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Leonardo Di Caprio colabora con la reinserción del yaguareté en los esteros del Iberá

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La viuda de Douglas Tompkins, Kristine conversó con el diario Perfil sobre la cesión de tierras al Estado, el reciente encuentro con el Papa y su visión de Trump. Y también de los mitos que generó su matrimonio.
San Alonso. Kristine en Iberá, en la estancia se ubica la isla donde planean liberar el próximo año las dos primeras crías de yaguaretés. Foto: CLT argentina / Abuin
En San Alonso nada es más importante que la naturaleza. Arboles, plantas y animales rodean la estancia que se encuentra en una isla dentro de los Esteros del Iberá. No es casualidad que Kristine Tompkins y su fundación eligieran el lugar para llevar a cabo la reinserción del yaguareté, especie que lleva décadas extinta en Corrientes (N. de la R.: el yaguareté había desaparecido de esa provincia). A simple vista se la ve cómoda y alegre al aire libre. “Perdón por rascarme tanto. Llegué hace tres días del Impenetrable en Chaco y me picaron bastante”, explica entre risas.
A los 20 años, Kristine comenzó a trabajar en una empresa de indumentaria y a los 40 era gerente de la marca. “Podría haberme quedado hasta los 50 o 60 años pero no podía imaginar que mi vida iba a ser solo eso”, indica al comienzo de la entrevista. Mientras tanto, a su esposo, Douglas Tompkins, reconocido empresario textil, le sucedía algo similar. “Estaba cansado de producir cosas que nadie necesitaba y quisimos cambiar de vida”, comenta la mujer que hoy tiene 68 años y dona sus tierras en Argentina y Chile para convertirlas en Parques Nacionales.
Douglas ya no está. Murió hace tres años en un accidente de kayak, pero su viuda continúa la misión. “Creo que decidí seguir adelante a gran velocidad con los proyectos y probablemente eso me salvó”, afirma Kristine.
—¿Por qué eligieron Argentina y Chile?
—Doug pasó mucho tiempo acá cuando era joven. Tenía mucho que ver con ambos países en los 60. Corría en esquí y entrenaba aquí. Hubo muchas cosas familiares que nos trajeron al Cono Sur.
—Al principio los criticaron mucho…
—Cuando empezamos en Chile hubo muchas sospechas. Nos decían que estábamos robando el agua para venderla a los chinos, que queríamos crear un basurero nuclear para Estados Unidos y hasta que construíamos una base argentina en Chile para conquistarlo. Teníamos amenazas del Estado y nos escuchaban los teléfonos. Hubo mucho conflicto. Cuando uno mira esa época con ojos de hoy es obvio que dos extranjeros que vienen de afuera y empiezan a comprar tierras en grandes cantidades generan sospecha. Probablemente yo también las tendría pero cuando llegaron los hechos los mitos desaparecieron.
—¿Hoy la gente reconoce su trabajo?
—Sí, pero no todos. Hay individuos que el próximo siglo dirán que la familia Tompkins quiso robar el agua para los chinos. Pero en el transcurso la gran mayoría empieza a cambiar sus expectativas para la salud de su medio ambiente. Lo importante es que la gente entienda que es su Parque Nacional y que nadie lo va a destruir. Al principio tienen sospechas y lo rechazan. Luego empiezan a entender la idea y el nombre de los Tompkins se olvida. Y eso está bien.
—¿Cómo conocieron los Esteros del Iberá?
—Cuando llegamos en el 97 no tuvimos intención de visitar, alguien nos trajo. Hacía mucho calor, muchos bichos y yo me preguntaba qué era eso. Entonces le dije a Doug que nos teníamos que ir pero él vio algo que yo no. Así que a mis espaldas vino dos meses después y compró las tierras. Sin hablar conmigo.
—¿La sorprendió?
—Sorpresa es una palabra muy suave. Discutíamos todo juntos; él sabía que yo iba a rechazar la idea y que no querría trabajar ahí. Pero vio algo y gracias a Dios que lo hizo porque quedamos enamorados.
—¿Cómo financian los emprendimientos?
—De nuestra fundación invertimos 270 millones de dólares. En el lado de Chile del Parque Patagonia tenemos socios que aportaron otros 15 millones. En el caso de Iberá hay donantes y socios para la reinserción del yaguareté. DiCaprio por ejemplo (N.de la R: donó US$ 1,5 millones para los yaguaretés).
—¿Ayuda que personas como él se involucren?
—Para nosotros el aporte de Leo es importante. Se expande la audiencia de gente hablando del tema. En ese sentido cuanto más hablen, mejor. El nombre de Leo se conoce en todo el planeta. No lo conozco en persona pero sí su trabajo, que está focalizado en el cambio climático.
Kristine y The Conservation Land Trust tienen varios proyectos en simultáneo. “Estoy acá en invierno unos cuatro meses. Después paso tiempo en Chile, en Estados Unidos y algo en Europa”, explica a PERFIL durante la charla.
—¿Tenés un parque favorito en Argentina?
—No, todos son iguales. Cuando estoy en Iberá y tengo que irme me pongo triste. Lo mismo con el Patagonia. El Impenetrable es extraordinario y es supersilvestre. Son como hijos y cada uno representa su propio desafío.
—¿Por qué donan las tierras al Estado?
—Mucha gente nos pregunta por qué no compramos la tierra y lo mantenemos privado. Para nosotros eso es un punto clave. Si compramos muchas hectáreas y lo cerramos podemos hacer nuestros proyectos pero nadie puede entrar. Queremos que los países y su gente entren. Cuando donamos la tierra, la infraestructura y los costos pasan al Estado. Nosotros empezamos y la sociedad sigue. Con Iberá es muy claro: si van a los pueblos vecinos verán una economía cambiada. Es el desarrollo económico como consecuencia de la conservación.
—¿Y siente que los gobiernos ven ese cambio?
—Hemos trabajado con casi diez presidentes distintos entre Argentina y Chile. Nunca tuvimos uno que nos haya rechazado las donaciones de parques nacionales.
—¿Qué opina de Trump?
—Es tan extremo y tan ilegal. No puedo ni empezar a hablar de él. Está todo el tiempo dando de baja regulaciones relacionadas con el medioambiente en beneficio de las empresas.
Tras la muerte de Tompkins se supo que el empresario no dejó herencia a sus dos hijas de un matrimonio anterior. Una de ellas, llamada Summer, inició un juicio por los bienes y eso causó incertidumbre sobre el destino de las tierras. “Puedo decir dos cosas”, comienza Kristine mientras se incorpora en su sillón. “Primero que yo no hablo de eso porque realmente no tiene mucho que ver conmigo sino con los bienes de Doug y una de sus hijas. Y además el juicio no tienen nada que ver con la fundación o los parques”, dice y así finaliza la entrevista.
El ‘minirreto’ del Papa. El 30 de junio, cumpleaños de Kristine, el papa Francisco la recibió en el Vaticano para hablar sobre su trabajo. “Me invitó a conversar con él en privado. ¿Quién no iría, ¿no?”, relata a PERFIL. “No soy católica ni religiosa pero cuando lo vi algo pasó. Fue algo impactante y la conversación fue muy interesante”, recuerda sobre el encuentro. La charla duró media hora, más de lo que se había pactado, y tocó diferentes temas. “Hablamos del concepto de paz. Yo creo que es demasiado limitado. Siempre los premios se dan a personas que ayudan a personas. Entonces le expliqué al Papa que él se concentra específicamente en la pobreza social y la inequidad, que existe, pero que sin un ecosistema en equilibro no se podía solucionar eso. Por lo tanto, es necesario incluir dentro del concepto a humanos, animales y al propio ecosistema”, explica. “El reconoció que era verdad, pero me miró fijo y me dijo que sus documentos se focalizan en lo social. Como un minirreto (risas). Le respondí que podía ser, pero es imposible negar que el impacto es más grande y se da en varios ámbitos. Fue muy lúdica la conversación. El nos regaló rosarios y nosotros le llevamos artesanías producidas en cada parque. Además le mostramos a los bebés yaguaretés que están siendo reinsertados en Argentina”, cierra Kristine.
Un filántropo que vino del norte. Douglas Tompkins nació en 1943 en Estados Unidos. Durante la década del 60 compitió en carreras de esquí y escaló montañas de su país, Europa y América del Sur. Con los años comenzó su etapa de empresario y fundó The North Face, su primera compañía de indumentaria. Más tarde haría lo mismo con Esprit, que se convirtió en una de las marcas más vendidas de la época. Sin embargo, a medida que la popularidad y el dinero aumentaban su preocupación por el medioambiente también lo hacía. Por ese motivo decidió vender sus acciones y dedicarse a la conservación. A mediados de los 90 llegó a Chile y Argentina con el objetivo de mejorar los ecosistemas y la biodiversidad de ambos países. Hasta el día de hoy su obra es reconocida en el ámbito de las organizaciones ecológicas.

