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La ganadería del Alto Uruguay triplicó su rodeo en dos décadas de trabajo con el INTA

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Lo que comenzó en 2006 como la iniciativa de un grupo de pequeños productores para fortalecer la ganadería terminó convirtiéndose en un proceso de desarrollo territorial. Con el acompañamiento sostenido de la extensión rural del INTA, la Asociación Agropecuaria Forestal de Alba Posse impulsó mejoras productivas, fortaleció la organización de los productores y hoy continúa expandiendo sus servicios y proyectos.

Hoy, en un predio de seis hectáreas, avanzan las obras de lo que será un espacio más para los remates ganaderos de la provincia. Allí se construyen alrededor de 60 corrales con capacidad para más de 2.500 animales, una infraestructura pensada para acompañar el crecimiento del sector durante las próximas décadas.

Sin embargo, la historia comenzó mucho antes de esta obra. En 2006, la ganadería era apenas una actividad complementaria para muchas familias de los municipios de Alba Posse y parte de 25 de Mayo. La mayoría de los productores provenía del tabaco, tenía rodeos pequeños y escasas posibilidades de invertir. Fue en ese contexto cuando nació la Asociación Agropecuaria Forestal Alba Posse y comenzó un proceso de acompañamiento técnico impulsado por la Agencia de Extensión Rural Santa Rita del INTA, que continúa en la actualidad formalizada ya mediante un convenio de trabajo con la organización.

Una asistencia técnica que evolucionó junto a los productores

Las primeras acciones estuvieron orientadas a mejorar las pasturas, fortalecer la infraestructura predial y promover capacitaciones para incorporar nuevas prácticas de manejo. A medida que la organización fue creciendo, también cambiaron las demandas y el rol de la asistencia técnica.

El trabajo comenzó a enfocarse en el mejoramiento genético de los rodeos, la producción de reservas forrajeras para el invierno, la planificación de los sistemas ganaderos y la incorporación de tecnologías adaptadas a las condiciones del Alto Uruguay.

“El INTA siempre vino acompañando a los productores de esta asociación. Primero con proyectos para mejorar la infraestructura y después con capacitaciones permanentes y asistencia técnica en todos los aspectos de la producción”, resumió Eliseo Cornelius, jefe de la Agencia de Extensión Rural Santa Rita.

Los resultados comenzaron a reflejarse en los establecimientos. En menos de dos décadas, la cantidad de bovinos de la zona pasó de unas 3.500 a alrededor de 11.000 cabezas, mientras que la incorporación de razas como Braford y Brangus permitió mejorar la calidad genética de los rodeos.

Cuando la organización multiplica las oportunidades

Uno de los cambios más importante no se da solamente en lo productivo, sino en el aspecto organizativo. En 2018 la asociación adquirió un conjunto de maquinarias para la preparación de suelos, Siembra de granos, cosechadora de grano, secadora de grano y ensiladora para la confección de reservas forrajeras, un servicio que hoy beneficia tanto a socios como a otros productores de la región. En una zona donde históricamente el acceso a este tipo de equipos era muy limitado, la maquinaria compartida permitió reducir costos y facilitar la incorporación de nuevas tecnologías.

El trabajo conjunto también dio lugar a un semillero de especies forrajeras adaptadas a las condiciones del Alto Uruguay. Desde allí se multiplican materiales que luego son entregados gratuitamente a los productores para mejorar la alimentación del ganado y aumentar la productividad de los establecimientos.

Actualmente, la asociación reúne a 68 productores y presta servicios a cerca de 250 establecimientos ganaderos del Alto Uruguay, convirtiéndose en un actor clave para el desarrollo de la actividad en la región.

Una obra que simboliza veinte años de trabajo

La construcción del futuro predio de remates representa un nuevo paso en ese proceso. La obra es financiada principalmente con recursos generados por los propios socios, quienes incluso donaron animales para reunir los fondos necesarios, mientras que el municipio colaboró con la mejora de los caminos de acceso.

Más allá de su magnitud, el proyecto simboliza el camino recorrido por la organización. Contar con un espacio propio permitirá fortalecer la comercialización, mejorar la capacidad de negociación de los productores y reducir la dependencia de intermediarios.

La experiencia de Alba Posse demuestra que el desarrollo rural no surge de una intervención aislada. Requiere continuidad, confianza y organizaciones capaces de sostener los cambios en el tiempo. En ese recorrido, el trabajo de la extensión rural permitió que un grupo de pequeños productores no solo mejorara su producción, sino que construyera una institución con capacidad para gestionar proyectos, brindar servicios y seguir impulsando el desarrollo ganadero del Alto Uruguay.

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El Braford y su camino hacia la calidad: radiografía de una raza en evolución

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Por TodoAgro. ¿Qué están buscando los criadores de la raza hoy en día?. El ejemplo de Santa Irene, sus evaluaciones y porqué es el Braford argentino el que está marcando el rumbo genético de la raza en el mundo, explicado por Diego Rodríguez, gerente de la Asociación Braford Argentina.

Rodríguez comparte la visión estratégica de la raza: mantener sus fortalezas productivas y sumar valor desde la calidad. “Lo importante hoy es lograr un vientre que se preñe, que produzca terneros, que tenga buena capacidad de engorde, buen desempeño, que sea blando como lo es el Braford y que termine con un novillo o novillito que pueda ir a diferentes mercados”, destaca en el marco de una entrevista realizada por TodoAgro en Las Nacionales de Corrientes.

Allí, en el predio de la Sociedad Rural, participaron 59 cabañas de 11 provincias argentinas, con 397 ejemplares, lo que marca la importancia para los criadores de mostrar sus genéticas en este encuentro.

En este contexto, resaltó el desempeño de la cabaña Santa Irene, quien tuvo un papel destacado en las premiaciones de la raza. “Hemos tenido la posibilidad de hacer evaluaciones con a ellos, donde se probaron a los Braford produciendo novillos pesados, de 550 a 600 kilos a corral con resultados excepcionales, obteniendo áreas de ojo de bife de más de 70 cm que clasifican para los principales mercados del mundo y con un porcentaje muy alto en lo que es el marmoleo, es decir, alto grado de grasa intermuscular, que es lo que demanda hoy en día el mercado exigente en el mundo”, resaltó Rodriguez.

En la entrevista, pone el foco en las fortalezas de la raza y brinda su mirada del porqué los ojos del mundo están hoy mirando a la genética Braford argentina como modelo de producción y exportación.

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