Cambiemos

Con Big Data ¿se puede ganar una elección?

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“El 11 de agosto hubo un quiebre. Lo que ocurrió va a quedar para el análisis durante mucho tiempo. Veníamos de etapas en las que lo tecnológico explicaba las victorias electorales: Jair Bolsonaro, Donald Trump, el Brexit. Estas elecciones venían siendo explicadas a partir de una supuesta manipulación de redes y con big data; pero no funciona así la relación entre redes sociales, ciudadano y política; y el 11 de agosto puso un poco en su lugar eso”. La interpretación es de Luciano Galup, consultor en comunicación digital, quien presentó en Posadas su libro “Big Data y Política”. 

Siguiendo esa argumentación sobre las Primarias en la Argentina, Galup explicó: “Las tecnologías, las estrategia digitales se inscriben en contextos y los ciudadanos negocian todo el tiempo simbólicamente sus decisiones. Los procesos electorales son complejos. El contexto de una crisis económica extendida en el tiempo hace que la estrategia de datos en campañas en general tengan poca incidencia a la hora de definir el voto. Te permiten crear perfiles, oportunidades, desarrollar una lectura de contextos más amplia, pero no alcanza sólo con manejar datos para tener un resultado electoral favorable”. 

Pero ¿qué es “big data”? Galup resaltó que es un nuevo paradigma de vinculación con la información: “A partir de tres novedades que trae la tecnología de la información: la velocidad en la que se produce esa información que se analiza en tiempo real; el volumen de esa información; y por otro lado la variedad de ese tipo de datos”. Con la nueva herramienta, denominada ‘big data’ se puede analizar en tiempo real grandes volúmenes de información que llegan de formas no estructuradas. 

Galup señaló que el término se puso de moda, pero que el análisis de grandes volúmenes de información tiene muchas décadas. “Los censos generan big data, pero la novedad es la velocidad en la que podemos procesar, y la generación constante de información”, explicó

¿Cómo se utiliza en política esta herramienta?

“En la política se utiliza para una serie de cosas, entre ellas construir microsegmentaciones, audiencias específicas, y a partir de ahí detectar patrones, gustos, deseos, aspiraciones, miedos, y poder interactuar en función de esos intereses”.

Básicamente todas las interacciones que se realizan en los dispositivos electrónicos, como las aplicaciones del celular generan información del usuario que luego es analizada por este sistema denominado “big data”. 

Lo que el especialista deja claro es que la herramienta no define una proceso electoral. “Nadie gana por Whatsapp o Facebook, se gana porque se lee bien un contexto político, porque se interviene en él. Porque se utilizan las herramientas. A Bolsonaro no se le ocurrió un día comenzar a mandar mensajes. Se montó sobre un muchos grupos creados que compartían los mensajes ideológicos y las propuestas de Bolsonaro. El camino es inverso: hay gente que acompaña una propuesta política y lo comparte en Whastapp”. 

Un ‘personaje’ común en la era de la redes, es el troll ¿qué incidencia tiene en una campaña o en una elección?

“Un troll es una cuenta que genera violencia y discurso de odio en la conversación. La incidencia en la política es baja. Hablan a los más convencidos. Dialogan entre sí, no tienen un peso importante en el debate público. La incidencia que tienen es generar autocensura, porque agreden a personas que quieren manifestarse y esas personas deciden dejar de opinar para no recibir agresiones. Por otro lado, hacen una especie de tierra arrasada en el debate público: como hay mucho ruido, todo vale lo mismo y perjudica la capacidad de expresarse libremente”.

En definitiva, la big data ayuda a que las campañas sean más eficientes. “No te hace ganar una elección. Lo que te puede hacer ganar o perder es tu estrategia de comunicación y si gestionaste bien o mal la economía”, expuso Galup.

Luciano se refirió al cambio que produjo en la política la irrupción de las redes sociales y las tecnologías de la información.

“Cambió en la necesidad de los políticos de legitimarse diariamente. Las redes habilitan la instancia de participación ciudadana más flexible, más rápida y cualquier acto de Gobierno o campaña está expuesto al escrutinio de la población en tiempo real, lo que genera más tensión e inestabilidad del proceso político”. 

Explicó que las campañas se vuelven más intensas en la necesidad de interactuar con la ciudadanía. “Los ciudadanos están reclamando atención. Eso plantea la necesidad de ampliar los equipos, hay que incluir psicólogos, programadores, diseñadores, las campañas son más demandantes”.

