Cae un 19% la confianza del campo sobre el futuro del sector y vuelve a encenderse la luz de alerta en las inversiones
La confianza de los productores agropecuarios volvió a mostrar señales de debilidad en el bimestre mayo-junio de 2025. El Ag Barometer Austral -el índice que elabora la Universidad Austral para medir el ánimo del sector- cayó un 5%, al pasar de 137 a 130 puntos. Aunque el indicador general sigue en terreno positivo, la tendencia a la baja comienza a consolidarse con una marcada volatilidad que refleja el clima de incertidumbre que atraviesa al agro.
El retroceso del índice se explica principalmente por el deterioro de las Condiciones Presentes, que pasaron de 100 a 94 puntos, lo que representa su ingreso en zona negativa. En particular, las Expectativas de Inversión sufrieron una caída del 8,85%, al pasar de 82 a 75 puntos. Este indicador acumula una baja del 32,5% desde noviembre de 2024 y confirma el escepticismo de los productores respecto a la conveniencia de realizar inversiones importantes en el actual contexto económico y político.
Las Expectativas Futuras también registraron una baja relevante, del 7,4%, al descender de 163 a 151 puntos. Dentro de este subíndice, se destaca una caída del 19% en el componente que mide la percepción sobre la situación del sector agropecuario en los próximos doce meses (de 132 a 107 puntos), lo que representa la mayor variación negativa entre todos los indicadores relevados.
Según el informe, el ánimo de los productores se ve afectado por múltiples factores: el incierto panorama político nacional de cara a las elecciones legislativas de octubre, la persistencia de retenciones en un contexto de precios internacionales en baja, la inflación en dólares de los insumos, el deterioro de la infraestructura, los altos costos logísticos y las elevadas tasas de interés reales.
Un punto central de las expectativas recientes giró en torno a la finalización, el 30 de junio, de la reducción parcial de retenciones a la soja y el maíz. El 72% de los productores encuestados consideraba que la medida no sería prorrogada, lo que provocó una aceleración de ventas en el mes de junio. A pesar de ello, un porcentaje menor aún mantiene esperanzas de una eliminación total tras las elecciones legislativas.
En cuanto a decisiones productivas, el 86% de los productores afirmó no haber modificado sus planes de siembra de trigo 2025/26, a pesar de la baja de precios internacionales del cereal. Asimismo, el 71% señaló que los valores de los arrendamientos se mantienen estables respecto a la campaña anterior.
El informe también revela que, en la contratación de servicios, los productores priorizan la confianza personal con el contratista (valorada con 8,89 puntos sobre 10), seguida por la disponibilidad operativa. El costo del servicio y la incorporación de nuevas tecnologías tienen menor peso relativo en la toma de decisiones.
A pesar del escenario adverso, el sector sigue mostrando una notable resiliencia, sostenida en su alta productividad y en la capacidad de adaptación tecnológica. Sin embargo, los especialistas alertan sobre una “luz roja” para aquellos productores con estructuras más frágiles o que dependen exclusivamente del arrendamiento de tierras.







