COCAÍNA

Un mal que traspasa la frontera y se convierte en un problema de todos

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El “problema de las drogas” es una cuestión compleja y global; traspasa las fronteras y tiene un lugar central en la agenda de la mayoría de los Estados. Varía en cada pueblo y región, de acuerdo a su historia, sus componentes y su cultura. Este tipo de delito y sus derivados irrumpe en la sociedad, en los gobiernos, en la opinión pública y hasta en el propio sistema financiero. 

El narcotráfico es una industria ilegal mundial que consiste en el cultivo, elaboración, distribución y venta de drogas ilegales. Abarca no sólo a las drogas tradicionales, sino también a aquellas de producción sintética. La droga es un problema social que, sin dudas, nos afecta al conjunto. Entonces, el problema no es de alguno o de unos, sino de todos. 

Desde el 2016 la Provincia puso en marcha, junto al Ministerio de Seguridad de la Nación, lo que se llamó -primeramente- “Operativo Combinado Abierto Misiones” y luego -desde este año- “Operativo Conjunto Abierto de Frontera”, con el fin de llevar adelante procedimientos coordinados entre las fuerzas federales y las provinciales, en la lucha contra el crimen organizado. 

En lo que respecta a la Policía de Misiones, a partir de los lineamientos de política de seguridad, emanados del propio gobernador Hugo Passalacqua y ejecutados por la fuerza, reafirmamos el cambio de actitud frente a la problemática del narcotráfico.

A lo largo de 2016, las políticas de “Guerra contra las Drogas”, en cuanto a las intervenciones individuales de la Policía Provincial, han dado resultados en términos de secuestros, incautaciones, detenciones y desbaratamiento de organizaciones criminales históricos para la Provincia. Y, con muchísimo mayor impacto aún, en conjunto con otras fuerzas federales.

Es así que, el año pasado se incautaron más de 15 mil kilogramos de marihuana y en lo que va de 2017 la suma ya supera los 6.500 kilos. Me refiero, exclusivamente a la actividad de la Policía de la Provincia de Misiones. Además de incautarse, históricos de otras drogas como cocaína y sintéticas.

Debe tenerse muy en cuenta, que el crimen organizado no responde a un estándar o molde rígido de ordenación y conducta, muta -va cambiando- de acuerdo a las condiciones del “ambiente” en el que opera.

Es innegable que la Policía de la Provincia, en esta gestión del gobernador Passalacqua, ha hecho un giro de 180° en su actitud frente al crimen en general y en particular contra el narco. Por ello, este Gobierno de la Renovación, entiende que debemos seguir invirtiendo en equipamiento y apoyar a nuestra fuerza de seguridad policial. Esto permite seguir creciendo en respeto, prestigio y superarse día a día. La incorporación reciente de un helicóptero policial con cámara nocturna específica para la tarea y de un scanner de altísima tecnología y único en la región, son innovaciones tecnológicas que facilitarán la tarea a las fuerzas y dificultarán la labor del tráfico ilegal. Sabemos que falta camino por recorrer, pero vamos por la senda correcta; con poco hemos logrado -entre todos- mucho.

La necesidad del debate

En cuanto al trabajo coordinado entre el Gobierno Federal y Provincial hoy es vital y optimo; pero, tal vez sea el momento de comenzar a planear un debate sobre la creación de una Policía o sección interfuerzas altamente especializada; dando una “vuelta de tuercas” al actual Operativo Conjunto Abierto de Frontera Misiones (OCAF-Mnes). Para que -además de lo hecho- se trabaje únicamente con personal capacitado, experimentado, enfocado únicamente en el crimen organizado y -fundamentalmente- con amplios conocimientos sobre el terreno en el que trabaja, no es lo mismo la problemática en la frontera de Misiones que en Corrientes, para no ir muy lejos. Cuando no referimos a “conocimiento del terreno”, estamos pensando no sólo en la geografía, sino y fundamentalmente, a los actores sociales que la integran, a su idiosincrasia, a su cultura.

Como lo hemos dicho y oído muchas veces, el combate contra las drogas no es una tarea para unos pocos -menos aún sólo de la Policía o la Justicia- es un trabajo en el cual nos tenemos que involucrar todos, poderes públicos y sociedad civil.

Si realizamos un ligero diagnóstico de la situación a nivel país, el trabajo en conjunto con el Gobierno Federal es importante para que esta cruzada sea victoriosa. No debemos actuar solamente golpeando a la oferta, sino también interviniendo más profundamente sobre la demanda. Sobre todo, si observamos lo que ocurre en las grandes urbes, como por ejemplo en el conurbano Bonaerense, donde el narcotráfico es dueño de un nuevo orden social en determinados espacios.

El temor que se presenta es que ocurra una “federalización” del delito o comportamientos no deseados. Es decir, la migración desde las grandes urbes hacia el interior del país buscando nuevos territorios para operar.

Desde la demanda, el principio rector de la acción no es tanto la persecución de los delincuentes como objetivo absoluto o la incautación de mercancías ilegales. También lo es la contención de los efectos negativos que producen las riquezas criminales, como así la prevención y la disminución de las vulnerabilidades de las víctimas potenciales.

Por lo general, en las grandes urbes el deterioro se congrega en ciertas áreas o cordones sociales y afecta de manera más notable a determinados grupos de la sociedad, sin dudas a aquellos más vulnerables. Desde esta perspectiva, la labor debe enfocarse más en los lugares y sus componentes, y no sólo en los infractores.

Los beneficios del crecimiento económico de un país no repercuten automáticamente sobre los más perjudicados, que son aquellos que están excluidos del sistema. Se deben encontrar espacios complementarios entre el adelanto económico y la equidad social. Por ello, es imperioso y fundamental el sostenimiento y desarrollo de ciertas políticas sociales. Cuando no hay respuestas de contención social, la situación -va de suyo- tiende a agravarse.  Es preciso contener y desarrollar a la población más vulnerable de todo el país.

Indudablemente, las desigualdades sociales más graves no están solamente en la distribución de la riqueza, sino que están en la exclusión diaria de la vida social y económica, el acceso a servicios básicos, vivienda, educación, tecnología, etc. 

En principio, la delincuencia supone una elección subjetiva del individuo. Entonces, es bueno dejar en claro que no es la pobreza el determinante que incide en ciertas transgresiones, sino las exclusiones sociales y las profundas desigualdades que generan el caldo de cultivo para un orden social distinto o una subcultura.

Causas diversas

Si se ahonda más en la materia, debe saberse que el fenómeno de la seguridad es complejo y multicausal. Es decir, la inseguridad no obedece a una causa única. Como ejemplos y causales de la misma podemos mencionar: ausencia de valores o de moral, falta de oportunidades, desigualdad social, deserción escolar, mala elección del entorno, drogas, falta de trabajo, falta de cultura y educación, sociedad violenta, entre otros motivos.

La asociación pobreza-delincuencia supone abordar un tipo de esta última, ligada a una forma de vida. Pero existen muchas otras formas de delincuencia vinculadas a estándares de vida elevados o pudientes. Por ello el delincuente no pertenece a un estrato social, ni es sinónimo de rico o pobre. 

Pero sí, podemos decir que las personas que están excluidas carecen de acceso a derechos fundamentales, y obviamente desean y ambicionan como cualquier semejante: teléfonos, autos, televisores, zapatillas nuevas, etc. Cosas propias de un mundo globalizado e inevitablemente de consumo. Por ejemplo, se puede ver en una villa de Capital Federal el claro contraste de una forma de vida pobre con ciertos objetos de un mercado de consumo mayormente pudiente.

Fama, éxito y dinero son en general valores de una sociedad de consumo. Por tal motivo, los nuevos delincuentes del mercado, en su gran mayoría excluidos sociales, encuentran en el delito el camino rápido y de atajo para acceder al sistema de consumo.

Como se puede advertir, claramente podemos desmitificar que el problema de la seguridad lo debe resolver únicamente la policía, el servicio penitenciario y/o la Justicia.  

Falta de trabajo y familias desarticuladas.

Asimismo, que uno de cada tres argentinos es pobre, ya es una cifra oficial. Pero a lo que a jóvenes respecta, en su mayoría están desempleados y sin posibilidades de ingresar al mercado laboral, sobre todo en las grandes urbes del país. Muchos sufren desigualdades sociales profundas, están excluidos del sistema y sin perspectivas algunas de poder pertenecer.

Argentina tiene la tasa de desempleo juvenil más alta de América Latina (19,5%). Según algunos expertos, las dificultades de los jóvenes para insertarse en el mercado se explican -en parte- por los desajustes entre el sistema educativo y las necesidades del mundo laboral, pero también son consecuencia de la baja demanda del mercado.

También existe un desempleo velado, al menos por dos fenómenos: el desaliento y el subempleo inestable. El primero incluye a los jóvenes que ya no buscan trabajo, desanimados luego de una larga búsqueda sin resultados. En el segundo caso, hay jóvenes que figuran como ocupados en las encuestas, pero en realidad tienen empleos de muy baja calidad.

El alto desempleo multiplica las probabilidades de que los jóvenes caigan en la pobreza. En este sentido, casi 4 de cada 10 jóvenes (38,5%) son pobres.

Ninguna policía podría solucionar el problema de la pobreza, ni tampoco este otro factor de causalidad, que es la desarticulación de la familia como núcleo social y de contención. Hoy pocas familias por diversos motivos se sientan en una mesa a debatir proyectos de vida, preocupaciones y esperanzas. En nuestro país, muchas familias de los sectores populares y medios se dislocaron y se fueron desarticulando a diario, ante la creciente pobreza y desigualdad social.

Muchas personas sometidas a este tipo de situaciones que permiten la vulnerabilidad acaban desarrollando trastornos por el abuso de todo tipo de estupefacientes, incluido el alcohol. Y un sinnúmero de estos problemas son evitables si se ejerce sobre ellos una adecuada vigilancia y el correspondiente trabajo preventivo.

Por ello, cada inversión en contención y rehabilitación a las drogas rinde diez veces la cantidad invertida en reducción de delitos.

En este sentido, es importante ahondar más en el esfuerzo mancomunado y de cooperación fluida entre la Nación y las provincias como nunca se ha visto, a fin de lograr una actuación más coordinada y eficaz contra el delito, fundamentalmente, el narcotráfico. Repito, no sólo en represión, sino en contención y prevención.

Para ser viable, es necesario tener en sintonía de que, es imposible hablar del problema “de las drogas” desatendiendo la desigualdad social y la exclusión. La raíz del problema es severa, debido a la estructura que genera en comportamientos autodestructivos y criminales.

En teoría es evidente que la sociedad no funciona solamente apegada a una serie de “valores” y, de manera empírica, es irreal pensar que se puede desestimar la tentación económica de los negocios criminales en un contexto altamente materialista.

Para aquellos que están fuera del sistema o en estado de pobreza, al igual que la mayoría de los seres humanos, la búsqueda de sentido de dignidad y de realización personal es igual de importante que el sustento físico.

La seguridad pública no es otra cosa que el pleno goce y ejercicio de los derechos, libertades y garantías de todos los ciudadanos plasmados en la carta magna.

Sólo tendremos seguridad si nuestro norte se dirige hacia una sociedad más justa y equitativa. Porque la seguridad física está ligada íntimamente a la general. Todo un desafío de cara al trabajo futuro.

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Patricia Bullrich pidió que Brasil “aplique todo el peso de la ley” sobre la joven PRO que cayó con cocaína

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La ministra de Seguridad Patricia Bullrich se hizo eco de la detención de la joven misionera detenida en Brasil con cinco kilos de cocína. La funcionaria pidió que Brasil aplique “el peso de la ley a la narco política”. Sin embargo, no menciona que Danna Báez es una dirigente juvenil del PRO, al que representó en el parlamento juvenil y que milita en la zona norte de la provincia.

 

La joven de 21 años fue aprehendida el pasado 10 de julio a la altura del municipio de Cascavel, a 140 kilómetros de la frontera con Misiones, durante un control de ruta de la Policía Rodoviaria Federal (PRF) que detectó la droga en una valija.