Otro cambio que provocaron las redes es la incorporación de la ciudadanía a las campañas. “Históricamente los ciudadanos consumían, ahora son parte de las campañas; comparten contenido, generan información, hacen una reinterpretación de los contenidos oficiales, se hacen memes, videos. Vemos una ciudadanía incluida en las campañas”. 

Campañas electorales y redes sociales

Para este consultor en comunicación digital, las campañas electorales del futuro deberán dejar que la información fluya. “Hay que dejar de tratar de controlar todo. El lenguaje de las redes es más amateur. Los equipos de campaña se estresan demasiado cuando aparece algo que no está en los manuales”. 

“Es habitual que tus seguidores repliquen tus contenidos y tus rivales tomen el contenido para satirizarlo o hacer parodias”. En este sentido, Galup ejemplificó con la campaña de Cambiemos que está sufriendo algunos reveses. 

“Hay contextos, como el que vive Cambiemos, que tiene mucha exposición y atraviesa todo tipo de acciones (parodias, satirizaciones). En líneas generales es muy difícil controlar lo que circula por internet, hay que perder el miedo a perder el control, a soltar; y que sean los usuarios quienes reinterpreten esos contenidos”. 

Para Galup, la apuesta principal para un equipo de campaña es generar volumen de producción por parte de los usuarios que generan contenidos más creíbles. “Las redes son para interactuar. Baja el rendimiento si los políticos sólo hablan y no interactúan”. En este sentido, también señaló que es un error observar la cantidad de seguidores: “A las redes hay que pensarlas en términos de audiencia”.

En esta línea, indicó: “Es difícil tener una campaña exitosa en términos digitales si no se intenta de alguna forma ir al diálogo, a la conversación. Las más exitosas son las que alimentan a sus comunidades más allá de los posicionamientos ideológicos. Como es la cuenta de Trump”. 

Otro concepto importante a la hora de pensar en campañas y las tecnologías de la información, es la confluencia entre lo digital y lo territorial. 

“La mixtura entre lo territorial y lo digital es muy grande. Los ‘flashmood’ (de la campaña de Lammens en CABA) son un ejemplo de la potencia de ese tipo de eventos. Es una experiencia de la organización ciudadana que se potencia en las redes. Hay diálogo potente entre la creatividad ciudadana y los territorios físicos”. 

Otro desafío en la política es llegar a los jóvenes. “Necesitás de los ciudadanos para sumar al debate público. Sumar personas a causas. Dejar de pensar en la política como un individuo hablando. Sobre todo los jóvenes muestran voluntad de participar; el desafío es encontrar las causas que los inviten a sumarse”, señaló. 

Galup también se refirió a la grieta que según algunas interpretaciones sociales son una consecuencia de las redes sociales. Para este analista de la comunicación la polarización es muy vieja. “No es que fuéramos una sociedad (antes de las redes sociales) diversa, con pluralidad de opiniones, que hablamos con todos y de ahí construimos nuestra sociedad. Siempre ha circulado información falsa también. Lo que sí producen las redes sociales es que todo es más rápido, más barato y en mayor volumen”. 

En este análisis caben las noticias falsas. Para Galup, éstas no cambian opiniones, sino que reafirman un punto de vista. 

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Pichetto en Misiones: “Macri ha llenado cada plaza del país que ha caminado”

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El candidato a vicepresidente de la Nación por el frente Juntos por el Cambio, Miguel Ángel Pichetto, arribó cerca del mediodía a la ciudad de Posadas, para partir rumbo a Oberá, en las últimas semanas previas a las elecciones presidenciales del próximo 27 de octubre.

Previo a partir al centro de la provincia, el Senador habló sobre cómo encaran los últimos días de campaña, la respuesta de la sociedad ante los recorridos que viene haciendo tanto Macri como el mismo Pichetto a lo largo y ancho del país, como así también las posibilidades de dar vuelta el resultado adverso de las PASO en agosto.

“Estamos haciendo una excelente campaña a diferencia de las primarias que, en mi opinión se la subestimó, se trabajó poco y se hizo un esquema más hacia adentro, que no nos permitió relacionarnos con la sociedad”, reflexionó Pichetto, “Yo creo que si Mauricio Macri hubiese salido a transitar el país, como lo está haciendo en los últimos 40 o 50 días, la historia hubiese sido otra en las primarias”.

Sin embargo, sostuvo que el actual presidente tiene una relación con la gente “extraordinaria” y que esta campaña se hizo de cara a la gente, a diferencia de sus competidores directos que considera que hacen “actos cerrados para gente del peronismo, donde los gobernadores van con sus aviones, desembarcan en Santa Rosa y después el conourbano bonaerense lleva a la gente en colectivos”.

