CHICAGO

Ormuz vuelve a tensionar los mercados: el petróleo impulsa la soja mientras el trigo pierde ritmo comercial y el maíz gana protagonismo

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El mercado internacional de granos volvió a quedar condicionado por la geopolítica. La ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán reinstaló la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo, y provocó una recuperación del petróleo que rápidamente se trasladó al complejo sojero. En paralelo, la comercialización del trigo nuevo continúa mostrando un ritmo inferior al habitual, mientras el maíz consolida su protagonismo gracias al ingreso de la cosecha tardía y a una mejora en el volumen de negocios.

Así lo señala el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que identifica un escenario donde los factores geopolíticos, climáticos y comerciales vuelven a redefinir las expectativas de los principales mercados agrícolas.

Se cayó la tregua en Medio Oriente y el petróleo vuelve a ser protagonista. La comercialización del trigo nuevo en mínimos y fijaciones cayendo. Repunta la comercialización del maíz y suma una segunda semana de mayores compromisos.

1. Se rompe la tregua en Medio Oriente y se disparan las cotizaciones de soja

Se rompe la tregua de paz provisoria entre Estados Unidos e Irán y las cotizaciones del petróleo tomaron cierto impulso en las plazas de futuros más importantes del mundo. Se vuelve a agregar cierta prima de riesgo en torno al futuro de uno de los puntos neurálgicos para el comercio global: el estrecho de Ormuz. Siguiendo al crudo, el precio del aceite de soja encontró un piso en Chicago y ya viene marcando una tendencia alcista en dirección hacia los US$ 1.600/t, ganando más de 5% en la semana e impulsando las cotizaciones del poroto.

Sin embargo, Medio Oriente no es el único factor alcista para la soja en el mercado actual. Ya se inauguró el “climático norteamericano” con pronósticos de ola de calor para las próximas semanas en Estados Unidos sobre regiones productivas claves, que impactan de lleno en las especulaciones para la oferta de la nueva campaña. Además, reapareció la demanda china por soja norteamericana, abonando a la idea de que finalmente los asiáticos cumplirán con la meta de originar 25 Mt anuales desde Estados Unidos.

Este escenario deja un terreno propicio para los fondos especulativos que vuelven a rearmar una posición comprada en soja. Luego del fenomenal desarme entre mediados de mayo y fines de junio, los especuladores reanudan sus apuestas por la oleaginosa y, en solo una semana, más que duplicaron su posición neta comprada con el equivalente a 10 Mt entre futuros y opciones. En consecuencia, el futuro de soja más cercano llegó a cotizar en torno a US$ 441/t en la última semana, arribando a máximos desde mayo pasado. No obstante, con el correr de los días, la presión alcista recortó terreno para terminar operando el viernes en USD 334/t, previo a la publicación del informe mensual del USDA.

El rally en Chicago ayuda para sostener los precios en el mercado interno argentino, siendo que la pizarra de soja alcanza US$ 325/t. En pesos ajustados por inflación, el precio disponible por la oleaginosa alcanzó máximos desde mediados de mayo. La mejora en las cotizaciones locales viene impulsando el pricing de soja en el último par de meses, aunque el cuadro comercial general todavía tiene mucho por avanzar.

Ya pasaron tres meses desde el inicio de la campaña de soja 2025/26 y se llevan comprometidas 21,8 Mt en el mercado interno, 19% por detrás del promedio de la última década (sin contar la campaña 2022/23). Con una producción estimada en torno a 51,5 Mt para este ciclo, solo el 42% de la cosecha tiene contrato y al 27% se le fijó precio, lo que representa la proporción de cobertura en el mercado físico más baja de la que se tenga registro desde al menos la campaña 1994/95. Esta dinámica contrasta directamente con la del año pasado, cuando a esta altura había 20 Mt de soja con precio (50% más que el nivel actual), a pesar de que hoy la pizarra de soja en pesos ajustados por inflación está un 8% arriba, y en dólares, más del 21%.

El extraordinario nivel de oferta interna de cereales y girasol, como la pujante demanda externa, les otorgaron mucha liquidez a los granos fuera de la soja, concentrando las negociaciones por esa vía y aplazando los compromisos de la oleaginosa, tanto por el lado de la oferta como el de la demanda. 


2. Trigo 2026/27: la comercialización de trigo nuevo alcanza 2 Mt, cuarto total más bajo en la última década.

La siembra de trigo de la nueva campaña avanza a paso firme, habiendo alcanzado el 82% de las 6,6 M Ha proyectadas según SAGyP. Tras superar algunas semanas de mayor retraso por el exceso de lluvias que dificultó el avance de las labores, el clima dio tregua y el ritmo en los campos logró recuperarse. Sin embargo, este dinamismo no se estaría reflejando con la misma fuerza cuando analizamos la comercialización: el volumen de los negocios de la nueva campaña viene rodando más lento que en ciclos previos. Al cierre de esta semana, el total comercializado apenas alcanza el 10,5% de la producción que estima el USDA para nuestro país, por debajo del promedio del 16,6% registrado durante los últimos cinco años para esta altura.

En términos acumulados, se comercializaron 2 Mt y 0,69 Mt no tienen precio firme. Si bien el porcentaje total con precio firme se ubica en 68%, dicho guarismo viene cayendo en las últimas semanas dado que creció la proporción de negocios sin precio firme. Esta caída responde en gran medida a la evolución de los precios: el comportamiento se alineó con la marcada pendiente bajista que exhibieron los valores del trigo a cosecha desde principios de mayo. A medida que las cotizaciones del contrato a diciembre fueron perdiendo fuerza, pasando de techos cercanos a los US$ 231/t entre finales de abril y mediados de mayo hacia la zona de los US$ 206/t a principios de este mes, la oferta optó por pisar el freno en las fijaciones directas, en paralelo con un ritmo de comercialización relativamente más bajo a lo visto a comienzos de mayo.

En un escenario donde se podría alcanzar una producción relativamente normal hacia el nuevo ciclo 2026/27, considerando que el área total estaría levemente por debajo del año previo y 8% por encima del promedio de la última década, monitorear el ritmo de absorción de la actual campaña es clave por posibles repercusiones en niveles de stocks. Para el presente ciclo 2025/26 se estima un crecimiento en stocks finales que podrían ubicarse en torno a 4,5 Mt y en máximos desde la campaña 2014/15, contemplando un nivel de consumo interno alto de 9,2 Mt y exportaciones récord por 19 Mt.

Haciendo foco en la dinámica exportadora, hasta el momento se tienen registros de ventas de exportación por 14,56 Mt y compras domésticas de dicho sector en el mercado doméstico por 16 Mt, totales que son históricamente altos para ambos casos. Es decir, se mantiene un buen ritmo de inserción externa ante una buena dinámica de ventas domésticas en términos absolutos, aunque es clave que la exportación siga traccionando compras en esta segunda mitad de la campaña. Ello, en un contexto en el cual Argentina ya empieza a perder competitividad en destinos más lejanos. Actualmente, el precio FOB para el trigo se ubica en los US$ 227/t, muy similar a sus competidores, cuando a principios de este año el precio de exportación argentino era el más bajo del grupo, con un valor FOB rondando los US$ 208/t, siendo el origen más atractivo para la demanda global.

Esta dinámica estaría explicada, en parte, por la actual presión de cosecha del hemisferio norte. Con las labores en marcha en Europa y la región del Mar Negro, la oferta presiona en las cotizaciones. Ucrania proyecta una producción de 22,8 Mt según la Asociación Ucraniana de Granos, superando levemente el ciclo previo, mientras que en Rusia las estimaciones privadas ya apuntan a un volumen mayor a los 90 Mt. En paralelo, Canadá mantiene un ritmo exportador 3% por encima de la marca récord del año pasado, apoyado principalmente en trigo de alta proteína a precios muy competitivos.

Este escenario global coexiste, además, con una profunda reconfiguración de los destinos de exportación argentinos. Asia se consolida como el principal comprador, destacándose Bangladesh, Vietnam e Indonesia con el 46,3% del total exportado para la campaña 2025/26, mientras que Brasil, principal destino histórico, pierde terreno al disminuir su participación 18 p.p. con relación al promedio de los últimos 5 años. A pesar de que nuestro país vecino esperaría importar más de 7 Mt de trigo en 2026, por la baja proteína del grano local, Rusia y EE. UU. pasan a ser opciones muy atractivas. Entonces, con una mayor lejanía geográfica de los destinos claves para este año, un precio FOB que se mantiene a la par de sus competidores y la presión de cosecha global, sostener el ritmo exportador de los últimos meses parece desafiante. 


3. Repunta la comercialización de maíz: en las últimas dos semanas el cereal traccionó más volumen que la soja

Repunta la comercialización semanal de maíz 2025/26 y suma una segunda semana de escalada en compromisos domésticos. Para la semana que termina el 8 de julio, se estiman negocios pactados por 800.000 toneladas de maíz 2025/26 según números preliminares de SIO-Granos, siendo el registro más alto desde finales de mayo. Este crecimiento en el volumen comercializado se enmarca y entiende por la entrada al circuito comercial del maíz tardío, el cual está siendo trillado en estos momentos. A su vez, el total de maíz comprometido para lo que va de la campaña 2025/26 es de 31,42 Mt, 46% de la producción total y levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años.

Al tiempo que se cosecha el maíz tardío, el precio en dólares del cereal está en mínimos desde el inicio de la trilla. Las primas FOB por maíz argentino se han estado debilitando ligeramente luego de haber tocado máximos durante junio, ejerciendo presión sobre el precio de exportación hacia la cosecha. La pizarra en dólares se posiciona encima de los US$ 180/t y ronda sus valores más bajos desde principios de abril. Asimismo, y en una comparativa más amplia, este registro está levemente por debajo del promedio de las últimas cinco campañas a esta altura, lo cual toma sentido en la dimensión del nivel de oferta 2025/26.

Este escalón más bajo para la cotización del grano tiene que ver ante todo con la presión de oferta que ejerce la entrada del tardío argentino y la cosecha de la safrinha brasilera. En el caso de Brasil, la trilla del cereal de segunda lleva un avance del 28,5% según CONAB, mientras la cosecha total del maíz argentino lleva un avance del 71% según SAGyP, con el foco actualmente en el maíz de segunda y tardío. 

Por último, en lo que respecta a la absorción externa del maíz argentino, la dinámica exportadora muestra un ritmo que está en línea con lo previsto para esta altura y con los volúmenes comprados en el mercado interno “con precio firme” por parte de la exportación. Entre marzo y junio de este año se exportaron 17,10 Mt de grano grueso, cifra que marca 39,3% del programa exportador esperado para la actual campaña, siguiendo una tónica similar al promedio de las últimas cinco campañas. De esta forma, considerando el extraordinario volumen de la cosecha actual, gana mérito por sí mismo que la producción encuentre contraparte en un mercado externo ya bien abastecido.

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El agro argentino logró un récord exportador en el primer semestre, impulsado por maíz, trigo y girasol

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La primera mitad de 2026 dejó una marca inédita para el comercio exterior agroindustrial argentino. Favorecido por cosechas récord de maíz, trigo y girasol, el país exportó más de 60,7 millones de toneladas de granos y subproductos, consolidando uno de los mejores desempeños comerciales de las últimas décadas y fortaleciendo su posición como uno de los principales proveedores mundiales de alimentos.

El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestra que la abundante oferta de cereales y oleaginosas permitió sostener un ritmo de embarques excepcional, aun en un contexto de elevada volatilidad internacional. La combinación entre altos niveles de producción y una demanda externa activa consolidó un semestre histórico para el sector exportador, aunque con profundas diferencias entre los distintos complejos productivos.

La campaña récord empuja las exportaciones a máximos históricos. Panorama comercial al primer semestre del año. La cosecha de maíz más lenta en cinco años. A pesar del desplome de cotizaciones en Chicago, el maíz encuentra sostén en la sequía de Francia.

