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Causa YPF: reclaman sanciones contra la Argentina en Nueva York

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La disputa judicial por la expropiación de YPF sumó un nuevo episodio en los tribunales de Nueva York. Este jueves, los fondos Petersen y Eton Park presentaron un pedido ante la jueza Loretta Preska para que el Estado argentino sea declarado en desacato, por presuntas demoras e incumplimientos en la entrega de documentación clave exigida por la corte. La ofensiva eleva la presión legal y financiera sobre la Argentina y abre la puerta a eventuales sanciones y nuevas instancias de conflicto institucional.

El planteo se inscribe en la etapa de recabación de pruebas posterior al fallo adverso contra el país y apunta directamente a la estrategia de defensa del Estado, en un proceso que combina implicancias jurídicas, económicas y políticas de alto impacto.

El reclamo ante Loretta Preska y la acusación de incumplimiento

Según consta en la presentación, los fondos demandantes sostienen que la Argentina no entregó la totalidad de los correos electrónicos y mensajes oficiales de funcionarios actuales y anteriores que fueron requeridos por la justicia estadounidense como parte del proceso probatorio. A criterio de los beneficiarios del fallo, esa conducta configura una falta de cooperación con la corte.

El avance fue confirmado por Sebastián Maril, CEO de Latam Advisors y especialista en el caso, quien señaló en su cuenta de X que este jueves “los beneficiarios del fallo YPF comenzarán el largo proceso para convencer a la Juez Loretta Preska que Argentina está en desacato con la corte”.

La estrategia de los fondos apunta a que la magistrada interprete que el Estado argentino incumplió órdenes judiciales expresas, lo que habilitaría una respuesta más severa por parte del tribunal.

Qué sanciones buscan los demandantes y la respuesta del Gobierno

Ante la presunta falta de cooperación, los querellantes solicitaron que la jueza evalúe una serie de medidas concretas. Entre ellas, figuran sanciones económicas adicionales, la aplicación de presunciones adversas —es decir, que la justicia tenga por probados los hechos que los correos electrónicos podrían haber demostrado— y la imposición de cronogramas estrictos para tratar el desacato y forzar la entrega de la información requerida.

Desde el lado del Estado, la postura es de rechazo total a los argumentos presentados. Según indicó Maril, “Argentina rechaza todos los argumentos que se presentarán hoy y afirma que ha cumplido con las órdenes de la Juez Preska”.

Esa línea es sostenida por la Procuración del Tesoro, desde donde el equipo de abogados que representa al país advierte que cualquier sanción en esta instancia sería prematura y vulneraría el derecho a defensa de un Estado soberano, dado que el proceso de producción de pruebas aún no se encontraría agotado.

El trasfondo: la búsqueda de activos y el concepto de “alter ego”

Más allá de la disputa puntual por los correos electrónicos, el conflicto tiene un objetivo de mayor alcance. El trasfondo de la presión judicial es la búsqueda de activos embargables que permitan a los fondos avanzar en el cobro de la sentencia multimillonaria.

En ese marco, los demandantes intentan demostrar que empresas y organismos públicos como el Banco Central, el Banco Nación o Aerolíneas Argentinas funcionan como un “alter ego” del Estado argentino. Si la justicia estadounidense aceptara esa interpretación, los fondos podrían obtener un argumento clave para avanzar sobre cuentas y bienes de esas entidades en el exterior.

El planteo, de prosperar, tendría implicancias profundas no solo en el caso YPF, sino también en la arquitectura institucional y financiera del país, al ampliar el alcance de eventuales embargos y reforzar el riesgo legal sobre activos estratégicos.

Un frente judicial que suma presión política y económica

El pedido de desacato agrega un nuevo nivel de tensión a una causa que ya condiciona la agenda económica y la estrategia internacional de la Argentina. Mientras la defensa insiste en que cumplió con las órdenes judiciales, los fondos redoblan la ofensiva para acelerar los tiempos y mejorar su posición negociadora.

