Centros de Datos

Aumentan casi un 300% las desinstalaciones de ChatGPT tras el acuerdo con Donald Trump

Compartí esta noticia !

La polémica estalló después de que se conociera un acuerdo tecnológico entre OpenAI y el Departamento de Defensa de Estados Unidos, tan sólo días después del acuerdo entre Grok y el Pentágono. Lo que parecía un paso más en la expansión de la inteligencia artificial terminó provocando una ola de desinstalaciones de ChatGPT y un intenso debate sobre el uso militar de estas herramientas. En pocos días, reportes citados por medios tecnológicos indicaron que las desinstalaciones de la aplicación aumentaron hasta un 295%, reflejando el rechazo de parte de la comunidad digital ante la creciente relación entre plataformas de IA, gobiernos y sistemas de defensa.

Este sólo hecho avivó los discursos críticos sobre la IA, donde se destacan tres preocupaciones clave: el control de datos personales y sensibles, la falta de regulación clara sobre su uso y la explotación de recursos energéticos asociados a los centros de datos que soportan estas tecnologías.

Boicot masivo de usuarios tras el acuerdo

El aumento de desinstalaciones comenzó poco después de que trascendiera la colaboración entre OpenAI, liderada por Sam Altman, y el Departamento de Defensa de Estados Unidos, un acuerdo que ha generado inquietud sobre la seguridad de los datos personales y el posible acceso militar a información sensible de los usuarios.

Muchos usuarios expresaron su rechazo por dos motivos principales. Por un lado, surgieron dudas sobre la seguridad de los datos privados, ya que muchos se preguntan qué tan seguro es que una herramienta de inteligencia artificial tenga acceso a información personal mientras colabora con la fuerzas militares. Por otro, apareció una preocupación a escala nacional relacionada con la seguridad de datos sensibles del Estado y qué tan seguro resulta que estas tecnologías privadas puedan interactuar con información estratégica de un país, un debate que se intensificó por los antecedentes de iniciativas militares impulsadas durante la administración de Donald Trump.

Las reacciones que se vieron en los días siguientes reflejan la magnitud de la polémica:

  • Las desinstalaciones de ChatGPT crecieron hasta un 295% respecto a semanas anteriores, marcando un salto abrupto en el comportamiento de los usuarios.
  • Las redes sociales se llenaron de campañas de protesta bajo etiquetas como “QuitGPT”, animando a otros usuarios a abandonar la plataforma.
  • Comunidades tecnológicas y activistas digitales difundieron el boicot, denunciando que herramientas diseñadas para uso civil podrían terminar integradas en proyectos militares.

Aunque la base global de usuarios sigue siendo enorme, la reacción evidencia una creciente desconfianza hacia el papel de las grandes tecnológicas en el desarrollo de inteligencia artificial vinculada a estructuras de poder, poniendo en evidencia la fragilidad del discurso idealista de la IA.

Coste energético y presión ambiental de la inteligencia artificial

La polémica sobre ChatGPT y los acuerdos con el Departamento de Defensa también reavivó un debate que suele quedar fuera del entusiasmo tecnológico: el enorme impacto energético de estas tecnologías. Los sistemas de IA generativa funcionan sobre gigantescos centros de datos que operan 24/7, con un consumo eléctrico tan elevado que se equipara al gasto de millones de hogares iluminados. Esta demanda creciente no solo tensiona la infraestructura, sino que también genera una huella de carbono que no para de aumentar.

Algunos especialistas alertan que el debate público sobre la IA debería considerar también su costo ambiental y energético, no sólo sus aplicaciones militares o comerciales, dado que pareciera que esta tecnología llegó para quedarse. La discusión se enfoca en el papel de las energías renovables en abastecer estos centros de datos, y a los riesgos de saturar los mercados de energía, donde la presión creciente podría generar problemas de suministro y afectar a millones de ciudadanos.

El “dilema IA”: Entre innovación, poder y control

Más allá de la polémica puntual, el episodio refleja una tensión estructural en el desarrollo de la inteligencia artificial. Crear modelos cada vez más potentes requiere inversiones masivas en infraestructura, chips especializados y energía, lo que empuja a las empresas tecnológicas a colaborar con gobiernos y grandes instituciones.

Sin embargo, estas alianzas también plantean preguntas sobre quién controla realmente la evolución de la IA y con qué fines se utilizará en el futuro. A medida que estas herramientas se integran en sectores estratégicos, desde la economía digital hasta la defensa, el debate sobre su impacto social, político y energético se vuelve inevitable.

Diversos estudios sobre la relación entre inteligencia artificial y consumo de energía sugieren que el verdadero coste de la revolución tecnológica va más allá de la innovación. Incluye también decisiones sobre poder, recursos y el tipo de sociedad digital que se está construyendo.