1. Se exportaron más de 60 Mt entre granos y subproductos en la primera mitad del año

El agro argentino termina de consolidar un semestre histórico con exportaciones por más de 60,7 Mt de granos y derivados industriales. En un año que quedará para la historia, con cosechas récord en maíz, trigo y girasol, el nivel de oferta de cereales y oleaginosas en el mercado interno posiciona a la Argentina como uno de los orígenes más atractivos para el resto del mundo. Una demanda activa, que convalida las competitivas cotizaciones locales, viene absorbiendo granos en niveles máximos para los tres cultivos que alcanzaron volúmenes récord este año: se tienen exportaciones por 21 Mt de maíz (23% arriba del promedio); 11,1 Mt de trigo (63% más que la media); y el equivalente a 4,4 Mt de girasol (entre semillas en bruto y aquellas necesarias para la producción de derivados), lo que representa 2,5 veces el promedio del último quinquenio.

En soja, teniendo en cuenta las toneladas que se embarcan como grano y aquellas necesarias para la producción de derivados, las exportaciones acumuladas del primer semestre llegan a 20,1 Mt, 3% debajo del año pasado y el cuarto ritmo exportador más bajo en la última década. Inclusive, teniendo en cuenta la dinámica del resto de cultivos, es la primera vez en veintiséis años que las exportaciones de soja durante el primer semestre tienen tan poca participación sobre el total, explicando solo 33% de todas las toneladas enviadas hacia el resto del mundo. Esto se da en el marco de un mayor dinamismo comercial del resto de los productos que comenzaron a cosecharse antes y una menor predisposición a negociar soja en la primera parte del año, sumado que se venía de un nivel de stocks relativamente bajos.


1.1 La foto comercial al primer semestre del año: los cereales lideran el volumen de compromisos

El escenario comercial muestra la misma dinámica que el ritmo exportador: el maíz y el trigo con niveles de compromisos de entre 9 y 25% por encima de la media en valores absolutos; la soja 10% por debajo. Durante buena parte del primer semestre, los cereales dominaron el mercado interno, entre una demanda activa y oferta récord. Además, el premio en precios durante el estallido del conflicto en Medio Oriente incentivó aún más las ventas de los cultivos estrellas de este año.

Sin embargo, desde el desarme de las posiciones de los fondos en Chicago y la evolución de las cotizaciones internacionales, los precios relativos estarían evolucionando más favorablemente para la soja con relación a los cereales, lo cual podría incentivar un mayor ritmo de compromisos durante los próximos meses. Solo en junio se le colocó precio a 4,1 Mt de soja y, sumando también las de mayo, se explica el 60% del pricing total de soja en lo que va del año. A medida que nos acerquemos al período de pre-campaña 2026/27, se encontrará un nuevo pico estacional de ventas y será clave ver la dinámica de los productores, respecto a cuáles serán sus preferencias de ventas para financiar el nuevo ciclo comercial.


2. Maíz: el avance de cosecha más lento en los últimos cinco años

Aunque el clima mejoró, la cosecha de maíz sigue siendo la más lenta del último lustro. La trilla nacional alcanza el 65% del área al 2 de julio, 6 p.p. por debajo del promedio quinquenal, con Buenos Aires, Córdoba y La Pampa como las provincias con mayor superficie pendiente, según SAGyP. El retraso responde a los elevados niveles de humedad y a las lluvias que dificultaron el ingreso de las cosechadoras en semanas previas. Tras la mejora climática, las labores están avanzando con cierta lentitud, aunque todavía condicionadas por la alta humedad de los granos.

En cuanto a la dinámica de precios, durante la última semana la pizarra para el cereal mostró valores en torno a los $ 265.000/t, estabilizándose en un nivel de precios de $ 5.000/t superior a lo visto en las últimas semanas y siendo el más alto desde principios de mayo. Sin embargo, debido a la sostenida suba del dólar desde aquellas fechas, la pizarra en dólares hoy está US$ 10/t más baja que en ese momento, cuando se pagaba US$ 190/t.

En cuanto a los precios de exportación, el FOB del maíz argentino se presenta apenas más barato que el brasilero en el tramo spot, cotizando cerca de US$ 200/t, cuando el equivalente de nuestro vecino fluctúa cerca de los US$ 208/t. La safrinha brasilera ya está ingresando al mercado con un avance de cosecha del 18,8% a nivel nacional y se espera sea la segunda más alta en la historia. Entre las expectativas de oferta casi en récords y los reajustes de las cotizaciones de los productos vinculados a energía, el maíz brasilero viene ajustando fuertemente en sus cotizaciones FOB, ganando competitividad y convergiendo paulatinamente hacia el argentino.

Sin embargo, el contexto internacional trae algunos factores alcistas que podrían estar dando cierto sostén a las cotizaciones. Francia está sufriendo una de las peores sequías de su historia, afectando directamente al maíz, que es un cultivo clave para el país y que está en etapa crítica de polinización. Esto, en un contexto donde el conflicto en Medio Oriente colaboró a una reducción en el área sembrada mayor al 19% debido al aumento en los altos costos de fertilizantes y energía. El Ministerio de Agricultura de Francia pronostica un desplome cercano al 30% en su cosecha, su nivel más bajo en 26 años.

En este contexto, las cotizaciones de maíz en MATIF vienen ajustando al alza desde las últimas jornadas, llegando a subas de cerca del 23% desde principios de año. En paralelo, los precios en Chicago han estado corrigiendo fuertemente a la baja luego del alivio de tensiones en Medio Oriente y avance de negociaciones sobre la apertura del estrecho de Ormuz, alcanzando niveles de principio de año. Esta diferencia de variaciones entre las cotizaciones del mercado de futuros de la Bolsa de París y Chicago estaría escalando para llegar a ser una de las más elevadas en los últimos 20 años.


3. El Niño: crecen las expectativas para la próxima campaña

El fenómeno del Niño podría configurar el mejor escenario productivo para el verano argentino desde 2020. Según el informe de GEA-BCR,  las señales apuntan a un evento “fuerte”, con posibilidad de ser “muy fuerte”, especialmente durante diciembre y enero, meses clave para la definición del maíz temprano y parte de la soja de primera.

Para el agro argentino, el impacto esperado es mayormente positivo. Existen chances de alcanzar un volumen de cosecha superior al de la campaña anterior. Tal como se mencionó anteriormente, GEA-BCR destaca que podría tratarse del mejor escenario productivo para el verano desde 2020. Aunque el principal riesgo no estaría en la etapa de implantación o desarrollo de los cultivos, sino hacia la cosecha: precipitaciones muy superiores a lo normal podrían generar eventos disruptivos, afectar la logística y provocar problemas puntuales de excesos hídricos.

