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Sector textil, en un cambio de paradigma

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El sector de productos textiles volvió a contraerse en noviembre, con una caída del 0,5% mensual s.e., y acumula descensos en 10 de los 11 meses con datos del 2025, consolidándose como la categoría más afectada de todo el índice de producción industrial (IPI). Por su parte, prendas de vestir y calzado registró en noviembre la segunda suba mensual de todo el 2025, con un avance del 4,7% s.e. No obstante, al igual que los productos textiles, continuó entre los sectores más golpeados dentro del IPI en 2025. En ambos casos, las caídas respecto de los niveles de diciembre de 2024 resultan significativas: -18,5% en confecciones y calzado y -31,2% en productos textiles.

Al mismo tiempo, los niveles de producción de noviembre se ubicaron 47,6% por debajo de noviembre de 2023 en productos textiles y 19,3% por debajo en confecciones y calzado. Asimismo, frente al promedio histórico 2016–2023 (excluyendo la pandemia), la producción de noviembre resultó 40% inferior en productos textiles y 18,1% menor en confecciones y calzado. Al interior del complejo, los subsectores más afectados son las industrias del curtido y fabricación de artículos de cuero (-44,1% en 2025 respecto del promedio 2016–2023), tejidos y acabados de productos de textiles (-34,7% frente al mismo promedio) y el preparado de fibras de uso textil (-33,7%), refleja un informe de Analytica.

El impacto sobre el sector es de tal magnitud que la utilización de la capacidad instalada en productos textiles se ubicó en apenas 29% en noviembre, el valor más bajo de toda la serie histórica, con la única excepción de abril y mayo de 2020. Este deterioro responde a una combinación de demanda interna débil y, fundamentalmente, a un crecimiento muy acelerado de las importaciones

En 2025, las compras externas acumularon un aumento interanual del 97,3% en indumentaria (equivalente a U$S336 millones adicionales), del 121,2% en otros textiles (U$S94 millones adicionales) y del 25,2% en calzado y sus partes (U$S166 millones más respecto al año pasado). A ello se suman las importaciones vía courier, que si bien no se concentran exclusivamente en indumentaria, juegan un rol cada vez más relevante a través de plataformas como Shein y Temu, con un crecimiento interanual acumulado del 274,2% en 2025. Así, las importaciones de indumentaria alcanzaron los U$S681 millones en 2025, el nivel más elevado de toda la serie histórica en moneda constante, mientras que las de calzado y sus partes totalizaron U$S825 millones, apenas por debajo del máximo histórico registrado en 2017 (U$S857 millones).

Estos movimientos reflejan un cambio profundo en la fisonomía local del mercado de indumentaria y calzado, con un desplazamiento de la producción nacional por bienes importados. Con un marcado impacto en dos variables: precios y empleo.

En comparación con el resto de la economía, el nivel de precios de indumentaria y calzado se ubica en el mínimo desde 2016. Partiendo de noviembre de 2023, el sector registró un abaratamiento relativo del 30,6% frente al promedio de precios de la economía. En términos acumulados, mientras la inflación general alcanzó el 259,4% desde el inicio de la gestión, la inflación de indumentaria y calzado fue de apenas el 149,4%.

A pesar de representar solo el 9,9% de la ponderación del IPC, la indumentaria y el calzado fue uno de los rubros que más contribuyó a la desaceleración de la inflación, como se observa en el gráfico a continuación. En contraste, los servicios —como hoteles y restaurantes o los servicios públicos—, menos atravesados por el impacto importador, continúan explicando buena parte de la rigidez a la baja del nivel general de precios. Los precios de la indumentaria y el calzado pasaron de crecer muy por encima del promedio de la economía antes de noviembre de 2023 a ubicarse hoy, en términos relativos, por debajo del promedio del primer semestre de 2019, período que el Gobierno suele utilizar como referencia. El ajuste fue particularmente abrupto y el rubro exhibe una de las mayores amplitudes entre picos y mínimos de toda la canasta.

Se ve también al seguir la evolución de la relación de los precios con los salarios. A modo de ejemplo, el precio en dólares oficiales de un jean promedio de primera marca se redujo 39% desde noviembre de 2023. En paralelo, con el salario promedio del sector privado registrado actualmente es posible adquirir 13 jeans, frente a 9 jeans en noviembre de 2023, una fuerte mejora del poder adquisitivo relativo en este rubro.

La contracara de esta noticia positiva para los consumidores es la pérdida de puestos de trabajo: desde noviembre de 2023 hasta octubre pasado, último dato disponible, se perdieron 18.333 puestos de trabajo registrados en el sector de textiles, confecciones, cuero y calzado, una caída del 15,1%, siendo el mínimo para toda la serie que inicia en 2009. Y sin considerar que el sector tiene tasas de informalidad muy elevadas, en especial en el segmento de confecciones, en torno al 72%.

