bonos argentinos

Riesgo país debajo de 500: el mercado apuesta a la estabilidad financiera

Compartí esta noticia !

La baja del riesgo país por debajo de los 500 puntos volvió a encender el optimismo financiero sobre la Argentina. El indicador de JP Morgan cerró en 494 unidades, su nivel más bajo en años, mientras las acciones y bonos argentinos extendieron la racha alcista tanto en Buenos Aires como en Wall Street. La mejora llega acompañada por un dato que el Gobierno considera central: las reservas del Banco Central superaron los USD 48.500 millones, el mayor nivel desde septiembre de 2019.

El movimiento tiene impacto político y económico. Para el mercado, el descenso del riesgo país implica una menor percepción de default y reabre expectativas de financiamiento externo para empresas y eventualmente para el propio Estado. Pero para Misiones y el NEA, la lectura es más compleja: el clima financiero mejora en Buenos Aires mientras el interior productivo sigue condicionado por el costo del crédito, la presión fiscal y un consumo todavía débil.

El mercado consolida el “trade Argentina”

La rueda dejó una postal que hace meses parecía improbable: activos argentinos desacoplándose parcialmente de la volatilidad regional y acompañando el rally de Wall Street.

El S&P Merval ganó 0,7%, hasta los 3.089.497 puntos, acumulando en mayo una suba cercana al 10% tanto en pesos como en dólares. En Nueva York, los ADR argentinos mostraron mayoría de alzas, con destaque para Banco Macro y Globant.

Los bonos soberanos en dólares también avanzaron, aunque con selectividad. El resultado alcanzó para que el riesgo país perforara nuevamente el umbral psicológico de los 500 puntos, una barrera que el mercado sigue utilizando como referencia de “normalización financiera”.

Detrás de esa mejora aparecen tres factores: fuerte compra de reservas del Banco Central; rollover positivo del Tesoro en la licitación de deuda; expectativa de desaceleración inflacionaria.

Luis Caputo alimentó ese escenario al anticipar que la inflación de mayo sería inferior a la de abril y al insistir en que el programa económico atraviesa una etapa de consolidación.

Reservas récord y dólar quieto: el ancla que observa el NEA

El Banco Central compró USD 447 millones en la jornada y acumula adquisiciones por casi USD 9.700 millones en 2026. Las reservas brutas alcanzaron USD 48.511 millones, un nivel que el mercado interpreta como señal de fortalecimiento del balance monetario.

En paralelo, el dólar mayorista cerró en $1.410, mientras que el minorista y el blue terminaron alineados en torno a los $1.430.

Para Misiones, la estabilidad cambiaria tiene una importancia estratégica distinta a la del centro financiero porteño. La provincia convive con una economía fronteriza altamente sensible al diferencial de precios con Brasil y Paraguay. Cuando el dólar se acelera, aparecen distorsiones comerciales inmediatas; cuando se estabiliza, el comercio local recupera algo de previsibilidad.

Sin embargo, el nuevo escenario también tiene un efecto dual: mejora la capacidad de planificación para importadores y comercios; pero encarece en dólares costos internos que afectan competitividad regional.

Sectores como madera, yerba, té y turismo siguen mirando con atención el tipo de cambio real. Un peso apreciado favorece la desaceleración inflacionaria, pero reduce márgenes exportadores en economías regionales que ya vienen operando con rentabilidad comprimida.

Bancos y energía lideran el apetito inversor

El rally volvió a concentrarse principalmente en acciones bancarias. Banco Macro encabezó las ganancias tanto en Buenos Aires como en Wall Street.

El dato no es casual. El mercado está anticipando un escenario donde: baja el riesgo soberano, cae la inflación, mejora el crédito, y se normaliza progresivamente el sistema financiero.

Ese movimiento tiene implicancias concretas para provincias como Misiones, donde el acceso al financiamiento productivo sigue siendo uno de los principales cuellos de botella.

Hoy muchas pymes forestales, yerbateras y comerciales continúan trabajando con tasas reales todavía elevadas, pese a la desaceleración inflacionaria. La mejora financiera nacional todavía no se traduce plenamente en crédito accesible para el interior productivo.

Wall Street ayuda, pero el petróleo sigue condicionando

El contexto internacional también colaboró. Wall Street cerró nuevamente en máximos históricos tras datos de inflación estadounidense levemente mejores a lo esperado.

El índice PCE —la medición favorita de la Reserva Federal— mostró un incremento mensual de 0,4%, moderando temores sobre nuevas subas agresivas de tasas.