En el lugar, los efectivos lograron determinar que el equipaje pertenecía a la joven misionera y en el interior se hallaron dos planchas envueltas en plástico con clorhidrato de cocaína, cuyo pesaje totalizó cinco kilos de estupefacientes.

Danna Baez militaba junto a Hugo Fertl, ex candidato a intendente de Eldorado, quien sacó 1552 votos, con Alex Ziegler como candidato a gobernador en 2015.

Fertl es un activo dirigente del PRO y estuvo en la cena de Cambiemos en Posadas, junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña diez días después de la detención de Báez en Brasil.

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Dirigente misionera del PRO detenida en Brasil con 5 kilos de cocaína

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Una dirigente del PRO, oriunda de la localidad misionera de Eldorado, fue detenida en Brasil con una carga de cinco kilos de cocaína cuando se dirigía en ómnibus a San Pablo, para abordar un vuelo a Ghana.

Se trata de una joven de 21 años, identificada como Danna Báez, vinculada a un ex candidato del PRO que en las elecciones de 2015 cosechó la mayor cantidad de votos en el ámbito municipal.


Según informaron fuentes policiales de Brasil a la agencia de noticias DyN, la joven fue aprehendida el pasado 10 de julio a la altura del municipio de Cascavel, a 140 kilómetros de la frontera con Misiones, durante un control de ruta de la Policía Rodoviaria que detectó la droga en una valija.

En el lugar, los efectivos lograron determinar que el equipaje pertenecía a la joven misionera y en el interior se hallaron dos planchas envueltas en plástico con clorhidrato de cocaína, cuyo pesaje totalizó cinco kilos de estupefacientes.

Tras su detención, circuló un video que habría estado en el celular incautado a Báez en el vecino país. En las imágenes puede verse a la dirigente consumiendo cocaína junto a otra persona que la filma.

Al reconstruir el itinerario de la mujer, los investigadores lograron confirmar que se trasladó de Puerto Iguazú a Ciudad del Este, Paraguay, donde habría recogido la droga para luego trasladarse a Foz de Iguazú, Brasil.

En territorio brasileño, Báez abordó un ómnibus con destino a San Pablo, pero recién había recorrido 140 kilómetros cuando fue detenida en Cascavel, donde posteriores averiguaciones permitieron conocer que tenía previsto viajar a la Ghana, en el continente africano.

Según las mismas fuentes, no se descartó la posibilidad de que el destino final de la droga incautada fuera Europa, de acuerdo con la ruta conocida por los investigadores, que conforman algunos países de América del Sur, África y el ingreso al continente europeo por España.

Desde el momento de su detención, Báez se encuentra alojada en una dependencia policial del estado brasileño de Paraná, bajo el cargo de “tráfico ilegal de estupefacientes”, aunque no se dieron a conocer otros detalles.

En Eldorado recordaron que una de las recientes intervenciones políticas de la joven en representación del PRO fue como integrante del Parlamento de la Mujer, el cual se compone por invitados de los legisladores provinciales que elaboran y discuten proyectos que después son elevados a la Legislatura.

La joven es “muy conocida” como referente del Pro en la zona norte y con solo 21 años se convirtió en una militante que asumió la representación de sus pares jóvenes y encabezó varios mitines y encuentros políticos ya en la campaña de 2015. Las autoridades del PRO no emitieron opinión sobre la detención de la joven militante.

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Incautaron 1800 kilos de cocaína en Santiago del Estero

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“El secuestro de cocaína significó un golpe de 45 millones de dólares a los narcos” afirmó la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. Que aseguró que los casi 1.800 kilos de cocaína decomisados constituyen “el secuestro más grande de la historia de la provincia”.

“Es el secuestro más grande de la historia de la provincia de Santiago del Estero y es un golpe que significan cuarenta y cinco millones de dólares, lo que demuestra una clara voluntad política, distinta a la que había antes, para atrapar a los narcotraficantes”, expresó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich al referirse al operativo que se realizó el martes en esa provincia.


En declaraciones al canal Todo Noticias (TN), la ministra destacó que “hay un mandato muy claro del Presidente de la Nación”, Mauricio Macri, para luchar contra los narcotraficantes y resaltó que las fuerzas de seguridad están abocadas al control del narcotráfico aéreo ilegal sobre todo en la frontera.