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Cambyretá, portal que marca el crecimiento paulatino del turismo en el Iberá

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Son miles de hectáreas que en sus ocho años de servicio recibieron la visita de unos 20 mil turistas argentinos y extranjeros. La demanda crece año tras año y los prestadores ajustan detalles mínimos para consolidar el producto como marca internacional.
Época – El acceso Norte a los Esteros del Iberá, Cambyretá, registra una demanda permanente de turistas de todas partes del mundo a lo largo de cada año. Los prestadores de servicios combinan sabiduría y profesionalismo, para garantizarles una experiencia única.
A la vera de Ruta 12, pocos metros son los que separan esta vía de comunicación con el acceso Norte al parque que, mientras espera su “nacionalización” con una ley del Congreso, ya es gestionado por la Administración de Parques nacionales.
Allí se emplaza la seccional Cambyretá de parques y reservas de la provincia de Corrientes. También comienza la excursión oficialmente. Son 35 kilómetros interrumpidos por siete tranqueras de campos privados, hasta llegar al área de camping y zona de uso público.
Pero no hace falta esperar tanto. El espectáculo comienza en la primera. Apenas se accede, los guías brindan información sobre las actividades productivas dentro de la reserva provincial Iberá, al mismo tiempo que la misma se exhibe por sí sola a cada lado del camino. “La matriz productiva de esta zona es la forestación, extracción de resina, aserraderos (más de 20), ganadería y turismo”, explicó Liliana Solís, licenciada en Medio Ambiente y guía.
No se tarda mucho en avistar los primeros yacarés. Especímenes hermosos aparecen al costado del camino. Mientras más se interna en el paseo, desaparecen los cultivos de pino y comienza el desfile vacuno, de reptiles y aves de todo tipo y especie, que se muestran pasivas al turista como el mejor modelo de su tipo.
Impresionan la retina las espátulas rosadas, garzas mora, garzas blancas, bueyeras, el imponente jabirú (la cigüeña más grande del país), la cigüeña americana. También se hacen sentir al grito de ¡chajá! El ave homónima, en esta época junto a sus crías. Y más de 350 especies que hacen de este lugar el paraíso para las aves.
Los carpinchos. Un tema aparte. Invaden los caminos, retrasan el avance y ofrecen al turista un contacto directo y único. Solos o en manada, adultos y pequeños, acompañan el paisaje todo el tiempo en el recorrido de la zona de uso público del área administrada por Parques Nacionales.
Allí, dependiendo del tipo de excursión, se puede disfrutar de las exquisiteces gastronómicas de las zonas resumidas en un banquete para el almuerzo. El broche de oro también está allí y lo brindan avistajes de ciervos de los pantanos. Una de las especies más características de esta zona.
En ese punto del paseo la naturaleza llama, desde los oídos. Los monos carayá o aulladores atraen las cámaras de los turistas que acuden sin dudar. No obstante lo anterior, el mayor atractivo es el “Proyecto Guacamayo” que desarrollan en el mismo predio voluntarios argentinos y extranjeros.
Una de ellas es Maia (22) de origen alemana, explicó que “dentro de los proyectos de reintroducción de especies que lleva a cabo CLT (Conservation Land Trust) el de Cambyretá es el del guacamayo rojo, el cual se extinguió hace más de 200 años en Corrientes”.
“Son traídos desde diferentes zoológicos de todo el país, hacen una cuarentena en el Centro Aguará, y luego un entrenamiento intensivo aquí para desarrollar el vuelo, reconocer predadores e identificar alimentos; y una vez que se considera que están aptos para manejarse por sí solos, son liberados”, agregó la ambientalista.
Alejandra Boloqui ofició de anfitriona durante el almuerzo que brindaron las agencias receptivas y en su carácter de presidente de la Cámara de Turismo ituzaingueña, explicó que “el volumen de turistas viene en subida en los últimos ocho años, en los cuales llevamos un acumulado de 20 mil turistas” y que “en promedio, una excursión por persona sale entre 1.000 y 2.000 pesos, dependiendo de la actividad que realiza”.
“El impacto económico en la localidad es importante, porque la gente que visita el portal Norte también consume otros servicios de Ituzaingó, aunque también viene desde Posadas o Corrientes a pasar el día”, detalló Boloqui, quien además precisó que el porcentaje de extranjeros es un 20%, principalmente de Europa, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Islandia”.
Estos últimos, llegan atraídos por “la diversidad de fauna y la observación de aves como principal actividad. La gran variedad y diversidad de especies de aves que tenemos en Ituzaingó es muy grande. Son 450 especies en la provincia, de las cuales, esta zona concentra 400 porque combinamos los ambientes de Esteros del Iberá y la selva paranaense sobre el río Paraná”, destacó.
En detalle, consideró que “esto impacta en el desarrollo de los poblados aledaños, por la gran cantidad de gente que viene y tiene pernocte, o quien a lo mejor antes venia en verano, y ahora en cualquier momento del año”. Por ello, “gastronomía y hotelería son los principales ejes de desarrollo de las zonas urbanizadas. Principalmente Ituzaingó, y en menor medida Villa Olivari e Isla Apipé Grande”.
Por último, Boloqui dejó un dato no menor a los anteriores, al considerar que “si bien está creciendo la cantidad de turistas que visitan este portal, esto no se traslada en forma directa en un crecimiento económico para guías y empresas de turismo”, porque “todavía hay gente que no valora la experiencia de ingresar con un guía y prescinde de ellos para la excursión”.