En ese mismo sentido, valoró el trabajo realizado en la actual campaña, donde afirma lograr convocatorias multitudinarias, en los espacios donde se brinda y “sin pagar micros, donde la gente va por su propios medios”.

“Vemos una fuerte intensidad de la gente, emocionalidad y una decisión de ellos, que a veces supera hasta la voluntad de los dirigentes, de que demos la pelea y de que demos vuelta el resultado”.

El dirigente, de origen peronista, también se posicionó en cuanto a los actos por el día de la Lealtad Peronista, distanciándose de ese sector y alegando que “la lealtad es hacia la Argentina, es fundamentalmente con valores, que también expresa con Justicia Social, pero también valores a la libertad individual, al principio de división de poderes, valores que son fundamentales en la sociedad, esa es la verdadera lealtad”, disparó.

De ese modo, citó al ex presidente Perón afirmando que la “lealtad” va primero a la Patria, sengundo los movimientos y por último los nombres y se despegó de los que se juntaron en Santa Rosa y afirmó que quienes llevan la bandera del partido justicialista se basan en valores anticuados y que atrasan. 

“Mi mayor preocupación son las propuestas que plantea este grupo político, en el que asegura que se plantea una modificación de la Constitución Nacional para la unificación de los poderes, persecución a periodistas, reforma agraria, apoderamiento de inmuebles en desuso’.

“Estas ideas preocupan mucho a los sectores medios, a los sectores económicos, a la Argentina que verdaderamente quiere vivir en paz”, advirtió, mientras seguía señalando a la oposición por su trato con los gobiernos de Cuba o de Venezuela, donde afirmó que se vive una dictadura atroz, donde se mata a dirigentes de la oposición.

No obstante, se mostró confiado en presentar una buena elección para llegar a un ballotage, dejando un poco el optimismo previo a las PASO, donde aseguraba que se podía ganar en la primera vuelta. Alegó que para eso es importante que la clase media repiense el voto, porque la “libertad” de la república está en juego.

 Pichetto se reunirá por la tarde con empresarios de la zona centro de la provincia y cerrará su visita con un acto político en la ciudad de Oberá, acompañado de los candidatos a diputados nacionales de la alianza Juntos por el Cambio, Alfredo Schiavonni, Katherine Barbieri, además de dirigentes de los partidos del frente, donde se destacó la presencia del embajador y ex gobernador de Misiones, Ramón Puerta.

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Opáma (se acabó) el “misionerismo”

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Desde hace un par de elecciones, la renovación provincial se autoadjudicó representar al conjunto de todos los misioneros utilizando el apelativo “misionerismo”, como parte de un marketing político que apunta a la estrategia de un partido único.

El llamado “misionerismo” dio para cualquier cosa. Todavía está fresco en la memoria, la relación totalmente mimetizada con el kirchnerismo durante el período 2003-2015, donde sus legisladores nacionales se integraron al interbloque del entonces “Frente para la Victoria” acompañando sin chistar los mandatos de Néstor primero y de Cristina Kirchner después.

Con la llegada de “Cambiemos” al poder, rápidamente cambiaron su alineamiento bajo la consigna: “gobernabilidad con gobernabilidad se paga”; sus legisladores nacionales formaron entonces un bloque propio desde donde brindaron apoyos en forma selectiva para la aprobación de ciertas leyes y, al igual que la gran mayoría de las provincias, gozaron de los favores del período de mayor federalismo fiscal de los últimos 30 años, lo que les permitió recomponer las finanzas y pasar del déficit a un superávit fiscal inédito.

Al llegar las PASO 2019, el “misionerismo” se expresó –en palabras del gobernador Passalacqua- pidiendo en un spot: “meté los cuatro diputaditos (sic) de la renovación…y a nivel nacional hacé lo que te plazca… no hay voto equivocado a nivel nacional.. cualquier voto es el correcto..”

El resultado fue que la renovación perdió -por primera vez desde su constitución- unas elecciones a cargos de representación nacional, saliendo en tercer lugar detrás del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio, lo que le permitiría, de repetirse el resultado en octubre, renovar una sola banca de las cuatro que había logrado en 2015 y disminuyendo en 50 puntos la cantidad de votos obtenidos solamente dos meses antes en las elecciones provinciales.

