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Transportaban 390 toneladas de cereales con documentación apócrifa

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Efectivos del Escuadrón 47 “Ituzaingó” incautaron varias toneladas de oleaginosa al controlar 13 camiones en distintos puestos de control vial, ubicados sobre la Ruta Nacional N°12, y constatar que la documentación presentada para su traslado era falsa.

Al momento del entrecruzamiento de datos e informaciones, los funcionarios, en conjunto con personal de AFIP/DGI con asiento en la ciudad de Resistencia, Chaco, pudieron detectar que los documentos habilitantes para el traslado de la mercadería, valuada en 6.240.000 pesos argentinos, eran apócrifos.

Intervino el Juzgado Federal de la provincia de Corrientes, que orientó el decomiso de los 390.000 kilos de cereales, en infracción a la Ley 22.415 del Código Aduanero.

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La ley de fomento agroindustrial “da la posibilidad de planificación fiscal a 10 años”, dijo Solmi

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El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Jorge Solmi, sostuvo hoy que el proyecto de Régimen de Fomento al Desarrollo Agroindustrial, impulsado por el Gobierno nacional, permite a partir de beneficios tributarios realizar una “planificación fiscal de 10 años”, y destacó que la iniciativa es “un instrumento de consenso” entre el Estado y el sector.

“Hay cuestiones técnicas que son de muy buenos beneficios fiscales y los mismos se otorgan a partir de la incrementalidad, y eso nos da a todos una visión de planificación fiscal que necesita el sector”, indicó Solmi en diálogo con Télam

En este sentido, expresó que “este proyecto da la posibilidad de planificación fiscal de 10 años”, ante la vigencia establecida de cinco años, con la posibilidad de prorrogarla por cinco más.

Entre los principales beneficios que el régimen estipula para el sector primario, Solmi resaltó “la forma de imputación en el Impuesto a la Ganancias en fertilizantes y en semillas fiscalizadas, y en la forma de contabilizar el stock ganadero que permitiría que los animales pasen a faena con una mayor peso y, a veces, esas cuestiones tributariamente son castigadas”.

“Este proyecto viene a solucionar esas cuestiones que tiene que ver con las valuaciones de stock. Es un beneficio para todos, porque con un mismo animal sacamos más kilos”, aseguró el funcionario nacional.

El régimen establece que los productores, ante la valuación de hacienda vacuna a los fines del impuesto a las Ganancias, podrán optar por valuar sus existencias al momento de la venta y no durante el tiempo de engorde.

La norma abarca a la hacienda cuyo peso promedio sea igual o superior a los 400 kilogramos vivo, o que esos animales presenten un rendimiento en playa de faena de 225 kilogramos res con hueso en gancho.

También dejarán de pagar el Impuesto a las Ganancias durante los años de engorde, y lo harán cuando los productores vendan los novillos.

“La idea (del proyecto) es que fuera un instrumento de consenso. Desde nuestro Ministerio, por la palabra del ministro Julián Domínguez, va a ser acompañado en el debate parlamentario para asegurar que sus derechos estén contemplados en la ley que en definitiva se sancione”, concluyó.

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El regreso de Julián Domínguez al ministerio de Agricultura: lo que dejó su gestión y su último mensaje al campo

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Un viejo conocido vuelve al ministerio de Agricultura: Julián Domínguez, el hombre que en 2009 fue convocado por Cristina Fernández de Kirchner para hacerse cargo del área, con el objetivo de superar la tensa relación entre las entidades del campo y el Gobierno, todavía muy afectada por la disputa de la 125.

Domínguez fue el primer ministro de Agricultura de la era moderna, cuando la cartera recuperó ese rango luego de haber sido degradado a Secretaría en 1958 por Arturo Frondizi, condición que ocupó casi sin interrupción por cinco décadas, a excepción de un par de años durante los gobiernos militares de Alejandro Lanusse y Roberto Viola.