Este escenario favorable para la producción argentina pensando ya en el nuevo ciclo, es un factor clave para las expectativas de oferta total, ya que se sumarían a una campaña con suministros récord. La dinámica del Niño y los planteos de siembra de la gruesa podrían jugar un rol importante en la formación de expectativas respecto a la oferta y con impacto la evolución de las curvas de futuros.


4. Fertilizantes: se reanuda el flujo por el Estrecho de Ormuz

Tras el acuerdo de cese al fuego en Medio Oriente, se reanuda el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, y con ello cierto flujo de fertilizantes que estaban con dificultades para ser transportados por el estrecho, según informa LSEG. A partir de este escenario, es que los precios internacionales de la urea se desinflaron fuertemente y ya están en niveles previos al conflicto, según la misma fuente. Sin embargo, el alivio a la oferta global es, por ahora, limitado.

Desde que se anunció el cese de hostilidades, se liberaron del Estrecho de Ormuz grandes cargamentos de fertilizantes que estaban impedidos de circular. Es así como el mercado global de fertilizantes y sus insumos encuentran cierto alivio para sus necesidades inmediatas. No obstante, estos cargamentos responden sobre todo a ventas ya consumadas, por lo que no representa más oferta nueva y el alivio podría ser parcial. Además, mientras los buques salen cargados, no se están registrando entradas de cargueros vacíos listos para recargar mercadería. 

Los negocios de fertilizantes en la región del Golfo siguen siendo muy limitados, en un mercado donde aún predomina la cautela por la seguridad del comercio a través del canal. La recuperación plena de los flujos continúa atada a la firma de un acuerdo que ponga fin definitivo a la guerra; hasta entonces, el tránsito marítimo permanece reducido a una fracción de los niveles habituales previos al conflicto.

A este escenario se suma la pérdida de capacidad productiva del complejo fertilizante regional. En paralelo, la logística sigue condicionada por la espera de la remoción de minas en el paso marítimo. Con unas 600.000 toneladas de urea todavía pendientes de salida desde el Golfo, el mercado internacional de fertilizantes aún tiene un camino por recorrer antes de recuperar condiciones más normales.

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Trump, Xi y la sequía en EE.UU. empujan una pulseada global que redefine el mercado de granos

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La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la geopolítica volvió a ocupar el centro de la escena agrícola mundial. La tensión comercial entre Estados Unidos y China, la crisis hídrica sobre el trigo norteamericano y la fuerte apuesta alcista de los fondos especulativos en Chicago alteran el equilibrio del mercado y abren una ventana para Sudamérica, incluida Argentina.

La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping volvió a poner al comercio agrícola en el núcleo de la disputa estratégica entre las dos mayores potencias del mundo. Según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las compras chinas de soja estadounidense atraviesan uno de sus niveles más bajos en casi dos décadas, mientras Brasil consolida su liderazgo exportador y Argentina recupera margen para volver a colocar mayores volúmenes de soja en el mercado asiático.

El dato político detrás del movimiento comercial es relevante: China llega a la negociación con stocks récord de soja en puertos y con una dependencia menor de Estados Unidos gracias a la cosecha histórica brasileña. Esa combinación debilita el poder de presión comercial de Washington y reconfigura el mapa global de abastecimiento.

La geopolítica define el rumbo de los granos

Con la cumbre entre Trump y Xi Jinping en el centro de la escena, el USDA dio sostén al trigo al proyectar para 2026/27 la producción estadounidense más baja desde 1973. Los fondos en Chicago acumulan a mayo la apuesta alcista más alta de la historia.

Las compras chinas de soja estadounidense, bajo serias dudas

El foco de los mercados esta semana estuvo puesto sobre la cumbre entre Trump y Xi-Jinping en China, que tuvo como uno de los capítulos más importantes en lo que respecta al agro las negociaciones por el futuro de las compras de soja de China a Estados Unidos. 

Como poder de fuego, el gigante asiático está bien abastecido de porotos registrando los stocks de soja en puertos chinos son los más altos de la historia, alcanzando 8,6 millones de toneladas, según Refinitiv, al tiempo que la cosecha récord en Brasil habilita el abastecimiento desde países proveedores sustitutos. 

En efecto, Brasil embarcó cerca de 55,93 Mt en soja desde enero a la fecha, un récord histórico para el acumulado de los primeros cinco meses del año. 

Como contracara, hasta el 7 de mayo Estados Unidos vendió a China 11,87 millones de toneladas de porotos, consolidando su nivel más bajo desde la 2006/07 y cerca de la mitad de lo exportado para la misma altura de la campaña 2024/25. 

En este escenario de menores compras chinas de soja estadounidense y un mayor interés por la producción sudamericana, la ventana también queda abierta para que Argentina vuelva a vender grandes volúmenes de la materia prima al gigante asiático. Hacia adelante quedará por seguir la evolución de las ventas hacia ese destino, que difícilmente alcancen lo visto en 2025, pero aun así podrían ser significativas. 


El trigo en Estados Unidos sufre del déficit hídrico

Las cifras reveladas en el informe WASDE del martes fueron sorpresivas para el sector. En esta edición, el USDA reveló sus primeras proyecciones de oferta y demanda para la nueva campaña 2026/27. Si bien entre los analistas ya era bien sabido que habría una reducción en la cifra de producción, y una pista para ello se encontró en el informe Outlook de febrero – que arrojó que el área sembrada de con trigo sería la más baja desde 1919-, no veían venir la cifra que finalmente arrojó el informe.

La perspectiva preliminar de producción de trigo en febrero era de 50,6 Mt, aunque con el pasar de las semanas y observando la complicada coyuntura climática de sequía que atravesaban los cultivos, el guarismo fue puesto en duda por los técnicos. De esta forma, los analistas apostaron a menos y estimaban una cosecha norteamericana 2026/27 en 47,2 millones de toneladas. Sin embargo, USDA terminó proyectando una cosecha trigo de 42,5 Mt para la 2026/27. De concretarse, esta cifra representaría un recorte productivo de 21% respecto a la 2025/26 y sería el valor más bajo desde la campaña 1972/73.

