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Cristina Kirchner, sobreseída en tramo de la causa Cuadernos

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El juez Julián Ercolini sobreseyó a Cristina Kirchner y unos 120 empresarios, en un tramo de la causa ‘Cuadernos’ que se enfocaba en la obra pública vial.

El juez Julián Ercolini sobreseyó a la vicepresidenta Cristina Kirchner y a casi 120 empresarios, entre los que se encuentran Cristóbal López, Eduardo y Hugo Eurnekian, y Ángelo Calcaterra, entre otros, en un tramo de la causa ‘Cuadernos’ que se enfocaba en la obra pública vial.

Cabe recordar que Cristina Kirchner aún debe afrontar el juicio oral por la presunta cartelización de la obra pública, en otro tramo vinculado a los ‘Cuadernos de las coimas’.

La parte por la que Ercolini acaba de sobreseer a Cristina Kirchner tiene que ver con movimientos de dinero revelados por el financista arrepentido Ernesto Clarens relacionados con la adjudicación de obras por la Dirección Nacional de Vialidad a decenas de empresas.

En este tramo del expediente -que había quedado un tramo en la etapa de instrucción- se reconstruyeron los circuitos de pagos ilegales que empresarios de la construcción pagaban a ex funcionarios del extinto ministerio de Planificación Federal.

Para determinar cómo funcionó la cartelización de la obra pública, se trazó una serie de responsabilidades, que alcanzó a Julio De Vido, José López, Carlos Wagner, Ernesto Clarens y a las autoridades de Vialidad Nacional .

Además, se procesó a más de un centenar de empresarios que “participaban de este sistema, al igual que sus directivos o accionistas, junto a las personas que concurrían a efectuar los pagos por las mismas” a ex funcionarios kirchneristas.

Sin embargo, luego la Cámara limitó la responsabilidad de las constructoras involucradas en el expediente, porque solo tuvo en cuenta para la acusación contra los empresarios un listado aportado por el financista Clarens. El fallecido juez Claudio Bonadio había acusado a más empresas, y sobre ese conjunto de responsabilidades tuvo que resolver Ercolini, heredero de aquellos expedientes.

Por varios de esos hechos puntuales, que no afectan a la causa principal sobre la cartelización de la obra pública que está elevada a juicio oral, Ercolini firmó una resolución en la que entendió que no había pruebas suficientes para sostener las imputaciones en un conjunto de acusaciones que se atribuían a empresarios y a Cristina Kirchner.

Después de la ejecución de diversas medidas de prueba, Ercolini concluyó que “no fue posible, a pesar de la profusa investigación llevada a cabo, establecer la responsabilidad de los imputados en los hechos referidos en este resolutorio”. Y agregó: “La solución aquí adoptada se centra exclusivamente en los reproches cursados a partir de las obras adjudicadas por la Dirección Nacional de Vialidad, y no así, respecto de las obras otorgadas en el marco de la Secretaría de Energía que también fueran materia de imputación en este legajo”.

Por esta causa habían sido citados más de cien empresarios que recibieron obra pública durante el kirchnerismo y que habían aparecido en los listados aportados del financista Ernesto Clarens. El juez Bonadio había dictado sus procesamientos por asociación ilícita y cohecho, y luego la Cámara Federal acreditó la existencia de los delitos pero marcó una diferencia entre los empresarios implicados, al considerar que no todos los que recibieron obras debían estar procesados.

Con este fallo, tanto Cristina Kirchner como casi 120 empresarios fueron sobreseídos por el delito de asociación ilícita y por algunos hechos de cohecho -pago y recepción de coimas-, aunque la mayoría de ellos ya habían sido enviados a juicio por el delito de cohech o.

Si bien la decisión del juez en esta ocasión fue sobreseer a la mayoría de los imputados, se encargó de aclarar en el fallo que la corrupción existió y que los “sucesos fueron concretados en el marco de una organización delictiva, integrada por funcionarios del, por aquel entonces, Poder Ejecutivo de la Nación, en relación a los cuales oportunamente se ordenó el procesamiento y se dispuso su elevación a juicio oral”. Esta resolución judicial estuvo abocada solamente a investigar la responsabilidad de los empresarios en relación a algunas entregas de dinero al financista Ernesto Clarens y a José López.

“En la causa surge que las obras públicas civiles que fueron asignadas por intermedio del sistema por el cual se digitaban las adjudicaciones de obras, debiendo las empresas beneficiarias hacer entregas de sumas de dinero como contrapartida”, indicó el juez en la resolución de 98 páginas a la que accedió el diario Clarín.