Además de la tirante relación entre el campo y el Ejecutivo, la llegada de 2009 y la actual tienen otra coincidencia: ambas se dieron después de una derrota electoral del oficialismo.

En aquel entonces, el margen había sido menor: el Acuerdo Cívico y Social había sacado el 29,53% de los votos, el Frente para la Victoria el 28,7% y Unión PRO 19,03%. Sin embargo, el poder del oficialismo se veía amenazado y, con los agrodiputados en el Congreso, el campo se convertía en un claro foco de atención de la política.

Siempre resaltado que su pensamiento se apoyaba en la Doctrina Social de la Iglesia, Domínguez fue convirtiéndose en articulador de una nueva relación entre la Mesa de Enlace y el Gobierno. Apostando al diálogo, supo reunir a colaboradores entre los que sobresalía el Secretario de Agricultura Lorenzo Basso, quien venía de la Facultad de Agronomía de la UBA, con buena relación con el sector privado.

Durante sus dos años de gestión, el foco estuvo puesto en la generación del Plan Estratégico Alimentario (PEA) 2010-2020, una especie de hoja de ruta de objetivos, necesidades y estrategias para alcanzar diferentes logros productivos.

En su elaboración trabajaron organismos, universidades y otras instituciones públicas y privadas de todo el país. Entre sus metas figuraban un incremento en la superficie sembrada de granos del 27%, con una producción de granos de 157,5 millones de toneladas; y una suba del stock bovino del 10%, hasta los 54 millones de cabezas.

Trayectoria política

Además de su paso por Agricultura, su carrera política es amplia. En 1995 fue elegido intendente de Chacabuco, localidad bonaerense en la que nació. Tras completar su mandato, en 1999, ocupó cargos nacionales durante los gobiernos de Carlos Menem, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, y también en la gobernación bonaerense durante la gestión de Carlos Ruckauf, en la que se desempeñó como ministro de Obras Públicas.

Pasó por los ministerios de Salud, Interior, Defensa y en la Jefatura de Gabinete. Y en 2011, con el cierre del primer Gobierno de Cristina Kirchner, dejó Agricultura para presidir hasta 2015 la Cámara de Diputados de la Nación, ocupando así el cuarto lugar en la línea de sucesión presidencial.

Su último paso por los primeros planos de la política fue en la campaña electoral de 2015, cuando compitió en internas con Aníbal Fernández para ser candidato a Gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Con un resultado adverso, Domínguez perdió más que la chance de gobernar la mayor provincia del país. La competencia quedó envuelta en los rumores de carpetazos contra Aníbal Fernández que terminaron alejando a Domínguez del espacio político por algún tiempo.

El último mensaje al campo

El 24 de agosto último, Julián Domínguez participó del evento Experiencia Idea Agroindustria 2021, donde dejó varios mensajes hacia el sector agropecuario.

“No se puede pensar un modelo de país sin el sector agroindustrial, que es constitutivo de nuestra identidad como nación”, remarcó Domínguez al inicio de la charla.

Pero la frase más fuerte, tuvo tono de autocrítica. “La dirigencia política no entiende al campo argentino”, disparó, para pasar a explicar que “el problema es que la mayoría de funcionarios que tenemos son de la Capital Federal, no somos un país federal”.

“Falta una visión federal que pueda integrar las habilidades del campo“, afirmó.

Finalmente, recordó su trabajo con la elaboración del PEA y ponderó al Consejo Agroindustrial Argentino.

“Hoy celebro la existencia del Consejo Agroindustrial Argentino. En él se institucionaliza un espacio para la revisión y la actualización de metas que condensen, justamente, una hoja de ruta para los desafíos que se vienen en materia de agroindustria y de cambio climático”, sostuvo.

Ahora, a Domínguez le toca reemplazar a Luis Basterra, cuya gestión culmina desgastada, sin haber podido hacer pie en ningún tema relevante para el sector agropecuario.

