Bonos En Dólares

El Gobierno colocó USD 101,2 millones del BONAR 2027 y convalidó una tasa del 5,59% en la reapertura del título

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El Gobierno nacional avanzó este viernes con una nueva colocación de deuda en dólares bajo legislación local, al adjudicar USD 101,20 millones del BONAR 2027 (AO27) en la segunda vuelta de la licitación realizada por la Secretaría de Finanzas. El proceso recibió ofertas por USD 217,82 millones, lo que derivó en un prorrateo del 46,46%, señal de que la demanda superó ampliamente el monto finalmente convalidado por el Tesoro.

La operación fijó un precio de corte de USD 1.011,98 por cada valor nominal de USD 1.000, con una tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) de 5,59% y una tasa nominal anual (TNA) de 5,45%. El resultado consolida la reapertura del título “Bono del Tesoro Nacional en dólares estadounidenses 6% con vencimiento el 29 de octubre de 2027”, cuyo volumen total en circulación alcanza ahora USD 500 millones de valor nominal.

Más allá del monto relativamente acotado adjudicado, la licitación tiene una lectura política y financiera relevante: el Gobierno vuelve a utilizar instrumentos en moneda dura para medir el apetito del mercado por deuda argentina en un contexto donde la estabilización macroeconómica es uno de los pilares discursivos de la gestión.

La estrategia financiera: reaperturas y control del costo de financiamiento

La operación se inscribe dentro de la estrategia del Ministerio de Economía de reabrir títulos existentes para ampliar el stock en circulación sin lanzar nuevos instrumentos, un mecanismo que busca mejorar la liquidez de los bonos y facilitar su negociación en el mercado.

En este caso, el instrumento elegido fue el BONAR 2027, un bono en dólares que paga cupón del 6% anual y vence el 29 de octubre de 2027. La reapertura permitió sumar USD 100 millones de valor nominal adjudicado, equivalente a USD 101,20 millones de valor efectivo.

El dato central del proceso fue el nivel de demanda: las ofertas alcanzaron USD 217,82 millones, más del doble del monto finalmente adjudicado. La Secretaría de Finanzas decidió aceptar menos de la mitad de lo ofrecido, lo que obligó a aplicar un prorrateo cercano al 46,46%.

Esa decisión revela una lógica habitual en las licitaciones del Tesoro: administrar el volumen emitido para evitar convalidar tasas más altas o alterar la estrategia de financiamiento prevista.

El precio de corte de USD 1.011,98 por cada USD 1.000 de valor nominal indica que el bono se colocó por encima de la par, lo que se traduce en la TIREA del 5,59% que finalmente convalidó el mercado.

Qué lectura deja la licitación para el mercado

Aunque el monto adjudicado no es elevado en términos absolutos, la operación cumple varias funciones dentro del esquema financiero del Gobierno.

Primero, mantener activo el mercado de deuda en dólares bajo legislación local, un segmento que el Tesoro utiliza para captar financiamiento sin recurrir al endeudamiento externo.

Segundo, testear el nivel de demanda de los inversores por instrumentos argentinos en moneda dura. El hecho de que las ofertas hayan duplicado el monto adjudicado sugiere que existe interés por este tipo de activos, al menos en el tramo medio de la curva.

Tercero, ordenar el perfil de vencimientos del Tesoro. Al ampliar el volumen de un bono con vencimiento en 2027, el Gobierno extiende parte de sus compromisos hacia adelante sin concentrarlos en el corto plazo.

La tasa convalidada —5,59% efectiva anual— funciona además como una referencia para el costo de financiamiento en dólares dentro del mercado local.

Finanzas administra la deuda mientras busca consolidar el frente fiscal

La licitación se produce en un momento donde el Gobierno intenta sostener la consistencia fiscal y monetaria como eje de su programa económico. En ese marco, el manejo de la deuda aparece como una pieza central para evitar presiones adicionales sobre el financiamiento del Estado.

El Tesoro ha optado en varias oportunidades por limitar los montos adjudicados incluso cuando la demanda es mayor, una señal que busca transmitir disciplina en la gestión del endeudamiento.

El nuevo volumen del BONAR 2027 en circulación quedó fijado en USD 500 millones de valor nominal, tras la reapertura realizada en esta segunda vuelta.

La operación también forma parte de la dinámica habitual del calendario financiero del Gobierno, donde las licitaciones periódicas permiten refinanciar compromisos y sostener la presencia del Tesoro en el mercado de capitales.

