La joven posadeña Ana Paula Vega Junghanns fue seleccionada entre cientos de postulantes de todo el país para participar de la United Space School 2026, una experiencia internacional dedicada a la exploración espacial. Durante el encuentro, el gobernador Passalacqua destacó su participación como un hecho “que se sintió un triunfo para todos los misioneros”.
El gobernador Hugo Passalacqua, recibió en la Casa de Gobierno a Ana Paula Vega Junghanns, la estudiante misionera que recientemente representó a la Argentina en la United Space School (USS) 2026, un programa educativo internacional de alta exigencia educativa desarrollado en Houston, Estados Unidos, con foco en la exploración espacial y visitas a instalaciones de la NASA y empresas como SpaceX.
Ana Paula es la primera misionera en ser seleccionada para representar al país en toda la historia del programa en Argentina, en el marco de una experiencia organizada por la Foundation for International Space Education (FISE). En el encuentro con el mandatario, compartió los detalles de su experiencia en Houston y el intercambio cultural que vivió junto a más de 40 jóvenes de 30 nacionalidades. También estuvieron presentes sus padres, Miguel y María del Carmen, quienes acompañaron a su hija y destacaron su trayectoria educativa, que incluye la formación académica de calidad que recibió en la provincia y un reciente intercambio académico en Alemania.
Durante la reunión, Passalacqua felicitó a Ana Paula por su desempeño y destacó el orgullo que representa para Misiones que una estudiante de la provincia haya alcanzado esta instancia internacional: “Todos nos sentimos orgullosos por tu experiencia; se sintió un triunfo para todos”, señaló, y agregó: “Es un gusto haberte conocido, sobre todo por ser una persona que se vuelve una figura de ejemplaridad para sus compañeros”.
Un arduo proceso de selección
El programa United Space School, de alta exigencia académica, convoca a estudiantes de nivel secundario de más de 30 países para diseñar una misión tripulada a Marte con el acompañamiento de expertos de la industria aeroespacial. Durante su participación en Houston, la estudiante posadeña realizó visitas a instalaciones de la NASA y empresas como SpaceX.
La joven misionera fue una de las dos estudiantes seleccionadas para representar a la Argentina en esta edición del programa, luego de atravesar un exigente proceso de postulación que incluyó entrevistas, trabajos de investigación, documentación académica y certificaciones de idiomas.
En ese sentido, consideró especialmente significativo seguir compartiendo públicamente su experiencia en la provincia. “Me rechazaron dos veces antes de ir, estaba a punto de no presentarme el año pasado, pero decidí hacerlo igual. Muchos piensan que este tipo de programas son inalcanzables, hasta yo lo creí, y al final terminó resultando. Para mi es importante transmitir eso, que es algo alcanzable ”, expresó.
Una vez allí, Ana Paula integró el equipo azul, dedicado específicamente al diseño de una misión de exploración a Marte. Los participantes trabajaron en grupos internacionales y, con el acompañamiento de profesionales vinculados a la industria aeroespacial, desarrollaron diferentes aspectos de una misión tripulada, desde sus objetivos hasta el vehículo y los trajes de los astronautas.
Explicó además que tuvieron muchas charlas con profesionales que trabajan en la NASA hace décadas antes de centrarse en la misión que a cada uno le había tocado. Es así que para Ana Paula, uno de los principales valores de la experiencia fue comprender que el acceso a este tipo de oportunidades no está reservado exclusivamente para quienes viven en las grandes ciudades.
Educación misionera: educación de calidad
La estudiante contó que escuchó por primera vez sobre el proyecto educativo a través de una charla en su colegio, el Instituto Superior Arnoldo Janssen de Posadas, donde cursó la orientación en Electromecánica. A partir de ese primer contacto comenzó a investigar sobre el programa y el campo de la exploración espacial, un área que hasta entonces no había formado parte de sus intereses principales.
