CÁNCER DE MAMA

Bajó la mortalidad por cáncer de mama entre las argentinas de más de 45 años, pero preocupa el aumento entre las menores de esa edad

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Andrea Sabina Llera, Instituto Leloir. Con alrededor de 22.000 casos nuevos y 6.000 muertes por año, el cáncer de mama es el tumor más frecuente y la principal causa de muerte por cáncer en mujeres argentinas. A pesar de ese panorama, en las últimas tres décadas la cantidad de fallecimientos por esta enfermedad ha ido bajando de manera sostenida, de la mano de una mejora en los tratamientos disponibles. Sin embargo, esa caída no alcanza a todas por igual: mientras en las mayores de 45 años la mortalidad descendió un 22%, entre las menores de esa edad el descenso fue de apenas un 12% e, incluso, en algunas regiones aumentó. Así lo determinó un estudio publicado en la revista The Lancet Regional Health–Americas por investigadores argentinos que integran el Programa de Referencia y Biobanco Genómico de la República Argentina (PoblAR), quienes analizaron la variación de la mortalidad por cáncer de mama en distintas zonas del país entre 1991 y 2023.

“Nos llamó especialmente la atención que la reducción observada a nivel nacional estuviera impulsada por las mujeres de 45 años o más. En las menores de 45, las tasas fueron más bajas, pero mostraron trayectorias inestables y sin un descenso sostenido. Incluso, se observaron aumentos recientes en el norte del país”, advierte el doctor en Bioquímica Marcelo I. Figueroa, investigador en el Instituto de Ecorregiones Andinas (INECOA), que depende del CONICET y la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu), y autor principal del artículo.

Por su parte, Andrea Llera investigadora del CONICET en nuestro Laboratorio de Terapia Molecular y Celular, resalta: “El dato más llamativo apareció en las regiones del Noroeste y Noreste, que históricamente registraban la mortalidad por cáncer de mama más baja de la Argentina y en los últimos años muestran señales de aumento entre las mujeres jóvenes”. Llera añade: “Esta divergencia importa porque el cáncer de mama en las jóvenes suele presentar características más agresivas y responde peor a los tratamientos. A eso se suman cambios sociales que hacen que las mujeres tengan menos embarazos y, por lo tanto, menor cantidad de eventos de lactancia, factores que se sabe que son protectores contra la enfermedad”.

De las 165.251 muertes por cáncer de mama registradas en Argentina durante el período analizado (1991-2023), la Tasa de Mortalidad Estandarizada por Edad (ASMR, por sus siglas en inglés) fue de 21 por cada 100.000 habitantes, más baja que la descripta entre 1985 y 1989 –27,6 por cada 100.000 habitantes–, y con una disminución promedio anual de la mortalidad de 0,8%. Si bien en las menores de 45 años, la ASMR general fue más baja (3 por cada 100.000 habitantes en el período analizado), después de 2010 la mortalidad se incrementó significativamente, a razón de 1,57% por año. En particular, encendió las alertas el dato del NOA, donde el aumento en los últimos años fue del 5% anual.

En el marco del trabajo de Figueroa como investigador del CONICET (cargo al que accedió en la última convocatoria, pero todavía tiene el alta pendiente), a quien dirige José E. Dipierri, médico y ex- titular de la Cátedra de Antropología Biológica de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNJu, el grupo llevó adelante lo que se conoce como estudio ecológico de patrones espaciotemporales y desigualdades regionales: el análisis de datos de poblaciones o territorios, no de personas individuales. “En lugar de seguir la historia clínica de cada mujer, lo que hicimos fue observar cómo varió la mortalidad por cáncer de mama en las distintas regiones y departamentos de Argentina a lo largo del tiempo. Su valor está en que permite pasar de un promedio nacional, que puede ocultar diferencias importantes, a una mirada más precisa sobre qué está ocurriendo en cada región”, destaca Figueroa.

Para esto, se utilizaron datos de los certificados de defunción, en los que la causa de muerte está codificada según la Clasificación Internacional de Enfermedades (volumen 10), y de los censos de población para conocer la cantidad de habitantes en cada una de las unidades geográficas (país, región, provincia, departamento) a lo largo de los más de 30 años que tuvo en cuenta el estudio. Con toda esa información pudieron realizar el cálculo de las tasas.