Un indicador más dentro del tablero financiero

En el plano estrictamente financiero, la licitación ofrece una señal sobre el posicionamiento de los inversores frente a la deuda argentina en dólares. Sin embargo, su impacto no se mide solo por el monto colocado, sino por la capacidad del Gobierno para sostener acceso al mercado en condiciones relativamente estables.

La evolución de las próximas licitaciones, el comportamiento de las tasas y la profundidad de la demanda seguirán siendo variables clave para evaluar si el Tesoro logra consolidar un esquema de financiamiento previsible.

Por ahora, el resultado deja un dato concreto: hubo más demanda que oferta, pero el Gobierno optó por administrar el volumen emitido. En un mercado donde cada licitación funciona también como señal política, esa decisión forma parte de una estrategia que todavía está en desarrollo.

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El Gobierno sale al mercado: Finanzas convoca a una licitación clave de bonos y letras para el 12 de marzo

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El Gobierno nacional activó una nueva operación de financiamiento que pondrá a prueba la capacidad del Tesoro para sostener su estrategia de deuda en moneda local y captar divisas. La Secretaría de Finanzas convocó a una licitación de instrumentos del Tesoro para el jueves 12 de marzo, con un menú amplio que incluye letras capitalizables (LECAP), bonos y letras ajustadas por CER, instrumentos atados al dólar, títulos a tasa TAMAR y la reapertura del BONAR 2027 en dólares.

La recepción de ofertas comenzará a las 10:00 y finalizará a las 15:00, mientras que la liquidación está prevista para el lunes 16 de marzo (T+2). En el caso del BONAR 2027 (AO27), el Tesoro habilitará además una segunda vuelta el viernes 13 de marzo entre las 11:00 y las 13:00, con un monto total potencial que podría alcanzar hasta USD 250 millones entre ambas rondas.

Más que una simple operación financiera, la licitación funciona como un termómetro político y económico: mide el nivel de confianza del mercado en la política fiscal y monetaria del Gobierno y su capacidad para renovar vencimientos sin recurrir a asistencia directa.

Un menú de deuda diversificado para captar distintos perfiles de inversores

La licitación incluye once instrumentos distribuidos entre deuda en pesos y en dólares, con estructuras diseñadas para distintos perfiles de riesgo y cobertura.

Entre las principales novedades aparecen dos nuevas Letras del Tesoro capitalizables (LECAP) a tasa fija con vencimiento el 15 de mayo de 2026 y el 30 de septiembre de 2026. Estos instrumentos pagarán una tasa efectiva mensual capitalizable, que será definida en la licitación.

En paralelo, el Tesoro mantiene su estrategia de ofrecer deuda indexada por inflación, mediante letras y bonos ajustados por CER. Allí figuran:

  • LECER con vencimiento 15 de mayo de 2026 (reapertura).
  • LECER con vencimiento 30 de septiembre de 2026 (nueva).
  • BONCER cero cupón con vencimiento 31 de marzo de 2027 (reapertura).
  • BONCER cero cupón con vencimiento 30 de junio de 2028 (reapertura).

A ese esquema se suman instrumentos a tasa variable TAMAR, vinculados al rendimiento del mercado monetario:

  • Letra TAMAR con vencimiento 31 de agosto de 2026.
  • Bono TAMAR con vencimiento 26 de febrero de 2027.

La oferta se completa con instrumentos dólar linked, que permiten cubrirse frente a una eventual devaluación:

  • Letra dólar linked con vencimiento 30 de abril de 2026 (reapertura).
  • Nueva letra dólar linked con vencimiento 30 de septiembre de 2026.

Finalmente, el Tesoro reabrirá el BONAR 2027, un bono en dólares con cupón del 6% y vencimiento el 29 de octubre de 2027, que tendrá un tope de colocación inicial de USD 150 millones en la primera vuelta.

Un mecanismo de licitación que separa inversores minoristas y grandes jugadores

El proceso se realizará mediante licitación pública con indicación de precio, sin bandas mínimas ni máximas, salvo en el caso de las nuevas LECAP, donde los participantes deberán ofertar la tasa efectiva mensual.

El esquema prevé dos tramos diferenciados: Tramo no competitivo, destinado a inversores minoristas que presentan únicamente el monto a suscribir. Tramo competitivo, reservado a inversores institucionales y participantes especializados que deben ofertar precio o tasa.

Para el segmento minorista se establecieron límites claros: Hasta $50.000.000 de valor nominal para instrumentos en pesos. Hasta USD 50.000 para instrumentos en dólares.