El gran recorte a la cifra de producción se enmarca en la compleja coyuntura climática que afecta al trigo de invierno norteamericano. En los últimos meses el agro norteamericano siguió con cierta preocupación el desarrollo del cultivo, viendo como dos variables evolucionaban negativamente: por un lado, el trigo en condiciones buenas a excelentes decrecía semana a semana, y por el otro, como el trigo bajo sequía crecía sin parar. Si bien se esperaban lluvias que aliviaran la situación del cultivo de invierno, estas finalmente llegaron en cantidades insuficientes y en un timing que tampoco dio margen para salvar los rindes. 

En el gráfico anterior se observa cómo, para el 5 de mayo, el porcentaje de trigo bajo sequía alcanzó un 71% y es un máximo a esta altura del año, de acuerdo con datos de NASS-USDA. Asimismo, el lunes se publicó el informe de Seguimiento de Cultivos del mismo organismo oficial, en el que se reveló que el trigo en condiciones de buenas a excelentes es tan solo de 28%, y el dato fue a contramano del 32% que esperaban los analistas privados. El panorama ya se mostraba desalentador y el WASDE del martes terminó de confirmar las preocupaciones de los operadores. Una cifra revelada en este informe, que pone mayor foco en la situación actual del trigo rojo duro de invierno -la variedad más afectada por la sequía-, USDA proyectó que se levantaría el volumen más bajo desde 1957 para este cultivo invernal.

En Chicago, la reacción en precios fue abrupta: el contrato de trigo más operado subió un 7% intradiario y terminó en su nivel más alto en dos años.


Los fondos de Chicago nunca estuvieron tan comprados en un contexto de alta incertidumbre

La continuidad de la guerra en Medio Oriente deja como saldo -hasta ahora- una importante pérdida de capacidad productiva en sectores estratégicos para la economía mundial. Ante los serios daños que el conflicto armado dejó sobre el aparato productivo de hidrocarburos y la logística, se teme que el mundo converja a precios estructuralmente más altos para el petróleo y sus derivados. 

En este escenario, los commodities agrícolas no fueron la excepción y fondos especulativos de Chicago compraron masivamente contratos, anticipando una suba de los precios. Así, al jueves de esta semana, los fondos registran la posición neta comprada más grande de la historia para esta altura del año, como vemos en la siguiente imagen. 

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El trigo sube a máximos de 21 meses y reconfigura el mercado global

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El precio internacional del trigo alcanzó esta semana su nivel más alto en 21 meses al tocar los US$ 246 por tonelada en Chicago, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, suba de costos energéticos y deterioro en las condiciones productivas de los principales países exportadores. El movimiento representa un incremento cercano al 30% respecto de fines de enero y redefine las expectativas del mercado global.

El cambio de tendencia no es menor: el cereal pasó de un escenario de abundancia y stocks elevados a otro con señales de ajuste en la oferta. En ese giro, el conflicto en Medio Oriente —con el Estrecho de Ormuz operativamente bloqueado y una caída significativa en el tránsito marítimo— aparece como un factor central que impacta sobre el precio de la energía y, en consecuencia, sobre los costos agrícolas.

Tensiones geopolíticas y malas condiciones del cultivo en exportadores clave cambiaron drásticamente la realidad del mercado trigo. La relación urea/trigo es la más alta desde por lo menos una década. Brasil busca intensificar el uso de maíz para etanol.

El Estrecho de Ormuz sigue cerrado

Se cumplieron ya dos meses desde la explosión de las hostilidades en Medio Oriente y hace veinte días que se iniciaron las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo de paz. Esta última ventana de tiempo no estuvo exenta de incidentes, con idas y vueltas de parte de los dos bandos, ataques continuados y con Estados Unidos “bloqueando” el Estrecho de Ormuz para cualquier buque que quiera entrar o salir de Irán. Lejos de acercarse a una normalización del flujo comercial, en términos prácticos, el Estrecho sigue “intransitable”. Durante los últimos sesenta días, solo 356 buques entraron o salieron de Ormuz, casi la mitad del tránsito habitual en una semana.

Ya el mercado ha tenido tiempo para descontar un contexto macroeconómico global más complejo, con precios de la energía subiendo (el Brent se negocia por encima de los US$ 107/bbl), con menor producción agrícola global por la caída en los márgenes fruto del aumento en la estructura de costes productiva y, consecuentemente, cotizaciones más altas para commodities agro. 

Bajo el escenario actual, el cambio en el panorama del mercado de trigo dio un giro de 180°. Luego del maíz, es el cultivo más intensivo en uso de fertilizantes nitrogenados en el mundo, encareciendo especialmente la siembra del cereal. En Australia la siembra ya comenzó y existe un generalizado consenso de que el área total tendrá importantes ajustes este año, algunas estimaciones conservadoras hablan de un 4% menos de superficie y otras de un recorte de hasta el 12%. En nuestro país la situación es similar a muy poco de comenzar las labores para el cereal (ver debajo).

En Estados Unidos la sequía viene acechando hace varias semanas al trigo de invierno y actualmente solo el 19% de la superficie implantada no sufre la falta de humedad, con el 35% del trigo en condiciones malas o muy malas, 15 p.p. más que el año pasado a esta altura. Todo esto, teniendo en cuenta que la superficie sembrada total para esta campaña norteamericana se estima como la más baja desde que el USDA lleva los registros.

El mercado pasó de evaluar un escenario global “pesado” para el trigo, con suministros récord y stocks holgados, a eventualmente encontrarse con recortes de oferta para nada esperados hace unos meses atrás. A fines de enero se negociaba en Chicago en el orden de los US$ 190/t, mientras que esta misma semana el trigo tocó máximos desde junio del 2024 al alcanzar los US$ 246/t, un 30% más. 

Entre la dinámica internacional y local, el mercado argentino de trigo también cambió drásticamente. La curva de futuros se desplazó entre un 12 y 17% desde fines de enero hasta ahora, con el contrato a julio del 2026 sumando US$ 25/t. Sin embargo, lo más importante es el cambio de dirección de la curva. Hasta la última semana de febrero, el mercado de futuros mostraba el clásico “inverso” entre mitad de campaña y próxima cosecha, aunque con escasa diferencia fruto de los stocks récord que se esperan para esta campaña. Desde la implosión del conflicto y la suba de costos de producción, la curva empezó a cambiar de orientación y ahora el trigo está en “carry” hasta enero del 2027. Es decir, se descuenta un contexto – local y global – más ajustado hacia delante, donde las toneladas que en su momento “sobraban”, planchando la curva de futuros, ahora tienen un alto incentivo a racionarse.