A su vez, según comentó su padre, Ana Paula ya se encontraba realizando otro programa educativo respaldado por la Fundación Germán A. Wachnitz en Alemania antes de ir a Houston. Se trata de una instancia educativa que dejó a relucir la calidad educativa que recibió la joven en la provincia, en el Instituto Superior Arnoldo Janssen de Posadas. “Ella cursó todo este ciclo lectivo en el Friedrich Schiller Gymnasium de Marbach am Neckar, en un programa que elige estudiantes por la excelencia académica. Ella nos contaba que el conocimiento que ella tenía, del Janssen, era muy superior al que tenían los estudiantes del instituto. Me parece que es un orgullo que la educación que le dieron sea ventajosa a comparación de uno de los mejores institutos de Alemania”, explicó.
Finalmente, la joven misionera valoró la experiencia internacional como una instancia que le permitió ampliar su mirada sobre el mundo, y confirmó que tiene interés por la ingeniería biomédica como posible carrera universitaria.
La Cámara de Diputados aprobó con una amplia mayoría la adhesión de la Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), un acuerdo internacional que busca simplificar y abaratar el proceso de registro de invenciones en distintos países. La iniciativa obtuvo 147 votos afirmativos y 93 negativos, pero no quedó convertida en ley: una modificación incorporada durante el tratamiento obliga a que vuelva al Senado, donde había recibido media sanción en 1998.
El recorrido parlamentario tiene una particularidad poco habitual. El proyecto permaneció 28 años en una situación excepcional y ahora vuelve a la Cámara de origen para revisar el cambio introducido por Diputados. La Argentina había firmado el tratado en 1970 y el Senado lo había aprobado en 1998, pero nunca completó el trámite de adhesión.
La modificación que impidió la sanción definitiva fue la incorporación de una reserva al Capítulo II del PCT, una decisión impulsada durante las negociaciones parlamentarias para preservar determinadas facultades nacionales vinculadas con la evaluación técnica de las solicitudes de patentes. El capítulo establece mecanismos de examen internacional que no resultan vinculantes para los Estados.
La reserva fue uno de los puntos centrales del acuerdo político que permitió reunir los votos. La industria farmacéutica nacional, representada por cámaras como CILFA y Cooperala, había advertido sobre el impacto que una adhesión plena podía generar sobre la producción local de medicamentos y la competencia con multinacionales.
Una reforma con impacto sobre innovación y medicamentos
El PCT reúne actualmente a 158 países y establece un procedimiento unificado para presentar solicitudes de patentes con intención de protección en distintos mercados. La adhesión permitiría que investigadores, universidades, empresas tecnológicas y emprendedores argentinos puedan iniciar desde el país un trámite que hoy requiere recurrir a procedimientos internacionales separados.
El argumento económico detrás de la adhesión es concreto: reducir tiempos, costos y carga administrativa para quienes buscan proteger una innovación fuera de la Argentina. El sistema no crea una “patente mundial” ni obliga automáticamente a los Estados a conceder una patente. La decisión final sobre la patentabilidad continúa dependiendo de la legislación y de las autoridades nacionales.
Para el Gobierno, ese mecanismo puede mejorar las condiciones de inserción de la innovación argentina en los mercados internacionales. Juliana Santillán, diputada de La Libertad Avanza y miembro informante del proyecto, sostuvo que la incorporación al tratado permitiría que investigadores y empresas locales accedan a herramientas similares a las utilizadas por sus competidores internacionales.
El otro lado del debate está concentrado en el sector farmacéutico. Los laboratorios nacionales sostienen que una adhesión sin reservas podría facilitar el patentamiento de productos extranjeros y reducir el margen para la producción local de medicamentos genéricos. Ese efecto podría trasladarse a los costos del sistema sanitario si determinadas drogas quedan bajo protección de patentes y disminuye la competencia de fabricantes nacionales.
La reserva del Capítulo II funciona, en ese escenario, como una válvula de protección. Argentina se incorpora al sistema internacional de cooperación en materia de patentes, pero conserva herramientas específicas para evaluar localmente determinados requisitos técnicos.