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Yaguaretés en el Iberá: le hicieron el primer control a los cachorros y le buscan nombres

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A un mes del nacimiento de los primeros yaguaretés en décadas en los esteros del Iberá, los profesionales del CECY llevaron adelante el primer control sanitario. Determinaron que los cachorros, una hembra de 3,050 kilogramos y un macho de 3,330 kilogramos gozan de buena salud.
Ahora comenzará una campaña para dales nombres con identidad correntina a los cachorros. Los alumnos de 4° grado de las escuelas de la zona serán los primeros en opinar, luego a través de campañas de difusión se abrirá la votación a todos los interesados.


El pasado jueves 5 de julio de 2018 se realizó el primer chequeo sanitario de los yaguaretés nacidos en las instalaciones del Centro Experimental de Cría de Yaguaretés, dentro del Parque Iberá en la provincia argentina de Corrientes.
El procedimiento fue conducido por los veterinarios del proyecto Jorge Peña y Ana Carolina Rosas, y la bióloga Maite Ríos, responsable del Centro de Cría. El mismo se realizó en dentro del corral donde viven Tania y sus cachorros, en la misma paridera donde la hembra dio a luz.
Para permitir el ingreso de los profesionales al corral, Tania fue trasladada a otro cercano, donde permaneció tranquila y ajena al procedimiento.
El mismo duró alrededor de 40 minutos, tiempo durante el cual se realizó la desparasitación de los yaguaretés, como parte de un protocolo veterinario que tiene como objetivo maximizar la supervivencia de las crías.
Los tres miembros del equipo vistieron mamelucos descartables que cumplen una doble misión: evitar el contagio de patógenos por parte de los veterinarios a los cachorros; y minimizar el olor desprendido por el equipo, para evitar que a su regreso Tania note que los cachorros han estado en contacto con humanos.
Además, los animales fueron pesados y se intentó determinar su sexo (algo difícil a tan temprana edad), obteniéndose los siguientes resultados: uno de los cachorros es aparentemente un MACHO, con un peso de 3,330 kg; el otro es aparentemente una HEMBRA, de 3,050 kg. De los resultados del chequeo se desprende que ambos se encuentran en perfecto estado sanitario, y que su condición corporal es óptima para su edad.
De esta forma, con intervenciones mínimas y estrictamente controladas, nos aseguramos que los cachorros correntinos aumenten sus posibilidades de supervivencia sin interferir en su desarrollo y en el vínculo con su madre. Así se espera que conserven su comportamiento natural, condición clave para proceder a su liberación cuando estén en condiciones de independizarse.
Elección de nombres
Ahora, teniendo conocimiento del sexo de los cachorros, CLT ha comenzado una campaña para que los correntinos y el mundo le den nombre a la nueva generación de yaguaretés.
Niñas y niños de 4to grado de diferentes escuelas de localidades aledañas al Parque Iberá serán los primeros en opinar y votar por sus preferidos. Integrantes del equipo de CLT recorrerán escuelas para realizar, junto a los niños, niñas y docentes, talleres informativos sobre el yaguareté, su hábitat y costumbres y la importancia de conservarlos.
De una lista pre seleccionada, elaborada en conjunto con referentes del idioma guaraní y miembros del equipo de CLT, los chicos ayudarán a buscar nombres con sentido correntino, que expresen su origen, su identidad y el orgullo de ser los primeros yaguaretés nacidos luego de décadas de ausencia en la provincia.
En un siguiente paso, todos los correntinos y quienes quieran participar tendrán la oportunidad de sumar su voto. CLT informará a través de la prensa y redes los siguientes pasos de la votación para nombrar a la nueva generación de yaguaretés