El desafío de Domínguez será retomar el protagonismo de la cartera, y volver a convertir al Ministerio en un interlocutor de peso para el campo.Por Marcos López Arriazu

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Impacto PBI, cómo afecta y el aporte agro

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Lanzan un nuevo informe que explica de manera simple qué pasa con el PBI (Producto Bruto Interno). Lo publica FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) para analizar qué pasa con la actividad económica en Argentina. Intenta hacer entender qué es el “PBI”, esa sigla de la que tanto se habla y que parece tan compleja. Datos como que 1 de cada 4 pesos lo genera las Cadenas Agroindustriales, qué eslabón lo produce, qué pasa si cae el PBI, qué pasa si sube… Son algunos de los interrogantes que se responden en este último trabajo de FADA.

¿Qué es el PBI?

“El PBI o actividad económica es todo lo que el país y los argentinos producimos, tanto productos como servicios. Se mide en pesos porque no se pueden comparar peras con manzanas, sino por el valor que tienen”, explicó Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.

¿Cuál es el aporte del campo al PBI?

“Las cadenas agro generan 1 de cada 4 pesos que produce el país. El 24% del PBI argentino proviene del campo, son USD 77.235 millones, es la actividad que mayor aporte genera. Le siguen en importancia: el comercio mayorista y minorista de otros productos (12%), como ropa, calzado, electrodomésticos, la actividad inmobiliaria (11%), salud y educación (11%) y la industria manufacturera de productos como autos, prendas de vestir, maquinarias, etc. (10%), agregó David Miazzo, Economista Jefe de FADA

En ese porcentaje se incluye la producción primaria, industrial y servicios (comercio, transporte y logística, servicios conexos). Este aporte del 24% que generan las cadenas agroindustriales se reparten entre servicios conexos (9%), productos primarios (8%) y agroindustria (7%).

Este 24% de 2020 está por encima del promedio histórico 2004-2020 que es del 22,7%. Demostrando la importancia de que el agro crezca, pero también que el resto de la economía traccione.

¿Qué pasa cuando sube o baja el PBI?

El último año, la actividad económica tuvo una caída del 10%, es decir, los argentinos produjimos menos. “Te doy un ejemplo súper simple, pero para que se vea, si yo antes producía 10 limones y este año produje 9, eso sería que caiga un 10% la producción”, expresó Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.

Imaginemos que todos los argentinos hacemos una torta. Unos producen harina, otros huevo, leche, manteca y azúcar. Algunos con la leche y el azúcar elaboran el dulce de leche. Además, hay quienes con harina, aceite, azúcar y leche preparan el bizcochuelo, otros se encargan de la crema y las frutillas del relleno. Entre todos, hacen la torta. Eso es la economía. Si la economía crece, la torta se hace más grande y hay más probabilidad que todos los que hacen los ingredientes puedan quedarse con una porción más grande. Si esa torta se achica, cae la economía, cae la actividad económica y hay más probabilidad que nos quedemos con una porción menor de esa torta”, ejemplificó Miazzo.

Este trabajo de FADA deja en evidencia que, al producir más, la actividad económica y el país crecen, y eso afecta en la economía personal y familiar de cada uno de los argentinos. Si Argentina genera más productos y servicios hay más probabilidad de que los salarios mejoren, de que se abran nuevos puestos de trabajo, de que los negocios vendan más, que las industrias inviertan para producir más, etc. 

Cuando la economía crece, la gente consume más, el Estado recauda más por impuestos entonces puede gastar más, alguien que tiene una empresa y ve que las ventas crecen puede querer aumentar la producción e invertir. A la vez necesita más trabajadores para producir más, entonces se generan puestos de trabajo y podríamos seguir. Así funciona básicamente la economía, me impacta directamente que la economía crezca o no, independientemente de en qué trabaje”, concluyó Pisani Claro.

¿Alcanza con que una cadena funcione bien?

El estudio busca medir y resaltar la importancia de las cadenas agropecuarias y agroindustriales para la actividad económica del país. Sin embargo, claramente no alcanza con que estas cadenas funcionen bien. Así como es importante potenciar el agro, para que el país pueda crecer, generar empleo y mejorar la calidad de vida de los argentinos es necesario que todas las actividades productivas marchen de la mejor manera, que ganen competitividad, escala y mayor inserción internacional. 

“Para lograr un país con mayor desarrollo se necesita del campo y su industria, pero también del resto de las industrias, el comercio, los servicios, la energía, el turismo y las actividades relacionadas a la economía del conocimiento y para eso es necesario generar el contexto propicio a nivel nacional para que tengan el marco adecuado para crecer y generar mayor actividad económica con sus efectos positivos: más empleo, más inversión, más generación de divisas, etc.”, advirtieron los economistas de FADA.Las condiciones pasan por lograr algún nivel de estabilidad macroeconómica, con menor inflación, emisión monetaria y gasto público, menor nivel de presión fiscal y trabas burocráticas, mayor inserción internacional y disponibilidad de crédito accesible y de largo plazo. “Estas condiciones macroeconómicas tienen que ir acompañadas por reglas de juego claras e instituciones eficientes y de calidad”, concluyó Miazzo.

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Pastizales del futuro: ganadería con servicios ambientales

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Los pastizales naturales son áreas que sustentan una vegetación nativa, que es utilizada como fuente de forraje para animales domésticos o silvestres, y representan el 29 % de la superficie terrestre. El 5 % de la población mundial habita en pastizales naturales y depende de los servicios ambientales que los mismos brindan.

Estos ecosistemas son fuente de forraje para el ganado (aportan el 75 % del forraje para animales domésticos y el 99 % para animales silvestres), intervienen en la protección de cuencas hídricas y la conservación de los suelos, son hábitat para la fauna silvestre, son una fuente de combustible y madera, constituyen una reserva de material genético y son un recurso recreativo y cultural para el ser humano.

El sector ganadero se enfrenta a mercados exigentes, que plantean una responsable gestión ambiental de las producciones. Se trata de un verdadero cambio de paradigma, alentado por consumidores informados.

En este sentido, en el marco del Programa “Forrajes, Pasturas y Pastizales”, el INTA organizó un webinario que contó con exposiciones de investigadores del organismo, con el objetivo de promover el debate sobre la multifuncionalidad de los pastizales, compatibilizar la producción ganadera con la provisión de servicios ecosistémicos y analizar las tecnologías de pastoreo vinculadas al manejo sustentable de los pastizales naturales.

El sector ganadero se enfrenta a mercados exigentes, que plantean una responsable gestión ambiental de las producciones.

Pastizales naturales bajo uso ganadero: ¿secuestran carbono?

En el último tiempo, la capacidad de los pastizales naturales para secuestrar Carbono cobró relevancia a escala global y a nivel científico. Hay una demanda cada vez mayor por parte de la sociedad respecto de cómo se producen los alimentos y qué impacto generan en el ambiente, y la pandemia también vino a poner en cuestión cómo nos relacionamos con el ambiente.

“El trabajo del INTA es poder empezar a brindar datos sólidos que den respuestas a estas demandas”, sostuvo Juan Gaitán, investigador del Instituto de Suelos del INTA Castelar y explicó que en la Argentina “un aumento de un 1% anual del carbono almacenado en las tierras de pastoreo compensaría el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país”.

Sin embargo, el panorama es complejo porque la mayoría de los pastizales naturales argentinos se encuentran en tierras secas donde las precipitaciones que favorecen el almacenamiento de carbono son escasas, mientras que “la aridez y el sobrepastoreo tienen un efecto convergente negativo sobre la funcionalidad del suelo”, señaló el especialista.

En este sentido, “evidencias locales muestran que los pastizales pampeanos y patagónicos tienen stocks estables de carbono en el suelo, es decir que por el momento no secuestran carbono adicional”, indicó Gaitán y agregó: “En los pastizales áridos de la Patagonia se observa variabilidad en los stocks de carbono en suelo asociados a la variabilidad del clima”.