El maíz también tuvo su rally

En Chicago el futuro más operado por maíz concatena varias ruedas consecutivas cerrando al alza y desde principios de mes hasta ahora acumula ganancias de US$ 10/t, llegando a superar los US$ 183/t para alcanzar los niveles máximos de marzo de este año. En el caso del maíz, al aumento de costes productivos hay que sumarle su rol clave como insumo energético, adicionando un factor de demanda más frente a las subas del petróleo. Los contratos de futuros de maíz fueron los más buscados por los fondos especulativos en Chicago desde que comenzó el conflicto, ampliando su cartera en una posición neta de 288.000 contratos, más incluso que en aceite o porotos de soja.

La dinámica internacional se trasladó al mercado interno vía aumento de precios de exportación, que impulsaron la curva de futuros de maíz un 4% desde principios de año y revalorizaron el precio spot. A pesar del aumento en las cotizaciones FOB, el maíz argentino sigue muy competitivo en el mercado internacional, sobre todo mirando hacia la posición de Brasil y los abiertos propuestos para la llegada de la safrinhaEn este contexto, la intensificación del uso de maíz como sustituto energético en Brasil, aumenta la competitividad del maíz argentino en el mercado global.

En Brasil buscan aumentar la tasa de corte de etanol

El viernes pasado, el Ministerio de Minas y Energías de Brasil propuso elevar el corte de bioetanol del 30% al 32% (sujeto a aprobación del CNPE) para mitigar el alza de costos energéticos derivada del conflicto en Medio Oriente.

Durante el 2025 se elaboraron 36 millones de m3 de bioetanol en Brasil, procesando 320,5 Mt de materias primas. A pesar de que la caña de azúcar sigue siendo por lejos el principal insumo, liderando ampliamente la producción (88,6%), seguida por el maíz (6,7%) y la melaza (4%), el maíz ha mostrado un crecimiento espectacular en la última década, consolidándose como una materia prima clave para el futuro del sector.

Durante las últimas nueve campañas el procesamiento de maíz para la producción de bioetanol en Brasil creció a una tasa promedio anual del 44%, multiplicándose por 18 el volumen utilizado en el ciclo 2024/25 respecto al 2016/17. 

Siguiendo a la Unión Nacional de Etanol a base de Maíz (UNEM), existen 27 biorrefinerías que utilizan maíz como insumo operando sobre suelo brasilero, 16 más que están ya autorizadas para comenzar a construirse y 14 proyectadas o ya programadas para la construcción. Según las principales uniones de productores de etanol en Brasil pasar a E32 implica agregar un consumo de 1.000 millones de litros de etanol por año, fácilmente abordables con el actual ritmo de expansión para la producción de etanol de maíz.

Más allá del E32, los biocombustibles son un motor clave de la demanda interna en Brasil. En el primer mes de la campaña 2025/26, el uso de maíz para etanol alcanzó un récord histórico de 2,1 Mt (+20% interanual). Esta tendencia en parte es capturada por las expectativas de oferta y demanda para el nuevo ciclo carioca, con un consumo interno total que se proyecta récord en 94,6 Mt.

Bajo este escenario global y local, la curva de exportación FOB de maíz en Brasil se vino desplazado hacia arriba consistentemente desde que comenzó el 2026, revalorizándose entre un 5% y 7% para los embarques desde julio a agosto. Más allá de estar esperando la segunda mejor safrinha de su historia, el cambio fundamental de la hoja de balance global y el mayor uso de commodities agro como insumos energéticos, viene impulsando los precios de exportación.

Panorama del mercado de fertilizantes

Superando los dos meses desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, que puso en jaque un tercio del comercio mundial de fertilizantes, el mercado del insumo todavía navega aguas turbulentas. Según reporta Ingeniería en Fertilizantes, los precios internacionales de los agroquímicos siguen por encima de lo que está dispuesta a pagar la demanda interna. 

La semana pasada el mercado se vio doblegado por una licitación de insumos nitrogenados por parte de la India, que absorbió buena parte de la oferta mundial, alimentando aún más los precios. Según los informes del sector, los importadores de Argentina y de otros países no convalidaron este aumento de las cotizaciones, resultando en una demanda mundial debilitada y forzando ulteriores recortes a los precios. Sin embargo, todavía es grande la brecha entre los costos de reposición internacional y la disposición a pagar de la importación, quedando momentáneamente en off-side.

Los precios domésticos presentan, sin embargo, cierto desfasaje respecto a los internacionales. Siguiendo a Ingeniería en Fertilizantes, los importadores venden en el mercado interno a precios por debajo del costo de reposición, quedando la demanda a la merced del stock que ya existía en el país antes del conflicto y las importaciones programadas con antelación. Aun así, el fertilizante se presenta caro: la relación urea/trigo pasó en un año de 2,6 a 4,5, según GEA-BCR. Esto es, el insumo se encareció en términos relativos un 75% desde una campaña a otra, siendo el ratio más alto en por lo menos la última década. El ratio es incluso más alto que en 2022, cuando explotó la guerra ruso-ucraniana y la relación tomó valores semejantes a los que vemos hoy.

Frente a este complejo panorama en fertilizantes y con la ventana de siembra de la fina aproximándose, GEA-BCR estima que se sembrarían 300.000 ha menos de trigo para la campaña 2026/27 en la región núcleocifra que representa un recorte interanual de 17%, según marcan las intenciones de los productores. 

Importaciones de fertilizantes en el primer trimestre

La importación de fertilizantes en el primer trimestre, medida en cantidades, mostró una merma respecto a los últimos dos años. Según INDEC, Argentina compró al exterior 338.000 toneladas de fertilizantes, a un precio CIF promedio ponderado de US$ 649/t, también más alto que en el último bienio.

Desagregando la cifra entre tipos de fertilizante: 183.000 toneladas pertenecieron al complejo fosfatado, 150.000 tn del tipo nitrogenado y 5.300 tn del tipo potásico. Se ve un crecimiento en las cantidades importadas en el rubro de fosfatados, siendo la segunda más alta del último lustro. En el caso de los nitrogenados, el volumen está en línea con el promedio del último quinquenio, mientras que en el caso de los potásicos el guarismo fue relativamente magro. 