Además, el mercado siguió de cerca las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. La posibilidad de avances diplomáticos redujo parcialmente la tensión sobre el petróleo: el Brent cayó 0,5%; mientras el WTI subió 0,3%.

Para Argentina, un petróleo más estable implica menor presión sobre costos energéticos y combustibles. Para Misiones, donde el transporte explica buena parte de la estructura de costos logísticos, cualquier moderación energética tiene impacto directo sobre precios y competitividad.

El dato silencioso: el Tesoro volvió a financiarse sin sobresaltos

Otro punto clave de la jornada fue la última licitación del Tesoro. El Gobierno consiguió un rollover del 114%, captando $12,6 billones frente a vencimientos por $11 billones. La señal fue leída positivamente porque reduce presión monetaria y evita expansión adicional de pesos.

La demanda se concentró principalmente en instrumentos de corto plazo y tasa fija, reflejando que el mercado empieza a extender duración, aunque todavía mantiene cautela sobre horizontes más largos.

El éxito financiero le da oxígeno político al Gobierno en momentos donde busca consolidar el proceso de desinflación antes de las elecciones legislativas.

El entusiasmo financiero convive con una economía real que todavía muestra heterogeneidad. En Misiones, el consumo continúa lejos de los niveles previos al ajuste de 2024. La recuperación aparece fragmentada: mejoran algunos segmentos vinculados a turismo y comercio fronterizo; persisten dificultades en industria y producción primaria; el crédito productivo aún no acompaña la baja del riesgo financiero.

El desafío para el Gobierno será transformar el “momentum” de mercado en mejora concreta de actividad y empleo fuera del AMBA.

Porque mientras el riesgo país perfora los 500 puntos y Wall Street vuelve a premiar activos argentinos, en el interior productivo todavía persiste una pregunta más terrenal: cuándo esa estabilidad financiera llegará efectivamente al bolsillo, al consumo y a la inversión regional.

Compartí esta noticia !

Economía sale a renovar $7,9 billones y apuesta a estirar deuda hasta 2029 con más financiamiento en dólares

Compartí esta noticia !

El Ministerio de Economía activará el próximo martes 28 de abril una nueva licitación de deuda con un objetivo central: renovar vencimientos por $7,9 billones —en su mayoría en manos privadas—, extender plazos hasta 2029 y aumentar la captación de dólares a través de bonos soberanos. La jugada, impulsada por la cartera que conduce Luis Caputo, se inscribe en una estrategia más amplia de administración del frente financiero en un contexto donde el Gobierno busca consolidar estabilidad y evitar presiones de corto plazo.

El dato no es menor: el Tesoro no solo intenta refinanciar vencimientos inmediatos, sino también redefinir el perfil de la deuda. ¿Se trata de una señal de fortalecimiento en la gestión financiera o de una necesidad creciente de sostener el equilibrio en un mercado más selectivo?

Un menú orientado a plazo largo y cobertura cambiaria

La licitación presentada por la Secretaría de Finanzas combina instrumentos en pesos y en dólares, con foco en alargar la duration. El menú incluye nuevas emisiones como una LECAP con vencimiento el 12/06/26, un bono TAMAR al 31/8/2028 y un título CER/TAMAR al 29/06/2029, junto a instrumentos ya conocidos como el BONCER 2028 y bonos dólar linked al 30/09/26.

En paralelo, el Tesoro vuelve a apostar por deuda en moneda dura mediante Bonares con vencimientos en 2027 y 2028, con una meta de colocación de u$s350 millones —por encima de los u$s300 millones previos— más otros u$s100 millones en una segunda vuelta.

El esquema se completa con una operación de conversión de títulos que busca postergar vencimientos: bonos dólar linked, duales y ajustados por CER serán canjeados por instrumentos con fechas más largas, en algunos casos hasta 2028. Esta ingeniería financiera ya tuvo un antecedente inmediato: el reciente canje de letras atadas al tipo de cambio permitió postergar compromisos por unos u$s1.300 millones.

En términos concretos, el Gobierno intenta despejar el calendario de pagos de corto plazo y ganar margen de maniobra hacia los próximos años, trasladando vencimientos a una zona donde apuesta a mayor previsibilidad macroeconómica.