Los participantes institucionales, en cambio, podrán presentar ofertas superiores sin límite máximo, siempre que cumplan los mínimos establecidos.

Las ofertas deberán canalizarse a través de agentes de liquidación y compensación y agentes de negociación registrados en la CNV, lo que mantiene el circuito tradicional de acceso al mercado de deuda pública.

La señal política detrás de la estrategia de financiamiento

Más allá del detalle técnico, la licitación refleja una arquitectura financiera que el Gobierno viene sosteniendo: diversificar instrumentos para evitar concentraciones de riesgo y captar demanda en distintos segmentos del mercado.

La coexistencia de deuda a tasa fija, ajustada por inflación, variable y vinculada al dólar busca cubrir escenarios macroeconómicos alternativos. En términos políticos, la estrategia apunta a transmitir una señal de manejo activo del financiamiento sin depender exclusivamente de instrumentos indexados.

La reapertura del BONAR 2027 en dólares, además, introduce un elemento sensible: captar divisas directamente del mercado. Aunque el monto inicial es moderado —USD 150 millones en primera vuelta— la posibilidad de ampliarlo hasta USD 250 millones con la segunda ronda sugiere que el Tesoro busca medir el apetito real por títulos en moneda dura.

El resultado de esa colocación será observado con atención por el mercado financiero, porque funciona como indicador del riesgo percibido sobre la deuda soberana en dólares bajo legislación local.

Un test de mercado en medio de la agenda económica

Las licitaciones del Tesoro suelen pasar desapercibidas fuera del circuito financiero, pero cumplen una función central en la gobernabilidad económica: permiten refinanciar vencimientos y sostener el flujo de financiamiento del Estado.

En ese contexto, la subasta del 12 de marzo será leída como una prueba sobre tres frentes simultáneos: la capacidad del Gobierno para sostener el financiamiento en pesos, el interés del mercado en instrumentos indexados o dolarizados, y la demanda real por deuda soberana en dólares.

El resultado no solo definirá cuánto dinero logra captar el Tesoro. También dejará pistas sobre la relación entre el Gobierno y el mercado financiero en un momento donde la administración busca consolidar su estrategia de financiamiento sin alterar el equilibrio monetario.

Las próximas licitaciones, y especialmente el nivel de renovación de vencimientos, terminarán mostrando si esta arquitectura de instrumentos logra estabilizar el frente financiero o si el Tesoro deberá recalibrar su estrategia.

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Con el riesgo país por debajo de 500 puntos, Argentina prepara el terreno para emitir deuda

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La compresión del riesgo país argentino por debajo de los 500 puntos básicos, en niveles que no se veían desde mediados de 2018, reabrió la discusión sobre el regreso gradual del Estado nacional al financiamiento internacional. Con un EMBI+ en torno a los 480 puntos y un mercado que comienza a validar rendimientos más bajos para la deuda soberana, el Gobierno evalúa capitalizar el momento a través del road show “Argentina Week”, previsto del 9 al 11 de marzo de 2026 en Nueva York, como plataforma para testear demanda y eventualmente avanzar en una emisión de bonos en dólares.

Riesgo país en mínimos de casi ocho años y mejora en los fundamentos macro

El riesgo país argentino, medido por el EMBI+ de JP Morgan, consolidó su nivel por debajo de los 500 puntos básicos, un umbral que no se perforaba desde mediados de 2018. En el último mes, el indicador acumuló una compresión cercana a los 85 puntos básicos, alcanzando el nivel más bajo en más de siete años y medio.

Detrás de esta dinámica confluyen varios factores. Por un lado, la acumulación acelerada de reservas internacionales netas por parte del Banco Central, que superaron los u$s1.080 millones desde inicios de enero, con un ritmo que ya cubre más del 10% de la meta anual implícita. Por otro, el proceso de desinflación sostenida, que contribuye a reducir la brecha cambiaria y desalienta el carry trade inverso, fortaleciendo la demanda por activos locales.

A este escenario se suma un contexto internacional más favorable, con un dólar globalmente débil y un mercado que vuelve a mostrar apetito por activos de economías emergentes, lo que redujo la aversión al riesgo y favoreció la compresión de spreads soberanos.

Como resultado, los bonos soberanos en dólares —tanto Globales como Bonares— operan con paridades que implican rendimientos efectivos del 8% al 9% anual para plazos medios y largos. Estos niveles comienzan a converger con los de países de la región como Ecuador o Uruguay en etapas de reingreso a los mercados voluntarios de deuda.