Las importaciones de fertilizantes del primer trimestre solo representaron, en promedio, el 9% del total anual importado en el último quinquenio, por lo que aún resta importar gran parte del volumen habitual, aunque eso dependerá de los precios y la convalidación de la demanda interna.

Mirando hacia el futuro de la oferta local, Pampa Energía busca adherir al RIGI su proyecto para la construcción de una planta de producción de urea -Fertil Pampa-, con la ambición de ganar un lugar en la producción local. Fertil Pampa produciría hasta 2,1 Mt de urea, aprovechando el potencial del gas de Vaca Muerta. La producción local es actualmente dominada por el gigante Profertil, que tiene la capacidad de producir hasta 1,32 Mt de urea a partir de 2030, por lo que Argentina tiene el potencial de sustituir gran parte de sus importaciones de este fertilizante. En 2025 Argentina importó 2,1 Mt de urea, por lo que existe la posibilidad abastecer de forma autónoma el consumo de urea, e incluso quizás hasta de exportarla.

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Crece la volatilidad en el mercado de granos en medio del conflicto en Medio Oriente

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La guerra en Medio Oriente empezó a pegar de lleno en el mercado de granos y dejó una señal doble para la Argentina: mientras la volatilidad financiera se acelera en Chicago por la presión geopolítica, el país logra capitalizar una ventana comercial excepcional para el maíz y el girasol, con exportaciones que rompen récords y sostienen el movimiento interno de mercadería. El dato central no es solo productivo, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. En plena campaña 2025/26, con una oferta abundante y costos logísticos globales más altos por la crisis en el estrecho de Ormuz, la competitividad argentina gana espacio en el comercio internacional, aunque bajo una condición frágil: que el conflicto no deteriore todavía más el transporte marítimo ni profundice el desorden en los precios.

La novedad combina alivio comercial y riesgo sistémico. Por un lado, la cosecha récord y la demanda externa están permitiendo dar salida a volúmenes muy altos, especialmente en girasol y maíz. Por otro, la guerra y la acción de los fondos especulativos transformaron a los futuros agro en un terreno mucho más sensible a cualquier titular. En ese escenario, la Argentina aparece beneficiada por precios competitivos y por una ventana de exportación favorable, pero queda también expuesta a un mercado internacional cada vez más nervioso, donde una noticia diplomática o militar puede mover las cotizaciones con violencia en una sola rueda.

El girasol rompe todos los techos y acelera la comercialización interna

El caso más contundente es el del girasol. La campaña 2025/26 ya muestra una performance histórica en exportaciones y confirma que el complejo encontró una salida externa pocas veces vista. En el primer trimestre se embarcaron 391.000 toneladas de aceite, el mejor arranque aceitero de campaña desde 2005. Pero el dato más disruptivo está en la exportación de semilla de girasol, que alcanzó 421.136 toneladas en lo que va del trimestre: equivale a 12 veces la cifra del año pasado (31.688 toneladas) y casi 17 veces el promedio de los últimos cinco años para esta altura del calendario (25.000 toneladas).

Ese salto no es una curiosidad estadística. Cambia la lógica comercial del cultivo. Cuando se homogeneizan las exportaciones de aceites, pellets y harinas en semilla procesada equivalente, surge que ya se utilizaron 1,12 millones de toneladas de semillas para producir los derivados industriales exportados en lo que va de la campaña. El registro supera en más del doble el promedio del último lustro y es 1,7 veces superior al del año pasado a esta altura.

La magnitud de la demanda externa ya tuvo impacto interno. El mercado doméstico respondió con compras totales por 3,1 millones de toneladas, lo que ubica a la campaña 2025/26 como el segundo registro más alto del siglo, a la par de la 2007/08. En términos comparativos, el ritmo comercial corre 62% por encima del ciclo anterior y 111% más que el promedio de los últimos cinco años. No se trata solo de más exportaciones: se trata de una cadena que encuentra precio, fluidez comercial y ritmo de descarga en un momento donde la oferta es abundante.

Un mercado inusual: hasta un gran exportador compró girasol argentino

Dentro de esa dinámica aparece un dato con peso propio: la producción argentina logró ingresar en destinos que no son compradores habituales. En un hecho sin precedentes dentro del texto base, Bulgaria, uno de los mayores exportadores mundiales de semillas y aceite de girasol, apareció como destino del producto argentino y explicó el 37% de las compras de semilla en bruto.

Ese dato revela dos cosas a la vez. Primero, que la competitividad argentina no solo funciona en mercados tradicionales, sino también en plazas donde normalmente la lógica comercial iría en sentido inverso. Segundo, que el contexto global empuja a los importadores y procesadores a buscar mercadería donde haya precio y disponibilidad, incluso si eso altera esquemas históricos del comercio agrícola. Cuando un exportador estructural pasa a comprar, el mercado está enviando una señal sobre escasez relativa, oportunidades transitorias o reacomodamientos fuertes en la formación de precios.

El maíz aprovecha una ventana de competitividad y apunta a un récord exportador

El maíz ofrece otra foto relevante. La cosecha avanza al 14% a nivel nacional y, solo en marzo, ya se descargaron 3 millones de toneladas en los puertos del Gran Rosario, es decir, 1,4 millones más que en igual momento del año pasado. A la par, la comercialización interna muestra un ritmo firme: ya está comprometido el 30% de las toneladas esperadas para esta campaña, 10 puntos porcentuales por encima del ciclo pasado.

Sobre esa base, el programa exportador del primer mes de campaña se perfila para quebrar marcas. La previsión indica que marzo cerraría con más de 4 millones de toneladas exportadas, un récord para el arranque de campaña del cereal. La explicación central está en la competitividad del producto argentino. Aun con subas en los costos globales de los fletes marítimos, el maíz local sigue siendo presentado como el más competitivo del mundo dentro de la ventana que se extiende hasta el ingreso más fuerte de la oferta brasileña, previsto para junio/julio.