El vínculo con Estados Unidos, detrás del debate político
La incorporación del PCT también tiene una dimensión geopolítica. La iniciativa forma parte de los compromisos asumidos por el Gobierno argentino con Estados Unidos en el marco del acuerdo comercial y de inversiones firmado en febrero.
El tratamiento parlamentario estuvo condicionado durante meses por las negociaciones comerciales con Washington. Aunque el dictamen estaba listo desde mayo, el oficialismo demoró el avance hasta que se conocieran definiciones de la administración de Donald Trump sobre su política arancelaria.
La aprobación llega después de que Estados Unidos estableciera para la Argentina un arancel de importación del 10%, la tasa mínima dentro del esquema aplicado a los socios comerciales de la región según los datos consignados en el proyecto.
Ese vínculo explica parte de la discusión política. Para el oficialismo, la adhesión representa una señal de integración internacional y modernización del sistema de propiedad intelectual. Para la oposición, en cambio, forma parte de una agenda de concesiones hacia Estados Unidos cuya contraprestación concreta todavía está en discusión.
Santiago Cafiero, de Unión por la Patria, cuestionó precisamente ese punto. El ex canciller sostuvo que la aprobación del tratado debe analizarse dentro de la negociación bilateral y advirtió sobre el riesgo de avanzar en compromisos internacionales sin beneficios equivalentes para la Argentina.
La industria nacional consiguió una modificación clave
La trastienda parlamentaria muestra que el sector farmacéutico logró modificar el proyecto original. La reserva del Capítulo II permitió construir un punto de encuentro entre el objetivo oficial de incorporar a la Argentina al PCT y la preocupación de los laboratorios nacionales por preservar herramientas de evaluación y patentamiento.
Ese equilibrio tiene una consecuencia legislativa inmediata: el proyecto deberá regresar al Senado. No se trata de una nueva discusión desde cero, sino de una revisión de la modificación introducida por Diputados.
El episodio también muestra cómo la política de propiedad intelectual dejó de ser una discusión exclusivamente jurídica. En un país que busca aumentar exportaciones de servicios basados en conocimiento, desarrollar tecnología y atraer inversiones, la protección de las innovaciones es parte de la estrategia productiva. Pero en sectores como el farmacéutico, las reglas de patentamiento también determinan cuánto espacio queda para la producción local y cuál puede ser el costo de acceso a determinados tratamientos.
Ciencia, tecnología y la condición que falta
El debate dejó expuesta otra cuestión estructural: la eficacia de un sistema internacional de patentes depende de la capacidad del país para generar innovaciones que puedan ser patentadas.
Desde la oposición señalaron que la adhesión al PCT no garantiza por sí misma un salto tecnológico. Adriana Serquis, investigadora y diputada, sostuvo que los científicos argentinos ya cuentan con mecanismos para proteger sus desarrollos y cuestionó que la incorporación al tratado sea presentada como una condición indispensable para internacionalizar las patentes.
El punto plantea un desafío mayor para la política económica. La adhesión puede reducir barreras administrativas para quienes ya tienen capacidad de innovar, pero su impacto sobre la economía real dependerá de cuánto aumente la generación de conocimiento, cuántos desarrollos lleguen al mercado y qué capacidad tengan las empresas argentinas para escalar y exportar esos productos.
Por eso, la discusión que ahora vuelve al Senado no se agota en la aprobación de un tratado firmado hace más de medio siglo. Involucra el equilibrio entre integración internacional, protección de la industria nacional, acceso a medicamentos, propiedad intelectual y política científica.
Si el Senado acepta la modificación, la Argentina quedará en condiciones de completar finalmente su adhesión al PCT. El desafío posterior será transformar una herramienta de simplificación de patentes en una política efectiva de innovación, sin que la apertura internacional termine ampliando solamente las oportunidades de quienes ya dominan los mercados tecnológicos.