Semejante catástrofe electoral hizo que el “misionerismo” entrara en profunda crisis, por lo que, para las elecciones del 27 de octubre, la “boleta corta” ya dejó de ser la boleta inteligente y la del sagrado respeto al voto del misionero.

Entonces, la “boleta corta” de agosto se reemplaza ahora por la “boleta corta con corta” de octubre, un verdadero “mboyeré” (mezcla de cosas sin orden aparente) que busca de forma rebuscada inculcar que se debe agregar a la boleta de los “diputaditos” renovadores una y sólo una boleta presidencial: la de la fórmula Fernández-Fernández, para lo cual instruyen a sus votantes que primero deben cortar la categoría presidencial en aquella que presenta el “Frente de Todos” (la primera “boleta corta”) y luego agregar la de los diputados renovadores (la segunda “boleta corta”).

Asistimos así a una disputa entre dos sectores para ver quien es más peronista, si el que lleva como primera diputada nacional a Cristina Brítez que aparece como la única avalada por CFK, o la que encabeza Diego Sartori de la Renovación, que es la preferida de Alberto, al punto que en los carteles renovadores esconden a Cristina, la candidata a vicepresidente.

En síntesis, el otrora poderoso electoralmente “misionerismo” termina patéticamente formando parte de la interna peronista fruto de su falta de convicción ideológica y de estrategias equivocadas.

El “proyecto misionerista” termina agonizando al enfrentarse con la realidad: no hay provincia viable sin un proyecto de país serio y sustentable. Y no todo es igual.

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La caída del salario real: cuando la realidad supera las expectativas

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El salario real de los trabajadores formales cayó 12% a lo largo de 2018. Esta dinámica respondió a una aceleración inflacionaria imprevista al momento del cierre de las paritarias. Durante el segundo trimestre, se estimaba una suba de precios cercana a 25% para el año, sirviendo de guía para los acuerdos salariales. Sin embargo, por las sucesivas disparadas del dólar la misma acumuló casi 50% en el total anual. Por su parte, la pérdida de los trabajadores informales, sin negociaciones colectivas, fue aún mayor (14%).

Así, pese a las recomposiciones, cláusulas gatillo y bonos de compensación pautados, el poder adquisitivo arrojó su mayor retroceso desde 2002. señala un estudio de la consultora Ecolatina. Este desenlace llevó a que las paritarias de este año buscaran ponerle un piso al deterioro en la mayoría de los casos, e incluso alcanzar una recomposición en los sectores menos golpeados por la crisis. En un año electoral, otro desenlace tan negativo no parecía posible.

Sin embargo, el resultado de las elecciones primarias de agosto quebró la calma cambiaria. Con el nuevo salto del dólar, cercano al 25% en esta oportunidad, la inflación se aceleró y superará las estimaciones anteriores. Por caso, las proyecciones de inflación para este año del Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central pasaron de 40% en el segundo trimestre a 55% el mes pasado. Aunque la recesión, el congelamiento de las tarifas de servicios públicos residenciales y de combustibles y la quita del IVA a algunos productos de la canasta básica atenuarán el traslado a precios de la depreciación del peso, lo cierto es que la inflación llegará por lo menos a 50% este año. Dado que casi ninguna paritaria acordó una suba similar a este valor, la pérdida de poder adquisitivo se repetirá en 2019. Ahora bien, ¿de qué magnitudes estamos hablando?

Justo cuando esto se estaba poniendo divertido

En la primera mitad del 2019 (junio es el último dato disponible), los salarios reales acumularon una caída de 2% en relación al cierre de 2018. No obstante, producto de la desaceleración inflacionaria, la pérdida de poder adquisitivo venía morigerándose y, según nuestras estimaciones, habría mostrado una recuperación en julio, que prácticamente neutralizó el deterioro de los meses anteriores.

Esta mejora continuaba en los primeros días de agosto, de modo que los ingresos parecían volver a terreno positivo luego de más de un año en rojo. Sin embargo, la disparada del tipo de cambio y la posterior aceleración inflacionaria dieron por tierra con este avance. Lamentablemente, los próximos meses no permitirán revertir la pérdida sino que la agravarán. Según nuestras proyecciones, el salario real de los trabajadores formales caería cerca de 7% a lo largo de 2019.

