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Cocos entra en “modo banco”: ya tiene listo su plan para competir contra Mercado Pago, Naranja X y Ualá

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La fintech Cocos dio uno de los pasos más importantes desde su creación al incorporar a Banco Voii dentro de su estructura. La operación marca un cambio estratégico para la compañía fundada por Ariel Sbdar y Nicolás Mindlin, que busca dejar atrás su perfil de plataforma de inversiones para convertirse en un jugador financiero integral capaz de competir simultáneamente con bancos tradicionales, billeteras digitales y neobancos.

La apuesta no pasa únicamente por sumar una licencia bancaria. El objetivo es construir una plataforma donde los usuarios puedan concentrar toda su actividad financiera cotidiana: cobrar el sueldo, administrar liquidez, invertir, comprar dólares, constituir plazos fijos y acceder a financiamiento desde una única aplicación.

Del mercado de capitales al negocio bancario

Desde su nacimiento en 2021, Cocos se posicionó como una alternativa disruptiva dentro del mercado financiero argentino. Su estrategia de eliminar comisiones para inversiones y simplificar el acceso al mercado de capitales le permitió crecer rápidamente en un segmento tradicionalmente dominado por sociedades de bolsa orientadas a clientes de alto patrimonio.

Ese crecimiento se reflejó en los números. Según datos de la compañía, actualmente administra más de 2.000 millones de dólares en activos, supera los dos millones de usuarios y cuenta con más de 1.200 millones de dólares bajo gestión en fondos comunes de inversión a través de Cocos Asset Management. Además, durante 2025 registró ingresos por 49,7 millones de dólares y alcanzó una facturación anualizada superior a los 70 millones de dólares.

Sin embargo, la empresa identificó un límite estructural: participaba del ahorro de sus clientes, pero no de su actividad financiera diaria.

El salario seguía acreditándose en bancos tradicionales, los pagos se realizaban desde billeteras digitales y el crédito provenía de otras entidades. Con la compra de Banco Voii, Cocos busca capturar esa relación completa.

La primera apuesta: empresas antes que consumo

Contrariamente a lo que podría suponerse, la expansión bancaria no comenzará con una agresiva oferta de préstamos personales.

La prioridad inicial estará puesta en los servicios bancarios básicos y en el financiamiento corporativo. La compañía considera que allí posee una ventaja competitiva inmediata gracias a una cartera cercana a 3.000 clientes empresariales con los que ya opera en inversiones, administración de liquidez y mercado de capitales.

Ese vínculo previo le permite conocer balances, comportamiento financiero y necesidades de financiamiento de esas compañías, reduciendo riesgos y acelerando el desarrollo de nuevas líneas de negocio.

Por el contrario, el crédito al consumo avanzará de forma gradual. La empresa entiende que ese segmento requiere modelos sofisticados de evaluación de riesgo, procesos de originación y capacidades operativas que demandan mayor tiempo de desarrollo.

Por qué eligió Banco Voii

La elección de Banco Voii tampoco fue casual.

Se trata de una entidad financiera de nicho especializada en préstamos personales, fideicomisos financieros, tesorería y servicios digitales, con una estructura pequeña y una cartera reducida de clientes. Precisamente esa escala acotada resultó atractiva para Cocos.

La operación no buscó adquirir una red de sucursales ni una gran base de depósitos. El verdadero activo estratégico fue la licencia bancaria y la infraestructura regulatoria ya desarrollada.

Con esa adquisición, la fintech obtiene capacidad para operar cuentas bancarias, ofrecer depósitos, desarrollar productos crediticios y generar fondeo propio, evitando años de trámites regulatorios y construcción institucional.

Un nuevo tablero competitivo

La incorporación del banco cambia también el universo de competidores.

Hasta ahora, Cocos disputaba mercado principalmente con otras ALyC y plataformas de inversión. A partir de esta integración comenzará a enfrentarse con jugadores como Mercado Pago, Ualá, Naranja X, los neobancos digitales y las entidades tradicionales que aceleran su transformación tecnológica.

La diferencia, según la tesis de la empresa, es que mientras muchos de esos competidores construyeron su crecimiento desde los pagos o el crédito, Cocos pretende recorrer el camino inverso: captar usuarios a través de las inversiones, retenerlos mediante servicios bancarios y expandir el negocio con financiamiento.

El objetivo final: un “sistema operativo financiero”

La visión de largo plazo es convertir la plataforma en una especie de sistema operativo financiero para personas y empresas.