Mercado más selectivo y tensiones en la demanda

El movimiento no ocurre en el vacío. En el mercado secundario, la deuda en pesos muestra señales de fatiga en los tramos medios y largos. La demanda se concentra en instrumentos de corto plazo, mientras que las tasas reflejan cierta cautela: alrededor de 1,9% TEM en el tramo corto y entre 2% y 2,1% para vencimientos posteriores a julio.

Los bonos ajustados por inflación (CER), en tanto, exhibieron caídas promedio de 0,5%, con rendimientos que se ubican en torno a CER -5% para vencimientos de este año y CER +5% para el resto de la curva. Este comportamiento sugiere un mercado que empieza a recalibrar expectativas, con menor apetito por duration y mayor preferencia por liquidez.

En este contexto, los instrumentos dólar linked ganan protagonismo. La posibilidad de cubrir riesgo cambiario vuelve a ser un factor determinante en la asignación de carteras, lo que explica el énfasis del Tesoro en este tipo de activos.

Financiamiento, confianza y sostenibilidad

La estrategia oficial tiene un doble filo. Por un lado, logra avanzar en la extensión de plazos y en la reducción de vencimientos inmediatos, lo que mejora el perfil financiero del Estado. Por otro, expone la dependencia de condiciones de mercado que hoy son más exigentes, especialmente en los tramos largos.

El hecho de que casi la totalidad de los $7,9 billones a renovar esté en manos privadas introduce un componente adicional: el éxito de la licitación dependerá de la capacidad del Gobierno para ofrecer incentivos suficientes sin desalinear su esquema macro.

Al mismo tiempo, la búsqueda de dólares vía Bonares revela otra dimensión de la estrategia: reforzar el frente externo sin recurrir a mecanismos extraordinarios. Sin embargo, ese objetivo convive con un mercado que evalúa riesgos y ajusta posiciones con mayor selectividad.

Un equilibrio en construcción

La licitación del 28 de abril funcionará como un test inmediato. No solo medirá la capacidad del Tesoro para renovar vencimientos, sino también el grado de confianza del mercado en la hoja de ruta financiera del Gobierno.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos variables: la aceptación de los instrumentos de largo plazo y la respuesta a la mayor oferta de deuda en dólares. También será clave observar si el mercado convalida la estrategia de extender plazos o si refuerza su preferencia por posiciones más cortas y defensivas.

El Gobierno avanza en su intento de ordenar el frente de deuda. Pero el margen de maniobra no depende únicamente de decisiones internas: se juega, en gran medida, en la dinámica de expectativas que el propio mercado está empezando a redefinir.

Compartí esta noticia !

Finanzas logra captar USD 131 millones en la segunda vuelta de Bonar y consolida su estrategia en dólares

Compartí esta noticia !

El mercado convalida la deuda en dólares y marca el precio del riesgo. El Gobierno nacional consiguió adjudicar la totalidad de los USD 130,90 millones ofertados en la segunda vuelta de la licitación de los Bonar 2027 (AO27) y Bonar 2028 (AO28), en una operación que vuelve a poner en el centro la estrategia de financiamiento en moneda dura. La colocación, informada por la Secretaría de Finanzas, incluyó 684 ofertas y cerró con un valor efectivo adjudicado cercano a USD 131 millones.

El dato central no es solo el volumen —acotado en términos absolutos— sino la validación del instrumento: el Tesoro logró colocar el 100% de lo ofertado en dos bonos en dólares con perfiles distintos. En un contexto donde el acceso al financiamiento sigue condicionado, la pregunta es si este resultado consolida una curva en dólares o si simplemente refleja una ventana táctica de liquidez.

Dos bonos, dos señales: continuidad y costo del financiamiento

La licitación combinó la reapertura del Bonar 2027 y la emisión del Bonar 2028, con resultados que permiten leer el comportamiento del mercado.

El AO27 concentró la mayor demanda: recibió ofertas por USD 95 millones y fue adjudicado en su totalidad, con un valor efectivo de USD 97 millones. El precio de corte se ubicó en USD 1.015,33 por cada valor nominal de USD 1.000, con una tasa nominal anual del 5,00% y un rendimiento efectivo anual (TIREA) del 5,12%. Tras la operación, el stock en circulación alcanza los USD 745 millones.

En paralelo, el AO28 —nuevo instrumento— captó USD 36 millones, también adjudicados en su totalidad, pero con condiciones más exigentes: el precio de corte fue de USD 942,00 por cada USD 1.000, con una TNA del 8,52% y una TIREA del 8,86%. El monto en circulación queda en USD 186 millones.

La diferencia entre ambos bonos no pasa desapercibida. Mientras el AO27 se coloca por encima de la par y con tasas moderadas, el AO28 exige un rendimiento significativamente mayor. El mercado fija así una prima clara por plazo y riesgo, marcando el costo creciente de extender vencimientos en dólares.

Estrategia financiera y lectura de poder

La operación refuerza la estrategia del Gobierno de sostener financiamiento en moneda extranjera, incluso en montos relativamente contenidos. La colocación total sugiere que existe demanda, aunque segmentada y sensible a condiciones.

En términos políticos, la Secretaría de Finanzas logra un resultado que le permite mostrar capacidad de colocación sin recurrir a mecanismos extraordinarios. No hay señales de rechazo ni necesidad de convalidar tasas fuera de mercado en el tramo más corto, lo que otorga margen para sostener la narrativa de normalización financiera.

Sin embargo, la brecha entre el AO27 y el AO28 introduce un límite. El mercado acompaña en el corto y mediano plazo, pero exige mayores retornos a medida que se extiende el horizonte. Esa diferencia no es solo técnica: condiciona la capacidad del Tesoro para estructurar deuda más larga sin encarecer el perfil financiero.

Una señal acotada en un escenario más amplio

La segunda vuelta de la licitación aparece como un movimiento táctico dentro de una estrategia más amplia. El monto captado no redefine el frente financiero, pero sí aporta una señal sobre el acceso al mercado en dólares.

Habrá que observar si este patrón se sostiene en futuras colocaciones y si el Gobierno logra ampliar montos sin deteriorar tasas. También será clave ver cómo evoluciona la demanda en instrumentos nuevos, como el AO28, que todavía está construyendo referencia en el mercado.

Por ahora, el resultado deja una foto clara: hay apetito por deuda en dólares, pero con condiciones. Y en ese equilibrio, entre volumen, plazo y tasa, se juega buena parte de la estrategia financiera en los próximos meses.

Compartí esta noticia !

Rebote de acciones y bonos argentinos en Wall Street: el riesgo país cae 6,8% y el mercado espera señales del Gobierno

Compartí esta noticia !

En una jornada marcada por la volatilidad internacional, los activos argentinos lograron cortar una racha de cuatro caídas consecutivas y registraron un rebote en Wall Street. Los ADRs de empresas locales subieron hasta 4,5%, los bonos soberanos en dólares recuperaron terreno y el riesgo país cayó 6,8% hasta los 534 puntos básicos, su mayor descenso desde el 27 de octubre.

El movimiento se produce en un contexto global complejo. La escalada del conflicto en Medio Oriente —con operaciones militares de Estados Unidos e Israel sobre Irán— mantiene en alerta a los mercados financieros y empuja a los inversores a refugiarse en activos considerados más seguros. En ese escenario, la mejora de los papeles argentinos aparece como un respiro táctico más que como un cambio de tendencia consolidado.

La pregunta que empieza a circular entre operadores y analistas es si este rebote marca un punto de inflexión o si se trata apenas de un ajuste técnico en un mercado todavía condicionado por factores externos y por la estrategia financiera del Gobierno.

Bonos en recuperación y atención sobre la estrategia del Ministerio de Economía

El repunte se observó con mayor claridad en la deuda soberana. En el segmento de renta fija, los bonos en dólares mostraron subas relevantes: el Bonar AL41 avanzó 2,5% y el Global GD41 lo hizo 2,4%.

Esa dinámica permitió una caída significativa del riesgo país —indicador que mide el diferencial de rendimiento de la deuda argentina frente a los bonos del Tesoro estadounidense— hasta los 534 puntos básicos.

Detrás del movimiento aparece un factor político y financiero clave: el mercado espera definiciones sobre la estrategia de financiamiento del Gobierno y, en particular, del Ministerio de Economía. Según fuentes del mercado, los inversores siguen de cerca la posibilidad de mecanismos alternativos de financiamiento, en lugar de recurrir a canjes de títulos cortos o emisiones internacionales.

Ese debate se produce en un contexto en el que el acceso al crédito externo sigue condicionado por el nivel del riesgo país, lo que convierte cada señal de política financiera en un elemento decisivo para los precios de los activos.

Mercado global en modo “risk-off”

La recuperación de los activos argentinos se dio en paralelo a un clima global todavía tenso.

El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Francos, señaló que el mercado internacional continúa operando en un escenario “altamente turbulento” por la escalada bélica en Medio Oriente, que presiona al alza a las commodities energéticas y golpea a los activos de mayor riesgo.

