CLASE MEDIA

Buscan impulsar la construcción de viviendas para la clase media

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Empresarios del sector apuntan a promover el financiamiento para los desarrolladores. Desde la irrupción del crédito hipotecario en el mercado, los desarrolladores cambiaron el foco de un negocio que apuntaba a los productos premium para volcarse hacia la construcción de viviendas para la clase media.

Precisamente este tema, la ecuación del negocio inmobiliario y la necesidad de los créditos a los desarrolladores, fueron los ejes del 7° coloquio organizado por la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV), que se hizo este lunes 4/15 en la Usina del Arte.
“Claramente, la reactivación del sector pasar por incentivar la actividad de la construcción. El crédito a “la demanda” fue el primer paso pero ahora falta financiar los nuevos créditos intermedios, a los desarrolladores”, dice Mateo Salinas, de la firma Eidico, con emprendimientos en la zona Norte.
Presente en el evento de la AEV, Salinas explicó que “es necesario que haya más oferta para no generar un incremento creciente de precios. Y en ese sentido, la respuesta está en darle créditos también a ésta parte. Los desarrollos generan un círculo virtuoso y una economía productiva que los usados no generan; implican más trabajo y mano de obra, inversión en materiales e infraestructura, más valor a los inmuebles y, por ende, más impuestos y mano de obra futura para el mantenimiento de las viviendas construidas”.
En cuanto a los precios de las propiedades, los empresarios aseguran que continúa la tendencia alcista, tanto en usados como en inmuebles a estrenar, precisamente por el achicamiento de la oferta. Según datos del sitio Reporte Inmobiliario “los departamentos usados siguen mostrando índices de aumento interanuales superiores al 10% en dólares. Con lo cual, el valor del metro cuadrado de usados promedio para la ciudad de Bueno s Aires, ya superó los US$ 2.200”.
Salinas coincide en que ahora es la oportunidad de dirigirse al público de clase media. Y agrega que para tener precios más accesibles, los constructores se están volcando hacia los barrios mas periféricos, como Escobar, Pilar, Canning o Bella Vista.
En cuanto a la disponibilidad de los créditos intermedios, el sector coincide en que las líneas están disponibles en todos bancos, además ya está todo aprobado y sólo falta la ejecutividad porque las entidades están superados con los otros créditos para la demanda y esto implica activar algo nuevo.
 
“Sabemos de la necesidad de acceso a la vivienda en nuestro país y para ello debemos cortar con años de pocas iniciativas para lograr cumplir la meta”, señaló Iván Kerr, subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación, durante el coloquio de la AEV. “Desde el Estado estamos impulsando varias iniciativas relacionadas con facilitar el acceso a los crédito UVA, fomentar el crédito intermedio y el desarrollo de nuevas herramientas que se adapten a las necesidades de cada público”, concluyó.
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Los posadeños se autoperciben como de una clase social más alta a la que pertenecen, según un estudio

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La mayoría de los posadeños se autoperciben como pertenecientes a una clase social más alta a la que pertenecen, indicó un estudio del Observatorio Económico y Social de la  Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de la Cuenca del Plata. Es decir, un clase media baja se considera “clase media” o un clase media, piensa que pertenece a la clase “media alta”.

El informe se basa en datos obtenidos del Programa de Investigación sobre la Sociedad Argentina Contemporánea e incluye a los aglomerados urbanos de más de 200.000 habitantes de las provincias del NEA es decir, a Gran Resistencia y Sáenz Peña en Chaco; Gran Corrientes en la provincia homónima; Posadas en la Provincia de Misiones y a la Capital de la provincia de Formosa, por lo tanto no puede generalizarse a las ciudades del interior ni a los hogares rurales.

A partir de la encuesta se concluye que aproximadamente un 43% de los principales sostenes del hogar, es decir, aquel integrante del hogar que aporta el mayor ingreso, percibe a su hogar como un hogar de clase media; en segundo lugar, se posiciona la percepción de clase media baja con aproximadamente un 21% de respuestas. Las preguntas de “percepción de clase” corresponden a un registro de la auto identificación requerida a los entrevistados por autoclasificación conforme a categorías previstas. Esta tendencia a ubicarse en la parte alta de la distribución se sostiene cuando se solicitó a los respondientes ubicarse, en la actualidad, en la escala de posiciones sociales, que va de 1 (lo más bajo) a 10 (lo más alto).

 

Fuente: elaboración Observatorio Económico y Social con base a datos PISAC NEA
Fuente: elaboración Observatorio Económico y Social con base a datos PISAC NEA

Otro aspecto interesante de analizar constituye la falta de correspondencia entre la auto identificación de clases y las convenciones estadísticas simples basadas en niveles de ingresos, “ocupación” usualmente usada como el principal predictor (Sautu et al, 2010) o máximo nivel de escolaridad. En este último caso, se observa que la percepción de pertenencia a la “clase media-media”, disminuye conforme aumenta el nivel educativo del principal sostén del hogar en favor de la  percepción de pertenencia a la “clase media-baja”.

Macuria (2015) señala que “las clases sociales son resultantes de relaciones histórico sociales más que de convenciones estadísticas”. En este sentido un mejores predictor de la autopercepción de clases resulta el índice de estatus socioeconómico de las ocupaciones (ISEI). La puntuación del ISEI se genera en torno a la ocupación, pero es una medida de los atributos de las ocupaciones que transforman la educación de una persona en renta o ingreso  (Ganzeboom, De Graaf, & Treiman, 1992), evidenciando además el papel tanto de “la ocupación” como el rol en el “empleo” como factores constitutivos de una identidad de clases. De esta forma los trabajadores manuales, calificados, de rutina o de servicios y comercio, cualquiera sea su nivel de ingresos, se autoperciben como “clase obrera”; los supervisores de trabajos manuales y autónomos sin empleados tienen tendencia a autopercibirse como “clase media baja”; los ocupados en rubros de servicios no empleados con bajos ingresos, como “clase media” y los autónomos con empleados se asumen como pertenecientes a la “clase alta”.

Otro aspecto interesante de analizar constituye la falta de correspondencia entre la auto identificación de clases y las convenciones estadísticas simples basadas en niveles de ingresos, “ocupación” usualmente usada como el principal predictor (Sautu et al, 2010) o máximo nivel de escolaridad. En este último caso, se observa que la percepción de pertenencia a la “clase media-media”, disminuye conforme aumenta el nivel educativo del principal sostén del hogar en favor de la  percepción de pertenencia a la “clase media-baja”.

Macuria (2015) señala que “las clases sociales son resultantes de relaciones histórico sociales más que de convenciones estadísticas”. En este sentido un mejores predictor de la autopercepción de clases resulta el índice de estatus socioeconómico de las ocupaciones (ISEI). La puntuación del ISEI se genera en torno a la ocupación, pero es una medida de los atributos de las ocupaciones que transforman la educación de una persona en renta o ingreso  (Ganzeboom, De Graaf, & Treiman, 1992), evidenciando además el papel tanto de “la ocupación” como el rol en el “empleo” como factores constitutivos de una identidad de clases. De esta forma los trabajadores manuales, calificados, de rutina o de servicios y comercio, cualquiera sea su nivel de ingresos, se autoperciben como “clase obrera”; los supervisores de trabajos manuales y autónomos sin empleados tienen tendencia a autopercibirse como “clase media baja”; los ocupados en rubros de servicios no empleados con bajos ingresos, como “clase media” y los autónomos con empleados se asumen como pertenecientes a la “clase alta”.

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