campaña agrícola

La soja sorprende con una cosecha récord de siete años: mejores rindes compensaron la caída del área sembrada

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Contra todos los pronósticos iniciales, la campaña de soja 2025/26 terminó consolidándose como una de las mejores de los últimos años. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario pese a una reducción superior a 1,3 millones de hectáreas sembradas respecto del ciclo anterior, las lluvias registradas durante el verano llegaron en momentos críticos para el desarrollo del cultivo y potenciaron los rindes, llevando a la producción nacional estimada hasta las 51,5 millones de toneladas, el volumen más elevado de los últimos siete años.

A pesar de la menor área, los buenos rindes dejan la producción de soja en un máximo de 7 años. La oferta se concentra en la Región Central, donde también se encuentra la mayor demanda.

Al largarse las siembras de la 2025/26 la soja no presentaba un panorama particularmente auspicioso. La caída en la superficie sembrada de más de 1,3 Mha respecto del ciclo anterior hacían prever una campaña de menor producción para la oleaginosa. Sin embargo, las lluvias del verano terminaron llegando en momentos clave y los rindes siguen dando sorpresas. En su último informe mensual, GEA-BCR elevó su estimación de producción a 51,5 Mt, la más alta en 7 años.

Si analizamos la producción por regiones, vemos que la Región Central del país/1 explicaría poco más del 75% de la producción a nivel nacional (unos 38,9 Mt), levemente por debajo de los 40 Mt de la campaña 2024/25. Sin embargo, cabe recalcar que la superficie sembrada cayó más de 1 Mhas en la región (-8%), por lo que una producción prácticamente estable entre campañas habla de los buenos rendimientos obtenidos. 

La Región Sur/2, por su parte, registraría un incremento de 400.000 t respecto de la campaña anterior, ubicándose en torno a las 6,4 Mt con una superficie que se mantuvo prácticamente estable entre ciclos. 

El batacazo viene de la Región Norte/3. A pesar de haber marcado una caída en la superficie sembrada del 12% entre campañas, la producción de la 2025/26 se estima casi un 80% por encima del ciclo previo, con un total de 6,3 Mt. Aquí se combina los muy buenos rindes obtenidos en la región, con una producción que flaqueó la campaña pasada por falta de agua en momentos críticos. De esta manera, la Región Norte tiene un respiro después de varios años en los que la falta de lluvias la alejaron de su potencial. 

La mayor producción agregada nacional traería como consecuencia un mayor procesamiento estimado de soja para la campaña. A nivel nacional se estima un crush de 43,6 Mt, un incremento de 1,8 Mt respecto de la campaña pasada. Contrariamente, las exportaciones de poroto se estiman un 50% inferior al ciclo 2024/25 en 6 Mt. 

Durante el año comercial sojero 2024/25 se vieron condiciones externas muy peculiares consecuencia de la implementación de aranceles a prácticamente todos los países del mundo por parte del gobierno de EE. UU. Eso generó una disrupción en el flujo usual de soja estadounidense a China, que salió a buscar provisiones en otros mercados y le abrió una ventana de oportunidad al poroto argentino. Por ello el ciclo 2024/25 cerró con más de 12,5 Mt de grano de soja exportado, el volumen más alto en 16 años. 

Para la actual campaña 2025/26 el escenario internacional es otro. Con el flujo comercial entre China y EE. UU. virtualmente normalizado, al menos en lo que refiere a las exportaciones de soja estadounidense al país asiático, la estimación de exportación de poroto vuelve al de un escenario de normalidad, lo que también deja margen para una mayor industrialización local y mayores exportaciones de aceite y harina. 

Al contemplar cómo se distribuye la producción y dónde están situados los polos de demanda de soja, a continuación, se presenta un análisis de la absorción estimada de soja por región, dando idea de cómo puede fluir el grano a través del territorio para arribar a su destino. 

La Región Sur destina aproximadamente el 25 % de la producción a la industria de extracción por solventes. A su vez, otro 10 % de la producción se destina directamente en la industria de balanceados, expellers y autoconsumo en campo. De esta manera, el consumo de soja interno calculado para la Región Sur es de 2,5 millones de toneladas (Mt) para la campaña 2025/26. Por los puertos de Bahía Blanca y Necochea/Quequén se estima que 4,9 Mt de poroto se despacharían al exterior. Se estima que 1 Mt de soja fluirán desde la sección meridional de la Región Central hacia la Región Sur para abastecer sus necesidades de soja, dado que la producción total de la región no llega a abastecer sus requerimientos.

La Región Centro es la que, al concentrar la mayor capacidad de industrialización de oleaginosas, tiene la mayor participación en el crush a nivel nacional. Se espera que esta región industrialice 41,7 Mt de soja en la campaña 2025/26. El principal centro de consumo es el Gran Rosario, en el sur de Santa Fe, con una molienda proyectada en 37,5 Mt, mientras que, en menor medida se encuentran las plantas de General Deheza y Tancacha en Córdoba y de Junín, en el norte de Buenos Aires, sumado a otras plantas de extrusado de baja escala distribuidas por el territorio. Estas últimas pueden abastecerse de grano producido en sus cercanías; pero el Gran Rosario se erige como un centro de demanda de tal magnitud que incluso excede al grano disponible en la Región Centro.

Es por ello que se proyecta que prácticamente toda la producción de la Región Norte fluya hacia las plantas y puertos del Up-River. Con relación al trasporte camionero, que representa aproximadamente el 90% de los flujos de mercadería en cada campaña, se estima que desde la Región Norte bajarán 4 Mt hacia las fábricas rosarinas, mayormente por las rutas 11 y 34. 

Además, el crecimiento de la industria aceitera tradicional permitió no sólo industrializar la soja de Argentina en origen, sino que también se importa la oleaginosa de países limítrofes para exportarla como subproductos a otros países, por lo que se esperan importaciones de soja por aproximadamente 6 millones de toneladas. Se puede decir que la región consume mucha más soja de la que produce anualmente, ya que las importaciones permiten alimentar la industrialización de poroto en la zona. Los granos de soja importados bajan por la Hidrovía Paraná-Paraguay hacia las terminales del Gran Rosario que poseen muelles para barcazas. 

Por otra parte, debido a la importancia que tiene la producción pecuaria en la Región Centro, particularmente avícola y porcina, se estima que 2,9 Mt de soja se destinan directamente en la industria de balanceados, expellers y autoconsumo en campo. Finalmente, también se proyecta que 1,1 Mt de grano se embarcarán en los puertos fluviales del Paraná para exportarse directamente sin procesar.

La producción de la Región Norte del país tendrá como principal destino las plantas procesadoras del Gran Rosario. Se estima que en la campaña 2025/26 casi 2/3 de la soja producida de la región bajará a las industrias de procesamiento en las fábricas del Gran Rosario del centro a través de camiones, trenes y/o barcazas. El consumo interno de soja la región se estima en 0,7 Mt. 

A nivel país, se proyectan stocks finales que aumentarán en la campaña 2025/26 de 3,4 Mt a 6,3 Mt. Este incremento se debe principalmente a la mayor producción que permite recomponer las existencias de grano hacia finales de la campaña.

Finalmente, el complejo sojero argentino se destaca como la estrella indiscutida de la balanza comercial, por lo que la estimación de los dólares que puede aportar siempre resulta un número de extremada relevancia. Para el ciclo 2025/26 se estima que el complejo alcance exportaciones netas por US$ 17.600 millones, prácticamente idéntico al valor exportado en el ciclo 2024/25 (US% 17.500 millones). El menor volumen estimado a despachar entre todos los productos, particularmente afectado por las menores exportaciones de poroto, es compensado por mayores precios promedios estimados para la campaña respecto de los precios promedio del año pasado. 

/1 Provincias de Córdoba, norte de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, San Luis y sur de Sgo. del Estero.
/2 Engloba principalmente al sur de Buenos Aires y la provincia de la Pampa.
/3 Comprende el norte de la provincia de Santiago del Estero, Chaco, Tucumán y Salta.

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¿Vuelve el maíz? La caída de los fertilizantes reabre el debate por la campaña 2026/27 y desafía el avance de la soja

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Después de una campaña marcada por la prudencia financiera y la búsqueda de menores costos, el maíz vuelve a ganar terreno en la consideración de los productores argentinos de cara a la siembra 2026/27. Aunque todavía falta para que las decisiones finales se traduzcan en hectáreas efectivamente implantadas, las primeras encuestas del sector muestran un dato que comienza a modificar el escenario que parecía consolidado meses atrás: el cereal recupera atractivo frente a la soja.

La explicación se encuentra principalmente en la evolución de los costos de producción. Durante gran parte del último ciclo, la escalada internacional de los fertilizantes, especialmente de la urea, había golpeado con fuerza la ecuación económica del maíz. Con valores cercanos a los 1.000 dólares por tonelada, el cultivo perdió competitividad frente a la oleaginosa, que requiere una inversión inicial significativamente menor y ofrece una mayor flexibilidad financiera para los productores.

Ese contexto llevó a muchos analistas a anticipar una expansión de la soja durante la campaña 2026/27. Sin embargo, la realidad comenzó a mostrar matices. La corrección de los precios de los insumos, sumada a las ventajas agronómicas que históricamente ofrece el maíz dentro de las rotaciones, está provocando una reconsideración de las estrategias productivas.

En las encuestas previas al inicio de la campaña gruesa, el cereal vuelve a aparecer como la opción preferida por buena parte de los productores, especialmente en regiones donde los planteos agrícolas intensivos demandan una adecuada reposición de nutrientes y una mayor sustentabilidad de los sistemas productivos. El maíz no solo aporta mejores niveles de cobertura y conservación de los suelos, sino que además genera mayores volúmenes de producción física por hectárea, un aspecto clave para muchas empresas agrícolas.

Sin embargo, el entusiasmo está lejos de convertirse en euforia. El escenario sigue dominado por la cautela. Los costos financieros continúan elevados, la volatilidad cambiaria sigue siendo un factor de incertidumbre y los márgenes proyectados todavía dependen de variables que pueden modificarse rápidamente en los próximos meses.

A diferencia del ciclo anterior, cuando el productor enfrentaba una señal económica clara que favorecía a la soja, hoy el panorama es más equilibrado. La mejora en la relación insumo-producto para el maíz permite que el cereal vuelva a competir en igualdad de condiciones, aunque sin garantizar todavía una repetición automática del récord de siembra alcanzado el año pasado.

La pregunta que atraviesa al sector no es únicamente si el maíz recuperará superficie, sino si podrá sostener el protagonismo que había logrado antes de que los altos costos desplazaran parte de la intención de siembra hacia la oleaginosa. La respuesta dependerá de cómo evolucionen los precios internacionales, la disponibilidad de financiamiento y el comportamiento de los mercados de insumos durante las próximas semanas.

Por ahora, lo que muestran las primeras señales es que el maíz está lejos de haber perdido la batalla. Tras un período en el que parecía condenado a ceder terreno frente a la soja, vuelve a posicionarse como una alternativa competitiva dentro de la estrategia productiva argentina. Y aunque el récord de la campaña pasada todavía aparece como una meta exigente, el cereal recuperó algo que parecía haber perdido: el respaldo de los productores.

Informe GEA Bolsa Comercio de Rosario by CristianMilciades

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La Bolsa de Rosario anticipa la tercera mayor cosecha de maíz en 15 años

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La región núcleo apunta a una producción de maíz de 14,8 millones de toneladas en la campaña 2025/26, un 20% más que el ciclo anterior, según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicado el 15 de enero de 2026. La primera estimación confirma una recuperación significativa frente a la campaña pasada, impulsada por mayor superficie sembrada y mejores rindes, aunque la interrupción de las lluvias a fines de diciembre y comienzos de enero le quitó al cultivo temprano la posibilidad de alcanzar un nuevo récord. Aun así, el volumen proyectado se ubica como la tercera mayor cosecha de los últimos 15 años, con impacto directo en la oferta exportable y en el ingreso de divisas del complejo cerealero.

La estimación inicial marca 14,8 Mt, es decir 3,3 millones de toneladas más que las 11,5 Mt obtenidas en la campaña 2024/25. El guarismo, sin embargo, queda por debajo de las 15,5 Mt que se proyectaban al inicio de la siembra, cuando el escenario hídrico y térmico era más favorable. Desde el 24 de diciembre, el corte casi total de las lluvias coincidió con el llenado de granos del maíz temprano, limitando el rendimiento potencial en los principales núcleos productivos.

Más superficie y mejores rindes, pero con estrés hídrico puntual

El crecimiento interanual de la producción se explica, en primer lugar, por un aumento del 10% en la superficie sembrada, y en segundo término por una recuperación del rinde promedio, hoy estimado en 98 qq/ha, frente a los 82 qq/ha del ciclo anterior. La comparación con 2024/25 resulta clave: en aquella campaña, el bloqueo pluvial fue más prolongado y afectó severamente al norte bonaerense durante el período crítico y el llenado de granos. En cambio, en el ciclo actual la falta de lluvias se concentró hacia el final del período crítico, cuando muchas espigas ya mostraban un buen cuajado.

Además, el cultivo partió de mejores reservas de agua en el suelo y de un maíz que había recibido precipitaciones recurrentes a lo largo del ciclo. En el cálculo de esta primera estimación se incluye también un 10% de maíz tardío y de segunda, implantado en tiempo y forma y con todo su potencial productivo aún por delante. Con estos elementos, la campaña 2025/26 se perfila como la tercera mayor cosecha de la región núcleo en los últimos 15 años, aunque con un balance agridulce: sin la interrupción de las lluvias de fines de diciembre y principios de enero, los rindes récord parecían al alcance de la mano.