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La capacidad instalada de la industria volvió a caer en noviembre y se ubicó en 57,7%

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La utilización de la capacidad instalada de la industria argentina volvió a retroceder en noviembre de 2025 y se ubicó en 57,7%, el nivel más bajo desde marzo, confirmando que el sector fabril continúa entre los más golpeados por la caída del consumo y el enfriamiento de la actividad económica. El dato, difundido por el INDEC, no solo marca un deterioro frente a octubre, sino que también refleja un fuerte contraste interanual: en noviembre de 2024, la capacidad utilizada alcanzaba el 62,3%, casi cinco puntos porcentuales por encima del nivel actual.

El desempeño industrial consolida así un escenario de debilidad persistente, solo superado por la construcción en términos de contracción, y expone las tensiones que atraviesan distintos complejos productivos en un contexto de menor demanda interna y mayor presión competitiva por el ingreso de productos importados.

Un indicador que vuelve a caer y profundiza la brecha interanual

Según el informe técnico del INDEC correspondiente a noviembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada no logró sostener la recuperación parcial observada durante el tercer trimestre del año y volvió a descender, interrumpiendo la mejora que se había insinuado en septiembre y octubre. El nivel general del 57,7% se ubica no solo por debajo del promedio de 2025, sino también lejos de los registros de fines de 2024, cuando la industria operaba con mayor intensidad.

En la comparación interanual, la caída es significativa: el indicador se redujo desde el 62,3% de noviembre de 2024, lo que da cuenta de un deterioro generalizado del aparato productivo. El informe señala que la industria continúa afectada por la retracción del mercado interno, el ajuste en los niveles de producción y, en varios rubros, por una menor utilización de plantas y turnos de trabajo.

Sectores con mejor desempeño y ramas en fuerte retroceso

El relevamiento oficial muestra un comportamiento muy dispar entre los distintos bloques sectoriales. Los rubros que operaron por encima del promedio general fueron:

  • Refinación del petróleo: 86,5%
  • Industrias metálicas básicas: 73,3%
  • Papel y cartón: 71,2%
  • Productos alimenticios y bebidas: 64,2%
  • Productos minerales no metálicos: 58,2%
  • Sustancias y productos químicos: 57,8%

En contraste, varios sectores clave se ubicaron muy por debajo del nivel general, evidenciando una fuerte subutilización de su capacidad productiva:

  • Edición e impresión: 50,6%
  • Industria automotriz: 46,3%
  • Productos del tabaco: 44,9%
  • Productos de caucho y plástico: 41,0%
  • Metalmecánica (excepto automotores): 39,9%
  • Productos textiles: 29,2%

La metalmecánica, excluida la automotriz, presentó la principal incidencia negativa en la comparación interanual. En noviembre de 2024, el sector utilizaba el 50,0% de su capacidad, mientras que en igual mes de 2025 cayó al 39,9%. De acuerdo con el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI), dentro de este rubro la mayor baja se registró en la fabricación de aparatos de uso doméstico, con una contracción interanual del 39,7%. Referentes sectoriales vinculan este retroceso a la menor demanda local y al ingreso de productos importados.

Automotriz, alimentos y textiles: consumo débil y menor producción

La industria automotriz también mostró un deterioro marcado. En noviembre operó al 46,3% de su capacidad instalada, muy por debajo del 64,7% registrado un año atrás. El INDEC atribuye este desempeño a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales, en un contexto de ventas más débiles y ajustes en los planes de producción.

En alimentos y bebidas, la utilización fue del 64,2%, inferior al 66,9% de noviembre de 2024. La baja se explica principalmente por una menor elaboración de bebidas y una reducción en la producción de carne vacuna. Según la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA), las ventas de gaseosas, aguas, jugos, bebidas isotónicas y energizantes cayeron 7,5% interanual en noviembre. A su vez, el IPI manufacturero registró una disminución del 6,6% en la producción de carne vacuna.

El sector textil continúa siendo el más afectado. En noviembre utilizó apenas el 29,2% de su capacidad instalada, frente al 48,2% del mismo mes del año anterior. La caída responde a menores niveles de producción de tejidos e hilados de algodón: la fabricación de tejidos y acabado de productos textiles se desplomó 43,9% interanual, mientras que la producción de hilados de algodón retrocedió 37,1%.

En tanto, los productos de caucho y plástico operaron al 41,0%, también por debajo del 46,8% de noviembre de 2024. El informe detalla que la fabricación de manufacturas de plástico cayó 8,8% interanual, mientras que la producción de neumáticos se contrajo 34,0%.