Aunque las acciones internacionales mostraban cierta recuperación en el premarket de la jornada, la incertidumbre geopolítica sigue siendo el principal factor que condiciona las decisiones de inversión.

Ese clima global de risk-off explica, en parte, la volatilidad que vienen mostrando los activos argentinos durante las últimas ruedas.

ADRs y acciones locales: comportamientos divergentes

El rebote fue más visible en los papeles argentinos que cotizan en Nueva York que en el mercado local.

Entre los ADRs, las subas estuvieron lideradas por Telecom Argentina, con un avance de 4,5%. El podio de ganancias lo completaron Grupo Supervielle con 3,2% y Pampa Energía con 2,8%.

En cambio, el índice S&P Merval cerró con una leve baja del 0,7%, en 2.579.970,37 puntos, mientras que medido en dólares se mantuvo prácticamente estable en 1.757,70 puntos.

Entre las acciones locales se destacaron las caídas de Transportadora de Gas del Sur (-3,1%) y Bolsas y Mercados Argentinos (-2,5%). En el extremo opuesto, Ternium registró una suba de 5%.

Los papeles bancarios, por su parte, operaron de forma mixta. El economista Gustavo Ber explicó que el sector financiero fue uno de los más castigados en las ruedas previas, en parte por su mayor sensibilidad a los cambios de humor del mercado global y también por balances que generaron lecturas cautelosas entre los operadores.

El frente cambiario también muestra señales de calma

En paralelo, el mercado cambiario registró movimientos que refuerzan la percepción de una relativa estabilidad de corto plazo.

El dólar blue cerró en $1.395 para la compra y $1.415 para la venta, tras caer $10 y marcar su nivel más bajo desde principios de noviembre. Por segunda jornada consecutiva, el tipo de cambio informal quedó por debajo del dólar oficial minorista.

En el segmento mayorista, referencia del mercado, el dólar terminó la jornada en $1.400,50.

Los dólares financieros también mostraron brechas acotadas: el dólar CCL cerró en $1.468,71, con una brecha de 4,9% frente al oficial. El dólar MEP finalizó en $1.425,47, con una brecha de 1,8%.

Según operadores del mercado, parte de la presión bajista del dólar paralelo se explica por una mayor demanda de pesos vinculada a obligaciones de principios de mes.

Entre la volatilidad global y las señales del Gobierno

El rebote de los activos argentinos llega en un momento en que el mercado financiero local observa con atención dos variables centrales: la evolución del conflicto en Medio Oriente y las definiciones del Gobierno en materia de financiamiento y política monetaria.

Las compras de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina y la dinámica de las tasas en pesos siguen siendo piezas clave en ese esquema. En un contexto donde las licitaciones del Tesoro funcionan como regulador de liquidez, cada movimiento de política económica puede reconfigurar las expectativas.

Por ahora, el mercado parece haber encontrado una pausa después de varios días de presión. Pero la combinación de tensión geopolítica, financiamiento externo limitado y sensibilidad de los activos locales deja abierta una incógnita que todavía no tiene respuesta definitiva.

Compartí esta noticia !

Martes negro para los activos argentinos, riesgo país arriba de 500 y fuerte caída de acciones

Compartí esta noticia !

La euforia financiera que había convertido a la Argentina en uno de los mercados preferidos de los inversores internacionales se frenó de manera abrupta. Una combinación de señales políticas, definiciones económicas inesperadas y factores propios del mercado global derivó en una fuerte corrección de los activos argentinos: los bonos soberanos retrocedieron, el riesgo país volvió a superar los 500 puntos básicos y varias acciones locales sufrieron desplomes significativos en Wall Street, con el caso extremo de Bioceres Crop, que se hundió casi 33% en el Nasdaq.

Señales políticas y financieras que revirtieron el humor del mercado

El giro en el clima financiero se produjo tras una serie de anuncios del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, que el mercado interpretó en forma negativa. En particular, generó ruido la confirmación oficial de que el Gobierno no tiene previsto salir al mercado internacional de deuda en el corto plazo.

“Nosotros no vamos a salir al mercado internacional, no hay ninguna intención”, afirmó Caputo, una definición que contrastó con las expectativas de los inversores, que aguardaban una estrategia más activa de financiamiento externo. A esto se sumaron las declaraciones de Milei, quien sostuvo que la estrategia oficial frente a los abultados vencimientos de deuda previstos para 2026 será mantener una “escasez de bonos soberanos” y afrontar compromisos con organismos multilaterales mediante la venta de activos del Estado.