Para Gaitán, que también es coordinador del Proyecto de Monitoreo de la Degradación de Tierras del INTA, “el manejo del pastoreo debería permitir mantener e incrementar la cobertura de pastos palatables y la riqueza de las especies, lo que contribuirá a mitigar los impactos negativos del cambio climático”.

“Es necesario desarrollar una red nacional de monitoreo para poder realizar un seguimiento del estado de salud de nuestros ecosistemas”, puntualizó el investigador, quien además aseguró que el INTA trabaja en un proyecto con el objetivo de “desarrollar una red de monitoreo, no solo de pastizales, sino también de bosques y tierras agropecuarias, donde periódicamente y a largo plazo, podamos medir indicadores relacionados al estado de salud de los ecosistemas con protocolos estandarizados”.

Gaitán: “El manejo del pastoreo debería permitir mantener e incrementar la cobertura de pastos palatables y la riqueza de las especies, lo que contribuirá a mitigar los impactos negativos del cambio climático”.

Gestión del pastoreo: oportunidades y desafíos

A partir de una experiencia situada en el campo natural de biomas Pampa y Espinal, el Centro Regional Entre Ríos del INTA, realizó importantes aportes a la gestión del pastoreo. “Encontramos sistemas productivos ganaderos de cría bovina o mixta, con bajos índices productivos, bosques degradados, una baja adopción de tecnología, baja capacidad de carga y baja receptividad”, explicó Lucrecia Lezana, investigadora del INTA EEA Paraná.

El recurso forrajero del Espinal sustenta el 50% del stock ganadero de Entre Ríos y allí se pudo observar que “la degradación del ecosistema respondía, en primer lugar, a un proceso de cambio de uso de la tierra para uso agrícola, y en segunda instancia, a un proceso de sobrepastoreo que genera una pérdida continua de la receptividad”, señaló la especialista.

“Cuando indagamos desde el punto de vista de los predios y los productores, observamos que existía una baja adopción de tecnologías de mejora de los sistemas ganaderos y un bajo control del subsistema de producción”, indicó Lezana y agregó: “Esto es importante porque tenemos ciclos ganaderos largos que dificultan la visualización del impacto de las prácticas y las tecnologías que podrían implementarse, y además falta información acerca de la superficie accesible de pastoreo”.

Estos problemas afectan al sistema de gestión y de producción porque “los productores suelen asignar cargas de manera errónea, es decir que trabajan con cargas muy superiores a las que el ecosistema puede soportar”, aseguró la especialista, quien además sostuvo que, en este contexto, “existe una mayor vulnerabilidad ante factores que no podemos controlar, como el clima”.

La propuesta del INTA es “dejar de pensar que en estos sistemas sólo se produce carne y un ingreso económico para empezar a poner en valor los otros servicios ecosistémicos”, consideró Lezana, porque en un escenario de degradación, además de producir poca carne, aparecen otros efectos no deseados: “Si en estos ecosistemas hablamos de aves como un componente importante de biodiversidad, las poblaciones se ven reducidas; la productividad forestal y apícola disminuyen; el bienestar animal se ve afectado porque estos ambientes tienen menor capacidad para regular la temperatura; y un suelo con poca cobertura no permite aprovechar eficientemente las precipitaciones”.

En 2016, el INTA comenzó a trabajar en una Plataforma Interdisciplinaria de Innovación para la Sustentabilidad de Sistemas Ganaderos Familiares en Uruguay y Argentina. La hipótesis era que la baja productividad de los sistemas ganaderos venía de la mano de una baja oferta forrajera (intensidad de pastoreo muy alta), pero también producía efectos ambientales adversos.

Sobre este trabajo, Lezana explicó que “más del 80% de los predios ganaderos evaluados tenían una carga superior a la receptividad estimada en función de la productividad forrajera” y que “la mayoría de los predios mostraban un consumo forrajero de la vaca de cría inferior al que necesitan, lo que se traduce en la baja productividad ganadera”.

