CLT ARGENTINA

Continúan creciendo las poblaciones de osos hormigueros en el Parque nacional del Iberá

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Con cuatro nuevos ejemplares, se refuerzan las poblaciones reintroducidas de esta especie en el Parque Nacional Iberá

Días atrás, cuatro ejemplares de oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla) fueron liberados en el Parque Nacional Iberá, como parte del proyecto de Rewilding liderado por CLT Argentina junto al gobierno de Corrientes, que ya reintrodujo la especie en ese ecosistema y que busca continuar aumentando su población.

“Guaraní”, un macho proveniente de Formosa y “Jepodé”, una hembra nacida en Isla San Alonso —hija de una de las primeras hembras liberadas allí— arribaron al portal San Nicolás, próximo a la localidad de San Miguel; mientras que la pareja formada por “Matoca” y “Copeña”, ambos ejemplares provenientes de Santiago del Estero, comenzará su vida en libertad en el portal Carambola, próximo a Concepción del Yaguareté Corá.

Los cuatro ejemplares cumplieron la fase de crecimiento y cuidados intensivos en el Centro de Rescate de Osos Hormigueros (San Cayetano, Corrientes), donde se realizaron todos los chequeos sanitarios pertinentes para que puedan continuar su vida en los pastizales, humedales y montes del Iberá.

Cada oso liberado cuenta con un collar emisor de radio que permite al equipo profesional de CLT monitorear su adaptación al medio natural, y la eventual reproducción en el caso de las hembras.

Una vez asegurada su adaptación, el collar es removido y el seguimiento continúa a través de cámaras-trampa, que permiten conocer su estado e incluso detectar el nacimiento de crías.

El proyecto de reintroducción de oso hormiguero gigante fue el primer proyecto que CLT Argentina —ahora Fundación Rewilding Argentina — inició en el Parque Nacional Iberá en el año 2007. Este trabajo es hoy un referente internacional en materia de conservación, habiendo logrado la reintroducción de otras especies autóctonas como el venado de las pampas y el pecarí de collar.

Por su parte, el el guacamayo rojo, el muitú, la nutria gigante y el yaguareté están en proceso de ser reintroducidos.

Con la llegada de estos cuatro osos hormigueros, se refuerzan las poblaciones en formación de San Nicolás y Carambola, que se suman a las dos poblaciones ya establecidas en Rincón del Socorro y San Alonso, en el Gran Parque Iberá. Además de traer de vuelta especies extintas, el proceso de Rewilding busca establecer un nuevo atractivo turístico para los habitantes y visitantes del Iberá a partir de la observación de la fauna silvestre. Según un informe de Elypsis, alrededor del 30% de los ingresos por turismo en Argentina corresponden al Turismo de Naturaleza, unos 4.500 millones de dólares al año. El mismo informe estima que para 2020 este tipo de turismo podría generar hasta 300 mil puestos de trabajo.

Los Cuatro Osos

Guaraní es un macho, proveniente de Clorinda, que ingresó al proyecto el 5 de junio de 2018 con 1,8 kg, y fue trasladado a San Nicolás el 4 de diciembre de 2019, con 42 kg. Según nos contaron, el oso llegó a la casa de una vecina, quien dio aviso a Gendarmería Nacional Argentina. Ese organismo dio aviso a la Dirección de Fauna de la provincia de Formosa, que se contactó con nuestra organización.

Jepodé es una hembra nacida en Isla San Alonso, Corrientes. Luego de ser abandonada por su madre, llegó a la EBCo el 2 de agosto de 2018 con 5,5 kg, y fue trasladada junto a Guaraní el 4 de diciembre, con 38 kg.

Matoca es un macho proveniente de Añatuya, Santiago del Estero. Pasó un tiempo en un hogar de día del pueblo, donde lo cuidaron muy bien hasta que pudimos buscarlo. Ingresó el 22 de junio de 2018 con 2,5 kg y se trasladó el 20 de septiembre 2019 al portal Carambola.

Copeña es una hembra de Pirpintos, en Santiago del Estero. Llegó al proyecto el 3 de junio de 2018 con 3,5 kg, y viajó al portal junto con Matoca el 20 de septiembre de 2019, con 32kg.

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El Lobo Gargantilla regresará a los esteros del Iberá

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Como parte del programa de reintroducción de especies en los Esteros del Iberá, que lleva adelante Conservation Land Trust (CLT Argentina) se comenzó con el trabajo para que la región vuelva a tener a su máximo predador acuático, el Lobo Gargantilla o nutria gigante.
Desde el CLT confirmaron que “el predador tope acuático que regresa a Iberá es el lobo gargantilla (o nutria gigante). Extinto en Iberá a mediados de los 70 del siglo pasado, desaparecía también en el norte de Misiones unos 15 años después. En ese momento, la especie se exintiguía en Argentina”.
Ahora, el lobo gargantilla tiene una nueva oportunidad de regresar a los ecosistemas acuáticos del norte del país. Su regreso comienza en el Parque Iberá. En breve, volverá a cumplir su rol ecológico y, sin duda, se convertirá en uno de los mayores atractivos para todos los amantes del avistaje de fauna que visiten el humedal correntino.

 

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La nutria gigante (Pteronura brasiliensis) es una especie de mamífero carnívoro de la familia Mustelidae que habita principalmente en la Amazonia. Es la única especie del género Pteronura y la más larga entre los mustélidos; los adultos miden entre 1,50 y 1,80 m y pesan entre 22 y 45 kg.
La nutria gigante tiene hábitos diurnos y se le ve activa durante todo el día. Es la especie de nutria más ruidosa y se han documentado vocalizaciones que indican alarma, agresividad y tranquilidad.
Muestra una variedad de adaptaciones adecuadas para un estilo de vida anfibio, las cuales comprenden un pelaje excepcionalmente denso, una cola fuerte en forma de ala y pliegues interdigitales en los miembros. La especie prefiere los ríos y arroyos de agua dulce, los cuales normalmente se desbordan durante la temporada de lluvias; también pueden ubicarse en lagos y manantiales. Construyen asentamientos despejando grandes áreas de vegetación en lugares aledaños a los sitios donde pescan. La nutria gigante se alimenta principalmente de pescado, en particular characiformes (como las pirañas) y bagres; también puede comer cangrejos. No tiene depredadores naturales de importancia (la amenaza más grande fueron y siguen siendo los humanos), aunque debe competir por recursos alimenticios con otras especies como el lobito de río y varias especies de caimán.

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Arami y Mbareté cada vez más cerca de la libertad en los esteros del Iberá

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A través de un nuevo vídeo el proyecto de reintroducción del yaguareté en el Iberá del programa The Conservation Land Trust (CLT) muestran el crecimiento de los cachorros y como pasan sus días en el verano.
Con más de siete meses de vida, Arami y Mbarete continúan su proceso de aprendizaje: a medida que aumentan de tamaño y peso se muestran cada vez más interesados por lo que hay más allá del corral, recorriendo su perímetro estimulados por el olor de otros jaguares y de las que en un futuro serán sus presas.

En el verano intenso del Iberá, los yaguaretés correntinos buscan refugio en la sombra del bosque y su antigua paridera, con visitas frecuentes a la pileta. Mientras tanto, Tania se comporta como el primer día: madre ejemplar, paciente y dedicada a sus cachorros, hasta que llegue el momento de independizarse, camino a la libertad.

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¿Cómo será el proceso de crianza de los yaguaretés en el Iberá?

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Luego de que dos cachorros de yaguareté nacieran en el parque nacional Iberá, Corrientes, los encargados del Centro de Cría de Yaguareté (CECY) explicaron como es el seguimiento de los felinos.
Tanto “Tania” como sus dos cachorros están actualmente en una “paridera” de madera que se construyó dentro de un fragmento de bosque incluido en su encierro de hectárea y media, desde el cual son observados a través de un sistema de videovigilancia.
Maite Ríos Noya, coordinadora de los proyectos de rewilding en San Alonso (CECY- Iberá) explicó brevemente como es el proceso de cuidados que reciben los felinos en esta etapa, que esperan sea la primera de muchas camadas para lograr el objetivo de reinserción de la especie en la región.
“Tania”, la madre de los cachorros, había sido trasladada al CECY, en el marco del Plan Nacional de Conservación del Monumento Natural Yaguareté. “Chiqui”, el padre, nació libre y fue llevado al Refugio Faunístico Atinguy, después de que unos cazadores mataran a su madre.
La especialista explicó que el proceso comienza con la llegada de los animales al Centro de Cría. Indicó que se eligieron animales que estaban en cautiverio porque “las poblaciones naturales no están en situación de perder más ejemplares”.
Además remarcó que se trabaja con animales en cautiverio para que se sepa la importancia de los animales en cautiverio ademas de ser un “banco genético” pueden ayudar a procesos de conservación como este en el cual las crías de esos animales pueden vivir en libertad.
Explicó, “en el día a día observamos el comportamiento de las hembras y cuando vemos que están receptivas las juntamos con los machos. Una vez que observamos la preñez las hacemos pasar a un corral mayor de hectárea y media, que llamamos corral de cría”.
Allí la hembra junto a sus crías permanecerán durante el primer año y medio (de los cachorros), donde son monitoreados a través de sistemas de videovigilancia, para reducir al mínimo el contacto con humanos.  Esto es sumamente importante para que los cachorros puedan desarrollar un comportamiento natural
“Una vez que veamos ese comportamiento de independencia que ocurre también en la naturaleza, los cachorros pasaran solos al corral de 30 hectáreas”, explicó la especialista.
Quien dijo que este espacio es un “corral de presuelta” donde los felinos van a permanecer durante un año, hasta ser adultos. Allí el equipo del CECY evaluará su comportamiento, su habilidad para alimentarse y así decidir si están aptos para vivir en libertad. Que es el gran objetivo de este proceso.

El yaguareté es el mayor felino de América, y se encuentra en grave peligro de extinción en la Argentina. En Corrientes se extinguió a mediados del siglo pasado por culpa de la cacería y la destrucción de su hábitat. Sin embargo, su poderosa presencia todavía se siente en el nombre de localidades, canciones folclóricas y leyendas. El yaguareté no sólo es una especie esencial para mantener la salud y la integridad de los ecosistemas silvestres, sino que también tiene el potencial de convertirse en un atractivo de primer orden para los turistas que visitan Corrientes en busca de su fauna silvestre y paisajes naturales.
El Iberá representa una oportunidad única para recobrar la presencia de este gran felino. Con una extensión de 1,3 millones de hectáreas, la Reserva Natural Iberá representa una oportunidad única para tratar recuperar a este grandioso animal. Después de dos décadas de trabajo en conservación, esta reserva alberga grandes poblaciones de carpinchos, yacarés y ciervos que van a necesitar del rol regulador de un gran predador para mantener su salud a largo plazo.
Un estudio de un investigador del CONICET muestra que dentro del Iberá existiría una superficie cercana a las 650,000 hectáreas donde los yaguaretés podrían vivir con abundante comida y mínimo contacto con los humanos y su ganado. Hay pocos lugares en toda América que reúnan tanto territorio apto para esta especie y donde ésta pueda ser.
 

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