Fuente: papernest.es

Compartí esta noticia !

¿Están los centros de datos preparados para defenderse de los hackers?

Compartí esta noticia !

 La seguridad de los  centros de datos suele estar llena de agujeros y son presa de ataques que podrían haberse evitado fácilmente.

En los últimos años hemos visto cómo los cibercriminales han pasado de atacar dispositivos de consumo individuales a dirigirse contra los centros de datos, ya sea que estos se encuentren en una sede física, en la nube o, más probablemente, en un entorno mixto de nube híbrida.

Los centros de datos son un tesoro muy deseable por el potencial de generación de ingresos que supone. ¿Por qué lanzarse contra el navegador un único individuo para intentar hacerse con información de su cuenta cuando pueden capturar decenas de millones de cuentas e información personal identificable?

El mercado de reventa de secretos industriales y comerciales hace que los volúmenes de información de los centros de datos sean aún más atractivos. Además, éstos ofrecen una gran potencia de cálculo y ancho de banda de Internet, lo que abre otra línea de oportunidades para la generación de ingresos al secuestrar esos recursos empresariales.

¨Hemos visto en Akamai  a atacantes perseguir oportunidades adicionales de ingresos utilizando mineros de criptomoneda o campañas de ransomware. Asimismo, analizando  ataques recientes, hemos descubierto que ese cambio de atención hacia los centros de datos no se debe solo a que los objetivos ofrecen oportunidades de ganar mucho más dinero, sino también  a que tienden a ser unos objetivos sorprendentemente fáciles. La seguridad del centro de datos suele estar llena de agujeros y  son presa de ataques que podrían haberse evitado fácilmente¨ Confirmó Oswaldo Palacios, Senior Account Executive para Akamai.

Trabajar en medidas básicas para optimizar la higiene de la seguridad, como una mejor gestión de vulnerabilidades y parches, es esencial. El uso de una aplicación de contraseñas fuerte, junto con la autenticación de dos factores, una mejor gestión de cuentas y la incorporación de comprobaciones de seguridad en los scripts DevOps frecuentemente utilizados, haría mucho para mejorar la postura de seguridad y complicar el trabajo a los atacantes.

Sin embargo, el mayor problema de seguridad en el centro de datos es la falta de segmentación utilizada  para aislar activos, servidores, segmentos de red y aplicaciones. Pero más allá del riesgo de ataque, la segmentación también es necesaria para el cumplimiento de la normativa de los diferentes sectores, como GDPR, SWIFT y PCI.

Ante posibles sanciones, las empresas deben tomar las medidas adecuadas para cumplir con la legislación, aislando cargas de trabajo, activos y aplicaciones concretas. Por último, los centros de datos cuentan también con un buen número de plataformas y sistemas operativos heredados que ya se encuentran al final de su vida útil, y que todavía son esenciales para el éxito de la empresa, por lo que deben estar bien protegidos.

Al decidir segmentar, es importante tomar en cuenta que, los métodos han evolucionado notablemente y la segmentación tradicional no se adapta bien a la dinámica del moderno centro de datos basado en la nube.

Estas técnicas tradicionales son manuales y requieren un gran esfuerzo para gestionar movimientos, añadidos, cambios y eliminaciones, y  fallan porque  carecen de perímetros para llevar el tráfico a través de firewalls de siguiente generación. 

Esto significa que cualquier proceso, incluidos los maliciosos, puede eludir fácilmente las reglas basadas en puertos, exponiendo las aplicaciones a amenazas que han conseguido traspasar con éxito el perímetro.

Por otro lado, la segmentación moderna o microsegmentación, basada en una segmentación definida por software que sigue los flujos de trabajo, funciona a la perfección en todas las plataformas y está diseñada para el mundo dinámico, automatizado y con scripts de DevOps de hoy en día.

Los métodos modernos proporcionan segmentación para asegurar fácilmente el centro de datos, sin necesidad de mover, añadir, modificar o eliminar manualmente, y puede desplegarse 30 veces más rápido que las implementaciones de firewall tradicionales. Estos ahorros de tiempo y eficiencia se traducen en una reducción significativa de costos a lo largo del ciclo de vida de la implementación.

¨La segmentación moderna supera las ineficiencias inherentes a las técnicas de segmentación tradicionales y, lo que es quizás más importante, se traduce en una mayor seguridad y visibilidad para los entornos corporativos. Mediante su uso, los administradores de la empresa pueden proporcionar seguridad y cumplimiento a nivel de aplicaciones y procesos, frenando las amenazas y alertando a los operadores de su presencia. El uso de métodos modernos de segmentación para construir una postura de seguridad más fuerte, implica reducir riesgos y responsabilidades sin sacrificar la velocidad de la innovación¨ finalizó el directivo de Akamai.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin