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En abril se patentaron 822 maquinarias agrícolas en el país

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El mercado de maquinaria agrícola mostró en abril una señal de reactivación: se patentaron 822 equipos entre cosechadoras, tractores y pulverizadoras, lo que representa un crecimiento del 5,1% interanual y un salto del 88,1% frente a marzo, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina. El dato corta la inercia de meses más débiles y coloca al sector en un escenario de mayor dinamismo.

En el acumulado del primer cuatrimestre, se registraron 2.113 unidades, un 5,2% más que en igual período de 2025. La magnitud del crecimiento mensual introduce una tensión clave: determinar si se trata de un rebote puntual o del inicio de una recuperación sostenida.

Inversión atada a ciclo productivo y financiamiento

La División de Maquinaria Agrícola la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) informa que los patentamientos de cosechadoras, tractores y pulverizadoras de abril de 2026 alcanzaron las 822 unidades, una suba del 5,1% interanual ya que en abril de 2025 se habían registrado 782. Si la comparación es con su antecesor mes de marzo se observa una suba del 88,1%, ya que en ese mes se habían patentado 437 unidades.  De esta forma, el acumulado de los cuatro primeros meses del año alcanzó un total de 2.113 unidades, esto es 5,2% más que las 2008 del mismo perìodo del 2025.

Para analizar en detalle cada segmento del sector conviene observar el comportamiento de lo que fue el registro de cosechadoras, tractores y pulverizadoras.

De esta forma, los datos muestran que en abril se patentaron 140 cosechadoras, una suba del 75% comparado contra las 80 unidades de marzo y una suba del 23,9% si la comparación es interanual, ya que en abril de 2025 se habían registrado 113 unidades.

En cuanto a tractores, en abril se patentaron 582 unidades, una suba del 74,8% comparado contra las 333 unidades de marzo, y una suba del 1% si la comparación es interanual, ya que en abril de 2025 se habían registrado 576 unidades.

En cuanto a pulverizadoras, en abril se patentaron 100 unidades, una suba del 316.7% comparado contra las 24 unidades de marzo, y una suba del 7,5% si la comparación es interanual, ya que en abril de 2025 se habían registrado 93 unidades.

Se adjunta el informe completo de la cantidad de cosechadoras, tractores y pulverizadoras registrados durante abril de 2026, desglosado por marca y demás detalles y conclusiones.

Informe Maquinaria Acara 2026 by CristianMilciades

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La confianza del campo cae 16% y la inversión se frena por el aumento de costos

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La confianza de los productores agropecuarios registró una caída significativa del 16%en la medición marzo/abril del Ag Barometer Austral, al ubicarse en 132 puntos frente a los 158 de enero/febrero, según el último informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

El retroceso también se evidencia frente al pico histórico de 159 puntos registrado en noviembre/diciembre de 2025, lo que marca un punto de inflexión tras los máximos alcanzados luego de las elecciones legislativas de medio término de ese año. En términos interanuales, la baja es más moderada (3,6%) y el índice se mantiene por encima de los 100 puntos desde noviembre de 2023.

“El cambio de tendencia responde, en gran medida, al impacto del contexto internacional sobre los costos de producción, particularmente por la suba del precio del petróleo y su efecto en insumos clave como el gasoil y los fertilizantes”, explicó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Caída generalizada y deterioro de las condiciones

La baja del índice se explica por un retroceso en todos sus componentes. La mayor caída se observa en el Índice de Condiciones Presentes, que descendió un18% (108 vs 138). Dentro de este indicador, la situación financiera actual cayó un 21% (107 vs 138), reflejando el deterioro en los márgenes de los productores.

Por su parte, las expectativas de inversión en activos fijos se contrajeron un 14% (109 vs 127). Aun así, un 54% de los productores considera que sigue siendo un buen momento para invertir, aunque sólo un 43% prevé concretar esas inversiones en el corto plazo, lo que confirma un escenario de cautela.

“Se mantiene la intención de inversión, pero no necesariamente su concreción. La incertidumbre sobre los costos y la rentabilidad futura está generando cautela en la toma de decisiones”, señaló Steiger.

En paralelo, el Índice de Expectativas Futuras registró una caída del 14,8% (149 vs 175). La situación financiera esperada a 12 meses cayó un 13% (144 vs 167), mientras que las expectativas sobre el sector se redujeron un 20% (136 vs 170), evidenciando un ajuste en la mirada de mediano plazo.

