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Ajuste, deuda y gasto social: las alertas de CIFRA sobre el Proyecto de Presupuesto 2026

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Presupuesto 2026, el informe de CIFRA advierte una profundización del ajuste, recortes históricos en gasto social y una estrategia fiscal con desequilibrios ocultos

El Proyecto de Ley de Presupuesto 2026 consolida el fuerte ajuste fiscal iniciado en 2024 y sostenido en 2025, en un contexto marcado por la ausencia de leyes presupuestarias aprobadas por el Congreso en esos dos ejercicios. Así lo señala un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA-CTA), que advierte una caída real del 24,2% del gasto de la Administración Pública Nacional respecto de 2023, último año con presupuesto sancionado, junto con recortes aún más severos en funciones clave del Estado y una estrategia fiscal que, según el análisis, oculta desequilibrios relevantes vinculados a la deuda y a la política tributaria.

El trabajo sostiene que el proyecto enviado al Congreso no solo legaliza el ajuste ya ejecutado, sino que proyecta su profundización, con impactos económicos, sociales e institucionales de largo alcance, en un escenario de estancamiento económico y fragilidad financiera.

Un Estado desfinanciado y recortes sin precedentes en funciones clave

De acuerdo con CIFRA, el total del gasto previsto para 2026 implica una contracción real del 24,2% frente a 2023, tomando como referencia la inflación proyectada en el propio Presupuesto. Sin embargo, la magnitud del ajuste es significativamente mayor en áreas centrales de la política pública. El informe detalla caídas reales del 45,3% en Educación, del 98,1% en Vivienda y Urbanismo, del 86,5% en Agua Potable y Alcantarillado y del 71,5% en Promoción y Asistencia Social.

El resultado, según el centro de estudios, es “un Estado progresivamente desfinanciado” y una drástica reducción de su capacidad para garantizar derechos básicos. En particular, el presupuesto educativo alcanzaría en 2026 apenas el 0,75% del PBI, menos de la mitad de lo que representaba en 2015 y con una disminución real del 45,3% respecto de 2023. Si se excluye el financiamiento a las universidades nacionales, la caída asciende al 70,1%.

El ajuste también se refleja en los gastos en personal, consolidando, según CIFRA, un proceso de degradación del empleo público iniciado en 2024, profundizado en 2025 y ahora formalizado en el proyecto de ley. Mientras algunos organismos muestran aumentos reales en sus partidas de personal, una amplia mayoría registra recortes de dos dígitos y, en algunos casos, la eliminación total de asignaciones.

Meta fiscal, deuda y recaudación: los supuestos bajo cuestionamiento

El Proyecto de Presupuesto 2026 proyecta un superávit primario del 1,2% del PBI y un resultado financiero equilibrado (0% del PBI). Para CIFRA, esta meta fiscal opera como eje rector de toda la política económica, pero se apoya en supuestos que no están explicitados en el texto legal.

El informe advierte, en primer lugar, que el resultado financiero no contabiliza plenamente los intereses de la deuda, debido a una estrategia de capitalización. Según CIFRA, si esos intereses se registraran como devengados —tal como exige el Fondo Monetario Internacional en su último informe— el resultado financiero de 2025 mostraría un déficit superior a los 2 puntos del PBI, en lugar del equilibrio proyectado.

En segundo término, el análisis subraya el impacto fiscal de la reducción de impuestos a sectores de altos ingresos, como las rebajas en retenciones a las exportaciones y las propuestas de alivio en contribuciones patronales y en el impuesto a las ganancias de grandes empresas. Estas medidas, que no estarían plenamente contempladas en el proyecto, obligarían a un ajuste aún mayor del gasto primario para alcanzar la meta fiscal. CIFRA estima que el esfuerzo fiscal asociado a estas rebajas se acerca al 1% del PBI, unos 6.000 millones de dólares.

A ello se suma un escenario macroeconómico que el informe considera excesivamente optimista. El Presupuesto proyecta una expansión del PBI que, según CIFRA, difícilmente se concrete, dado el estancamiento que muestra la economía desde febrero y sus efectos negativos sobre la recaudación tributaria.

Sin programa financiero frente a una crisis de deuda

Otro de los puntos críticos señalados por CIFRA es la ausencia de un programa financiero claro para enfrentar los vencimientos de deuda externa pública previstos para 2026. Según el informe, esos compromisos ascienden a 35.597 millones de dólares, entre capital e intereses, mientras que la emisión neta de deuda en moneda extranjera proyectada es “sumamente reducida”.

En un contexto de reservas internacionales netas negativas y con un déficit comercial proyectado de 5.752 millones de dólares para 2026, el centro de estudios advierte que el Presupuesto no ofrece respuestas consistentes frente a la problemática de la deuda, lo que agrega incertidumbre macroeconómica y financiera al escenario planteado.

En conjunto, CIFRA concluye que el Proyecto de Presupuesto 2026 no solo consolida el ajuste ejecutado en los últimos dos años, sino que lo institucionaliza, con fuertes recortes en el gasto social, una estrategia fiscal condicionada por supuestos cuestionables y una falta de definiciones clave en materia de deuda. Un diagnóstico que anticipa un debate intenso en el Congreso y posibles reacciones de los sectores más afectados por la reducción del gasto público.

Las alertas de CIFRA sobre el Presupuesto 2026 by CristianMilciades

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Las burbujas financieras de Milei duran meses y dependen del FMI, según un informe privado

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Un informe elaborado por el Área de Economía y Tecnología de la FLACSO junto con el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA-CTA) advierte que el intento del gobierno de Javier Milei por montar un nuevo ciclo de valorización financiera fracasó en su primera etapa. Según el trabajo, las burbujas especulativas impulsadas por altas tasas en pesos y la apertura del carry trade se desinflan en cuestión de meses, a diferencia de experiencias previas en las que estos procesos llegaron a sostenerse durante años.

El documento, firmado por el investigador del CONICET Pablo Manzanelli, concluye que la causa central es la imposibilidad de acceder al endeudamiento externo en un contexto de elevada carga de vencimientos y crisis heredada de la gestión de Mauricio Macri. “Estamos ante un programa por fuera de su tiempo histórico”, sintetiza el estudio.

Cuatro intentos fallidos y un salvataje del FMI

El informe detalla que entre diciembre de 2023 y agosto de 2025 hubo cuatro intentos frustrados de generar burbujas financieras a través de instrumentos como las LECAP y los plazos fijos en pesos, con rendimientos en dólares que en algunos casos llegaron al 18% mensual en los inicios.

La primera burbuja, sostenida por un superávit comercial de casi u$s19.000 millones entre diciembre de 2023 y junio de 2024, colapsó en apenas tres meses por la reducción de tasas y la escalada del dólar MEP y CCL. La segunda, apalancada en el blanqueo de capitales que generó un ingreso extraordinario de u$s23.300 millones, se desarmó a comienzos de 2025 con una pérdida de reservas de más de u$s5.000 millones.

El FMI intervino en abril de 2025 con un desembolso de u$s12.396 millones, lo que permitió frenar una corrida cambiaria y estabilizar transitoriamente el tipo de cambio. Sin embargo, esa asistencia no logró sostener el carry trade: en julio de este año se registraron rendimientos negativos de hasta -7,8% en dólares para las LECAP, tras la recomendación de JP Morgan de desarmar posiciones.

El talón de Aquiles: la deuda externa y la fuga de capitales

El estudio subraya que, a diferencia de las experiencias de la dictadura (1976-1981), la convertibilidad (1991-2001) y el macrismo (2016-2019), el actual programa no contó con un ciclo de endeudamiento externo que garantizara la sostenibilidad de la valorización financiera. Entre diciembre de 2023 y marzo de 2025, la deuda pública se redujo en u$s7.800 millones, lo que Manzanelli define como un “desendeudamiento forzoso”.

El único ingreso dinámico de divisas provino del sector privado, con u$s16.000 millones vinculados al blanqueo. No obstante, ese mecanismo muestra signos de agotamiento tras varios casos de default corporativo (Generación Mediterránea, Celulosa, Grobocopatel, entre otros).

La firma del acuerdo con el FMI en abril disparó además una formación de activos externos por u$s14.730 millones en apenas tres meses y medio, fenómeno que, aunque no se tradujo de inmediato en pérdida de reservas por la adopción de bandas cambiarias, presionó al alza sobre el tipo de cambio oficial.

De cara al futuro, el trabajo advierte que los vencimientos de deuda en moneda extranjera ascienden a u$s28.774 millones en 2026 y a u$s36.216 millones en 2027, niveles difíciles de afrontar incluso con la expansión prevista de las exportaciones energéticas.

Un escenario cada vez más frágil

El documento concluye que la estrategia de Milei “empeora los términos del problema” al desconocer la herencia de la crisis de deuda y generar compromisos crecientes en divisas que son difíciles de refinanciar. “Las burbujas financieras truncas, de apenas meses de duración, son el reflejo de la falta de condiciones estructurales para un nuevo ciclo de valorización financiera”, señala el autor.

En este contexto, el estudio plantea que cualquier alternativa de estabilización —sea desde las finanzas o desde la economía real— deberá enfrentar el desafío central de los vencimientos externos. Lejos de morigerarse, el problema “se agrava en el tiempo” y condiciona la viabilidad política y económica del programa oficial.

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Caída de la actividad, menos empleo y salarios pulverizados: revela un informe sobre los primeros meses del Gobierno

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Un reciente estudio relevó la situación económica de la Argentina durante el 1° trimestre del año, bajo la gestión libertaria de Javier Milei. El mismo resalta la preocupación por la caída en puntos claves de la economía.

Uno de los datos más preocupantes es la disminución de la actividad económica, que cayó 2,6% respecto al trimestre anterior. Además, el estudio revela que ya se perdieron más de 655.000 puestos de trabajo, en comparación con los números del último trimestre del 2023.

El informe fue realizado por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA). Los datos recopilados pusieron el foco sobre distintas áreas de la economía argentina.

En primer lugar, se registró una caída del 2,6% de la actividad económica con respecto al trimestre anterior. En términos interanuales, está caída crece hasta el 5,1%.

Por el lado del empleo, los números registran una pérdida de más de 655.000 puestos netos durante el 1° trimestre, apuntalada en la fuerte caída de la construcción y la industria. La mayor reducción se observó sobre los asalariados no registrados llegando a 347.000 puestos.

En esta línea, la tasa de desocupación revirtió la tendencia mostrada en años anteriores. De esta manera alcanzó el 7,7% según el informe del CIFRA. Pero, además, el empleo registrado también se vio afectado: entre noviembre de 2023 y mayo de 2024 el número de asalariados registrados se redujo en 175.700 lo que representa una caída del 1,7%.

Según el informe, salarios registrados mostraron una estrepitosa caída tras la devaluación de diciembre de 2023. Esto, sumado a altos números de inflación, los ingresos de los trabajadores perdieron rápidamente poder adquisitivo y llegaron a tocar una detrimento, en enero de 2024, del 15,5% con respecto a los niveles de 2023.

Actualmente, con una desaceleración paulatina de la inflación – y en el marco de las negociaciones paritarias-, los mismos pudieron recuperarse parcialmente. En la actualidad, el poder adquisitivo salarial de trabajadores registrados a Junio de 2024 quedó 9,8% por debajo del de noviembre de 2023.

En el escenario descripto por el informe muestra una reducción en la participación que las remuneraciones tienen en el Valor Agregado. Los datos recopilados entre los primeros trimestres de 2023 y 2024 muestran una caída del 48,3% al 45% marcando nuevamente un retroceso en una tendencia negativa que se sostiene desde 2018.

Las prestaciones sociales tampoco fueron una excepción para la recesión que revela el informe. En los primeros siete meses de 2024, en la gestión de Javier Milei, la jubilación mínima tuvo en promedio un poder adquisitivo 24,3% inferior al de 2023.

A diferencia de los haberes jubilatorios, el programa de Asignación Universal por Hijo fue uno de los puntos que presentó una mejora. En este sentido, durante el 1° trimestre del año el poder adquisitivo de la AUH creció un 34,5% con respecto al correspondiente de 2023.

Por último, el estudio destaca que el conjunto de los ingresos de los hogares sufrió una brutal pérdida de poder adquisitivo en los primeros meses del nuevo gobierno. Entre el 1° trimestre de 2023 y el mismo período del año en curso, el poder de compra disminuyó 20,7%

Esta caída descripta fue especialmente severa para el 80% de los hogares de menores ingresos, donde la diferencia se eleva hasta llegar al 26,8%. Como consecuencia, se generó un aumento en los niveles de indigencia y de pobreza: el número de personas en hogares indigentes aumentó en 5.5 millones, mientras que las personas en hogares pobres se incrementaron en 7.5 millones

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La recesión económica de 2016 implicó un aumento en el nivel de desocupación

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Según los datos del INDEC, en promedio esta tasa pasó del 6,5% al 8,5% de la población económicamente activa (PEA) entre 2015 y 2016. La Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires muestra un comportamiento similar, con un incremento en esta tasa del 7,8% al 9,2% en el mismo período.

Ambas mediciones indican que se trató de un incremento de la tasa de desocupación porque más personas salieron a buscar trabajo sin encontrarlo, en un escenario de caída en los ingresos reales familiares e incertidumbre laboral.

En paralelo con el aumento de la desocupación, se produjo un incremento de la subocupación, es decir, la proporción de personas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están dispuestas a trabajar más horas. Este indicador pasó de 8,4% sobre la PEA en el promedio de 2015 a 10,6% en 2016, según INDEC.

Si bien en términos globales la tasa de empleo se mantuvo estable, la situación fue heterogénea para distintos grupos de población.

En particular, para los jefes de hogar, cuyos ingresos son fundamentales para el sostén de sus hogares, se observa una notoria disminución tanto en la tasa de empleo como en la tasa de actividad.

Mientras que en el 2° trimestre de 2015 la tasa de empleo era de 67,2%, disminuyó a 64,0% en el 4° trimestre de 2016.

En el mismo período, la tasa de actividad se redujo de 69,5% a 66,4%. Esta caída en la tasa de actividad podría asociarse con un efecto desaliento, y puede pensarse que el incremento de la desocupación habría sido aún mayor de no mediar esta disminución de la actividad de los jefes de hogar.

En términos de género, se observa que las mujeres vieron incrementada su tasa de empleo y de actividad, mientras entre los varones el empleo prácticamente no varió.

A su vez, mientras la tasa de empleo cae levemente para los jóvenes y personas en edades centrales, se incrementa para los adultos mayores.

La proporción de asalariados registrados cae desde 51,3% en el segundo trimestre de 2015 a 50,1% en el 4° trimestre de 2016, mientras que crece el peso de los no asalariados, es decir, fundamentalmente, trabajadores por cuenta propia.

Mientras tanto, el peso de los asalariados no registrados se mantiene en torno al 25% del empleo total; medido sobre el total de asalariados alcanza al 33,6%.

Este cambio ocurre porque mientras que los asalariados registrados prácticamente se mantienen sin cambios en términos absolutos, se expanden las otras dos categorías, en especial, los no asalariados. Este comportamiento es consistente con un fuerte incremento de los trabajadores independientes que tributan como monotributistas y monotributistas sociales, según datos de AFIP.

Mayor brecha entre ingresos laborales

En un contexto de inflación y caída en el poder adquisitivo de los ingresos provenientes del trabajo, los asalariados que no tienen registrada su relación laboral son los que más han perdido.

Estos trabajadores tienen salarios promedio que representaban el 47% de las remuneraciones de bolsillo de los asalariados registrados en el 2° trimestre de 2015 y que en el 4° trimestre de 2016, con $6.321 en promedio, representaron sólo el 44% del promedio de $14.399 de los registrados.

Los no asalariados, con $ 9.783 de promedio, ganan 32% menos que los asalariados registrados, proporción que se mantuvo prácticamente sin cambios desde 2015.

Las mayores caídas de puestos de trabajo registrados en el sector privado se observan en la industria, las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler y la construcción.

La industria acusó 52.800 asalariados registrados perdidos entre noviembre de 2015 y febrero de 2017, lo que representa una caída del 4,2%.

La construcción tuvo una tasa de caída similar (4,5%), que implicó casi 20.300 puestos menos.

Las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler son uno de los sectores de servicios que también se han visto seriamente perjudicados en términos de empleo, con 24.000 asalariados menos y una caía de 2,8%.

Se destaca asimismo el sector de minas y canteras, que con un nivel de empleo general mucho menor que los otros sectores, perdió casi 7.800 puestos (-9,0%).

Entre los sectores en los cuales se ha creado empleo registrado, sobresalen la salud privada (+4,3%), la enseñanza privada (+2,0%) y electricidad, gas y agua (+3,2%).

 

La aceleración del proceso inflacionario conllevó una caída significativa del salario real y, en menor medida, del empleo asalariado privado.

Ambas cuestiones, pero fundamentalmente la retracción salarial, indujeron una contracción de la masa salarial en relación al producto bruto interno.

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