Resta mencio nar, continuó el magistrado, “que estos sucesos fueron concretados en el marco de una organización delictiva, integrada por funcionarios del, por aquél entonces, Poder Ejecutivo de la Nación, en relación a los cuales oportunamente se ordenó el procesamiento de los mismos, y se dispuso su elevación a juicio oral”.

Al momento de referirse a la maniobra global, Ercolini recordó que “se les asignó responsabilidad a los funcionarios públicos que recibieron esas sumas dinerarias (José López, Julio De Vido y Cristina Kirchner), en la medida en que ejercían la decisión sobre las acciones propias de la función pública que debían ser realizadas, a consecuencias de las coimas entregadas por los empresarios”.

También, recordó el magistrado, se le adjudicó responsabilidad a Ernesto Clarens como partícipe necesario de la maniobra, “toda vez que brindó una colaboración esencial para la concreción de cada uno de los sucesos”.

El financista K “procedía a recibir el dinero y, a pesar de no ser funcionario público, actuaba en nombre y representación de los funcionarios que participaron de estas maniobras, es decir, como persona interpuesta, supuesto especialmente previsto en el artículo bajo análisis”.

Sucede que al momento de analizar los hechos puntuales que habían quedado en instrucción sin resolver, vinculados a 120 empresas que no todas contaban con obra pública vial, el juez consideró que no había elementos suficientes para atribuirles el grado de responsabilidad que había en los otros expedientes ya elevados a juicio oral.

La Cámara Federal porteña se había pronunciado sobre esta situación, al decir que “resultaban ajenos al plexo probatorio reunido” la acusación a los 120 empresarios. Ello, sustancialmente “debido a que aquellos fueron vinculados como propietarios, autoridades o empleados de determinadas empresas cuyo único lazo con la causa es su mención en algunos de los listados emitidos por los organismos oficiales (de Vialidad o la Secretaría de Energía), mas las empresas no fueron mencionadas en listados, ni anexos; ni por testigos, ni arrepentidos”.

Este criterio fue retomado por el juez Ercolini, y por eso concluyó que no había elementos de prueba para acusarlos. Con respecto a Cristina Kirchner, Julio De Vido, José López y Ernesto Clarens, “cabe señalar que fueron imputados y procesados por ser la contracara de aquellos pagos ilícitos atribuidos a los empresarios y empleados arriba indicados” y por ello se les dictó la falta de mérito.

Sobre esa falta de mérito debía expedirse el juez Ercolini y resolvió firmar el sobreseimiento en “los hechos que vinculan los pagos ilícitos que habrían sido efectuados en nombre de las firmas Perales Aguiar SA, IECSA SA, Esuco SA, Vialco SA, CPC SA, Helport SA, Pitón SA y Néstor Julio Guerechet SA”.

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Causa Cuadernos: Oscar Centeno declaró ante justicia española que nunca vio dinero ni empresarios

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El militar retirado y exchofer del Ministerio de Planificación Federal, Oscar Centeno, declaró ante la justicia española que nunca vio el dinero ni a los empresarios a los que hizo referencia en los cuadernos cuya escritura se arrogó y que dieron lugar a una megacausa por supuesta corrupción en la Argentina, informaron fuentes judiciales.

Centeno declaró esta semana ante la justicia española en el marco de un expediente en el que se investiga si la empresa Isolux, cuya sede central se encuentra en ese país, pagó coimas en 2007 al entonces gobierno kirchnerista para quedarse con la construcción de la central termoeléctrica de Río Turbio, Santa Cruz.

La declaración se llevó a cabo el martes en el juzgado a cargo de Daniel Rafecas, quien fue elegido por sorteo para “recibirle declaración en el marco de la Rogatoria Internacional librada por el Juzgado Central de Instrucción nro. 5 de la Audiencia Nacional de Madrid del Reino de España nro. 351/2020”, según consta en el acta.

Fuentes que accedieron al contenido de la declaración relataron a Télam que Centeno, ante preguntas específicas, “dijo que no vio el dinero ni a los empresarios a los que hizo referencia en los cuadernos porque siempre se quedaba en el auto cuando llevaba Baratta (Roberto, exfuncionario del ministerio de Planificación) a encuentros con empresarios”.

La declaración de Centeno fue presenciada por el magistrado a cargo del Juzgado Central de Instrucción número 005 Madrid España, Santiago Pedraz Gómez; la letrada de la Administración de Justicia Ana Esther Sánchez García y los Fiscales Don Juan Pavía Cardell y Doña Ana Cuenca Ruíz de la Fiscalía Especial Contra la Corrupción y Criminalidad Organizada.

También estuvo presente el defensor Público Oficial ante los Tribunales Orales en lo Criminal Federal, Sergio Steizel, abogado de Centeno.

La audiencia fue seguida por la plataforma virtual Zoom por al menos otros cinco abogados desde España.

“No lo sé”, “no me acuerdo”, “no, no lo vi”, “lo único que sé es lo que está en los cuadernos”. Esas fueron las respuestas del chofer Oscar Centeno ante las preguntas de un juez español, dos fiscales de la Fiscalía Contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada y una abogada de la Administración de Justicia de España. Lo que le preguntaron fue si podía agregar algún detalle de los pagos de la empresa española Isolux, socia del Grupo Macri, a los funcionarios del Ministerio de Infraestructura en tiempos del gobierno de Cristina Kirchner. Centeno, que aceptó declarar, no agregó nada de nada: dijo que el dinero nunca se contó delante de él, que nunca vio la cara de los ejecutivos de Isolux en la Argentina, que la plata se entregó arriba en las oficinas mientras él estaba abajo en el auto y que todo lo que podía afirmar es lo que estaba en las entradas que escribió en los cuadernos. La credibilidad de Centeno está muy sobre el tapete dado que, por ejemplo, dijo que quemó los cuadernos y después aparecieron seis de los ocho originales, justito cuatro días antes de las elecciones de octubre de 2019.

La justicia española investiga la corrupción de la empresa Isolux, aliada de los Macri en los Parques Eólicos, pero particularmente centrada en los pagos que los hermanos De Goycoechea -ejecutivos de Isolux- le habrían hecho a Roberto Baratta. Juan Carlos De Goycoechea se negó a declarar como testigo bajo juramento, porque podría perjudicarlo en la justicia argentina. Su hermano, César -que figura en los Panamá Papers- también se negó a declarar con el mismo argumento.

En su momento, Baratta había sostenido que en el caso de Isolux como en el de Techint, ninguno de ellos entregó suma alguna, sino que la plata se la quedaron los ejecutivos, que luego la legalizaron en el blanqueo de Macri de 2016 o la mantuvieron escondida como surge de los Panamá Papers.

El que sí aceptó declarar ante el juez y los fiscales españoes fue Centeno, que lo hizo por la plataforma Zoom dado que es un testigo protegido. Se lo vio más bien tranquilo, sin nervios, hablando desde una oficina de la Defensoría General de la Nación. Estuvo asistido por el defensor de oficio, Sergio Steizel, mientras que del lado de Isolux hubo nada menos que seis letrados conectados por Zoom.

Según quienes estuvieron en la audiencia, Centeno sólo se limitó a confirmar lo que figura en los cuadernos. Eso sí, ratificó que él escribió esas entradas y sacó las fotos. Pero admitió que nunca vio a ningún ejecutivo de Isolux y que tampoco pudo ver lo que contenían los bolsos que bajaban desde las oficinas de Maipú 741. 

Según explicó Centeno, lo que puso en los cuadernos fue producto de lo que le escuchó decir a Baratta y otros funcionarios. En los cuadernos, el chofer puso que en total retiraron 12 millones de dólares, mientras que De Goycoechea admitió que a veces entregaron 200.000 dólares, otras 250.000 y otras veces 300.000. Era tres veces por año y en concepto de aportes a las campañas electorales. También declaró que todo tenía el visto bueno de la central española de Isolux y era en el marco de las obras en Rio Turbio adjudicadas a la empresa ibérica.

Está claro que lo escrito por Centeno es más que dudoso: no resulta creíble que haya establecido los pagos sin haber visto los protagonistas y el dinero en ningún momento.

Isolux aparece involucrada en denuncias de corrupción en varios paísesy está siendo investigada por la justicia española. Dentro de España, en Catalunya, Castilla-León, Euskadi, Galicia y Asturias. En América Latina, en Chile y Argentina.

Las manipulaciones y extorsiones de Claudio Bonadio y Carlos Stornelli con los arrepentidos -el que no declaraba contra CFK seguiría preso- frustraron una investigación que podía ser trascendente: el club de la obra pública, las irregularidades de las grandes empresas y las concesiones al estilo de los peajes en la Panamericana o la Autopista del Oeste. En una cantidad enorme de esos negocios, Isolux estuvo asociada o vinculada con el Grupo Macri, incluyendo numerosas licitaciones en que la española se presentó en alianza con IECSA, loa constructora de la familia Macri, presidida por el primo del expresidente, Angelo Calcaterra. 

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