El Gobierno de Misiones finalizó, a través del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA), la construcción de la sede del Silicon Maker School (SMS) en Dos de Mayo. El nuevo espacio permitirá que estudiantes y docentes del NENI Nº 2035 y de la Escuela Nº 270 “Primeros Colonos” accedan a las posibilidades educativas que ofrece esta propuesta.
El Espacio Maker está ubicado en la calle San Martín Nº 1722 y forma parte de la red provincial SMS, impulsada por la Subsecretaría de Educación Disruptiva, Innovación e Investigación (SEDII). Esta puesta en funcionamiento del espacio, contempla además una inversión de la SEDII, que con presupuesto propio garantiza la provisión de insumos, la capacitación y el acompañamiento permanente para el desarrollo de las propuestas educativas. En este marco, la sede fue equipada con un microscopio digital, un telescopio, tablets EXO 10, una balanza digital, placas Makey Makey, kits de robótica, juegos didácticos y de experimentación, rompecabezas, auriculares, lápices 3D y filamentos de colores. También se incorporaron componentes para programación y robótica, como sensores de luz y PIR, mini servomotores, displays LCD, drivers de doble puente, servomotores 180, además de juegos de construcción, masa eléctrica y un lente de realidad virtual.
De acuerdo con lo señalado por la supervisora de la Regional IX de la cartera educativa provincial, profesora Norma Benítez, el nuevo espacio representará “una valiosa oportunidad para fortalecer las propuestas educativas innovadoras de nuestra comunidad. Allí, los niños podrán aprender a través de experiencias concretas y situaciones reales”.
Además, la supervisora destacó que el espacio generará mejores condiciones para que las infancias desarrollen aprendizajes significativos en entornos pensados para despertar la curiosidad, fomentar la creatividad y potenciar el trabajo en equipo.
Características de la nueva sede
La obra ejecutada por el Instituto comprende una superficie cubierta de 97 metros cuadrados y tiene capacidad para 30 alumnos. El edificio cuenta con áreas diferenciadas para el trabajo científico y las actividades artísticas, además de sanitarios para los niños. La sede se completa con una expansión exterior delimitada por un jardín vertical.
La construcción responde a un sistema de estructura metálica con paneles multicapa que incorporan aislación térmica y barrera de vapor, sobre una platea de hormigón armado con piso de cemento alisado. El equipamiento incluye mobiliario adaptado a las distintas áreas de trabajo, tablets, pantalla Smart TV, balanza, mesas, lockers y estantes, entre otros elementos orientados al desarrollo de las actividades pedagógicas.
Misiones avanza con un plan de infraestructura escolar
Esta obra forma parte del plan de infraestructura escolar que el IPRODHA ejecuta en conjunto con la USCEPP del Ministerio de Educación en distintos puntos de la provincia. Entre los trabajos en curso se destacan la construcción de dos escuelas nuevas en Itaembé Guazú, el BOP Nº 112 en Oberá, la Escuela de Comercio Nº 11 en 25 de Mayo y los talleres de la EPET Nº 21 en San Vicente.
En simultáneo, el organismo lleva adelante tareas menores de refacción y mantenimiento en 152 establecimientos educativos distribuidos en 42 municipios: 25 de Mayo, Alba Posse, Apóstoles, Aristóbulo del Valle, Campo Grande, Candelaria, Caraguatay, Colonia Aurora, Colonia Delicia, Comandante Andresito, Concepción de la Sierra, Corpus Christi, Dos Arroyos, Dos de Mayo, El Alcázar, El Soberbio, Eldorado, Florentino Ameghino, Fracrán, Garuhapé, Garupá, Gobernador Roca, Itacaruaré, Jardín América, Leandro N. Alem, Montecarlo, Oberá, Panambí, Posadas, Pozo Azul, Puerto Esperanza, Puerto Iguazú, Puerto Leoni, Puerto Piray, Puerto Rico, San Antonio, San Ignacio, San Javier, San José, San Pedro y San Vicente.