Vencimientos 2026 y la presión por volver al financiamiento externo

La mejora en los precios de los bonos no es solo una señal financiera: abre la posibilidad de una transición hacia el acceso gradual al financiamiento internacional, en un contexto donde el perfil de vencimientos comienza a exigir definiciones.

Según estimaciones oficiales y de mercado, los vencimientos en moneda extranjera de 2026 ascienden a u$s19.505 millones, excluyendo roll-over interno y ajustes derivados de canjes recientes. Si bien el pico concentrado de enero fue parcialmente gestionado mediante operaciones de corto plazo y préstamos puente de bancos internacionales por hasta u$s3.000 millones, el calendario sigue siendo exigente.

En julio, se concentran u$s4.200 millones correspondientes a Bonares y Globales 2024-2030, a lo que se suman pagos escalonados al Fondo Monetario Internacional, estimados en torno a u$s800-1.000 millones residuales post-2025, además de bonos step-up y cupones de Boden.

En este marco, analistas de Puente, como Eric Ritondale, señalaron que una compresión adicional del riesgo país hacia la zona de 400-450 puntos básicos ubicaría a la Argentina en un rango de “acceso market-friendly”, similar al que permitió a Ecuador colocar deuda en 2024-2025.

De acuerdo con proyecciones de entidades como Morgan Stanley y JP Morgan, sin refinanciamiento externo el Tesoro enfrentaría una presión significativa sobre el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) y sobre las reservas, con el riesgo de recurrir nuevamente a mecanismos cuasi-fiscales o a emisión monetaria encubierta.

En ese contexto, una emisión soberana moderada en dólares, por ejemplo entre u$s3.000 y u$s5.000 millones en bonos globales a 5 o 10 años, permitiría extender el perfil de vencimientos, captar divisas sin tensionar la base monetaria, reducir la prima de riesgo implícita en los dólares financieros (MEP y CCL) y liberar espacio fiscal para sostener el superávit primario.

Argentina Week y señales del mercado: deuda firme, acciones volátiles

Aunque el Gobierno reiteró su preferencia por minimizar la dependencia de Wall Street —“trataremos que no haya deuda nueva”, según declaraciones del ministro Luis Caputo—, la magnitud de los flujos de 2026 impone un enfoque más pragmático. En ese sentido, el road show “Argentina Week”, que se realizará del 9 al 11 de marzo de 2026 en Nueva York, aparece como una instancia clave para sondear demanda real de inversores institucionales, como fondos soberanos, fondos de pensión y hedge funds.

El evento, que será inaugurado por el presidente Javier Milei en el consulado argentino, contará con la participación de funcionarios centrales del gabinete económico y político, entre ellos Luis Caputo, Pablo Quirno y Federico Sturzenegger, además de referentes de Wall Street como Jamie Dimon, CEO de J.P. Morgan. Más allá del mensaje político de una “Argentina abierta”, el foro funcionará como un espacio técnico para avanzar en conversaciones preliminares sobre una eventual emisión o canje que permita refinanciar vencimientos sin generar ruido cambiario.

El comportamiento reciente del mercado respalda esa estrategia. En una jornada marcada por la volatilidad en renta variable, el S&P Merval retrocedió 0,4%, hasta 3.230.714,02 puntos básicos, con caídas destacadas en Transener (-4,4%), Cresud (-3,1%) y Edenor (-2,9%). En los ADRs, las bajas fueron lideradas por BBVA (-3,6%), Cresud (-3,1%) y Edenor (-3,4%), en un contexto de toma de ganancias y mayor cautela inversora.

En contraste, la renta fija mantuvo una tendencia positiva. Los bonos Globales avanzaron hasta 1,3%, mientras que el riesgo país cayó 2%, hasta los 484 puntos, acumulando en seis días un retroceso del 15%.

El apetito por deuda quedó reflejado también en el plano subnacional. La provincia de Córdoba colocó u$s800 millones bajo ley de Nueva York, a un rendimiento del 8,95%, con una demanda cercana a los u$s1.600 millones. Los fondos se destinarán a infraestructura y a la recompra de deuda para suavizar el perfil de vencimientos. La operación se suma a colocaciones recientes de CABA y Santa Fe, mientras otras provincias comienzan a testear el mercado de cara a los compromisos en dólares de 2026.