La compañía imagina un entorno donde el usuario pueda realizar todas sus operaciones financieras desde una sola interfaz: cobrar el sueldo, administrar una cuenta bancaria, constituir plazos fijos, operar dólar oficial, invertir en fondos comunes, comprar CEDEARs y acceder a crédito sin necesidad de migrar entre distintas aplicaciones.

Más que una transformación hacia un banco tradicional, la compra de Voii representa el intento de construir un ecosistema financiero completo sobre una infraestructura regulada, aprovechando la tecnología, la experiencia digital y la base de usuarios que Cocos logró desarrollar en apenas cinco años.

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El comentario del CEO de Cocos sobre la venta de dólar oficial

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“Nos pidieron apagar”, las palabras del CEO de Cocos Capital que encendió alarmas sobre el futuro del dólar oficial.

El mercado cambiario argentino cierra septiembre con un nuevo episodio de tensión que dejó al descubierto la fragilidad de la estrategia oficial. Todo comenzó con un comentario en redes sociales de Ariel Sbdar, CEO de Cocos Capital, quien ante una consulta de usuarios respondió de manera directa: “nos pidieron apagar”. La frase, en referencia a la operatoria con dólar oficial en su plataforma, encendió alarmas y fue interpretada como la confirmación de que existen órdenes políticas que buscan frenar la venta de divisas en canales digitales.

Un eco de prácticas del pasado

La declaración desató una fuerte reacción entre analistas del mercado. Christian Buteler respondió con dureza y planteó la sospecha de un retroceso institucional: “¿Cómo que te pidieron apagar? ¿Quién te pidió que no vendan más dólares oficiales? Ya me perdí, no sé si retrocedimos a la época de Massa o nos fuimos hasta los años de Moreno”. La comparación no es casual.

El regreso de disposiciones informales y medidas discrecionales remite a un estilo de control que parecía superado, pero que ahora vuelve a instalarse en medio de la incertidumbre.

Ante esto, Sbdar aclaró: Solo para aclarar que si bien a pedido de nuestro proveedor de dólar oficial pausamos temporalmente dicha operatoria, seguimos operando dólar MEP normalmente. Todos nuestros servicios se encuentran disponibles como siempre.

La jornada del 30 de septiembre dejó un panorama inquietante. El dólar spot arrancó en $1.350, quebró los $1.400 pasadas las 11 de la mañana y llegó a rozar los $1.450, hasta que el Tesoro intervino para contener la corrida. Finalmente, cerró en torno a $1.380, un nivel sostenido de manera artificial por las compras oficiales.

En paralelo, el mercado de futuros operó con un volumen cercano a los 2 millones de contratos, una cifra extraordinaria que refleja la búsqueda de cobertura. Los precios se dispararon en toda la curva: octubre subió 4,40% a $1.494, noviembre escaló 3,41% a $1.548 y diciembre trepó 3,08% a $1.606. Hacia adelante, los contratos muestran un sendero cada vez más empinado, con un dólar a $1.901 en agosto de 2026.

El Banco Central, con pocas reservas disponibles, tuvo que recurrir a títulos del canje (DI305) para intervenir en los futuros y contener la escalada. Según estimaciones privadas, el margen operativo ronda los US$1.000 millones, un monto insuficiente frente al nivel de demanda. Aun así, se observó al organismo vendiendo de manera activa en el tramo corto, intentando despejar el ruido inmediato.

El interés abierto en contratos se incrementó 2,5% en la rueda, con un salto notable de 253.309 contratos en DLR/OCT25, lo que confirma que el mercado sigue apostando a una devaluación inminente.

El cruce con Sbdar expone una contradicción profunda en la política cambiaria: mientras el Gobierno promete avanzar en la normalización, surgen órdenes informales que paralizan la operatoria y terminan reforzando la desconfianza. En paralelo, la intervención oficial en futuros y en el spot muestra que el programa económico no logra sostenerse sin un esfuerzo constante y costoso.Un clima cada vez más frágil

El saldo de la jornada es claro. El dólar no tiene piso, el riesgo país no tiene techo y los bonos y acciones argentinas siguen en caída libre. Todo en un contexto en el que las reservas del BCRA se diluyen y las señales de política económica resultan inconsistentes.

La frase “nos pidieron apagar” pasó en pocas horas de ser un comentario aislado en redes sociales a convertirse en un símbolo de la desconfianza estructural que rodea al plan Milei-Caputo. Para el mercado, más que un error de comunicación, representa la confirmación de que la dinámica cambiaria está atrapada en una lógica discrecional, sin rumbo claro ni horizonte de estabilidad.

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