La definición que adopte la jueza Loretta Preska marcará el próximo hito de una disputa que excede el plano estrictamente jurídico y vuelve a colocar al caso YPF como uno de los principales focos de riesgo legal y financiero para el Estado argentino.

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Juicio por YPF: la jueza Preska exige información clave y crece la presión sobre Argentina

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La jueza Loretta Preska, del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, dictó una nueva resolución en el juicio internacional por la expropiación del 51% de YPF en 2012, que complica la estrategia legal de Argentina. A menos de un mes de la audiencia de apelación fijada para el 29 de octubre, la magistrada exigió a la petrolera que entregue correos electrónicos, mensajes de WhatsApp y documentación interna que podrían ser determinantes para establecer si la compañía opera de manera independiente o como un alter ego del Estado argentino.

La decisión pone en el centro del debate no solo el futuro del litigio –que involucra una indemnización de hasta u$s16.100 millones más intereses–, sino también la posible exposición de los activos de la principal empresa energética del país.

El trasfondo del litigio: de la estatización al juicio millonario

El conflicto se remonta a la estatización de YPF en 2012, cuando el gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner expropió la participación mayoritaria del Grupo Petersen sin realizar la oferta pública de adquisición (OPA) prevista en los estatutos de la compañía.

Los fondos Burford Capital y Eton Park, que compraron los derechos de litigio tras la quiebra del grupo empresario, demandaron a Argentina y a YPF en Nueva York. En primera instancia, Preska condenó al Estado argentino a pagar u$s16.100 millones más intereses, aunque eximió de responsabilidad a la petrolera.

El caso escaló con medidas adicionales: en junio pasado, la jueza ordenó que el 51% de las acciones de YPF expropiadas fueran transferidas a un fideicomiso como garantía de pago. Esa orden fue apelada por el Estado argentino y su revisión quedó fijada para el 25 de septiembre, en vísperas de la audiencia central de octubre.

El nuevo fallo: Discovery y autonomía bajo la lupa

En su última resolución, Preska rechazó la participación de YPF como parte activa en el proceso de Discovery –etapa de recopilación de pruebas–, pero obligó a la compañía a entregar la documentación reclamada en un plazo de 15 días.

El objetivo es determinar si YPF mantiene independencia real respecto del gobierno argentino o si actúa como su extensión directa. Según explicó Sebastián Maril, director de Latam Advisors, “cuanto más autónoma se muestre YPF, menores serán las posibilidades de que los fondos demandantes convenzan a la jueza de que es parte del Estado”.

La definición sobre esta cuestión es crítica: si la Cámara considera que Argentina e YPF son lo mismo, la Justicia podría avanzar sobre los activos de la petrolera –incluidas sus operaciones en EE.UU. y activos estratégicos– para garantizar el cumplimiento de la sentencia.

El litigio tiene consecuencias financieras de magnitud. Los demandantes insisten en un pago anticipado que contemple no solo la indemnización, sino también los intereses acumulados (aprox. u$s2,5 millones diarios) y los honorarios legales (estimados en u$s1.500 por hora).

Para Argentina, que enfrenta restricciones externas y una economía en crisis, el desenlace puede afectar su capacidad de acceso a financiamiento internacional y condicionar las políticas energéticas en torno a YPF, clave para el desarrollo de Vaca Muerta y la transición energética.

En paralelo, el caso tensiona la relación entre el Gobierno nacional, la petrolera y los mercados: mientras los fondos demandantes endurecen su presión, la dirigencia política argentina insiste en que el fallo de primera instancia fue “excesivo e injusto” y busca reducir el monto a través de la apelación.

Una audiencia decisiva y escenarios abiertos

El próximo 29 de octubre, tres jueces de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York escucharán los argumentos de Argentina, YPF y los demandantes. La resolución podría:

Confirmar el fallo de primera instancia, obligando al país a pagar el total de u$s16.100 millones.

Reducir el monto, lo que daría un respiro a la estrategia de defensa argentina.