Ahí aparece una lectura política y económica concreta. La Argentina no está aprovechando solo una buena cosecha, sino una combinación excepcional entre volumen disponible, salida exportadora y timing comercial. En un momento de disrupción global, esa ventaja puede ser decisiva para sostener ingreso de divisas, actividad en terminales portuarias y dinamismo en la cadena comercial. Pero también es una ventaja con fecha de vencimiento: depende de cuánto dure la ventana frente a Brasil y de que la crisis internacional no encarezca aún más la logística.

Chicago sube, las primas FOB aflojan y el mercado local se sostiene

El comportamiento de los precios muestra ese equilibrio inestable. En Chicago, los futuros de maíz recibieron impulso por el conflicto en Medio Oriente y por el mayor posicionamiento de los fondos en commodities agrícolas. Desde que el escenario internacional empezó a tensionarse, el contrato de referencia del cereal subió 6%. Sin embargo, al mismo tiempo, las primas FOB del maíz argentino se debilitaron, en parte por la presión de oferta y en parte por el aumento en los costos de transporte marítimo.

El resultado es una especie de compensación. La baja de las primas resta, pero la suba en Chicago más que equilibró ese efecto, permitiendo que el precio de exportación a cosecha se revalorizara US$ 15 por tonelada desde enero. Esa mejora ayudó a sostener los valores en el mercado de futuros local, que promedian entre US$ 182 y US$ 186 por tonelada.

Ese punto es central para entender el momento. La Argentina gana competitividad por precio, pero esa ventaja no surge en un contexto de estabilidad, sino dentro de un mercado global donde sube la tensión, suben los costos y se vuelve más agresiva la operatoria financiera. El beneficio existe, aunque no descansa sobre bases tranquilas.

Ormuz cerrado y fondos especulativos: la nueva fuente de inestabilidad

La otra gran variable del escenario es la guerra. El texto base marca que el estrecho de Ormuz sigue virtualmente cerrado, con una caída del 94% en el tráfico de buques. Esa cifra no impacta solo en petróleo y energía. Repercute también en el costo del comercio internacional, en las expectativas de abastecimiento y en el comportamiento de los capitales especulativos que operan sobre materias primas.

En ese clima, la volatilidad dejó de ser un factor lateral y pasó al centro del negocio. La soja dio la señal más fuerte. Durante el lunes de esta semana, el futuro más operado en Chicago registró la mayor caída diaria desde julio de 2024, con una pérdida de US$ 20 por tonelada en una sola rueda, hasta activar el límite automático del CME. El disparador fue una noticia política: la postergación del viaje de Donald Trump a China.

El mercado venía descontando en precios la promesa de que China sumaría 8 millones de toneladas de soja a sus compras de 12 millones de esta campaña. La postergación del viaje se leyó como una señal bajista porque debilitó el sustento político de ese compromiso. La reacción fue inmediata. Y dejó una enseñanza clave: ya no hacen falta cambios estructurales en oferta o demanda para mover fuerte los precios. Alcanza con un titular de alto impacto geopolítico.

La soja expone el nuevo patrón: subas violentas, caídas bruscas y fondos con poder de fuego

La soja venía de tocar máximos de 21 meses el viernes pasado. Antes del rally comprador, cotizaba por debajo de US$ 390 por tonelada. Luego llegó a operar en US$ 451, una suba del 16% en siete semanas. Después, ante una sola noticia con sesgo bajista, cayó con fuerza. Ese patrón no es anecdótico: muestra que el mercado agro quedó sometido a un nivel de sensibilidad mucho mayor.

El texto remarca que la volatilidad anualizada en las últimas diez ruedas escaló a máximos desde julio de 2023 y que los fondos especulativos tienen un rol central. La posición neta comprada supera los 600.000 contratos entre granos y derivados, tras un aumento del 337% desde fines de enero. Ese volumen de apuestas le da a los fondos un poder decisivo para mover cotizaciones. Una toma de ganancias, un cambio de expectativas o una noticia internacional pueden desatar correcciones violentas en cuestión de horas.

En términos de poder de mercado, eso significa que la formación de precios ya no depende solo de rindes, clima o demanda física. También depende de la velocidad con la que el capital financiero entra y sale de posiciones largas sobre commodities. Para la Argentina, esa dinámica abre oportunidades de precios, pero también complica la toma de decisiones comerciales, porque el margen entre una rueda favorable y una corrección abrupta se achicó mucho.

Qué gana la Argentina y qué riesgo enfrenta

La campaña 2025/26 encuentra a la Argentina en una situación singular. Tiene volumen, tiene competitividad y, por ahora, tiene demanda externa. El girasol exhibe una performance histórica. El maíz se encamina a un arranque récord. Y los precios internacionales, aun con altibajos, siguen ofreciendo respaldo al negocio exportador. En ese plano, los sectores vinculados a la exportación y a la logística portuaria aparecen fortalecidos.

Pero el mismo contexto que habilita esa ventana también impone límites. El cierre virtual de Ormuz, la suba de fletes, la fragilidad diplomática y el peso creciente de los fondos especulativos pueden alterar en pocos días el escenario. Un agravamiento del conflicto podría disparar todavía más los costos logísticos. Un cambio brusco en las expectativas sobre Estados Unidos, China o Medio Oriente puede desarmar posiciones compradas y provocar bajas intensas. Y el ingreso de la oferta brasileña en junio/julio meterá presión sobre la competitividad del maíz argentino.

Un momento de oportunidad, pero sin red de seguridad

Lo que hoy muestra el mercado de granos no es una foto de bonanza lineal, sino una combinación de oportunidad y fragilidad. La Argentina está logrando colocar mercadería en volúmenes excepcionales y aprovechar un contexto favorable para el maíz y el girasol. Sin embargo, esa ventaja se construye sobre un sistema internacional alterado por la guerra, con rutas marítimas bajo presión y precios moldeados por fondos que amplifican cada shock.

Las próximas semanas serán decisivas. Habrá que mirar si el conflicto en Medio Oriente profundiza el bloqueo comercial, si Chicago mantiene el sesgo alcista o entra en una nueva fase de corrección, y si la competitividad argentina logra sostenerse cuando cambie la oferta global. Por ahora, el negocio exportador encontró aire. La pregunta es cuánto dura esa ventana en un mercado que ya no reacciona por ciclos previsibles, sino por sobresaltos.

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