Un panorama que anticipa desafíos para la reactivación industrial

Los datos de noviembre confirman que la industria argentina enfrenta un proceso de ajuste profundo y heterogéneo, con sectores que logran sostener niveles elevados de utilización, como la refinación del petróleo, y otros que operan muy por debajo de su potencial. La persistencia de una demanda interna débil y la presión de los productos importados aparecen como factores centrales detrás del freno industrial.

En este contexto, la evolución de la capacidad instalada se consolida como un termómetro clave para anticipar la dinámica del empleo industrial, la inversión y el nivel de actividad en los próximos meses, en un escenario donde la recuperación aún no logra generalizarse.

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INDEC: la utilización de la capacidad instalada en la industria fue de 67,8% en mayo

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Apenas a dos décimas del 68% de mayo 2022, informó la institución.

La utilización de la capacidad instalada de la industria alcanzó este mes el 67,8%, apenas a dos décimas del 68% de mayo de 2022, informó en Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

En el mes previo, la medición también fue inferior, ya que en abril se ubicó en 68,9%.

Los sectores que presentaron niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al promedio, fueron: refinación del petróleo 83,1%; industrias metálicas básicas 81,7%; papel y cartón 78,7%; sustancias y productos químicos 74,5% y productos minerales no metálicos 72,7%.

Los bloques sectoriales que se ubicaron por debajo del nivel general, fueron: productos del tabaco 65,5%; alimentos y bebidas 64,6%; industria automotriz 62,4%; edición e impresión 58,1%; textiles 58%; metalmecánica 56,3% y caucho y plástico 55,9%.

El nivel de uso de maquinarias y herramientas en el sector fabril, en tanto, en mayo se colocó por debajo del 68,9% de abril.

Durante mayo, la principal reducción en el uso de la capacidad instalada se observó en la elaboración de los productos minerales no metálicos, que se ubicó en el 72,7% contra el 81,4% del mismo mes de 2022 como consecuencia fundamentalmente de la menor elaboración de ladrillos huecos y de cemento.

La producción de alimentos y bebidas, registró un nivel de uso de las instalaciones de 64,6% casi similar al 64,8%, en el mismo mes de 2022. Relacionado con la menos molienda de oleaginosas y con la caída en la actividad de las plantas productoras de gaseosas y cervezas.

En cuanto a las variaciones positivas se destacó la industria automotriz, con un nivel de utilización de la capacidad instalada de 62,4%, superior al 57,1% de mayo de 2022. También la refinación de petróleo, mostró un nivel mayor al alcanzar el 83,1%, por encima del 81,3% de igual período anterior.

Fuente: El Economista

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La utilización de la capacidad instalada de la industria subió al 66,7% en septiembre

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Significó una mejora de seis puntos respecto del mismo mes de 2020, según el registro del Instituto Nacional de Estadística y Censos. 

La utilización de la capacidad instalada de la industria fue del 66,7% en septiembre, casi seis puntos porcentuales más que el 60,8% registrado en igual mes el año pasado, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Respecto a agosto pasado, el uso de la capacidad instalada también reflejó una mejora en septiembre, al marcar una recuperación de 2,3 puntos porcentuales respecto al 64,4% del mes previo.

El 66,7% se trata del máximo nivel para un mes de septiembre desde el inicio de la serie en 2016, y apenas 2,5 puntos porcentuales por debajo del máximo de la serie, de 69,2% registrado en noviembre de 2017, destacaron fuentes del Ministerio de Economía.

Con la mejora de septiembre, el uso de la capacidad instalada en la industria acumuló siete subas consecutivas.

Los bloques sectoriales que presentan niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al promedio general del 66,7% correspondieron a Industrias metálicas básicas, 83,8%; Minerales no metálicos, 79,1%; Papel y cartón, 78,5%; Refinación del petróleo, 75,8%; y Alimenticios y bebidas, 68,5%.

Los bloques sectoriales que se ubicaron debajo del nivel general fueron Productos del tabaco, 66,1%; Sustancias y productos químicos, 64,9%; Textiles, 60,6%; Edición e impresión, 60,1%; Caucho y plástico, 60%; industria automotriz, 55%; y Metalmecánica, 53,6%.

En este último segmento, el incremento de la utilización de la capacidad instalada se relacionó principalmente con la suba interanual en la fabricación de maquinaria agropecuaria.

En el caso de la refinación del petróleo, la elaboración de naftas exhibió en septiembre un incremento interanual de 41,9%, y la elaboración de gasoil 27 %.

El incremento de septiembre de la utilización de la capacidad instalada resultó congruente con el alza de 10,1% verificada en el nivel de actividad de la industria en el mismo mes en la medición interanual.

