos y marcando un máximo en doce meses. El salto acumulado del índice supera ya el 60% desde la derrota electoral de La Libertad Avanza en las legislativas bonaerenses, un factor que aceleró el “panic selling” en la plaza financiera.

Señales oficiales y dudas de los inversores

El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó enviar una señal de calma en medio de la tormenta. En una entrevista en streaming, ratificó que el Gobierno sostendrá la estrategia cambiaria acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), garantizó que el BCRA intervendrá en el techo de la banda cambiaria y aseguró que se cumplirán los vencimientos de deuda de enero. Sin embargo, evitó precisar con qué fuentes de financiamiento se afrontarán esos compromisos.

Los analistas, no obstante, advierten que el mercado ya descuenta escenarios más complejos. Para Mauro Fiorenzano, de ConoSur Investments, “sorprenden las caídas de todos los activos argentinos, cuesta entender qué está priceando el mercado”. Según explicó, la magnitud de las bajas en la curva de pesos da la sensación de que los operadores descuentan una eventual reestructuración.

En la misma línea, Rafael Di Giorno, de Proficio Investment, atribuyó el desplome al efecto combinado de ventas por pánico y la creciente incertidumbre política: “Si bien se descontaba que Diputados rechazara los vetos sobre financiamiento universitario y emergencia pediátrica, el número de votos en contra del Gobierno fue mayor al previsto”. La confirmación de que el BCRA vendió dólares en el techo de la banda alimentó la percepción de fragilidad.

ADRs, Merval y el impacto político

La corrección también golpeó a las acciones argentinas en Wall Street: el Grupo Financiero Galicia cayó 3%, seguido por Banco Macro (-2,9%) y Supervielle (-2,5%). En sentido contrario, Telecom Argentina (+3,4%) e IRSA (+3,2%) lograron subas gracias a anuncios corporativos que entusiasmaron a los inversores.

En la plaza local, el S&P Merval retrocedió 0,7% hasta los 1.683.959 puntos, con fuertes bajas en Transener (-5,2%), Transportadora de Gas del Sur (-4,8%) y BBVA (-4,7%). Medido en dólares, el índice también perdió 0,9%, a 1.074 puntos.

El economista Gustavo Ber advirtió que los ADRs bancarios “se mantienen en el centro de la volatilidad, con reacciones efímeras que rápidamente dan paso a nuevas liquidaciones”, mientras que los papeles locales permanecen “desconectados del mundo” debido a la incertidumbre política interna.

Incertidumbre hacia fin de año

La combinación de factores políticos, fiscales y cambiarios configura un cuadro de alta vulnerabilidad. La falta de acumulación de reservas en el BCRA, el calendario de vencimientos de deuda en dólares y el ruido legislativo tras los reveses de La Libertad Avanza constituyen un cóctel explosivo para el corto plazo.

En este contexto, la capacidad del Gobierno para enviar señales creíbles de disciplina fiscal y financiera será clave para evitar que la desconfianza se convierta en una profecía autocumplida de crisis de deuda. El mercado ya dio su veredicto: hasta que no haya definiciones concretas, la presión sobre bonos, acciones y tipo de cambio seguirá marcando la agenda.

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Morgan Stanley cambia su postura sobre Argentina y advierte sobre mayor volatilidad

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El banco de inversión estadounidense Morgan Stanley modificó su visión sobre la deuda argentina y retiró la recomendación de compra que había emitido apenas una semana atrás. El giro responde al impacto de las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, que encendieron dudas sobre la viabilidad de las reformas económicas y la capacidad política del Gobierno de Javier Milei para sostener su programa.

La entidad sorprendió este lunes con un informe en el que reconoció el cambio de escenario: “Cerramos nuestra recomendación, emitida apenas la semana pasada, de comprar en la reciente debilidad. También retiramos nuestra postura favorable”, señaló el reporte.

El giro refleja la lectura que hizo el mercado internacional tras el revés del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, el distrito con mayor peso electoral del país. Para Morgan Stanley, la derrota erosiona la base política necesaria para impulsar reformas estructurales y sostiene un panorama de mayor volatilidad.

El cambio de postura ocurre en un contexto de presión sobre los bonos argentinos, que ya mostraban señales de debilidad a lo largo de agosto. El banco había recomendado aprovechar la baja para posicionarse, pero tras los resultados bonaerenses consideró que los riesgos superan a las oportunidades.

Bonos en caída y curva de crédito más plana

Morgan Stanley advirtió que la curva de crédito argentina se está aplanando, lo que golpea especialmente a los bonos de corto plazo, más expuestos a vencimientos y amortizaciones inmediatas.

El informe proyectó una caída cercana a 8 puntos en el precio de los bonos respecto al cierre del viernes, con valores promedios en torno a 56 dólares. La debilidad sería más marcada en el tramo corto de la curva.

Para la entidad, el resultado electoral incrementa la probabilidad de un escenario “negativo”, con tres factores centrales:

  • Mayor incertidumbre sobre la continuidad de las reformas económicas.
  • Dudas sobre las fuentes de financiamiento externo.
  • Riesgo de que los mercados contemplen escenarios adversos adicionales.

Política monetaria más estricta y presión cambiaria

El banco anticipó que en las próximas semanas el Gobierno endurecerá su política monetaria para defender la estabilidad cambiaria en el tramo previo a las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre de 2025.

En ese marco, Morgan Stanley consideró “razonable” una nueva depreciación del peso que podría acercarse al techo de la banda cambiaria, incluso en un contexto de tasas de interés elevadas.

Asimismo, prevé que el Banco Central continuará con el plan acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para intervenir en el mercado mediante venta de divisas, mientras que el Tesoro Nacional también podría reforzar su participación, tal como fue anunciado la semana pasada.

Un mensaje claro a los inversores

El repliegue de Morgan Stanley se suma a las señales de cautela que ya transmitieron otros bancos internacionales. En la práctica, implica que el mercado percibe un deterioro del riesgo político como un condicionante central para la deuda argentina, más allá de los esfuerzos oficiales por sostener la disciplina fiscal y monetaria.

En el corto plazo, la decisión podría incrementar la presión sobre los bonos soberanos y alimentar la volatilidad cambiaria, en un período ya marcado por la expectativa electoral. A mediano plazo, los analistas advierten que el resultado bonaerense podría ser un punto de inflexión en la estrategia de financiamiento del Gobierno.

Escenarios hacia fin de año

El escenario base que plantea Morgan Stanley combina:

  • Mayor volatilidad financiera, con precios de bonos en niveles deprimidos.
  • Posible endurecimiento monetario como herramienta de contención cambiaria.
  • Dependencia del acuerdo con el FMI para sostener reservas y financiamiento.

La clave, coinciden en el mercado, será el resultado de las legislativas de octubre: un eventual fortalecimiento del oficialismo podría reabrir espacio para las reformas, mientras que un retroceso confirmaría un escenario prolongado de fragilidad política y presión financiera.

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