Clúster yerbatero

De Misiones a Nueva Zelanda: 14 marcas de yerba mate abren una nueva puerta de exportación

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Un grupo de pequeñas marcas y cooperativas yerbateras de Misiones se prepara para enviar sus productos a Nueva Zelanda, en una operación que abre una nueva puerta comercial para emprendimientos que buscan ganar presencia fuera de los mercados tradicionales de la yerba mate argentina.

El primer envío incluirá yerbas de Encanto, Grapia Milenaria, Togué, Picada Vieja, Mimushca, Lapacho Rosa, Soberana, Yerbal Viejo, Titrayju, Tamanduá, Malbón, Salto de Moconá, León y Atardecer. Se trata de un abanico de marcas misioneras que tendrán así una primera vidriera conjunta en el mercado neozelandés.

La iniciativa forma parte de las acciones impulsadas desde el clúster yerbatero, un espacio de articulación entre productores, cooperativas y organismos provinciales que apunta a generar escala, compartir oportunidades comerciales y facilitar el acceso de marcas de menor tamaño a destinos internacionales.

El Gobierno de Misiones acompaña al grupo a través de la subsecretaría de Asuntos Yerbateros del Ministerio del Agro y la Producción, como parte de una estrategia orientada a ampliar mercados y fortalecer la comercialización de la producción local.

De un cliente de Titrayju a una oportunidad 

La operación nació a partir de un vínculo comercial que, inicialmente, involucraba a una sola marca. Julián, un argentino radicado en Nueva Zelanda, es comprador habitual de Titrayju y comercializa también otros productos argentinos en ese país. A partir de esa relación surgió la posibilidad de ampliar la oferta.

Según explicó Mabel Acosta, de la Cooperativa Agrícola Río Paraná, el nuevo contacto se produjo de manera informal, a través de las redes sociales y los estados de WhatsApp de la entidad.

“Julián vio las publicaciones en los estados de nuestra cooperativa y nos consultó sobre la posibilidad de llevar otras marcas”, relató Acosta.

La respuesta fue transformar una consulta puntual en una oportunidad colectiva. En lugar de ofrecer únicamente el producto que Julián ya conocía, la cooperativa puso a disposición el catálogo de marcas que integran el espacio.

“Le ofrecimos todas las marcas. En esta oportunidad va a llevar algunas”, explicó.

La intención es que este primer embarque sirva también como una experiencia de promoción y exploración comercial. El comprador cuenta con un local con espacio suficiente para exhibir los productos y pretende incorporar distintas yerbas misioneras para comenzar a promocionarlas entre los consumidores de Nueva Zelanda.

Uno de los elementos que despertó interés es la composición de la oferta que actualmente encuentra el consumidor neozelandés. Según Acosta, existe presencia de yerbas provenientes de Brasil, lo que abre una oportunidad para diferenciar el producto argentino y, particularmente, el elaborado en Misiones.

“Nos pidieron yerba argentina, porque en Nueva Zelanda hay muchas yerbas brasileñas”, señaló.

El vínculo comercial tiene además una historia previa. Un amigo de Julián residente en El Soberbio había puesto tiempo atrás al comprador en contacto con la cooperativa. Desde entonces comenzó a adquirir Titrayju regularmente. Esa relación terminó convirtiéndose ahora en una puerta de entrada para otras marcas.

Para los productores, el valor de la experiencia trasciende el volumen de esta primera operación. La apuesta consiste en utilizar la cooperación entre empresas y cooperativas pequeñas para superar una de las principales barreras que enfrentan a la hora de exportar: alcanzar escala, conseguir contactos comerciales y sostener presencia en mercados lejanos.

“Esperamos que las otras marcas también consigan clientes y oportunidades. A través de este espacio, queremos construir una oportunidad para todos”, afirmó Acosta.

Por ahora, el envío está planteado como una operación puntual y no como un flujo regular de exportaciones. Sin embargo, la expectativa es que funcione como una primera prueba de mercado.

“Este envío, por única vez, es el principio de un espacio para comercializar en Nueva Zelanda”, sostuvo Acosta.

La posibilidad de ampliar el negocio ya comenzó a mostrar nuevas señales. Otro argentino radicado en Nueva Zelanda se comunicó con la cooperativa interesado en comercializar las mismas marcas.

Así, lo que comenzó con la compra habitual de una yerba misionera puede convertirse en una pequeña plataforma comercial para distintos productores de la provincia. La experiencia refleja, además, la estrategia que busca impulsar el clúster: que la asociación permita a marcas que individualmente tienen menor capacidad exportadora compartir contactos, promoción y oportunidades para llegar juntas a nuevos mercados internacionales.

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