Lluvias por debajo de lo normal y reservas de agua ajustadas

El informe de la BCR advierte que los primeros 14 días de enero dejaron un 48% menos de lluvias en la región núcleo. El promedio fue de 13 mm, cuando la media histórica para el período es de 60 mm. Algunas estaciones de la red GEA en el sudeste de Córdoba —como Labordeboy, Canals y Guatimozín— no registraron precipitaciones, mientras que los mayores acumulados se midieron en Colonia Almada (47 mm), General Pinto (41 mm) y Ramallo y Pergamino (40 mm). En el sur de Santa Fe, Bigand acumuló 26 mm.

Como consecuencia, las reservas hídricas a un metro de profundidad se ubican mayoritariamente entre escasas y sequía, con pocos focos regulares asociados a lluvias aisladas. El contraste es marcado con otras regiones: desde el centro de Córdoba y Santa Fe hacia el norte, las precipitaciones fueron recurrentes y abundantes, incluso con anegamientos e inundaciones en Chaco, Corrientes y Santiago del Estero, y desbordes de ríos en el noroeste cordobés. En La Pampa, el sudoeste bonaerense y San Luis, los registros oscilaron entre 30 y 50 mm.

A diferencia de enero de 2025, cuando la falta de lluvias afectaba al 90% de la región pampeana, este año la retracción pluvial aparece claramente delimitada al corazón de la zona núcleo, especialmente en el sudeste cordobés y sudoeste santafesino, con un núcleo similar en el centro-este bonaerense. Según el consultor Elorriaga, “en el centro de la región pampeana no logran sincronizarse la circulación cálida y húmeda del norte con la fría del sur patagónico, condición clave para el desarrollo de lluvias y tormentas”.

Estado de los cultivos: maíz firme, soja bajo alerta

En términos generales, el 65% de los lotes de maíz temprano se mantiene entre condiciones muy buenas y excelentes, aunque en la última semana los cuadros excelentes retrocedieron 2 puntos porcentuales, mientras que los regulares avanzaron hasta representar el 7% del área. En zonas como Carlos Pellegrini y Bombal, el cultivo sostiene un muy buen potencial, con espigas prácticamente completas. En contraste, en el centro-sur santafesino y el sudeste cordobés ya se detectan fallas en el llenado de granos. En María Susana, los rindes promedio rondarían los 100 qq/ha, un 20% por debajo del año pasado, mientras que en Corral de Bustos los maíces tempranos muestran una marcada removilización de reservas.

La soja de primera ingresó en su período crítico con señales de alerta. El 20% del cultivo ya inició la fructificación (R3) y el resto transita la floración. En la última semana, los lotes calificados como excelentes y muy buenos se redujeron en 10 puntos porcentuales, hasta representar el 65% del total. La falta de agua en esta etapa podría comprometer el rinde, especialmente en ambientes de menor calidad. Aun así, el escenario es menos crítico que el de la campaña pasada, cuando la sequía provocó pérdidas de plantas y aborto de flores en el noreste bonaerense.

La soja de segunda mantiene un buen comportamiento general y atraviesa aún una etapa de baja demanda hídrica, aunque en algunas zonas ya se observan signos incipientes de estrés. Su evolución quedará condicionada a la dinámica climática de las próximas semanas.

Pronóstico y señales hacia adelante

Para el período comprendido entre el 15 y el 21 de enero, se espera el pasaje de dos frentes fríos, con chaparrones y tormentas aisladas durante el jueves y el domingo. Las temperaturas máximas podrían ubicarse entre 32 y 35°C, mientras que las mínimas descenderían hasta 10–13°C hacia el lunes 19. Si bien estos eventos podrían aportar alivio parcial, los técnicos advierten que, de mantenerse el actual escenario, en los próximos 15 días se requerirán más de 100 mm de manera generalizada, y entre 120 y 160 mm en el oeste, para recomponer condiciones óptimas de humedad en el suelo.

En este contexto, la campaña maicera 2025/26 avanza con una clara mejora productiva interanual, pero bajo un equilibrio frágil entre potencial y clima. El resultado final dependerá de que las lluvias previstas logren alcanzar las zonas más comprometidas de la región núcleo, en un momento clave para consolidar rindes y sostener el aporte del maíz al complejo agroexportador.

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