En paralelo, algunos analistas incorporaron al análisis la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, tras la decisión del Ministerio de Economía de postergar la actualización de la metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Si bien el equipo económico le restó relevancia al episodio, el cambio reforzó la percepción de incertidumbre institucional en un momento sensible para las expectativas inflacionarias.

El contexto externo tampoco ayudó: los principales índices de Wall Street operaron en terreno negativo, lo que amplificó el impacto sobre los activos de mercados emergentes y, en particular, sobre los papeles argentinos.

Acciones argentinas bajo presión en Wall Street

Las caídas fueron generalizadas entre los ADRs argentinos que cotizan en Nueva York, aunque algunos casos se destacaron por su magnitud. Bioceres Crop protagonizó el peor desempeño de la jornada, con un derrumbe del 32,9%, que llevó a la acción a un mínimo histórico de u$s0,58 en el Nasdaq.

El desplome respondió a los problemas financieros y societarios que atraviesa la compañía, luego de que un grupo de acreedores avanzara con la ejecución judicial de subsidiarias vinculadas a ProFarm Group en Estados Unidos. La situación se agravó tras un fallo adverso de la Corte de Nueva York —aunque apelado— que habilitó restricciones sobre activos dados en garantía y elevó la incertidumbre sobre el control de la empresa.

Globant también sufrió una fuerte corrección, con una baja del 11,7% en la jornada, acumulando un retroceso cercano al 73% en el último año calendario, desde los u$s211,85 hasta menos de u$s58. Según fuentes de mercado, la caída estuvo vinculada a temores de que nuevas herramientas de automatización basadas en inteligencia artificial, como las desarrolladas por Anthropic, impacten de lleno en el negocio central de las compañías de servicios de datos e información.

En tanto, Vista Energy cayó alrededor de 7%, afectada por la noticia de la eventual salida de Abu Dhabi Investment Council, uno de sus principales accionistas. El fondo, que ingresó en 2019 con una inversión de u$s55 millones para controlar el 16,47% del capital social, vendería a través de Goldman Sachs un bloque de más de 10 millones de acciones, con un valor estimado de u$s625 millones y un descuento de hasta 6,5%, según Bloomberg.

Bonos, riesgo país y caída del Merval

El impacto también se sintió en el mercado de deuda. Los bonos soberanos en dólares, tanto Bonares como Globales, registraron bajas generalizadas. Entre las más relevantes se destacaron las del AL29 (-1,1%), AL30 (-0,9%) y AL35 (-0,9%). Como consecuencia, el riesgo país avanzó ocho unidades y cerró en 503 puntos básicos, volviendo a ubicarse por encima del umbral de los 500 puntos.

En la plaza local, el S&P Merval revirtió una apertura positiva y terminó la jornada en rojo, con una caída del 2,2% en pesos hasta los 3.038.541 puntos. Medido en dólares, el índice cedió 2,1% y cerró en torno a los 2.035 puntos. Las bajas más pronunciadas correspondieron a Edenor (-5,2%) y Sociedad Comercial del Plata (-5%).

El economista Gustavo Ber interpretó el movimiento como un “descanso” de los activos argentinos, luego de la fuerte escalada previa, en línea con la toma de ganancias y el contexto más adverso de los mercados internacionales.

Lectura del mercado y escenarios abiertos

Más allá del impacto puntual de factores empresariales —como los casos de Bioceres, Globant y Vista—, el denominador común de la jornada fue la reacción negativa del mercado ante las definiciones oficiales sobre financiamiento y deuda. La confirmación de que el Gobierno no emitirá bonos en el exterior en el corto plazo reconfiguró expectativas y dejó al descubierto la sensibilidad de los inversores frente a cualquier señal que altere el esquema financiero previsto.

En ese contexto, se especula con que el Tesoro podría optar por emisiones bajo ley local, como ocurrió con el Bonar 2029N (AN29), mientras que la estrategia de mantener “escasez de bonos” y vender activos estatales para cancelar compromisos externos seguirá siendo monitoreada de cerca por el mercado.

El episodio dejó una señal clara: tras meses de fuerte optimismo, los activos argentinos entraron en una fase de mayor volatilidad, donde cada definición política y económica vuelve a tener un impacto inmediato sobre precios, riesgo país y expectativas financieras.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin