Brasil

Desastre en Porto Alegre: Las razones detrás del colapso que mantiene a la ciudad sumergida

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Porto Alegre, una de las principales ciudades de Brasil, se encuentra sumida en una crisis sin precedentes debido a las intensas lluvias que han azotado la región en los últimos días. Las precipitaciones, concentradas en un lapso de cuatro días, provocaron el desbordamiento del río Guaíba, sumiendo a la ciudad en una inundación masiva y dejando a gran parte de su población sin acceso a servicios básicos como agua y electricidad.

La situación es crítica: prácticamente toda la ciudad se encuentra afectada, con barrios enteros bajo el agua y una notable falta de suministros. La magnitud del desastre ha llevado a la evacuación de cientos de residentes, así como de los huéspedes de los hoteles ubicados en las zonas afectadas.

Según informó el alcalde de Porto Alegre, Sebastião Melo, la nueva inundación fue causada por la desconexión de una bomba de drenaje, recomendada por la compañía eléctrica para prevenir cortocircuitos. Esta medida, sin embargo, no impidió que el río alcanzara su nivel máximo histórico el domingo, superando en más de dos metros la cota de desbordamiento.

A pesar de los esfuerzos para controlar la situación, el nivel del río apenas ha descendido en los últimos días, dejando a numerosos barrios bajo el agua y paralizando por completo la actividad en la ciudad. El aeropuerto y la estación de autobuses permanecen cerrados, mientras que las carreteras y puentes han sufrido daños significativos, lo que requerirá una costosa reconstrucción en los próximos meses.

La magnitud del desastre se extiende más allá de Porto Alegre, afectando a toda la región metropolitana, donde residen millones de personas. Se estima que miles de hogares sufren cortes de agua y electricidad, mientras que las condiciones de aislamiento y las dificultades para acceder a servicios básicos agravan aún más la crisis.

Este desastre natural, que ha dejado a su paso una estela de destrucción y desolación, plantea importantes desafíos para las autoridades locales y nacionales, que deberán coordinar esfuerzos para hacer frente a las consecuencias de una de las peores inundaciones que ha sufrido la ciudad en su historia reciente.

Por qué se inundó Porto Alegre

La cuenca del Guaíba recibe toda su agua de los ríos Taquari, Jacuí y Caí, los más afectados por las torrenciales lluvias. Juntos, representan alrededor del 90 % del volumen total del Guaíba, que tiene más características de lago que de río y un flujo naturalmente lento.

Las intensas lluvias concentradas en cuatro días provocó que el Guaíba pasara de cerca de 2 mil metros cúbicos por segundo a 25 mil metros cúbicos por segundo. En consecuencia, el agua subió extremadamente rápido.

Otro problema es que no baja con esa velocidad y por eso persisten las inundaciones. El lento flujo se debe al extraordinario volumen de agua y también al hecho de que Guaíba fluye por un estrecho paso hacia la Laguna de los Patos, de unos dos kilómetros de ancho.

Atravesando una situación de calamidad pública, Porto Alegre viene sufriendo inundaciones debido a las crecidas del Guaíba, principal vía que abastece a la ciudad. Tan solo en la última semana, el nivel subió más de dos metros por encima del nivel de inundación y alcanzó este lunes un nivel récord, de 5,33 metros. El límite máximo sin correr riesgos es de 3 metros.

A esto se suma la geografía de la central fluvial de Rio Grande do Sul. Hay una serie de afluentes del interior del estado que desembocan en el Guaíba, que en condiciones normales no genera problemas de inundaciones.

Con el aumento de las precipitaciones, aumenta la cantidad de agua que alimenta el río, que por otro lado enfrenta dificultades para desembocar en la Laguna de Los Patos

Los diques protectores bajo amenaza

Porto Alegre está bordeada por 24 kilómetros de diques de contención externos, que fueron instalados como una forma de prevenir posibles avances de ríos bajo la ciudad.

El sistema atraviesa varios barrios de la capital y la zona donde hay un muro de contención está rodeada por 14 compuertas.

El sábado pasado se desbordó el dique que represa las aguas del río Gravataí, ubicado junto a la Federación de Industrias de Rio Grande do Sul (Fiergs), en la Zona Norte de Porto Alegre.

Ese día, la Municipalidad de la capital de Rio Grande do Sul emitió una alerta de evacuación para el barrio Sarandí, en los alrededores del dique, y sigue sacando a los vecinos de la zona con apoyo del Ejército y los Bomberos.

Según el Servicio Geológico Brasileño (SGB), la mitad de las lluvias previstas para todo el año 2024 cayó en este estado en los últimos días. “La situación es terrible. La gente está sin infraestructura, prácticamente en la oscuridad. Viene mucha gente aquí”, narró Paula Brust, una de las voluntarias que acoge a los que llegan a un refugio temporal en Porto Alegre.

La situación es tan crítica que, aunque no lloviera en los próximos días, igual seguría siendo grave.

La previsión es que lloverá más en la región.

Al menos 86 muertos y 134 desaparecidos

La devastación y el avance del agua dejó hasta el momento al menos 86 muertos y 134 desaparecidos, según el balance más reciente divulgado por las autoridades regionales.

El nuevo balance de víctimas agrega dos fallecidos y 23 desaparecidos a la anterior lista de víctimas de la catástrofe, que ha afectado gravemente a buena parte del estado de Rio Grande do Sul, fronterizo con Argentina y Uruguay.

Las autoridades investigan las causas de otros cuatro fallecimientos, para determinar si están relacionados con las precipitaciones, que afectan el sur de Brasil desde hace una semana.

La región más afectada es Rio Grande do Sul, donde se han registrado 85 de las 86 víctimas mortales, y el otro fallecimiento ocurrió en el estado vecino de Santa Catarina.

Los datos de la Defensa Civil local señalan que 153.824 personas se han visto obligadas a abandonar sus casas y trasladarse a recintos de familiares y amigos, mientras otras 47.676 están alojadas en albergues improvisados por las autoridades.

Lula prometió ayuda

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, prometió que la burocracia no será obstáculo en las labores de recuperación del estado y que se pondrá a disposición de la región todos los recursos necesarios.

“Le debemos mucho a Río Grande del Sur y al pueblo gaucho”, dijo Lula.

Lula visitó este fin de semana la región encabezando una comitiva formada por varios ministros de su Gobierno y los presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, y de la Cámara de Diputados, Artur Lira, quienes han adelantado que esta semana el Congreso votará “medidas extraordinarias” de auxilio financiero.

“Estamos en guerra, sé que ese es el sentimiento del presidente Lula, no habrá limitaciones, ni restricciones legales. Es necesario deshacerse de la burocracia, las trabas y las limitaciones para que nada falte en la reconstrucción de Río Grande del Sur”, expresó Pacheco.

Con información de Infobae

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El hambre persiste en Brasil mientras tiene récord de exportaciones agrícolas

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Por Mario Osava / Inter Press Service – Brasil logró reducir el hambre en 2023, pero aún quedan 8,7 millones de ciudadanos en inseguridad alimentaria grave en el país que se destaca como uno de los mayores exportadores agrícolas.

El gubernamental Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) constató una mejora en relación a su estudio anterior, de 2017-2018, cuando se estimó en 10,3 millones de personas en situación de hambre.

Pero la recuperación no alcanzó los niveles de 2013, cuando Brasil alcanzó índices de seguridad alimentaria que lo sacaron el año siguiente del Mapa del hambre de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), adonde volvió en 2022.

La cantidad de brasileños en inseguridad alimentaria grave aún suman 20 % más que en 2013, según los datos de IBGE. Eso se debe básicamente a tres traumas que afectaron el país en los últimos diez años.

Una fuerte recesión económica en 2015-2016 provocó una caída de 6,8 % del producto bruto interno, con el consecuente desempleo y daños sociales.

En su gobierno de 2019 a 2022 el expresidente Jair Bolsonaro, de extrema derecha, eliminó o rebajó varias políticas económicas y sociales que promovían la seguridad alimentaria.

Para colmo, del inicio de 2020 a mayo de 2023 tuvo lugar la pandemia de covid-19 que mató más de 700 000 brasileños, llenó hospitales y descompuso la actividad económica, todo agravado por el negacionismo de Bolsonaro, que condenaba medidas preventivas como el aislamiento y recomendaba como medicación la antimalárica cloroquina.

Pero además de esos factores coyunturales, dificulta la meta del “hambre cero” un desarrollo agrícola que prioriza la producción de materias primas, o commodities en el inglés dominante, para exportación, en lugar de alimentos. Eso conduce a la contradicción del hambre en una potencia agrícola como Brasil.

El país exportó 165 050 millones de dólares en productos agropecuarios en 2023, diez veces más que los 16 470 millones de dólares de importaciones. La soja aportó 40 % de todas de esas ventas externas.

Agricultura familiar conta el hambre

“El combate al hambre depende de la agricultura familiar, que esa si produce alimentos para la población local”, destacó Rodrigo Afonso, director ejecutivo de la no gubernamental Acción de la Ciudadanía, que nació en 1993 con el nombre largo complementado por “contra el hambre, la miseria y por la vida”.

En Brasil y en otros países suele decirse que los pequeños agricultores producen 70 % de los alimentos, pero es una exageración imprecisa. El censo agropecuario de 2017, hecho por el IBGE, apunta el sector como responsable de 80 % de la producción de mandioca (yuca), 42 % de los frijoles, 64,2 % de leche pero solo 31 % del ganado vacuno.

De todos modos, son vitales para la alimentación, especialmente de alimentos frescos, saludables, de producción local.

La reducción de la inseguridad alimentaria en la primera década y media de este siglo en Brasil se debió en buena parte a programas de alimentación escolar y de compras estatales de la agricultura familiar, impulsados en los dos primeros períodos (2003-2010) de gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, nuevamente elegido para un tercer período (2023-2026).

Además se incrementó el crédito a ese subsector que corresponde a 77 % de los 5,07 millones de establecimientos agropecuarios de Brasil, según el censo sectorial de 2017. De ese total 46,6 % se ubica en la región Nordeste, hecho que explica el impacto regional de las políticas que benefician la agricultura familiar.

Un incremento de la producción alimentaria podría atenuar la persistente inflación de los alimentos básicos que afecta actualmente la seguridad alimentaria de los pobres brasileños, ejemplificó Afonso a IPS.

Por eso aumentar la productividad de la agricultura familiar es una prioridad del actual gobierno brasileño, que volvió a reponer en la agenda el combate al hambre, incluso como propuesta al Grupo de los 20 países de economías más importante (G-20), actualmente bajo la presidencia de Brasil.

Mecanización necesaria

Para eso es necesario mecanizar esa pequeña agricultura, hasta ahora “rudimentario, manual, incluso por el tamaño de los predios que no comportan máquinas grandes”, observó Maria Gomes, responsable del sector de producción, cooperación y medio ambiente del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) en el Nordeste.

Solo 14,5 % de los agricultores familiares poseen tractores y estos se concentran en la región Sur de Brasil, donde el índice alcanza 39,5 %, mientras en el Nordeste, la patria de la agricultura familiar, están presentes en solo 3,2 % de los establecimientos, según el censo de 2017.

Se empezó a importar máquinas agrícolas chinas para esa actividad, pero ellas “tienen que ser probada, estudiadas y adaptadas” a la realidad campesina brasileña, comentó Gomes a IPS, por teléfono desde Natal, capital del estado nororiental de Rio Grande do Norte.

Una buena señal es el programa Nueva Industria Brasil, anunciado por el gobierno en enero de 2024, que fija como meta mecanizar 70 % de la agricultura familiar hasta 2033, pero habrá que detallar “como llegar allá, el costo, el crédito para permitir el acceso de las familias a las máquinas y la asistencia técnica”, acotó.

“La mecanización es una contribución importante a la seguridad alimentaria. Además de incrementar la productividad, reduce el trabajo penoso. Pero hay otros factores como la tierra, sin la cual no se produce comida, por lo tanto la reforma agraria aún es determinante”, sostuvo.

Por eso no se debe apartar el proceso de mecanización de otras acciones, como crédito, semillas, energías renovables y el agroindustrialización, según las condiciones de cada territorio”, concluyó.

La alimentación escolar, en que 30 % de los alimentos deben de provenir de la agricultura familiar, es uno de los programas que promueven la seguridad alimentaria, especialmente em la población infantil. Imagen: Mario Osava / IPS

Dificultades regionales y políticas

Las desigualdades regionales dificultan el combate al hambre. La inseguridad alimentaria moderada y grave, que indican escasez cuantitativa o cualitativa de alimentos, afecta 16 % de la población del Norte amazónico y 14,8 % de la del Nordeste, contra un promedio nacional de 9,4 %.

El hambre, o inseguridad grave, alcanza 4,1 % de los 203 millones de brasileños, según el estudio de 2023.

“Ese año la Amazonia sufrió una sequía muy fuerte, no un estiaje normal. Comunidades quedaron aisladas, perdieron sus semillas, no pudieron cultivar la mandioca, el pan de la Amazonia”, observó Maria Emilia Pacheco, expresidenta del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea) e investigadora de la organización no gubernamental Fase.

Además los pueblos indígenas y tradicionales de la región son afectados por la invasión de la minería informal, el garimpo, que envenena de mercurio a los ríos afectando la pesca, la deforestación y la expansión de los monocultivo agrícolas. Las agresiones al ambiente y al clima golpean la alimentación de la población local, advirtió Pacheco.

Factores políticos también afectan la alimentación de los más pobres. El expresidente Bolsonaro desactivó el Consea, con dos tercios de representantes de la sociedad civil y un tercio de gobernantes para recomendar políticas públicas.

Su reactivación en 2023 ocurre en un momento de limitaciones en la política social, con recursos reducidos porque el presupuesto fue hecho por el gobierno anterior, de Bolsonaro. Y actualmente, un Congreso conservador frena la restauración de las políticas sociales, señaló Afonso.

Aún así, la reanudación del combate al hambre obtuvo resultados prometedores, especialmente si los datos de 2023 se comparan con los de un estudio de la Red de Investigación en Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Penssan), de investigadores universitarios, hecho en 2022.

En un año del nuevo gobierno del presidente Lula se logró reducir de 33 millones a 8,7 millones los brasileños en inseguridad alimentaria grave, es decir hambre en algunos días, y a la mitad, de 125 millones a 64,1 millones, los que sufren inseguridad en general, ligera, moderada y grave.

Analistas cuestionaron la comparación, pero pese a algunas alteraciones en la metodología, es válida la confrontación, porque ambos estudios se basan en las mismas preguntas hechas a la población, aunque la Red Penssan consultó menos gente y con menos preguntas, evaluó Rodrigo Afonso.

Mario Osava es corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980
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Rio Grande do Sul recibirá millonaria inversión forestoindustrial chilena

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Detalles del mega proyecto forestal de más de US$4.500 millones que “La Papelera”  Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) quiere levantar en Brasil. De concretarse, se trataría de la mayor inversión de una empresa chilena en el exterior.

Mientras acusa un “repliegue” de la industria forestal en Chile debido a los incendios, robos, usurpaciones e inseguridad, para CMPC la realidad en Brasil es completamente distinta y las estratosféricas cifras que rondan en la cabeza de la empresa para invertir en el gigante sudamericano así lo demuestran. Es que ayer, cuando la Región del Biobío en Chile -fuerte en materia forestal- vivía el luto del atentado fatal contra tres carabineros, la compañía ligada al grupo Matte entraba en escena en Brasil anunciando el inicio de la evaluación de un plan de más de US$4.500 millones para crecer en producción en el país al cual arribó en 2009 y donde, a la fecha, ha invertido US$6 mil millones.

En un hecho esencial enviado a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), CMPC indicó que acordó con el estado de Rio Grande do Sul un protocolo de intenciones para avanzar en una evaluación de un proyecto integral bautizado “Natureza” y que incluirá una nueva planta de celulosa, que se ubicaría a 15 kilómetros de la ciudad de Barra do Ribeiro y se convertiría en la mayor inversión chilena en el extranjero.

“Natureza”, detalló la compañía, tiene una concepción integral que reúne industrialización, infraestructura vial y portuaria, forestación asociativa sustentable, conservación y promoción cultural. Así, se sumaría a la actual fábrica de celulosa de CMPC en Guaíba, que se encuentra a solo 34 kilómetros donde se emplazaría la nueva iniciativa de la compañía.

Implica la construcción de una fábrica para producir hasta 2,5 millones de toneladas anuales de celulosa kraft blanqueada de fibra corta (BHKP), con posibilidad de posterior ampliación.

En caso de concretarse el proyecto, implicaría una inversión de US$4 mil millones para la nueva unidad industrial, US$420 millones en distintas obras de infraestructura vial y US$150 millones para el desarrollo de una nueva terminal portuaria en Rio Grande, así como también una ampliación en el Puerto de Pelotas. Además, contempla, en su fase de construcción, más de 12 mil empleos, prioritariamente locales.

Según Luis Felipe Gazitúa, presidente de Empresas CMPC, “estamos iniciando un proceso de evaluación para un gran proyecto que se inserta en la estrategia de internacionalización que CMPC inició hace más de tres décadas” y que hoy tiene presencia industrial en 9 países de América”.

En tanto, el gobernador de Rio Grande do Sul, Eduardo Leite, afirmó que “nuestro estado de Río Grande del Sur ofrece y da certezas y seguridad para que inversiones tan relevantes como estas puedan desarrollarse”. Y agregó: “Realizamos cambios a nuestro código de Medio Ambiente para que las inversiones puedan desarrollarse adecuadamente y sin descuidar nuestro entorno (…) además, ampliamos las áreas en que la silvicultura puede ejecutarse y crecer en el estado”.

Diversos ejecutivos del sector forestal chileno han destacado desde hace años el apoyo que los estados brasileños entregan a las inversiones que les interesa impulsar. Ello, independiente del gobierno central que esté al mando del país. A la vez, destacan el potencial forestal que tiene ese país y las amplias diferencias con Chile en cuanto a seguridad, particularmente en materia de quemas intencionales de bosques, que en Brasil no son foco de preocupación para las empresas.

En su última carta a accionistas, Gazitúa destacó el crecimiento en Brasil y sostuvo que el positivo panorama internacional “contrasta dramáticamente con la situación por la que atraviesa el conjunto de la industria forestal en Chile”.

Hace algunos días, en una entrevista al diario El Sur, Gazitúa manifestó que “somos una compañía global, y si en Chile no están las condiciones, bueno, las buscaremos en otro lugar”. Luego, tras la junta de accionistas de la papelera el jueves pasado, el presidente abordó las dudas respecto a si sus palabras anticipaban un eventual éxodo de CMPC de Chile y afirmó que “somos una compañía chilena profundamente comprometida desde hace 104 años con nuestros querido país, y eso no está en nuestros planes”.

Fuente Emol.com

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Brasil: Una mujer quiso sacar un préstamo con su tío muerto

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El espeluznante caso de una mujer brasileña que intentó sacar un préstamo en el banco con su tío muerto sigue conmocionando al mundo.

Vídeo: La Vanguardia

Nuevas imágenes del momento exacto en que Erika Vieira Nunes llega a la entidad bancaria con el cadáver de su tío Paulo Roberto Braga se han difundido, aportando más detalles a este insólito y trágico suceso.

En el video, se observa a Nunes entrando al banco con el cuerpo sin vida de su tío en una silla de ruedas.

Sin inmutarse, se acerca al cajero y le explica que su tío desea obtener un préstamo de 17.000 reales (alrededor de 3.250 dólares).

Ante la falta de respuesta del hombre, que ya llevaba varias horas muerto, Nunes intenta hacerlo firmar el papeleo, incluso moviendo su mano.

“Tío, ¿estás escuchando? Tienes que firmar”, se le escucha decir en el video.

“No dice nada, él es así”, dijo ella, y añadió: “Si no estás bien, voy a llevarte al hospital”. Ante esa conversación, los trabajadores presentes intuían que algo estaba mal.

La actitud sospechosa de Nunes alertó al personal del banco, quienes llamaron a la policía. Al llegar al lugar, las autoridades constataron el fallecimiento de Braga y detuvieron a Nunes por estafa.

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Impulso Industrial: Brasil ante una Nueva “Era Económica”

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Funcionario clave de Lula revela su mega plan industrial.

El presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil, Aloizio Mercadante, comparte con el medio Ámbito su ambicioso plan para fortalecer la industria brasileña, suscitando interés entre los empresarios argentinos. En un diálogo sin dogmas, destacó la simplificación tributaria consensuada por Lula, mientras subraya el resurgimiento de la política industrial a nivel global: “Las principales economías del mundo han adoptado políticas industriales relevantes”.

Desde la asunción de la titularidad del BNDES, Mercadante y Lula da Silva han delineado un enfoque que contrasta con la política económica de países vecinos como Argentina. Mientras Brasil apuesta por un sector público activo, enfocado en dirigir recursos hacia áreas estratégicas, Argentina sigue una senda de ajuste fiscal y reducción del Estado en diversos ámbitos.

El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil se erige como protagonista central en este escenario, anunciando un programa sin precedentes para impulsar la industria. Mercadante detalla que el gobierno brasileño destinará créditos subsidiados, aportes no reembolsables e inversiones de capital, sumando un total significativo para fomentar el crecimiento económico.

“Nuestro objetivo es volver al nivel histórico de los últimos 30 años, con emisiones equivalentes al 2% del PBI. Esto se hará con proyectos capaces de transformar la economía brasileña y que promuevan una nueva industria, la transición energética, la transformación digital y ecológica”, sostuvo.

Mientras tanto, en Argentina, las políticas de desburocratización y apertura comercial implementadas por Javier Milei contrastan con la visión industrialista de Brasil. La atracción de inversiones hacia Brasil, especialmente en el sector automotriz, genera inquietud entre los industriales argentinos.

Mercadante con respecto al rol del BNDES en este contexto, destaca su importancia como el banco de desarrollo más grande de América, subrayando la necesidad de promover proyectos transformadores para la economía brasileña.

“En febrero lanzamos el programa Nova Indústria Brasil, que tiene como objetivo recuperar y modernizar nuestro parque productivo. Para ello, BNDES y FINEP, la agencia brasileña de financiación de la innovación, pondrán a disposición hasta 2026 271 mil millones de reales en forma de crédito, 21 mil millones de reales en forma de recursos no reembolsables y 8 mil millones de reales en inversiones de capital”, expresó.

La credibilidad de Brasil ante los inversores internacionales se fortalece, reflejada en la reducción del riesgo país y en la emisión exitosa de bonos soberanos sostenibles. Mercadante proyecta un crecimiento económico sostenido, respaldado por políticas públicas orientadas hacia la inversión y el desarrollo industrial.

En el frente de las reformas fiscales, el gobierno de Lula celebra la aprobación histórica de una reforma tributaria, que simplifica el sistema impositivo y fomenta un entorno más favorable para la inversión. Además, se plantea una agenda progresiva para gravar a los sectores más acomodados, en línea con el objetivo de promover la equidad fiscal.

“La aprobación de la reforma tributaria es un logro histórico en Brasil, el país esperó 30 años por esta medida que ahora implementa el Gobierno de Lula y que se logró con un amplio diálogo en el Congreso y el apoyo del empresariado. Sin aumentar la carga tributaria, la reforma crea un impuesto al valor agregado, unifica impuestos, reduce tasas, reduce la guerra fiscal entre estados y municipios y brinda exenciones para productos esenciales en la canasta básica de alimentos. La reforma fiscal simplifica, reduce la burocracia, elimina los impuestos acumulativos, crea un entorno más favorable para la inversión y hace que la economía sea más productiva, más competitiva y más justa”, cerró.

Fuente: Ámbito Financiero

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