Impacto internacional y presión sobre los costos

Uno de los factores centrales detrás de este cambio de tendencia es el efecto del conflicto en Medio Oriente sobre los costos productivos. El aumento del precio del petróleo impacta directamente en el valor del gasoil (clave para labores y fletes) y también en el precio de los fertilizantes, especialmente la urea, afectando la rentabilidad actual y proyectada.

Este impacto se refleja claramente en las preocupaciones de los productores: el 66% identifica el aumento de los precios de los insumos en dólares como su principal desafío para los próximos 12 meses, seguido por el clima (35%), los precios de los productos agrícolas (33%), las altas tasas de interés en pesos (24%) y la baja rentabilidad agrícola (19%). En contraste, la incertidumbre económica (12%) y política (12%) pierden relevancia, luego de haber sido los principales factores en mediciones anteriores.

“El aumento de costos derivado del conflicto internacional ya está influyendo en las decisiones productivas y en la planificación de la próxima campaña”, advirtió Steiger.

En este contexto, la campaña de trigo 2026/27 aparece particularmente condicionada: un 61% de los productores enfrenta un escenario desfavorable para la siembra, y como consecuencia un 41% planea reducir el área sembrada, mientras que un 49% la mantendría y solo un 9% la incrementaría, tras una campaña récord en 2025/26.

La presión sobre los márgenes no es exclusiva de la Argentina. En Brasil se observa un estrechamiento de los márgenes de la soja, mientras que en Estados Unidos los productores enfrentan resultados negativos y reciben apoyo estatal para sostener la actividad.

Inversión frenada y cambio en las preocupaciones

Las inversiones continúan sin consolidarse. En caso de concretarse, las maquinarias lideran las decisiones (57%), seguidas por vientres vacunos (25%), instalaciones (22%) y, en menor medida, la compra de tierras (9%).

“Las altas tasas de interés siguen siendo un factor limitante. Aunque hubo una baja en las tasas pasivas, el crédito todavía no refleja plenamente esa mejora y eso condiciona las decisiones de inversión”, explicó Steiger.

En cuanto a la comercialización, luego de cubrir los costos de la campaña 2025/26, la mayoría de los productores prioriza la venta de trigo, seguido por maíz y soja, aunque otro grupo relevante invierte ese orden entre soja y maíz. Al mismo tiempo, se destaca que un 71% de los productores incrementó sus stocks de maíz, principalmente por su uso en alimentación animal, mayores rindes o como reserva de valor, lo que refleja una estrategia más conservadora frente a la incertidumbre de precios.

“Hoy las preocupaciones del productor están mucho más asociadas a variables concretas del negocio que al contexto político local, lo que marca un cambio relevante en la percepción del sector”, concluyó Steiger.

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La Sociedad Rural presiona por medidas para el agro ante la suba de costos

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El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se reunió este martes en Casa Rosada con Nicolás Pino, titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), en un encuentro que volvió a poner en primer plano la tensión entre el Gobierno y uno de los sectores clave de la economía. La cita tuvo un eje concreto: el aumento de costos que enfrenta el agro y la necesidad de medidas para sostener la competitividad. En un contexto económico todavía inestable, el planteo del campo introduce una pregunta estratégica: ¿el oficialismo ajustará su política para evitar fricciones con un actor central en la generación de divisas?

Costos en alza y reclamo de previsibilidad

Durante la reunión, la SRA expuso “las principales preocupaciones de los productores”, con foco en el encarecimiento de insumos y gastos operativos. El diagnóstico del sector es claro: la suba de costos, impulsada en particular por el aumento del gasoil y los fertilizantes, ya impacta en la rentabilidad y podría condicionar decisiones productivas en las próximas campañas.

El planteo no se limitó a un diagnóstico. La entidad pidió avanzar en medidas que “devuelvan competitividad” y generen “reglas claras y previsibles” para sostener inversiones. En un “año desafiante”, atravesado además por factores internacionales, el reclamo apunta a reducir la incertidumbre.

El Gobierno, por ahora, no explicitó respuestas. Pero el solo hecho de la reunión muestra que el tema ingresó en la agenda de gestión.

Un vínculo estratégico en construcción

El encuentro se inscribe en una relación históricamente sensible entre el poder político y el sector agropecuario. La SRA representa a un actor con peso estructural en la economía argentina, tanto por su capacidad productiva como por su rol en el ingreso de divisas.

En este caso, el reclamo se produce en un momento donde el Gobierno necesita sostener el flujo exportador y evitar señales de conflicto con sectores productivos. La demanda de competitividad no es abstracta: se traduce en márgenes, decisiones de siembra y volumen de producción futura.

El pedido de previsibilidad, además, tiene una dimensión institucional. Supone reglas estables que permitan proyectar inversiones en un contexto donde los costos se mueven con rapidez.

Presión sin ruptura

El tono del planteo sugiere una estrategia de presión sin confrontación abierta. La SRA expone sus demandas, pero lo hace en el marco de un canal institucional activo con el Gobierno.

Para el oficialismo, el desafío es equilibrar variables. Por un lado, sostener su esquema económico. Por otro, atender un sector que advierte sobre el impacto directo de los costos en la producción.

En términos políticos, el agro conserva capacidad de influencia. No solo por su peso económico, sino porque sus decisiones impactan en indicadores clave como exportaciones, ingreso de dólares y actividad.

La ausencia de definiciones oficiales tras el encuentro deja el tablero abierto. El diálogo está activo, pero las respuestas aún no aparecen.

Decisiones productivas en el horizonte

El punto crítico se ubica en las próximas campañas. Si el aumento de costos se traduce en menor rentabilidad, las decisiones de inversión podrían ajustarse, con efectos en cadena sobre la producción.

El Gobierno deberá definir si introduce medidas específicas para el sector o si mantiene su actual esquema sin cambios. En ese cruce se juega más que una discusión sectorial: se define el vínculo con uno de los motores tradicionales de la economía.

Por ahora, el encuentro marca un canal abierto. La reacción oficial, en cambio, todavía está por escribirse.

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El mercado laboral argentino en 2026: qué sectores generan empleo y cómo prepararse para entrar en ellos

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Seamos honestos: buscar trabajo en Argentina no es fácil. Nunca lo fue del todo, pero en los últimos años la combinación de incertidumbre económica, inflación y transformación del mercado laboral hizo que muchas personas se sintieran perdidas frente a una búsqueda que parece no arrancar nunca.

Y sin embargo, hay algo que los números muestran con claridad: hay sectores que están contratando. No en todos lados, no para todos los perfiles, pero las oportunidades existen. El problema, muchas veces, no es la falta de empleo sino la falta de información sobre dónde está ese empleo y cómo llegar hasta él bien preparado.

Esto es lo que necesitás saber si estás buscando trabajo en Argentina en 2026.

Primero lo primero: el contexto

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de desempleo en Argentina se ubica entre el 6% y el 8%, con diferencias importantes según la región y el nivel de calificación. Pero ese número dice poco por sí solo. Lo que realmente importa es que detrás de esa estadística conviven dos realidades muy distintas: sectores con escasez de talento que no logran cubrir sus vacantes, y otros saturados donde cientos de personas compiten por el mismo puesto.

Saber en qué lado de esa ecuación estás — o cómo moverte hacia el lado donde hay más oportunidades — es el primer ejercicio que vale la pena hacer.

Los sectores que más están contratando

💻 Tecnología

No es novedad, pero sigue siendo verdad: el sector tech es el que más empleo calificado genera en Argentina. Desarrolladores, diseñadores UX/UI, especialistas en ciberseguridad, analistas de datos — la demanda supera con frecuencia la oferta disponible, y eso le da a los profesionales del sector un poder de negociación que pocos otros tienen.

Lo que sí cambió en los últimos años es que ya no hace falta tener un título universitario para entrar. Bootcamps, cursos online y proyectos propios pueden ser suficientes para dar el primer paso, especialmente en desarrollo web y programación. La Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI) lo confirma: el sector exporta servicios por miles de millones de dólares al año y sigue necesitando gente.

🌾 Agroindustria

El campo argentino genera mucho más empleo del que se ve a simple vista. Más allá de los trabajos rurales tradicionales, hay una capa entera de perfiles vinculados a la tecnología aplicada al agro, el comercio exterior, la logística y la gestión de calidad que muchas personas no consideran cuando piensan en el sector. Empresas exportadoras de granos, carnes, vinos y economías regionales como el limón o los arándanos están contratando de forma constante, y no siempre para perfiles técnicos — también necesitan administradores, comunicadores y gestores.

⚡ Energía

Vaca Muerta sigue siendo uno de los proyectos de inversión más grandes del país, y su impacto en el empleo — directo e indirecto — es considerable. Pero más allá del petróleo y el gas, el sector de energías renovables está creciendo con fuerza. Solar, eólica, hidrógeno verde — son áreas que en los próximos años van a necesitar ingenieros, técnicos, gestores de proyectos y especialistas en medioambiente que hoy todavía son escasos.

🏥 Salud

La demanda de profesionales de la salud en Argentina es estructural y no para de crecer. Medicina, enfermería, kinesiología, psicología, trabajo social — todos los sectores están activos. Pero lo que más creció en los últimos años es la salud mental y la telemedicina, dos áreas que combinan la demanda tradicional con formatos de trabajo más flexibles y, en muchos casos, la posibilidad de atender pacientes en otros países de habla hispana.

📦 Logística y e-commerce

El crecimiento del comercio electrónico en Argentina fue uno de los pocos efectos positivos que dejó la pandemia, y ese impulso no se detuvo. Hoy hay una demanda sostenida de perfiles en logística, distribución, gestión de depósitos y atención al cliente. Mercado Libre, con sede en Buenos Aires, es el empleador más visible de este sector, pero hay decenas de startups y empresas medianas que también están contratando.

🎓 Educación online

La expansión de la formación a distancia abrió un mercado que antes era marginal. Hoy hay demanda real de docentes, tutores, diseñadores instruccionales y creadores de contenido educativo. Es un sector que permite trabajar de forma remota, con horarios flexibles, y que valora mucho la experiencia práctica por encima de los títulos formales.

Cómo prepararte para que tu búsqueda funcione de verdad

Tu CV importa más de lo que creés

Puede sonar básico, pero es el error más común: llegar a una búsqueda con un CV desactualizado, mal formateado o que no comunica bien lo que sabés hacer. En muchos procesos de selección, el CV es lo único que ve el reclutador antes de decidir si te llama o no — y si no está a la altura, no importa cuánta experiencia tengas.

Herramientas como CVMaker te ayudan a armar un currículum profesional de forma rápida, con plantillas modernas pensadas para el mercado local. No hace falta que sea perfecto, pero sí que sea claro, ordenado y que refleje bien quién sos y qué podés aportar.

Formarte no es opcional

En sectores como tecnología, energía o logística, quedarse quieto equivale a quedarse atrás. La buena noticia es que en Argentina hay opciones accesibles para seguir aprendiendo sin gastar una fortuna:

  • Argentina Programa — cursos gratuitos de programación y habilidades digitales impulsados por el gobierno nacional
  • Coursera y edX — plataformas internacionales con contenido en español y certificaciones que las empresas reconocen
  • UTN — diplomaturas y cursos de extensión con muy buena inserción en el mercado laboral

Usá los canales correctos

No todos los portales funcionan igual para todos los sectores. Estos son los más efectivos en Argentina hoy:

  • LinkedIn — indispensable para tecnología, finanzas, marketing y posiciones de gestión
  • Zonajobs y Bumeran — líderes del mercado local con fuerte presencia en todos los sectores
  • Computrabajo — muy útil para pymes y empresas de todo el país

Considerá trabajar para el exterior

Una de las oportunidades más concretas para profesionales argentinos calificados es trabajar de forma remota para empresas de Estados Unidos, Europa o América Latina cobrando en dólares. No es para todos los perfiles, pero si tu trabajo puede hacerse desde una computadora, vale la pena explorarlo. Plataformas como Workana o Upwork son un buen punto de partida.

Para cerrar

El mercado laboral argentino en 2026 es complejo, pero no es un callejón sin salida. Hay sectores que crecen, empresas que contratan y oportunidades reales para quienes llegan preparados. La diferencia entre una búsqueda que funciona y una que se estanca suele estar en los detalles: un CV bien hecho, habilidades actualizadas y saber exactamente dónde buscar.

No es magia. Es método.

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La economía argentina podría dar un salto productivo en diez años y sin retenciones

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En un contexto en el que la economía argentina necesita consolidar generación genuina de divisas y crecimiento sostenido, un nuevo informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral y el IAE Business School plantea que el sector agroindustrial podría expandirse un 90% en la próxima década si se eliminan los derechos de exportación y se corrigen los principales cuellos de botella estructurales.