“Sabemos que los narcotraficantes ahora tienen aviones de mejor calidad porque se la estamos haciendo cada vez mas difícil. La Gendarmería ya estaba en el lugar y esperando el bombardeo de droga que es arrojar la droga en los campos sin aterrizar”, explicó la ministra en relación al operativo realizado.

“Hubo algunos disparos pero fue un buen actuar de los gendarmes. Lo bueno de todo esto es que encontramos el lugar de acopio también, ya que en una camioneta encontramos trescientos kilos de de cocaína y lo demás estaba en un ranchito abandonado donde había mil y pico de kilos más”, detalló.

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Marcelo Pérez: “Estamos corriendo las fronteras del narcotráfico”

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Acaba de regresar de un viaje de tres semanas por Estados Unidos, donde pudo apreciar, en directo, la forma de operar en materia de seguridad del país más custodiado del mundo. Sin embargo, asegura, la forma de trabajar es similar. “Mi imagen es que no estamos lejos de la forma de trabajar, salvando la distancia de profesionalismo que tienen en muchas cosas. Si te comparas con ellos, la vara está alta con respecto a nosotros, quizás en calidad formativa y capacitación en materia de inteligencia. Ahí tenemos que intensificar el trabajo del policía de investigación sin uniforme”, explica el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez.

Pérez fue invitado a un curso de formación dictado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, dirigido a funcionarios de distintos países y realidades disímiles. La tecnología y las carreras profesionales en seguridad son las marcas registradas que diferencian, entiende, a la policía de ese país, con las del resto del mundo.

“En muchos lugares como Washington, Idaho, no ves muchos policías.  En Nueva York ves muchos más, pero en Washington no ves. En Idaho cuando fui en la ciudad, en Voice que es la capital, tampoco vi una presencia policial en cada esquina, en Miami tampoco vi. Sí en Nueva York se nota más esa presencia. Pero no es que no hay policías. No están presentes con el uniforme, pero están presentes de civil resguardando la seguridad de otra manera. Eso es algo que me parece, tenemos que ver la forma de implementar”, explica en una entrevista concedida a Economis.

“La presencia uniformada, da la seguridad a la población de contar con un policía cerca. Mantengamos esa seguridad, pero quizás en un segundo paso, sin uniforme, investiguemos. O con menos policía de uniforme y más gente de civil”, analiza.

La permanencia en Estados Unidos le permitió vínculos con fuerzas de seguridad de otros países, pero también ver cómo se maneja la información sensible. Casualidad o no, parte del curso fue sobre cómo comunicar un ataque terrorista informático. Fue apenas unas horas antes de que un grupo de hackers hiciera un ataque global que “secuestraba” información sensible de las computadoras.

¿Cuán lejos estamos?

En tecnología ellos están en la vanguardia y a nosotros, por obvias cuestiones de una realidad económica diferente, nos falta. Pero en el resto, en  la forma de trabajar, salvando las distancias de profesionalismo y capacitación, de recursos económicos que destinan, no estamos muy lejos, en las metodologías, en las formas.

Ellos tienen al igual que en algunos lugares de la Argentina un sistema judicial acusatorio, donde el fiscal es prácticamente un policía; es decir la justicia y la policía están en una línea muy fina, pero el sistema acusatorio, tiene en Estados Unidos muchísimos años de uso y de pulido. Nosotros recién estamos movilizándonos hacia allí.

¿Cómo nos ven a nosotros, a la Argentina,  no se si Misiones entra en el radar?

Siempre que me expresé diciendo “soy ministro de Gobierno de Misiones, que integra una región donde se encuentra la Triple Frontera”, encontré antes de terminar de hablar, un signo de asentimiento, como que conocían la zona. Tienen referencia, no de Misiones en particular sino la región en general.

¿Y a la Argentina como se la ve?

A la Argentina se la ve con buenos ojos, en general. Cómo un país, ahora con una relación más fluida porque entienden que Donald Trump y Mauricio Macri mantenían una relación comercial antes de ejercer el cargo. Entonces hay ese acercamiento.

“La forma en que trabajamos es similar, cuando yo contaba del salto que dimos en materia de narcotráfico, de cómo se estaba trabajando, fue recepcionado como algo positivo. Yo hablaba de un cambio de actitud de la Policía que tiene que ver con una forma de encarar y trabajar con la seguridad”, indicó.

“Siempre cito a Howard Safir, quien fue jefe de la Policía en Nueva York, durante la alcaidía de Rudolph Giuliani. “Él decía que la policía tenía que trabajar en la comunidad”. Y en alguna medida acá estamos tratando de imitar eso”. La cita no es antojadiza. Su escritorio está repleto de libros sobre la seguridad pública.

“Acá se tomaron las riendas de la política de seguridad. Y es verdaderamente así porque generalmente en Latinoamerica, la política de seguridad, la propia agenda de seguridad, la marcaba la policía en base a sus criterios. Y la Policía es el arma ejecutora de una política.  Allá también funciona así, la agenda de seguridad la maneja la política, porque es el poder político el que interpreta cuál es la demanda social y avizora los proyectos a futuro a mediano y largo plazo de cómo se traza una política de seguridad. La policía debe ser ese brazo ejecutor y acá eso se dio”, argumenta.

 

Sobre todo con el tema del Narcotráfico, hubo una decisión muy fuerte…

Esa fue una decisión política de Hugo (Passalacqua) de decir cómo se va a trabajar. El narcotráfico antes era materia de otra fuerza. Hoy la policía sale a trabajar a la altura de las fuerzas federales y a la par de las fuerzas federales, articulando con el Poder Judicial.

¿Cuánta droga decomisaron hasta ahora? En tu primer año de gestión fueron 16 toneladas ¿y ahora?

“Casi 16 toneladas fue el año pasado. Este año hemos superado las cinco. El delito existió, va a existir y persiste, pero se han intensificado los pases en otras provincias cercanas a nosotros, porque están buscando otros lugares a para ir a meter la droga. Se está corriendo la frontera del narcotráfico. Pasa lo mismo en Buenos Aires, y en Ciudad de Buenos Aires, el Ministerio de Seguridad de la Nación, trabajan como si fueran un solo organismo, por el partido político al que pertenecen, por sus orígenes. Entonces ese fuerte trabajo que están desplegando en Buenos Aires, Provincia y Ciudad, ha hecho que el delito migre a las provincias, es decir se federaliza. Por eso vamos a encontrarnos con el ingreso de cocaína a Misiones desde Buenos Aires, que antes no había y nos vamos a encontrar quizás con otro tipo de delito.

El trabajo fuerte que estamos haciendo de lucha frontal contra  el narcotráfico, trae aparejado que se eleve el precio del producto, que aquellos que consumen tengan que salir a delinquir y además que el mismo delito por la misma abstención, sea más peligroso que antes”, advierte.

Es un riesgo que se tiene que tomar…

Es un riesgo que se tiene en cuenta, pero también se trabaja sobre este eje, porque toda acción tiene su reacción. También es parte de una política de Gobierno trabajar en el sector social vulnerable que tiene a la droga como vía de escape. Por eso Hugo creó el ministerio de Deportes, para dar una herramienta más de contención a un sector, además de fomentar el deporte. Hay un sector social que tiene que encontrar en el deporte, en una vida saludable, una salida a una realidad. Por un lado está la seguridad, pero también están las otras patas del Estado que deben trabajar fuertemente.

Cuando hablamos de seguridad uno lo asocia con la seguridad personal, con lo tuyo, con que no te pase nada. Pero en términos globales, seguridad involucra la garantía de tener trabajo, de acceder a educación, a salud. En tanto y en cuanto existan desigualdades sociales, exclusiones, la inseguridad va a existir.

Sobre esas patas el Estado, todos desde el lugar que nos corresponde, desde el Estado nacional junto con el Provincial, debemos  trabajar sobre eso.

¿Qué le dice la policía sobre este cambio de eje de sumarle el combate al narcotráfico?

Yo suelo recorrer la provincia y difícilmente me digan algo malo. Están contentos y conformes, parte de trabajar también tiene que ver con sentirse útil, hace a la dignidad de la persona, no sólo con tener un trabajo sino con ejercerlo. Creo que la Policía está muy conforme con eso.

A los que están en la calle y queremos que haya más agentes en la calle, porque la policía tiene que estar en la calle cuidando al ciudadano; les pedimos que trabajen con la sociedad, pero no solamente en seguridad. Desde cruzar la calle a una persona, hasta indicarle donde queda una dirección. Antes la policía pareciera que estaba alejada de la sociedad. Y la sociedad se acerca a la policía cuando tiene un problema y tiene que hacer el trabajo de acercarse. La Policía tiene que hacer un trabajo preventivo de acercarse a la sociedad, no la sociedad a la policía, sino la policía tiene que  trabajar perforando esa barrera y trabajando  en conjunto con la sociedad.

Como ejemplo, pone el decomiso de cinco kilogramos de cocaína hace unos días en Garupá. Fue a través de una denuncia anónima. “La habilitación de la denuncia anónima tiene una doble finalidad, por un lado las personas que tienen temor a una venganza, pero por otro lado que la sociedad trabaje en conjunto contra el delito. El delito es un enemigo común para toda la gente de bien y el narcotráfico y el narcomenudeo también”, sostiene.

Ese decomiso, histórico por el tipo de droga, disparó otras investigaciones con pistas firmes sobre una red de narcotráfico.

Pérez destaca que pese a las nuevas batallas que se libran diariamente, Misiones tiene todavía una paz que la diferencia de otros lugares.

“Hay cosas mínimas. Vos salir a correr a la Costanera y podes llevar tu celular sin pensar que te lo van a robar. En Buenos Aires eso es impensado. Ese disfrute mínimo que a veces no se ve, tiene que ver con la seguridad que la Policía está brindando a la ciudadanía. Falta mucho por hacer sin duda, falta muchísimo por hacer, pero estamos…”

¿En cuanto a cantidad de agentes como estamos?

Muy bien, tenemos la misma cantidad de agentes que en Mendoza, que tiene muchísima más población que Misiones. Tenemos un poco menos de un efectivo cada 200 habitantes, que es el número ideal.

Los agentes que ahora se están formando, van a ir todos al interior para reforzar también la seguridad, que siempre demanda más atención.

¿Cuál es nuestra frontera más caliente, la frontera con Paraguay, o la frontera con Brasil?

Dependiendo del delito una u otra. De Brasil tenemos muchos delincuentes que se vienen a refugiar o que traen autos que se roban allá para tratar de llevarlos al interior del país. Y del Paraguay sabemos que el delito que nos toca, que en general tiene que ver con contrabando y droga. Con Paraguay y Brasil trabajamos muy bien. Con Brasil tenemos lo que llamamos operativo de Frontera Blindada que nos permite intercambiar datos, cierta información, agilizar cosas. Por ponerte un ejemplo en el doble homicidio que hubo en Panambí hace un tiempo atrás, que estuvo involucrado un hombre de la fuerza y fue la propia fuerza que lo trajo, hubo una interacción pura con la inteligencia brasileña que nos dijo: “Está en tal lugar, en tal hotel, vengan a buscarlo”. Trabajar en comunión con las otras fuerzas es fundamental, el trabajo en equipo es fundamental.

La tecnología también es una prioridad para Pérez. Por eso espera con ansiedad la llegada del nuevo helicóptero para la Policía, equipado con kits sanitarios y cámaras infrarrojas. Pone un ejemplo. Hace unos días las fuerzas de seguridad de Brasil alertaron de un robo de madera en plena selva en San Pedro. Hallaron del otro lado de la frontera, un aserradero portátil, pero no había señales de tala, por lo que dedujeron que se estaba cortando madera de este lado. El lugar es inaccesible por Misiones, por lo que tuvieron que llegar al lugar desde Brasil. “Con el helicóptero hubiera sido cuestión de minutos”, explicó.

Las lanchas rápidas y los radares fijos que se instalarán en la costa del río Paraná, servirán para custodiar la frontera oeste, la zona caliente del contrabando.

 

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