Este viernes 14 se realizará una nueva edición de la Feria de Ciencias y Tecnología, en su instancia provincial, que reunirá a más de 700 estudiantes que asisten a todos los niveles del sistema educativo, tanto de gestión estatal como privada. La exposición de los trabajos se realizará de 8 a 15 hs y contará también con 800 docentes que acompañarán la actividad. Las propuestas recorrerán las diferentes áreas del conocimiento que se abordan en las escuelas misioneras. Finalmente llegó el gran día de la realización de la Feria De Ciencia y Tecnología 2026, en la instancia provincial. Allí, los estudiantes que fueron seleccionados en las departamentales, tendrán la oportunidad de exponer sus conocimientos, conectarse con estudiantes de toda la provincia y, quizás, ser seleccionados para la instancia nacional que tendrá tres sedes este año: San Luis, Jujuy y Córdoba. El evento, comandado por el Programa provincial de actividades científicas y tecnológicas (PROPACYT), cuenta con el acompañamiento de la Subsecretaría de Educación, el Consejo General de Educación (CGE), el Servicio Provincial de Educación Privada de Misiones (SPEPM), la totalidad de los municipios misioneros como así también de la Unión de Docentes de la Provincia de Misiones (UDPM). Fue declarado de interés también por los Concejos Deliberantes de cada uno de los Municipios. Allí se presentarán proyectos stem situados, como ejes transversal arte, ciencia y tecnología que se suman a cada una de las áreas curriculares en marcadas en los diseños vigentes como también en los núcleos de aprendizaje prioritarios (NAP). Cada uno de los niveles y modalidades del sistema estará representado con sus proyectos. En números habrá más de 700 estudiantes desde el primera grado al nivel superior; 300 docentes asesores, 60 colaboradores y 500 evaluadores. Dentro de la feria la Municipalidad de Apóstoles tendrá stands culturales que enmarcarán un evento que será para toda la familia.
El Gobierno de Javier Milei oficializó la designación de Adriana Baravalle como nueva secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Jefatura de Gabinete de Ministros. La especialista en inteligencia artificial reemplaza a Darío Genua, cuya renuncia fue aceptada a partir del 27 de julio, en el marco de una reestructuración que modificó el peso institucional del área.
La designación quedó formalizada mediante el Decreto 730/2026, firmado por el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y publicado este jueves en el Boletín Oficial. La norma establece que Baravalle, magíster en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento, asumirá la conducción de una secretaría que articula algunas de las áreas estratégicas del sistema científico y tecnológico argentino.
El desembarco de Baravalle marca un giro hacia un perfil con fuerte anclaje académico y tecnológico. Su trayectoria está concentrada en inteligencia artificial, ciencia de datos, ciberseguridad y tecnologías exponenciales, campos que atraviesan buena parte de los desafíos que enfrenta actualmente el Estado en materia de innovación, productividad y transformación digital.
Según informó el Gobierno nacional, la nueva funcionaria es doctora en Inteligencia Artificial por la American Andragogy University de Estados Unidos, cuenta con una maestría en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento de la Universidad Austral y cursa allí un doctorado en Ingeniería. Además, desarrolla actividad docente y participa en proyectos de investigación vinculados con nuevas tecnologías.
Uno de sus principales espacios de trabajo es el Laboratorio de Tecnologías Exponenciales de la Universidad Austral, que dirige y desde el cual desarrolla actividades relacionadas con la transformación tecnológica. También es fundadora y directora académica de synapsIA, una red regional de especialistas en inteligencia artificial orientada a la formación, investigación y cooperación tecnológica en América Latina.
Su experiencia incluye además participación en proyectos científicos internacionales e investigaciones relacionadas con inteligencia artificial, criptografía poscuántica e infraestructuras críticas. Ese recorrido le otorga un perfil particularmente asociado a tecnologías consideradas estratégicas para la seguridad, la competitividad y la soberanía tecnológica.
La llegada de Baravalle se produce en un momento de redefinición institucional para el área. Genua dejó la Secretaría después de una serie de cambios administrativos que modificaron la dependencia de organismos vinculados con las comunicaciones y redujeron el alcance de la estructura que tenía bajo su conducción.
La reorganización quedó atravesada por el Decreto 581/2026, que modificó el esquema de dependencia de distintos organismos. En ese proceso, el Ente Nacional de Comunicaciones y la Agencia de Acceso a la Información Pública pasaron a depender directamente de la Jefatura de Gabinete, mientras que Arsat y Correo Argentino fueron transferidos a la órbita del vicejefe de Gabinete del Interior, Gustavo Coria.
Con ese nuevo mapa institucional, la Secretaría que ahora conducirá Baravalle concentra su desafío en un núcleo diferente: la articulación de las políticas de ciencia, innovación y desarrollo tecnológico. Entre los organismos estratégicos que permanecen vinculados al área se encuentran el CONICET, la CONAE y el Banco Nacional de Datos Genéticos, además de iniciativas relacionadas con el desarrollo científico, tecnológico y espacial.
El cambio de conducción plantea así una cuestión que excede el reemplazo de un funcionario por otro: cómo traducir el conocimiento científico y las capacidades tecnológicas en soluciones concretas para el Estado y la economía. En un escenario marcado por la expansión de la inteligencia artificial, la automatización y la competencia internacional por talento e infraestructura tecnológica, el perfil de la nueva secretaria anticipa una gestión con mayor énfasis en esas herramientas.
El desafío será convertir ese conocimiento especializado en políticas públicas capaces de generar impacto medible: mejorar la productividad, fortalecer capacidades nacionales, acelerar la transferencia tecnológica y conectar la investigación con problemas concretos de empresas, organismos públicos y sectores estratégicos.
Quién es Adriana Baravalle y por qué cuestionan su doctorado
Antes de entrar en la polémica, hay algo que conviene dejar claro para no convertir la discusión en una caricatura: Adriana Baravalle tiene una trayectoria académica y profesional concreta. No llegó a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología desde ningún rincón perdido de internet, sino después de casi tres décadas de actividad vinculada con la Universidad Austral, la inteligencia artificial, la ciencia de datos y la ciberseguridad.
Baravalle es magíster en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento por la Universidad Austral, es doctoranda en Ingeniería en esa misma institución y también es Analista de Sistemas por la Universidad Nacional de la Defensa. A eso se suman formaciones en planificación estratégica, ciberseguridad, gestión de riesgos, inteligencia empresarial y criptología, además de capacitaciones vinculadas con Google y el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Su recorrido profesional tampoco es menor. Desde aproximadamente 1998 está vinculada con la Universidad Austral como profesora e investigadora, y en 2026 asumió además la dirección del Laboratorio de Tecnologías Exponenciales, orientado a inteligencia artificial, computación cuántica y otras tecnologías emergentes.
También participó entre 2016 y 2019 en la Mesa de IA y Ciberseguridad que trabajó sobre la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, y tuvo experiencia en empresas y organismos vinculados con datos, analítica avanzada, IA y ciberseguridad.
Incluso cuenta con resultados internacionales bastante concretos: integró el equipo de la Austral que obtuvo el primer puesto en la International Cybersecurity Data Mining Competition de la Universidad de Kioto en 2016, entre 42 equipos de 14 países, y otro primer puesto en la WSDM Cup de la ACM, organizada por la Universidad de Cambridge, en 2017.
Entonces, la discusión no pasa por decir que Baravalle no sabe de inteligencia artificial. Ese argumento sería bastante flojo y no se sostiene con su currículum.