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Tania protege del frío a sus cachorros

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Los coordinadores del proyecto Iberá dieron a conocer esta tarde un nuevo vídeo donde muestran como Tania cuida a los cachorros del frío. Explicaron como son los cuidados de la yaguareté a sus crías.
A través de la red social Instagram la fundación Tompkins Conservation mostró como siguen emocionados con la llegada de los cachorros. “Les compartimos con mucha emoción un video de Tania y sus cachorros estos últimos días” explican.
Mientras los tres presentan muy buen estado, Tania está demostrando ser una increíble madre: “por cuatro días consecutivos no salió de la madriguera, para proteger del frío a sus cachorros y asegurar que sobrevivan durante los primeros días de vida, que son críticos.
Ella los huele y los lame para estimularlos, y limpia la madriguera para eliminar olores que puedan atraer predadores”.
Tania es realmente la heroína de esta historia, un ejemplo de superación y sus dos cachorros un símbolo de esperanza para revertir la extinción de su especie en Iberá.

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Llega el segundo ejemplar de oso hormiguero a la Reserva Carambola, en el Parque Iberá

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Ayer por la tarde Mica, un ejemplar hembra de oso hormiguero, era trasladada a la Reserva Carambola. Allí, junto a Morotí (macho llevado a Carambola hace dos semanas) serán el génesis, en esta parte oeste del Parque Iberá, de una nueva población de oso hormiguero (la tercera ya en los esteros).
Mica llegaba al proyecto de Reintroducción de Oso Hormiguero, que CLT lidera junto con el Gobierno de Corrientes, en septiembre de 2013, siendo un cachorro huérfano de apenas 2 meses de vida. Durante un año recibió los cuidados necesarios en el Centro de Recría de Oso Hormiguero (localizado en el Parque Provincial San Cayetano de Corrientes) hasta que, ya con el tamaño adecuado, fue
liberado en la Isla de San Alonso. Durante estos tres años de libertad en la isla,
Mica ha tenido dos crías. De momento, Morotí y Mica son los primeros en llegar a Carambola, pero CLT y la Provincia de Corrientes seguirán reintroduciendo osos hasta que la población (como ocurrió antes en Rincón del Socorro y San Alonso) sea, por si sola,
autosustentable.
Que Mica y Morotí sean liberados acá posiciona al municipio de Concepción en el mapa de reintroducciones , lo que, sin duda, va a dar un valor añadido a la ya extensa oferta ecoturística de este portal de entrada al Iberá.
Hace tan solo 10 años, CLT y el Gobierno de Corrientes comenzaban a trabajar juntos en este ambicioso proyecto de traer animales extintos al Iberá.
Precisamente, el oso hormiguero (que ya cuenta con más de 100 ejemplares viviendo libres y en 3 poblaciones distintas) fue la primer especie reintroducida. Es meritorio que, tras llevar extinto más de medio siglo en la provincia de Corrientes, el oso hormiguero, solo en una década de reintroducciones, se haya convertido ya en un icono del Parque Iberá y el gobierno correntino lo haya catalogado como Monumento Natural.
Hoy en día, ya son otras cuatro las especies que han regresado también para quedarse, gracias a los proyectos de reintroducción (venado de las pampas, tapir, guacamayo rojo y pecarí de collar). Y se sigue trabajando con otras para intentar traer de vuelta algunas de las piezas que desaparecieron del ecosistema ibereño.
Entre ellas, el yaguareté, con el que CLT sigue trabajando en el CECY (Centro Experimental de Cría de Yaguarté) con el ánimo de conseguir crías de esta especie aptas para ser liberadas en un futuro.
El trabajo que se está haciendo para traer de vuelta a estas especies a Iberá posiciona a la provincia de Corrientes en la vanguardia, a nivel de Sudamérica, en producción de naturaleza.
Este término viene a referirse a un modelo de desarrollo basado en el aprovechamiento sustentable de los valores naturales (en este caso la fauna silvestre fácilmente observable) y en la recuperación del orgullo local. Sin lugar a dudas, Iberá es el destino de avistaje de fauna más atractivo del país, y en gran medida, se debe a todos estos trabajos de conservación de ambientes y reintroducción de especies.

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