Esta suba en la UCII resultó congruente con el alza del 10,1% de la actividad interanual durante septiembre y del 1,1% en comparación a agosto.

Tras la difusión de los datos del Indec, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dijo que “este fue el mejor septiembre en cuatro años, con un crecimiento de la actividad industrial del 14,3% contra 2019 y del 8,6% contra septiembre de 2018 y donde 15 de 16 sectores crecieron entre septiembre de 2021 y septiembre de 2019”.

El ministro destacó, a través de su cuenta en la red social Twitter, que “si bien el desempeño industrial fue positivo en la mayoría de los sectores, se destaca particularmente el caso de maquinaria y equipo, un termómetro de la inversión, con una extraordinaria suba del 66,2% contra septiembre de 2019”.

Kulfas detalló que “dentro del segmento de las maquinarias y equipos, se destaca particularmente la maquinaria agrícola donde 2021 está siendo el mejor año en lo que va del siglo XXI con la producción de tractores que se encamina a ser la más alta desde 1986, y la de cosechadoras la mejor desde 2012 y donde inciden tanto una demanda sostenida del agro, créditos accesibles y sustitución de importaciones”.

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La industria muestra una capacidad utilizada en mayo por encima del 60%

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La utilización de la capacidad instalada de la manufactura en mayo es apenas 0,5 punto porcentual menor al mismo mes de 2019

La utilización de la capacidad instalada de la industria se ubicó en mayo en el 61,5 por ciento, un aumento interanual de 15,1 puntos porcentuales. Así lo informó este miércoles el Indec. La comparación contra mayo del año pasado tiene en cuenta una baja base de comparación debido al impacto de la cuarentena estricta a inicios de 2020.

Cuando se compara la utilización de la capacidad instalada respecto de mayo de 2019, el indicador se encuentra 0,5 puntos porcentuales por debajo de los niveles de ese período. La producción industrial muestra una tendencia similar.

El documento del Indec detalla que crecieron en forma interanual 10 de los 12 bloques relevados. Entre los rubros con subas por encima del promedio sobresalieron el automotor (38,4 puntos porcentuales), metálicas básicas (35,4 puntos), textiles (34,5 puntos), minerales no metálicos (30,4 puntos), refinación de petróleo (18,4 puntos) y metalmecánica (18,1 puntos).

Las menores subas se dieron en químicos (8,7 puntos porcentuales) y alimentos y bebidas (2,1 puntos). Se trata de los sectores menos afectados por el aislamiento. En cambio, hubo bajas en edición e impresión (-4,1 puntos) y tabaco (-9,9 puntos).

Al comparar mayo de este año contra el mismo mes del 2019 se observa un crecimiento en 4 de los 12 bloques relevados. Encabezan las mejoras papel y cartón (+9,2 puntos porcentuales), automotriz (+8,0 puntos), minerales no metálicos (+4,1) y químicos (+0,9).

Cuando se compara la utilización de la capacidad instalada en relación a abril se registra una baja, al pasar de 63,5 a 61,5 por ciento. Cabe recordar que en mayo de este año se aplicaron las mayores restricciones de los últimos meses en términos sanitarios, para contener el avance de los contagios y evitar nuevas cepas que puedan afectar los progresos generados por la vacunación.

La evolución de la utilización de la capacidad instalada se correlaciona con la que presenta el nivel de actividad de la industria, que creció en mayo 30,2 por ciento en relación al mismo mes del año pasado pero marcó un retroceso del 5 por ciento en comparación a abril.

Para todo el primer semestre, que incluye junio, las tendencias son positivas respecto del uso de la capacidad instalada en los establecimientos de menor tamaño.

Según un informe de la entidad Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), el uso de la capacidad industrial en las Pymes alcanzó el 58 por ciento en el segundo trimestre del año, con lo cual es el tercer trimestre consecutivo con una utilización que ronda el 60 por ciento. Los datos surgen de un relevamiento de 800 empresas pymes de distintos sectores productivos y de todo el país. En esa encuesta se observó además que un 54,1 por ciento de las pequeñas y medianas empresas están operando en condiciones de normalidad respecto del período de prepandemia.

El documento de ENAC agrega que el 74,8 por ciento de las empresas industriales pymes empleadoras tiene ventas razonables. El 47 por ciento declaró que sus ventas son entre “buenas y muy buenas” en el trimestre, aunque un 22 por ciento dijo que son “malas”. En cuanto a la rentabilidad de las industrias pymes, un 43,1 por ciento de las firmas manufactureras tuvo resultados positivos entre abril y junio. Un 24,3 por ciento se mantuvo en el punto de equilibro y un 17 por ciento manifestó operar con pérdidas.

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