Dicho esto, vale resaltar que los bonos compensatorios son no remunerativos, de modo que, si bien representarán un ingreso adicional, no tendrán impacto en esta estadística. En el mismo sentido funcionará la devolución de aportes patronales y del impuesto a las ganancias de agosto y septiembre, que si bien aumentará el ingreso de los trabajadores no hará lo mismo con el salario real. Como resultado, la contracción del consumo sería menor que la del salario real, más aun considerando el impacto progresivo de los bonos de suma fija (a diferencia de los ajustes salariales, proporcionales a la remuneración, los bonos son fijos para todos sus perceptores) y la mayor propensión al gasto de los hogares de menores recursos.

En resumen, la situación de los trabajadores se deterioró de manera significativa en el último año y medio, al igual que la situación macroeconómica y de las empresas. Sin embargo, la pérdida no fue igual para todos. Mientras que los trabajadores pautan sus ingresos en contratos a plazo, usualmente, los empresarios ajustan sus precios mes a mes, conforme a la evolución de sus costos. Por lo tanto, esta discrepancia entre la inflación esperada y la efectivamente materializada tuvo mayores repercusiones sobre el poder de compra de los asalariados, aumentando el impacto de la crisis en este sector.

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Los riesgos de tanta pérdida

La vorágine cambiaria y financiera que se desató luego de la elección primaria de agosto provocó que la economía argentina perdiera sus principales referencias nominales por algunas semanas. Concretamente, la disparada del tipo de cambio parecía no tener techo y las intervenciones del Banco Central no lograban frenar las tensiones.

Sin embargo, luego de la imposición del control de cambios, las presiones sobre la divisa cedieron sensiblemente y la economía ingresó en un sendero de mayor estabilidad y previsibilidad. Con estos límites, las capacidades del sector privado de generar una escalada del dólar son acotadas, por lo que las depreciaciones sorpresivas e inesperadas del peso, con su correlato inflacionario, también deberían serlo. No obstante, en esta economía tan frágil, con retiro de depósitos privados en dólares y bajo stock de Reservas internacionales, no es posible garantizar tamaña afirmación.

En este marco, si el mercado cambiario se estabiliza, es posible que los sindicatos comiencen a buscar paliar las pérdidas de los últimos meses y cubrirse ante futuras aceleraciones inesperadas de la inflación. En este escenario, aparecen dos salidas posibles para los trabajadores tras dos años de aceleraciones inflacionarias no esperadas: un acortamiento generalizado de los contratos o, directamente, una indexación de los salarios.

Sin embargo, estas alternativas endurecen la inercia e incrementan sensiblemente los riesgos de espiralización, de modo que no son óptimas para el conjunto de la economía. No obstante, su contrario, aceptar tamaña pérdida del salario real tampoco lo es. Por lo tanto, el próximo presidente electo deberá convocar a un acuerdo de precios y salarios a fin de recomponer los ingresos reales con el menor impacto inflacionario posible. Un resultado tan deseable como difícil de lograr.

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Lacunza presentaría el lunes al Congreso el Presupuesto 2020

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El Gobierno prevé una inflación de 34%, crecimiento de 1% y dólar a $ 67. Además, estipula un aumento de las exportaciones del 7% y de las importaciones del 1,3%.

El equipo económico encabezado por Hernán Lacunza presentará este lunes en el Congreso el presupuesto para el 2020, con el que deberá trabajar el gobierno que gane las próximas elecciones del 27 de octubre.

Entre las variables económicas que proyecta se incluye un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 1% en términos reales, una inflación del 34% y un tipo de cambio de 67 pesos, en promedio.

En tanto, prevé que el consumo total crezca en torno al 0,7%. Además, estipula que las inversiones caerán 4,9%, las exportaciones crecerán 7% y las importaciones subirán 1,3%.

Hernán Lacunza presentará el proyecto de presupuesto de 2020 el lunes 16 en la Cámara de Diputados, aun sin haber enviado el proyecto de ley para reprogramar la deuda bajo legislación local que prometió hace dos semanas.

Fuentes del Ministerio de Economía confirmaron que el ministro cumplirá con el mandato constitucional que lo obliga a presentar el 15 de septiembre el cálculo de gastos e ingresos del año posterior, mientra que en el Congreso todavía no tenían la agenda prevista para recibirlo. Se demorará un día por coincidir con un domingo.

Lacunza deberá justificar la avanza del presupuesto que envió en marzo su antecesor Nicolás Dujovne, con cifras que no tomaban en cuenta la devaluación que llegaría después de las primarias. Calculó una caída del 0,8% para este año, un crecimiento del 3,5% en 20200, para cuando evitó calcular la inflación.

Para este año la pronosticó en “un valor algo inferior” al 40,3%, casi 15 puntos por debajo de la proyección de los privados de las últimas semanas.

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