Según el estudio, realizado en conjunto con la Bolsa de Comercio de Rosario bajo el modelo Agmemod, la producción podría alcanzar 251 millones de toneladas en diez años, impulsando una expansión significativa del PBI y de las exportaciones.

Actualmente, el complejo agroindustrial aporta el 23% del Producto Bruto Interno y genera el 60% de las exportaciones totales del país. Solo los complejos oleaginosos y cerealeros explican el 45% de las divisas que ingresan a la economía argentina.

“Argentina cuenta con una base productiva agroindustrial extraordinaria, pero su potencial está condicionado por factores macroeconómicos que limitan la inversión y el crecimiento”, señala Guillermo D’Andrea, profesor del IAE Business School.

Para la campaña 2025/26 se estima que habrá 27,7 millones de toneladas en cosecha fina, con ingresos superiores a 4.500 millones de dólares, y 154 millones de toneladas en cosecha gruesa, con un ingreso estimado de entre 32.000 y 37.000 millones de dólares.

En las últimas tres décadas, la producción se triplicó mientras el área sembrada sólo se duplicó, impulsada por biotecnología, agricultura de precisión, digitalización y mejoras logísticas.

El costo macroeconómico de la presión fiscal

El informe advierte que la presión sobre la renta agrícola alcanza el 55,5% y llegó al 63,6% en junio de 2025 al ponderar cultivos clave como soja, maíz, trigo y girasol.

En contraste, los productores de la Unión Europea reciben apoyos equivalentes al 16%, en China al 13% y en Estados Unidos al 7%. En Brasil, el respaldo promedio al sector ronda el 0,5% del PBI.

Entre 1997 y 2023, Argentina extrajo del sector recursos equivalentes al -1,6% del PBI anual.

“La presión fiscal actual reduce fuertemente los incentivos a invertir y adoptar tecnología en el agro. Corregir ese esquema impositivo es clave para liberar el potencial productivo del sector”, explica Daniel Mamone, investigador del IAE Business School.

“Eliminando las retenciones y mejorando infraestructura y adopción tecnológica, el agro podría convertirse en el principal motor estructural del crecimiento argentino”, sostiene Bernardo Piazzardi, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Al respecto de la infraestructura e inversión, ahí se presenta otro cuello de botella. El 90% del transporte de granos se realiza por camión y solo el 10% por tren. De los 640.000 km de red vial, el 62% corresponde a caminos municipales, mayormente sin pavimentar. Apenas el 6% son rutas nacionales y solo 3.200 km son autopistas o autovías.

El sector aportó 28.686 millones de dólares en tributos en 2023. Mantener en condiciones adecuadas la red vial demandaría entre 3.200 y 6.500 millones de dólares anuales, equivalente a apenas el 17% de su aporte tributario.

“Si se corrigen los déficits de infraestructura y se incentiva la inversión tecnológica, el agro puede convertirse en un vector central de crecimiento para toda la economía”, afirma Ernesto Ruete Güemes, investigador del IAE Business School.

En paralelo, el parque de maquinaria presenta atraso tecnológico: el 73% de los tractores y el 46% de las cosechadoras superan los 15 años de antigüedad. Mientras la productividad total de factores cayó 6% en Argentina en los últimos 20 años, en Brasil creció 45%.

A pesar de todas las trabas, la última encuesta AgBarometer Austral, conocida como el índice de confianza del campo que elabora el Centro de Agronegocios y Alimentos, indica que el 80% de los productores estaría dispuesto a modernizar su maquinaria si mejoran las condiciones de rentabilidad y financiamiento.

Según el estudio, la modernización tecnológica no es consecuencia del crecimiento, sino condición previa para impulsarlo.

El potencial impacto en la economía argentina

Bajo un escenario de eliminación de retenciones, mejora de infraestructura, adopción tecnológica y expansión de 6,5 millones de hectáreas adicionales, el sector podría crecer 90% en diez años.

En ese contexto, la producción podría alcanzar 251 millones de toneladas, lo que aumentaría significativamente su participación en el PBIaceleraría la generación de divisas para la economía argentina y permitiría financiar la reconstrucción integral de la red vial en apenas tres años.

La clave no es sólo sectorial sino macroeconómica. “Reemplazar la lógica extractiva por una estrategia de inversión y productividad permitiría transformar al agro en el eje estructural del crecimiento argentino”, concluye Piazzardi.

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