“Cuando hablamos de desigualdades regionales, nos referimos a que la carga de la enfermedad no se distribuye de manera uniforme en todo el país. Esas diferencias pueden estar vinculadas con múltiples factores, como el acceso al diagnóstico temprano, los tratamientos, las condiciones sociales, la disponibilidad de servicios de salud, características demográficas o, incluso, factores genéticos ligados a diferentes ancestrías”, asegura Figueroa, quien aclaró que este tipo de estudio sirve, sobre todo, para señalar dónde conviene investigar y actuar con mayor detalle.

Llera coincide y añade: “Por eso estamos trabajando junto a la Red de Estudio de la Diversidad en Cáncer de Mama (REDICAM), a la cual varios coautores del trabajo pertenecemos, en un proyecto en donde nos enfocamos en caracterizar factores sociodemográficos, clínicos, de acceso a tratamiento y genéticos de pacientes con cáncer de mama del NOA y NEA”.

Desde una mirada de la salud pública, los investigadores señalan que los datos del nuevo estudio aportan una buena base para focaliza la vigilancia en aquellas regiones o grupos que no están mejorando al mismo ritmo que el promedio nacional y orientar mejor los recursos. “Pueden ayudar a reforzar el diagnóstico oportuno, la derivación y el acceso al tratamiento donde más se necesita”, enfatiza Figueroa. Y concluye: “En el caso de la edad, no implica cambiar automáticamente las recomendaciones de tamizaje, pero sí seguir de cerca a los grupos con patrones desfavorables e investigar sus posibles causas. El objetivo es reducir desigualdades y asegurar oportunidades similares de prevención y atención en todo el país”.

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Descubrimiento sobre resistencia al tratamiento del cáncer de mama puede ofrecer esperanza a pacientes

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ROCHESTER, Minnesota — Investigadores de Mayo Clinic han descubierto una razón clave por la cual ciertos cánceres de mama podrían no responder a una nueva e importante clase de terapias llamadas conjugados anticuerpo-fármaco (ADCs, por sus siglas en inglés). Estos tratamientos combinan un anticuerpo que ataca a las células cancerosas con un potente fármaco de quimioterapia.  Para muchas pacientes con cánceres de mama positivos para el receptor 2 del factor de crecimiento epidérmico humano (HER2+), los ADCs, como el trastuzumab deruxtecán (T-DXd) han mejorado dramáticamente los resultados.

El estudio se ha publicado en Nature Cancer.

“Aunque el T-DXd ha mostrado resultados notables en muchas pacientes, no ha funcionado en todas las personas con cáncer de mama HER2+ avanzado, dice el coautor sénior Peter Lucas, M.D., Ph.D., vicecatedrático de investigación del Departamento de Medicina de Laboratorio y Patología en Mayo Clinic. Esto indica que algunos tumores poseen mecanismos de resistencia incorporados que impiden que el fármaco haga su trabajo.”

En el estudio, investigadores del Laboratorio de Señalización Oncoinmune y Terapéutica en Mayo Clinic descubrieron que una versión abreviada de la proteína HER2, llamada p95HER2, producida por un subconjunto de cánceres de mama HER2+, puede alterar la respuesta al tratamiento. La proteína p95HER2 “señaliza de otra manera” a la oncoproteína HER2 completa — lo que resultó ser la clave para comprender cómo genera resistencia a la terapia.

“Nuestro descubrimiento de que la p95HER2 tiene la capacidad única de inducir señales que generan un microentorno protegido inmunológicamente sugiere firmemente que la p95HER2 podría actuar dentro de las células cancerosas para resistir activamente al T-DXd,” dice el Dr. Lucas.

El estudio también reveló que un medicamento llamado neratinib es altamente eficaz para bloquear la acción de la p95HER2, incluso provocando la degradación de la proteína.

“De hecho, el tratamiento con neratinib provoca una degradación completa de la p95HER2, eliminando la proteína de las células cancerosas en nuestros modelos preclínicos,” dice el autor principal Dong Hu, Ph.D., investigador científico en el Departamento de Medicina de Laboratorio y Patología en Mayo Clinic.

A partir de estos descubrimientos, el equipo de investigación considera que el siguiente paso es realizar un ensayo clínico para evaluar la combinación de neratinib con T-DXd en pacientes con cáncer de mama HER2+ en etapa inicial. El objetivo es determinar si esta terapia combinada puede mejorar la respuesta en los cánceres que coexpresan la p95HER2 junto con la HER2 completa.

Los investigadores señalan que esta es solo una de las muchas combinaciones terapéuticas que se están considerando.

“No hay un único enfoque de tratamiento funcionará para todas las pacientes con cáncer de mama HER2+,” dice Linda McAllister, M.D., Ph.D., hematóloga/oncóloga pediátrica en Mayo Clinic y coautora sénior del estudio.

Sin embargo, con el descubrimiento del rol de la p95HER2, se vislumbra una hoja de ruta clara para los tratamientos futuros.

“Contar con esta nueva comprensión de por qué el T-DXd no siempre funciona nos ayuda a imaginar los siguientes pasos hacia terapias personalizadas y más curaciones,” dice el Dr. Lucas. “Todo consiste en mantenerse un paso por delante del cáncer.”

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Claves para entender la importancia de prevenir el cáncer de mama

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El Especialista Ignacio Mc Lean, docente de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y jefe del Servicio de Mastología y Cirugía Mamaria del Hospital Universitario Austral, detalla particularidades de este cáncer, incidencia en nuestra población y factores a tener en cuenta para ser más eficientes en la prevención.  

¿En qué consiste este cáncer? ¿Con cuánta frecuencia se da? 

Es la enfermedad maligna más frecuente entre las mujeres de nuestro país, luego del cáncer de piel. El cáncer se produce a partir de la modificación de una célula normal en una célula distinta y con características propias, que le dan la capacidad para dividirse más rápidamente, invadiendo los tejidos adyacentes y distribuyéndose en otras partes del cuerpo. Este proceso se llama carcinogénesis y es variable según el origen de la célula y las características del paciente. Existe una primera etapa, subclínica, donde es más reciente y muy difícil de detectar, y una segunda etapa clínica, donde este grupo de células “malignas”, ha conformado un tumor o nódulo de cierto tamaño, capaz de ser detectado por distintos estudios clínicos. Cuando esto se origina en la glándula mamaria, la enfermedad lleva el nombre de “cáncer de mama”.

¿Cómo afecta específicamente a la población argentina este cáncer? ¿Qué se podría hacer para prevenirlo? ¿Qué condiciones se podrían mejorar en nuestro país, para evitarlo? 

Según el Instituto Nacional del Cáncer (INC), en nuestro país la incidencia es de 73 casos cada 100.000 mujeres, con la detección de 21.000 nuevos casos al año. Comparado con otros países y/o continentes, la Argentina presenta las más altas curvas de incidencia, muy similares a las observadas en Europa y Norteamérica, lo que transforma esta enfermedad en un problema de salud pública.

Así como en nuestro país existen altas cifras de incidencia en el cáncer de mama, desafortunadamente también contamos con altas cifras de mortalidad. Otros países más desarrollados como Estados Unidos o países de Europa y Oceanía, con alta incidencia de cáncer de mama, están logrando disminuir en forma significativa las cifras de mortalidad, producto del diagnóstico precoz y de las terapias más específicas, y dirigidas. En la Argentina, las cifras nacionales no muestran mejoras en la mortalidad, aunque sí vemos progresos en grandes centros urbanos y en pacientes que pueden acceder a centros más especializados.

También en las últimas décadas, se pudo determinar que cuando estos pacientes son evaluados y tratados en centros con equipos multidisciplinarios que trabajan juntos, mejoran todos los indicadores de calidad de atención, incluyendo las cifras de mortalidad. Hoy, las principales sociedades científicas del mundo alientan a la conformación de Centros Mamarios o Unidades de Mastología. 

¿Cómo se puede prevenir esta enfermedad? 

Existen dos formas de prevenir esta enfermedad: a través de la prevención primaria y, a través de la prevención secundaria. La primera implica evitar que surja una célula maligna, o sea impedir el proceso de carcinogénesis. Algo muy difícil en esta patología, ya que no existe un medicamento o una vacuna que sea eficaz. En este sentido, se ha estudiado la administración de algunos medicamentos hormonales, pero se ha descubierto que bajan la probabilidad solo en un porcentaje variable, que no llega al 50%, y que estaría indicado en la población de mujeres con alto riesgo de padecer esta enfermedad.

En las últimas décadas, también se han desarrollado estudios genéticos a personas con cierta predisposición a desarrollar cáncer. Se llaman mutaciones genéticas y, hoy, se conocen más de 30 de estas posibilidades, pero todas con distintas implicancias. Cuando en una familia existen muchos casos de cáncer de mama, ovario, colon, próstata, estómago y otros, entonces se podría estar ante una de estas mutaciones genéticas que se transmiten. Las más conocidas son las mutaciones BRCA1 y BRCA2. En las mujeres que las padecen, hoy también se están realizando cirugías de reducción de riesgo, que implican la remoción quirúrgica de la glándula para prevenir la enfermedad.

La prevención secundaria implica la detección precoz de la enfermedad, con el objetivo de anticiparnos lo más posible y que no implique consecuencias importantes en el paciente. El objetivo es bajar la probabilidad de muerte por la enfermedad, pero no la incidencia. Esto se logra con la realización de estudios de control en forma anual: mamografía y/o ecografía mamaria, la cual es recomendada a partir de los 40 años. En el caso de que la mujer tenga antecedentes familiares de primer grado (madre, hermana), la recomendación es empezar con estos controles a los 30 años.

¿Cuál es el número de muertes asociadas a esta enfermedad? ¿Qué factores aumentan el riesgo de enfermar? 

Según datos publicados por el INC, 5.800 personas fallecen al año por esta enfermedad. Sin embargo, al observar las curvas de mortalidad en las últimas décadas, se observa una disminución paulatina, pero sostenida, producto del diagnóstico precoz y el desarrollo de terapias más modernas y específicas.

Existen factores genéticos que predisponen a padecer esta enfermedad, como los mencionados previamente y que, son los más importantes. Luego, existen otros factores, que, si bien aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad, lo hacen en menor medida: la obesidad, tabaquismo, tratamiento hormonal de reemplazo en la menopausia, biopsias previas con enfermedades benignas, pero proliferativas (hiperplasia epitelial atípica). El tabaquismo y el sedentarismo son factores de riesgo generales para la salud, pero también pueden colaborar en la aparición de cáncer de mama.

¿Cuándo es bueno consultar al médico? ¿A partir de qué edad es bueno realizarse estudios? 

Más allá de las recomendaciones de control general y comentadas previamente, siempre que una mujer note cualquier irregularidad en sus mamas, es importante que consulte un médico. Los síntomas más comunes son notar un bulto o nódulo, la secreción de sangre por pezón y alteraciones en la piel de la mama. Mi experiencia me ha enseñado que toda vez que una mujer percibe sentir “algo distinto” en la mama, se deben encender las alertas y realizar los estudios necesarios. Desafortunadamente, existen cada vez más casos donde los médicos minimizan lo referido por el paciente y se pierden oportunidades de diagnóstico temprano.

Por el Esp. Ignacio Mc LeanDocente de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y jefe del Servicio de Mastología y Cirugía Mamaria del Hospital Universitario Austral.

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Concejales realizaron campaña de Concientización y prevención del cáncer de mama

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Desde el Concejo Deliberante se realizó una campaña de concientización sobre la Prevención del cáncer de mama. En el marco del mes para la sensibilización sobre el cáncer de mama, con el objetivo de aumentar la atención, el apoyo a la detección precoz y el tratamiento de esta enfermedad.

Este tipo de cáncer es el más común entre las mujeres de todo el mundo y la mayoría de los casos se diagnostican en fases avanzadas, por lo que la detección a tiempo es fundamental en la lucha, por lo que los ediles decidieron recorrer las calles del microcentro obereño para brindar información sobre cómo prevenir el cáncer de mama.

La Concejal Mara Frontini indicó que ha disminuido la cantidad de exámenes de mamografías, en parte debido a la pandemia, “hubo un 50% de disminución de exámenes de mamografía y sabemos que hay aproximadamente 19 mil casos nuevos de cáncer de mama por año en el país. Esto significa que se ha diagnosticado la mitad, no que no haya o que hubo menos significa que estas mujeres el próximo año estarán con un cáncer más avanzado. De ahí la importancia de hacernos la mamografía una vez por año a partir de los 40 años. Las mujeres que tienen antecedentes maternos o antecedentes de cáncer de mama en la familia lo deben hacer a partir de los 35 años”, señaló la edil.