Revertir parcialmente la sentencia, aunque especialistas anticipan que esa opción es la menos probable.

En cualquiera de los escenarios, la presión sobre los activos de YPF se mantiene como amenaza latente. El desenlace no solo definirá la situación financiera inmediata del país, sino también el rol de la petrolera en el futuro energético argentino y su credibilidad frente a inversores internacionales.

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Caso YPF: Preska obliga a la Argentina a entregar más datos sobre activos estatales

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La jueza neoyorquina Loretta Preska rechazó un pedido del Gobierno argentino para limitar el alcance del discovery únicamente a activos ejecutables. El fallo se suma a otro revés procesal de la semana pasada y anticipa una audiencia clave en Nueva York el próximo 4 de septiembre.

La Procuración del Tesoro de la Nación informó este martes que la jueza del Distrito Sur de Nueva York, Loretta Preska, emitió una resolución adversa para la Argentina en el marco del juicio internacional por la expropiación de YPF en 2012.

En esta oportunidad, Preska rechazó la moción argentina que buscaba restringir el proceso de discovery —la etapa de entrega de información entre las partes— a aquellos activos del Estado nacional que puedan ser ejecutables en caso de condena.

La decisión amplía el espectro de datos que el país deberá entregar, incluyendo información sobre activos estatales de diverso tipo, con lo cual se incrementa la presión sobre el Gobierno argentino en un litigio que involucra miles de millones de dólares en potenciales indemnizaciones.

La resolución se suma a otro rechazo dictado por Preska la semana pasada, cuando desestimó la reconsideración de Argentina respecto del acceso a dispositivos electrónicos y cuentas personales de funcionarios y exfuncionarios vinculados al caso.

La batalla judicial por la expropiación de YPF

El conflicto se origina en la nacionalización de YPF en abril de 2012, cuando el Estado argentino expropió el 51% de las acciones de la petrolera, hasta entonces en manos de Repsol. Desde entonces, diversos fondos y accionistas minoritarios impulsaron demandas en Nueva York, reclamando resarcimientos por presuntas violaciones contractuales y daños patrimoniales.

El proceso de discovery en Estados Unidos es una instancia central: obliga a las partes a entregar información sensible, documentos y registros financieros, lo que podría derivar en una mayor exposición patrimonial de la Argentina.

Según fuentes oficiales, el Gobierno argentino argumentó que los requerimientos de Preska resultan “incompatibles con la jurisprudencia vigente en Estados Unidos y con la legislación nacional”. Sin embargo, la magistrada neoyorquina desestimó esas objeciones, habilitando un acceso más amplio a la información estatal.

La Procuración del Tesoro calificó las resoluciones como “equivocadas” y aseguró que se encuentran evaluando las vías procesales para impugnarlas, en el marco de la estrategia de defensa del Estado.

El rechazo de Preska constituye un golpe para la estrategia argentina, que buscaba limitar daños patrimoniales y proteger activos estatales estratégicos en el exterior.

En términos económicos, la ampliación del discovery eleva la incertidumbre sobre el riesgo de embargos futuros en caso de una sentencia adversa, lo que podría complicar la posición financiera de la Argentina en los mercados internacionales.

Desde el punto de vista político, el fallo ocurre en medio de un clima de fuerte sensibilidad por la situación económica local, con impacto en la agenda de negociaciones internacionales y en la percepción de seguridad jurídica.

La próxima audiencia en Nueva York, prevista para el jueves 4 de septiembre, será clave para definir nuevos pasos procesales y eventuales medidas de prueba. Según anticipó la Procuración, “la República Argentina reafirma su compromiso de defender con firmeza los intereses nacionales en todas las instancias judiciales, empleando todos los recursos legales disponibles”.

El horizonte del caso YPF sigue cargado de incertidumbre. Mientras el discovery avanza, el riesgo inmediato para la Argentina es la posibilidad de ampliar el espectro de bienes identificables para ejecución. A mediano plazo, el foco estará en la definición de eventuales compensaciones y en las gestiones políticas paralelas que el país pueda desplegar para mitigar costos.