“Es fundamental el trabajo con los productores para mejorar la comprensión del sistema y adoptar las tecnologías de manejo de pastoreo adecuadas”, aseguró la especialista, quien consideró que en el INTA muchas veces se tiene incorporado “hablar de transferencia de conocimiento como si el proceso se hiciera por osmosis”. “Debemos generar herramientas que promuevan el empoderamiento de los productores que son los que toman las decisiones, y promover la formación por sobre la información”, puntualizó.

Por último, Lezana indicó que “el diseño de sistemas ganaderos multifuncionales brinda oportunidades al reducir la vulnerabilidad económica y ambiental de los productores, favorecer la implementación de políticas públicas y permitir el acceso a incentivos de mercados, asociados a estándares ambientales”.

La propuesta del INTA es “dejar de pensar que en estos sistemas sólo se produce carne y un ingreso económico para empezar a poner en valor los otros servicios ecosistémicos”.

Pastoreo holístico y continuo

Los pastizales patagónicos se manejan hace más de 100 años con pastoreo continuo y en parte, este manejo genera la degradación de estos ecosistemas. En este marco, desde la década del 90, el INTA trabaja en propuestas de metodologías para mitigar la degradación.

En el último tiempo, se empezó a hablar de sistemas holísticos, un tipo de manejo que, desde el punto de vista animal, genera pulsos concentrados y los animales rotan entre potreros. Esto genera periodos largos de descanso en el pastizal natural que podrían favorecer la recuperación de la productividad mediante el aumento de cobertura vegetal.

En la estepa magallánica seca, las precipitaciones anuales son de 250 mm y los coirones dominan la vegetación, por lo que la degradación de estos pastizales está conducida por una pérdida de cobertura en coirones.

En la estancia santacruceña Los Pozos, el INTA documentó una experiencia de pastoreo holístico. El campo contaba con un registro de datos productivos desde 1930 y se pudieron evidenciar las consecuencias de los cambios de manejo a lo largo de su historia productiva.

“Desde 1990, la estancia realizó un manejo adaptativo (con cargas ajustadas y variables), con el que se logró estabilizar los índices productivos, se frenó la degradación de los pastizales, pero no se consiguió aumentar la oferta de forraje”, explicó Daniela Ferrante, Coordinadora de Investigación del INTA EEA Santa Cruz.

A partir de 2012, la estancia decidió convertir la mitad de su superficie a un manejo holístico y mantener la otra mitad bajo pastoreo continuo, con un esquema de cargas flexibles y variables en función de la oferta de forraje. “Después de tres años se llegó a la conclusión de que en ambos manejos la cobertura vegetal aumentó, al igual que los pastos cortos (estrato forrajero), aunque la cobertura de coirones solo se recuperó en el pastoreo continuo”, señaló la investigadora.

A su vez, “ambos manejos mantuvieron la diversidad y la riqueza de los pastizales y la oferta forrajera se vio afectada negativamente por las condiciones secas del periodo 2012-2016 en los dos casos, aunque los efectos de la sequía fueron más severos sobre los animales en rotación que en los que permanecieron en pastoreo continuo”, aseguró Ferrante.

Cabe destacar que “los animales en rotación tuvieron menor peso y condición corporal que aquellos que permanecieron en continuo”, puntualizó la especialista, pero precisó que “es necesario analizar las causas de la pérdida de producción individual, que no se relacionaron a la oferta forrajera sino a otros efectos que la rotación produce sobre los animales”.

En definitiva, el estudio muestra que en estos pastizales el proceso de recuperación es lento, persistente y de largo plazo, pero es posible de lograrse con ambos tipos de manejo, aunque “para que el manejo holístico sea aplicable hay que reducir los efectos negativos observados en producción animal”, señaló Ferrante.

“Todos estos estudios muestran que es imperioso hacer una buena gestión de los pastizales naturales con un adecuado manejo ganadero para asegurar la provisión y mantenimientos de estos servicios ambientales y lograr producciones sustentables y capaces de adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado y del ambiente”, finalizó.

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