Por su parte la Concejal María Helena Kudelko explicó que la idea fue acercarse a la gente para entregarles un pequeño mensaje como cierre del mes rosa, el mes de prevención del cáncer de mama, “no es solamente hacerse la mamografía en el mes rosa, se puede hacer durante todo el año, eso es lo más importante. Nuestro mensaje es que todas las mujeres no se dejen estar, porque si lo descubrimos antes hay cura. El tema es la detección temprana, muy importante”. Además, explicó que en porcentajes menores los hombres también pueden tener cáncer de mama. 

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Octubre Rosa: El mensaje de prevención se extiende en los barrios posadeños

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Durante todo octubre, que se ha transformado de forma simbólica en el “Mes Rosa”, la Municipalidad de Posadas lleva adelante la campaña destinada a la concientización sobre el cáncer de mama.

En este sentido, las actividades diseñadas por la Secretaría de Salud y Desarrollo Humano fueron variadas y se desarrollaron en diversos puntos de la ciudad. Una de ellas tuvo lugar durante la tarde del martes en la plaza Nuestra Señora de Itatí del barrio Parque Adam de la capital misionera.

La jornada, a cargo de la Dra. Lilian Tartaglino, tuvo como objetivo principal derribar los mitos sobre esta enfermedad y motivar a que las mujeres del barrio se realicen los controles de autoexamen diarios y las revisiones médicas necesarias.

También formaron parte del evento la Presidenta del Parque del Conocimiento, Claudia Gauto; la Directora General de Desarrollo Humano de Posadas, Rosana Medina; la Directora de Género y Diversidad de la Municipalidad de Posadas, María Esther Williams; Marta Sanabria, Directora de Promotores de Salud, entre otros.

También se sumaron los profesores y alumnas del programa “Salud es Movimiento”, que al ritmo de la música realizaron clases de Tae-Bo y de Zumba. Tampoco faltaron los regalos y la merienda para las familias que se acercaron a compartir este encuentro que marcan el regreso paulatino de las actividades al aire libre.

Testimonio de esperanza

Iris, vecina de Parque Adam y madre de dos adolescentes, relató su vivencia ante la comunidad destacando la importancia de los chequeos tempranos. Contó que hace cuatro años venció al cáncer: “Hice quimioterapia también radioterapia y me sacaron las mamas. Pasé por mucha tristeza, porque la palabra cáncer en sí es muy fea, por eso les recomiendo que cada dos años se hagan los chequeos”, dijo y continúo: “En el Hospital de Villa Cabello realizan los estudios gratuitos, hay que ir a sacar turno”.

“Hoy estoy bien, puedo trabajar y agradezco a Dios porque me dio una vida nueva. Por eso, insisto, mujeres: tienen que hacer los estudios. Hoy estoy feliz, porque me sané”, expresó Iris.

“Creemos sumamente importante la necesidad de reflexionar para prevenir y detectar tempranamente la enfermedad y, de esta manera, lograr un tratamiento eficaz”, manifestó la Secretaria de Salud.

“Este cáncer de mama, detectado a tiempo, tiene un altísimo porcentaje de curación. De allí la importancia del diagnóstico precoz, y concurrir periódicamente a realizar la mamografía”, explicó la funcionaria municipal.

También indicó sobre la importancia del autoexamen de mamas. Preciso que se trata del chequeo que una mujer se realiza en casa para buscar cambios o problemas en el tejido mamario. Aunque aclaró que es un método complementario a la prueba de control.

Por ello, Tartaglino reiteró la importancia de la detección precoz ya que es un factor fundamental en la lucha contra esta enfermedad.

Síntomas del cáncer de mama

  • Presencia de masas o bultos en los senos o en las axilas.
  • Endurecimiento o hinchazón de una parte de las mamas.
  • Enrojecimiento o descamación en el pezón o las mamas.
  • Hundimiento del pezón o cambios en su posición.
  • Salida de secreción por el pezón, en periodos diferentes a la lactancia.
  • Cualquier cambio en el tamaño o forma de las mamas.
  • Dolor en cualquier parte de las mamas o axilas.
  • Inflamación debajo de la axila o alrededor de la clavícula.
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