La pregunta es otra, y bastante más incómoda: si ya tenía todos esos antecedentes, ¿por qué la presentación oficial decidió poner el foco en un doctorado cuya procedencia genera tantas dudas?La universidad detrás del polémico título de “doctora en IA”
El título de “doctora en Inteligencia Artificial” que aparece en la presentación de Baravalle corresponde a American Andragogy University, una institución estadounidense con sede legal en Honolulu, Hawái, que funciona bajo una modalidad completamente online.
Y acá es donde el asunto deja de ser una simple discusión sobre títulos y empieza a tener elementos bastante más concretos.
La institución no está acreditada por ninguna agencia reconocida por el Departamento de Educación de Estados Unidos y aparece incluida en listados de instituciones de educación superior no acreditadas. Además, el Estado de Hawái inició acciones legales contra la universidad por operar como una institución que otorgaba títulos sin acreditación.
El proceso judicial terminó con una injunction permanente y una sentencia que incluyó un pago de US$2.000 al Estado de Hawái. Es decir, no estamos hablando simplemente de que alguien encontró una universidad con pocos seguidores en redes y decidió hacer una captura de pantalla para escandalizarse: existe un antecedente judicial concreto relacionado con el funcionamiento de la institución.
Maximiliano Firtman, programador, profesor y periodista especializado en tecnología, fue una de las primeras voces que puso el tema sobre la mesa después del anuncio. En X escribió:
“NUEVA SECRETARIA DE INNOVACIÓN, CIENCIA Y TECNOLOGÍA Desde hoy se va @DarioGenua y asume la Dra. Adriana Barravalle (sin X) con un perfil muy técnico orientado hoy a Inteligencia Artificial.”
En el mismo mensaje señaló que el comunicado oficial hablaba de Baravalle como “doctora en IA”, aunque ese doctorado provenía de una universidad online con sede legal en Honolulu, cuyo título no figuraba en su legajo público de la Universidad Austral.
Después, Firtman mostró información sobre la institución y agregó, con bastante ironía:
“Y yo que me quería ir a dormir temprano… El historial de la ‘universidad’ incluye un juicio del Estado de Hawaii contra la ‘universidad’ por trucha.”
Más tarde, completó su crítica con una pregunta que resume bastante bien el problema:
“No entiendo esa necesidad de mostrar algo superador a lo que ya tenías muy bueno a nivel academia y que termines por ello manchando tu CV. No la entiendo…”
La periodista científica Nora Bär también se hizo eco del caso y describió a Baravalle como la nueva secretaria de Ciencia, destacando su condición de “doctorada” en una universidad online de Honolulu.
El matemático Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA e investigador del CONICET, fue todavía más directo:
“En trayectoria académica la nueva Secretaria de Ciencia iguala a Milei…hablando en serio, si quieren poner alguien sin trayectoria académica es una decisión política que nos puede gustar más o menos. Lo inaceptable es que la quieran presentar como ‘científica’ con este CV.”
La discusión, entonces, tiene un punto bastante preciso. Nadie necesita negar los casi 30 años de trayectoria de Baravalle para cuestionar el modo en que el Gobierno decidió presentarla. De hecho, es justamente eso lo que vuelve más difícil de entender la decisión.
La propia Universidad Austral enumera en su perfil público el magíster, el doctorado en Ingeniería que todavía está cursando, el título de Analista de Sistemas y sus distintas formaciones, pero no menciona el doctorado de American Andragogy University.
Y ahí aparece la pregunta que Santilli y el Gobierno deberían responder: si una funcionaria tiene una trayectoria académica verificable, publicaciones, experiencia profesional, participación en la Estrategia Nacional de IA, reconocimientos internacionales y años de docencia, ¿para qué convertir en credencial central un título cuya institución de origen no está acreditada y que arrastra un antecedente judicial en Hawái?
El Gobierno eligió venderla como “doctora en IA”. Ahora tiene que explicar por qué, cuando se revisa esa credencial, aparecen una institución no acreditada, una causa judicial en Hawái y un título que ni siquiera figura en el perfil académico público de la Universidad Austral.