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YPF consiguió US$ 550 millones al 8,1% y marcó su tasa más baja en nueve años

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YPF concretó con éxito la reapertura de su Obligación Negociable YM34, por un monto total de US$ 550 millones, a una tasa del 8,1% anual y con vencimiento en 2034, marcando la tasa más baja obtenida por la compañía en los últimos nueve años para una operación de este tipo. La colocación permitió mejorar el perfil de vencimientos, extender la vida promedio de la deuda y reducir el costo financiero, en un contexto de renovado apetito por activos argentinos en los mercados internacionales.

La operación registró una demanda superior a los US$ 1.400 millones, más de dos veces y media el monto adjudicado, lo que ratificó la confianza de inversores locales e internacionales en la estrategia financiera de la petrolera y en el desempeño del sector energético argentino.

Demanda récord y consolidación de la curva en dólares

Según se informó, el fuerte acompañamiento de inversores locales y de fondos internacionales de real money permitió ampliar el tamaño de la emisión, que originalmente estaba prevista en US$ 300 millones, hasta alcanzar los US$ 550 millones, manteniendo una tasa considerada competitiva en el contexto actual.

“El fuerte acompañamiento de inversores locales y de fondos internacionales de real money permitió incrementar el tamaño de la emisión desde los u$s300 millones iniciales hasta u$s550 millones, a una tasa competitiva para la compañía en el contexto actual”, señaló Juan Barros Moss, Director Advisory & Capital Markets en Balanz.

Con esta reapertura, el bono YM34 pasa a contar con un monto total en circulación de US$ 1.650 millones, considerando que el resto había sido emitido en enero de 2025. De acuerdo con el análisis de mercado, este volumen lo posiciona como uno de los instrumentos más líquidos de su segmento, lo que debería contribuir a una mejor dinámica de negociación en el mercado secundario y a una mayor participación de inversores institucionales.

Para Barros Moss, “la operación consolida la curva de YPF en dólares y refuerza su acceso al mercado internacional, en un momento donde el apetito por crédito argentino vuelve a mostrar señales constructivas”.

El sector energético lidera el acceso al financiamiento externo

La colocación de YPF se inscribe en un boom de emisiones de Obligaciones Negociables del sector energético, que volvió a liderar el acceso al financiamiento en los mercados internacionales de deuda. Tras una primera ola posterior a las elecciones de octubre, el inicio de 2026 estuvo marcado por nuevas salidas al mercado.

En lo que va del año, se destacaron colocaciones como las de PAE por US$ 375 millones, Telecom por US$ 600 millones y Banco Macro por US$ 400 millones. En términos agregados, entre empresas privadas, el Estado nacional y las provincias se colocaron cerca de US$ 8.000 millones en los últimos tres meses, con vencimientos que van de dos a diez años y tasas promedio en dólares de entre 8% y 9% anual.

Más de la mitad de ese financiamiento fue adjudicado por empresas del sector energético, en particular aquellas vinculadas a la producción y transporte de petróleo y gas, con fuerte presencia en Vaca Muerta. Entre las compañías que concentran mayor atractivo para los inversores se encuentran YPF, Vista Energy, Pampa Energía, PAE, Pluspetrol, Tecpetrol y Oldelval.

Impacto financiero

Desde el punto de vista financiero, la operación fortalece la posición de YPF en los mercados internacionales, mejora su estructura de pasivos y reduce el riesgo de refinanciación, en un escenario donde el costo del crédito sigue siendo una variable crítica para las empresas argentinas.

A nivel institucional, la elevada demanda y la compresión de tasa refuerzan el rol del sector energético como principal puerta de acceso al financiamiento externo, en un contexto de gradual normalización del mercado de deuda corporativa y creciente interés por proyectos asociados al desarrollo hidrocarburífero.

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Bonos y acciones en alza tras el nuevo esquema cambiario, el riesgo país roza mínimos del año

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Los activos argentinos prolongaron este lunes el rally iniciado tras los anuncios oficiales en materia cambiaria y monetaria: los ADRs treparon hasta 3,1% en Wall Street, los bonos soberanos en dólares registraron subas de hasta 2,8% y el riesgo país descendió hasta la zona de los 602 puntos básicos, quedando a un paso de perforar el umbral de los 600. El mercado siguió de cerca la estrategia del Gobierno para la compra de divisas, la acumulación de reservas y el pago de vencimientos por cerca de u$s4.000 millones previstos para el 9 de enero.

Reacción positiva de acciones y ADRs tras los anuncios cambiarios

La rueda financiera mostró una reacción mayormente favorable a las definiciones del Gobierno en torno al nuevo esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación, la decisión de sostener tasas reales positivas y el lanzamiento de un programa de acumulación de reservas por parte del Banco Central (BCRA).

En el plano local, el índice bursátil avanzó 1,1% en pesos hasta los 3.012.680,81 puntos, aunque medido en dólares cedió 0,2% y cerró en 1.969,88 puntos. Las acciones líderes exhibieron mayoría de alzas, con subas de hasta 3,8%, encabezadas por Bolsa de Valores, seguida por Grupo Supervielle (+3,4%) y Grupo Financiero Galicia (+1,9%).

En Wall Street, los ADRs acompañaron el movimiento alcista y subieron hasta 3,1%, con Grupo Supervielle a la cabeza. También se destacaron Grupo Financiero Galicia (+3%), Central Puerto (+2%) y Banco Macro (+1,7%). Operadores de la city subrayaron el buen desempeño del sector bancario, impulsado por la expectativa de un marco cambiario más previsible y un esquema monetario consistente.

Bonos en dólares, riesgo país y la mirada puesta en los vencimientos

Los títulos soberanos en dólares mantuvieron el rebote y cerraron con subas generalizadas. El Global 2029 lideró las ganancias con un avance de 2,8%, seguido por el Global 2041 (+1,9%) y el Global 2035 (+1,5%). En este contexto, el riesgo país elaborado por J.P. Morgan se ubicó en torno a los 602 puntos básicos, muy cerca de quebrar la barrera psicológica de los 600 puntos.

El mercado sigue con atención las alternativas oficiales para afrontar los vencimientos del 9 de enero, cuando deberán pagarse bonares y globales por un monto cercano a los u$s4.000 millones. En ese marco, resultó clave la colocación del Bonar AN29, concretada el miércoles pasado por un total de u$s910 millones, a una tasa del 9,26%, apenas por encima del objetivo oficial, que se ubicaba por debajo del 9%. Los fondos obtenidos permiten cubrir la mayor parte de las amortizaciones de Bonares previstas para enero, estimadas en torno a los u$s1.000 millones.

Cambios en el programa monetario y expectativas hacia 2026

De cara a 2026, el Gobierno introdujo modificaciones relevantes en su programa monetario. El BCRA anunció que las bandas cambiarias pasarán a ajustarse en función de la inflación de los dos meses previos, dejando atrás el esquema vigente de actualización mensual del 1%. De este modo, el 1° de enero las bandas se ajustarán al 2,5%, en línea con el IPC de noviembre.

Además, la autoridad monetaria confirmó la implementación de un programa de recompra de reservas con el objetivo de acumular hasta u$s17.000 millones durante 2026, condicionado al crecimiento de la demanda de dinero y a la liquidez del mercado de cambios. En paralelo, ratificó la intención de mantener tasas reales positivas y avanzar en una flexibilización de los encajes bancarios, que continúan en niveles elevados.

Estas definiciones reforzaron la percepción de un marco monetario más ordenado, lo que se tradujo en una mejora del apetito por riesgo argentino y en una compresión adicional del riesgo país.

Chubut evalúa volver al mercado

El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, señaló que la provincia evalúa una colocación de deuda por un monto de entre u$s400 y u$s550 millones, durante su viaje a Estados Unidos en el que se reunió con empresarios, inversores y directivos de bancas multinacionales. De esta forma, la provincia patagónica se convertirá en la tercera en salir a colocar deuda internacional. De hecho este boom de bonos subsoberanos se suma a las emisiones de empresas privadas que, entre ambos, lograron alcanzar los u$s7.000 millones en los últimos 45 días.

Cabe resaltar que la primera en salir a buscar financiamiento internacional tras las elecciones fue la Ciudad de Buenos Aires. El distrito gobernado por Jorge Macri consiguió u$s600 millones a una tasa del 7,8% con una vida promedio de 7 años. Posteriormente Santa Fe logró colocar u$s800 millones con un plazo de nueve años y una tasa anual del 8,1%. Ahora parece ser el turno de Chubut. En su último viaje a Nueva York, Torres confirmó la información tras reunirse con autoridades del J.P. Morgan, de UBS Asset Management, Goldman Sachs e Invesco Asset Management.

Paralelamente trascendió que el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, también quiere subirse a este boom, según publicaron diversos medios. Desde esta provincia quieren aprovechar la baja del riego país y prevén emitir bonos por u$s500 millones con el objetivo de rollear deuda vieja. La colocación se proyecta para fines de enero o principios de febrero y con legislación de Nueva York a través de bancos extranjeros, uno de capital estadounidense y otro europeo.

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