Para analistas jurídicos y financieros, la estrategia argentina deberá combinar resistencia procesal, negociaciones diplomáticas y gestión de activos estratégicos, a fin de evitar un desenlace adverso que impacte tanto en el frente económico como en la credibilidad internacional.

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Caso YPF: la justicia de EEUU define el futuro del control accionario argentino

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El tribunal estadounidense resolverá hoy si el Estado argentino puede mantener en su poder el capital accionario que posee en YPF mientras se tramita la apelación por la condena de USD 16.000 millones dictada por la jueza Loretta Preska, o si deberá transferirlo como garantía inmediata. La decisión tendrá impacto económico, político y diplomático de alto voltaje.

La Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York debe pronunciarse sobre el pedido de suspensión (“stay”) presentado por la Argentina para evitar la transferencia inmediata (“turnover”) del 51% de las acciones de YPF que están en manos del Estado.
La resolución se da en el marco del litigio que enfrenta al país con Burford Capital, fondo que compró los derechos de demanda derivados de la expropiación de la petrolera en 2012.

En caso de un fallo adverso, el Gobierno podría recurrir a la Corte Suprema de Estados Unidos, aunque especialistas advierten que esta instancia suele rechazar intervenir en disputas de carácter administrativo.

Contexto: la expropiación de 2012 y la condena millonaria

El origen del conflicto se remonta a abril de 2012, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, cuando se expropió el 51% de YPF que pertenecía a la española Repsol y a la familia Eskenazi.
En 2023, la jueza Loretta Preska condenó en primera instancia a la Argentina a pagar USD 16.000 millones por violaciones al estatuto de YPF y a normas de mercado en el proceso de nacionalización.
Con intereses acumulados, la deuda asciende hoy a USD 18.000 millones, cifra que representa casi un tercio de las reservas brutas del Banco Central y que presiona las ya tensas cuentas externas del país.

Burford Capital sostiene que YPF y el Estado argentino funcionan como un “alter ego”, sin separación efectiva, lo que habilitaría ejecutar no solo las acciones de la petrolera sino otros activos soberanos.
Para sostener esa posición, el fondo solicitó acceso a correos electrónicos, chats y documentos de exministros de Economía como Luis Caputo y Sergio Massa, buscando probar la injerencia directa del Gobierno en la operativa de la empresa.

Los tres escenarios posibles

Según fuentes del caso, la Corte de Apelaciones podría:

  1. No conceder la suspensión y confirmar la orden de Preska de entregar las acciones.
  2. Conceder la suspensión, pero exigir una garantía distinta a las acciones de YPF.
  3. Otorgar la suspensión plena, postergando la entrega de las acciones hasta que se resuelva la apelación en septiembre.

En los dos primeros casos, el Gobierno anticipa que pedirá revisión ante la Corte Suprema. Si la resolución fuera negativa y Argentina no cumpliera, quedaría en desacato, con posibles sanciones económicas y diplomáticas.

Un desacato podría acarrear consecuencias que van más allá de lo financiero: desde la imposición de trabas para emitir deuda en mercados internacionales hasta eventuales restricciones de ingreso a Estados Unidos para funcionarios argentinos, incluyendo la revocación de visas.
Para el gobierno de Javier Milei, que busca posicionar a la Argentina como destino confiable para capitales extranjeros, el caso YPF se transforma en un test clave de seguridad jurídica y credibilidad internacional.

Si la Corte de Apelaciones concede la suspensión, la definición final se trasladará a septiembre, tras las elecciones legislativas nacionales. Allí se evaluará de fondo si la orden de Preska de entregar las acciones es legalmente procedente.

En paralelo, el resultado marcará un precedente para futuras disputas sobre activos estratégicos de empresas con participación estatal, en un contexto en el que Argentina enfrenta litigios internacionales por otros sectores clave como energía, infraestructura y deuda soberana.

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